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Sub Galeano | La Calamidad Zapatista


June 16, 2021
De parte de Radio Zapatista
221 puntos de vista


16 jun 2021

La Calamidad Zapatista.

(Que narra la historia del encuentro del SupGaleano y la Calamidad, con el agregado de la Historia del Ma铆z Palomero y, en la secci贸n deportiva: el primer partido de futbol mundial; as铆 como otros infelices -para el Sup- acontecimientos)

Notas de cabeza de p谩gina (nom谩s por joder a las de pie de p谩gina):

(1) Una primera versi贸n de esta historia fue contada, de viva voz, en el Segundo Puy ta Lecuxlejaltic, celebrado en el Caracol de Tulan Kaw en diciembre del 2019.  Como texto era in茅dito, hasta ahora.  En esta versi贸n se mantiene el corpus original y se agregan algunos detalles que pueden ayudar o no a que m谩s de uno se desespere, acostumbrado como est谩, tal vez, a lecturas m铆nimas en ideas y extensi贸n.  Es posible que usted detecte algunos spoilers sobre lo que ahora se conoce como 鈥Traves铆a por la Vida鈥.  No preocupar, suele suceder que el zapatismo enuncie cosas que no han sucedido todav铆a.  Esa irresponsabilidad zapatista es ya legendaria, as铆 que deje de quejarse y mal hablar.

(2) Lamentablemente, este texto no tiene los efectos especiales que se usaron en el mencionado caracol, y que le valieron, al SupGaleano, 7 nominaciones para 鈥淟a Palomita de Cart贸n鈥, m谩ximo galard贸n que se entrega a quien mayor n煤mero de tazones de palomitas de ma铆z , con harta salsa picante, consuma鈥 sin recurrir a anti谩cidos.  Nivel 鈥渃on o son pel铆cula鈥.

(3) Warning: las siguientes narraciones pueden contener im谩genes que escandalicen a quienes carecen de imaginaci贸n, inteligencia y cosas igualmente sin valor en la modernidad.  No se recomienda su lectura a adultos mayores de 21 a帽os, a menos que sean supervisados por infantes menores de 12 a帽os.  隆驴C贸mo?! 驴Va usted a leer a pesar de esta seria advertencia?  No le digo, si ya no hay valores, oiga.

(4) La narraci贸n est谩 inspirada en hechos reales.  Los nombres se mantienen para deslindar responsabilidades ante la Comisi贸n de Justicia de la Junta de Buen Gobierno鈥  驴Qu茅?, ah, claro, puede usted dudar de la veracidad de lo que aqu铆 se narra, pero鈥 驴no dud贸 usted tambi茅n de que los zapatones iban a invadir Europa? 驴Ah, verdad?  Todos los seres que aqu铆 se detallan, existen en la realidad.  Si alguien no se imagina que esto sea posible, no es culpa de la realidad.  M谩s bien es que le falta imaginaci贸n.

(5) 驴Eh?, no, no le estoy rega帽ando, estoy, como quien dice, d谩ndole el contexto de lo que sigue y que es鈥

-*-

脡sta es la historia de una ni帽a zapatista a la que nadie quer铆a, porque era, y es, diferente entre los diferentes.

La ni帽a que les cuento naci贸 en una comunidad ind铆gena zapatista.  El nombre de su pueblo, regi贸n o zona, no importa ahora.

Lejos de los espejos siempre, ella creci贸 mirando y escuchando el mundo a trav茅s de la mirada y el o铆do de otras ni帽as y ni帽os.  Ella naci贸 grande y es una ni帽a grande.  Y cuando digo grande, me refiero a su tama帽o, su estatura y peso, no a su edad cronol贸gica.  Pero, como ya les dije que miraba seg煤n la mirada de las ni帽as y ni帽os de su edad, ella no era consciente de su diferencia.

En su idea de s铆 misma, ella era tan peque帽a como el resto de las ni帽as y ni帽os de su generaci贸n, ahora entre 3 y 6 a帽os de edad.

Cuando naci贸, se cay贸 a los pocos d铆as.  Ya saben ustedes que la costumbre de las mujeres ind铆genas es que, despu茅s del parto, no tardan en reincorporarse a sus trabajos.  Con el reboso cargan a la cr铆a como mam谩 canguro, ah铆 el producto o producta come, duerme y hace las necesidades que llaman primarias  (o sea 25 y 50 鈥搊rinar y defecar, para los ne贸fitos-).  Con la creatura incorporada a su propio cuerpo, la mujer maniobra con el reboso mientras hace sus trabajos, y, no pocas veces, se tercia el reboso a la espalda.  Ergo, las mamaces son superiores a las canguras.

En fin, esto le da a la creatura una superioridad sobre quien la cre贸, porque puede mirar lo que su madre no.  As铆, la cr铆a mira lo que mira la mam谩 cuando la trae al frente; y mira lo que no mira su madre, cuando est谩 a su espalda.  Y ambas perspectivas sin abandonar la cercan铆a 铆ntima con su creadora.

Esta doble mirada, que les puede parecer normal a quienes nacen, crecen, viven y mueren en una comunidad ind铆gena, le permite a la creatura escapar de la censura.  Es decir, puede mirar cosas que tal vez la madre no quiere que mire, o no todav铆a.

Oh, lo s茅.  Estoy especulando desde el mundo adulto sobre el mirar de la ni帽ez temprana, pero esto es un cuento o una historia que ustedes nunca sabr谩n si ocurri贸 u ocurre realmente; o fue inventada en esas madrugadas solitarias, pobladas de caf茅 y humo de tabaco, que se reiteran en las monta帽as del sureste mexicano.

As铆 que, volviendo a la ni帽a, sus primeros d铆as no se diferenciaban mucho de los del resto: en veces miraba lo que miraba la madre: el fog贸n, el altero de le帽a, la olla, los platos, la cuchara, el arroyo y la cubeta, los animales, el creador c贸mplice (鈥減ap谩鈥, le dir谩 despu茅s) y, tal vez, las dem谩s creaturas de diversos tama帽os que corr铆an y trabajaban y a quienes llamar谩 luego 鈥渉ermanos鈥 o 鈥渉ermanas鈥, y ser谩n su primer conflicto.  Porque, como todos ustedes saben, hermanos que no pelean entre s铆, no son hermanos.

Cuando le tocaba estar a la espalda, la ni帽a miraba otro mundo.  Ah铆 podr铆a ser que le diera miedo lo que aparec铆a y se refugiara dentro del reboso, tal vez pensando: 鈥no, demasiada informaci贸n, ahora debo concentrarme en lo esencial en este mundo: llorar, comer, cagar, dormir, repite鈥.

O podr铆a ser que no se escondiera.  Podr铆a ser que sus ojos se abrieran m谩s y sus manitas trataran de alcanzar el vuelo de un ave, o a ese pato (sin agraviar) que, s铆, caminaba muy otro pero, 驴qui茅n era ella para criticar, si ni siquiera sab铆a que esas dos cosas que ten铆a al final inferior de su cuerpo serv铆an para algo m谩s que tratar de meterlas en la boca?

Lo que pas贸 le pudo pasar a cualquiera.  La madre, atareada en acomodar la le帽a, se terci贸 a la espalda el reboso y no se dio cuenta de que, en el movimiento, qued贸 expuesta la parte inferior y la ni帽a, como les dije que era grande y pesada, se resbal贸 y cay贸 al suelo con un 鈥plop鈥 casi imperceptible, porque el charco con lodo en el que aterriz贸 aminor贸 el impacto.

No todos los accidentes son desafortunados.  A la ni帽a no le dio tiempo de llorar porque, justo en ese momento, pasaba la mam谩 cucha, una gran cerda, con varios cuchitos persigui茅ndola.  La ni帽a se uni贸 a la procesi贸n y, gateando, iba detr谩s como un cuchito m谩s de la peque帽a piara.

驴La mam谩?  Ni en cuenta.  Fue hasta que regres贸 el marido de la milpa y le pregunt贸 por la ni帽a, que la mam谩 se dio cuenta de que el reboso a su espalda pesaba menos que de costumbre.

Empezaron a buscar a la ni帽a, pero no tardaron mucho en encontrarla: sentada junto con los cuchitos, la ni帽a se divert铆a con el lodo y abrazaba a un cuchito que no estaba nada feliz con la muestra de cari帽o, porque, 驴ya lo dije?, la ni帽a era grande y fuerte.

El hombre rio de buena gana y fue por su celular para tomarle una foto, pero la madre dijo lo que todas las mamaces que en el mundo son y han sido, dir铆an en un caso semejante: 鈥溌Ni帽a, eres una calamidad!鈥

Puesto que la ni帽a ya gateaba, dej贸 el reboso -lo que la espalda de la compa帽era agradec铆a profundamente-.  La ni帽a, adem谩s de grande, era curiosa.  Una vez se le ocurri贸 probar qu茅 pasar铆a si envolv铆a el le帽o encendido que cay贸 del fog贸n con un trapo.  El asunto es que el trapo era el medio fondo de la compa帽era.  La mam谩 se dio cuenta con el olor a nailon quemado y grit贸: 鈥溌Ni帽a, eres una calamidad!鈥.

Un d铆a, su mam谩 la llev贸 al mercado en la cabecera municipal.  Mientras la se帽ora buscaba un medio fondo para reponer el quemado, la ni帽a se acerc贸 a una pir谩mide de latas y le pareci贸 que las latas de mero abajo no estaban c贸modas, as铆 que quit贸 una de la base.  El estr茅pito se escuch贸 en todo el galer贸n del mercado.  El due帽o del puesto tom贸 a la ni帽a en brazos y la entreg贸 a su mam谩 diciendo: 鈥Se帽ora, su ni帽a es una calamidad鈥.

Cuando se encontraban de nuevo, despu茅s de una larga jornada de trabajo, cada quien en lo que le tocaba, el se帽or y la se帽ora intercambiaban informes.  En su turno, la mam谩 iniciaba: 鈥esta ni帽a es una calamidad鈥, y segu铆a con una larga lista de travesuras.

-*-

Como todos no deben de saber, los ni帽os y ni帽as no respetan la champa del SupGaleano.  No importa cu谩ntas trampas y obst谩culos ponga el Sup, siempre encuentran el modo para aparecer en el dintel de la puerta pidiendo mantecadas, un bal贸n, o simplemente un cuento.

Una tarde apareci贸 una ni帽a grande de cuerpo.  El SupGaleano, con ese tacto diplom谩tico que le caracteriza, le pregunt贸: 鈥驴T煤 qui茅n eres? No te conozco.鈥  La ni帽a, como es l贸gico, respondi贸: 鈥Yo soy una Calamidad鈥.

Al SupGaleano le cay贸 en gracia la honestidad de la ni帽a, as铆 que la dej贸 estar en la champa hasta que su mam谩 lleg贸 a buscarla.  La se帽ora se deshac铆a en disculpas y es que su hija era una calamidad.  El SupGaleano, que siente empat铆a por la ni帽ez -tal vez porque 茅l mismo no llega ni siquiera a la pubertad-, s贸lo murmur贸: 鈥pues la ni帽a no lo hurta, lo hereda鈥.

A partir de entonces, la ni帽a Calamidad aparec铆a de tanto en tanto en la champa y, como es de deducir, hac铆a una calamidad.  Por ejemplo, la ni帽a hab铆a observado que el SupGaleano rega帽aba al gato-perro porque se orinaba en el suelo y la pared de la casita.  Un d铆a lleg贸 su gana de 25 de la Calamidad y se subi贸 al colch贸n todo hollado y quemado del Sup -porque el Sup es un irresponsable que fuma pipa en la cama (no es cierto, es decir, s铆 soy irresponsable pero no es el tema, el colch贸n ya estaba hollado de por s铆 y a veces estornudo y ya se imaginan)- y se hizo de 25.  El Sup se embraveci贸 y le pregunt贸 a Calamidad por qu茅 hac铆a as铆.  Y la Calamidad, con esa l贸gica apabullante de la ni帽ez, le respondi贸: 鈥Pos dijiste que no se hagan 25 en el suelo鈥.

El Sup no supo qu茅 decir y con el trapeador hizo lo que pudo para limpiar el colch贸n, que tampoco era como para presumir.  Entre que una familia de ratones lo hab铆a agarrado de vivienda y las quemadas de las briznas de tabaco que se ca铆an de la pipa, pues tampoco era para que el Sup se pusiera remilgoso.

Y para corroborarlo, el gato-perro lo miraba al Sup con cara de: 鈥ah铆 est谩, yo soy un santo comparado con la Calamidad鈥.  Y por lo mismo, el gato-perro simpatizaba con la ni帽a.  Sus travesuras parec铆an m铆nimas comparadas con las de la temible Calamidad.

As铆 que la ni帽a, el Sup y el gato-perro se llevaban bien, tal vez porque los tres eran disfuncionales.  O sea que digamos que nunca llegar谩n a ser unos ciudadanos modelos, ni ganar谩n premios, ni tendr谩n puestos gubernamentales o cosas igualmente horribles.  A pesar de eso, cuando llegaba la pandilla de Defensa Zapatista, la Calamidad se escabull铆a, porque sab铆a que no era bien vista por el resto de la humanidad.

Pero, como dec铆a el finado SupMarcos (que diosito lo tenga en su santa gloria y la virgen sant铆sima lo colme de bendiciones): 鈥cuando creas que no puede pasar algo peor, siempre puede aparecer la pandilla de Defensa Zapatista鈥.

Las desgracias nunca andan solas鈥, digo yo, as铆 que no tard贸 en ocurrir que confluyeran una serie de fen贸menos en lo que ser铆a el antecedente de la tormenta perfecta.

S铆, lleg贸 el d铆a, aunque m谩s bien era tarde, en que la Calamidad entr贸 al selecto grupo de Defensa Zapatista, cuya segunda al mando, Esperanza Zapatista, no hac铆a sino reiterar lo parad贸jico de su nombre鈥

CALAMIDAD Y LA BANDA DE DEFENSA ZAPATISTA

Era una tarde en las monta帽as del Sureste Mexicano.  En el potrero de la comunidad, un grupo de ni帽os y ni帽as jugaban con un bal贸n.  Bueno, eso podr铆a parecerle a quien no conozca a esa banda.

En realidad se trataba de un riguroso entrenamiento del equipo infantil de f煤tbol de Defensa Zapatista.  Ahora mismo est谩n practicando el contragolpe, maniobra que Defensa Zapatista explica as铆: 鈥Hagan de cuenta que vienen con el bal贸n los malditos enemigos del equipo contrario, que son m谩s grandes que nosotras, que juegan mejor que nosotras, que todo el p煤blico los apoya, que est谩n mejor alimentados que nosotras, mejor entrenados que nosotras, que tienen el uniforme cabal y que estamos en su cancha o sea que ellos son locales. 驴Qu茅 hacemos?鈥.

El Pedrito se encoge de hombros, las hip贸tesis de Defensa Zapatista siempre le parecen err贸neas de principio y mal planteadas.  El caballo choco deja por un momento de masticar la botella de pl谩stico, parece que lo piensa un momento, y luego sigue masticando como si nada.  El gato-perro se pone detr谩s de Defensa, as铆 que parece que 茅l tambi茅n espera la respuesta.  La Esperanza Zapatista se da cuenta de que es la 煤nica que queda, entonces se arma de valor como mujeres que somos, nada de que nada, resistencia y rebeld铆a, y levanta su manita.  Defensa Zapatista respira con alivio y dice: 鈥A ver, Esperanza, 驴qu茅 hacemos?鈥.  La Esperanza Zapatista carraspea un poco y, siguiendo el m茅todo zapatista fundado por el finado SupMarcos, responde: 鈥驴Corremos?

El gato-perro mueve la cola con aprobaci贸n.  Pedrito est谩 a punto de decir que la respuesta-pregunta de Esperanza abre un nuevo terreno epist茅mico.  El caballo choco sigue masticando pero ahora con m谩s enjundia.

Defensa Zapatista se mesa los cabellos y grita: 鈥溌o! Nada de correr.  Nada de que nada, resistencia y rebeld铆a.  Lo que hacemos es dar un contragolpe.  Un patad贸n pues, que aviente la pelota muy lejos.  A ver, Pedrito, t煤 patea el bal贸n鈥.

El Pedrito ser谩 muy trucha para la teor铆a del conocimiento y los paradigmas epistemol贸gicos, pero siempre patea chueco.  As铆 que el bal贸n, en lugar de ir a la cancha contraria, va a caer a la peque帽a laguna que est谩 a un costado del potrero鈥 perd贸n, del campo de entrenamiento de alto rendimiento aut贸nomo, permiso de la Junta de Buen Gobierno, n煤mero no-s茅, sede en el Caracol de Tulan Kaw, domicilio conocido.

La pandilla se agolpa a la orilla y mira con desolaci贸n que la pelota ha quedado flotando justo en medio del mar inh贸spito鈥  ok, en medio del charco, porque la 鈥渓aguna鈥 no mide m谩s de 10 metros de di谩metro y no rebasa los 50 cent铆metros de profundidad.

La Esperanza Zapatista, con ese optimismo que su nombre delata, dice: 鈥Seguro hay tiburones muy fieros, de 茅sos que ni te mastican.  Ah铆 nom谩s te tragan y mueres cruelmente en la panza del tibur贸n, en medio de pescaditos y botellas de pl谩stico que se zamp贸 antes鈥.

El caballo choco para las orejas cuando escucha 鈥渂otellas de pl谩stico鈥, pero no se mueve.

Mientras Esperanza ha descrito ese bello cuadro impresionista modelo 鈥Sharknado鈥, el Pedrito ha consultado en su celular y aclara:

Imposible, no hay tiburones en agua dulce.  Por lo tanto, no hay nada que temer de esos selaquimorfos鈥.

Todos respiran aliviados.  Pero el Pedrito prosigue: 鈥por otro lado, es muy probable que haya cocodrilos鈥 y se帽ala algo parecido a un tronco que flota en la lagunita.  Todos se estremecen.

El gato-perro, por su parte, es perro pero es gato, as铆 que nada de mojarse.

Defensa Zapatista razona: 鈥bueno, de todas formas ya estaba viejo ese bal贸n, que tal el Sup tiene otro guardado, o que pida uno con los ciudadanos.鈥

Mientras toda la pandilla est谩 tratando de disfrazar de prudencia su miedo, la Calamidad, que ha estado observando todo desde un su escondite, sale, se mete al agua, recoge el bal贸n, regresa con 茅l, y lo pone frente a Defensa Zapatista.

La pandilla, despu茅s de salir de su estupor, aplaude a rabiar, intenta levantar en hombros a Calamidad pero pesa mucho, as铆 que optan por darle unas palmaditas en la espalda.

Recuperado el bal贸n, Defensa Zapatista empieza a dar nuevas instrucciones, pero, cuando voltean a mirar, Calamidad ha vuelto a lanzar el bal贸n al agua.

Defensa le pregunta: 鈥驴Qu茅 hiciste?鈥, y, como respuesta, Calamidad se vuelve a meter al agua y saca de nuevo el bal贸n.  Le vuelven a aplaudir.  La tercera vez que lo hace, la pandilla recibe la pelota con un silencio sepulcral.

A la quinta vez tienen que agarrar a Calamidad entre todos para que no vuelva a aventar el esf茅rico al agua.  Calamidad se desconcierta: 驴Qu茅 el juego no se trataba de eso?

El equipo se retira un poco, guardando celosamente el bal贸n, lejos de la compulsi贸n de Calamidad; s贸lo Defensa Zapatista queda pensando y mira intrigada a la ni帽a.  En su complicada mente, llena de estrategia y t谩ctica futbol铆sticas, entiende ahora lo que le dijo alguna vez el finado SupMarcos: 鈥la maravilla de la sorpresa, no est谩 s贸lo en hacer algo inesperado, tambi茅n en d贸nde hacerlo, cu谩ndo hacerlo, con qu茅 hacerlo鈥 y con qui茅n hacerlo鈥.  La carita de la ni帽a Defensa Zapatista se ilumina.  Le pregunta a la ni帽a: 鈥驴C贸mo te llamas?鈥  La ni帽a responde: 鈥Yo soy una Calamidad鈥.

Defensa abraza a la Calamidad y le dice: 鈥T煤 vas a estar en nuestro equipo.  Y ahora te llamas la Calamidad Zapatista.鈥  Y, dirigi茅ndose al resto del equipo les comunica: 鈥ya tenemos una nueva arma secreta鈥.  Todos miran aterrorizados como, mientras Defensa explica una nueva y compleja estrategia de juego a la que llama 鈥渞esistencia y rebeld铆a鈥, la Calamidad avienta de nuevo la pelota al agua y, despu茅s de sonre铆r, se lanza al mar embravecido鈥 ok, a la lagunita, para recoger el bal贸n.

Esperanza jura que una ballena monstruosa le acerc贸 el bal贸n a Calamidad.  Pedrito aclar贸 que no era una ballena, sino el Kraken que se hab铆a venido a refugiar a tierras zapatistas鈥 ok, a aguas zapatistas.

El asunto es que la Calamidad estaba feliz porque ten铆a nuevos amigos, y no cualquier grupo de amigos: era la pandilla de Defensa Zapatista, la 煤nica que ten铆a en su contra 贸rdenes de restricci贸n en pr谩cticamente toda la estructura organizativa zapatista.

La Calamidad Zapatista tendr谩 unos 3 贸 4 a帽os y, como es la m谩s peque帽a de edad, aunque no de cuerpo, les dice 鈥渄o帽a鈥 a las mayores, como le ense帽aron.  A Defensa Zapatista le dice 鈥淒o帽a Defensa鈥, lo que no les cae en gracia ni a ella ni a Esperanza, que viene siendo 鈥淒o帽a Esperanza鈥 a sus 8 a帽os.

Ya en su nuevo grupo, la Calamidad sinti贸 la necesidad de avisarle a su antigua banda infantil.  Dio un sentido discurso de despedida a unos cuchitos que s贸lo la olfatearon y le mordieron el pantal贸n que portaba.  Los presentes juran que a la mam谩 cucha se le nublaron los ojos.

Los Subs, el CCRI, las zonas, las JBG, los MAREZ, y todas las comisiones aut贸nomas habidas y por haber, podr谩n quejarse lo que quieran, pero si algo hay que reconocerle a la pandilla de Defensa Zapatista es que se proteg铆an unas a otros.

As铆 que la Calamidad pudo ya asistir a los distintos actos p煤blicos del EZLN a los que antes no pod铆a por tenerlo prohibido, ya que se tem铆a que fuera a hacer una calamidad.

No era pues extra帽o que, en los eventos, se viera pasar una ni帽a rodeada de una fiera escolta de milicianas.  Pero todos sab铆amos que no la estaban cuidando a ella, sino a los asistentes, porque, bueno, era una calamidad.

El Pedrito le explic贸 as铆:

Es que la compa帽erita Calamidad, pues c贸mo te dir茅, pues es una calamidad.  Nadie la quiere, s贸lo el SupGaleano y Defensa Zapatista la quieren.  Y  nom谩s se hablan con el Sup y luego se ponen a cantar ambos dos mutuamente, la Calamidad y el SupGaleano.  Muy fiero cantan, como que les duele la panza.  Pero ellos piensan que cantan muy bonito.  Y hacen sus obras de teatro, pero nadie mira.  S贸lo est谩n los grillos.  Y el Sup dice que aplauden los grillos, pero qu茅 va a ser, si los grillos nom谩s hacen su ruidero todo el tiempo, no es que aplauden.  Pero la Calamidad lo cree y hace su caravana para agradecer, que as铆 le ense帽贸 el Sup, y entonces el Sup le cuenta unas historias terribles y maravillosas mientras se atascan de palomitas鈥.

Y precisamente ahora, en la champa, s贸lo est谩n el Sup, el gato-perro y la Calamidad.  Y ah铆 nom谩s, de pronto, el Sup se echa en la boca un pu帽ado de palomitas con salsa picante, da un trago de conocido refresco de cola, y empieza a contar鈥

La Historia del Ma铆z Palomero.

Hace mucho tiempo, cuando el tiempo empezaba a caminar a los tumbos, como viejito bolo, los m谩s grandes dioses, los que nacieron el mundo, se reunieron en una su asamblea y tomaron el acuerdo de encargar a la m谩s sabedora de todos, Ixmucan茅, que hiciera a los hombres y mujeres de ma铆z.

Pero los dioses varones eran muy tarugos, como de por s铆, y no se dieron cuenta de que no se pod铆a porque todav铆a no se hab铆a creado el ma铆z.  Entonces la Ixmucan茅 les dijo: 鈥Ah hermanitos, de plano no se puede creer, 驴c贸mo voy a hacer a la humanidad de ma铆z si todav铆a no existe el ma铆z?鈥  鈥Ta bueno鈥, dijeron los dioses varones, 鈥pero ah铆 lo veas porque ya es acuerdo de asamblea y tiene que vas a cumplir鈥.

La Ixmucan茅 rezong贸 un buen rato, como de por s铆 rezongan las mujeres, que c贸mo quieren que haga si no hay c贸mo, que de plano no lo piensan los pinches varones, que ahora c贸mo le hago, que a ver qu茅 llega en mi cabeza para resolver la problema.

Mientras est谩 pensando la Ixmucan茅, los dioses varones empezaron a mal hablar: que esa Ixmucan茅 es una haragana, que no cumple el acuerdo, que se hace pato; o pata, dice otro; y otro uno: 鈥y eso que todav铆a no hacemos los patos鈥, y as铆.  Y entonces se dijeron que por qu茅 tienen que esperar a la Ixmucan茅 si ellos son sabedores.

Y entonces hicieron a los primeros hombres y mujeres de lo primero que encontraron, o sea de madera.  Entonces los hombres de madera no se mueven bien, caminan como que tienen calambre.

Entonces hicieron otros de oro, pero son muy pesados y ni siquiera caminan.

Y mientras los dioses varones est谩n pensando c贸mo hacer, los hombres de oro obligaron a los de madera que los cargan y los llevan de un lado a otro y los alimentan y los honran.

Y los dioses ya no saben qu茅 hacer y entonces llega la Ixmucan茅 y lo mira todo c贸mo est谩, y se embravece pues, y los rega帽a a los dioses varones, que por su culpa va a tardar eso de que los de oro esclavizan a los de madera.

Y los dioses varones: 鈥acaso fuimos nosotros, qui茅n sabe de d贸nde sali贸 eso, nosotros estamos ocupados en cosas importantes鈥.

Y la Ixmucan茅: 鈥nada de que nada, adem谩s de tarugos, cobardes que no se hacen responsables de las tonter铆as que hacen y a esto que mal hicieron le vamos a llamar patriarcado, porque puros machitos se malpensaron esa injusticia鈥.

Y ya que les dio su buena rega帽ada, la Ixmucan茅 les mostr贸 que ya lo cre贸 ya el ma铆z.  Y entonces los dioses varones aplaudieron, y se felicitaron y dijeron que ellos hab铆an tenido esa gran idea, y que Ixmucan茅 s贸lo hizo en la pr谩ctica lo que ellos lo pensaron en la teor铆a.

La Ixmucan茅 ya ni dijo nada, pero tra铆a en sus manos ma铆ces de todos los colores y as铆 fue creando a los hombres y mujeres que poblaron el mundo y tambi茅n cre贸 a loas otroas porque, dijo, es bueno que el mundo sepa que tiene muchos mundos dentro y no s贸lo los que se miran ah铆 nom谩s.  Se hicieron as铆 los hombres, las mujeres y loas otroas, y los dioses se fueron a echar baile.

(Ilustraci贸n t茅cnica mixta, Libe, Ciudad de M茅xico, 2021)

Qued贸 la Ixmucan茅 mirando sus manos y lo mir贸 que no se acab贸 todo lo que us贸 para crear el ma铆z, que qued贸 todav铆a un poquito.  Entonces Ixmucan茅 se pens贸 que faltaba otra lecci贸n para el mundo que entonces empezaba a andar.  Y entonces la Ixmucan茅 cre贸 unos ma铆ces m谩s peque帽itos y los ech贸 en la tierra para que se nacieran.

(Ilustraci贸n t茅cnica mixta, Libe, Ciudad de M茅xico, 2021)

Tiempo despu茅s, ah铆 andaban los ma铆ces de un lado a otro, trabajando para que tuvieran fuerza los hombres y mujeres y otroas que estaban construyendo el mundo.  Pero nadie le hac铆a caso a los ma铆ces peque帽itos, los burlaban y los despreciaban.  Y todos los maicitos peque帽os est谩n como tristes porque nadie los toma en cuenta.  Entonces en la cabeza de un grupo de ma铆z peque帽o lleg贸 el pensamiento de que no est谩 cabal as铆, que por qu茅 los desprecian y no los toman en cuenta.  Y se inconform贸.  Y ah铆 est谩 el grupo de maicitos peque帽itos inconformados.  Y los dem谩s ma铆ces pasaban y dec铆an: 鈥bueno, pues ah铆 est谩 ese grupo de maicitos inconformados, pero son muy peque帽itos, nadie los va a tomar en cuenta.

Entonces los del grupo de maicitos peque帽os quedaron pensando que as铆 nom谩s no se puede, que todo va a seguir igual aunque se inconformen.  Entonces lleg贸 la Ixmucan茅, que andaba haciendo la ronda en el mundo, para ver que se fuera haciendo todo cabal.  Y lo topa al grupo de maicitos y les pregunta que qu茅 hacen.  Y los maicitos le cuentan de su inconformidad.  La Ixmucan茅 se r铆e pero no de burla, sino de cari帽o, y les dice a los maicitos: 鈥bueno, miren hermanitos, es que no basta con que se inconforman, hay que ponerse en resistencia y rebeld铆a.  Quiere que se rebelan o sea que tengan rabia, coraje pues, y que se organizan鈥.

Se fue la Ixmucan茅 porque los dioses varones segu铆an haciendo tarugadas y ella ten铆a que ver de componer.

El grupo de maicitos qued贸 pensando lo que dijo la Ixmucan茅 y dijeron: 鈥sale pues, nos vamos a enojar鈥.  Y empezaron a pensar en todas las humillaciones y desprecios que les hab铆an hecho y m谩s entraba su coraje y se calentaban de rabia.  Y m谩s y m谩s, y ya est谩n colorados de tanto coraje y ya no se aguanta el calor y 隆pum!, que se revienta uno, y brinca y se pone esponjoso, luego otro y pasa un viento y los levanta.  Y todos se quedan admirados de que los maicitos vuelan.  Y los dem谩s maicitos peque帽os empiezan a hacer igual, y al rato revienta y brinca otro, y otro, y otros.  Luego muchos, y el aire se llena de maicitos reventados.

(Ilustraci贸n t茅cnica mixta, Libe, Ciudad de M茅xico, 2021)

Y una ni帽a lo mira el aire y dice 鈥parecen como palomas鈥.  Y un ni帽o dice 鈥s铆, pero chiquitas鈥.  Y la ni帽a: 鈥eso, como palomitas鈥.  Y el ni帽o, como de por s铆 son los ni帽os, lo agarra una palomita y la come y dice 鈥est谩 muy sabrosa鈥; y la ni帽a dice 鈥s铆, pero como que le falta algo鈥, y ah铆 nom谩s encuentra un frasco que la Ixmucan茅 hab铆a dejado como olvidado y le pone a la palomita y como que pica pero as铆, sabroso.

Y entonces la ni帽a y el ni帽o llaman a todos los ni帽os y ni帽as y ni帽oas del mundo, y empiezan a pepenar los ma铆ces voladores, y los ponen en un taz贸n y le echan la salsa picante y se ponen a comer hasta que les dio diarrea, pero como quiera la hacen una su fiesta.

Y entonces los dem谩s ma铆ces todo lo miraban muy admirados y sorprendidos porque esos eran los 煤nicos ma铆ces que pod铆an volar y entonces los respetaron ya a los ma铆ces peque帽itos.  Y ya le qued贸 su nombre de 鈥渕a铆z palomero鈥, que quiere decir, 鈥ma铆z que vuela y hace fiesta鈥.  Eso en un idioma que ahorita invent茅.

Y tan-tan.

La Calamidad aplaude encantada.  El gato-perro no aplaude, porque se le han quedado atrapadas las patas en las palomitas con salsa picante y, paciente, se las est谩 lamiendo, porque ac谩 no se desperdicia nada鈥 cuando de palomitas se trata.

La Calamidad ha declarado que va jugar a las palomitas.  Se para en medio de la champa y empieza a aguantar la respiraci贸n y a hincharse, hasta que se pone roja y luego morada (como los ni帽os cuando hacen berrinche), y el Sup est谩 ya por darle un zape para que respire, cuando la Calamidad brinca y grita, al exhalar, 鈥隆PUM!鈥; y mira al Sup esperando que haga la mismo, y como el Sup sigue comiendo como si nada, la Calamidad le dice 鈥Bueno, 驴sos zapatista o no?鈥.  Al Sup Galeano le dan en la pata de palo as铆 que contiene la respiraci贸n, pero con el humo del tabaco y las palomitas que le llenan la boca, s贸lo alcanza a toser estrepitosamente, arrojando pedazos de palomitas a medio masticar.  Y la Calamidad, con la carita llena de palomitas propias y salpicadas, aplaude entusiasmada porque, dice, el Sup ha hecho el sonido de muchas palomitas reventando.

Y el Sup casi se ahoga, pero se alivi贸 r谩pido cuando lleg贸 la insurgenta de Sanidad y dijo 鈥hay que inyectar鈥.  Todos corrieron, en primer lugar el gato-perro -no lo fueran a confundir con un Supcomandante-, y s贸lo qued贸 la Calamidad que ya se va, con la mochilita de la sanitaria, hacia la peque帽a laguna donde un par de ballenas retozan y saltan, sabi茅ndose a salvo de los barcos de los pinches grandes capitalistas chinos-japoneses-coreanos que, en lugar de seguir sus usos y costumbres, o sea de hacer Anime, K-Pop (韺崵 甑半寑 鞚检柎) y murallas, las quieren cazar para convertirlas en d贸lares, wons, yens, euros y los restos en pesos鈥

(Ilustraci贸n t茅cnica mixta, Libe, Ciudad de M茅xico, 2021)

DE C脫MO EL EQUIPO DE DEFENSA ZAPATISTA GAN脫 SU PRIMER PARTIDO INTERNACIONAL

Cierto d铆a, se realiz贸 el primer partido internacional donde se enfrentaron el equipo intergal谩ctico de mujeres que luchan, contra el equipo muy otro capitaneado por Defensa Zapatista.

La extra帽a estrategia de la directora t茅cnica del equipo zapatista, parec铆a funcionar:

Cuando el equipo contrario ten铆a el bal贸n y pasaba a la ofensiva, la Calamidad entraba al campo de juego, tomaba el bal贸n y lo lanzaba a la laguna.

En ese momento, el equipo de Defensa Zapatista empezaba a esparcir rumores de tiburones muy fieros que habitaban en esa laguna.  El Pedrito aclaraba que no era posible, pero que seguro hab铆a cocodrilos gigantes.  La Esperanza contaba de una ballena enorme que, cada tanto, emerg铆a con un pasamonta帽as blanco.

En fin, el p谩nico era sembrado con una habilidad que olv铆date de las redes sociales.

Claro, la Calamidad entonces se volv铆a a meter al agua y volv铆a con el bal贸n.  Y el equipo contrario, en lo que se llama fair play, la felicitaba y trataba de alzarla en hombros, pero cu谩ndo, ni hablar.

A la cuarta vez, el equipo internacional de mujeres que luchan pidi贸 la expulsi贸n de la transgresora que, cada tanto, arrojaba el bal贸n al mar infestado de tiburones tigre, lagartos y caimanes, hidras, Krakens y hasta ballenas asesinas (as铆 dijeron); pero resulta que se dividieron entre ellas, porque empezaron a discutir de la sororidad de g茅nero, de que expulsar a la Calamidad era una muestra de que el pensamiento heteropatriarcal contaminaba a las mujeres.

Tardaron discutiendo, y cuando se dieron cuenta, el gato-perro hac铆a una pared de antolog铆a con la cabeza del caballo choco, que se hab铆a quedado dormido en el l铆mite del 谩rea grande, y, con un estilo que ni Messi-Ronaldo, anotaba en el marco contrario, lo cual fue festejado no s贸lo por el p煤blico que abarrotaba el potrero, quiero decir, el estadio (aunque en realidad s贸lo estaban el SupGaleano, el El铆as Contreras, y un solitario puesto de palomitas donde dos insurgentas se aburr铆an soberanamente), tambi茅n por Defensa Zapatista, porque era la primera vez que el gato-perro no anotaba en su propia porter铆a.

La jueza silb贸 el final y termin贸 el partido.  La banda de Defensa Zapatista hab铆a conseguido su primer triunfo mundial.

Nuevamente trataron de alzar en hombros a Calamidad, y nuevamente fracasaron.  As铆 que el festejo no encontraba forma de materializarse.

Pero el SupGaleano resolvi贸 todo cuando dijo que era un rumor, que no estaba nada confirmado, que tal vez se trataba de una fake-new; pero que 茅l hab铆a escuchado que el Vlady le hab铆a entregado al SubMoy una caja de donas de muchos sabores.  Que el SupGaleano se lamentaba de que no fueran mantecadas, pero, como dice un dicho -que 茅l invent贸 en ese momento-: a falta de mantecadas, donas; y que el SupMoy estaba ido en el festival de Cine, y que hab铆a dejado cerrada con llave la Comandancia General del ezetaelene, lo que era un problema, pero la soluci贸n estaba en que le hab铆a dejado la llave al SupGaleano quien, justo en ese momento, dejaba caer la llave delante de la pandilla; y que le iba a dar mucha pena decirle al SupMoy que perdi贸 la llave en el estadio, ok, en el potrero, pero que la pandilla de Defensa Zapatista hab铆a apoyado y la hab铆an encontrado; y 鈥aqu铆 est谩 la llave SupMoy, cu茅ntame c贸mo estuvo el festival de cine鈥.

Y que cuando el SupMoy se diera cuenta que de la caja con donas s贸lo quedaba el cart贸n, el SupGaleano le iba a informar que, en la peque帽a laguna que est谩 en el Puy, hab铆an avistado a una gran ballena que, en la mand铆bula, sosten铆a un pedazo de dona color arco铆ris, lo que, intu铆a el SupGaleano, indicaba que podr铆a tratarse no de una ballena, ni de un ballenato, sino de unoa ballenoa, y que nuestro deber como zapatistas era darle cobijo y apoyo, porque la diferencia no se debe perseguir ni castigar, sino festejar, por ejemplo, con un baile y, qu茅 casualidad, el SupGaleano reci茅n la hab铆a autocriticado a la comisi贸n musical porque los compa帽eros musiqueros s贸lo tocaban la Yaquecita y que ya chole con 茅sa (la otra noche la hab铆an tocado 53 veces), y con la de 鈥as铆, as铆, as铆鈥 (32 veces el baile anterior), y la Comisi贸n Musical dijo 鈥ah铆 lo vamos a ver鈥; y en eso los compa帽eros musicales se arrancan con la Cumbia del Sapito y, como todos saben, el sapito es primo hermano de la ballena; y en el sonido anuncian que hay baile, y entonces el corredero de gente, hasta las tercias y tercios dejan botados los equipos, y se llevan al SupMoy al baile鈥

(Acuarela. Fernando Llanos, Chiapas, 2019, fragmento del libro 芦Viaje a la realidad禄.  Ediciones Necias.)

Y s贸lo quedan, solos, el SupGaleano y el gato-perro, que le ladra y le ma煤lla, y entonces el SupGaleano dice: 鈥sab铆a que t煤 te ibas a dar cuenta鈥, y se quita la gorra y, diciendo la palabra m谩gica 鈥alakazam鈥, saca una dona, de chocolate otra vez, la 煤ltima dona de las monta帽as del sureste mexicano, y, como el chocolate se ha derretido y le qued贸 toda pegajosa la cabeza, el SupGaleano piensa c贸mo le va a hacer para limpiar el pasamonta帽as.

Y, mientras comparte con el gato-perro, el SupGaleano empieza contar una historia terrible y maravillosa de una ni帽a que se llama la Calamidad Zapatista quien, para mala suerte de los dos, se aparece en ese momento con la mezcladora de sonido de los tercios y les dice 鈥驴Jugamos?鈥, mientras se dirige a la laguna para arrojar el aparato a donde unoas ballenoas saltan felices de que las tomen en cuenta.

Y s铆, ni modos, el gato-perro y el SupGaleano tuvieron que compartir la dona con la Calamidad y as铆 la detuvieron, pero s贸lo un momento, porque la Calamidad ya encontr贸 el ma铆z palomero del SupGaleano y, con las mejillas manchadas de az煤car, les dice festiva: 隆vamos a jugar a las palomitas!

Tan tan.

Desde las monta帽as del Sureste Mexicano.

El SupGaleano.
D谩ndose cuenta de que no es posible limpiar el pasamonta帽as con saliva, pero resuelve el problema poni茅ndose un sombrero vaquero encima.
Guapo el hombre, lo que sea de cada quien. 隆Aj煤a!

2019-2021




Fuente: Radiozapatista.org
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