August 31, 2022
De parte de El Topo
44 puntos de vista

Como sociedad colombiana hemos acumulado una historia que cada tanto, debido a eventos por lo general violentos, decimos que se divide en dos, como una mitosis cancer铆gena que deja siempre en una de sus partes un presente con una realidad compleja, como si se tratara de una met谩stasis de las desigualdades: esta espiral y la esperanza de romperla son la base para este remix espacio-temporal.

Desde su creaci贸n, Colombia ha sido un territorio en disputa. El criollismo asume en el siglo XIX una revoluci贸n burguesa por la independencia, una fuerza que finalmente se divide violentamente en bandos pol铆ticos que disputan el control del Estado. Desde ese entonces, esa pugna se materializa en guerra.

Un punto de partida que da cuenta de la espiral de confrontaciones, es la guerra de los Mil D铆as, que se produjo a finales del siglo XIX como un estallido resultado de las pugnas acumuladas; entre 1885 y 1902 se enfrentaron conservadores nacionalistas a liberales radicales. Hasta finalmente llegar a la paz en la que los conservadores ganaron.

Esa Colombia a inicios del siglo XX, una naci贸n naciente con una identidad violenta, con un deje de colonialismo simulando soberan铆a, es el germen de desigualdades que se ampl铆an en funci贸n del tiempo, generando una espiral violenta que se nutre de venganza, en la que las persecuciones, muertes, destierro y despojo son invariantes.

La polarizaci贸n, una realidad en la que la desigualdad manda, un descontrol pol铆tico, fraudes electorales generadores de violencia, la esencia violenta de la sociedad, la guerra y el acuerdo por una paz temporal, han sido elementos siempre presentes y determinantes para pensar en una inflexi贸n que d茅 esperanzas y no un volver a empezar, momentos en los que se enuncia ese mantra de incertidumbre: 芦se parti贸 la historia en dos禄.

Para 1948 la espiral reaparece con una persecuci贸n a l铆deres liberales y una apuesta por su eliminaci贸n. En la escena, Jorge Eliecer Gait谩n, liberal radical que supo canalizar las angustias de las mayor铆as, un caudillo capaz de movilizarlas, que siendo candidato a la presidencia es asesinado el 9 de abril. Nuevamente, la 芦historia se parti贸 en dos禄. Esta frase ser谩 el indicador de que las cosas no han cambiado para bien. La nueva guerra civil ser谩 conocida como la Violencia  y estar谩 protagonizada por los nietos de los derrotados en la guerra de los mil d铆as decididos a confrontar al Estado. La desestabilizaci贸n territorial anima a que se firme un acuerdo de paz. En 1953 el l铆der guerrillero protagonista de esa paz, Guadalupe Salcedo, es asesinado.

En acci贸n de supervivencia nuevamente, las guerrillas se organizan para consolidar territorios aut贸nomos con un nuevo ingrediente: el comunismo que aviva las demandas campesinas. Nacen las FARC, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Para la misma 茅poca nacen otras guerrillas como el ELN, el EPL. La corriente de renovaci贸n socialista, el Quint铆n Lame y, posteriormente, el M19, cada una con un tinte propio de las tendencias de la izquierda internacional. Se mantuvieron activos por m谩s de 20 a帽os, presentes en la escena pol铆tica en una confrontaci贸n directa con el Estado.

En respuesta a esta avanzada guerrillera, a finales de la d茅cada de 1970 reaparece un viejo actor: los comandos de ultraderecha o paramilitares, tal y como lo hicieron en la 茅poca de la Violencia. Con su bandera de autodefensa contrarrestaron a las guerrillas y protegieron a terratenientes, dejando una crisis humanitaria a su paso. En estos mismos a帽os el narcotr谩fico asume control territorial, resignifica la econom铆a, se aprovecha de la pobreza rural y permea el conflicto.

Antes de que finalice la d茅cada de 1980, se dan varias negociaciones con cada una de las guerrillas, una apuesta por la participaci贸n pol铆tica. Sin embargo, la espiral violenta reabre su ciclo, surge la UP, Uni贸n Patri贸tica, un partido que nace de los acuerdos entre el Estado y las FARC. Esta nueva fuerza se vuelve significativa en las regiones, hecho que no es bien visto por la derecha. Se da entonces el peor genicidio pol铆tico en la historia, la UP fue exterminada. Finalmente las FARC y el ELN no firman acuerdos.

Los anhelos de paz contrastan con de la nefasta revoluci贸n cultural del narcotr谩fico de quienes asumen otra confrontaci贸n con el Estado, y, en medio de sus atentados, una movilizaci贸n estudiantil propone una asamblea nacional constituyente, una transformaci贸n necesaria para sobrepasar un siglo de horror. Esta idea crece y se hace popular, sin embargo, en el pre谩mbulo a la aprobaci贸n ciudadana y en la campa帽a electoral por la presidencia de 1990, caen candidatos que proponen un cambio estructural y un no rotundo al narcotr谩fico: Jaime Pardo Leal (UP), Bernardo Jaramillo Osa (UP), Carlos Pizarro (M19) y Luis Carlos Gal谩n (Nuevo Liberalismo) son asesinados.

En 1991 se firma la nueva Constituci贸n, la carta de navegaci贸n para un nuevo pa铆s. Para esa misma 茅poca el neoliberalismo se tom贸 la econom铆a privatizando la salud, la educaci贸n, las telecomunicaciones; adem谩s transform贸 las pol铆ticas laborales y de bienestar social. Una crisis que a la par se refleja en una de las oleadas de violencia m谩s complejas, una guerra de posiciones para la el control pol铆tico y el narcotr谩fico, que a su paso dej贸 poblados destruidos, masacres, desplazamiento forzado y pobreza.

La d茅cada de 1990 marca nuevamente la necesidad de paz. Esta vez la propuesta es pacificar partiendo de la doctrina de la seguridad. Con el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos y con el pretexto de una guerra antidrogas se expande la operaci贸n contrainsurgente sin precedentes el Plan Colombia.

Este fen贸meno de seguridad como principio se desarroll贸 durante la primera d茅cada de los 2000, el paramilitarismo firm贸 su paz, sus l铆deres fueron extraditados y la verdad sobre sus cr铆menes sigue siendo esperada; en paralelo, cambia el escenario de conflicto y en medio de un nadie gana, se empieza la negociaci贸n con las FARC.

En 2016 el acuerdo de paz es firmado, sin embargo a partir de 2018, cuando la ultraderecha vuelve a la presidencia, se desacelera la implementaci贸n y crecen las cifras de muertes de firmantes y de l铆deres sociales, lo que muestra que la guerra sigue. Se agrupan nuevos actores armados, la espiral vuelve a empezar, esto genera que fuerzas sociales se manifiesten por la paz y por los derechos, se hacen llamados a la unidad y la movilizaci贸n.

Al final de 2019, juventud y comunidades se unen en un gran paro nacional que se mantuvo hasta inicios del 2020, momento en el que se suman las medidas de control social debido a la cuarentena por la pandemia de la covid19, acentuando la angustia social. La precariedad de los servicios de salud se hizo evidente. Bajo la figura de la salud p煤blica, la prevenci贸n se hizo bajo el control militar.

Se genera crisis, queda en evidencia el descontento social, un acumulado que en abril de 2021 genera un gran levantamiento popular. Durante meses se presenta una confrontaci贸n continua que deja cientos de v铆ctimas por violaciones de DDHH. Se le dio un tratamiento de terrorismo a la protesta, el Gobierno perdi贸 legitimidad y algunos gobernantes locales asumieron la negociaci贸n para generar soluciones a las demandas.

Luego vienen elecciones parlamentarias y presidenciales. La fuerza del paro se fue canalizando hacia las campa帽as m谩s coherentes con su sentir, se perfilaron figuras locales que, desde su liderazgo, canalizaron fuerza electoral para ganar suficientes curules en el Congreso. Este es un indicador para afianzar una campa帽a por la presidencia que sume: experiencia, lectura de pa铆s, capacidad de negociaci贸n, liderazgo social, participaci贸n y representar a los sectores m谩s vulnerables. As铆 surge la candidatura de Gustavo Petro y Francia Marquez, una dupla de ensue帽o para los movimientos sociales con una simbolog铆a distinta y m谩s cercana a las marginalidades.

El lema es 芦vivir sabroso禄, un entramado de cosas que a煤n no asimilamos, pero que estamos dispuestos y dispuestas a entender; a sacar a flote muchos saberes que pretendieron borrar en m谩s de doscientos a帽os de colonialismo disfrazado de soberan铆a; por la vida y en memoria de todas esas v铆ctimas de la guerra, del racismo, del machismo y, sobre todo, del capitalismo y su m谩s maquillada forma el neoliberalismo.                    

Luego de a帽os de mucho trabajo, pasamos de las calles a las urnas, hemos ganado esta vez. Sentimos que el que gobierna es el pueblo y se viene una gran tarea para mantener este sentir; fortalecernos y no dejar que nos arrebaten esta dignidad que estamos estrenando: llegamos para quedarnos y hacer de nuestros territorios escenarios de la vida soberana.




Fuente: Eltopo.org