April 10, 2021
De parte de Acracia
342 puntos de vista


Recuperamos unos textos sobre un autor, tan inc贸modo, como fascinante: Max Stirner y su espectacular obra El 煤nico y su propiedad; los anarquistas, de forma l煤cida en nuestra opini贸n, han reivindicado a un pensador que nunca se consider贸 como tal, y que incluso en algunos aspectos puede considar谩rsele opuesto a algunas de las propuestas libertarias, pero que apost贸 por algo muy valioso: el m谩ximo desarrollo personal, criticando toda abstracci贸n que lo entorpeciera.

El 26 de octubre de 1806, nace en Bayreuty (Baviera) Johann Kaspar Schmidt al que se recordar铆a por su seud贸nimo Max Stirner (el cejas). Estudi贸 teolog铆a, filosof铆a y filolog铆a cl谩sica, aunque no llegar谩 a doctorarse y se le termin贸 impidiendo, como era su deseo, dedicarse a la docencia. Acab贸 sobreviviendo como publicista y traductor. A partir de 1837, ser谩 asiduo durante a帽os del grupo de la izquierda hegeliana (los libres), y Engels parece que lleg贸 a decir de 茅l que era la cabeza m谩s l煤cida y profunda de aquel c铆rculo de fil贸sofos revolucionarios. Con el tiempo, los j贸venes hegelianos se escinden en dos tendencias: unos, integrados por Ruge, Hess y Marx, marcan distancias respecto a Hegel; otros, entre los que se encuentra Stirner, se esfuerzan en una revoluci贸n de las conciencias mediante una cr铆tica pura de car谩cter ateo, carente de reglas y absolutamente negativa. La espectacular obra con la que Stirner pasar铆a a la posteridad supuso un gran esc谩ndalo y caus贸 gran revuelo entre los intelectuales. Muestras de que atrajo gran atenci贸n son las rese帽as cr铆ticas que le dedicaron Mosses Hess y Ludwig Feuerbach, as铆 como el hecho de que Marx y Engels le dediquen, en La ideolog铆a alemana, m谩s atenci贸n que a cualquier otro autor. La primera edici贸n de 1844 se agot贸 r谩pidamente, por lo que se reimprimir谩 enseguida, aunque la gloria ser谩 ef铆mera. La vida personal de Stirner no fue muy alentadora e incluso acabar铆a en prisi贸n, durante 1853 y 1854, por deudas impagadas, para morir por enfermedad el 25 de junio de 1856.

La obra de Stirner, aunque escribi贸 sobre todo tipo de temas, no es muy extensa. El 煤nico y su propiedad (Leipzig, 1844) fue su primer t铆tulo publicado y solo escribir铆a otro m谩s: Historia de la reacci贸n (en 2 vol煤menes, Berl铆n, 1852). Con car谩cter p贸stumo, John H. Mackay editar铆a una recopilaci贸n completa de los art铆culos de Stirner. Se ha dicho que las dos coordenadas que sit煤an a este autor son el anarquismo individualista, aunque 茅l nunca se consider贸 como tal, y la crisis de la filosof铆a idealista alemana. Karl L枚with escribi贸 lo siguiente: 芦La crisis de la filosof铆a hegeliana puede dividirse en tres fases: Feuerbach y Ruge intentaron transformar la filosof铆a de Hegel conforme al esp铆ritu de una 茅poca diferente; B. Bauer y Stirner, en l铆neas generales, hicieron morir la filosof铆a en un criticismo radical y en el nihilismo; Marx y Kierkegaard extrajeron las 煤ltimas consecuencias de la situaci贸n cambiada. La obra de Stirner es coet谩nea, nada menos, que del existencialismo de Kierkegaard, del humanismo de Feuerbach y del materialismo hist贸rico. Puede decirse que Stirner es quien mejor sintetiza aquel momento y El 煤nico y su propiedad hay que considerarla como el canto de cisne de los j贸venes hegelianos. Franz Mehring, te贸rico de la socialdemocracia alemana, consider贸 algo que resulta apabullante: Stirner transforma en realidad corp贸rea la idea abstracta de Hegel, la autoconsciencia de Bauer, el humanismo de Feuerbach y la anarqu铆a de Proudhon.

En El 煤nico y su propiedad se considera que, para cada ser humano, el 煤nico universo con sentido es el propio. Constantemente, el 煤nico es acosado por ideas y entidades que le son extra帽as, entre las que se encuentran en primer lugar la religi贸n y el Estado. Por supuesto, la cr铆tica no se queda ah铆 y Stirner arremete contra todo obst谩culo que suponga una merma en el desarrollo de la personalidad. Se trata de la voluntad individual contra toda causa general y contra toda abstracci贸n. Resulta imprescindible acabar con los t贸picos y falsedades vertidas contra la obra de Stirner; ya se ha mencionado que uno de sus primeros objetivos es el Estado e igualmente arremeter谩 contra el liberalismo. Del mismo modo, el pensamiento estirneriano no desemboca en un solipsismo antropol贸gico que imposibilite la sociedad; apuesta por la afectividad, la sensualidad natural y por una afirmaci贸n de la identidad que renuncia al aislamiento y busca la uni贸n con otros ego铆stas. Para llegar tan lejos, Stirner pide una cr铆tica permanente a toda la moral heredada e interiorizada, que no transija ante nada y que abra el camino a una nueva sensualidad. Esta nueva conciencia del 煤nico sobre su personalidad anular谩 toda alienaci贸n, substituir谩 el Estado por la potencia del individuo, la sociedad por la libre uni贸n y el humanismo por el placer particular.

Frente a todos aquellos que repudian a Stirner, e incluso parecen temer su pensamiento, vertiendo toda suerte de etiquetas cuestionables sobre 茅l, hay que decir que resulta significativo que ello se produzca con tanta asiduidad incluso en la actualidad. El 煤nico y su propiedad es un mazazo feroz a todo lo instituido y a todo prurito reaccionario, una obra comparable a algunas otras que sacudieron el tiempo en que se publicaron y que fueron en un principio l贸gicamente negadas. Frente a tanto colectivismo, tanta enajenaci贸n y tanta manipulaci贸n intelectual, obras como la de Stirner son tremendamente necesarias para comprender la cantidad de falsedades que, permanentemente, tratan de seducir al individuo e impiden el desarrollo de su personalidad y de su conciencia.

La destrucci贸n de lo sacro

Stirner, en El 煤nico y su propiedad, critica a Feuerbach y la consideraci贸n de cambiar a Dios por una supuesta divinidad inmanente al hombre. Ello supondr铆a otra manera de desterrarnos nosotros mismos al buscar una esencia divina que nunca encontraremos en nuestro interior. Antes que Nietzsche, Stirner trata de destruir todo el edificio cristiano, el cual no observa como un ideal que haya que atraer a la realidad terrenal. Feuerbach quiere acabar con Dios, s铆, pero para traernos al Hombre con may煤sculas (aunque hay que recordar que todos los sustantivos se escriben en may煤scula en alem谩n, por lo que la traslaci贸n al castellano es ambigua), como gran ideal o abstracci贸n. Para Stirner, la 芦esencia suprema禄 que Feuerbach desea arrebatar a los cielos y traer a la tierra contin煤a siendo eso, una esencia, no la realidad concreta del individuo.  La esencia, que Stirner tambi茅n denomina Esp铆ritu, es algo muy diferente del yo. El Esp铆ritu representa un mundo ilusorio, el mundo de las ideas, de lo sagrado, y que ese 芦algo sagrado禄 sea tan humano como se quiera, incluso lo humano mismo, no representa diferencia para Stirner. El ego铆sta de Stirner no puede buscar ning煤n ser superior, ya sea en el cielo o en la tierra, y si realiza tal cosa lo har谩 negando su propio yo; incluso, aquel al que puede denominarse 芦ego铆sta involuntario禄, es el que no reconoce que 茅l mismo es su creador y su creaci贸n, es incapaz de ver que lo que cree un ser extra帽o es su propio 芦ser superior禄. Lo sagrado es algo ajeno al yo (al individuo), y por eso Stirner no puede concebir que la absurda idea de Dios adoptara en su tiempo otra forma m谩s popular y seductora (como puede ser la 芦humanidad禄, 芦todos los hombres禄, etc.).  Lo que se pretende es desterrar, de veras, toda idea de lo sacro, de un ser supremo, adopte la forma que adopte. Incluso, los ateos han recibido la feroz cr铆tica de Stirner al esforzarse en mostrar la inexistencia de Dios y cambiar su idea por cualquier otra, como el Hombre, que acaba siendo el nuevo ser supremo.

La dependencia de 芦algo superior禄, por muy extendida que est茅 en el mundo, es tremendamente da帽ina; incluso, Stirner se permiti贸 se帽alar la obsesi贸n idealista como una patolog铆a siqui谩trica. Se trata de estar esclavizado por una idea fija (la verdad religiosa, la majestad, la virtud, la legalidad鈥) sin someterla jam谩s al escalpelo de la cr铆tica. Esa idea obsesiva es, para Stirner, lo verdaderamente sagrado que hay que destruir. Los creyentes, los dogm谩ticos, aunque se hayan desprendido de la idea de Dios y se presenten como ilustrados, son profundamente intolerantes. Aquellos herejes contra las viejas creencias son bien vistos en la nueva 茅poca, mientras que los nuevos herejes contra nuevas creencias vuelven a ser perseguidos. Stirner se帽ala la moral como fuente de nuevos dogmatismos y ataca a Proudhon por el siguiente aserto: 芦Los hombres est谩n destinados a vivir sin religi贸n, pero la moral es eterna y absoluta禄. Resulta curioso que dos pensadores tan diferentes, e incluso opuestos en muchos aspectos, sean reivindicados por la tradici贸n 谩crata; a nuestro modo de ver las cosas, tal cosa demuestra la oposici贸n de las ideas anarquistas al dogma, al absolutismo, por lo que est谩 asegurada su constante vigorizaci贸n y actualidad. En respuesta a Stirner, la moral es algo inherente al ser humano, por lo que se trata de darle un contenido concreto verdaderamente humano, que 茅l considera que parte del individuo, pero que halla su antinomia en lo social; el verdadero enemigo es, efectivamente, lo sagrado, el ser supremo en el nombre del cual se imponen tantas cosas y se mantienen tantas aberraciones. Stirner, algo que le convierte en un pensador de una modernidad (o posmodernidad) indudable, considera que es la esencia, ya sea trascendente o inmanente, la que esclaviza al ser humano.

La propia etimolog铆a de la palabra religi贸n alude a lazo, a la dependencia, aunque Stirner recuerda que tantas veces se nos quiere presentar su significado positivo como 芦libertad espiritual禄. Esta libertad del esp铆ritu, de las ideas, que parece en determinadas 茅pocas no ser ya monopolio de la creencia religiosa, adopta nuevas manifestaciones con la inteligencia, la raz贸n o el pensamiento en general. Para Stirner, solo el ego铆sta consciente es capaz de ver lo pernicioso de esa radiante espiritualidad, de ese entusiasmo por lo ideales. En definitiva, el aut茅ntico ate铆smo para Stirner ser铆a negar, no solo a Dios, tambi茅n a cualquier idea sacralizada y ello hay que realizarlo en el nombre de la aut茅ntica realidad y el verdadero valor: el individuo. El yo, el 芦煤nico禄, es singular e irrepetible, la aut茅ntica medida de todas las cosas, por lo que no puede ser esclavo de ninguna idea abstracta. El 煤nico funda su causa sobre s铆 mismo, aunque es capaz tambi茅n de amar a los dem谩s hombres, no lo hace por imposici贸n, sino por que le hace verdaderamente feliz. El pensamiento de Stirner es tan demoledor como espectacular, es tan antiesencialista y antiautoritario, tan contrario a todo idealismo y toda metaf铆sica, que da la impresi贸n de que puede satisfacer tanto como incomodar, no dejando a ning煤n lector indiferente. Resulta parad贸jico que haya quien vea en Stirner un liberal a ultranza, cuando puede comprobarse f谩cilmente que toda su obra est谩 plagada de ataques a los liberales y al Estado. Precisamente, el Estado no es para Stirner m谩s que otro sustituto de Dios, del ser supremo o de la idea fija. No es extra帽o que los que lo hayan reivindicado, y sigan haci茅ndolo, de verdad sean los anarquistas, por muy antisocial que parezca la propuesta estirneriana (y ello solo, tal vez, desde una visi贸n muy superficial).

La influencia de Stirner

Si Nietzsche plagi贸, o no, a Stirner ha sido objeto ya de mucha discusi贸n. Como dato curioso, el a帽o de la primera edici贸n de El 煤nico y su propiedad, 1844, es el del nacimiento de Nietzsche. Parece ser que un amigo de Nietzsche, Overbek, estaba convencido de que se encontraba seducido por el individualismo estirneriano; Charles Andler llegar铆a a decir, a prop贸sito de esta controversia: 芦La frente de Nietzsche se iluminaba al pronunciarse el nombre de este libro禄. Tambi茅n parece que el autor de El ocaso de los 铆dolos dir铆a a un disc铆pulo suyo, sobre la obra de Stirner, que 芦es lo m谩s audaz y lo m谩s l贸gico que ha habido desde Hobbes禄. Parece aceptable creer que Nietzsche ley贸 y sinti贸 admiraci贸n por la obra de Stirner, aunque al parecer Andler va m谩s all谩 y habla de una influencia muy fuerte e incluso de plagio. En un prefacio a una edici贸n de El 煤nico鈥 en espa帽ol, Miguel Gim茅nez Igualada habla de influencia silenciosa sobre Nietzsche, aunque no total, y se atreve casi a afirmar que As铆 habl贸 Zaratustra se escribi贸 pensando en Stirner. Otros autores, en el polo opuesto, han negado tal influencia e incluso los han considerado pensadores antag贸nicos, algo que es igualmente excesivo.

Como no hay pruebas palpables de dicha influencia, solo pueden hacerse conjeturas o aceptar el testimonio del amigo de Nietzsche Overbek. Parece que solo a partir de Humano, demasiado humano Nietzsche da importancia a los valores individuales. Como puntos en com煤n entre ambos autores, se encuentra la cr铆tica a la moral como ego铆smo inconsciente, el rechazo al imperativo categ贸rico kantiano, la cr铆tica a la religi贸n, a todo lo sobrenatural y al dualismo cuerpo/alma. Otra analog铆a entre Stirner y Nietzsche se encuentra en el m茅todo utilizado para se帽alar los falsos valores, usando la genealog铆a y la desmitificaci贸n, aunque acaben dando respuestas diferentes. En efecto, el superhombre nietzscheano presenta rasgos elitistas y selectivos, mientras que el yo de Stirner, autosuficiente, reconoce esa particularidad en cada individuo. Es l贸gico que el pensamiento aristocr谩tico, que presenta Nietzsche a menudo junto a otros rasgos liberadores muy interesantes, causan un rechazo mayor que el solipsismo moral de un Stirner, pese a todo m谩s reivindicable desde el punto de vista libertario.

El antes mencionado Gim茅nez Igualada, profundo admirador de la obra de Stirner, llegar铆a a se帽alar a S贸crates, Plat贸n y Arist贸teles como precursores del monote铆smo, y por lo tanto enterradores de 芦todo cuanto al individuo pertenece禄. Tal y como lo ve este autor, Stirner vendr铆a a ser heredero de ciertos fil贸sofos presocr谩ticos, los cuales trataron de poner el mundo al servicio del hombre, para lo cual se eleva hasta el cielo para observar los numerosos fantasmas, como Dios, que ha creado el ser humano. La asociaci贸n que propone Stirner es de individuos aut贸nomos, verdaderos anarquistas para Gim茅nez Igualada, ya que no aceptan ninguna fuerza exterior que les gobierne y no renuncian a imponer su voluntad a nadie. Solo entre estos individuos con conciencia de ser 煤nicos puede haber entendimiento y comprensi贸n, y solo entre ellos puede disfrutarse de la verdadera libertad. Tal y como lo expone Gim茅nez Igualada, la visi贸n estirneriana no contradice la sociedad libertaria, sino que la confirma. Esta asociaci贸n entre ego铆stas no niega tampoco el trabajo, sino 煤nicamente el trabajo para provecho ajeno; Stirner invita a trabajar para provecho de uno mismo, a ser consciente de la m谩s hermosa propiedad, que es uno mismo, y desde ese punto de vista se aceptar谩 la asociaci贸n entre iguales y existir谩 todo un camino para recorrer juntos. El nihilismo de Stirner no es simplemente negativo, aunque no deje t铆tere con cabeza entre lo instituido y lo doctrinario, ya que anuncia una nueva y poderosa moral que nace de la asociaci贸n entre hombres libres. La nada reivindicada por Stirner no es en absoluto est茅ril, es una nada que convierte al individuo en creador de su propio destino.

Todos los pensadores anarquistas, incluso alguno que parecen estar en las ant铆podas, como es el caso de Kropotkin, tienen algo en com煤n con Stirner: la confianza en la evoluci贸n, la b煤squeda de la satisfacci贸n, de la felicidad, de una vida plena. Es verdad que los padres del anarquismo, creadores de poderosas filosof铆as sociales, no est谩n a priori en la l铆nea de Stirner, aunque es cierto que las ideas libertarias siempre han colocado al individuo como valor supremo. Para Bakunin, la sociedad es previa al individuo y la libertad de uno mismo solo se confirma con la libertad del resto de individuos; para Stirner, solo el individuo plenamente consciente de su particularidad puede generar una asociaci贸n entre iguales. No solo no son visiones antag贸nicas, sino que pueden observarse como complementarias, una tensi贸n permanente por parte del individuo para reivindicar su faceta m谩s creativa frente a las convenciones y la hipocres铆a social

Por y contra Stirner

As铆 se llama un libro de Carlos D铆az, publicado por Zyx en 1975. Recordemos que D铆az es un fil贸sofo y ensayista que apost贸 por la proximidad entre el anarquismo y el personalismo de Emmanuel Mounier. Dejaremos para otro momento esta cuesti贸n de un supuesto anarcopersonalismo, aunque D铆az cita continuamente a Mounier en sus an谩lisis, incluso en alg煤n momento en la obra que ahora nos ocupa, y parece ser que en la actualidad contin煤a en esa l铆nea. Tal y como muestra su t铆tulo, trata de recordar al autor de El 煤nico y su propiedad sin caer en apolog茅tica alguna. Alguna voz, incluso supuestamente desde cierta posici贸n libertaria, defenestra a Stirner acus谩ndole de las mayores barbaridades y desconociendo o tergiversando su pensamiento. Las lecturas sobre lo que se dice en El 煤nico y su propiedad son tan diversas y disparatadas que, tal y como ocurri贸 con Nietzsche, se le ha acusado hasta de gestar el fascismo. La pol茅mica llega hasta hoy, cuando se acusa a Stirner de justificar el Estado liberal; por el contrario, tal y como hemos insistido, su obra empieza y acaba por demoler, tanto el Estado como el liberalismo. Stirner distingue tres vertientes del liberalismo dentro de un mismo g茅nero: el pol铆tico, que puede llamarse simplemente liberalismo, busca la libertad del Estado; el social, que busca lograr la libertad en el seno de la sociedad, y el humanitario, que atiende especialmente a la libertad del hombre. La cr铆tica que realiza a los tres tipos estriba en el sacrificio que realiza de la soberan铆a personal en aras de la naci贸n-Estado, de la voluntad social o de cualquier pensamiento abstracto.

Como es sabido, Stirner aboga por buscar cada uno su bien en s铆 mismo e incluso puede entenderse que realiza cierta cr铆tica a la enajenaci贸n del trabajo, cuando se帽ala la deformaci贸n que supone para el obrero el progreso tecnol贸gico en la sociedad industrial, aunque su conclusiones son m谩s bien antit茅ticas a las de cualquier autor socialista. El alem谩n dispara contra toda concepci贸n del 芦deber social禄, sea en nombre del Estado, de un partido pol铆tico o de cualquier forma de comunismo: 芦El bello sue帽o de un deber social es hoy todav铆a el ensue帽o de muchas gentes, y se imaginan que d谩ndonos la sociedad aquello que necesitamos estamos obligados a ella, que se lo debemos todo. Se persiste en la voluntad de servidumbre a un dispensador supremo de todo bien禄. A pesar de que en algunos extractos de El 煤nico y su propiedad se niega toda concepci贸n del bien y del mal que no est茅 fundada en el ego铆smo personal, en otros momentos se encuentran pasajes aut茅nticamente estimulantes y constructivos. As铆 es cuando critica el antiguo manique铆smo, el maquiavelismo de medios/fines, lo cual podr铆a ser interpretable como que ya est谩 apostando por una innovadora y sincera moral, o cuando critica una moralidad fundada en la legalidad (una mera fachada, una falsa devoci贸n). En 煤ltima instancia, Stirner considera que la moral es un invento de la burgues铆a, la nueva clase dominante. Por supuesto, perecer谩n las viejas concepciones de lo bueno y de lo malo, que son para Stirner las dos caras de la misma moneda, y nacer谩 una nueva moral fundada en el ego铆sta que no sucumbe ante ninguna fuerza externa.

Carlos D铆az se帽ala l煤cidamente que no es posible arrojar a Stirner al vertedero de la historia cuando el mundo, tal y como est谩 concebido, se basa en la hipocres铆a de falsas concepciones del amor entre pueblos y naciones. Cuando Stirner critica el principio del amor como mero alivio de las clases oprimidas nos recuerda la concepci贸n de Marx sobre la religi贸n como opio del pueblo. Es un ataque furibundo contra todo idealismo, como subproducto de unas determinadas condiciones materiales, para Marx, o del sacrificio del individuo, para Stirner. Frente a todo idealismo vocacional, el pensamiento estirneriano pide al individuo que reconozca su propio yo omnipotente, aunque en 煤ltima instancia se sea consciente de lo limitado y perecedero de la existencia humana, de ah铆 su famosa frase: 芦He fundado mi causa en nada禄. En la superficie, Stirner niega cualquier pretensi贸n moralizante, pero es posible interpretar una nueva moral al denunciar toda una desviaci贸n hist贸rica y cultural, y tratar de derruir toda abstracci贸n que sacrifique el yo individual. El altruismo, que Stirner naturalmente no niega en la pr谩ctica (aunque s铆 considera que nunca es desinteresado), no ser铆a m谩s que un ego铆smo encubierto, un deseo de trabajar en primer lugar para uno mismo. Por supuesto, este punto de vista de Stirner resulta cuanto menos discutible desde muchos puntos de vista: si consideramos dudoso que exista alguna esencia innata en el hombre, si aceptamos lo obvio de la necesidad de la asociaci贸n y la cooperaci贸n o al observar las diversas orientaciones antropol贸gicas. En cualquier caso, la filosof铆a estirneriana es tremendamente 煤til para salvar la libertad personal y para escapar del conformismo dentro de alianzas temporales buscadas solo por la propia conveniencia de los individuos. El conformismo es sin贸nimo de una falsa humildad, de humillaci贸n y austeridad, an谩lisis en el que se ve que Stirner adelanta una critica feroz al cristianismo.

Realiza D铆az un alegato moral, a favor y en contra de Stirner, en el que no puede reproch谩rsele no poner toda la carne en el asador. Las cr铆ticas a Stirner que realiza han sido asumidas dentro del anarquismo, como es el caso de la fuerza de la clase trabajadora, la cual es atacada a veces en El 煤nico y su propiedad por temor a la creaci贸n de un nuevo altar social en el que el individuo se viera sacrificado. Parece que Stirner fue fiel a s铆 mismo tambi茅n en su carencia de una visi贸n cient铆fica y anal铆tica de mayor envergadura, en muchos aspectos es posible que fuera su propio mundo el que le condicion贸 en su pensamiento. Como a D铆az, nos fascina Stirner y lo defendemos en gran medida, porque en 煤ltima instancia se trata de ideas que hacen de contrapeso a un necesario an谩lisis social y pol铆tico de mayor calado. El individualismo insolidario en la sociedad actual, m谩s producto de la enajenaci贸n que de cualquier otra cosa, poco tiene que ver con lo proclamado por Stirner. Precisamente, es deseable que cada individuo emprenda la b煤squeda de un autonom铆a basada en una identidad en permanente construcci贸n y cuestionamiento de toda fuerza externa que la enajene. Carlos D铆az, y estamos con 茅l, apuesta por un nivel superior de ego铆smo, un ego铆smo solidario que adquiere una dimensi贸n social, a la vez sana y enferma, pero real y deseable.

Capi Vidal

Enlace a la edici贸n en PDF de El 煤nico y su propiedad de Utop铆a Libertaria.
Enlace a lectura online: http://www.kclibertaria.comyr.com/lpdf/l044.pdf




Fuente: Acracia.org