January 13, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
213 puntos de vista

Resumen:Los movimientos rebeldes se plantean preguntas comunes m谩s all谩 de geograf铆as en apariencia distantes. En este art铆culo se ve c贸mo el movimiento zapatista y el movimiento kurdo de liberaci贸n no s贸lo se han hecho preguntas similares, sino que han llegado a conclusiones semejantes, a煤n si los contextos diferentes de las rebeld铆as y del capitalismo imponen diferencias. En cuanto a los cuestionamientos coincidentes est谩 el del Estado-naci贸n y la emancipaci贸n, la cultura y la cuesti贸n 茅tnica, la autonom铆a. La investigaci贸n se basa principalmente en documentos representativos de estos movimientos.

INTRODUCCI脫N

Las preguntas que nos formulamos acerca de un movimiento revolucionario en un lugar del mundo con mucha frecuencia son pertinentes tambi茅n para otras. En este texto se ve c贸mo las interrogantes que se puede formular un movimiento revolucionario latinoamericano, como los zapatistas, son semejantes a las que se plantean revolucionarios en el Medio Oriente, como los kurdos, lo que no descarta que se las puedan preguntar tambi茅n en otras geograf铆as y temporalidades. Las fibras humanas, en este caso las de los antagonismos, la rebeli贸n y la b煤squeda de llevar las utop铆as emancipadoras a la pr谩ctica no se dejan delimitar por 谩reas geoculturales as茅pticamente definidas.

En las d茅cadas posteriores a la desaparici贸n de la Uni贸n Sovi茅tica y la ca铆da del bloque 鈥揳s铆 llamado鈥 comunista, hemos sido testigos de la persistencia de movimientos insurgentes que buscan ir m谩s all谩 del sistema capitalista. Dos de los m谩s notorios han sido el movimiento zapatista, en el que participan miles de ind铆genas de Chiapas, en las monta帽as del sureste de M茅xico, y el movimiento kurdo de liberaci贸n en el norte de Siria, el sureste de Turqu铆a, as铆 como en las monta帽as del Kurdist谩n iraqu铆 e iran铆. Aunque es probable que, en muchas partes del planeta, exista un sentido de urgencia por resolver los problemas que aquejan a los m谩s pobres y excluidos, es interesante ver que algunas propuestas creativas han tomado forma en estas regiones, en las que las condiciones para vivir a menudo se vuelven desesperadas.

En este texto se intenta estudiar c贸mo, de manera independiente, un par de grupos subalternos y rebeldes en 谩reas marginadas de Am茅rica Latina y en las intersecciones entre el mundo 谩rabe, Turqu铆a e Ir谩n han planteado sus ideas de revoluci贸n y emancipaci贸n.

Puede sorprender a primera vista que se busque reflexionar acerca de estos dos movimientos, ubicados a tanta distancia y en contextos tan dis铆miles. Tras admitir lo complicado de semejante tarea, Gambetti (2009) opta por compararlos al menos en terminus de la construcci贸n de espacios, en los que cada uno ha logrado establecer un elevado grado de autonom铆a. Mehmet Kucukozer (20092010), por su lado, ha identificado elementos en com煤n en cuanto al tipo de sociedades y comunidades en que cada uno se ha desarrollado y c贸mo les ha afectado, espec铆ficamente, el capitalismo en la era de la globalizaci贸n. Aqu铆, se busca yuxtaponer los dos movimientos m谩s que compararlos con miras a poner en evidencia sus planteamientos pol铆ticos de poner en pr谩ctica una utop铆a emancipadora y que rebasan las diferencias contextuales entre un continente y otro.

M谩s all谩 de similitudes y diferencias, lo que sobresale es una preocupaci贸n en ambos por encontrar respuestas al problema de la emancipaci贸n en una era en la que la soluci贸n por la v铆a del control del Estado sufre no s贸lo de un gran desprestigio sino de un alto grado de ilegitimidad, sea por el fracaso del experimento comunista 鈥揷entrado en el poder estatal en la Uni贸n Sovi茅tica y el Bloque del Este鈥 o por la ofensiva neoliberal 鈥搎ue se ha batido por adelgazar el Estado dentro del r茅gimen capitalista鈥. La experiencia de los gobiernos posneoliberales en Am茅rica Latina, Venezuela y Argentina, por ejemplo, tampoco alientan esa v铆a.

En el presente texto, se exploran algunos elementos centrales de la forma en que los movimientos zapatista y kurdo de liberaci贸n expresan sus aspiraciones, con el objetivo de identificar algunas de las semejanzas m谩s notorias. Es bastante sorprendente la existencia de tantas cercan铆as entre movimientos geogr谩ficamente tan alejados y que no hab铆an sostenido ning煤n contacto directo hasta 2015.

A pesar de or铆genes ideol贸gicos establecidos sobre la idea de la dictadura del proletariado y la v铆a de la revoluci贸n violenta para su consecuci贸n, tanto el movimiento kurdo, como el ligado al Ej茅rcito Zapatista de Liberaci贸n Nacional (EZLN), han evolucionado hacia una visi贸n del futuro en la que la captura del poder del Estado ha dejado de ser un objetivo. Todo lo contrario, ambos han otorgado importancia estrat茅gica a la construcci贸n de realidades alejadas del capitalismo circundante mediante el establecimiento de regiones aut贸nomas.

Las utop铆as emancipadoras, en lo que se refiere a los zapatistas, han sido presentadas en varios textos que se utilizaron para esta investigaci贸n, incluidos los libros de texto de la escuelita zapatista realizada en Chiapas en 2013 y 2014 y el primer tomo de las memorias del seminario 鈥淓l pensamiento cr铆tico frente a la hidra capitalista鈥, realizado en el Centro Ind铆gena de Capacitaci贸n Integral (CIDCI)-Universidad de la Tierra, en San Crist贸bal de las Casas del 3 al 9 de mayo de 2015, que recopila las presentaciones de la comandancia zapatista (Comisi贸n Sexta del ezln, 2015).

Las propuestas del movimiento kurdo de liberaci贸n en las que se basa la pr谩ctica de diversos movimientos y organizaciones en diferentes territorios, han sido presentadas en diversos libros y folletos de Abudllah 脰calan, particularmente sus escritos de prisi贸n (脰calan, 20072011b) entre otros (脰calan, 2011a).

En el primer apartado de este ensayo se reflexiona acerca de algunas coincidencias en la historia de Turqu铆a y M茅xico, poniendo el acento en lo que se refiere a la relaci贸n del Estado-naci贸n con los grupos 茅tnicos minoritarios y marginados; se opta por yuxtaponer estos dos Estados porque fue en su seno en el que se desarrollaron originalmente los movimientos en cuesti贸n, aunque su trascendencia rebasa esas fronteras. En el segundo, se explora el origen y la evoluci贸n de ambos para subrayar algunas tendencias en com煤n, sin desde帽ar las diferencias. En el tercero, se identifican algunas aristas de contacto en su evoluci贸n posterior.

B谩sicamente, se argumenta que, por distintas circunstancias, los dos movimientos, tras partir de posiciones marxistas-leninistas centradas en el Estado y la violencia de clase, han transitado hacia posturas que buscan realizar cambios sociales profundos mediante la pr谩ctica de la autonom铆a pol铆tica, social y cultural de los grupos 茅tnicos que los constituyen, pero con aspiraci贸n de incluir a los otros grupos, a煤n si mayoritarios, para trascender no s贸lo la condici贸n de opresi贸n 茅tnica sino el capitalismo, mientras rechazan la secesi贸n o la destrucci贸n violenta del Estado que buscara construir un Estado nuevo que se asumiera como una nueva violencia leg铆tima organizada.

TURQU脥A Y M脡XICO, ALGUNAS SEMEJANZAS

Es posible que siempre que se comparan dos pa铆ses se encuentren coincidencias, particularmente si, por una causa u otra, ambos han enfrentado condiciones m谩s o menos similares en el mundo. Como sea, Turqu铆a y M茅xico han tenido algunas coincidencias hist贸ricas durante el siglo XX y lo que va del XXI. Por supuesto, la comparaci贸n encuentra l铆mites, y esto por muchos motivos, entre los que destaca el ambiente regional. As铆, aunque M茅xico se puede comparar con Turqu铆a, Egipto, Ir谩n o muchos otros pa铆ses de dimensiones, poblaci贸n y econom铆a semejantes, el entorno tiene muy fuertes implicaciones.

Si ponemos en la balanza 煤nicamente a M茅xico y a Turqu铆a, veremos que se trata de pa铆ses que se encuentran en la frontera entre zonas de desarrollo econ贸mico capitalista temprano (Europa para Turqu铆a; Estados Unidos para M茅xico) y otras a las que, al igual que a ellos, la modernidad y el capitalismo les call贸 de golpe. Ambos cuentan con decenas de millones de habitantes, sus litorales son muy extensos, vivieron revoluciones a inicios del siglo xx, heredaron una gran diversidad social, 茅tnica e incluso religiosa.

Sus 茅lites forjaron sendos nacionalismos fuertes y abarcadores en los que la laicidad tuvo un papel preponderante en la creaci贸n de Estados viables y ambos enfrentaron rebeliones importantes durante la d茅cada de 1920 basadas en fuertes sentimientos religiosos. Podr铆amos buscar coincidencias un poco m谩s lejos y observar que sus capas dominantes intentaron afianzar la identidad nacional con base en un modelo europeizante en el que se presionaba a la poblaci贸n a adoptar cambios, que iban desde la prohibici贸n de la vestimenta tradicional hasta el intento de imponer una lengua nacional mayor o menormente ajena a sus poblaciones. Con todo, se trata de fen贸menos distintos en los que, adem谩s, las condiciones eran y siguen siendo diferentes. Tras la Primera Guerra Mundial, Turqu铆a naci贸 del desmembramiento y la desaparici贸n de un imperio que hab铆a sido europeo, asi谩tico y africano, el otomano, con la invasi贸n de ej茅rcitos europeos; el M茅xico del siglo XX, de una prolongada guerra civil, la Revoluci贸n Mexicana de 1910 a 1920, en que la intervenci贸n extranjera directa no fue sino un episodio breve que se interrumpi贸 precisamente gracias a la Primera Guerra Mundial. Ese momento, hace alrededor de cien a帽os, dar铆a a luz al Medio Oriente, repleto de fronteras internas, en que los conflictos, nacionales e internacionales, de tinte antiimperialista, religioso o laico, terminar铆an por convertirse en lugar com煤n. Am茅rica Latina, con sus fronteras coloniales, en cambio, no s贸lo se hab铆a gestado durante el siglo precedente, sino que ahora se transformaba en el coto exclusivo de la entonces emergente potencia de los Estados Unidos de Norteam茅rica.

Esto tuvo toda una serie de implicaciones, particularmente despu茅s de la Segunda Guerra Mundial. Mientras que los gobernantes turcos se sent铆an amenazados por la Uni贸n Sovi茅tica, participaron en el esfuerzo estadounidense de la Guerra de Corea y se integraron a la Organizaci贸n del Tratado del Atl谩ntico Norte (otan), los l铆deres mexicanos nunca sintieron aquella amenaza en t茅rminos reales. Cuando en 1960, 1970 y 1980 los militares turcos tomaron directamente en sus manos las riendas del gobierno, el ej茅rcito mexicano se mantuvo al margen de la pol铆tica, aceptando la posici贸n subordinada que se les hab铆a asignado desde la formaci贸n en 1929 de lo que despu茅s se convertir铆a en el Partido Revolucionario Institucional, que se mantuvo ininterrumpidamente en el poder hasta el a帽o 2000, cuando en M茅xico se inauguraron las elecciones competitivas, mientras que en Turqu铆a las hubo desde 1950.

Los caminos de ambos pa铆ses vuelven a cruzarse en la d茅cada de 1990 tras la introducci贸n sistem谩tica del neoliberalismo con la firma turca del acuerdo aduanero de la Uni贸n Europea y la integraci贸n de M茅xico al Tratado de Libre Comercio de Am茅rica del Norte (TLCAN). La crisis econ贸mica y la exclusi贸n de Turqu铆a de la asociaci贸n europea la llevar铆an a buscar nuevos horizontes econ贸micos y comerciales generando altas tasas de crecimiento. La burgues铆a de M茅xico, en cambio, concentrar铆a el grueso de sus negocios internacionales con Estados Unidos y, aunque menos, con Canad谩, sin que obstara su ingreso a la Organizaci贸n Mundial de Comercio, la firma de decenas de tratados de libre comercio y su adhesi贸n a la Organizaci贸n para la Cooperaci贸n y el Desarrollo Econ贸mico (OCDE). Sus tasas de crecimiento no vieron un dinamismo comparable.

No obstante, ocurrir铆a otra coincidencia curiosa. En los a帽os 2000, en ambos pa铆ses llegar铆an a la cima gubernamental nuevos partidos, neoliberales, pero conservadores y de base religiosa. Tanto el turco Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) como el mexicano Partido de Acci贸n Nacional (PAN) se presentaban como agentes del 鈥渃ambio democr谩tico鈥, aunque ninguno ser铆a capaz de hacer culminar la transici贸n a la democracia, as铆 fuera formal. En ambos casos el proceso se trunc贸.

La actitud ante ciertos grupos 茅tnicos a lo largo del siglo XX fue tambi茅n parecida. En la Turqu铆a moderna, se adopt贸 la pol铆tica de negar la existencia de los kurdos, se prohibi贸 el uso de su lengua y se intent贸 asimilarlos como parte de la naci贸n turca laica. El trauma del desmembramiento del Imperio otomano hab铆a generado entre las 茅lites nacionales de la rep煤blica una reacci贸n al茅rgica a todo lo que pudiera significar diferencias y posibles desgarramientos futuros. Los kurdos fueron relegados a partir de la rebeli贸n del Sheyj Said en 1925.

En M茅xico, los pueblos ind铆genas, entre los que se hablaban decenas de lenguas diferentes, participaron en el movimiento revolucionario de 1910. No obstante, el nuevo r茅gimen aplic贸 hacia ellos una pol铆tica asimilacionista, de destrucci贸n paulatina de sus lenguas y culturas mediante la alfabetizaci贸n en espa帽ol, buscando integrarlos a la moderna naci贸n laica. Tambi茅n durante la d茅cada de 1920, habr铆a una rebeli贸n de base religiosa, la llamada Cristiada, que fue aplastada por las armas. No obstante, en M茅xico, al igual que en muchos pa铆ses latinoamericanos, se desarrollar铆a la teolog铆a de la liberaci贸n durante la segunda mitad del siglo, que convergi贸 con movimientos emancipatorios de izquierda radical, particularmente en regiones como Chiapas. En Turqu铆a, como en el resto del Medio Oriente, la gran mayor铆a de los movimientos pol铆ticos conocidos como islamistas hab铆an sido conservadores, generalmente opuestos a la izquierda socialista y nacionalista.

DE GRUPOS DE J脫VENES A PUEBLOS EN LUCHA

No s贸lo son muchas las coincidencias hist贸ricas, pol铆ticas y sociales de los contextos en los que aparecieron el movimiento kurdo de liberaci贸n y el movimiento zapatista, sino que tambi茅n hubo algunas similitudes en la forma en que se originaron. En este apartado se pone el acento en algunas de las m谩s notorias. Se subrayan las coincidencias hist贸ricas y sociales, pero tambi茅n algunas de sus maneras de plantear sus propuestas estrat茅gicas y de futuro.

Tanto el Partido de los Trabajadores de Kurdist谩n como el antecesor del Ej茅rcito Zapatista, las Fuerzas de Liberaci贸n Nacional (FLN), surgieron del proceso de radicalizaci贸n de la juventud a escala internacional sucesor de 1968. En Turqu铆a al igual que en M茅xico numerosos j贸venes conformaron organizaciones radicales de izquierda durante esa 茅poca. Algunas optaron por la v铆a armada y se acercaron a poblaciones marginadas del campo, a menudo buscando trabajar con grupos 茅tnicos oprimidos. Un pu帽ado de j贸venes kurdos de Turqu铆a, que hab铆an militado en organizaciones revolucionarias anteriores, form贸 el PKK en 1978 y de inmediato empez贸 a organizar lo que terminar铆a por convertirse en una rebeli贸n armada. En M茅xico, j贸venes mestizos de las ciudades crearon en 1969 las fln con una visi贸n de foco guerrillero, pero que empezaron a virar hacia una concepci贸n de ej茅rcito revolucionario, con lo que se acercaron a comunidades ind铆genas, de varias etnias mayenses, en Chiapas desde 1974; en 1983 formar铆an el Ej茅rcito Zapatista de Liberaci贸n Nacional (Cedillo-Cedillo, 2012).

Los fundadores de estas organizaciones tomaban su inspiraci贸n de los movimientos de liberaci贸n nacional, que con frecuencia eran guerrillas que confrontaban dictaduras en Asia, 脕frica y Am茅rica Latina con base en diversas variantes de lo que entonces se conoc铆a como marxismo-leninismo, tales como la revoluci贸n vietnamita. Entre sus formas de organizaci贸n, destacaban variadas versiones m谩s o menos autoritarias del centralismo democr谩tico y, entre sus objetivos, el derrocamiento del capitalismo para establecer un Estado con un car谩cter de clase distinto, proletario, en el que se liberar铆a a una naci贸n oprimida ya fuera directamente por el imperialismo o por clases opresoras ligadas a 茅ste.

Incluso si ambos surgieron de la radicalizaci贸n de los j贸venes en ambientes urbanos, sus composiciones posteriores se explican sobre todo por su 茅xito en la pr谩ctica revolucionaria entre los sectores m谩s marginados cultural y socialmente.

El este y el suroeste de Turqu铆a, habitados mayoritariamente por poblaciones kurdas, se encuentran entre las regiones m谩s pobres de este pa铆s. De forma similar, Chiapas es uno de los estados m谩s desfavorecidos de M茅xico. As铆, en ambos casos, el problema de fondo, aun comprendiendo cuestiones econ贸micas y de clase, va m谩s all谩. El PKK, como su nombre lo dice, se presentaba como de los trabajadores, pero de Kurdist谩n, con lo que desbordaba las fronteras del Estado turco. Las distintas poblaciones mayas de los Altos de Chiapas, as铆 como otras comunidades ind铆genas en M茅xico, se han visto discriminadas por las 茅lites blancas y mestizas. El Ej茅rcito Zapatista es ante todo una organizaci贸n de poblaciones mayas insurgentes, aunque todas las declaraciones de la selva Lacandona, incluso la primera, la de 1993, han presentado reivindicaciones de una base mucho m谩s amplia.

Es quiz谩 poco sorprendente que a inicios de los a帽os ochenta existiera en ambos casos una concepci贸n vertical de la relaci贸n entre la direcci贸n de la organizaci贸n revolucionaria y las otras estructuras. Despu茅s de todo, adem谩s de marxistas-leninistas, eran organizaciones clandestinas militarizadas. M谩s a煤n, la relaci贸n entre partido y sociedad, incluso, por supuesto, en las comunidades 茅tnicas entre las que buscaban implantarse, era la de una vanguardia que indica la 鈥渓铆nea鈥 a las masas.

Ambos convergieron con comunidades ancladas en tradiciones comunitarias en 谩reas remotas y desde帽adas del desarrollo capitalista y de la influencia del Estado, pero continuamente amenazadas por los antagonismos propios del sistema. En ambos casos, la convergencia dio voz a los rechazos y las aspiraciones de comunidades que han sido marginadas e ignoradas en sus pa铆ses al menos durante el siglo xx y lo que va del xxi. Estos pueblos no son los 煤nicos que sufren de una opresi贸n espec铆fica en M茅xico ni tampoco en Turqu铆a, pero son en los que se han basado de manera mayoritaria el movimiento zapatista y el kurdo de liberaci贸n.

No es de sorprender que los dos movimientos hayan puesto a debate las cuestiones de autoridad en el programa revolucionario. El modelo no pod铆a sino entrar en crisis tras el derrumbe del llamado 鈥渟ocialismo real鈥 entre 1988 y 1991. Con todo, las din谩micas locales e internas de ambos movimientos tambi茅n tuvieron su influencia. Los zapatistas lo explican abiertamente. Los miembros de las fln, ya establecido el ezln entre 1983 y 1985, terminaron por darse cuenta que cada vez que las comunidades votaban una decisi贸n que ven铆a s贸lo de la voluntad de la direcci贸n, nada ocurr铆a. En cambio, cuando las decisiones nac铆an del consenso de las comunidades, se llevaban a la pr谩ctica y poco importaba que la supuesta vanguardia revolucionaria las apoyara.

Al inicio de la d茅cada de los a帽os noventa, ambos movimientos pasaron de la v铆a armada a las propuestas de negociaciones e incluso a una concepci贸n diferente de la emancipaci贸n. Se transit贸, as铆, de dar prioridad a la voz de las armas a priorizar otras estrategias.

Los efectos de la brutal ofensiva turca, las dificultades de la lucha ante los vaivenes de la pol铆tica siria, la desaparici贸n del Bloque del Este alrededor de 1990, la obtenci贸n de ciertos logros por el movimiento kurdo para actuar pol铆ticamente en Turqu铆a durante esa d茅cada y el arresto de 脰calan en 1999, condujeron a cambios ideol贸gicos importantes, promovidos por el propio l铆der kurdo desde la prisi贸n. El objetivo de la lucha, sin perder su car谩cter insurgente, se transform贸, como se ver谩 m谩s adelante.

En Chiapas, el primero de enero de 1994, el Ej茅rcito Zapatista declar贸 la guerra al ej茅rcito mexicano. A poco de iniciados los combates, grandes manifestaciones en las urbes demandaban la paz, y los zapatistas accedieron. No depusieron las armas, pero no volvieron a emplearlas en combates ofensivos. Emprendieron entonces un proceso que los llevar铆a a transformar su repertorio, aunque sin abandonar los objetivos de realizaci贸n de una utop铆a emancipadora.

Es sumamente interesante que en los a帽os subsecuentes la evoluci贸n de los planteamientos de ambos movimientos tendr铆a algunos puntos de coincidencia en su ruptura con los repertorios ideol贸gicos que hab铆an manejado de manera similar el PKK y las FLN. En el siguiente apartado veremos algunos que parecen sobresalientes.

NUEVAS B脷SQUEDAS COINCIDENTES

Ambas rebeliones, en las d茅cadas de 1990 y 2000, terminaron por rechazar la opci贸n de construir un Estado. Ni hablar de un Estadonaci贸n; optaron por la autonom铆a en lugar de buscar separarse respecto de la naci贸n en la que sus comunidades se hab铆an visto relegadas. Propusieron un programa en que se conceb铆an nuevas formas pol铆ticas, sociales y culturales, incluso en aspectos de g茅nero, a pesar de las tradiciones religiosas y sociales de su entorno inmediato. Ambos decidieron aprovechar las grietas existentes en el r茅gimen imperante para empezar a organizar a sus comunidades (caracoles zapatistas, municipios gobernados por los partidos prokurdos legales en Turqu铆a o las regiones gobernadas por el kurdo Partido de la Uni贸n Democr谩tica, Pyd, en el norte de Siria).

En ninguno de ambos casos su actuar ha sido f谩cil. El proceso de negociaciones en Chiapas y la promesa en 2000 de que el Congreso mexicano convertir铆a los acuerdos en una ley de derechos y autonom铆a ind铆gena se top贸 con lo que el ezln y muchos mexicanos consideran una traici贸n del conjunto de la clase pol铆tica mexicana, lo que los llev贸 a romper todo tipo de negociaciones y construir alternativas ut贸picas por medio de mecanismos aut贸nomos cortados de las decisiones tomadas por las instituciones gubernamentales (caracoles, juntas de buen gobierno, municipios libres, entre otras). En las regiones kurdas, el PKK declar贸 un cese al fuego unilateral en 2000, pero se agrav贸 la actitud del r茅gimen turco en 2003 con la ocupaci贸n estadounidenses de Iraq y la formaci贸n de la regi贸n aut贸noma de Kurdist谩n en Iraq. La combinaci贸n llev贸 al PKK a reanudar la lucha armada en 2004. Nueve a帽os despu茅s, en el contexto de la guerra en Siria, el gobierno turco entr贸 en un proceso de negociaciones con el movimiento kurdo de su pa铆s entre 2012 y 2013 que terminar铆a por cancelarse en 2015 cuando las autoridades de Ankara constataron que la guerra en Siria no viraba en el sentido que deseaba, se establec铆a firmemente el PYD del lado sirio de la frontera y las elecciones en Turqu铆a no daban los resultados deseados.

Independientemente de los vaivenes pol铆ticos m谩s o menos dif铆ciles, ambas insurgencias han enfrentado reg铆menes que promueven grupos paramilitares que atacan a militantes, milicianos y bases de apoyo e intentan dividirlos por diferentes medios, b茅licos, pol铆ticos o de corrupci贸n.

A continuaci贸n, se revisan los tres elementos coincidentes del repertorio discursivo de ambos movimientos que se mencionaron m谩s arriba.

LA CULTURA Y LA CUESTI脫N 脡TNICA

Sin duda, un elemento central de la lucha de ambas resistencias tiene que ver con la cuesti贸n nacional, 茅tnica y cultural. Aunque algunos de estos asuntos han sido abordados de manera diferente en la historia de cada uno, hay algunas coincidencias en su evoluci贸n reciente.

Para los zapatistas, el elemento 茅tnico y cultural tiene una gran importancia, como se pudo ver en los llamados Acuerdos de San Andr茅s, firmados con el gobierno mexicano. La igualdad, el derecho a la conservaci贸n y el desarrollo de las culturas ind铆genas al reconocerlas como sujeto de derecho fue parte esencial de lo acordado. A pesar de que, como se mencion贸, los zapatistas se asumieron parte de la naci贸n mexicana por lo menos desde la primera declaraci贸n de la Selva Lacandona, de finales de 1993, las principales fuerzas pol铆ticas de la rep煤blica, de derecha como de izquierda, votaron en el Congreso una ley que no reflejaba lo acordado por un supuesto miedo a que se fragmentara el territorio nacional. En 2003, llegar铆an a la conclusi贸n de que el gran enemigo contra el que combate el gobierno mexicano en Chiapas no son los zapatistas, sino los pueblos indios, ya que, en el contexto de la IV Guerra Mundial del neoliberalismo, 鈥渘o son consumidores ni productores鈥.

Por su parte, el movimiento kurdo de liberaci贸n ha insistido tambi茅n en los derechos 茅tnicos y culturales de los kurdos. El derecho a la ense帽anza de la lengua kurda es una reivindicaci贸n que sigue viva, aun si se han logrado peque帽os avances en este rubro, a lo que han ayudado las presiones de la Uni贸n Europea. No obstante, por importantes que sean estos elementos, no hay que creer que se trata de un movimiento nacionalista en el sentido excluyente del t茅rmino. Al menos los integrantes del movimiento que est谩n bien familiarizados con su programa buscan coordinarse con otros sectores de las sociedades en las que viven, como han demostrado en Turqu铆a o Siria.

AUTONOM脥A Y CONFEDERALISMO DEMOCR脕TICO

El asunto de los derechos culturales involucra lo que conciben como la autonom铆a. Los derechos culturales tal como los entienden ambas rebeliones significan que el grupo que ha sido marginado, as铆 como otros, tenga la posibilidad de definirse aut贸nomamente para poner en pr谩ctica las formas de organizaci贸n que decidan para conducir los asuntos de sus comunidades sin la injerencia del grupo 茅tnico dominante.

En el caso de los zapatistas, la declaraci贸n conjunta firmada con el gobierno en San Andr茅s Larr谩inzar hablaba expl铆citamente de que los pueblos ind铆genas tendr铆an derecho a la autodeterminaci贸n dentro de un marco de autonom铆a que asegurara la 鈥渦nidad鈥 de la naci贸n mexicana, lo que les permitir铆a decidir sus formas internas de gobierno y de organizaci贸n pol铆tica, social, econ贸mica y cultural, as铆 como su identidad. Cuando el Congreso adopt贸 una ley que no se apegaba a los preceptos acordados, los zapatistas no 煤nicamente rompieron con las autoridades gubernamentales, sino que terminaron por llevar a la pr谩ctica la autonom铆a de manera unilateral. El proceso no fue f谩cil, ya que implic贸 una prolongada reflexi贸n cr铆tica acerca de la traici贸n y de c贸mo ejecutar la autonom铆a con total independencia del gobierno. A partir de entonces las comunidades zapatistas constituyeron los municipios aut贸nomos y los llamados caracoles, en los que organizaron las juntas de buen gobierno.

Para el movimiento kurdo de liberaci贸n, el proceso ha tenido una historia bastante parecida en algunos aspectos, aunque muy diferente en otros. El contenido que le dan al tema de la autonom铆a es en ocasiones distinto al que le han dado los zapatistas, pero tiene importantes puntos de contacto. De cualquier forma, el movimiento kurdo ha ejercido un grado importante de autonom铆a al gobernar ciudades de todos tama帽os, incluso de uno o dos millones de habitantes en el Kurdist谩n de Turqu铆a.

A inicios de la d茅cada de 1990, el Estado turco empez贸 a permitir la participaci贸n electoral de partidos pro-kurdos. Con el tiempo, empezaron a ganar alcald铆as de ciudades de poblaci贸n mayoritariamente kurda y a poner en pr谩ctica, en condiciones dif铆ciles, de hegemon铆a neoliberal y nacionalista turca, algunos elementos de autonom铆a en los que poco a poco se han podido afirmar relaciones sociales diferentes as铆 como el uso de la lengua y la cultura kurdas. Es posible que el cese al fuego unilateral del PKK y una pol铆tica del gobierno del akP que buscaba arrancar parte de la base kurda de los partidos legales pro-kurdos (por no mencionar el peso de la conformaci贸n de la regi贸n aut贸noma del Kurdist谩n en Irak bajo la hegemon铆a de partidos prestos a colaborar con las fuerzas de ocupaci贸n estadounidenses) haya contribuido al avance de esta tendencia. El proceso de paz iniciado de 2013 a 2015 entre el gobierno turco y la resistencia kurda pesar铆a en estas evoluciones.

Tambi茅n es importante considerar la formaci贸n de los cantones aut贸nomos kurdos en el Rojava. En el contexto de los conflictos que han sacudido a Siria desde 2011, incluyendo la fuerte rebeli贸n popular que afect贸 pr谩cticamente a todo el pa铆s, el gobierno del Partido Baa鈥榯h busc贸 deshacerse del problema de vigilar las regiones kurdas, de las que pr谩cticamente se retir贸, con lo que permiti贸 que el Partido de la Uni贸n Democr谩tica [PYD] las gobernara de manera aut贸noma. A diferencia de los municipios kurdos de Bakur, sur-oeste de Turqu铆a, en estas regiones sirias hab铆a una ausencia casi total del Estado, lo que permiti贸 establecer una diversidad de instancias de autogobierno a pesar de las deformaciones que impone el contexto de guerra en que se desarrollaron estas experiencias. Se establecieron tres cantones aut贸nomos en los que el PYD puso en pr谩ctica el confederalismo democr谩tico que incluy贸 la conformaci贸n de estructuras de autogesti贸n de diversos grupos 茅tnicos, 谩rabes, turkmenos, armenios, entre otros, y, entre los kurdos, de las mujeres y de los j贸venes.

EL RECHAZO AL ESTADO-NACI脫N

Quiz谩 lo m谩s sorprendente es que ambas insurgencias llegaron a la conclusi贸n de que ni la naci贸n, entendida como grupo etno-ling眉铆stico, ni el Estado, incluso revolucionario, est谩n en condiciones de ofrecer la v铆a para la emancipaci贸n social 鈥揹e los pueblos ind铆genas mesoamericanos o de los kurdos y tampoco de los pueblos entre los que viven鈥 ni para la construcci贸n de la utop铆a. El asunto estaba presente quiz谩 de manera embrionaria desde que se empez贸 a plantear la cuesti贸n de la autonom铆a, que derivaba de la afirmaci贸n de los derechos culturales de ambos grupos subalternos.

En el caso de los zapatistas, parece haber ocurrido durante los a帽os de reflexi贸n e introspecci贸n a partir de 2001. No parece casualidad que el libro de John Holloway (2002)Cambiar el mundo sin tomar el poder, se publicara justo el a帽o siguiente, mientras se desarrollaba el debate. Llegaron a la conclusi贸n de que el Estado, el monopolio leg铆timo de la violencia, es un instrument que domina al que lo maneja y que, por lo tanto, no puede ser un medio de emancipaci贸n. El Estado, que representa la sublimaci贸n de la hegemon铆a y de la dominaci贸n por parte de las clases poseedoras, es la negaci贸n de la autonom铆a y la afirmaci贸n de las culturas subalternas.

Sin duda, el camino a la liberaci贸n sigue siendo muy dif铆cil, pero no pasa por el control del Estado, ni siquiera en manos de una clase revolucionaria. Particularmente ahora, en la 茅poca de la globalizaci贸n neoliberal, los Estados han perdido parte de su esencia anterior: 鈥淟os Estados nacionales funcionan como parte de un gran Estado, el Estado-tierra-sociedad an贸nima que nos parte en muchos pedazos鈥, en el que desaparecen los seres humanos, ya que s贸lo importa la ley del mercado. No obstante, tampoco luchan por destruir la naci贸n mexicana ni su Estado, al grado de utilizar y respetar emblemas patrios tales como la bandera de M茅xico y el himno nacional.

El cuestionamiento de lo que se hab铆an considerado verdades evidentes en el PKK empez贸 desde los a帽os en que acababa la Guerra Fr铆a, alrededor de 1990, pero tom贸 mayor fuerza cuando 脰calan fue puesto en aislamiento en la prisi贸n de Imrali. Aunque con severas limitaciones impuestas por el r茅gimen de su encarcelamiento, desde ah铆 se puso a leer, escribir y a proseguir las reflexiones iniciadas durante los a帽os anteriores acerca de la lucha que hab铆a encabezado desde 1978 y sus perspectivas. Lleg贸 a la conclusi贸n de que la v铆a para solucionar el problema kurdo pasaba, adem谩s de por la autonom铆a, por lo que llam贸 el 鈥渃onfederalismo democr谩tico鈥. Esta concepci贸n implica rechazar el objetivo de luchar por la creaci贸n de un estado-naci贸n kurdo, que necesariamente se convertir铆a en un nuevo veh铆culo de opresi贸n, el 鈥渃ambio de viejas cadenas por otras nuevas鈥, ya que no 鈥渞efleja los intereses del pueblo鈥, sino que 鈥渞esulta m谩s de los interesas de la clase dominante鈥 (脰calan, 2011a: 19). Lo que se necesita, afirma, es m谩s democracia, por medio de un confederalismo democr谩tico, que podr铆a ayudar a promover la democracia en todo el Medio Oriente (脰calan, 2011a: 20).

ALGUNOS CRUCES DE CAMINOS

No obstante estas y otras coincidencias conspicuas, ya mencionadas o no 鈥揷omo la atenci贸n a los asuntos de g茅nero o el respeto a la diversidad religiosa鈥 entre los movimientos kurdo y zapatista, hay diferencias. 脡stas pueden explicarse por numerosas causas, incluidas la distancia y, particularmente, las condiciones en que se desarrollan.

En cuanto a la participaci贸n electoral, los zapatistas nunca han constituido partidos, pero han mantenido una postura de no intervenci贸n en las elecciones organizadas por el mal gobierno a escala municipal, estatal y federal, aunque con distintos matices de una elecci贸n a otra. Sin embargo, desde 2001, con la multiplicaci贸n de las agresiones, incluso f铆sicas, por medio de integrantes de partidos de todo el espectro (desde la derecha hasta la izquierda) en las comunidades ind铆genas, se acentu贸 la animadversi贸n hacia los procesos electorales, lo que se tradujo en una manifestaci贸n de desconfianza hacia la totalidad de los candidatos en la elecci贸n presidencial de 2006. Afuera de Chiapas, los zapatistas civiles, es decir, que no pertenecen al Ej茅rcito Zapatista, han sostenido posturas an谩logas. Consideran que la forma partido contiene enormes contradicciones y no lleva a cambiar nada en absoluto; por lo que han priorizado actuar a partir de la vida cotidiana, desde abajo, buscando producir y crear formas distintas a la del partido.

En contraste con esto, el movimiento civil kurdo en Turqu铆a no ha cesado de utilizar la forma partido, donde, desde 1990, se ha sucedido cierto n煤mero de partidos pro-kurdos, dado que el r茅gimen los ha ilegalizado uno tras otro. Estas estructuras han permitido ganar elecciones municipales y parlamentarias. Integrantes de esos partidos han gobernado numerosos municipios que, de inmediato, se transforman en instrumentos de rebeld铆a ante las autoridades centrales. Las autoridades turcas han puesto en prisi贸n a numerosos parlamentarios y alcaldes kurdos.

Hay muchas otras diferencias que en ocasiones son menos grandes de lo que parecen a simple vista. En cuanto a la lucha armada, por ejemplo, los zapatistas han renunciado a realizar operaciones ofensivas sin entregar las armas. La insurgencia kurda en Turqu铆a ha optado por buscar la paz, sin entregar tampoco las armas, pero no han renunciado completamente a emplearlas cuando lo consideran indispensable. Varios asuntos pueden influir en esta diferencia. Uno que sin duda pesa mucho son las circunstancias pol铆ticas regionales que hacen tambi茅n que la actitud del Estado mexicano hacia el EZLN sea muy distinta a la del turco hacia el PKK, aunque las fuerzas armadas de ambas rep煤blicas alienten y financien grupos paramilitares violentos con el objetivo de socavar a las organizaciones rebeldes.

La dimensi贸n espacial de la lucha de cada uno de estos movimientos es distinta. Ambos sostienen un discurso de emancipaci贸n que va m谩s all谩 del 谩mbito 茅tnico, local y regional para llegar a lo global. Sin embargo, por la misma historia kurda y de sus luchas, el movimiento kurdo de liberaci贸n es transfronterizo y plantea una soluci贸n que considera que podr铆a ayudar a acabar con los conflictos regionales, no 煤nicamente kurdos. Las comunidades ind铆genas que se convierten en bases de apoyo, milicianos o incluso integrantes del ezln act煤an, seg煤n los indicios que se tienen, dentro de las fronteras del Estado mexicano a pesar de que los grupos 茅tnicos a los que esas comunidades pertenecen puedan extenderse tambi茅n a Guatemala.

REFLEXIONES FINALES

Probablemente sorprende que algunas de las preguntas y respuestas acerca de las posibilidades de materializar una utop铆a emancipadora sean comunes porque el contexto latinoamericano parece muy distinto al de entre el Mediterr谩neo y el Golfo. Esta regi贸n se encuentra en el cruce de caminos entre varios continentes y centros mundiales de poder y en las cercan铆as de algunas de las reservas m谩s importantes de hidrocarburos del planeta, lo que ayuda a explicar el grado de conflictividad que le es end茅mico. Sin embargo, Am茅rica Latina y M茅xico, concretamente, como se pudo ver en el texto, han llegado a tener algunas importantes semejanzas con el Medio Oriente y particularmente con Turqu铆a. La globalizaci贸n y el desarrollo del capitalismo bajo la l贸gica neoliberal en la periferia de la semi-periferia podr铆an ofrecer parte de la explicaci贸n, pero no toda. Las experiencias de un movimiento rebelde en Am茅rica Latina permite profundizar la reflexi贸n acerca de otro en el Medio Oriente y viceversa. Es interesante observar que, incluso sin tener un di谩logo directo, movimientos que se han desenvuelto en contextos distintos han llegado a desarrollar repertorios relativamente similares. Las insurgencias zapatista y kurda han transitado de planteamientos de poder estatal y violencia a otros que se caracterizan por rechazar las estructuras predominantes de autoridad, por poner en cuesti贸n las narrativas hegem贸nicas de naci贸n y Estado y por perseguir seriamente la construcci贸n de la utop铆a desistiendo de la idea de la toma del poder. Sin duda, tambi茅n hay diferencias, algunas derivadas del simple hecho de que siguen trayectorias paralelas o de las circunstancias en que luchan. Aun as铆, algunas son relativamente superficiales y otras son menos profundas de lo que parecen a simple vista.

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Bajo el Volc谩n, vol. 18, n煤m. 27, 2017 鈥 Gilberto Conde 鈥 Benem茅rita Universidad Aut贸noma de Puebla

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org