September 22, 2021
De parte de Asociacion Germinal
188 puntos de vista


No podemos considerar sin贸nimos trastorno mental y suicidio, porque no todas las personas que se suicidan tienen un trastorno mental鈥.

(Jos茅 Antonio Luengo, Decano del Colegio Oficial de Psic贸logos de Madrid)

Rafael Silva

Durante estos 煤ltimos meses, afortunadamente, el asunto de la salud mental en nuestro pa铆s viene siendo objeto de debate pol铆tico. En efecto, es evidente que se necesita, desde el enfoque p煤blico, un mayor grado de protecci贸n para las personas con este tipo de problemas, dotando a las plantillas de los Centros de Salud y de los Hospitales  de un mayor n煤mero de psic贸logos y de psiquiatras, para que puedan atender debidamente a las personas que lo necesiten. Y es que al igual que otras facetas de la salud p煤blica, la salud mental es una de las que se encuentra m谩s desprotegida en nuestra sociedad, por parte del Sistema P煤blico de Salud. De esta forma, hoy d铆a, los problemas relacionados con el acoso, el estr茅s, los trastornos alimentarios, la ansiedad, la depresi贸n, el refugio en el trabajo, y otras muchas manifestaciones de desequilibrio, se manifiestan en un porcentaje cada vez m谩s elevado de la poblaci贸n, y sin embargo, el Sistema P煤blico de Salud no contempla o se ve desbordado para amparar a las personas que sufren este tipo de problemas.

Pero lo m谩s grave y perverso de esta situaci贸n, es que en muchas ocasiones, algunas de estas personas llegan a tal grado de desolaci贸n, a tal punto de abatimiento y desesperaci贸n, que se quitan la vida, recurriendo al suicidio de cualquier forma. B谩sicamente, esta situaci贸n extrema se produce cuando la persona en cuesti贸n no encuentra salida, ni dispone de la ayuda para poder buscarla. Su term贸metro vital ha alcanzado tal temperatura que, simplemente, entienden que la 煤nica forma de liberarse de tanto sufrimiento es dejar de existir. Y as铆 lo hacen. Y lo hacen porque el sistema no les protege, es cierto, pero tambi茅n lo hacen porque es este mismo sistema quien crea las condiciones para que determinadas personas, abandonadas a su suerte, alcancen tal grado de desesperaci贸n vital. Una situaci贸n l铆mite que no saben, que no pueden gestionar, que les colapsa y les bloquea de tal modo que 煤nicamente mediante el suicidio son capaces de ponerle fin.

Las estad铆sticas en este sentido son terribles: m谩s de 3.000 personas se suicidan anualmente en nuestro pa铆s, lo cual arroja un ratio diario de unas 10 personas por d铆a. Es decir, que cada d铆a del a帽o, diez personas se quitan la vida, diez vidas son autoaniquiladas, en cualquier punto de Espa帽a (y en mundo lo hacen un mill贸n de personas cada a帽o, lo cual significa un suicidio cada 40 segundos). Pens茅moslo m谩s fr铆amente: un lunes, desde 10 puntos de nuestra geograf铆a, esas personas acaban con su vida, y el martes otros 10, y el mi茅rcoles los 10 siguientes, etc. Es una estad铆stica absolutamente demoledora, que no nos podemos permitir como sociedad. El suicidio es la tercera causa de muerte entre los 15 y los 29 a帽os, y su principal causa de muerte no natural, y a causa de la pandemia, han aumentado en un 250%. Seg煤n el Instituto Nacional de Estad铆stica (INE), en 2019 se suicidaron en Espa帽a 2.771 hombres y 900 mujeres, que seg煤n el Colegio de Psicolog铆a de Madrid, es una cifra que debiera estar multiplicada por dos o tres, ya que muchos de estos casos se registran como accidentes, como otro tipo de muerte, o bien son enmascarados bajo el silencio, el estigma o el tab煤.

El pasado s谩bado, 11 de septiembre, y por primera vez, la plataforma Stop Suicidios organiz贸 en Madrid una manifestaci贸n para llamar la atenci贸n sobre este problema (https://zonaretiro.com/salud/manifestacion-suicidios-madrid/). Ojal谩 haya concienciado la mente de muchas personas sobre el asunto, y sobre todo, de muchos de los pol铆ticos que tienen en sus manos poder prevenir estas terribles situaciones. Su reivindicaci贸n principal ha sido la de exigir al Gobierno un Plan Nacional de Prevenci贸n del Suicidio (s贸lo 28 pa铆ses en el mundo lo poseen). Esperemos que se dise帽e, y que se cumpla. La manifestaci贸n ha sido apoyada por el Colegio de Psicolog铆a de Madrid. Pero intentando ir un poco m谩s all谩 de la fr铆a estad铆stica, ser铆a bueno preguntarse por las causas que originan estas terribles situaciones, plantear la gravedad de este fen贸meno, y preguntarnos qu茅 aspectos deber铆amos cambiar, como sociedad, para evitar o prevenir estas situaciones l铆mite. Quiz谩 debamos comprender, y los psic贸logos avalan esta idea, que no se trata de un fen贸meno exclusivamente cl铆nico, sino que tambi茅n posee una vertiente econ贸mica y social de suma importancia. Abundando en ello, podr铆amos llegar a la conclusi贸n de que las herramientas de prevenci贸n, que tanta falta hacen, no debieran centrarse 煤nicamente en los aspectos de la salud mental, sino tambi茅n en los aspectos econ贸micos y sociales.

Veamos: es evidente que, debido a cualquier tipo de problema mental, originado desde cualquier causa (un desenga帽o amoroso, un fracaso profesional, una decepci贸n personal, un refugio en el trabajo, la p茅rdida de un ser querido鈥), alguien puede llegar a estas terribles situaciones l铆mite. Incluso existen personas que, fisiol贸gicamente, poseen niveles bajos de determinadas sustancias, lo cual les provoca cierta tendencia hacia estados an铆micos proclives a estas situaciones. Est谩 claro, entonces, que la prevenci贸n cl铆nica es fundamental (al igual por ejemplo que la prevenci贸n hacia cualquier tipo de c谩ncer), para poder llegar a ayudar, a tiempo, a estas personas. Pero 驴son 茅stas las 煤nicas situaciones que conducen a la gente al suicidio en nuestro modelo de sociedad? Creemos que no. Pensamos que existen muchas m谩s situaciones, que conducen igualmente a la extrema desesperaci贸n a las personas que las padecen, pero cuya etiolog铆a no se encuentra en la casu铆stica anterior, sino en las propias situaciones vitales y personales a las que el sistema aboca a estas personas. En estos casos, aunque no posean ning煤n trastorno mental, entienden que la muerte, la desaparici贸n, el escapar definitivamente, es la 煤nica liberaci贸n a su situaci贸n.

Los informes de diversas ONG鈥檚, a帽o tras a帽o, denuncian la tremenda situaci贸n de precariedad vital que sufren muchas personas en nuestro pa铆s, personas solas o acompa帽adas, familias con o sin hijos, j贸venes y mayores, hombres y mujeres, que simplemente, experimentan un grado de desesperaci贸n causado por estas situaciones de precariedad vital. La falta de trabajo, la falta de ingresos m铆nimos para poder proveer los necesarios suministros, la pobreza energ茅tica y alimentaria, la p茅rdida de sus viviendas, los desalojos y desahucios, muchas veces incluso desde una falta de colch贸n familiar que les proteja, los aboca a situaciones absolutamente desesperadas, ante las cuales no encuentran otra salida que el suicidio. Pero enti茅ndase bien: no estamos haciendo apolog铆a de este terrible fen贸meno, estamos intentando explicar sus causas. No estamos justificando a los suicidas, estamos intentando comprenderlos, asimilar las razones y los motivos que les conducen a acabar con sus vidas de forma tr谩gica.

La prevenci贸n del suicidio pasa, por tanto, no s贸lo por el desarrollo de un m煤sculo sanitario y cl铆nico que tenga la suficiente capacidad p煤blica como para atender a todas las personas que lo necesiten, sino y sobre todo, por eliminar las terribles situaciones de desprotecci贸n social y de precariedad vital que pueden conducir a determinadas personas a recurrir al suicidio como soluci贸n a sus problemas, o mejor dicho, como liberaci贸n ante los mismos. En este sentido, debemos desarrollar pol铆ticas p煤blicas que incidan en la protecci贸n social absoluta, de tal forma que ninguna persona llegue a encontrarse en situaci贸n de p茅rdida total de sus apoyos o c铆rculos sociales y econ贸micos. Se deben desarrollar mecanismos que, ante la falta de empleo, o ante la existencia de trabajos precarios, protejan mediante una Renta B谩sica Universal a todas las personas, se deben desarrollar planes de construcci贸n de Vivienda de Protecci贸n Social (hoy d铆a absolutamente rid铆culos o inexistentes) que garanticen el derecho humano fundamental a una vivienda asequible seg煤n el nivel de renta, se deben garantizar de forma universal e indefinida los suministros b谩sicos a toda la poblaci贸n (energ铆a, transporte鈥), y se deben robustecer los recursos dedicados a la Sanidad P煤blica y a la Educaci贸n P煤blica, de tal forma que nadie quede excluido de los mismos, por ning煤n motivo, o ante ninguna p茅rdida de ingresos.

Estamos firmemente convencidos de que, el d铆a en que seamos capaces de dise帽ar un modelo pol铆tico, econ贸mico y social lo suficientemente robusto como para no dejar a nadie atr谩s, en el que todo el mundo vea garantizados sus derechos fundamentales y sus necesidades b谩sicas, y donde nadie tenga que sufrir situaciones de precariedad vital, ese d铆a el n煤mero de suicidios descender谩 de manera importante. Por supuesto que continuar谩 habiendo suicidios, eso no podremos evitarlo nunca, pero adem谩s de evitarlos desde la protecci贸n sanitaria p煤blica (ante los casos que efectivamente provienen de una enfermedad mental), los evitaremos tambi茅n desde la 贸ptica de la falta de referentes de protecci贸n social y econ贸mica. La desesperaci贸n, el abatimiento y la desolaci贸n m谩s absoluta tambi茅n llegan por estas v铆as, tambi茅n provocan suicidios, y tambi茅n podemos evitarlos. Ya lo hemos afirmado muchas veces, y aqu铆 viene de nuevo a colaci贸n: el capitalismo mata. Tambi茅n provocando suicidios.




Fuente: Asociaciongerminal.org