October 18, 2021
De parte de Lobo Suelto
345 puntos de vista


鈥淟as verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son: met谩foras que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas sino como metal鈥.

  

(F. Nietzsche, 鈥淪obre verdad y mentira en sentido extramoral鈥, 1903).

   

    Si miramos con atenci贸n a nuestra biblioteca, notaremos que la mayor铆a de nuestras lecturas, incluidas las digitales, est谩n afectadas por dos inmensos mecanismos de sugesti贸n. Uno de ellos lo podemos inferir del siguiente fragmento del ya viejo cuento Viola acherontia, de Leopoldo Lugones, donde se narra la historia de c贸mo un jardinero se esfuerza por crear la 鈥渇lor negra de la muerte鈥. Dice as铆: 

La sugesti贸n que ensayo sobre mis flores es muy dif铆cil de efectuar, pues las plantas tienen su cerebro debajo de la tierra: son seres invertidos. Por esto me he fijado m谩s en la influencia del medio como elemento fundamental (鈥) Plant茅 luego en torno, los vegetales que usted ve: estramonio, jazm铆n y belladona. Mis violetas quedaban, as铆, sometidas a influencias qu铆mica y fisiol贸gicamente f煤nebres (鈥)

鈥斅縔 de qu茅 sirve puesto que la flor no tiene ojos? 鈥攑regunt茅.

鈥擜h se帽or, no se ve 煤nicamente con los ojos 鈥攔eplic贸 el anciano鈥. Los son谩mbulos ven con los dedos de la mano y con la planta de los pies. No olvide usted que aqu铆 se trata de una sugesti贸n.

   

     El 鈥渃erebro鈥 de las plantas, dice el jardinero lugoniano, son sus ra铆ces, y estas, morfol贸gicamente similares a nuestro sistema nervioso, est谩n abajo, en la tierra. Para sugestionarlas, afirma el protagonista, es necesario manipular su medio, aquello que la rodea, que la circunda. Reg谩ndola con ciertos elementos, de una manera espec铆fica, la llevaremos all铆 donde se pretende, asevera el viejo alquimista mientras camina por su jard铆n. 

   Hay otra gran 鈥渆scuela de la sugesti贸n鈥, cuasi antagonista. Esta, heredera de la cibern茅tica (curiosa dualidad: la primera, del mundo de las plantas; la segunda, del mundo de las m谩quinas), nos dice algo muy distinto. Seg煤n Gilbert Simondon, uno de sus fundadores, el humano crea primero una estructura y luego una operatoria, un mecanismo de funcionamiento. Pensemos, por ejemplo, en una licuadora: alguien dibuja y planifica un aparato que lic煤a frutas, verduras鈥 Piensa c贸mo har谩 ese troceado, coloca todas las piezas necesarias para llevar a cabo esa funci贸n (motor, cables, pl谩sticos, chips, tarjetas magn茅ticas鈥). Una vez probado, lo testea, lo homologa y lo patenta, para finalmente comercializarlo en alguna tienda de electrodom茅sticos.

    El circuito interno de las m谩quinas, por el contrario, es a la inversa. Seg煤n el fil贸sofo franc茅s, estas parten de una operaci贸n primero para luego crear, potencialmente, una estructura. As铆, la licuadora es conectada, y, a trav茅s de una orden de `comenzar麓 a trav茅s del bot贸n de encendido, empieza a triturar, trocear, licuar. Es s贸lo a partir de una funci贸n que el aparato realiza su tarea, no hay nada detr谩s, previo en 茅l. El modelo de funcionamiento, la conjetura, fue del humano, no de la m谩quina, que solo cumpli贸 la funci贸n pre-determinada por el ingeniero electr贸nico.

   Hasta aqu铆, nada es particularmente novedoso ni original. Sin embargo, la teor铆a de la cibern茅tica va un poco m谩s all谩: afirmaba que no solo hab铆a funcionalidad, operatoria, en los mecanismos de las m谩quinas, sino que estos, a trav茅s de su recurrencia automatizada, acaba creando con el tiempo una nueva estructura鈥 particular.

   Pero, 驴c贸mo puede un circuito reiterativo y programado ser generativo y productor de nuevas 鈥渋dentidades estructurales鈥? Y sobre todo: 驴qu茅 consecuencias tiene esta formulaci贸n m谩s all谩 del mundo de la electr贸nica y la tecnolog铆a? 

    Para empezar, lo primero que debemos esclarecer es que la 贸ptica de la cibern茅tica no funciona con una mirada que no sea microsc贸pica, detallista, cl铆nica. Todos sus postulados, muy concretos y espec铆ficos, se detienen en los m谩s m铆nimos detalles sensibles del funcionamiento de cualquier aparato, ya sea un transbordador de part铆culas o un procesador de datos com煤n y corriente. Para graficar con un ejemplo, transcribimos un fragmento del libro Sobre la filosof铆a (Editorial Cactus, 2018), del citado autor Gilbert Simondon:

En f铆sica captamos bien algunos casos particulares de dichas transformaciones de funcionamientos en estructura (鈥) Si, por ejemplo, se combina un modulador electr贸nico continuo con un tiratr贸n, la activaci贸n del tiratr贸n modifica la estructura del modulador continuo (tubo al vac铆o): puede, por ejemplo, modificar su pendiente de conversi贸n.

(G. Simondon, Cibern茅tica y filosof铆a, 1953).  

   Este 鈥渕茅todo de inducci贸n cibern茅tico鈥, presuntamente, definir铆a funcionalmente la individualidad y causalidad no solo de las m谩quinas, sino tambi茅n de otros 鈥渇uncionamientos鈥 generales, como la psicolog铆a, la sociedad鈥 desembocando en lo que el autor franc茅s denominaba un realismo epistemol贸gico de las estructuras, a diferencia del sustancialismo anal铆tico de la ciencia tradicional. Para clarificar: mientras que la segunda equipara estructura y funcionamiento poni茅ndolas en un mismo plano de concepci贸n, la primera abre la posibilidad extra de una -posible- creaci贸n de una estructura durable v铆a una operatoria instant谩nea, no s贸lo en las m谩quinas, sino tambi茅n en los seres vivos. 

   Si extrapolamos este m茅todo cibern茅tico de Simondon a nuestra flor de la muerte lugoniana ficticia, podr铆amos afirmar que el escenario quedar铆a m谩s o menos as铆: 

鈫 La sugesti贸n del jardinero se riega sobre el medio -tierra- de la planta 鈫 La planta absorbe esos nutrientes f煤nebres  y modifica su conducta -se vuelve asesina-

鈫 La forma de actuar de la flor adopta un mecanismo de funcionamiento diferente -busca matar gente-

鈫 Con el correr de los d铆as, ese comportamiento homicida acaba creando una nueva estructura floral (forma triangular del c谩liz m谩s puntiagudo- Un filamento m谩s grueso para trasladar el veneno- P茅talos cruciformes para un pinchazo m谩s efectivo- Color negruzco para una intimidaci贸n m谩s temible). 

   La nueva funci贸n criminal de la flor cre贸 una morfolog铆a distinta, modificando su forma y estructura. 

   Algunos estar谩n pensando: aqu铆 hay una falacia, o al menos un forzamiento de la lectura. La nueva morfolog铆a asesina de la flor, arg眉ir铆an, ha sido 鈥渉eredera鈥 de una operatoria, s铆, pero esta ha sido a su vez fruto de una influencia externa, es decir, de la sugesti贸n del jardinero -la forma objetivo 鈥渇lor de la muerte鈥. Adem谩s, podr铆an a帽adir, una planta no es una m谩quina, es un ser vivo, como nosotros. 

    Y aqu铆 viene el punto de quiebre adonde quer铆amos arribar.

   驴Y si la idea de la 鈥渇lor negra de la muerte鈥 lugoniana es una estructura que vino de una operatoria precedente, pongamos, la de otro 鈥渏ardinero鈥 que reg贸 el concepto de la Muerte y de la Flor? Regar, despu茅s de todo, es tambi茅n una t茅cnica, una operaci贸n, como plantar, dise帽ar, construir edificios鈥 Y si miramos con atenci贸n, dentro de este mundo hay distintos tipos de irrigaciones: art铆sticos, positivistas, mitol贸gicos, gramaticales鈥 y todos ellos, como bien se encargaron muchos semi贸logos de defender, estuvieron antes que el jardinero, el ingeniero, el artista鈥 

   Viola acherontia, entonces, no ser铆a precisamente una estructura, sino una funci贸n. Esto dejar铆a, por lo tanto, a la flor de la muerte, a la Muerte misma, quiz谩s, en el lugar de un devenir, una forma de actuar, un eslab贸n de una cadena de operaciones infinitas cuyo origen, como dir铆a un fil贸sofo argelino, no puede dibujarse sino en el tejido de una huella o impronta.




Fuente: Lobosuelto.com