June 21, 2022
De parte de Biblioteca Anarquista
1,271 puntos de vista

鈥淟a gente no se rebela contra lo natural, por lo tanto inevitable; lo que no es inevitable podr铆a ser de otra manera: es arbitrario, por lo tanto, social. La implicaci贸n l贸gica y necesaria de la revuelta de mujeres, como todas las revueltas, es que la situaci贸n puede cambiarse. Si no, 驴por qu茅 rebelarse? Creer en la posibilidad de cambio implica creer en los or铆genes sociales de la situaci贸n鈥.
Christine Delphy, cerca de casa 211

鈥淟as implicaciones de esto son realmente radicales. El objetivo pol铆tico previsto no es la elevaci贸n de la condici贸n jur铆dica y social de la mujer, ni la igualdad entre mujeres y hombres, sino la abolici贸n de las diferencias sexuales en s铆 mismas. En una sociedad no patriarcal no habr铆a distinciones sociales entre hombres y mujeres, ni entre heterosexualidad y homosexualidad鈥.
Stevi Jackson, Christine Delphy 120

Si el binario g茅nero/sexo se impuso a la humanidad como una forma de naturalizar la dominaci贸n masculina, esto significar铆a que todos estar铆amos mucho m谩s liberados al ganarnos la libertad de las cajas de g茅nero impuestas. Necesitamos un feminismo (si no se quiere abandonar el t茅rmino) que nos libere a todxs. Hace un tiempo, tuve algunas discusiones sobre la transfobia con algunas feministas en un foro feminista anarquista, durante el cual pens茅 que una mujer en particular con la que estaba debatiendo estaba siendo esencialista, creyendo que hay algo esencial dedicado a las mujeres, espec铆ficamente aquellas asignadas como mujeres al nacer. Mencion茅 las realidades sobre las personas intersexuales, las personas trans, la falta de universalidad entre aquellos que ella defin铆a como mujeres (raciales, de clase, etc.), como una forma de desacreditar esta idea de que puede haber una l铆nea divisoria entre hombre y mujer, y que podemos definir a las mujeres como una categor铆a estable. Sin embargo, recientemente rele铆 el argumento y me di cuenta de que no estaba tratando con este tipo de esencialismo, en ese caso en particular. Mi rival estaba citando a la notoriamente transf贸bica Sheila Jeffreys, cuyas ideas sobre el g茅nero en realidad no est谩n tan lejos de algunas otras feministas que he estado leyendo para comprender mejor esta naturalizaci贸n de una jerarqu铆a de g茅nero (y en particular, los escritos de algunas de estas feministas, como Monique Wittig tambi茅n se han reproducido y distribuido en espacios anarquistas). He descubierto que varias feministas y radicales queer han promovido ideas que podr铆an potencialmente socavar la autonom铆a y la agencia de ciertas personas. Podemos basarnos en diferentes autores o ideolog铆as, pero debemos apuntar decididamente hacia aquello que empodera a todos.

He determinado que los desacuerdos entre feministas y personas trans (no es que sean mutuamente excluyentes) sobre la cuesti贸n del g茅nero es que 鈥済茅nero鈥 no tiene un significado com煤nmente entendido. El caso es que el t茅rmino g茅nero se usa para hablar de los aspectos sociales asociados a lo que com煤nmente se entiende por sexo (f铆sico/anat贸mico/gen茅tico/lo que sea): el sexo se percibe como el contenedor y el g茅nero es el contenido (discutiremos el problema con esta distinci贸n m谩s adelante). 鈥淟os psic贸logos que escribieron sobre la transexualidad fueron los primeros en emplear terminolog铆a de g茅nero en este sentido. Hasta la d茅cada de 1960, 鈥榞茅nero鈥 se usaba 煤nicamente para referirse a palabras masculinas y femeninas, como le y la en franc茅s. Sin embargo, para explicar por qu茅 algunas personas sent铆an que estaban 鈥榓trapadas en los cuerpos equivocados鈥, el psic贸logo Robert Stoller (1968) comenz贸 a usar los t茅rminos 鈥榮exo鈥 para referirse a rasgos biol贸gicos y 鈥榞茅nero鈥 para referirse a la cantidad de feminidad y masculinidad que exhib铆a una persona. A pesar de que (por lo general) el sexo y el g茅nero de una persona complementan entre s铆, la separaci贸n de estos t茅rminos parec铆an tener sentido te贸rico que permita Stoller para explicar el fen贸meno de la transexualidad: el sexo y el g茅nero de lxs transexuales simplemente no coinciden鈥. Esto no es para validar la comprensi贸n de un psic贸logo acerca de la transexualidad y el g茅nero, ni de lo binario, sino para se帽alar el contexto en el que fue utilizado inicialmente para describir el g茅nero. Lo que se discut铆a cuando el t茅rmino se populariz贸 dentro del feminismo era c贸mo los roles y las caracter铆sticas sociales prescritas para mujeres y hombres no son naturales sino impuestas: que las mujeres no ser铆an sumisas si no fuera por las fuerzas sociales, y si pudi茅ramos romper la coerci贸n que impone el g茅nero, cada uno de nosotrxs podr铆amos ser nosotrxs mismxs. La comprensi贸n del g茅nero como un desajuste o disforia no necesariamente tiene nada que ver con un binarismo, mientras que la concepci贸n feminista del g茅nero se refiere espec铆ficamente a los roles y requisitos de g茅nero binarios sobre la vestimenta y la conducta.

Todo el mundo quiere estar libre de los aspectos coercitivos del g茅nero. Pero en la mente de algunas feministas, el g茅nero est谩 铆ntimamente ligado al poder: masculino/hombres igual dominaci贸n, femenino/mujeres igual subordinaci贸n. 鈥淕茅nero鈥 se refiere, en este sentido, a qui茅nes se supone que somos: a los roles prescritos. Por supuesto que habr谩 desacuerdo si se usa la misma palabra para definir c贸mo nos definimos a nosotros mismos. Sin embargo, el hecho de que muchas no est茅n de acuerdo en hasta qu茅 punto el segundo puede separarse del primero explica esta actitud compartida por ciertas personas que se identifican como feministas radicales y/o feministas lesbianas que ha llevado, en diferentes puntos y en diversos grados, a comentarios y/o acciones de odio, invalidaci贸n y/o relegaci贸n de personas con identidades butch, femme, masculinas o femeninas, heterosexuales, bisexuales, trabajadoras sexuales y/o personas trans, especialmente transexuales a quienes se les asign贸 el sexo masculino al nacer.

Quiz谩s el lenguaje es simplemente inadecuado para describir todo lo que se agrupa en el t茅rmino 芦g茅nero禄. Kate Bornstein ofrece un desglose de diferentes aspectos del g茅nero: asignaci贸n de g茅nero, atribuci贸n de g茅nero, roles de g茅nero, identidad de g茅nero, etc. La asignaci贸n, atribuci贸n y roles de g茅nero son coercitivos y forman parte del sistema binario de g茅nero. La identidad de g茅nero, aunque de alguna manera se basa en las ideas de g茅nero en esta sociedad patriarcal, se trata m谩s de c贸mo te identificas en t茅rminos de g茅nero, que no necesariamente tiene que existir dentro del binarismo. Judith Butler ha discutido el g茅nero como performatividad, lo que encuentro intrigante, pero est谩 escrito en un lenguaje en gran parte inaccesible y posiblemente no aborda adecuadamente las din谩micas de poder involucradas, ni las formas en que las personas se inclinan hacia un g茅nero u otro.

Los aspectos coercitivos del g茅nero, especialmente los roles de g茅nero, est谩n m谩s en la l铆nea de lo que algunas feministas denominan g茅nero. Tentativamente llamar茅 a esto 芦estrato de g茅nero禄 a falta de una palabra mejor. 鈥淓strato de g茅nero鈥 tambi茅n se refiere claramente a aspectos de g茅nero dentro de un orden jer谩rquico. Debido a que me preocupa que el t茅rmino 芦identidad禄 refuerce posiblemente una idea de algo fijo o est谩tico, usar茅 el t茅rmino 芦inclinaci贸n de g茅nero禄 para referirme al propio sentido de unx mismo en t茅rminos de g茅nero, aunque no pretendo ser capaz de definir con precisi贸n lo que esto significa. Estoy de acuerdo en que sin el estrato de g茅nero, la inclinaci贸n de g茅nero podr铆a verse muy diferente, pero es imposible saber c贸mo ser铆a la inclinaci贸n de g茅nero sin relaciones de poder. Es importante reconocer la complejidad de la inclinaci贸n de g茅nero, adem谩s, porque existe una gran diversidad de combinaciones de g茅nero de cuerpos, sexualidades, estilos de vestimenta, caracter铆sticas emocionales y actividades de inter茅s que no se puede decir simplemente que sean una mezcla y combinaci贸n dentro de un sistema binario.

Es interesante que el potencial de ciertas ideas feministas que desaf铆an la idea de la coerci贸n de g茅nero pueda entrar en tal conflicto con los conceptos de inclinaci贸n de g茅nero que tambi茅n desaf铆an esta idea. Estas ideas feministas tienen cierto valor en su comprensi贸n sobre el estrato de g茅nero, pero deben ser cuestionadas por su ciscentrismo o cissexismo cuando se trata de su tratamiento de la inclinaci贸n de g茅nero.

Perm铆tanme saltar a la raza por un momento, porque es 煤til ver c贸mo la raza y el g茅nero son construcciones sociales pero limitadas en lo que respecta a las comparaciones. Hace varios a帽os, conoc铆 el nuevo abolicionismo y la pol铆tica de los traidores raciales [race traitors]. Se argument贸 que, 鈥渓os abolicionistas […] perciben la raza como una ficci贸n. Creemos que la denominada raza blanca es una construcci贸n social singularmente destructiva […]. Creemos que no se trata de 鈥榬acistas鈥 (o 鈥榬acismo鈥) sino del comportamiento de la 鈥榞ente blanca鈥: blanca como en 鈥榬aza鈥, no en color de piel 鈥揺sa es la ra铆z de los mayores males del mundo durante los 煤ltimos 500 a帽os […]. No estamos interesados en luchar por la 鈥榡usticia racial鈥 porque creemos que tal cosa es, por definici贸n, imposible y, por lo tanto, absurdo. Por razones similares, no encontrar谩 abolicionistas trabajando para construir un movimiento 鈥榤ultirracial鈥 o defendiendo la 鈥榓rmon铆a racial鈥. Los abolicionistas creen que la 煤nica forma de que la humanidad se libere de la l贸gica mortal de la raza es abolir la raza blanca. No para eliminar el racismo sino para abolir la raza blanca. No para atacar a los racistas, sino a la raza blanca. No para deconstruir la raza blanca sino para destruir la raza blanca鈥.

La teor铆a ten铆a la intenci贸n de proporcionar un papel a la gente blanca con este fin. La idea era que, 鈥渓a existencia de la raza blanca depende de la voluntad de aquellos asignados a colocar sus intereses raciales por encima de la clase, el g茅nero o cualquier otro inter茅s que tengan. La deserci贸n de una cantidad suficiente de sus miembros para hacerla poco confiable como determinante de la conducta desencadenar谩 temblores que conducir谩n a su colapso鈥. Aunque hasta ahora ha faltado estrategia para esta propuesta, estoy mayormente de acuerdo con el an谩lisis. Una parte particularmente importante de esta teor铆a es el hecho de que una construcci贸n social no es imaginaria; tiene efectos muy reales, pero se puede cambiar porque las construcciones sociales son solo eso.

Tan pronto como me presentaron estas ideas alrededor del a帽o 2000, una parte de m铆 sinti贸 que hab铆a algo en esto que pod铆a aplicarse al g茅nero. Cuando le铆 la siguiente cita de Kate Bornstein poco despu茅s, algo hizo clic: 鈥淟a continua opresi贸n de las mujeres prueba solo que en cualquier binarismo habr谩 alguien arriba y otro abajo. La lucha por la igualdad de derechos debe incluir la lucha por desmantelar lo binario鈥. En la 茅poca en que comenc茅 a leer a Bornstein, comenc茅 a identificarme como genderqueer, aunque ahora me identifico con esto de vez en cuando y tengo una gran cantidad de privilegios cis. Incluso como una persona asignada como mujer, atribuida como mujer, y de muchas maneras present谩ndose e identific谩ndose como mujer, veo mi liberaci贸n ligada a la liberaci贸n trans en m谩s formas que el concepto de 鈥渘adie es libre hasta que todos sean libres鈥.

Se acepta com煤nmente que tanto la raza como el g茅nero son construcciones sociales. Aunque muchas feministas discutieron el g茅nero como una construcci贸n social, no pareci贸 ir lo suficientemente lejos. Curiosamente, feministas como Collette Guillaumin presentaron ideas sobre el g茅nero y la raza que eran similares a las ideas sobre la raza que surg铆an de los Traidores raciales/Nuevo abolicionismo, pero las dos parec铆an no tener ning煤n v铆nculo. M谩s tarde, me di cuenta de que un patr贸n com煤n entre las feministas que ven el g茅nero solo en t茅rminos de estrato de g茅nero es que a menudo est谩n influenciadas por el marxismo y el materialismo hist贸rico (de ah铆 el 鈥渇eminismo materialista鈥). Especialmente la feminista materialista francesa Monique Wittig, una colega de Guillaumin, habl贸 de las mujeres como clase. Ella declar贸 en 1981:

鈥…Las mujeres son una clase, lo que quiere decir que tanto la categor铆a 鈥榤ujer鈥 como la categor铆a 鈥榟ombre鈥 son categor铆as pol铆ticas y econ贸micas, no eternas. Nuestra lucha tiene como objetivo reprimir a los hombres como clase, no a trav茅s de una lucha genocida, sino pol铆tica. Una vez que la clase 鈥榟ombres鈥 desaparezca, las 鈥榤ujeres鈥 como clase tambi茅n desaparecer谩n, porque no hay esclavos sin amos鈥.

Pocas personas est谩n de acuerdo en que 芦clase禄 es una palabra 煤til para referirse a la categor铆a que constituyen las mujeres, ya que seguramente una mujer blanca rica hace la comparaci贸n un poco tonta. A pesar de que el Nuevo Abolicionismo/Traidores raciales y el feminismo franc茅s materialista toma las ideas marxistas y las convierte en algo m谩s que una cuesti贸n de clase, todav铆a fallan en muchos sentidos para ser interseccionales o para abordar realmente otros problemas de poder. Las ideas de los traidores raciales, al ver las cosas en blanco y negro, tambi茅n han faltado gravemente a la hora de abordar los problemas de la colonizaci贸n y la inmigraci贸n. Claramente, la forma en que se han construido la raza y la blancura es importante y debe equilibrarse con un an谩lisis de c贸mo la realidad no es tan dicot贸mica. Para el feminismo, ver a las mujeres como una clase parece implicar que uno deber铆a organizarse como una clase, ignorando a aquellos que tampoco encajan perfectamente dentro de ellos, a pesar de que Wittig s铆 argumenta, 芦…algunas avenidas del movimiento feminista y l茅sbico nos llevan de vuelta a la mito de la mujer […] y con 茅l volvemos a hundirnos en un grupo natural […] Nos pone en la posici贸n de luchar dentro de la clase 鈥榤ujeres鈥 no como lo hacen las otras clases, por la desaparici贸n de nuestra clase, sino por la defensa de la 鈥榤ujer鈥 鈥榶 su refuerzo鈥欌.

Sin embargo, hay algunas implicaciones dignas de menci贸n con respecto a la naturalidad de las categor铆as en las que se basa la jerarqu铆a (驴y qu茅 ha creado la jerarqu铆a?). M谩s interesante a煤n, estas feministas cuestionan la idea del sexo como una base natural sobre la cual dividir a los humanos. Otra colega de estas feministas, Christine Delphy, escribi贸:

鈥淨uienes somos feministas radicales y tambi茅n reivindicamos un enfoque materialista, hemos llegado, despu茅s de a帽os de reflexi贸n, a la conclusi贸n provisional de que para entender el patriarcado es necesario cuestionar radicalmente toda la ideolog铆a patriarcal. Debemos rechazar todos sus presupuestos, hasta e incluyendo aquellos que parecen no ser tales, sino m谩s bien categor铆as provistas por la realidad misma, por ejemplo, las categor铆as de 鈥榤ujeres鈥 y 鈥榟ombres鈥 […] pensamos que el g茅nero, las respectivas posiciones sociales de mujeres y hombres, no se construye sobre la categor铆a (aparentemente) natural del sexo (masculino y femenino), sino que el sexo se ha convertido en un hecho pertinente, por lo tanto, una categor铆a percibida, debido a la existencia del g茅nero […]. Para la mayor铆a de las personas […]el sexo anat贸mico (y sus implicaciones f铆sicas) crea, o al menos permite, el g茅nero: la divisi贸n t茅cnica del trabajo. Esto a su vez crea, o al menos permite, el dominio de un grupo sobre otro. Creemos, sin embargo, que es la opresi贸n la que crea el g茅nero; que l贸gicamente la jerarqu铆a de la divisi贸n del trabajo es anterior a la divisi贸n t茅cnica del trabajo y cre贸 esta 煤ltima, es decir, cre贸 roles sexuales, que llamamos g茅nero. El g茅nero, a su vez, cre贸 el sexo anat贸mico, en el sentido de que la divisi贸n jer谩rquica de la humanidad en dos transforma una diferencia anat贸mica (que en s铆 misma carece de implicaciones sociales) en una distinci贸n relevante para la pr谩ctica social. La pr谩ctica social, y la pr谩ctica social por s铆 sola, transforma un hecho f铆sico (que en s铆 mismo carece de significado, como todos los hechos f铆sicos) en una categor铆a de pensamiento鈥.

Observe aqu铆 que el g茅nero parece equipararse con 芦la divisi贸n t茅cnica del trabajo禄 y, por lo tanto, tiene un significado espec铆fico. Si la diferencia sexual solo tiene significado debido al g茅nero as铆 definido, esto tiene implicaciones a煤n m谩s radicales que simplemente referirse al g茅nero como una construcci贸n social, distinguida del sexo que se dice predominantemente que es natural. El feminismo materialista tambi茅n se diferencia del feminismo radical en que el feminismo radical tiende a tomar el sexo como un hecho y que la primera jerarqu铆a fue el patriarcado (aunque podr铆a decirse que el feminismo materialista podr铆a incluirse en el g茅nero del feminismo radical y hay un cruce en t茅rminos de colaboraci贸n e influencia). Las feministas materialistas como Guillaumin y Delphy argumentan, como antes, que el g茅nero resulta de alg煤n tipo de jerarqu铆a econ贸mica, seguido por la importancia del sexo como una forma de naturalizar esta jerarqu铆a, aunque Delphy 鈥渧e la b煤squeda de los or铆genes hist贸ricos de la opresi贸n de las mujeres como infructuoso e in煤til y tambi茅n ahist贸rico en el sentido de que niega lo espec铆fico de cada per铆odo hist贸rico鈥.

He encontrado el tratamiento de Delphy de la construcci贸n social del sexo particularmente interesante porque esta no es una posici贸n postestructuralista, a la que de hecho, como discutir茅 m谩s adelante, ella se opone. Contrastando la teor铆a de Delphy con la de Judith Butler, Stevi Jackson escribe: 鈥淒ebido a que para Butler el g茅nero no tiene una base material, su anti-esencialismo lleva a la conclusi贸n de que las mujeres no existen excepto como una construcci贸n discursiva. Para Delphy y Wittig, sin embargo, las mujeres existen como categor铆a pol铆tica, como clase, debido al patriarcado. Puede que no haya una base natural para la categor铆a 鈥榤ujeres鈥, pero es una realidad social material鈥. Aunque disfruto leyendo a Butler cuando soy particularmente ambiciosa, encuentro que el enfoque materialista es un poco m谩s 鈥渁terrizado鈥 por as铆 decirlo, aunque no estoy completamente de acuerdo.

As铆 como no es necesario negar la existencia de complejidades tales como varios tonos de color de piel y etnias para entender la raza (espec铆ficamente un binarismo racial como blancura versus no blancura) como una construcci贸n social, las feministas tambi茅n pueden cuestionar la naturaleza de las categor铆as sexuales sin negar que hay personas con genitales, cromosomas, etc. diferentes, entendiendo tambi茅n que esas caracter铆sticas no siempre son consistentes en ning煤n individuo. La existencia de personas intersexuales claramente hace que la oposici贸n al concepto de sexos mutuamente excluyentes sea m谩s que te贸rica.

Las diferencias de raza y sexo gradualmente se hicieron cada vez m谩s significativas desde el punto de vista social y pol铆tico. La raza se desarroll贸 y se hizo m谩s concreta a trav茅s de la esclavitud y los c贸digos de esclavos, el arrendamiento de convictos y los c贸digos negros, las leyes Jim Crow; y de una manera m谩s encubierta y compleja, a trav茅s de la guerra contra las drogas, etc. El significado de sexo/g茅nero tiene una larga historia con una derrota particularmente hist贸rica para las mujeres: la caza de brujas a lo largo de algunos siglos, descrita en profundidad por Silvia Federici en Caliban y la bruja. Y debido a que Europa impact贸 a la mayor parte del resto del mundo a trav茅s de la colonizaci贸n, la historia particular de las mujeres europeas tiende a ser la historia de la construcci贸n de la mujer y el sistema binario de g茅nero para las mujeres en todo el mundo. Todo esto se refiere a una historia que tiene efectos reales pero ciertamente no afecta a todos en la categor铆a por igual.

Incluso si bien es valioso el concepto de que la naturalizaci贸n de la opresi贸n de las mujeres se basa en la estratificaci贸n, e incluso si bien encuentro 煤til comparar el desarrollo de la blancura y la raza con el de las divisiones de g茅nero/sexo, encuentro que esta comparaci贸n puede conducir a conclusiones simplistas y falsas analog铆as. En cuanto a la influencia de Marx, hoy menos relevantes son las teor铆as basadas en la divisi贸n del trabajo (producci贸n/reproducci贸n, etc.). Ayuda a explicar la estratificaci贸n y la naturalizaci贸n de las categor铆as en las que se basa. Pero, 驴qu茅 pasa antes de que existiera el trabajo asalariado y ahora que m谩s mujeres trabajan por un salario? 驴Qu茅 pasa con la opresi贸n de g茅nero/sexualidad en los pa铆ses comunistas? Esto sin mencionar la falta de perspectiva compartida por el movimiento feminista de la segunda ola dominado por blancas sobre el hecho de que muchas mujeres de color estaban trabajando mientras las esposas de clase media deseaban la 鈥渓ibertad鈥 del trabajo asalariado. Y aunque las expectativas del trabajo de las mujeres (como cocinar y limpiar) en el hogar son, en general, similares en todas las razas y clases, ya sea que una mujer est茅 trabajando fuera del hogar o no, cuestiones complejas como las actitudes sociales sobre las que las mujeres deber铆an ser madres o no, por ejemplo, a menudo pasan desapercibidas. Incluso reconociendo que Marx no estaba preocupado por la opresi贸n de las mujeres, muchas feministas escribieron en conversaciones dentro de la izquierda, con marxistas, intentando as铆 aplastar las cuestiones de g茅nero en t茅rminos marxistas para explicarlas de una manera sin matices y cuestiones raciales.

En lo que respecta a aplicar la idea de abolir la blancura al g茅nero, cualquier intento en profundidad de establecer paralelismos revela las principales diferencias entre c贸mo funcionan la estratificaci贸n de raza y g茅nero, sin mencionar que reconocer la inclinaci贸n de g茅nero hace que la comparaci贸n sea a煤n m谩s dif铆cil. Solo un ejemplo de c贸mo la comparaci贸n es limitada es donde la blancura fue algo que se expandi贸 por razones pol铆ticas, por ejemplo, para incluir m谩s tarde a los irlandeses y otros grupos que antes no se consideraban blancos a pesar de la piel y los rasgos claros. Tambi茅n podr铆amos considerar que podemos encontrar en la naturaleza donde no existen este tipo de din谩micas de poder institucional, un macho de una especie animal podr铆a actuar como su contraparte femenina o viceversa (incluso al margen de la sexualidad), pero es una tonter铆a para comparar esto con un animal manchado que se 芦identifica禄 como uno de color s贸lido.

La falsa analog铆a de raza y g茅nero es una forma favorita de las feministas transf贸bicas de argumentar la ilegitimidad de la existencia trans. Feminista radical y autora de 鈥The Vegetarian Myth鈥, Lierre Keith (fan de Sheila Jeffreys y Janice Raymond) escribi贸: 芦No existe tal cosa como 鈥榤ujer鈥 u 鈥榟ombre鈥 fuera de las relaciones sociales patriarcales禄. Sarc谩sticamente crea una analog铆a: 鈥淩ealmente soy nativa americana. 驴C贸mo puedo saberlo? Siempre sent铆 una conexi贸n especial con los animales y comenc茅 a construir tipis en el patio trasero tan pronto como tuve la edad suficiente. Insist铆 en llevar mocasines a la escuela […]. El g茅nero no es diferente. Es una condici贸n de clase creada por un arreglo brutal de poder鈥. Comparar transexuales (hombres asignados al nacer), drag queens, etc. con personas blancas que hacen blackface tambi茅n es algo com煤n.

Los escritos feministas materialistas franceses mencionados anteriormente, populares entre algunas feministas y/o radicales queer y anarquistas, son demasiado compatibles con la transfobia. Lierre Keith parece identificarse como materialista. Christine Delphy (quien influy贸 en las ideas de Theorie Communiste sobre el g茅nero) ha sido citada en los escritos transf贸bicos de Sheila Jeffreys, y es posible que Delphy est茅 de acuerdo con Jeffreys. Jeffreys escribe: 鈥淟a comprensi贸n del g茅nero como formas de comportamiento dominantes y subordinadas pone fin a la idea de que puede haber muchos 鈥榞茅neros鈥. Solo puede haber formas de expresar dominio y sumisi贸n por parte de actores distintos de los habituales. Los g茅neros siguen siendo dos. El enfoque queer que celebra la 鈥榩erformance鈥 del g茅nero y su diversidad necesariamente mantiene a los dos g茅neros en circulaci贸n. En lugar de eliminar los comportamientos dominantes y sumisos, los reproduce鈥.

Est谩 claro que Jeffreys entiende que hay diferentes significados de 芦g茅nero禄 y que prefiere una definici贸n espec铆fica de 鈥済茅nero鈥, como ella escribe, 芦No soy fan de la palabra 鈥榞茅nero鈥, y preferir铆a abolirla a favor de expresiones que se refieren directamente al fundamento pol铆tico de la dominaci贸n masculina. Por tanto, prefiero describir la masculinidad como 芦conducta dominante masculina禄 y la feminidad como 芦conducta femenina subordinada禄. No puede surgir una multiplicidad de g茅neros desde esta perspectiva禄. Ciertamente, si de lo que ella quiere hablar es de g茅nero en este contexto, entonces no puede haber m煤ltiples g茅neros, pero el hecho es que 鈥済茅nero鈥 s铆 se refiere a otros conceptos.

Estos ejemplos son quiz谩s m谩s extremos y ciertamente no representan a todas las feministas radicales. Sin embargo, todav铆a se pueden encontrar argumentos como este utilizados por feministas radicales transexcluyentes (TERF) en varios sitios web, como el que public贸 芦WE ARE THE 51%禄 en respuesta al video llamado 芦Hot Chicks of Occupy Wall Street禄. Es lamentable que el an谩lisis de las TERFs sea tan implacable sobre otras ideas sobre la inclinaci贸n de g茅nero, y sus argumentos a veces tan viciosos, ya que cuestionan el concepto de las formas en que el g茅nero binario (y en ocasiones el sexo) se ha naturalizado para legitimar la opresi贸n de las mujeres. El feminismo radical tambi茅n es valioso porque, al menos en teor铆a, se opone a la participaci贸n en 鈥渆l sistema鈥 mientras que el feminismo liberal busca la inclusi贸n.

Lo que es significativo es que algunas feministas radicales han concedido espacio para una multiplicidad de g茅neros/sexos fuera de las relaciones de poder en sus an谩lisis. Por ejemplo, Judith Butler escribe, 鈥…Wittig considera que el derrocamiento del sistema del sexo binario podr铆a iniciar un campo cultural de muchos sexos […]. 鈥楶ara nosotros no hay uno o dos sexos, sino muchos (cf. Guattari/Deleuze), tantos sexos como individuos鈥. La proliferaci贸n ilimitada de sexos, sin embargo, implica l贸gicamente la negaci贸n del sexo como tal鈥. Los sexos aqu铆 pueden referirse a lo que la mayor铆a de la gente entiende como identidades de g茅nero (inclinaci贸n de g茅nero), ya que no parece que esto pueda referirse a aspectos anat贸micos de los sexos (ni al estrato de g茅nero). Y, por supuesto, como se帽ala Butler, el derrocamiento del sexo binario hace que el sexo carezca de sentido, lo cual es m谩s o menos el punto, pero es notable que existe un concepto de sexos fuera de la jerarqu铆a binaria del sexo, incluso si esto es simplemente para falta de una palabra mejor que sexo (para las feministas materialistas francesas, el uso del t茅rmino 鈥済茅nero鈥 refuerza la idea de que el sexo es natural).

Andrea Dworkin escribi贸 de manera similar: 鈥淪omos, claramente, una especie de varios sexos cuya sexualidad se extiende a lo largo de un vasto continuo fluido donde los elementos llamados masculino y femenino no son discretos鈥.

Desafortunadamente, a pesar del hecho de que Dworkin escribi贸 que quer铆a poner fin a la persecuci贸n de las personas trans, no solo estaba involucrada con la publicaci贸n anti-trans de Janice Raymond, sino que escribi贸 esta declaraci贸n bastante condescendiente, 鈥渓a comunidad construida sobre la identidad andr贸gina significar谩 el fin de la transexualidad seg煤n lo que sabemos. O el transexual podr谩 expandir su sexualidad hacia una androginia fluida o, a medida que desaparezcan los roles, desaparecer谩 el fen贸meno de la transexualidad鈥.

驴Cu谩les son las implicaciones de promover una sociedad sin g茅nero o neutral en t茅rminos de g茅nero? Claramente, un intento de esto es la conclusi贸n l贸gica para cualquiera que argumentar铆a que el que alguien se identifique como mujer/femenino es identificarse con subordinaci贸n. Mientras que algunas, como Wittig, argumentaron que el lesbianismo escapa al binarismo de g茅nero (ella argument贸 que las lesbianas no eran mujeres, econ贸mica, pol铆tica o ideol贸gicamente), otras propusieron y/o adoptaron m谩s espec铆ficamente la androginia o la falta de g茅nero (no tengo claro si la androginia significa ausencia de g茅nero) como soluci贸n. Pero entonces esto va en contra de la autodeterminaci贸n.

Leslie Feinberg tiene una visi贸n interesante de la androginia como estrategia:

鈥淢uchos en el movimiento […] se embarcaron en un experimento social audaz. Esperaban que liberar a las personas de la feminidad y la masculinidad ayudar铆a a las personas a ser vistas en una base m谩s igualitaria que resaltara las cualidades y fortalezas de cada persona. Esperaban que la androginia reemplazara la masculinidad y la feminidad y ayudar a eliminar por completo la expresi贸n de g茅nero. Veinte a帽os despu茅s de ese experimento social, tenemos el lujo de mirar en retrospectiva. La forma en que las personas se expresan es una parte muy importante de qui茅nes son. No es posible obligar a todas las personas a vivir libres de feminidad y masculinidad. Solo las personas andr贸ginas viven c贸modamente en ese espacio de g茅nero. No hay una compulsi贸n social lo suficientemente poderosa como para obligar a nadie a vivir all铆. Las personas trans son un ejemplo de la inutilidad de esta estrategia […], mejorar su individualidad o su forma particular de expresi贸n de g茅nero para luchar contra el sexo y la opresi贸n de g茅nero. Es todo lo contrario禄.

Parece que las personas que se identifican con la androginia (que yo misma considerar铆a hasta cierto punto) a menudo se encargan de considerar sus/nuestras ideas de g茅nero como neutrales y correctas, al mismo tiempo que juzgan a aquellos que ellos/nosotros consideramos m谩s 芦de g茅nero禄. Se podr铆a argumentar, como algunos lo han hecho, que nada est谩 fuera del g茅nero en este momento. El concepto de androginia o falta de g茅nero posiblemente se basa en las polaridades de masculinidad y feminidad que busca contrarrestar, neutralizar o combinar. Lo que debe examinarse m谩s a fondo son las formas en que se puede abolir el estrato de g茅nero sin dejar de permitir la libertad de inclinaci贸n de g茅nero.

Siempre me ha parecido que la androginia para las mujeres asignadas al nacer parece m谩s masculina que femenina. Adem谩s, parece que existe una tendencia a que los hombres trans sean m谩s aceptados por las feministas, aunque ciertamente no siempre, por las feministas que por las mujeres trans, en relaci贸n con este concepto de androginia.

鈥淟a fetichizaci贸n de los hombres trans y otras personas transmasculinas por ser innatamente m谩s transgresores o sin g茅nero es tambi茅n el producto de un problema serio, a menudo sin control, dentro del feminismo: la internalizaci贸n de la norma patriarcal de 鈥榤asculino por defecto鈥 que se expresa a s铆 misma en este caso, al ver a los hombres o personas masculinas como m谩s andr贸ginos y menos 芦de g茅nero禄 que aquellos que son femeninos y/o mujeres. Esta es una reliquia del pensamiento patriarcal que ve a las mujeres como sexuadas y a los hombres como normales, a las mujeres como distintas y a los hombres como neutrales, a las mujeres como teniendo g茅nero ya los hombres como humanos. La idea expresada por algunas te贸ricas y sus partidarias que siguen esa l铆nea de pensamiento es que las personas trans con expresiones masculinas y que no se identifican binariamente tienen de alguna manera menos g茅nero o andr贸gino o incluso m谩s all谩 o 鈥榓 trav茅s鈥 del g茅nero en conjunto […] alguna vez posean cuantificablemente 鈥榤enos g茅nero鈥 que otra persona, simplemente tienen un g茅nero diferente鈥.

Claramente, la actitud anterior tambi茅n podr铆a aplicarse a la androginia en personas no trans (驴o se incluye la androginia en lo trans? 驴Qu茅 significa cisg茅nero para las lesbianas andr贸ginas?). Aqu铆 vale la pena reconocer que no puede haber alg煤n centro perfecto com煤nmente entendido de este continuo entre la feminidad y la masculinidad (si es que se puede decir que el g茅nero es un continuo con la feminidad y la masculinidad como polos), y est谩 claro que las caracter铆sticas m谩s valoradas son apropiado por la masculinidad, como la fuerza, la competencia, la confianza, etc. aunque estas cosas no pertenecen a los hombres. Tambi茅n debemos considerar la forma en que la feminidad en particular ha sido moldeada por la raza, la clase y el capitalismo.

Ahora, por supuesto, identificarse con la palabra masculino tambi茅n podr铆a hacer que algunas feministas rechacen a alguien. Sin embargo, hay ideas muy diferentes sobre qu茅 es la masculinidad. Si bien a algunas personas trans a las que se les asign贸 como mujer al nacer no les gusta el t茅rmino 芦masculino禄, otras lo adoptan y utilizan t茅rminos como 芦trans-masculino禄, 芦masculino de centro禄, etc. A veces, 芦butch禄 es intercambiable con 芦masculino鈥 mientras que otras veces no lo es. Como se discuti贸, en la perspectiva feminista radical/lesbiana, la masculinidad es a menudo sin贸nimo de dominaci贸n. Las formas en que los hombres trans y cis feministas y otros encarnan y/o realizan la masculinidad pueden proporcionar modelos de diferentes masculinidades.

La 芦masculinidad patriarcal禄, un t茅rmino utilizado por Bell Hooks, diferencia entre diferentes tipos de masculinidades. La masculinidad no se equipara autom谩ticamente con la dominaci贸n (y la feminidad con la subordinaci贸n) en la mente de Hooks, en parte porque Hooks reconoce que solo porque alguien est谩 en una categor铆a oprimida no significa que no puedan ser opresoras de otra manera, como se ha visto en las feministas blancas (posiblemente incluidas muchas feministas radicales) que justifican la participaci贸n de las mujeres en la dominaci贸n.

Si bien muchas feministas radicales tienden a esencializar el g茅nero (debido al significado que le dan al t茅rmino), con las que he discutido se oponen de hecho a la esencializaci贸n del sexo, lo que significa que no tienden a creer que haya algo esencial en aquellos cuyos cuerpos se les asigne una mujer (aunque podr铆a decirse que algunas feministas radicales lo hacen). Esencializar los sexos significar铆a reforzar lo binario (negando la construcci贸n social de g茅nero/sexo) y, por tanto, la jerarqu铆a. No hace falta decir que aqu铆 es donde entra otra cr铆tica a las personas transg茅nero y especialmente a las personas transexuales. El argumento es que refuerzan lo binario.

El transfeminismo ofrece un enfoque particularmente feminista de muchos de estos temas desde la perspectiva de algunas feministas trans, especialmente a la luz del hecho de que algunas narrativas trans pueden reforzar la naturalizaci贸n del g茅nero. Emi Koyama critica la tendencia a adoptar una explicaci贸n para las personas trans que podr铆a reforzar el binarismo de g茅nero:

鈥淎 medida que las personas trans comienzan a organizarse pol铆ticamente, es tentador adoptar la noci贸n esencialista de identidad de g茅nero. El clich茅 popularizado por los medios de comunicaci贸n es que las personas trans son 鈥榤ujeres atrapadas en cuerpos de hombres鈥 o viceversa. El atractivo de tal estrategia es claro, ya que es m谩s probable que la poblaci贸n en general nos apoye si podemos convencerlos de que de alguna manera nacimos con un error biol贸gico sobre el cual no tenemos control sobre 茅l. Tambi茅n suele estar en sinton铆a con nuestro propio sentido de qui茅nes somos, que nos parece muy profundo y fundamental. Sin embargo, como transfeministas, resistimos tales tentaciones debido a sus implicaciones.

Las personas trans a menudo han sido descritas como aquellas cuyo sexo f铆sico no coincide con el g茅nero de su mente o alma. Esta explicaci贸n puede tener sentido intuitivamente, pero no obstante es problem谩tica para el transfeminismo. Decir que uno tiene una mente o alma femenina significar铆a que hay mentes masculinas y femeninas que son diferentes entre s铆 de alguna manera identificable, lo que a su vez puede usarse para justificar la discriminaci贸n contra la mujer. Esencializar nuestra identidad de g茅nero puede ser tan peligroso como recurrir al esencialismo biol贸gico.

El transfeminismo cree que construimos nuestras propias identidades de g茅nero basadas en lo que nos parece genuino, c贸modo y sincero mientras vivimos y nos relacionamos con los dem谩s dentro de una restricci贸n social y cultural determinada鈥.

Incluso las hormonas y la cirug铆a no tienen por qu茅 ser incompatibles con el rechazo de un binarismo de g茅nero. Y aunque se puede lograr una aceptaci贸n social m谩s amplia compartiendo narrativas personales, especialmente de ni帽os con el llamado trastorno disf贸rico de g茅nero, ciertamente existen cr铆ticas a este tipo de narrativas dentro de la comunidad trans. Sandy Stone escribe en profundidad sobre esto en 芦El Imperio Contraataca禄:

鈥淣ecesitamos un lenguaje anal铆tico m谩s profundo para la teor铆a transexual, uno que permita el tipo de ambig眉edades y polivocalidades que ya han informado y enriquecido de manera tan productiva la teor铆a feminista […]. Por ejemplo, en la b煤squeda del diagn贸stico diferencial, una pregunta que a veces se le hace a un posible transexual es 鈥 Supongamos que pudieras ser hombre [o mujer] en todos los sentidos excepto en tus genitales; 驴Estar铆as contento? Hay varias respuestas posibles, pero solo una es cl铆nicamente correcta. No es de extra帽ar, entonces, que muchos de estos discursos giren en torno a la frase 鈥榗uerpo equivocado鈥欌 (el 茅nfasis es m铆o).

Probablemente se puedan encontrar ejemplos en los que algunas personas trans usan estereotipos de g茅nero para explicar su sentido de inclinaci贸n de g茅nero, lo que podr铆a hablar m谩s de las formas en que estas historias pueden explicarse y venderse a personas cisg茅nero. Por supuesto, ser trans no hace que uno sea autom谩ticamente cr铆tico con lo binario o la jerarqu铆a de g茅nero. Pero, 鈥淎lgunas personas trans internalizaron la opresi贸n. Pero no hablan por todas nosotras, como tampoco las feministas cis permitir铆an presumir que Sarah Palin habla por ellas鈥.

Creo que no hay necesidad de justificar cualquier inclinaci贸n de g茅nero, siempre que uno consienta la propia inclinaci贸n de g茅nero y que no da帽e a nadie. No estoy de acuerdo con las TERFs e incluso con algunas personas trans de que las personas identificadas binariamente refuerzan el estrato de g茅nero en un grado significativo. Como anarquista, veo la necesidad de un equilibrio entre la libertad individual y la libertad colectiva, y no creo que la identificaci贸n binaria sea una gran amenaza para la libertad colectiva. De hecho, eliminar la agencia de las personas es una amenaza para la libertad colectiva. Un enfoque en la supuesta perpetuaci贸n del binarismo de g茅nero de las personas trans identificadas binariamente es una reminiscencia de la culpa que enfrentan las trabajadoras sexuales por perpetuar la cosificaci贸n de las mujeres, en lugar de echar la culpa al capitalismo, la misoginia y la vigilancia de la sexualidad.

Adem谩s, las personas trans tienden a enfrentar una cantidad desproporcionada de animosidad por perpetuar el binarismo de g茅nero en contraste con las mujeres heterosexuales femeninas cis-gen茅ricas identificadas en binario (a pesar de que tales mujeres han enfrentado acusaciones de confabulaci贸n con el opresor, entre otras cosas). 芦Cuando las mujeres trans tienen todos los aspectos de su presentaci贸n examinados y etiquetados como hiperfemeninos y, por lo tanto, falsos o no lo suficientemente femeninos y, por lo tanto, masculinos, mientras que los mismos rasgos se ver铆an como normales en las mujeres cis, eso es transmisoginia禄.

Quiz谩s identificarse con lo binario ni siquiera es una perpetuaci贸n del mismo. Emi Koyama se帽ala que la existencia transexual 芦desestabiliza las definiciones esencialistas de g茅nero y expone la construcci贸n del esencialismo禄. Adem谩s, afirma: 鈥淓n las 鈥榗omunidades de mujeres鈥, la existencia transexual es particularmente amenazante para las lesbianas feministas blancas de clase media porque expone la falta de confiabilidad del cuerpo como fuente de sus identidades y pol铆ticas, y la falacia de las experiencias universales de opresi贸n de las mujeres. Estas cr铆ticas v谩lidas contra las pol铆ticas de identidad feminista han sido hechas por mujeres de color y mujeres de clase trabajadora todo el tiempo鈥. Las personas trans tambi茅n representan claramente una amenaza para el orden de g茅nero tanto que a veces son objeto de violencia. Aun as铆, nada de esto implica que uno deba estar exento de cr铆ticas simplemente por ser una variante de g茅nero.

Podemos y debemos discutir la abolici贸n del g茅nero, pero al hacerlo, debemos ser espec铆ficos (es decir, abolir el g茅nero binario, el estrato de g茅nero, etc.) y ser cr铆ticos con las implicaciones de llamar vagamente a la abolici贸n del g茅nero en el mundo en nombre de la liberaci贸n. Es desconcertante que un deseo subyacente de liberaci贸n pueda llevar a descartar la importancia de respetar los pronombres de g茅nero, por ejemplo.

Pedir la abolici贸n del g茅nero puede sonar muy parecido al llamado a la androginia al que respondi贸 Leslie Feinberg anteriormente. En 鈥淧olitizar el g茅nero: avanzar hacia una pol铆tica revolucionaria de g茅nero鈥, la autora, Carolyn, escribi贸: 鈥淧ara muchos antiautoritarios puede existir la tentaci贸n de 鈥榓plastar el g茅nero鈥 o 鈥榙estruir los roles de g茅nero鈥. Esto puede parecer l贸gico para algunos. Sin embargo, creo que esto tambi茅n conduce a una forma alternativa de autoritarismo […] una revoluci贸n de g茅nero solo ser谩 significativa si empodera sustancialmente a todos […]. El g茅nero debe ser liberado, pero todos debemos tener voz en lo que eso significa, no desde una perspectiva abstracta o una teor铆a determinada, sino una s铆ntesis de las experiencias de personas reales鈥.

La libertad de elegir lo que se har谩 o no se har谩 a o con nuestros cuerpos une las luchas del pasado y el presente de muchas personas, desde la promoci贸n del consentimiento en los encuentros y relaciones sexuales (incluida la posici贸n anti-matrimonio de las mujeres anarquistas del pasado), a la libertad reproductiva (libertad de control de aborto/nacimiento, y para tener hijos, siendo esta 煤ltima pasada por alto por la mayor铆a blanca movimiento pro-elecci贸n durante demasiado tiempo), la liberaci贸n de la represi贸n con respecto a qui茅n se opta amar o vincularse, etc. A pesar del hecho de que haya mucho desacuerdo sobre si cosas como el trabajo sexual perpet煤an la opresi贸n de las mujeres o no, el objetivo final compartido por la mayor铆a es que todos vivamos en un mundo en el que somos totalmente libres de elegir lo que hacemos con nuestros cuerpos; que es necesario abolir los controles institucionales.

S铆, los an谩lisis feministas materialistas y/o feministas radicales son 煤tiles en t茅rminos de entender las formas en que esta jerarqu铆a se ha hecho parecer natural. Sin embargo, estos an谩lisis no solo ignoran/rechazan la inclinaci贸n de g茅nero como algo diferente del estrato de g茅nero, sino que tambi茅n se basan en este concepto de g茅nero como relaciones de clase, mientras que en realidad las mujeres no se ven afectadas de la misma manera.

Bell Hooks escribe: 鈥淯n principio central del pensamiento feminista moderno ha sido la afirmaci贸n de que 鈥榯odas las mujeres est谩n oprimidas鈥. Esta afirmaci贸n implica que las mujeres comparten una suerte com煤n, que factores como la clase, la raza, la religi贸n, la preferencia sexual, etc., no crean una diversidad de experiencias que determine hasta qu茅 punto el sexismo ser谩 una fuerza opresiva en la vida de las mujeres individuales. El sexismo como sistema de dominaci贸n est谩 institucionalizado pero nunca ha determinado de manera absoluta el destino de todas las mujeres en esta sociedad鈥.

Parte de la forma en que veo el funcionamiento de la jerarqu铆a y el binarismo de g茅nero es formar una alianza entre clases (y entre razas). Los hombres reciben ciertas ventajas que se manifiestan en parte como el acceso a los cuerpos de las mujeres y al trabajo privado, lo que socava la capacidad de las mujeres y los hombres de la clase trabajadora (o la capacidad de los no blancos) para unir fuerzas en resistencia y solidaridad, al igual que la blancura impide que la clase trabajadora se una. Por una raz贸n similar, sent铆 que deber铆a haber un an谩lisis de g茅nero dentro del an谩lisis de los traidores raciales, obviamente tambi茅n un an谩lisis de g茅nero deber铆a ser interseccional. Si bien una perspectiva hist贸rica es 煤til, al igual que ver las formas en que funcionan un binarismo de g茅nero y la superioridad masculina, es demasiado simplista ver al hombre y la mujer como si fueran relaciones de clase. El objetivo final es la liberaci贸n total, no solo la igualdad de g茅nero. Si el feminismo no busca el fin de la dominaci贸n y la jerarqu铆a, necesita ser abandonado o expandido (prefiero el anarcafeminismo en todo caso).

Con suerte, est谩 claro que no estoy afirmando que la transgresi贸n de g茅nero en s铆 misma pueda cambiar la jerarqu铆a de g茅nero. Est谩 claro que gran parte de la transgresi贸n de g茅nero es cooptable. Cuando los hombres comenzaron a usar el cabello largo en los a帽os 60, se lo vio como una amenaza para la estabilidad del g茅nero, pero finalmente se asimil贸 a la hombr铆a en su mayor parte. Ese es solo un ejemplo. Cualquier cosa revolucionaria debe ir acompa帽ada de un deseo de acabar con la dominaci贸n de todo tipo, incluso donde la masculinidad significa dominaci贸n, as铆 como donde la dominaci贸n est谩 justificada por feministas que no creen que las mujeres puedan dominar a los dem谩s.

El g茅nero binario y la jerarqu铆a deben ser abolidos y todos deben ser libres para ser quienes son, mientras que simult谩neamente se niegan a participar en relaciones jer谩rquicas. C贸mo puede suceder esto es una gran pregunta. Aquellos que desean abolir el g茅nero deben preguntarse si esto significa obstaculizar las inclinaciones consensuales de g茅nero de las personas que pueden encajar en el binarismo. Sin embargo, una aproximaci贸n com煤nmente evitada que implica un foco en el lenguaje y la deconstrucci贸n, y/o promover una proliferaci贸n de g茅nero como un medio para hacer que el binario de g茅nero carezca de significado (驴puede la proliferaci贸n de g茅neros significar la negaci贸n del g茅nero?), puede no ser suficiente para cambiar algo. O quiz谩s sea necesario incluso si va acompa帽ado de otros esfuerzos. Sin embargo, otros ven la proliferaci贸n de g茅nero como algo que no funciona como una negaci贸n del g茅nero y, por lo tanto, como contraproducente o solo como parte de la lucha en el mejor de los casos. Debemos preguntarnos hasta qu茅 punto se acomoda el aumento de la libertad en t茅rminos de transgresi贸n de g茅nero y sexualidad debido a las necesidades cambiantes del capitalismo y el estado, o debido a las luchas de feministas, queers y personas trans a lo largo de los a帽os (o ambos, y en qu茅 medida los esfuerzos de estos 煤ltimos est谩n por parte de personas predominantemente blancas y de clase media).

Las feministas materialistas tienden a ver la relaci贸n econ贸mica entre hombres y mujeres como la base sobre la que descansa la jerarqu铆a de g茅nero, por lo que argumentan que lo que se necesita es un cambio en las condiciones materiales. Aunque puede ser demasiado simplista dicotomizar el desacuerdo en t茅rminos de posiciones feministas radicales/materialistas versus teor铆as queer/postestructuralistas/posmodernas, esto proporciona una idea de los desacuerdos sobre la estrategia. Considerando mi preferencia por el 鈥減oliamor te贸rico鈥 y que la mayor parte de mi estudio de estos temas se ha realizado fuera de un contexto acad茅mico, es posible que no pueda caracterizar adecuadamente las posiciones ni su conflicto. Al mismo tiempo, hay claras acusaciones hacia el postestructuralismo y el posmodernismo:

鈥淐omo se帽al贸 Christine Delphy en un art铆culo de 1993… [el posmodernismo] es irrelevante para analizar la naturaleza socialmente construida del g茅nero porque, como herramienta ling眉铆stica, no fue dise帽ada para discernir diferencias. Cuando no se reconoce este escollo, puede llevar a los postestructuralistas a deconstruir las relaciones de g茅nero en un vac铆o socioecon贸mico, destruyendo cualquier concepto colectivo de mujer o mujeres a trav茅s de la fragmentaci贸n de los sujetos femeninos. Al ignorar que la diferencia y el dominio van de la mano, los postestructuralistas niegan o enmascaran que el an谩lisis de g茅nero se trata, despu茅s de todo, de la autoridad de los hombres sobre las mujeres, prefiriendo hablar de identidades m煤ltiples e indeterminadas鈥.

A veces, esas identidades m煤ltiples e indeterminadas son importantes. Si bien estoy de acuerdo en que abordar el g茅nero en un vac铆o socioecon贸mico lo hace irrelevante, tambi茅n lo hace ignorar la complejidad de la opresi贸n. Andrea Smith escribe:

鈥淟a pol铆tica queer ha expandido nuestra comprensi贸n de la pol铆tica de identidad al no asumir categor铆as fijas de personas, sino m谩s bien observar c贸mo estas categor铆as de identidad pueden normalizar qui茅n es aceptable y qui茅n es inaceptable, incluso dentro de los movimientos de justicia social. Tambi茅n ha demostrado que muchas personas pueden volverse 鈥榪ueer鈥 en nuestra sociedad; es decir, independientemente de su identidad sexual/de g茅nero, pueden ser marcadas como intr铆nsecamente perversas y, por lo tanto, indignas para la preocupaci贸n social (como trabajadoras sexuales, prisioneros, 鈥榯erroristas, 鈥榚tc.). A menudo nos organizamos en torno a aquellas personas que parecen m谩s 芦normales禄 o aceptables para la corriente principal. O nos involucramos en una pol铆tica de identidad que se basa en una visi贸n de pureza racial, cultural o pol铆tica que margina a todos aquellos que se desv铆an de la 鈥榥orma鈥 revolucionaria鈥.

No creo que el feminismo se rebele adecuadamente sin oponerse al binarismo de g茅nero y al mismo tiempo promueva la liberaci贸n de todos los sistemas de dominaci贸n. Y, por supuesto, insin煤o en el t铆tulo que el feminismo es repugnante cuando es transf贸bico y cuando intenta o justifica su participaci贸n en sistemas de dominaci贸n. No estoy completamente apegada al concepto de feminismo, especialmente si mantiene el binarismo de g茅nero. Pero, 驴c贸mo se ve la liberaci贸n de la opresi贸n de g茅nero? En cuanto a los temas anteriores, una pregunta es c贸mo luchar por el cambio en las condiciones materiales de los oprimidos por el binarismo/jerarqu铆a de g茅nero, as铆 como abordar la dominaci贸n/jerarqu铆a en general, reconociendo al mismo tiempo la complejidad e interseccionalidad de opresi贸n. Otra es, 驴el final del estrato de g茅nero requiere el fin de todos los aspectos del g茅nero? Si es as铆, 驴hay otras formas de hacer esto adem谩s de la falta de g茅nero forzada?

[1] Un tipi鈥 es una tienda c贸nica, originalmente hecha de pieles de animales como el bisonte, y palos de madera. [Nota de la traductora].

[2] Pol铆tica estadounidense del Partido Republicano. [Nota de la traductora].




Fuente: Es.theanarchistlibrary.org