January 21, 2021
De parte de Nodo50
229 puntos de vista


A mi amigo 脕ngel de la Cruz Campos,
que siempre lleva en la mochila a los materialistas,
a Alan Ladd y a un rapero de barrio.

I

No pocas veces se ha hablado del origen te贸rico del materialismo, tal como lo asumi贸 y desarroll贸 Marx (como m茅todo y como l贸gica). Una de las tesis m谩s conocidas apunta a que el marxismo es Hegel con la cabeza hacia abajo. Es decir, el 鈥渆sp铆ritu del tiempo鈥 (la Idea) ser铆a el centro de la historia y no el sujeto (kantiano) del empirismo. Un esp铆ritu que, seg煤n Hegel, se encarna en la gente y que tiene en el 鈥渞eflejo鈥 su explicaci贸n. Lo que pasa es que esta reflexi贸n no lo explica todo, m谩xime si consideramos el reflejo como una especie de determinismo flotante. El materialismo, por tanto, no hubiese tenido un principio distinto y diferencial (鈥渙riginal鈥) si no es por la ruptura que a partir de Spinoza marca la posibilidad de construir otra teor铆a, otra problem谩tica, otra acci贸n ante la realidad, esta vez ajena a cualquier metaf铆sica.

Nos vamos a referir fundamentalmente a dos conceptos, que, en la nueva l贸gica materialista, son el punto de llegada de los aspectos fundamentales del pensamiento de Spinoza: Conocimiento e Ideolog铆a.

Dicho desde el principio: que situemos a Spinoza en el origen de la l贸gica materialista, no quiere decir que en Spinoza est茅 todo, ya que ni siquiera aparecen con la denominaci贸n se帽alada los dos conceptos que hemos deslindado. Solo hay un origen, pero un origen en sentido fuerte, que, de hecho, significa una ruptura profunda con respecto al 谩mbito de la filosof铆a cl谩sica.

Spinoza es el primer fil贸sofo que rompe netamente con la teor铆a cl谩sica del conocimiento, sea en versi贸n formalista (Kant: el sujeto conforma al mundo) o en versi贸n contenidista (Hegel: la idea transparece en las sujetos y conforma al mundo). Cuando Spinoza teoriza las categor铆as de lo 鈥渋maginario鈥 y lo 鈥渧erdadero鈥 est谩 tocando en ese tu茅tano de los descubrimientos (elaboraciones) fundamentales del materialismo, que para la caja de herramientas de Marx radica en la distinci贸n entre el objeto real (al que nos une una relaci贸n imaginaria) y el objeto de conocimiento, que tiene su explicaci贸n m谩s all谩 de la estructura emp铆rica de la cosa. Deslindar el objeto real de la corteza imaginaria es el principio de la operaci贸n del conocimiento, que al mismo tiempo, a la hora de producir el objeto te贸rico, monta los argumentos y causas determinantes de una realidad tapada por los prejuicios. De ah铆 que incluso en el universo kantiano (hoy dominante a trav茅s del neopositivismo), que postula que el ojo va a directamente a la cosa, ese contacto sin intermediarios es otra trampa del imaginario dominante.

Las exploraciones de Spinoza suponen una abierta denuncia del nivel enga帽oso e insuficiente de la experiencia inmediata, cotidiana, y suponen tambi茅n una descalificaci贸n casi heroica (su vida choc贸 de plano con la norma) del mito religioso del acto de conocer. De este modo Spinoza se enfrenta desde el principio al mundo de los mitos, ilusiones y prejuicios; ese mundo 鈥減ol铆ticamente鈥 intervenido que intenta impedir el proceso de conocimiento y oculta, de hecho, el funcionamiento social de la l贸gica imaginaria (ideolog铆a queremos decir; e ideolog铆a no como error, sino como relaci贸n imaginaria determinada y construida desde fuera del yo, desde ese poder que a veces se encarga de pensar por nosotros e instala sus reflexiones en nuestro interior con forma de un inconsciente).

Y no hacemos una interpretaci贸n subjetiva o maliciosa del fil贸sofo, ya que todo esto se puede leer directamente en Spinoza, por ejemplo en lo que nos dice en La reforma del entendimiento: 鈥(鈥) adquirir por cuenta propia lo que no podemos lograr por inspiraci贸n del hado y a la vez para que se vea que no precisamos de m谩s instrumento que la verdad misma鈥 Las razones de que no se suela emplear para la investigaci贸n debidamente ordenada鈥 han de buscarse en los prejuicios鈥 Hay hombres con el esp铆ritu ciego de nacimiento o privado de la vista por causa externa de los prejuicios鈥 Por lo tanto, es preciso considerarlos como aut贸matas鈥.

A partir de estas categor铆as (verdad, prejuicios鈥), que Spinoza logra elaborar como conceptos, puede empezarse a pensar en la posibilidad de una 鈥渓ectura鈥 objetiva, real, como sustituci贸n, de una parte, del fetichismo de la Palabra (por medio de la cual se llega a pensar en la filosof铆a cl谩sica que la historia y la verdad aparecen encarnadas en la letra de un libro) y, por otra, por la superaci贸n-denuncia de esa injerencia exterior que cristaliza los prejuicios en tanto que representaciones imaginarias (ideol贸gicas).

Hegel, siglo y medio despu茅s, retomar谩 el viejo mito de la lectura fetichista, concibiendo la complejidad real como complejidad expresiva, donde habita la Idea.

Spinoza rompe expl铆citamente con todo el idealismo empirista y muy directamente con el contenido de la l贸gica de Descartes, conociendo consecuentemente (y su vida lo demuestra) la represi贸n de la norma filos贸fica. La filosof铆a no es otra cosa que la pol铆tica que se ejerce de forma te贸rica. Y la heterodoxia de Spinoza es grave frente a la dicotom铆a sujeto/objeto. Nos lo dice en el libro ya citado, ahondando en la dicotom铆a materialista objeto real/objeto de conocimiento: 鈥淟a idea verdadera es distinta de su ideado: una cosa es el c铆rculo y otra la idea del c铆rculo, pues 茅sta no es algo que tenga periferia y centro como el c铆rculo mismo; una idea de alg煤n cuerpo tampoco es algo corporal, siendo algo totalmente diverso de su objeto鈥 (Por eso) pondremos buen cuidado de no mezclar las cosas que pertenecen exclusivamente al entendimiento con las que existen en la realidad鈥.

Spinoza llega a concretar esta elaboraci贸n de forma clara, cuando nos dice que el concepto de perro no ladra. De ah铆 que conocer al perro no es reproducir exactamente lo que es, porque eso ser铆a tanto como construir otro perro. Conocer una camisa, por ejemplo (hablando de productos 鈥渕anuales鈥) no equivale a realizar una deconstrucci贸n siguiendo a la inversa todos los pasos que se han dado para su confecci贸n. Conocer m谩s bien consistir铆a en valorar los productos y las condiciones de su elaboraci贸n, el trabajo que lleva incorporado y c贸mo se comporta, por sus consecuencias, en la distribuci贸n y el mercado, y asimismo en la estructura laboral. Para el neopositivismo el conocimiento consiste en formalizar la deconstrucci贸n y despu茅s extraer los elementos comunes a todas las camisas, que despu茅s, eso s铆, desde el 鈥渟ociologismo鈥, pueden conocerse en su comportamiento general en la sociedad (concretando para entendernos: 鈥渆n la sociedad鈥, no en el seno de unas relaciones sociales de producci贸n determinadas).

Es decir, por un lado, la apariencia o verdad imaginaria y, por otro, el conocimiento y sus determinaciones. Y en pos de esta diferenciaci贸n de discursos nos hablar谩 de los distintos niveles perceptivos, cuya especificaci贸n y demarcaci贸n intentar谩 establecer, obstinada y l煤cidamente, a lo largo de toda su obra, tanto en el texto citado como en su monumental 脡tica.

A partir de ah铆 se podr铆a afirmar que en Spinoza hay, expl铆citamente, un concepto abstracto-formal de ideolog铆a (que, por cierto, es el nivel menos estudiado por Marx y Engels. Y esto tiene una consecuencia no querida: en las exploraciones posteriores del 谩mbito de la posmodernidad es donde se instala el denominado posmarxismo, que no produce teor铆a exactamente desde las mismas coordenadas).

II

Cuando, para caracterizar los 鈥渄escubrimientos鈥 de Spinoza, hablo de un concepto abstracto-formal de ideolog铆a, me refiero a que el fil贸sofo no pudo operar en un terreno hist贸rico m谩s concreto, donde s铆 lo hicieron Marx y Engels, que lanzan en La ideolog铆a alemana el aserto irrefutable de que la ideolog铆a dominante es siempre la ideolog铆a de la clase dominante; o en las elaboraciones de Althusser sobre los Aparatos Ideol贸gicos de Estado y todo el universo de la teor铆a de la 鈥渞eproducci贸n鈥; como tampoco Spinoza pudo aterrizar en el inconsciente libidinal de Freud o el inconsciente ideol贸gico, tal como lo trata Juan Carlos Rodr铆guez en el terreno espec铆fico de la literatura.

Pero Spinoza da pasos esenciales que son la condici贸n de existencia de la lectura no religiosa, a partir de las elaboraciones materialistas de Marx.

Cuando por ejemplo, en la 脡tica, Spinoza habla de los tres primeros modos de percibir, nos dice que solo aportan de la realidad un conocimiento por im谩genes, y m谩s que al del conocimiento pertenecen al terreno de la imaginaci贸n o, mejor, al discurso 鈥渋maginario鈥 del lenguaje, que las personas gratuitamente elevan al grado de conocimiento. A partir de ah铆 eleva una advertencia severa contra la epistemolog铆a empirista, vislumbrando la falacia de un c煤mulo de categor铆as cl谩sicas, sobre todo la que se basa en la operaci贸n mec谩nica del ojo yendo directamente a la cosa, para explicar su naturaleza, como si la cosa fuera la cara del alma. As铆, nos dice: 鈥(鈥) los hombres cuando dicen que tal o cual acci贸n del cuerpo proviene del esp铆ritu, y que este tiene imperio sobre el cuerpo, no saben lo que dicen鈥 La experiencia, pues, hace ver tan claramente como la raz贸n que los hombres se creen libres porque tienen conciencia de sus acciones, pero ignoran las causas que las determinan鈥.

Las alusiones de Spinoza al nivel del inconsciente y a la formaci贸n de su discurso son inconfundibles, adelantando ya que el inconsciente est谩 estructurado como un lenguaje o, m谩s all谩, como un relato (recu茅rdese a Freud y Lacan, por ejemplo): 鈥淪o帽amos que ocultamos a los hombres ciertas cosas, por el mismo mandato del Alma, en virtud del cual callamos durante la vigilia lo que sabemos. So帽amos, en fin, que hacemos por mandato del Alma lo que, despiertos, no nos atrever铆amos a realizar鈥. Consecuentemente Spinoza cambia de ra铆z el proceso de las determinaciones: 鈥淧or consiguiente, los que creen que hablan, o callan, o hacen una acci贸n cualquiera por un libre mandato del Alma, sue帽an con los ojos abiertos鈥.

Spinoza, al hablar de la representaci贸n imaginaria, realmente est谩 hablando de la ideolog铆a, es decir, de esa relaci贸n imaginaria que funciona como una cultura que crees poseer pero que realmente te posee a ti. Y te posee, si es la ideolog铆a dominante, para que no distingas tus condiciones de existencia reales. Algo que explic贸 de forma pormenorizada doscientos a帽os antes que Marx, quien lo puso en pr谩ctica sin hacer un esfuerzo did谩ctico, tan necesario, sobre el funcionamiento de la estructura ideol贸gica.

Spinoza no hace ese 鈥渄escubrimiento鈥 por casualidad, frente a la norma dominante, y nunca duda de las consecuencias que va a tener el desarrollo de su pensamiento. Hablamos de la ruptura que implica su problem谩tica con respecto a la lectura metaf铆sica de la realidad. Y es tal la conciencia de Spinoza que al mismo tiempo que sabe que inaugura una nueva problem谩tica duda de poder superar su propio inconsciente cotidiano: 鈥淎s铆, pues, medit茅 en la posibilidad de proponerme una nueva norma鈥 aunque no llegase a cambiar el orden y la norma comunes de mi vida, cosa que intent茅 muchas veces en vano鈥.

Spinoza estaba atrapado por la norma oficial, con la que romp铆a expl铆citamente, pero lo sab铆a, y sab铆a las consecuencias que tal operaci贸n podr铆a depararle en su vida, como recoge en el libro citado anteriormente (La reforma鈥): 鈥(鈥) me ver铆a privado de las ventajas indudables que proporcionan la reputaci贸n y las riquezas鈥 Pero deb铆a escoger entre dos actitudes opuestas鈥 Despu茅s que hube meditado sobre ello vi en primer lugar que, al abandonar los beneficios ordinarios de la vida para buscar una nueva norma, prescind铆a tan solo de un bien incierto por su misma naturaleza鈥 para buscar otro bien, incierto no por su naturaleza, sino solo por la posibilidad de encontrarlo鈥.

A pesar de todo se atreve, y rompe. Y al romper tiene conciencia social de su acto hererodoxo, que lo a铆sla y reduce. Pi茅nsese por ejemplo en la an茅cdota que a veces se repite, cuando Leibniz, que era el fil贸sofo del sistema desde su problem谩tica metaf铆sica, niega haber visitado a Spinoza, haber intercambiado con 茅l unas 煤ltimas palabras, gesto que no hubiera aceptado la c煤pula del poder, no por las palabras mismas, sino por la ruptura del cerco.

III

En definitiva, la ruptura-punto-de-partida de Spinoza hay que situarla en la base del materialismo posterior, que a veces se coloca err贸neamente en Hegel y en Feuerbach, cuyas problem谩ticas desembocaron respectivamente, si vamos a la esencia de las cosas, en la teor铆a del Saber Absoluto y en la ideolog铆a de la Esencia Humana.

Realmente lo que produce Hegel es un bucle te贸rico siglo y medio despu茅s de Spinoza, regresando a la problem谩tica cl谩sica. Si bien parece oponerse frontalmente al empirismo, lo que hace en realidad es invertirlo, enfrent谩ndose a 茅l desde la segunda cara de la moneda de la filosof铆a dominante: el contenidismo, la matriz de la idea absoluta (ll谩mese esp铆ritu de los tiempos, historia o arte鈥) y su encarnaci贸n en las distintas disciplinas a trav茅s de un reflejo nunca explicado, que termina siendo el alma propia de cada sujeto.

Spinoza piensa de otra manera, cambiando las preguntas y respondiendo a las nuevas, que rompen con las pertenecientes a la problem谩tica cl谩sica. Spinoza inaugura as铆 una nueva actitud, que lo cambia todo, a la hora de diferenciar lo imaginario de lo real, y a la hora de tener en cuenta los centros de determinaci贸n, descalificando el lenguaje (la casa del ser) como 煤nico medio para construir el conocimiento de la realidad, en el seno de una nueva teor铆a, que inaugura (y vamos al fondo) un discurso sin sujeto, que al mismo tiempo que se帽ala los t茅rminos del discurso imaginario (ideol贸gico) abre la posibilidad hist贸rica del materialismo o discurso cient铆fico.

En definitiva, es necesario explorar todos los universos a los que no pudo llegar Marx, si bien es necesario tener en cuenta que una cosa es seguir investigando y otra muy distinta cambiar la problem谩tica. El bucle que reinicia Hegel se ha considerado durante un tiempo como la respuesta 鈥渕arxista鈥 al empirismo y al neopositivismo. Pero no es as铆, como he indicado m谩s arriba, ya que el idealismo se sigue desarrollando en esa circularidad viciosa que marcan los polos del formalismo (Kant) y del contenidismo (Hegel), que en ning煤n caso proceden a la ruptura que dio a luz Spinoza.

Por eso hay que tener cuidado con esa modernidad filos贸fica que cree tener respuesta progresista al neopositivismo incentivado por el capitalismo neoliberal. Modernidad 鈥減rogre鈥 que, a la vez, a trav茅s del economicismo y el sociologismo, de base estad铆stica muchas veces, intenta ofrecer una alternativa (te贸rica) supuestamente cient铆fica, anclada, como garant铆a de su alcance, en los adelantos de la ciencia y la t茅cnica. En realidad la base estad铆stica y matem谩tica que a veces se utiliza, y mucho m谩s la base sociol贸gica, con su estrella polar de las encuestas, no dejan de contener la teor铆a del reflejo que basa la l贸gica de Hegel y que no es otra cosa que un determinismo a trav茅s del cual se intenta formalizar y cristalizar, con inter茅s de parte, ese todo complejo articulado donde se encuentran, en el seno de una l贸gica basada en la sobredeterminaci贸n (determinaci贸n en c铆rculo), la pol铆tica, la ideolog铆a y la econom铆a; y que la econom铆a figure como dominante en 煤ltima instancia, no quiere decir que anule la autonom铆a propia, realmente existente, de la ideolog铆a y de la cultura, que no desaparecen, como siempre ha anhelado el pensamiento neoliberal; y no son simples superestructuras en su relaci贸n con la econom铆a, como ha defendido cierto marxismo de cart贸n piedra.

Spinoza no lleg贸 a comprender el criterio de clase, aunque lo vislumbr贸. No lo alcanz贸 a teorizar, aunque entendi贸 bien la relaci贸n con el poder del pensamiento y de la propia vida. Marx, que ejerci贸 como nadie la ruptura inaugurada por Spinoza, apenas explic贸 estas cosas, pero dijo algo. Esa frase, ya citada: La ideolog铆a dominante es la ideolog铆a de la clase dominante. Con lo cual, desde la l贸gica materialista, inaugur贸 la posibilidad de una clase dominante de signo diferente y, en todo caso, de una clase antidominante con capacidad de crear hegemon铆a y construir su propio imaginario. Es decir, con capacidad para construir contrapoder; y construirlo desde el 鈥渟ocialismo cient铆fico鈥. Marx repiti贸 mucho esta idea (como pol铆tico incombustible que era, seg煤n dijo Engels en el entierro de aquel gigante) en torno a los hechos de la Primera Internacional.

Felipe Alcaraz (@FelipeAlcarazM) es exprofesor de ling眉铆stica y literatura, pol铆tico y escritor. Su pr贸xima publicaci贸n prevista para abril se titula Los pobres (Almuzara).

Fotograf铆a de 脕lvaro Minguito.




Fuente: La-u.org