September 3, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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MEMORIAS DE UN REVOLUCIONARIO

Piotr Alex茅ievich Kropotkin

KRK, Oviedo

Traducci贸n de Luis Gago. Trad. de Pablo Fern谩ndez Casta帽贸n Ur铆a

976 pp. 49,95 鈧

El comienzo de la Guerra Civil en 1936 desencaden贸 lo que la extrema izquierda revolucionaria gust贸 de llamar 芦la m谩s espont谩nea y amplia revoluci贸n obrera de la historia禄. El mayor de los movimientos revolucionarios, la FAI-CNT, intent贸 por todos los medios crear una nueva forma de sociedad denominada 芦el comunismo libertario禄 (como algo distinto de 芦el comunismo de Estado禄). El padre de esta doctrina espec铆fica no fue el primer anarquista ruso, Mikhail Bakunin, cuyos seguidores introdujeron originalmente el anarquismo en Espa帽a, sino el posterior te贸rico ruso Piotr Kropotkin, cuyas ideas influyeron en buena parte del movimiento anarquista en Europa y Am茅rica a comienzos del siglo XX.

Kropotkin, al igual que Bakunin, pertenec铆a a la aristocracia rusa, descend铆a de los grandes pr铆ncipes de Smolensk y su familia era propietaria de m谩s de mil doscientos siervos antes de la emancipaci贸n de 1861. El pr铆ncipe Kropotkin fue educado para una carrera militar de 茅lite, ten铆a un gran talento para los idiomas y fue tambi茅n un cient铆fico de fuste, realizando destacadas investigaciones sobre la geograf铆a y la geolog铆a del norte de Rusia. Conoc铆a personalmente a lo m谩s granado de la sociedad rusa, incluida la familia imperial, y ten铆a asegurada una espl茅ndida carrera, bien como oficial de 茅lite, bien como cient铆fico. A la edad de treinta y un a帽os, en la v铆spera de su arresto por actividades revolucionarias, fue elegido presidente de la Sociedad Geol贸gica de San Petersburgo. Siguieron dos a帽os de dura prisi贸n, que terminaron con una fuga temeraria a plena luz del d铆a, y con su huida al extranjero, donde vivi贸 Kropotkin hasta la revoluci贸n de 1917.

En 1897, a los cincuenta y cinco a帽os de edad, Kropotkin dio una serie de conferencias en Estados Unidos y Canad谩. F铆sicamente no llamaba mucho la atenci贸n, ya que apenas med铆a 1,65 metros, era calvo y ten铆a una enorme barba pelirroja, pero pose铆a una fuerza f铆sica inusual. Hablaba con fluidez ingl茅s, franc茅s y alem谩n, aunque lo hac铆a con un fuerte acento, y era un orador ardiente y eficaz: en Nueva York se dirigi贸 a un p煤blico integrado por cinco mil personas. El periodista (y m谩s tarde diplom谩tico) Walter Hines Page, director del Atlantic Monthly (por aquel entonces la revista m谩s influyente de Estados Unidos) anim贸 a Kropotkin a que escribiera sus memorias, lo que hizo inicialmente en una serie de art铆culos en 18981899 en los que abordaba el primer medio siglo de su vida.

El resultado es una franca y v铆vida autobiograf铆a que es una de las mejores representantes de su g茅nero. Justamente alabada por Tolst贸i (que compart铆a muchas de las ideas de Kropotkin), han sido tildadas de las mejores memorias jam谩s escritas por un revolucionario ruso. La presente edici贸n espa帽ola ha sido traducida con fluidez por Pablo Fern谩ndez-Casta帽贸n Ur铆a y va precedida de una 煤til y bien informada introducci贸n de T. S. Norio que describe el 芦nihilismo禄 ruso del que emergi贸 Kropotkin, as铆 como el car谩cter de su filosof铆a social y pol铆tica.

Kropotkin presenta un sincero retrato de sus or铆genes aristocr谩ticos y de la sociedad aristocr谩tica rusa a mediados del siglo XIX. Su cap铆tulo sobre los males de la servidumbre es m谩s eficaz que numerosos tratados pol铆ticos o sociol贸gicos gracias a sus v铆vidos ejemplos humanos del sufrimiento personal de los esclavizados.Tambi茅n cuenta brevemente sus carreras militar y cient铆fica, as铆 como sus escarceos iniciales en la clandestinidad revolucionaria. Sus dos a帽os de prisi贸n y su dram谩tica fuga son descritos gr谩ficamente, mientras que el resto de su autobiograf铆a est谩 dedicada a su vida como revolucionario anarquista en Europa occidental. Los 煤ltimos a帽os de su vida, durante los cuales el anarquismo empez贸 a extenderse como movimiento en Rusia y Espa帽a, quedan fuera del alcance del libro.

El dram谩tico 芦Otro禄 de esta biograf铆a es el zar Alejandro II, el 芦zar emancipador禄 que liber贸 a los siervos. Kropotkin se sent铆a al mismo tiempo atra铆do, fascinado y repelido por esta figura dominante, que introdujo algunas de las reformas m谩s creativas de toda la historia rusa entre 1861 y 1867, mientras que dedic贸 el resto de su reinado a una pol铆tica reaccionaria y un renovado autoritarismo. Las frecuentes observaciones de Kropotkin sobre el zar manifiestan una suerte de relaci贸n de amor-odio que refleja las dos facetas contradictorias de la propia personalidad del zar.

La visi贸n del mundo de Kropotkin se conform贸 de mano del 芦nihilismo禄 ruso de la d茅cada de 1860, la orientaci贸n dominante de la intelligentsia radical de aquellos a帽os, descrita cl谩sicamente en forma literaria en la novela de Turg茅niev Padres e hijos. Como explica Norio en la introducci贸n, no representaba el nihilismo en la acepci贸n filos贸fica m谩s habitual del t茅rmino, sino una orientaci贸n cultural que rechazaba toda tradici贸n, religi贸n y convenciones formales de la sociedad en favor de un 茅nfasis ingenuo en el racionalismo absoluto, el materialismo y la primac铆a de la ciencia, acompa帽ado de una aproximaci贸n de una honestidad brutal a la vida personal y las relaciones sociales al estilo ruso, caracterizadas por sus extremos.

Doctrinarios rusos como Bakunin y Kropotkin hicieron causa com煤n con los activistas revolucionarios en lengua romance en el otro extremo de Europa. En Francia, Italia y Espa帽a encontraron un 茅nfasis en la espontaneidad, el individualismo, la organizaci贸n local y la acci贸n directa que chocaba con la orientaci贸n hacia las elecciones organizadas centralmente y el socialismo de Estado tal como lo predicaban te贸ricos alemanes como Marx y Engels. Estas marcadas diferencias dieron lugar a la escisi贸n de la Asociaci贸n Internacional de Trabajadores (o Primera Internacional) en 1872, y su posterior desaparici贸n. Cuando se form贸 la Segunda Internacional en 1889, la condici贸n de miembro qued贸 restringida a los socialistas marxistas, ya que los socialistas 芦anarquistas禄 o 芦libertarios禄 hac铆a tiempo que hab铆an emprendido su propio camino.

Como se帽ala Norio, el concepto clave del pensamiento de Kropotkin fue lo que en el siglo XIX se conoc铆a como ayuda mutua o apoyo mutuo, seg煤n el cual los trabajadores deben asociarse libre y cooperativamente para derrocar el sistema existente y establecer la propiedad colectiva. Esta orientaci贸n resaltaba la absoluta solidaridad social de los 芦oprimidos禄 y todos aquellos que desearan unirse a ellos en pos de una nueva sociedad establecida sobre los principios del 芦socialismo禄 o 芦comunismo禄 芦anarquista禄 o 芦libertario禄 (estos dos grupos de t茅rminos se utilizaban de manera m谩s o menos intercambiable).

Kropotkin sent铆a el mayor respeto por su antecesor ruso, Bakunin, cuyo disc铆pulo italiano Giuseppe Fanelli fue el primero en introducir las ideas anarquistas en Espa帽a en 1869. Difer铆a de Bakunin al rechazar la conservaci贸n de una cierta cantidad de propiedad privada, que s铆 defend铆a su compatriota: el 芦anarcocomunismo禄 de Kropotkin se contrapuso m谩s tarde al 芦anarcocolectivismo禄 de Bakunin. Mientras que Bakunin propon铆a que fuera comunal la propiedad de los medios de producci贸n, pero que los bienes producidos fueran pose铆dos individualmente, Kropotkin insist铆a en que la distribuci贸n hab铆a de ser tambi茅n comunal. Kropotkin, adem谩s, no pon铆a el 茅nfasis en el terrorismo y la violencia. Cre铆a que la revoluci贸n no triunfar铆a sin violencia, de la que prefer铆a culpar a los contrarrevolucionarios, pero insist铆a en que los revolucionarios ten铆an la responsabilidad de limitarla tanto como fuera posible.

Kropotkin cre铆a que la revoluci贸n podr铆a tener lugar 煤nicamente despu茅s de que los revolucionarios hubieran adquirido plena conciencia de sus obligaciones y del car谩cter y los objetivos de la nueva sociedad. 脡sta se basar铆a en la libre asociaci贸n y la acci贸n directa de los trabajadores, que deb铆an eliminar la organizaci贸n coercitiva y el Estado por medio de la confederaci贸n voluntaria de comunas aut贸nomas. No se explicaba c贸mo millones de personas pod铆an llegar a asociarse 芦libremente禄 con la ayuda exclusiva de la concienciaci贸n y la educaci贸n, sin la m谩s m铆nima coerci贸n externa.

Kropotkin era un pensador absolutamente ut贸pico, pero, al igual que su antagonista Marx, no presentaba un programa final para su utop铆a, que insist铆a que hab铆a de estar permanentemente abierta a la evoluci贸n y la mejora sobre la base de la experiencia humana y de la ciencia. Mientras que Marx ridiculizaba a los anarquistas como retr贸grados y simplistas y tildaba su propia forma de moralismo ut贸pico de 芦cient铆fico禄, fue Kropotkin, no Marx, quien hab铆a trabajado como un cient铆fico en activo a un nivel de aut茅ntica distinci贸n. Kropotkin, a su vez, insist铆a en que s贸lo el enfoque libertario era verdaderamente cient铆fico porque, al igual que toda verdadera ciencia, se basaba en el respeto por la evidencia emp铆rica de datos individuales espec铆ficos, que no hab铆an de ser negados, minimizados o coaccionados, sino reconocidos en su realidad precisa.

En 1900, tras una generaci贸n de terrorismo y asesinatos anarquistas, Kropotkin hab铆a logrado dar al pensamiento libertario un 芦rostro humano禄, y goz贸 de un amplio respeto no s贸lo entre la sociedad izquierdista, sino tambi茅n en la liberal de todo el mundo occidental. Sus panfletos se distribu铆an literalmente a cientos de miles y la traducci贸n de su libro fundamental, El apoyo muto, un factor en la evoluci贸n, se public贸 en Espa帽a en una edici贸n de ocho mil ejemplares en 1909.

A pesar de su positivismo categ贸rico, Kropotkin fue un idealista extremo e incluso un rom谩ntico. Desafi贸 directamente el rechazo de la moral de Marx, insistiendo en que el instinto moral era inherente a la vida humana (y aun a los animales) y resultaba fundamental para la evoluci贸n, de modo que la solidaridad y la filantrop铆a deben convertirse inevitablemente en los valores sociales dominantes. El esp铆ritu bondadoso y generoso de Kropotkin nunca se vio afectado y conserv贸 su optimismo innato hasta el final de su vida.

El anarquismo nunca acab贸 por estar tan ideol贸gicamente unificado como el socialismo o el comunismo, ya fuera en Rusia o en Espa帽a. Los anarquistas rusos se dividieron entre 芦anarquistas/individualistas禄 (bakuninistas) y 芦anarquistas/comunistas禄 (kropotkinistas nominales), mientras que los anarcosindicalistas rusos siguieron un camino diferente. Durante la revoluci贸n de 1905 florecieron toda clase de grupos individuales, con nombres tales como Beznachaltsi (芦Los antiautoridad禄) o Khlebovoltsi (芦Los por el Pan Libre禄), as铆 como denominaciones habituales como 芦Bandera Negra禄, etc. Los Bezmotivniki (芦Los sin motivos禄) representaron la orientaci贸n frecuente hacia extremos de terrorismo aleatorio, lo que horrorizaba a Kropotkin.

El anarquismo ruso naci贸 en el sur y el oeste, en Ucrania y Polonia, y especialmente en las peque帽as localidades jud铆as, donde la sociedad era m谩s individualista que en la propia Rusia. Desde all铆 se extendi贸 m谩s tarde a ciudades rusas de mayor tama帽o y en su fase final pas贸 a ser un gran movimiento campesino ucranio, dirigido por Nestor Makhn贸. En sus diversas formas, s贸lo los anarquistas igualaron el radicalismo de los bolcheviques en la extrema izquierda revolucionaria, y tendieron a apoyar a los bolcheviques (aunque Kropotkin no lo hizo) durante los primeros meses de la dictadura. Lenin utiliz贸 a los anarquistas, y luego se dedic贸 a aplastarlos, aunque un n煤mero considerable de anarquistas se hicieron m谩s tarde comunistas (algo que fue mucho m谩s infrecuente en Espa帽a).

Mientras Lenin suprim铆a sistem谩ticamente el anarquismo ruso en 1918-1919, el anarquismo espa帽ol empez贸 a surgir como movimiento de masas adoptando la forma del anarcosindicalismo de la CNT, que combinaba ideas bakuninistas y kropotkinistas con el sindicalismo revolucionario importado de Francia. Aunque la CNT adopt贸 finalmente el objetivo de 芦el comunismo libertario禄, el anarquismo espa帽ol nunca llegar铆a a ser fundamentalmente kropotkiniano, sino que se mostr贸 ecl茅ctico, al igual que el anarquismo en general, en sus fuentes ideol贸gicas.

Los marxistas espa帽oles ridiculizaban a los anarquistas como retr贸grados, premodernos y 芦peque帽oburgueses禄, lo que el marxista ingl茅s Eric Hobsbawm llamar铆a m谩s tarde 芦rebeldes primitivos禄. Sin embargo, aunque el anarcosindicalismo floreci贸 en la poco desarrollada Andaluc铆a, sus avatares m谩s destacados habr铆an de encontrarse en Catalu帽a, que en t茅rminos generales era por aquel entonces la regi贸n m谩s moderna de Espa帽a.

As铆, una comprensi贸n cabal de los motivos para el atractivo del anarquismo en Espa帽a debe ir m谩s all谩 de los estigmas simplistas para llevar a cabo un an谩lisis de los factores hist贸ricos, culturales y sociales que influyeron en su crecimiento. Entre ellos se encuentran no simplemente el retraso en la modernizaci贸n, sino tambi茅n las influencias enormemente fragmentadas, disociativas e individualistas presentes en la sociedad espa帽ola, as铆 como la historia de identidades locales del pa铆s y sus comunidades individuales dotadas de autogobierno, adem谩s de la comparativa debilidad del Estado espa帽ol en aquella 茅poca.

La ideolog铆a anarquista conten铆a contradicciones fundamentales de asociaci贸n libre combinada con el colectivismo, de violencia y utop铆a ilustrada, y de lucha por el triunfo total de la revoluci贸n sin ninguna aut茅ntica organizaci贸n central. Estas contradicciones internas desempe帽aron un papel decisivo en la derrota del movimiento.

Cuando Kropotkin regres贸 a Rusia en 1917, fue agasajado como un h茅roe e incluso le ofrecieron el puesto de ministro de Educaci贸n en el nuevo Gobierno provisional democr谩tico. Fiel a sus principios libertarios, rechaz贸 la oferta. M谩s tarde le horroriz贸 el leninismo, pero al mismo tiempo se neg贸 a apoyar la contrarrevoluci贸n. No lider贸 ninguna facci贸n anarquista y el nuevo r茅gimen le dio una peque帽a casa en el campo, donde dedic贸 sus 煤ltimos a帽os a trabajar en su gran obra, 脡tica, un esfuerzo por definir la moral humana independientemente de toda religi贸n. Complet贸 un volumen antes de su muerte en 1921.

El funeral de Kropotkin, que cont贸 con una asistencia masiva de personas, fue el 煤nico gran acontecimiento p煤blico no comunista que se permiti贸 en aquellos a帽os y Lenin autoriz贸 que la casa familiar original de Mosc煤 se transformara en el Museo Kropotkin. En la siguiente generaci贸n, los anarquistas seguir铆an adelante hasta alcanzar su 煤nico triunfo, por transitorio que fuera, en Espa帽a, pero se tratar铆a del m谩s ef铆mero vivido por cualquiera de los grandes movimientos revolucionarios modernos. Si Kropotkin hubiera vivido para verlo, cabe dudar de que su optimismo c贸smico se hubiera visto afectado, ya que su fe en el futuro de la humanidad era infinita.


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Fuente: Grupotortuga.com