July 5, 2022
De parte de Nodo50
25 puntos de vista

Uno de los detalles más disruptivos del software y hardware libre (hablando de todo el contexto de tecnología) es su espíritu de reutilizar. Por ejemplo, el movimiento maker abandera con frecuencia la resistencia frente a la obsolecencia programada y apuesta por reparar antes que tirar y comprar algo nuevo. En el software libre se utiliza con frecuencia cachos de código de un proyecto o varios para construir algo nuevo, aunque no sea directamente relacionado con el proyecto original de ese cacho de código. El espíritu detrás de estas comunidades promueve reutilizar, reparar y concienciarse del peso de la tecnología, de un modo u otro. Otro ejemplo que me viene a la cabeza son las redes sociales del Fediverso. En muchas instancias he leído a administradores argumentar como manejan los datos de las usuarias para eliminar contenido antiguo y dejar espacio, cómo manipulan sus racks para que sean más eficientes, cómo piden colaboración para que el contenido no sea un derroche si no más bien una torre cuidadosamente construida entre varias personas… Cada instancia es un mundo, claro, pero se repiten ciertos discursos que implican cuidar entre todas el contenido para que sea sostenible (y también accesible, pero ese es otro tema).

Algunas instancias hablan mucho de la sostenibilidad, como tema central y clave. Me viene a la cabeza merveilles.town porque hace poco que me uní, pero hay más de una. Hay personas que se chocan con el tema de la sostenibilidad a través de la conciencia sobre tecnología, pero también existe el camino contrario, gente que se cruza con el software libre cuando piensa en sostenibilidad y cuidado climático. Por ejemplo Pablo Sendra menciona el software libre cuando habla de urbanismo sostenible. En “13 Propositions on an Internet for a Burning World” también se discute el impacto de la tecnología actual en el cuidado (o falta de él) climático.

Quiero creer que ambos movimientos lentamente convergen en uno para enriquecerse entre ellos. Si bien muchos movimientos de ecologismo expresan un rechazo total por la tecnología, cuando se plantean formas de hacerle hueco a la tecnología de un modo menos dañino para el mundo, siempre aparece el software libre. En general al hablar de software libre en eventos, en reuniones, en universidades… en general en esos círculos donde es un tema recurrente, aparece de la mano de “ética” y de un uso por convicciones sociales (no diré políticas porque he visto de todo en la comunidad), pero en cualquier caso convicciones más allá de lo práctico o lo necesario, más bien una decisión ética. Pero cuando hablamos de sostenibilidad, va más allá de lo ético. Hablamos de una necesidad y una responsabilidad global, como el reciclar, limpiar y apostar por transportes más limpios (aunque todes sepamos que el peso del daño climático de lo llevan las empresas y su consumo). Relacionar el software libre con la sostenibilidad, lleva estos discursos de uso a otro plano, al de la supervivencia de las nuevas generaciones. Claro está que un software que es libre pero consume recursos a rabiar requiere una vuelta más de tuerca dentro de este contexto que discutimos. ¿Habría entonces que replantearse los puntos que tanto se discuten del software libre para incluir más claramente que para que sea coherente, debe ser sostenible en términos climáticos? De ese modo, un código accesible, sin restricciones comerciales, documentado pero que aboga por una tecnología que consuma muchos recursos o no gestione adecuadamente éstos en todo caso, sería discutible si es realmente “libre”. No sólo por una cuestión de preocupación por el medio ambiente per se, si no una discusión en la línea “¿será posible utilizar este software dentro de diez, veinte años?” y si la respuesta es “probablemente no”, entonces hay un problema de continuidad importante. Similar al problema al que se enfrenta parte del software que se basa en tecnologías y lenguajes tan antiguos que prácticamente no pueden tener soporte.

La propuesta en sí es bastante complicada porque, ¿dónde se coloca la línea entre lo que es sostenible o no? Hay límites y extremos muy claros, pero otros son más grises. Además, dado que no somos (al menos yo no soy) capaz de adivinar el futuro, no es fácil responder a esa pregunta de “¿será o no será posible usar esto en diez o veinte años?”. Este artículo pretende ser más bien una puerta abierta al planteamiento, que es difícil de ignorar cuando día a día nos enfrentamos al cambio climático, de un modo u otro, pero al mismo tiempo lidiamos con tecnología. Es una invitación a hablar del tema, aunque ya se está hablando en algunos círculos. Quizás sería interesante proponer (o normalizar) el monitorizar los recursos que se utilizan para nuestras tecnologías, llevar un seguimiento cuantitativo del peso de nuestra vida digital, no como un autocastigo, si no a modo de responsabilidad y control.

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Fuente: Elbinario.net