June 4, 2021
De parte de Lobo Suelto
229 puntos de vista

por Antonio Negri 

/extracto del 鈥楶refacio鈥 a La anomal铆a salvaje:

Ensayo sobre poder y potencia en Baruch Spinoza/

 

 

 

Spinoza es la anomal铆a. Si Spinoza, ateo y maldito, no termina en la c谩rcel o en la hoguera, a diferencia de otros innovadores revolucionarios entre los siglos XVI y XVII, se debe al hecho de que su metaf铆sica representa la polaridad efectiva de una relaci贸n de fuerzas antagonistas ya consolidada: en la Holanda del XVII, el desarrollo de las relaciones de producci贸n y de las fuerzas productivas experimenta una tendencia hacia un porvenir de antagonismos. En este marcola metaf铆sica materialista de Spinoza es, por tanto, la anomal铆a potente del siglo XVII: no anomal铆a marginal y derrotada, sino anomal铆a del materialismo triunfante, del ser que act煤a y que, constituy茅ndose, plantea la posibilidad ideal de revolucionar el mundo.

Tres son los motivos por los que es 煤til estudiar el pensamiento de SpinozaCada uno de estos motivos no s贸lo es positivo, sino problem谩tico. Spinoza no s贸lo es el autor que plantea y resuelve algunos problemas de y en su tiempo, sino que adem谩s la forma misma de la soluci贸n comprende una problem谩tica progresiva que alcanza y se instala en nuestro horizonte filos贸fico. Estos motivos problem谩ticos que hacen importante el estudio del pensamiento de Spinoza, son los siguientes:

Primero: Spinoza funda el materialismo moderno en su m谩s alta expresi贸n, es decir, determina el horizonte propio de la especulaci贸n filos贸fica moderna y contempor谩nea, que es el de una filosof铆a del ser inmanente y dado, y del ate铆smo como negaci贸n de todo orden previo al obrar humano y a la constituci贸n del ser. El materialismo spinozista, aun en su forma productiva y vivienteno superasin embargo, los l铆mites de una concepci贸n puramente espacial禄 鈥搊 f铆sico-galileiana鈥 del mundoEstosin duda, fuerza tal concepci贸n, intenta destruir sus l铆mites, pero no alcanza una soluci贸n, sino quedeja mas bien irresoluto el problema de la relaci贸n entre dimensiones espaciales y dimensiones temporales, din谩micas, creativas del ser. La imaginaci贸nesa facultad espiritual que recorre el sistema spinozistaconstituye el ser en un orden que s贸lo es alusivamente temporal. Aun as铆el problema se plantea en t茅rminos irresueltos, s铆, pero puros y fuertes: el ser 鈥揳ntes de la invenci贸n de la dial茅ctica鈥 evita el borr贸n del materialismo dial茅ctico. La lectura que autores socialistas y sovi茅ticos han hecho de Spinoza no enriquece el materialismo dial茅ctico, sino que s贸lo empobrece las potencialidades que la metaf铆sica spinozista posee para superar la dimensi贸n puramente espacial y objetiva del materialismo.

Segundo: Spinoza, cuando afronta tem谩ticas pol铆ticas (y la pol铆tica es uno de los ejes fundamentales de su pensamiento), funda una forma no mistificada de democracia. Es como decir que Spinoza plantea el problema de la democracia sobre el terreno del materialismo y, por tanto, como cr铆tica de toda mistificaci贸n jur铆dica del Estado. La fundaci贸n materialista del constitucionalismo democr谩tico en Spinoza se enmarca dentro del problema de la producci贸n. El pensamiento spinozista estrecha la relaci贸n constituci贸n-producci贸n en un nexo unitario. No es posible una correcta concepci贸n de lo pol铆tico que no est茅 desde el principio enlazada con estos dos t茅rminos. Es imposible y abyecto hablar de democracia fuera de este nexo esto lo sabemos bien. Pero Spinoza ha sido demasiado a menudo cocinado en la podrida olla democr谩tica禄 del trascendentalismo normativo hobbesianode la voluntad general rousseauniana y delAufhebung hegeliano, funci贸n propia de la separaci贸n entre producci贸n y constituci贸n, entre sociedad y Estado. No; en el inmanentismo spinozista, en la especificidadspinozista de lo pol铆tico, la democracia es poltica de la 芦rnultitud禄 organizada en la producci贸n, la religi贸n es la religi贸n de los ignorantes禄 organizados en la democracia. Esta construcci贸n spinozista dlo pol铆tico constituye un momento fundamental del pensamiento moderno, ysi no consigue hacer madurar la funci贸n antagonista de la lucha de clases como fundaci贸n de la realidad, sin embargo conquista 铆ntegros los presupuestos plantea en el protagonismo de las masas el fundamento de la acci贸n transformadora, a la Vez social y pol铆tica. El pensamiento spinozista es un pensamiento cortante: rechaza para siempre toda una serie de rnistificaciones, toda una serie de problemas propuestos a la burgues铆a en el curso de los siglos siguientes por el pensamiento liberal-democr谩tico, particularmente en su versi贸n jacobina (y en la l铆nea te贸rica Rousseau-Hegel). Alude fuertemente a los problemas que se plantea todav铆a hoy la lucha de clases comunista, formulando el problema en su forma pura: la multitud que se hace Estado, los ignorantes que se hacen religi贸n; un pasado rehecho, reescrito, toda soluci贸n jur铆dica e idealista del problema es eliminada 鈥搚 sin embargo, terrible y monstruosamente, no dejar谩 de proponerse de nuevo en el curso de los siglos siguientes. Constituci贸n y producci贸n son los elementos de un tejido sobre el cual se construye la experiencia de las masas y del porvenir. Bajo la forma de la igualdad radical impuesta por el ate铆smo.

TerceroSpinoza muestra que la historia de la metaf铆sica comprende alternativas radicales. La metaf铆sica, como forma ideal eminente en la que se organiza el pensamiento moderno, no es un todo 煤nico.

Comprende las alternativas que la historia subyacente de la lucha de clases produce. Existe otra禄 historia de la metaf铆sica: la bendita contra la maldita. Sin olvidarsin embargo, que s贸lo desde la complejidad de la metaf铆sica puede leerse la edad moderna.En consecuenciasi esto es cierto, el escepticismo y el cinismo no son la forma positiva del pensamiento negativo (de aquel pensamiento que recorre la metaf铆sica para negarla y abrirla a la positividad del ser); al contrario, s贸lo la tensi贸n constitutiva del pensamiento y su capacidad de moverse como mediaci贸n material del proceso hist贸rico de la multitud, constituye la forma positiva del pensamiento negativo. El pensamiento constitutivo posee la radicalidad de la negaci贸npero la agita y usa instal谩ndola en el ser real. En este marco, la potencia constitutiva de la transgresi贸n es la definici贸n spinozista de la libertad. Aqu铆, la anomal铆a spinozista, es decir, la relaci贸n contradictoria que su metaf铆sica mantiene con el nuevo 芦salvaje禄, es decir, en expresi贸n radical de una transgresi贸n hist贸rica de todo ordenamiento que no est茅 libremente constituido por las masas, posici贸n de un horizonte de libertad que s贸lo es definible como horizonte de liberaci贸n 鈥損ensamiento tanto m谩s negativo cuanto m谩s progresivo y constitutivo es. Todo el atormentado conflicto antagonista del pensamiento innovador de la edad modernala g茅nesis popular y proletaria de sus revoluciones y el arco de las posiciones republicanas que se extiende desde Maquiavelo al joven Marx, se concentra sobre esta ejemplar experiencia spinozista. 驴Qui茅n puede negar que, tambi茅n en este caso, Spinoza est谩 sentado en medio del debate filos贸fico de nuestro tiempo, casi como el joven Jes煤s en el Templo de Jerusal茅n?

He aqu铆, por consiguiente, los primeros motivos que hacen 煤til interrogar a Spinoza. Pero tal vez merezca la pena insistir en ellos un poco m谩s. Porque este remontamos a los or铆genes de una alternativa de pensamiento (la de la revoluci贸n respecto a la g茅nesis del ordenamiento capitalista, contradicci贸n emplazada precisamente en el coraz贸n del desarrollo del pensamiento moderno), este reconocer 鈥損or otra parte鈥搒obre todo, pero no s贸lo en el pensamiento de Spinoza, un terreno y una propuesta que nos permitan pensar 芦m谩s all谩禄 de la tradici贸n del pensamiento de la burgues铆a, todo esto constituye, en realidad, una operaci贸n destinada a otro fin: el de pensar m谩s all谩de la tradici贸nigualmente anquilosada y estancadaen el mismo pensamiento revolucionario. Nos encontramos frente a una tradici贸n que ha recogido del fango las banderas de la burgues铆a. Merece la pena preguntarse, ante la n茅mesis hist贸rica de esta vicisitud, si no se ha recogido exclusivamente el fango.

En este sentido, leer a Spinoza ha representado para m铆 una experiencia de incre铆ble frescura revolucionaria. Por otra parte, no he sido el 煤nico que ha juzgado posible proceder por este camino. Una gran renovaci贸n de los estudios spinozistas se ha producido en los dos 煤ltimos decenios. En el plano interpretativo, filol贸gico en sentido estrictotal renovaci贸n tiene un buen ejemplo en la extraordinaria y, desgraciadamente, incompleta lectura que de la Ethica ha realizado Martial Gueroult. Pero tal vez haya algo que es m谩s apasionantea saber, las tentativas de releer a Spinoza que se han hecho dentro de la problem谩tica cr铆tica de la filosof铆a contempor谩nea, incluso de la marxista. Ahora bien, en el 谩mbito de la escuela althusseriana,

Machereypor ejemplo, analizando la lectura hegeliana de Spinozano se contenta con denunciar sus hondas falsificaciones: profundiza en el pensamiento de Spinoza hasta identificar en el mismo una base de anticipada cr铆tica de la dial茅ctica hegeliana y de fundaci贸n del m茅todo materialista. En otra vertiente y con diversas preocupaciones sistem谩ticas, pero tal vez con a煤n m谩s alta capacidad innovadora, Deleuze nos ha mostrado en Spinoza un horizonte pleno y solar de la filosof铆a, cual es la reconquista del materialismo como espacio de la pluralidad modal y como concreta liberaci贸n del deseo como potencia constructiva. De aqu铆, sobre el terreno de la filosof铆a de la religi贸n y de la pol铆tica, la redefinic铆n hist贸rico-estructural de Hecker y aquellaa煤n m谩s feliz, de Matheron: la democracia se presenta como esencia material, producto de la imaginaci贸n de las masas, t茅cnica y proyecto constitutivos del ser, que barre el embrollo dial茅ctico. Contemplado desde este punto de vistaSpinoza es un cr铆tico que prev茅 el porvenir: es, por tanto, un fil贸sofo contempor谩neo, porque la suya es una filosof铆a de nuestro porvenir.

Cuanto he venido diciendo 鈥揷omo comentario de la profunda novedad del marco interpretativo que desde finales de los a帽os sesenta ha circunscrito el pensamiento spinozista鈥 deber铆a servir tambi茅n para clarificar las motivaciones del autor a la hora de afrontar este estudioPero tal vez convenga explicitarlas ulteriormente. Ahora bien, est谩 fuera de dudas que al estudio de los or铆genes del pensamiento moderno y de la propia historia moderna del Estado, nos impulsa la conciencia de que el an谩lisis de la crisis gen茅tica puede ser 煤til para clarificar los t茅rminos de la crisis disolutiva del Estado burgu茅s y capitalista. Debo a帽adirsin embargo, que si este proyecto ha servido para apoyar mis estudios precedentes (sobre Descartesetc.), tiene para m铆 houna intensidad menos acuciante. Lo que me interesaen efecto, no es tanto la g茅nesis del Estado burgu茅s 鈥搚 su crisis鈥 cuanto las alternativas te贸ricas las posibilidades subjetivas de la revoluci贸n en acto. Me explicar茅 mejor: el problema que Spinoza plantea es el de la ruptura subjetiva de la unidimensionalidad del desarrollo capitalista (en su aspecto burgu茅s sobreesctructural, as铆 como en su aspecto propiamente capitalista y estructural): es como decir que Spinoza muestra la alternativa del vivir como potencia material en el interior del bloque metaf铆sico de la filosof铆a moderna 鈥揹e aquella vicisitud filos贸fica, para entendernosque va desde Ficino y Cusano hasta la muerte de la filosof铆a en el siglo XIX (yo sea, a su feliz, por decido como Keynes, eutanasia en cuanto saber del rentista). Siempre me ha parecido parad贸jico que la historiograf铆a filos贸fica reconstruya las alternativas hacia abajo: Gilson con la cultura moderna hacia la filosof铆a medieval cristiana, Wolfson con Spinoza hacia la cultura medieval hebrea, s贸lo por dar alg煤n ejemplo. 隆Quin sabe por qu茅 este procedimiento se considera cient铆fico! 驴Qui茅n lo sabe? A m铆 este procedimiento me parece exactamente lo opuesto de un discurso cient铆ficoporque es una b煤squeda de genealog铆as culturales no genealog铆a material de condiciones y de funciones de pensamiento, no es descubrimiento del futuro como lo es siempre la ciencia. Tampoco la liberaci贸n de un pasado oneroso es 煤til si no se traslada al disfrute del presente a la producci贸n del futuroEs por eso por lo que quiero invertir la paradoja y hacer de interlocutor con el porvenir sobre la base de la potencia del discurso de Spinoza. y si, por prudencia o perezafracaso con el porvenir, quiero al menos ponerme a prueba en un ensayo de lectura invertida del pasado: es decirtrayendo a Spinoza aqu铆 ante nosotros 鈥搚opobre doctor entre otrosinterrogando a un verdadero maestro. En un ensayo de lectura del pasado que me permita, en este caso, tomar aquellos elementos que pueden confluir hoy en la definici贸n de una fenomenolog铆a de la praxis revolucionaria constitutiva del porvenir. En un ensayo de lectura del pasadosobre todo, que me permita (que nos obligue) hacer cuentas con toda la confusi贸n, mistificada y culpable, que 鈥揹esde Bobbio a Della Volpe y a sus 煤ltimos subproductos鈥 nos ha (desde peque帽os) ense帽ado la santa doctrina de que la democracia es Estado de derecho; de que el inter茅s general sublima禄 el particular en la forma de la ley; de que las funciones constitucionales del Estado son responsables ante la generalidad; de que el Estado de los partidoses una formidable mediaci贸n pol铆ticade unidad y de multiplicidad, y otras muchas martingalas semejantes. Spinoza, en el siglo XVII, no ten铆a nada que ver con este mont贸n de infamiasLa libertad, la verdadera, la 铆ntegra, aquella que amamos y por la que vivimosy morimos, construye el mundo directamente, inmediatamente. La multiplicidad no est谩 mediatizada por el derecho, sino por el proceso constitutivoy la constituci贸n de la libertad es siempre revolucionaria.

Los tres motivos recordados que justifican hoy una relectura de Spinoza confluyen todos, por otro lado, en aquel terreno de investigaci贸n que se ha dado en llamar definici贸n de una nueva racionalidad. Spinoza defini贸, de forma radical, una racionalidad 芦otra禄 de aquella de la metaf铆sica burguesa. El pensamiento materialista, el de la producci贸nel de la constituci贸n, se convierten, por consiguiente, hoy, en la base elemental, imprescindible, de toda propuesta neoracionalista. Todo esto lo hace Spinoza llevado por una fort铆sima tensi贸n para determinar una din谩mica de transformaci贸n, de proyecto pujante, de la ontolog铆aUna ontolog铆a constitutiva, fundada en la espontaneidad de las necesidades, organizada por la imaginaci贸n colectiva: esta es. la racionalidad spinozista. Como basePero no basta. En Spinoza no s贸lo existe la definici贸n de una base; hay tambi茅n un impulso para desarrollarla y, cualesquiera que sean los l铆mites del desarrollo, la estructura proyectada se recoge y somete a cr铆ticaSobre todo, all铆 donde comprende la dial茅ctica, no como forma concluyente del pensarsino como articulaci贸n de la base ontol贸gica, como determinaci贸n de la existencia y de la potencia. Superando con ello toda posibilidad de transformar la dial茅ctica en una clave gen茅rica, asumi茅ndola en cambio como organizaci贸n directa del conflicto, como elemental estructura del conocimiento. Y as铆 he intentado establecer en este estudiorespecto al pensamiento materialista, c贸mo la tensi贸n spinozista se dirige hacia una definici贸n de un horizonte de absoluta multiplicidad de las necesidades y de los deseos; respecto al pensamiento productivo, la tentativa spinozista de recoger en la teor铆a de la imaginaci贸n la filigrana de la relaci贸n entre necesidad y riqueza, la soluci贸n de masas de la par谩bola plat贸nica del amorsocializada por las dimensiones modernas de la proximidadpor los presupuestos religiosos de las luchas, por las condiciones capitalistas del desarrollo; respecto al pensamiento constitutivo, la primera definici贸n spinozista y moderna de un proyecto revolucionario en la fenomenologa, en la ciencia, en la pol铆tica, de refundaci贸n racional del mundo basada en la liberaci贸n y no en la explotaci贸n del hombre sobre el hombre. No como f贸rmula y forma, sino como acci贸n y contenido. No como positivismo, sino como positividad. No como legislaci贸n, sino como verdad. No como definici贸n y ejercicio del poder, sino como expresi贸n y gesti贸n de la potencia. Estas tensiones spinozistas deben estudiarse todav铆a m谩s a fondo. Porque Spinoza es propiamente un esc谩ndalo (si nos atenemos a la base del corriente saber 芦racional禄 del mundo en vivimos): es un fil贸sofo del ser que realiza inmediatamente la inversi贸n de la totalidad de la imputaci贸n trascendente de la causalidad en causa productiva inmanente, transparente y directa del mundo; es un democr谩tico radical y revolucionario que inmediatamente elimina, asimismo, incluso la sola posibilidad abstracta del Estado de derecho y del jacobinismo; es un estudioso de las pasiones, a las que define no como padecersino como actuar 鈥搖n actuar hist贸rico, materialista,por tanto constitutivo. Desde tal punto de vista, este trabajo es s贸lo un primer ensayo de ahondamiento. Exige urgentemente, por ejemplo, que se complete el an谩lisis de las pasiones en Spinozaes decir, el an谩lisis de los modos concretos en los que el proyecto spinozista de refundaci贸n se desarrolla. Este ser谩 el tema de un segundo ensayo,centrado en las partes III y IV de la Ethica. Tarea por hacer y que potenciar, de la que ciertamente no puede de hacerse cargo un solo estudioso, en la dimensi贸n de y hacia una fenomenolog铆a de la praxis colectiva, constitutiva, que es la red en la que debe aprehenderse una actualpositiva y revolucionaria definicin de la racionalidad.

Este trabajo ha sido escrito en la c谩rcel. Pero tambin pensado, en su mayor parte, en la c谩rcel. Ciertamente, conoc铆a bien a Spinoza desde siempre 鈥損or as铆 decir鈥, porque desde el colegio me apasion贸 la Ethicalectura filos贸fica del bachiller superior (y aqu铆 querr铆a recordar con ternura al profesor de aquellos a帽os). Despu茅s continu茅 trabajando y no dejaba escapar ninguna lectura sobre la materia. Pero se necesita demasiado tiempo para elaborar un trabajo. Confinado en la c谩rcel, recomenc茅 desde el principio. Leyendo y haciendo notas, atormentando a mis amigos para que me enviasen libros. Les doy las gracias de todo coraz贸n. Estaba convencido de que en prisi贸n habr铆a tiempo. Iluso; en verdad fui un iluso. La prisi贸nsu ritmo, los traslados, la defensa, no dejan tiempo porque disuelven el tiempo: es esta la forma principal de la pena en una sociedad capitalista. As铆como cada uno de mis trabajostambi茅n 茅ste ha sido robado al sue帽oarrancado al r茅gimen de lo cotidiano. Que la cotidianidad de la c谩rcel es terrible y menos agradable de cuanto lo son los estudios universitarios, es sin duda cierto; espero que esta falta de agrado se resuelvaen esta investigaci贸nen concreci贸n demostrativa y expositiva. Por lo dem谩s, pido excusas por no presentar una bibliograf铆a completa (aunque creo haber visto cuanto era necesario); por no haber explorado tal vez suficientemente el entramado hist贸rico de la cultura spinozista (aunque creo que el recurso a Franc茅s y a Kolakowski, por encima de todos, permita sentirse en buena compa帽铆a); por haber cedido tal vez demasiado f谩cilmente a las lisonjas de Huizinga y Kossman en la interpretaci贸n del Siglo de Oro (pero, 驴con qu茅 sustituir su lectura?); por haber, en fin, gozado a veces del placer de la tesis 鈥搃nevitable cuando se trabaja fuera de la comunidad cient铆fica. Pero dicho esto, no creo que la c谩rcel confiera una calidad espec铆fica 鈥搈ejor o peor鈥 al producto: no pido benevolencia a la cr铆tica. Me gustar铆a, por el contrario, imaginar que la soledad de esta maldita celda haya sido tan fecunda como la soledad spinozista del laboratorio 贸ptico.

* En italianoStato de partiti: expresi贸n corriente en esa lengua que designa el hecho de que toda la estructura del Estado est谩 organizada en funci贸n del juego de los partidos pol铆ticos. (Ndel T.)




Fuente: Lobosuelto.com