February 18, 2021
De parte de La Haine
240 puntos de vista


Eliminada Francia, Hitler y Gran Breta帽a esperaban ponerse de acuerdo para lograr la creaci贸n de un frente com煤n contra la URSS

Antes del 1 de septiembre de 1939, fecha del inicio de la Segunda Guerra Mundial, Alemania, Italia y Jap贸n iniciaron sus planes de dominio mundial; tambi茅n, Francia y Gran Breta帽a propugnaron una pol铆tica de apaciguamiento, que condujo al abismo.

En octubre de 1935, cuando Italia quiso apoderarse de Etiop铆a, Mussolini le pidi贸 su opini贸n a Mac’Donald, Primer Ministro de Inglaterra; la respuesta fue: “A las mujeres inglesas les enorgullece las aventuras amorosas de sus maridos bajo la condici贸n de que act煤en discretamente. Por eso act煤e con mucha t谩ctica, nosotros no nos opondremos”. Efectivamente, los pertrechos y las tropas italianas cruzaron sin dificultad el Canal de Suez, en esa 茅poca perteneciente a un consorcio anglo-franc茅s.

En 1936, al cruzar sus tropas al otro lado del Rin, zona desmilitarizada de Alemania, Hitler rompi贸 el Tratado de Versalles. Sir Wheeler Bennet, historiador conservador ingl茅s escribe: “A Adolfo Hitler se le permiti贸 ganar la primera batalla de la Segunda Guerra Mundial sin disparar un s贸lo tiro”.

El 18 de julio de 1936, luego del triunfo del Frente Popular en las elecciones de Espa帽a, el General Francisco Franco comand贸 el levantamiento de los nacionalistas espa帽oles. Hitler y Mussolini enviaron de inmediato aviones para trasladar las tropas rebeldes de Marruecos a Espa帽a. Alemania e Italia estaban interesadas en que en el futuro conflicto europeo Espa帽a se uniera al eje Berl铆n-Roma; por eso, entre 1936 y 1939 pelearon en las filas de Franco 50.000 alemanes y 150.000 italianos.

El 27 de febrero de 1939, Inglaterra y Francia reconocieron a Franco y rompieron relaciones diplom谩ticas con Espa帽a. A fines de marzo de ese a帽o, Franco derrot贸 a la Rep煤blica Espa帽ola. La Uni贸n Sovi茅tica fue el 煤nico pa铆s que vendi贸 armas a Espa帽a y la ayud贸 a organizar a su ej茅rcito. Las Brigadas Internacionales, procedentes de cincuenta y tres pa铆ses, en las que pelearon personalidades de la talla de Palmiro Togliatti, C茅sar Vallejo, Ernest Hemingway, George Orwell, fueron una gran ayuda en la lucha en contra del nazi-fascismo.

El 12 de marzo de 1938, Alemania invadi贸 a Austria y la anex贸 a la fuerza. Neville Chamberlain, Primer Ministro de Inglaterra, dijo: “Lo sucedido no debe obligar al gobierno a cambiar de pol铆tica, al contrario, los 煤ltimos acontecimientos fortifican su convencimiento en la justeza de esta pol铆tica y lo 煤nico de lamentar es que este rumbo no se hubiese emprendido antes”. Alemania de inmediato construy贸 autopistas que conduc铆an a las fronteras checas.

En 1938, Hitler reclam贸 para Alemania la estrat茅gica regi贸n de los Sudetes, porque all铆 se encontraban las principales fortificaciones militares y la mayores industrias de Checoslovaquia. Cuando Lord Halifax, Ministro de Relaciones Exteriores ingl茅s, supo que el F眉hrer estaba iracundo y que habr铆a consecuencias desastrosas si no le entregaban los Sudetes, dijo: “Trasm铆tanle que espero vivir hasta el momento en que se realice la meta fundamental de todos mis esfuerzos: Ver a Hitler con el rey ingl茅s juntos en el balc贸n del palacio de Buckingham”.

Por su parte, Chamberlain recomend贸 a Bene?, presidente de Checoslovaquia, ceder los Sudetes a Alemania y anular los pactos con Francia y la URSS. Bene? rechaz贸 la propuesta por estar dispuesto a aceptar la ayuda que la Uni贸n Sovi茅tica le prometi贸 a Checoslovaquia en el caso de que Alemania los agrediera y Francia se negara a apoyarlos. Londres y Par铆s le presentaron un ultim谩tum: “Si los checos se agrupan con los rusos, la guerra podr铆a transformarse en una cruzada contra los bolcheviques. Entonces a los gobiernos de Inglaterra y Francia les ser铆a muy dif铆cil quedar al margen”. Los checos aceptaron el ultim谩tum. Hitler propuso la realizaci贸n de una conferencia entre Inglaterra, Francia, Alemania e Italia; no fue invitada Checoslovaquia, que en ese concili谩bulo perdi贸 la quinta parte de su territorio, la cuarta parte de su poblaci贸n y la mitad de su industria pesada.

El 30 de septiembre, luego de la firma del Pacto M眉nich, se le comunic贸 verbalmente a la delegaci贸n checa el destino de su pa铆s. Cuando ellos reclamaron indignados por la monstruosa resoluci贸n, les contestaron: “隆Es in煤til discutir! Est谩 decidido”. Medio a帽o despu茅s, las tropas alemanas entraron a Praga ante la imp谩vida mirada de Francia e Inglaterra, garantes que no movieron un dedo para prestar ayuda a Praga.

Luego de recibir en bandeja de plata a Checoslovaquia, Hitler exigi贸 la devoluci贸n del Corredor Polaco, la entrega del puerto de D谩nzig y que Polonia le cediera facultades extraterritoriales para construir autopistas y l铆neas f茅rreas por el territorio polaco. Despu茅s, anul贸 el pacto de no agresi贸n firmado con Polonia en 1934, renunci贸 al convenio naval anglo-alem谩n y comenz贸 a reclamar las colonias que, luego de la Primera Guerra Mundial, le fueron arrebatadas por Francia e Inglaterra.

El 23 de julio de 1939, la URSS propuso a Gran Breta帽a y Francia el env铆o de una misi贸n militar a Mosc煤, con el prop贸sito de lograr un acuerdo que impidiera la agresi贸n de Alemania a Polonia. La misi贸n arrib贸 diecinueve d铆as despu茅s, estaba encabezada por personajes que no ten铆an atribuciones ni poderes para discutir nada ni firmar alg煤n convenio militar concreto.

La URSS advirti贸 a la misi贸n: “No podemos esperar a que Alemania derrote a Polonia, para que despu茅s se lance contra nosotros. Necesitamos un trampol铆n desde el cual atacar los alemanes, sin 茅l no les podemos ayudar. Era necesario obtener una clara respuesta de Polonia y Rumania sobre el paso de nuestras tropas a trav茅s de sus territorios. El a帽o pasado, cuando Checoslovaquia se encontraba al borde del abismo, no obtuvimos una sola se帽al de ustedes, ahora, vuestros gobiernos han prolongado in煤tilmente y durante demasiado tiempo estas conversaciones”.

El 23 de agosto de 1939, el gobierno sovi茅tico suscribi贸 el Pacto de no Agresi贸n con Alemania. Al firmarlo, la URSS no se hac铆a ilusiones, s贸lo actuaba con cautela para evitar que la arrastraran a un conflicto que no buscaba ni deseaba y que la guerra se alejara por alg煤n tiempo de sus fronteras.

El Mariscal Zhukov dijo: “En relaci贸n al Pacto de no Agresi贸n, en ning煤n momento escuch茅 de Stalin palabras tranquilizadoras”. Su firma tuvo tambi茅n la finalidad de que las potencias de Occidente no se unieran con Alemania en contra de la Uni贸n Sovi茅tica. Seg煤n Stalin, la raz贸n por la que estas ced铆an y ced铆an posiciones ante Hitler era darle aire a un hipot茅tico conflicto germano-sovi茅tico y, al mismo tiempo, quedar ellas al margen del mismo. Esperaban que Hitler cumpliese la promesa de liquidar al comunismo y le abr铆an la posibilidad de atacar a la URSS. Cre铆an que la guerra agotar铆a a ambos bandos, entonces les ofrecer铆an sus soluciones y les dictar铆an sus condiciones, una forma f谩cil y barata de conseguir sus fines.

El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadi贸 Polonia. La Blitzkrieg fue la estrategia de guerra que dio grandes 茅xitos a la Wehrmacht, las Fuerzas Armadas de Alemania. Consist铆a en concentrar gran cantidad de fuerzas en zonas estrechas del frente, con lo que se adquir铆a absoluta superioridad, tanto de soldados como de instrumentos de guerra. El Ej茅rcito Polaco fue derrotado en cinco semanas.

Entre el 9 de abril y el 10 de mayo de 1940, la Wehrmacht se apoder贸 de Noruega, Dinamarca, Holanda, Belgica y Luxemburgo. El 14 de mayo de 1940, en la regi贸n de Sedan, los tanques alemanes rompieron las l铆neas defensivas anglo-francesas y se precipitaron en direcci贸n a occidente. El 20 de mayo, las divisiones motorizadas alemanas llegaron a las costas de la Mancha. El 27 de mayo comenz贸 la evacuaci贸n de las fuerzas inglesas desde Dunquerke, exitosa gracias a que las divisiones motorizadas comandadas por Kleist detuvieron su marcha.

Este hecho tiene una explicaci贸n pol铆tica, eliminada Francia, Hitler esperaba ponerse de acuerdo con Gran Breta帽a para lograr la creaci贸n de un frente com煤n contra la Uni贸n Sovi茅tica. Se cree que para esa negociaci贸n, Rudolf Hess, segundo hombre fuerte de Alemania, vol贸 a Gran Breta帽a y se arroj贸 en paraca铆das cerca de la residencia de Lord Halifax. Buscaba contactos con Inglaterra para lograr la divisi贸n de las esferas de influencia en el mundo.

El 21 de junio de 1940, en el bosque de Compi猫gne, a unos 70 kil贸metros de Par铆s, en el mismo vag贸n en el que 22 a帽os atr谩s se hab铆an rendido los alemanes a los franceses y bajo el saludo nazi hecho por Hitler, Francia se rindi贸 a Alemania. El Mariscal Petain form贸 un nuevo gobierno. La mitad de Francia iba a ser zona ocupada, la otra mitad iba a ser gobernada por Petain, desde la ciudad de Vichy. Sin embargo, la gran mayor铆a del pueblo franc茅s se aline贸 con las fuerzas de la “Francia Libre”, encabezas por el General Charles De Gaulle, o con el Partido Comunista Franc茅s. Ambos movimientos, desde la clandestinidad, combatieron codo a codo y jugaron un importante rol en la lucha contra el fascismo.

El 18 de diciembre de 1940, Hitler firm贸 la orden para desarrollar todo un conjunto de medidas pol铆ticas, econ贸micas y militares, conocidas como el Plan Barbarrosa. En 茅l se contemplaba la destrucci贸n de la Uni贸n Sovi茅tica en tres o cuatro meses. El alto mando alem谩n estaba tan seguro de su 茅xito que, luego del cumplimiento del Plan Barbarrosa, planificaba la toma, a trav茅s del C谩ucaso, de Afganist谩n, Ir谩n, Irak, Egipto y la India, donde las tropas alemanas esperaban encontrarse con las japonesas. Esperaban tambi茅n que se les unieran Espa帽a, Portugal y Turqu铆a. Dejaron para despu茅s la toma de Canad谩 y los EEUU, con lo que lograr铆an el dominio del mundo.

A fines de abril de 1941, la direcci贸n pol铆tica y militar de la Alemania Nazi estableci贸 la fecha definitiva para el ataque a la URSS: el domingo 22 de junio de ese mismo a帽o, a las cuatro en punto de la madrugada. Ese d铆a, la Wehrmacht lanz贸 al ataque en un frente de m谩s de 3.500 kil贸metros de extensi贸n.

El 3 de julio de 1941, Stalin se dirigi贸 al pueblo sovi茅tico en un discurso, c茅lebre porque, pese a no ocultar para nada la gravedad de la situaci贸n en frente, sus palabras imbu铆an en el pueblo sovi茅tico la seguridad en la futura victoria. En su discurso dijo: “Nuestras tropas luchan heroicamente, a pesar de las grandes dificultades, contra un enemigo superiormente armado con tanques y aviones… El prop贸sito de la guerra popular consistir谩 no s贸lo en destruir la amenaza que pesa sobre la Uni贸n Sovi茅tica sino tambi茅n en ayudar a todos aquellos pueblos de Europa que se encuentran bajo el yugo alem谩n… Camaradas, nuestras fuerzas son poderosas. El insolente enemigo se dar谩 pronto cuenta de ello… 隆Hombres del Ej茅rcito Rojo, de la Armada Roja, oficiales y trabajadores pol铆ticos, luchadores guerrilleros! 隆Camaradas! 隆Los pueblos de Europa esclavizados os miran como libertadores! 隆Sed dignos de tan alta misi贸n! La guerra en la que est谩is luchando es una contienda libertadora, una guerra justa. Ojal谩, os inspiren en esta lucha los esp铆ritus de nuestros grandes antepasados… 隆Adelante, hacia la Victoria!” A partir de entonces se inicio a una conflagraci贸n conocida como la Gran Guerra Patria. Se necesit贸 del colosal esfuerzo del pueblo sovi茅tico para revertir la grave situaci贸n y lograr la victoria.

El primer fracaso del Plan Barbarrosa se dio cuando la Wehrmacht fue derrotada en las puertas de Mosc煤. Sobre esta batalla, el General Douglas MacArthur escribe: “En mi vida he participado en varias guerras, he observado otras y he estudiado detalladamente las campa帽as de los m谩s relevantes jefes militares del pasado. Pero en ninguna parte hab铆a visto una resistencia a la que siguiera una contraofensiva que hiciera retroceder al adversario hac铆a su propio territorio. La envergadura y brillantez de este esfuerzo lo convierten en el logro militar m谩s relevante de la historia”.

La siguiente victoria sovi茅tica se dio en la Batalla de Stalingrado, la m谩s sangrienta y encarnizada que se conoce, la suma total de las perdidas por ambas partes supera con creces los dos millones de soldados muertos; se prolong贸 desde el 17 de julio de 1942 hasta el 2 de febrero de 1943, cuando, luego de ininterrumpidos y feroces combates, culmin贸 con la victoria del Ej茅rcito Rojo sobre el poderoso Sexto Ej茅rcito Alem谩n, comandado por el General Paulus, algo que nadie en el mundo occidental esperaba.

Cuando el General Vasili Chuikov lleg贸 a hacerse cargo de la comandancia del 62.潞 Ej茅rcito que se enfrent贸 al Sexto Ej茅rcito Alem谩n, fuerza 茅lite de la Wehrmacht que hab铆a conquistado Europa continental, el Mariscal Yeri贸menko le pregunt贸: “驴Camarada, cu谩l es el objetivo de su misi贸n?” Su firme respuesta fue: “Defender la ciudad o morir en el intento”. Yeri贸menko tuvo la certeza de que Chuikov hab铆a entendido perfectamente lo que se le exig铆a. Seg煤n Chuikov, “por todas las leyes de las ciencias militares, los alemanes debieron ganar la batalla de Stalingrado y, sin embargo, la perdieron. Es que nosotros cre铆amos en la victoria. Esta fe nos permiti贸 vencer y evit贸 que fu茅semos derrotados”. Comprend铆a cabalmente que Alemana ganaba la guerra si triunfaba en Stalingrado.

Chuikov comenz贸 con menos de 20.000 hombres y 60 tanques, pese a ello fortific贸 las defensas en los lugares donde era posible contener al enemigo, especialmente, en la colina de Mam谩ev Kurg谩n, donde cay贸 abatido Rub茅n Ruiz Ib谩rruri, hijo 煤nico Dolores Ib谩rruri, la Pasionaria, dirigente comunista de Espa帽a; adem谩s, estimul贸 la formaci贸n y el uso de francotiradores, uno de ellos, el famoso Vasili Z谩itsev. Segu铆a la doctrina del conde S煤vorov: “Sorprender al contrincante significa vencerlo”. Por eso, luchaba en las condiciones que los alemanes detestaban, ello le permit铆a derrotarlos.

Despu茅s de tres meses de sangrientos combates, los alemanes hab铆an capturado el 90% de la ciudad y dividido a las fuerzas sovi茅ticas en tres bolsas estrechas. Gracias a la moral combativa de los defensores de Stalingrado, los alemanes lograron avanzar apenas medio kil贸metro en doce d铆as de la ofensiva de octubre del 1942. El 11 de noviembre, y por 煤ltima ocasi贸n, los alemanes atacaron en Stalingrado, intentaban llegar al r铆o Volga en un frente de cinco kil贸metros; el ataque fracas贸 porque los rusos defendieron cada metro de su tierra.

Sobre la Batalla de Stalingrado, el General alem谩n, Dorr, escribi贸: “El territorio conquistado se med铆a en metros, hab铆a que realizar feroces acciones para tomar una casa o un taller… Est谩bamos frente a frente con los rusos, lo que imped铆a utilizar la aviaci贸n. Los rusos eran mejores que nosotros en el combate casa por casa, sus defensas eran muy fuertes”. El General Chuikov fue el que ide贸 esta forma de lucha, en la que el espacio de separaci贸n de sus tropas de las alemanas jam谩s exced铆a el radio de acci贸n de un lanzador de granadas.

El 19 de noviembre de 1942 comenz贸 la operaci贸n Urano, ofensiva sovi茅tica que hab铆a sido preparada con el mayor de los secretos, por lo que fue inesperada para los alemanes, el objetivo donde converg铆an las tenazas de la ofensiva era el pueblo de Kalach y su puente. Al cuarto d铆a, el 23 de noviembre, 330.000 soldados alemanes fueron cercados en un anillo de entre 40 a 60 kil贸metros de amplitud. El ultim谩tum enviado por el Mariscal Rokosovsky al General Paulus fue rechazado.

El 30 de enero, Hitler ascendi贸 al rango de Mariscal de Campo al General Paulus. En realidad, el acenso era una orden de suicidio, pues en la historia de las guerras no hay un s贸lo caso en que un mariscal de campo haya ca铆do prisionero. Pero Paulus no ten铆a la intenci贸n de dispararse por ese cabo bohemio, como inform贸 a varios generales, y prohibi贸 hacerlo a los dem谩s oficiales, que deb铆an seguir la suerte de sus soldados.

El 2 de febrero de 1943, luego de arduos combates en los que fracasaron todos los intentos por romper el cerco, ces贸 la resistencia alemana en Stalingrado. El Ej茅rcito Sovi茅tico captur贸 un mariscal de campo, 24 generales, 25.000 oficiales y 91.000 soldados. Paulus fue hecho prisionero y en 1944 se uni贸 al Comit茅 Nacional por una Alemania Libre. En 1946 fue testigo en los Juicios de N煤remberg. Antes de partir hac铆a Dresde, donde fue jefe del Instituto de Investigaci贸n Hist贸rica Militar de la Rep煤blica Democr谩tica Alemana, declar贸: “Llegu茅 como enemigo de Rusia, me voy como un buen amigo de ustedes”. Muri贸 en Dresde el 1 de febrero de 1957.

En la batalla de Stalingrado, la Wehrmacht perdi贸 cerca de un mill贸n de hombres, el 11% del total de todas las p茅rdidas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, el 25% de todas las fuerzas que en esa 茅poca operaban en el Frente Oriental. Fue la peor derrota sufrida por el Ej茅rcito Alem谩n durante toda su historia. En Memorias de un Soldado, el General Heinz Guderian escribe: “Despu茅s de la cat谩strofe de Stalingrado, a finales de enero de 1943, la situaci贸n se hizo bastante amenazadora, a煤n sin la intervenci贸n de las potencias occidentales”.

Un episodio 茅pico de esta batalla es el de la Casa de P谩vlov, que sucedi贸 entre el 23 de septiembre y el 25 de noviembre de 1942. Los alemanes fueron incapaces de apropiarse de ese edificio de departamentos, defendido por una docena de aguerridos soldados rusos. Los hombres de Y谩kov P谩vlov, suboficial que tom贸 el edificio y comand贸 la defensa de ese fort铆n, eliminaron m谩s soldados del enemigo que los soldados alemanes que murieron durante la liberaci贸n de Par铆s.

La Batalla de Stalingrado fue el punto de inflexi贸n de la guerra en Europa y result贸 una aut茅ntica cat谩strofe militar para los alemanes, cuyas tropas no parar铆an de retroceder hasta rendirse ante el Mariscal Zh煤kov en Berl铆n, dos a帽os y cuatro meses despu茅s. La victoria Stalingrado marc贸 el inicio de la derrota de Alemania, sent贸 las bases para la expulsi贸n masiva de los invasores del territorio sovi茅tico, desbarat贸 los planes alemanes, resquebraj贸 su sistema de alianzas y llen贸 de esperanzas a todos los pueblos de los pa铆ses que luchaban contra el fascismo. La casi totalidad del material militar que se emple贸 fue fabricado en las f谩bricas que los t茅cnicos de la Uni贸n Sovi茅tica hab铆an trasladado desde la zona central de Rusia hasta el otro lado de los Urales, con los alemanes pis谩ndoles los talones. 隆Gloria eterna al heroico pueblo sovi茅tico que libr贸 al mundo del nazi-fascismo!




Fuente: Lahaine.org