July 22, 2021
De parte de La Haine
275 puntos de vista


Los pobres han confirmado el viejo mantra de la izquierda: las masas se mover谩n con o sin nosotros

La orden judicial de ingreso en prisi贸n la semana pasada del expresidente Zuma -antiguo responsable de los servicios de inteligencia del ANC durante la guerra contra el r茅gimen del apartheid, acusado de todo tipo de tramas de corrupci贸n durante su gobierno- provoc贸 una fuerte resistencia de su fracci贸n en el ANC, con especial implantaci贸n entre la poblaci贸n zulu. Pero los actos de sabotaje que organiz贸 esta fracci贸n se transformaron pronto en una revuelta del hambre de la poblaci贸n negra m谩s pobre de Sud谩frica, que ha desbordado al conjunto de la clase pol铆tica del pa铆s y ha costado 212 vidas.

La extensi贸n de la revuelta del hambre se mide en las cifras: 161 centros comerciales saqueados e incendiados, 11 grandes almacenes, 8 f谩bricas y 161 tiendas de alcohol. Tras el control de los violentos incidentes y la declaraci贸n del estado de emergencia, el presidente Ramaphosa ha organizado una campa帽a de ayuda humanitaria a los barrios de chabolas m谩s pobres en esta semana pasada en que se celebr贸 el D铆a de Mandela y para muchos la frustraci贸n de las promesas de la lucha contra el apartheid.

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Las protestas comenzaron en KwaZulu-Natal como una respuesta al encarcelamiento del ex presidente Jacob Zuma y pronto se extendieron a la provincia de Gauteng. Inicialmente, parec铆a claro que las protestas eran contra el encarcelamiento de Jacob Zuma. Las primeras manifestaciones fueron actos aislados en el peaje del r铆o Mooi en la autopista N3, donde fueron incendiados dos docenas de camiones. 

La facilidad con la que se puedo cortar el tr谩fico en la N3 y el cierre de la ruta principal de camiones entre Durban y Johannesburgo demuestra el poder de esos incidentes aislados. Los l铆deres de la campa帽a #FreeZuma se dieron cuenta de ello desde el principio e incluyeron en su estrategia la participaci贸n de las masas abrumadas y desesperadas de desempleados y pobres. 

De hecho, tan pronto como los l铆deres clandestinos de #FreeZuma atacaron los centros comerciales, las masas dieron la bienvenida a esta invitaci贸n con ambas manos y participaron en el saqueo de las tiendas de comestibles, seguidas pronto por las de otros minoristas y luego los almacenes mayoristas, y ahora incluso de contenedores cerca del puerto de Durban. La multitud no parec铆a intimidada ni cohibida por la presencia de la Polic铆a de Sud谩frica (SAPS) o de las c谩maras de los medios de comunicaci贸n y de seguridad. Con o sin m谩scaras protectoras, continuaron su saqueo festivo con cada vez mayor determinaci贸n. 

#FreeZuma superado por el desempleo y la pobreza

Aunque comenz贸 con la exigencia de la liberaci贸n de Zuma y posiblemente continu贸 con este objetivo en segundo plano, las masas pobres pronto vieron la oportunidad de apropiarse de alimentos y art铆culos de primera necesidad para el hogar. Tal como est谩n las cosas, actualmente tienen enormes dificultades para pagar estos art铆culos debido a la combinaci贸n del aumento de la inflaci贸n, la reducci贸n de sus ingresos (debido a los efectos del Covid-19 en la estructura del trabajo) y la ausencia de ingresos (desempleo masivo). 

En mayo, la inflaci贸n general alcanz贸 su m谩ximo desde noviembre de 2018, con un 5,2%, mientras que el 铆ndice de precios de alimentos subi贸 un 6,7%. Por lo general, existe una tasa de inflaci贸n mucho m谩s alta, generalmente un 2% m谩s alta, para el 40% de los sudafricanos m谩s pobres porque el impacto real de esa inflaci贸n se refleja en el aumento de los costes de los alimentos para los hogares. 

El 铆ndice de asequibilidad de los hogares muestra que el costo de una canasta de alimentos 鈥渂谩sica鈥 para el hogar era de R1,285 en agosto de 2018, pero hoy, con la inclusi贸n de pan integral y blanco a la canasta, es de R2,240. La canasta alimentaria familiar ampliada era de 3.050 rand en junio de 2018 y, en junio de 2021 hab铆a aumentado un 35% a 4.128 rand. 

Durante este per铆odo, muchos hogares perdieron sus ingresos debido a que el bloqueo econ贸mico destruy贸 1,5 millones de puestos de trabajo en 2020 y los aumentos de las subvenciones del gobierno se mantuvieron por debajo de la tasa de inflaci贸n de los alimentos. 

De una tasa de desempleo del 16,9% en 1995, hoy ha aumentado al 32,6%, pero esa es una estimaci贸n conservadora. Si se incluye a quienes han renunciado a buscar trabajo, la tasa supera el 43%. 

El n煤mero de desempleados se ha triplicado desde 1995 y, adem谩s, hay 3,1 millones de personas que buscan empleo desanimados y otros 14 millones de personas econ贸micamente inactivas pero en edad de trabajar. Es un enorme fracaso del mercado de trabajo capitalista y exige una gran reforma de la pol铆tica estatal para arreglarlo.

Semejante multitud de desempleados se convierte t铆picamente en un “ej茅rcito de mano de obra de reserva” utilizado por los patrones para reducir los salarios. Pero en tiempos de aumentos repentinos de precios y ca铆da generalizada del nivel de vida, este ej茅rcito de reserva a veces se siente tan indignado que se transforma en una revuelta masiva. 

En este contexto, el expresidente Moeletsi Mbeki predijo en 2011 que en Sud谩frica tendr铆amos una “revoluci贸n al estilo tunecino”, que predijo que ocurrir铆a en 2020. Durante varios a帽os, la Federaci贸n Sudafricana de Sindicatos (Saftu) ha calificado la escena sociopol铆tica sudafricana como un “barril de p贸lvora”.

As铆 que en lugar de recurrir a actos individuales de criminalidad y resignarse a la desesperaci贸n aislada, los pobres y los trabajadores encontraron fuerza en su n煤mero y, sin una organizaci贸n efectiva como alternativa, tomaron el atajo de la criminalidad de masas.

Criminalidad

Esta coyuntura, de ca铆da general del nivel de vida y hambre masiva, explica las circunstancias de la revuelta. Las masas hambrientas, decenas de miles de personas en los municipios de KwaZulu-Natal y Gauteng, no han respetado ni los centros comerciales ni las tiendas de alimentos, art铆culos dom茅sticos y personales, que no pueden pagar.

Independientemente del lamento consternado de las autoridades y la clase media de que el saqueo de las tiendas est茅 destruyendo la econom铆a, a las masas pobres simplemente les tiene sin cuidado. No pueden preocuparse de una econom铆a que no se preocupa de ellos. Los excluye y, como tal, los lamentos de la clase m谩s rica son vistos como intentos de hacerlos callar y morir de hambre. 

Sin embargo, ser铆a ingenuo negar la presencia de elementos criminales en la ola de saqueos de los pobres. El incendio de centros comerciales, camiones, garajes de autom贸viles y f谩bricas, y el robo de repuestos de autom贸viles en garajes son actos delictivos. Estos actos de criminalidad se manifiestan en forma de violencia y destrucci贸n y, de hecho, pueden ser operaciones de las mafias que se aprovechan de una situaci贸n que ha desbordado a unas abrumadas fuerzas de seguridad del Estado.

Algunos saqueadores tambi茅n pueden ser partidarios pol铆ticos de Zuma, que tratan de intimidar a la facci贸n gobernante del presidente Cyril Ramaphosa e influir en las decisiones del sistema judicial para que sean favorables a las posiciones del equipo legal de Zuma.

Adem谩s, las personas acomodadas, a las que se ve en sus autom贸viles y camiones de alto valor, obviamente tambi茅n han aprovechado esta oportunidad. Lo suyo no ha sido un saqueo por necesidad, sino una manipulaci贸n voluntaria de las necesidades de otros. 

Saqueadores que condenan el saqueo

Al no tener un plan para distribuir la vasta riqueza de Sud谩frica entre los m谩s pobres que apenas sobreviven, los compinches del ANC al menos han resuelto distribuirse y acumular algunas riquezas para ellos. Esta distribuci贸n toma la forma de saqueo a trav茅s de las licitaciones para empresas del estado, o la alianza con el capital blanco tradicional. 

Esta forma de saqueo se produce principalmente mediante el sobreprecio de los servicios que se ofrecen al estado, el incumplimiento de los procedimientos de contrataci贸n a cambio de comisiones il铆citas, flujos financieros opacos, etc. 

A trav茅s de precios excesivos, el gobierno ha perdido miles de millones, si no billones, de rands en todos los departamentos y empresas estatales (EPE). Por ejemplo, la construcci贸n de las centrales el茅ctricas de Medupi y Kusile ha costado R450 mil millones, en lugar de los R150 mil millones previstos inicialmente. En 2019/2020, las empresas estatales tuvieron gastos irregulares de hasta R65 mil millones y un despilfarro de m谩s de R2 mil millones. Esto es s贸lo la punta del iceberg. 

El error de las clases medias, sin embargo, es atribuir cada crisis a la corrupci贸n o la conspiraci贸n. No reconocen que la defensa por parte del ANC del modo de producci贸n capitalista, que es de car谩cter neocolonial y de forma neoliberal, se encuentra en el centro de la crisis. No reconocen el da帽o causado por las pol铆ticas de austeridad fiscales.

El desempleo estructural es una caracter铆stica permanente del capitalismo. No solo porque los despidos son una forma de reducir los costes de producci贸n y maximizar las ganancias, sino tambi茅n porque los estrategas monetarios de todos los bancos centrales del mundo creen necesario un cierto nivel de desempleo, lo que llaman una “tasa natural de desempleo”, para mantener y regular la inflaci贸n.

Adem谩s, el legado del apartheid -un capitalismo racializado en el que los propietarios del gran capital y la tierra siguen siendo predominantemente blancos-, contin煤a polarizando la opini贸n pol铆tica y social en t茅rminos raciales.

En una sociedad de colonos de asentamiento como la de Sud谩frica, donde la desigualdad se ha disparado desde 1994, existe un tipo de sistema econ贸mico que puede denominarse capitalismo racial. El 煤ltimo informe de la Comisi贸n para la Equidad en el Empleo muestra que, aunque los blancos constituyen solo el 9% de la poblaci贸n, ocupan el 64,7% de los puestos de alta direcci贸n. Entre 2011 y 2012, los ingresos mensuales medios de los blancos fueron de 24.646 rand, solo de 6.899 rand para los negros y de 9.339 rand para los 鈥渃ouloured鈥. Seg煤n un informe de Oxfam de 2020, las mujeres negras cualificadas ganaban un 24% menos que sus contrapartes blancas.

Las desigualdades econ贸micas y las relaciones de propiedad imperantes no solo han afectado a la clase trabajadora negra, sino que tambi茅n han impedido que la burgues铆a compradora acumulase la cuota de riqueza que anticipaba. Por lo tanto, el expresidente Zuma, al no alinearse con la burgues铆a colonial, intent贸 reutilizar a las empresas estatales para orde帽arlas en beneficio de sus compinches y sus redes de patrocinio. 

La clase media puede condenar y lamentar el saqueo, pero el capitalismo, que abraza con cari帽o, es el origen de estas contradicciones. Los pobres no morir谩n de hambre, m谩s bien se comer谩n a los ricos. La avalancha de saqueos en curso lo atestigua.

dailymaverick.co.za. Traducci贸n: Enrique Garc铆a oara Sinpermiso. Extractado por La Haine




Fuente: Lahaine.org