November 8, 2021
De parte de Lobo Suelto
309 puntos de vista

 

Una de las estrategias m谩s interesantes para leer a Spinoza es introducir o enfatizar conceptos que no est谩n desplegados o, incluso, que no est谩n presentes en la 脡tica. Gilles Deleuze emple贸 la noci贸n de 鈥渆xpresi贸n鈥 de un modo expandido en su renovaci贸n de la comprensi贸n de la filosof铆a spinoziana. Antonio Negri busc贸 un nuevo dinamismo materialista al introducir el concepto de 鈥渃onstituci贸n鈥, abriendo as铆 una v铆a fecunda para pensar la relaci贸n con Marx. 脡tienne Balibar, por su parte, hizo el ejercicio f茅rtil de tomar la idea de 鈥渢ransindividual鈥, tal como la propone Gilbert Simondon, para mostrar hasta qu茅 punto Spinoza se beneficia cuando es le铆do como un predecesor del pensador de la t茅cnica. M谩s recientemente, Laurent Bove propuso la noci贸n de 鈥渆strategia鈥 para caracterizar, con un lenguaje proveniente del mundo de la guerra, la idea de deseo o conatus. M谩s que 鈥渆xplicar鈥 a Spinoza, estos pensadores se dedicaron a enfatizar o inventar, por medio de intuiciones y nuevos conceptos, a un Spinoza a la altura de la experiencia contempor谩nea, bajo el supuesto compartido de que los conceptos no nos esperan para ser explayados o ense帽ados, sino que deben ser creados, discutidos, puestos en juego.

Por fuera de los centros acad茅micos consagrados, Henri Meschonnic 鈥揺n un libro recientemente traducido al castellano鈥 propone su noci贸n de 鈥減oema鈥, con la cual se permite abrir una indagaci贸n largamente postergada sobre el lenguaje en Spinoza. La definici贸n de poema, como lenguaje capaz de crear forma de vida y como forma de vida que crea lenguaje, es rastreada por 茅l en el Tratado pol铆tico. Meschonnic, poeta y traductor, descree de la ense帽anza acad茅mica de la filosof铆a. A sus ojos, la mayor铆a de las veces se trata de reproducir sistemas l贸gicos, olvidando los marcadores afectivos que determinan el sentido del lenguaje con el que se piensa. Un rumbo compatible con el de Meschonnic en la compresi贸n activa de la teor铆a de los afectos es llevado a cabo por Le贸n Rozitchner en su lectura de Spinoza. Para 茅l, 鈥渆l proceso consiste en aprender de uno mismo鈥. Leer a Spinoza es aprender c贸mo pens贸, y averiguar en ese aprendizaje el propio filosofar. Rozitchner hab铆a impartido clases sobre Spinoza en su exilio venezolano. En la carpeta de apuntes para sus cursos, se lee sobre la 脡tica: 鈥渇ilosofia del subdesarrollo鈥; y sobre el Tratado teol贸gico-pol铆tico: 鈥渃ontra el absoluto鈥. La obra de Spinoza recorre por entero los trabajos de Rozitchner a la manera de los personajes del novelista Isaac Bashevis Singer: menos como un personaje a retratar y m谩s como un interlocutor omnipresente.

En el caso de la obra de Diego Tati谩n, es posible encontrar momentos muy distintos. Spinoza es pensado para sostener una 鈥渋mpol铆tica鈥, pero tambi茅n, conforme avanza la coyuntura sudamericana, es el inspirador de una nueva relaci贸n entre una democracia que viene de abajo y unas instituciones que deben procesar estos impulsos populares en el plano del Estado, haciendo del Estado mismo un contrapoder, en un sentido opuesto a la tradici贸n fundada en el pensamiento de Marx. Mas all谩 de esta evoluci贸n, que estimo abierta en el pensamiento de Diego Tati谩n, en sus escritos y conversaciones encuentro una constante f茅rtil y muy desafiante: leer a Spinoza en conexi贸n con los avatares de un territorio y una pol铆tica propiamente latinoamericanos. Dir铆a, entonces, que Tati谩n discute con el spinozismo al modo del siglo XX: introduciendo un t茅rmino ausente o no muy desplegado (siempre se puede aludir a la menci贸n que Spinoza hace a Brasil en una de sus cartas), a partir de esa categor铆a en formaci贸n que es Latinoam茅rica.

 

 

En La ilustraci贸n radical, la filosof铆a y la construcci贸n de la modernidad, 1650- 1750, Jonathan Israel (2009) tambi茅n relee a Spinoza a partir de un territorio y una coyuntura: la de la Europa atravesada por el fen贸meno de la Ilustraci贸n. Este estudio erudito sobre la alta Ilustraci贸n, entendida como proceso cultural y pol铆tico de secularizaci贸n del mundo cristiano, se apoya en tres grandes afirmaciones, todas ellas de elevada significaci贸n pol铆tica: a) la Ilustraci贸n no fue un fen贸meno nacional (franc茅s o ingl茅s) sino inmediatamente paneuropeo; b) la llamada 鈥淚lustraci贸n radical鈥, lejos de resultar menor y/o perif茅rica, constituy贸 un motor vital en la Ilustraci贸n en su conjunto (y, en particular, en relaci贸n a la Ilustraci贸n moderada), demostrando incluso una mayor consistencia intelectual en el plano internacional, y c) Spinoza y el spinozismo tuvieron una centralidad clave dentro de esta 煤ltima corriente (a contrapelo de las versiones mitologizadas de un Spinoza genial pero carente de influencia).

La presentaci贸n de las dos alas rivales de la Ilustraci贸n est谩 en la base de todo el argumento: la Ilustraci贸n moderada, respaldada por numerosos gobiernos y facciones influyentes de las principales iglesias, y a partir del prestigio de figuras de la talla de Newton, Leibniz o Locke, aspiraba a vencer la ignorancia y la superstici贸n, a

establecer la tolerancia, a revolucionar las ideas, la educaci贸n y las actitudes por medio de la filosof铆a, preservando, eso s铆, elementos de las viejas estructuras, consideradas esenciales, en una nueva s铆ntesis entre la raz贸n y la fe.

La Ilustraci贸n radical, en cambio, rechazaba todo compromiso con el pasado y buscaba acabar con las estructuras existentes en su totalidad; acabar no s贸lo con la creencia en un Dios Creador del mundo, capaz de intervenir en los asuntos humanos, sino tambi茅n con la influencia pol铆tica de las iglesias y las jerarqu铆as sociales (privilegios pol铆ticos, concentraci贸n de la tierra) fundadas en cualquier principio divino.

La investigaci贸n de Israel es detallista, tanto en la descripci贸n de la formaci贸n de las instituciones (las bibliotecas, la clandestinidad, las editoriales, la censura), las corrientes intelectuales y las tonalidades afectivas del siglo XVII, como en la presentaci贸n de las hip贸tesis que concentraron a un sector republicano radicalizado (un movimiento m谩s organizado de lo que se cree) en torno al 鈥渃铆rculo鈥 Spinoza: la inherencia del movimiento a la materia (contra la idea de que el movimiento nace del alma o del esp铆ritu); la extensi贸n de la mec谩nica y de las leyes del movimiento y reposo a la esfera universal de la materia extensa-naturaleza (contra la divisi贸n seg煤n la cual la f铆sica mec谩nica explicar铆a solo algunos movimientos, reservando el resto a las potestades divinas); la dial茅ctica afirmativa entre instituci贸n del poder pol铆tico y multitud (contra la legitimaci贸n divina y vertical de la soberan铆a); el democratismo igualitario (contra la escisi贸n entre una esfera de libertad de opini贸n y un acceso restringido a la tierra); la afirmaci贸n de una 煤nica sustancia eterna e infinita, Deus sive Natura (recusando tanto la idea del Dios creador, como el dualismo alma/cuerpo); la afirmaci贸n de la naturaleza como campo absoluto de inmanencia (contra la creencia en milagros); la tolerancia filos贸fica, republicana y antiteol贸gica (contra la tolerancia teol贸gica, concerniente a la libertad de culto); el combate en torno al fundamento teol贸gico del orden social; y la negaci贸n de una autor铆a divina de la Biblia.

En un sentido similar, un reciente estudio de Alejandro Horowicz (2019), El hurac谩n rojo, Francia y Rusia, 1789-1917, reconstruye al detalle la importancia del espacio territorial y pol铆tico europeo como medio de despliegue de un segundo momento radical, fuertemente igualitarista e intelectualmente materialista, durante el per铆odo que va de la Revoluci贸n Francesa a la Revoluci贸n Rusa y al pensamiento de Marx y del marxismo. Seg煤n Horowicz, el movimiento socialista europeo fue finalmente derrotado con la Segunda Guerra Mundial. Su tesis es que el espacio de las revoluciones burguesas no fue nunca nacional, sino atl谩ntico, y que el ciclo de revoluciones responde a problemas que conciernen al mercado mundial; de manera que el problema de las revoluciones socialistas fue que debieron resolver, en base al esfuerzo nacional, desaf铆os de 铆ndole continental.

Creo que es posible afirmar que la lectura de Diego Tati谩n sobre la obra de Spinoza se inscribe dentro del proyecto de constituir el territorio y la coyuntura pol铆tica continental latinoamericana como medio para un tercer movimiento en el Occidente moderno de radicalizaci贸n igualitarista. Lo que supone incluir en la pr谩ctica de la lectura, desde el comienzo, un gesto de apropiaci贸n capaz de dar continuidad a aquella Ilustraci贸n radical de cu帽o spinozista, sobre un nuevo plano geofilos贸fico, reformulando el fundamento naturalista, materialista y republicano para un contexto no-europeo. Entiendo por 鈥渘o-europeo鈥, m谩s que un rechazo, un desplazamiento: la apertura de un espacio mental, geofilos贸fico productivo, desde el cual apropiarse del archivo ilustrado sin prejuicios ni subordinaciones neocoloniales.

Estimo que discutir el spinozismo a partir de la obra de Diego Tati谩n supone prolongar a la realidad actual latinoamericana la constituci贸n de una nueva ilustraci贸n radical que, en conexi贸n con los contextos de radicalizaci贸n no-europeos de nuestro tiempo, abra las puertas para trascender los l铆mites hasta ahora impuestos por el liberalismo, en terrenos tan cruciales como la misma definici贸n de lo que entendemos por democracia e igualdad. Es decir: leer la conexi贸n Spinoza-Marx a partir de contextos y desaf铆os situados y contempor谩neos.

La obra de Spinoza antecede a Marx en la constituci贸n de una ontolog铆a relacional, como base alternativa al pensamiento liberal. Desde la perspectiva de la Ilustraci贸n radical spinozista 鈥揹ice Israel鈥 los conceptos de democracia y libertad se enlazan de modo directo con el problema del acceso a la tierra y de la igualdad en el goce de la libido de mujeres y hombres. El radical ilustrado Alberto Radicati, conde de

Passerano (1698-1737), por ejemplo, cre铆a que la democracia y la igualdad solo se alcanzar铆an con la propiedad comunal de la tierra y con la abolici贸n del matrimonio y la familia. Israel nombra una larga lista de autores radicales (Anton van Dale; Balthasar Bekker; los hermanos Koerbagh; Frederik van Leenhof; Antonio Schinella Conti; Ehrenfried Walther von Tschirnhaus; John Toland; Anthony Collins; Abraham Joannes Cuffeler; Jean-Baptiste de Boyer, marqu茅s de Argens; Johann Georg Wachter; Henri de Boulainvilliers; Bernard Mandeville) que ense帽aron la co-constituci贸n entre intelectualidad libre, acceso igualitario a las riquezas y derecho al disfrute del propio cuerpo. La democracia y la igualdad no eran para ellos valores para la legitimaci贸n de un orden, sino criterios inmanentes a la praxis colectiva.

Durante el siglo XVIII 鈥揷omenta Israel鈥 la percepci贸n general en Europa es que el spinozismo es la absoluta ant铆tesis del cristianismo. El propio Israel considera evidente la semejanza entre la tensi贸n producida por el spinozismo en el mundo intelectual de su 茅poca y la que se gener贸 a partir de la obra de Marx y sus seguidores. En efecto, el spinozismo fue considerado en toda Europa como el m谩s articulado y radical ataque a las autoridades b铆blicas y pol铆ticas de la cristiandad. La contrafigura genial de Leibniz, con su proyecto de una filosof铆a compatible con la unificaci贸n de la cristiandad, lo certifica. Israel nos proporciona una imagen n铆tida de la influencia de Spinoza sobre una pluralidad muy grande de movimientos ilustrados, democr谩ticos y radicales de toda Europa. Hace surgir a otro Spinoza, moldeado en la cr铆tica del cristianismo, como modelo de toda 鈥渃r铆tica鈥 (para decirlo con el lenguaje del joven Marx). Un Spinoza que anticipa el uso del modelo de la cr铆tica contra el capitalismo.

 

 

En 2014, Diego Tati谩n publica Spinoza, filosof铆a terrena. El taller spinozista al que recurre el autor para elaborar sus instrumentos de intervenci贸n pol铆tica es laico, anti-jer谩rquico y democr谩tico. No es f谩cil el arte de conciliar en una misma escritura verdades eternas con apuestas situadas. La filosof铆a terrena asume una doble coyuntura: combina la exposici贸n de ciertos momentos del sistema spinoziano, valiosa

contribuci贸n a la difusi贸n y renovaci贸n del spinozismo en lengua castellana, con la vocaci贸n de abrir discusiones precisas en la pol铆tica latinoamericana en los a帽os en que el ciclo de los gobiernos progresistas retrocede. El libro consta de dos partes: una reedici贸n algo modificada de Spinoza y el amor del mundo (2004), y una serie de cap铆tulos nuevos referidos a cuestiones de inmediato inter茅s pol铆tico, tal como se advierte en sus t铆tulos: 鈥淟a cuesti贸n democr谩tica鈥, 鈥淟a izquierda maquiaveliana鈥 y 鈥淩ealismo y don del militante鈥. En todos ellos encontramos expl铆citos posicionamientos en torno a la coyuntura del momento. Sin abandonar su valoraci贸n general del spinozismo 鈥搖na dial茅ctica entre lo 鈥渟alvaje鈥 de las potencias y la 鈥渃autela鈥 de la estrategia鈥, Tati谩n introduce, con el nombre de Maquiavelo, el problema del realismo democr谩tico en el seno del esfuerzo de la composici贸n democr谩tica. Maquiavelo y Spinoza se suman con la intenci贸n de proponer la din谩mica democr谩tica como extensi贸n y desarrollo del derecho natural, a trav茅s de la creaci贸n de instituciones que satisfagan los devenires concretos en los que se originan y efect煤an las potencias de la multitud. Se trata de retomar estos problemas conceptuales de la ciencia pol铆tica a la luz de los dilemas que acosan a los gobiernos llamados progresistas de la regi贸n sudamericana. Am茅rica Latina es pensada, entonces, como un espacio en el que se fue abriendo una posibilidad pol铆tica, a partir de la impugnaci贸n del neoliberalismo realizada desde abajo por parte de una serie de movimientos populares. El dilema que se dispone a afrontar Tati谩n en ese contexto es el de la fundaci贸n de una din谩mica institucional que sostenga y profundice en el tiempo la din谩mica democr谩tica. Para Tati谩n, aparece con nuevo inter茅s la figura del militante dentro de esa delimitaci贸n problem谩tica; piensa en los militantes capaces de sostener estos procesos pol铆ticos.

A partir de estas claras coordenadas, el spinozismo de Diego Tati谩n comienza a afirmar sus proposiciones haciendo distinciones precisas. La primera de ellas, el llamado a no confundir el car谩cter 鈥渟alvaje鈥 de las potencias colectivas, que parten siempre de un suelo indeterminado, con un desv铆o de tipo an谩rquico que bloquee la constituci贸n de la emancipaci贸n como pol铆tica. Es la proposici贸n del realismo pol铆tico que consiste, para Tati谩n, en validar el nivel institucional y el espec铆ficamente estatal al

interior del proceso democr谩tico en curso. El estado como contrapoder, escribe. Una segunda distinci贸n apunta a demarcar la pol铆tica democr谩tica de la secuencia revolucionaria del siglo XX, que en Am茅rica Latina estuvo marcada por la figura del 鈥渉ombre nuevo鈥 propuesta por el Che Guevara 鈥揻igura que Tati谩n considera atrapada en una dial茅ctica cerrada entre el 鈥渆sp铆ritu鈥 y la 鈥渕uerte鈥, entre lo celestial y el sacrificio. Los procesos emancipatorios que 茅l defiende se trazan a trav茅s de otras coordenadas: la amistad con los otros y con nosotros mismos, tal y como realmente somos. En efecto, la filosof铆a del conatus tiene como premisa absoluta la autoconservaci贸n. El rechazo de la marca revolucionaria surge de oponer el realismo maquiaveliano (no cabe considerar a los hombres como deber铆an ser, sino a partir de lo que son) a una comprensi贸n santificada y moralista del revolucionario. La preocupaci贸n por sostener los procesos pol铆ticos da lugar, de este modo, a un Spinoza a la defensiva, no s贸lo frente a las elites neoliberales, sino tambi茅n frente a las posiciones anarquistas y revolucionarias. No es sorprendente, por lo tanto, que Tati谩n nos recuerde que el m谩s radical pensamiento pol铆tico del siglo XVII, el de Spinoza, no surge por una inspiraci贸n te贸rica, sino por una motivaci贸n pr谩ctica: defender un gobierno de las embestidas ortodoxas y mon谩rquicas, que acabar铆an finalmente con 茅ste en 1672, dos a帽os despu茅s de la publicaci贸n del Tratado Teol贸gico Pol铆tico. El realismo maquiaveliano tambi茅n ser谩 empleado en tono de defensa y conservaci贸n: una perspectiva tributaria de la tradici贸n maquiaveliana asumir谩 la imposibilidad de llevar adelante un proceso pol铆tico orientado a producir igualdades, reparaciones e inclusiones sin contar con aparatos, punteros, dinero, alianzas no deseadas, negociaciones con frecuencia oscuras y dem谩s.

Al repasar estas notas de lectura de la obra de Diego Tati谩n, no puedo evitar sentir cierto extra帽amiento por el hecho de compartir las l铆neas centrales de su proyecto 鈥損ensar Spinoza a partir del espacio de politizaci贸n sudamericano鈥 y, al mismo tiempo, experimentar una sostenida distancia respecto al uso restringido que hace del admirable realismo pol铆tico del d煤o Maquiavelo-Spinoza, articulable en principio con estrategias m谩s abiertas de problematizaci贸n. Un ejemplo de esas otras

posibilidades podemos encontrarlo en un texto escrito por Le贸n Rozitchner a fines de 1979, en su ya mencionado exilio venezolano:

Su filosof铆a (la de Spinoza) est谩 detr谩s de cada uno de nosotros, y nos invita a convertirnos en el lugar donde se elabora, como experiencia de vida, lo que la mera reflexi贸n solo enuncia como saber, y enfrentar entonces el riesgo de un nuevo e ignorado poder. Por eso nos advierte 鈥榥adie sabe lo que puede un cuerpo鈥. El saber se despliega s贸lo luego de descubrir y ejercer ese poder. El poder colectivo se revela desde el propio cuerpo individual amplificado cuando superamos la cerraz贸n sensible que el terror nos impuso al separarnos de los dem谩s鈥 (Rozitchner, 1998: 12).1

Para Rozitchner, el conocimiento depende de la experiencia y de la conquista de una potencia colectiva que, en el caso argentino, debe enfrentar un obst谩culo espec铆fico: el terror de la dictadura y del capital. A帽os despu茅s, ese mismo spinozismo militante gui贸 la reflexi贸n de Rozitchner ante un episodio extraordinario: la orden del entonces presidente N茅stor Kirchner al jefe de las Fuerzas Armadas de descolgar un cuadro del dictador Jorge Rafael Videla. Para Rozitchner, lo extraordinario de aquella orden de Kirchner fue la denuncia p煤blica de la complicidad entre pol铆tica y terror como fundamento de poder. Esa denuncia fortalec铆a las condiciones para nuevos protagonismos colectivos, en la medida en que la potencia de aquel gesto no se viera bloqueada, castrada, detenida y pudiera, al contrario, profundizarse en otros tantos gestos capaces de prolongar su alcance, hasta alterar esa materialidad hist贸rica a煤n organizada por el terror: la econom铆a y la estructura de propiedad de la tierra. El realismo pol铆tico, en el caso de Rozitchner, no trabaja sobre la base de la defensa, sino sobre el deseo de comprender y superar los obst谩culos que coartan, detienen y frenan la profundizaci贸n democr谩tica.2

 Unos a帽os despu茅s, Diego Tati谩n publica Spinoza disidente (2019). Este 煤ltimo libro confirma y profundiza la vocaci贸n de articular la filosof铆a cl谩sica con los conflictos del presente, en un tiempo hist贸rico que hab铆a cambiado con la llegada de Macri y con el golpe contra el PT en Brasil, que culminar铆a en el gobierno de Bolsonaro. En el nuevo contexto, la reivindicaci贸n expl铆cita de la disidencia 鈥揺l derecho a sentir de otra manera鈥 cataliza la nueva articulaci贸n entre ontolog铆a y coyuntura. La filosof铆a se revela pol铆tica en la exacta medida en que se involucra en las controversias actuales en torno a la igualdad. El spinozismo, trabajado desde el espacio de politizaci贸n latinoamericano, debe ser reelaborado ahora desde la adversidad. Spinoza disidente es un contrapunto entre coyunturas y un intento de recrear, para nuestro contexto, una 鈥渋zquierda spinozista鈥.

Esta nueva inmersi贸n en Spinoza parte de una formulaci贸n clarificadora: por 鈥渋zquierda鈥 hay que entender la decisi贸n program谩tica de suscitar la potencia com煤n de los cuerpos 鈥揹e cada cuerpo y de todxs: la excomuni贸n de Spinoza inspira la experiencia de una comunidad abierta鈥 con vistas a resolver la llamada 鈥渃uesti贸n social鈥. En las p谩ginas de Spinoza disidente hay un llamado a hacer de la igualdad de las inteligencias en acto la base de una nueva ofensiva por las libertades p煤blicas. Por liberaci贸n se entiende ahora el doble movimiento que conjuga ideas libertarias con el aumento colectivo de la fuerza f铆sica en una misma tentativa de inscribir demandas igualitarias en las estructuras econ贸micas y jur铆dicas. El programa spinoziano de Diego Tati谩n es inseparable de la elaboraci贸n de una lengua spinozista sudamericana, apta para procesar nuestras coordenadas pol铆ticas inmediatas. Pero esa lengua permanece obstaculizada por la mistificaci贸n de una fase europea del spinozismo de izquierda.

En efecto, al calor de la rebeli贸n de 1968, autores tan influyentes como Louis Althusser,   Gilles   Deleuze   y   Alexander Matheron   dieron    origen a la izquierda spinozista europea. A esa izquierda, con todas sus diferencias y matices, pertenecen tambi茅n autores actuales como Toni Negri y Etienne Balibar. Sin perder de vista esas diferencias y matices que encontramos entre ellos, Tati谩n elige medirse con

Toni Negri, a       quien       tal       vez       considera       el m谩ximo representante       de un spinozismo autonomista y militante. Es con el Spinoza de Negri con quien se propone ajustar cuentas, explicitar distancias y deslindar posiciones. Para ir r谩pido: si el principal estudio de Negri sobre Spinoza 鈥La anomal铆a salvaje鈥 traza las coordenadas de un antagonismo directo entre poder y potencia (entre Estado del capital y autonom铆a de la multitud), para Tati谩n la coyuntura sudamericana requiere pensarse desde otras coordenadas, en particular si se quiere dar cuenta, como es el caso, de la ya citada experiencia de los gobiernos llamados progresistas de la regi贸n.

La especificaci贸n de coyunturas hist贸ricas y la necesidad de crear una lengua espec铆fica orientan a Diego Tati谩n hacia la afirmaci贸n de posiciones te贸rico-pol铆ticas diferenciadas, en especial en relaci贸n a la compresi贸n del papel del Estado. En l铆nea convergente       鈥揳un                              cuando      con otro                               lenguaje鈥 con las             tesis de populistas como Ernesto Laclau, Diego Tati谩n trata   de   sostener   el   v铆nculo entre radicalizaci贸n      democr谩tica,      Estado como institucionalidad      en      disputa (y no como mero instrumento del capital) y una multitud ambivalente, irreductible a su presentaci贸n intempestiva y autonomista. M谩s que oposiciones simples (Estado del capital versus multitud), para   el   autor   se   trata   de   sostener   un   complejo de mediaciones. La izquierda spinozista sudamericana que 茅l propone se vuelca, de este modo, hacia la tradici贸n nacional-popular, en la   que   encuentra   un imaginario para establecer una continuidad entre potencia de los muchos y radicalismo     instituyente. En     esa     apoyatura     se     elabora     su     imagen     de un contrapoder que   ya   no   asume los   rasgos   di谩fanos   del   antagonismo,   sino que incluso puede ser concebido como operando en el propio Estado, sin que medie revoluci贸n alguna.

En este sentido, un primer problema que se le plantea a Spinoza disidente es el car谩cter hiperdin谩mico de la propia coyuntura sudamericana sobre la que se elabora en acto: la experiencia de los gobiernos progresistas no puede ser fechada 鈥搚 no hay coyuntura sin fechas鈥 sin ser incluida en una secuencia m谩s amplia que abarque tanto

a las luchas sociales previas como a la deriva reaccionaria posterior.3 Es necesario tener presente, por tanto, estas variaciones de la coyuntura para captar la correlaci贸n entre situaci贸n pol铆tica y lecturas de Spinoza. Con las secuencias desplegadas, pueden percibirse al menos tres momentos de esta correlaci贸n:

Durante la experiencia de la crisis de cambio de milenio, y en el contexto de la emergencia de nuevas organizaciones populares, se ley贸 a Spinoza de un modo militante, autonomista y en clave de ruptura con el Estado neoliberal de los a帽os noventa. Un Spinoza influido por los textos de Negri, pero sobre todo de Deleuze (son los a帽os en los que Cactus edita las clases En medio de Spinoza), que se propon铆a ligar destituci贸n pol铆tica, creaci贸n de formas de vida y autorganizaci贸n popular.

En 茅poca de los gobiernos progresistas, pensadores de la talla de Marilena Chau铆 (y Diego Tati谩n) se propusieron enfatizar, en los momentos de inscripci贸n de derechos populares en el Estado (b谩sicamente en torno a la experiencia del PT y del kirchnerismo), en las universidades p煤blicas (San Pablo, C贸rdoba) y en los encuentros entre amigxs, una intensa pr谩ctica de formaci贸n e intervenci贸n (decenas de publicaciones), que dieron lugar a una nueva generaci贸n de investigadores spinozianos 鈥搕e贸ricos y pol铆ticos鈥 m谩s influenciados por Althusser y Balibar que por Deleuze y Negri.

El 2015 argentino y el desastre brasile帽o plantean nuevas preguntas, balances y desaf铆os. La fuerza de los hechos lleva a pensar un Spinoza antifascista, como parte de una filosof铆a de la adversidad. Una serenidad materialista antes que una ansiedad voluntarista. Dos libros se tornan, al menos para m铆, importantes: La estrategia del conatus, de Laurent Bove, y Spinoza, poema del pensamiento, del poeta Henri Meschonnic. El primero presenta una pragm谩tica del deseo, una desmoralizaci贸n de las pr谩cticas democr谩ticas y de los modos de hacer de lo colectivo en su relaci贸n con el mercado y la guerra. El segundo libro vuelve a sacarlo de la academia para reencontrar la fuerza del lenguaje libertario y combativo del spinozismo.3 A lo que se suma el desaf铆o de caracterizar la situaci贸n sudamericana actual, tras la aparici贸n de un movimiento insurreccional en Chile, un golpe de estado en Bolivia, la victoria de un gobierno de derecha en Uruguay y la experiencia del gobierno de Fern谩ndez en la Argentina.

Con Spinoza disidente, Diego Tati谩n ambiciona una tarea intelectual y pol铆tica apasionante. Procura un espacio filos贸fico cl谩sico para poner a discutir estos tres momentos sudamericanos (隆pero quiz谩s ya estemos en un cuarto, o quinto!) de las militancias filos贸ficas spinozianas. Este marco cl谩sico se forma mediante la aproximaci贸n de la filosof铆a   de   Spinoza   al ya   citado   realismo   republicano de Nicol谩s Maquiavelo,   pero   tambi茅n   al   comunismo   de Marx.    Spinoza como una suerte de nexo virtuoso o c煤spide comunicativa entre estos dos grandes pensamientos. Tanto el florentino como el barbado de Tr茅veris resultan clave en el dise帽o de dispositivos subversivos a partir de la cr铆tica materialista. En ambos, la cr铆tica de las mistificaciones del poder (la teolog铆a en el siglo XVI; la econom铆a pol铆tica en el XIX) da lugar a una praxis hist贸rica abierta y constituyente de subjetividad.

Para alguien que pas贸 una parte de su vida leyendo a Spinoza, a la izquierda spinozista de la Europa de 1968, y prestando atenci贸n a las coyunturas sudamericanas presentes, resulta casi imposible no desear escribir su propio Spinoza disidente. Cada quien lo har铆a de acuerdo con sus propias obsesiones. Del Spinoza que investiga el secreto de la servidumbre y concibe lo pol铆tico como democracia, ligando la cr铆tica a la potencia y a la instituci贸n, seguramente subrayar铆a el car谩cter insurgente de su 茅tica (como hac铆a Le贸n Rozitchner), es decir, la particular comprensi贸n de la instituci贸n tal y como emerge a la luz de la insurrecci贸n (poder de lo com煤n). Planteo, entonces, tres obsesiones a favor de la disidencia spinoziana sudamericana actual:

El car谩cter aut贸nomo (nunca id茅ntico al Estado) del contrapoder no deriva de un dogmatismo anti-institucional per se (no es dogm谩ticamente anti-estatal), sino de un cuestionamiento del modo de acumulaci贸n de capital que opera por detr谩s 鈥搊 junto鈥 a las formas estatales que hemos conocido. En ese sentido, 鈥渁utonom铆a鈥 no es una doctrina opuesta a otras (populismo), sino una perspectiva de cuestionamiento a un dispositivo de mando (pol铆tico, social y econ贸mico) que destruye o precariza las mediaciones sociales. Quiz谩s la principal tarea de la izquierda spinozista latinoamericana, en la coyuntura actual, sea superar el bloqueo de la praxis pol铆tica que surge de una comprensi贸n absurda de la autonom铆a, seg煤n la cual 茅sta implicar铆a una espontaneidad sin mediaciones (no

hay contrapoder ni democracia sin organizaci贸n, sin dispositivos colectivos, sin instituciones del com煤n; 隆pero se trata de mediaciones horizontales, no verticales!), y de una teor铆a estatista de las mediaciones que, en la pr谩ctica, precariza el potencial de las organizaciones militantes, dispositivos colectivos e instituciones comunes. La urgencia de un replanteo de la democracia, de la calidad de su problematizaci贸n-resoluci贸n, depende de los impulsos igualitarios capaces de derrotar los impulsos neofascistas del presente.

El 2015 argentino es un punto de inflexi贸n que impone realizar balances de la coyuntura previa. El historiador Javier Tr铆mboli llama 鈥渃onsumismo鈥 al rasgo predominante del per铆odo. No solo por la ampliaci贸n efectiva del consumo popular anterior a esa fecha, sino por el car谩cter inmediatamente subjetivador de esa relaci贸n espec铆fica con el consumo. El desaf铆o de pensar la relaci贸n entre democracia y consumo al interior de un per铆odo en el cual la subjetivaci贸n de mercado es tan poderosa 鈥搃ncluso y sobre todo durante los gobiernos progresistas鈥 supone imaginar modalidades de politizaci贸n de la econom铆a pol铆tica. Politizar el consumo supone revisar la distancia supuesta entre una realidad material de mercado (potencia neoliberal) y la realidad simb贸lica de la pol铆tica (potencia pol铆tica). Si lo pol铆tico no se sumerge en la   econom铆a,   si no descubre all铆 dispositivos de contrapoder capaces de crear potencias democr谩ticas e igualitarias 鈥揵ajo la forma de coordinaci贸n de luchas鈥, inmanentes a la propia realidad material de la econom铆a, lo pol铆tico como discursividad y autonom铆a relativa de lo simb贸lico pierde su materialidad efectiva. Cuando la ret贸rica de la igualdad se desencarna, se condena a la impotencia.

El realismo democr谩tico de la igualdad necesita un dispositivo en el que pueda concretarse. En ausencia de revoluciones, el contrapoder surge como capacidad de vetar o limitar iniciativas desigualitarias. En Geometr铆a de las pasiones, Remo Bodei demuestra la magnitud de la distancia pol铆tica entre el sensualismo spinoziano y el violento ascetismo jacobino que impregn贸 la imagen de la revoluci贸n. El esfuerzo por perseverar en el ser, el deseo o conatus como premisa de la virtud y camino hacia la utilidad com煤n, est谩 en conflicto con la figura del 鈥渉ombre nuevo鈥 le铆da en clave moralista y sacrificial. La concreci贸n de dispositivos igualitaristas nuevos requiere balances cr铆ticos espec铆ficos, tanto del pasado revolucionario como de la actual crisis de la democracia al menos en tres aspectos:

La forma humana sobre la que escribe Ernesto Guevara part铆a de la cr铆tica de la vigencia de la ley del valor (la relaci贸n entre mercanc铆as como medida de la relaci贸n entre personas). La revoluci贸n no resolvi贸 el problema, pero s铆 lo plante贸 con claridad. El realismo democr谩tico radical no puede subestimar esta cuesti贸n del poder subjetivante del valor. De otro modo, se pierde la diferencia espec铆fica entre democracia radical y democracia como concepto en crisis, incapaz de producir nuevas igualdades.

Concretar la igualdad supone medios de inscribir ideas igualitarias en las estructuras econ贸micas y jur铆dicas, lo cual implica una capacidad de las clases condenadas a la desigualdad para reunir la fuerza f铆sica para sostener, proponer y defender estas ideas. Sin esa combinaci贸n de impulsos, ideas y fuerzas no solo no es posible experimentar nuevas igualdades (como lo vemos en la actual democracia en crisis), sino que no habr谩 forma de defender las actuales.

La democracia como aquel proceso en el que se explora la posibilidad pol铆tica de una igualdad efectiva no se reduce al respeto por el Estado de derecho. La actual crisis de la democracia consiste en que el Estado de derecho 鈥揺l gobierno de acuerdo con las leyes鈥 se ha convertido en un eficaz instrumento de desactivaci贸n de procesos democr谩ticos. En este contexto, el llamado 鈥渇racaso鈥 de la revoluci贸n tiene un efecto preciso: desvincular la 铆ntima relaci贸n entre democracia 鈥搃ncluso burguesa鈥 y el proceso de lucha revolucionaria que le dio origen y le permiti贸 desarrollarse. Es decir, desacreditar todo dispositivo capaz de volver a vincular deseos, ideas y fuerzas en torno al problema de la igualdad.

Spinoza disidente de Diego Tati谩n es, como sus otros libros sobre Spinoza, una importante fuente de aprendizaje sobre los nexos entre filosof铆a y pol铆tica. Afirma un pensamiento situado, y un sereno no-colonialismo. No un anticolonialismo reactivo, sino la afirmaci贸n de un derecho a manotear el archivo europeo para utilizarlo sin reverencias. Para hacer, sencillamente, lo que se nos d茅 la gana.

1 Le贸n Rozitchner, Pr贸logo a Per贸n, entre la sangre y el tiempo. En el mismo texto, Rozitchner se refiere tambi茅n a la obra de Maquiavelo como al saber que funda lo pol铆tico en la potencia de la multitud.

2 Otro ejemplo de spinozismo militante es La gratuidad del riesgo, de Miguel Benasayag, sobre la figura del Che Guevara. Para el autor, la praxis de Guevara no fue la de un voluntarista, ni debe ser le铆da desde el difundido mito del revolucionario sacrificial: 鈥渆l Che defend铆a y desarrollaba un an谩lisis basado en la multiplicidad y la complejidad, y no en bloques imaginarios a los cuales era necesario adherir鈥.

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Fuente: Lobosuelto.com