August 9, 2022
De parte de Lobo Suelto
183 puntos de vista

鈥淒ebi贸 de ser entonces cuando trabajar con im谩genes y con la escritura empezaron a estar conectados a la noche.鈥 Gloria Anzald煤a

1 Dos nenas custodian el cuerpo

Estamos reunidos en lo de mi abuela. Observo la mesa desde el 谩ngulo de la puerta que da al pasillo. Un hombre, que no conozco ni conocer茅, se levanta de la silla y sale. Lo sigo. Solo veo su espalda, ancha. Tiene una remera celeste y bombacha de campo. Debo ser una ni帽a porque mis ojos est谩n a la altura de la faja. Cruza el patio, rodea el galp贸n donde mi abuelo guarda el auto. Lo sigo en silencio. Al llegar a la parte trasera una escena nos detiene: un hombre tirado en el piso, con los hombros y la cabeza debajo del galp贸n. Solo sus piernas se agitan, se mueven para arriba y para abajo queriendo salir, se est谩 asfixiando. Sobre el pecho del hombre enterrado, dos ni帽as, una a cada lado del torso, toman el t茅 con un jueguito de tazas verde lima. El hombre que sigo, se agacha y tira de las piernas del hombre enterrado. Este, saca la cabeza y se incorpora. Es un soldado de las milicias de la conquista del desierto. Tiene un r茅mington. Se sacude la tierra y toma posici贸n militar. Las ni帽as han desaparecido.

Este sue帽o me persigue hace tiempo. La noche que lo so帽茅 me despert茅 muy perturbada, como si realmente hubiese estado ah铆. Me sent茅 en la cama, me levant茅, di una vuelta por la casa tratando de orientarme respecto a lo que suced铆a. Volv铆 a acostarme. Pas茅 largo rato repiti茅ndolo en la cabeza. Toda la secuencia una y otra vez. Repas茅 cada detalle como si estuviese haciendo un recorrido por el museo. No deb铆a olvidarlo. Tem铆a que de seguir durmiendo posiblemente el sue帽o se diluyera con el resto de la noche y as铆 perderlo para siempre. No s茅 tampoco por qu茅 lo hice. El sue帽o me guiaba aun cuando ya estaba despierta. Hasta que finalmente me dorm铆. A la ma帽ana siguiente ni bien me despert茅, escrib铆 el sue帽o en una libreta tal cual lo menciono ahora. 

No hay asociaci贸n posible, pero est谩 ah铆, sigue en mi cuerpo esperando su momento. S茅 que me trae un mensaje, no porque tenga que ser develado, sino porque habla del lugar de donde vengo. Ital贸. M茅dano grande en lengua ranquel. Ital贸, lugar donde terminar铆a la zanja de Alsina, Ital贸 con su fort铆n de m谩s de 150 a帽os alojado en los m茅danos, Ital贸 ese vocablo que no es castellano y lo digo desde que nac铆, junto a otras palabras que vuelven mi lenguaje fronterizo. Ital贸, un pueblo ubicado al sur de la provincia de C贸rdoba.

Desde que muri贸 mi abuela, todos mis sue帽os transcurren en Ital贸.

2 Los sue帽os est谩n en el cuerpo

Los sue帽os han sido estudiados por varias disciplinas. El psicoan谩lisis hizo del sue帽o su gran aliado, uno de los garantes de la existencia del inconscientes y medio para trabajar la cura. El sue帽o importa, pero no tanto. Jung hizo su tesis en base a los sue帽os, pero fue expulsado. 

De todos modos, ya no solo me interesan esas lecturas. Si no tambi茅n las otras. Las paganas, las olvidadas, las desterradas, las que se llev贸 y se lleva la colonia. Y tambi茅n ese cruce. Esas marcas. Silvia Rivera Cusicanqui usa la expresi贸n chixi para nombrar ese entramado donde convive lo europeo y lo indio, ese telar que une lo que est谩 separado, incluso contradictorio, esa disputa de lenguas y culturas contrariadas. Para la chicana Gloria Anzald煤a es la conciencia mestiza, y aunque es una fuente de dolor intenso, su energ铆a procede de un movimiento continuo de creaci贸n que rompe constantemente el aspecto unitario de cada nuevo paradigma.

En mi casa si so帽abas con un muerto, era porque el muerto te extra帽aba y hab铆a que prender una vela, o porque no estaba tranquilo y quer铆a descansar. Los sue帽os si se contaban en ayunas, se cumpl铆an. Otros indicaban suerte y hab铆a que jugarlos a la quiniela. Tambi茅n estaban aquellos que tra铆an la imagen de personas de las cuales no se sab铆a nada hac铆a tiempo y era se帽al de retomar el contacto. Y, adem谩s, estaban los premonitorios. Algo en su estructura o en su paisaje hac铆a saber a los so帽antes que era una informaci贸n del futuro. Los sue帽os eran parte de la vigilia. Ten铆an la misma jerarqu铆a que cualquier otro saber, o incluso m谩s porque no pod铆an contradecirse. Dec铆an la verdad y en un registro que no admit铆a m谩s que su obediencia. Era un saber trasmitido, vaya a saber desde d贸nde desde cu谩ndo, y era parte de la vida. 

Los sue帽os implicaban un movimiento, una acci贸n en la realidad, una operaci贸n sobre las cosas del mundo. Es por eso que est谩n en el cuerpo, son manifestaciones del cuerpo. No solo porque traen junto a las im谩genes, afectaciones, sentencias, verdades que retumbaban en los 贸rganos, en las v铆sceras, en el humor del cuerpo, sino porque lo pone en un movimiento inesperado. La incertidumbre, la angustia, la sorpresa, la inminencia, la alegr铆a. So帽ar con un muerto era volver a verlo. Anoche so帽茅 con tal, estaba bien, se re铆a. Era una visita. Algo de esa frontera que separaba vivos y muertos, se romp铆a, como se cerraba esa zanja entre sue帽o y vigilia, como as铆 tambi茅n algo se modificaba en la rutina y la mec谩nica de los d铆as.

Los cuerpos quedaban alegres o triste, colmados de mensajes se convert铆an en carteros y all谩 iban tras la orden del sue帽o: hacer un llamado telef贸nico, un juego, prender una vela, ir al cementerio. El sue帽o intensificaba la vida, la engrosaba, hab铆a datos que llegaban desde otro lugar. Los sue帽os aplacaban la planicie de la realidad. Pasaban cosas del otro lado del umbral y nos llegaban noticias.

3 El umbral 

驴De d贸nde vienen los sue帽os? 驴desde d贸nde llegan esas im谩genes? 驴c贸mo se edita la pel铆cula que proyecta el inconsciente? 驴es el cuerpo el tel贸n de fondo que necesitan las im谩genes para mostrarse?

Freud teoriz贸 sobre el sue帽o y eso le permiti贸 teorizar sobre el inconsciente. Los restos diurnos, los deseos reprimidos que buscan burlar la censura disfrazados de im谩genes afines, el trauma que insiste desde el dolor para quedar unido a una imagen, poder acceder a la l贸gica del principio de placer y dejar de vagar, como un fantasma. Condensaci贸n y desplazamiento en la isla de edici贸n armando la pel铆cula. 

Pero pareciera que solo a partir de los traumas de guerra, el componente social e hist贸rico se hace evidente, sino el sue帽o es parte de un reducto individual y familiar, ed铆pico, un carro tirado por los caballos de la neurosis de cada quien. 

Carolina Meloni, retoma la tesis de Charlotte Beradt, periodista y amiga de Anna Arendt, quien se dedic贸 a recopilar sue帽os de hombres y mujeres que conviv铆an a diario con el r茅gimen totalitario durante la segunda guerra mundial. As铆 llam贸 sue帽os pol铆ticos a aquellos sue帽os que no son individuales ni neur贸ticos, sino que son el producto de un espacio p煤blico alterado. Mapas on铆ricos que no derivan de la experiencia personal del so帽ante, sino que poseen cierta remanencia comunitaria de lo que sucede en el espacio p煤blico. En su contenido aparecen im谩genes ligadas a la sumisi贸n, al castigo, al vaciamiento de los cuerpos y de la subjetividad. Estos sue帽os transparentes no tienen ninguna fachada que los disimule, no hay distinci贸n entre lo manifiesto y lo latente. El trabajo de asociaci贸n que se le demanda en un an谩lisis, ya viene hecho en el mismo sue帽o.

Estos sue帽os provienen de una memoria epid茅rmica ubicada en nuestras entra帽as y 贸rganos, que se activa en los sentidos mismos y hace que el cuerpo entero se agite y tiemble ante un est铆mulo exterior.

De este modo, el sue帽o se convierte en un umbral que nos permite atravesar las fronteras espaciales, temporales e hist贸ricas. Un ojo para mirar lo que ya no est谩. 

4 Las im谩genes 

Pero 驴qu茅 hace que un sue帽o traiga im谩genes de 100 o 150 a帽os atr谩s, espec铆ficamente situadas, en ese lugar y no en otro? 驴Qui茅n es ese soldado a medio sepultar, vivo debajo del galp贸n de la casa de mi abuela? 驴Qui茅nes son esas nenas tomando el t茅 con el jueguito verde lima que fue de mi mam谩? 驴Y el hombre, a qui茅n segu铆 como si fuera su sombra?

Las im谩genes. Gloria Anzald煤a dice que los indios trabajaban con las im谩genes, los chamanes, las machis, con el sue帽o y tambi茅n la imaginaci贸n. Hay un conducto que conecta de modo directo con el pasado. No con cualquier pasado, con el pasado silencioso, silenciado y negado. 

Meloni me presta palabras para nombrar de modo m谩s elegante algo que yo identifico en determinados sue帽os: el sue帽o es un mensaje cuando una parte viene subrayada, resaltada con fibr贸n. Es lo que ella llama sue帽o escritural. El sue帽o acontece como una escritura, algo queda all铆 plasmado y sobre eso algo m谩s, otra imagen que se pliega y resignifica, como la pizarra m谩gica de Freud. La inscripci贸n y las huellas, luego la escritura, luego la lectura en forma de jerogl铆ficos. 

Si los sue帽os pol铆ticos son aquellos determinados por el terrorismo de estado, entonces el sue帽o de las nenas no ingresar铆a en esta categor铆a, ya que a煤n no hab铆a un estado consolidado en ese momento. Fue quiz谩s la llegada de los remintogns la que apur贸 el asunto, garantizando la matanza y el extermino de los indios. El lugar donde mi sue帽o transcurre se lo conoc铆a como tierra adentro, era una zona inclasificable y desconocida, pero con gran potencial para su explotaci贸n econ贸mica. As铆 nace la fundaci贸n del desierto. Un desierto poblado de abundancia, por eso la disputa, por eso la matanza.

驴D贸nde est谩n las im谩genes de esos sucesos? 驴D贸nde quedan asentadas las pablaras, las voces, de los indios, de los criollos, los mestizos, las cautivas, los esclavos?

4 So帽ar es escribir

El sue帽o puede un ser un moj贸n, una apacheta que marque e indique cierto camino, una cruz de sal que diluya la tormenta de significados y abra el campo de conocimiento en sentido opuesto. Ir hacia atr谩s como si atr谩s estuviese adelante. 

El sue帽o puede ser tambi茅n un compa帽ero, un aliado, un ayudante en la investigaci贸n sobre los or铆genes, los propios, pero tambi茅n los sociales e hist贸ricos, como dice Davoine cuando la historia con min煤scula se cruza con la historia con may煤scula.  

Hay un gran agujero en la historia de la fundaci贸n de nuestro pa铆s. Masacres, desapariciones, violaciones, muertes, fosas comunes, cementerios perdidos por la basta llanura pampeana. Casi no hay carteles ni se帽ales en el espacio p煤blico que indiquen el campo de lucha y muerte que fue esa zona durante la conquista del desierto. Un desierto creciente. Solo bustos de los conquistadores y pueblos con nombres de los generales. Aunque tambi茅n, en menor medida, quedan lugares que fueron bautizados con nombres originarios: Ital贸, Pinc茅n, Ranqueles, Huinca Renanc贸, por nombras algunos.

驴Qu茅 significa esa persistencia del origen? 驴Qu茅 fuerzas actuaron y act煤an all铆 para que esos nombres perduren como enigmas que deber铆an hacernos preguntas? Consultarles como al or谩culo, que nada dice ni calla, solo indica por signos.

Los sue帽os son amuletos, protecciones, im谩genes encadenadas que nos recuerdan que a煤n quedan sucesos por nombrar y esclarecer. Un umbral para que pasen todos los nombres y no solo el nombre del padre. Los sue帽os nos hacen testigos, nos requieren, nos llaman a un trabajo para el que no hemos dado consentimiento, pero all铆 estamos convocados por la imagen. Nos ponen a trabajar para que el hilo hist贸rico se intensifique en esos puntos donde hubo silencio. So帽ar es escribir. Atrapar una se帽al, un indicio, la fugacidad que no nos pertenece, pero nos causa, habla de quienes somos.

Los sue帽os son tambi茅n peque帽as ofrendas que nos traen los muertos, para que no los olvidemos, para que le sigamos las huellas una vez cruzada la frontera y los acompa帽emos a buscar otros muertos que no han corrido con la misma suerte de la inscripci贸n y el recuerdo. 




Fuente: Lobosuelto.com