April 27, 2021
De parte de La Haine
143 puntos de vista


Si las protestas y las huelgas contin煤an bajo el paraguas de la LND, que carece de un plan concreto para derrotar a la Junta militar, el futuro seguir谩 siendo sombr铆o

Dos semanas despu茅s del golpe de Estado del 1 de febrero de 2021 en Birmania, los militares sacaron los tanques a las calles de Rang煤n. El pretexto para el golpe fue la supuesta manipulaci贸n de las elecciones celebradas en noviembre de 2020 que dieron la victoria al partido liberal Liga Nacional por la Democracia, LND, acusaci贸n que rechaz贸 la Comisi贸n electoral y que los militares no han podido sostener con ninguna prueba.

Aung San Suu Kyi, la se帽ora, Consejera de Estado y de facto jefa del gobierno derrocado, fue detenida, como el presidente U Win Myint, junto a otros ministros y diputados: seg煤n el comunicado del Partido Comunista de Birmania que llamaba a organizar la huelga general y a impulsar el movimiento de desobediencia contra los golpistas, los dirigentes de la LND fueron 鈥渃apturados como pollos鈥 por el ej茅rcito.

Desde entonces, las manifestaciones de protesta y huelgas se han sucedido en todo el pa铆s, pese a que los decretos de la Junta militar impusieron la ley marcial y el toque de queda, bloquearon internet, rodearon con tanques el Parlamento en Naypyidaw, y permiten que el ej茅rcito, Tatmadaw, pueda registrar cualquier domicilio. En Mandalay, la vieja corte, hasta los monjes budistas de Mya Taung salieron a manifestarse, como hicieron en los d铆as de azafr谩n de 2007, y en otras localidades la polic铆a confraterniz贸 con las protestas.

La situaci贸n se complica para la Junta: a los muertos por disparos del ej茅rcito en Mandalay, las sanciones de EEUU y Gran Breta帽a y las constantes manifestaciones, se ha a帽adido el comunicado de doce empresas multinacionales donde expresaban su preocupaci贸n por la crisis en el pa铆s: fueron Carlsberg, Heineken, Coca-Cola, Nestl茅, H&M; las compa帽铆as de telecomunicaciones Telenor y Ooredoo; las petroleras y gasistas Total, Unocal Myanmar y Woodside; la de telefon铆a, Ericsson, y la naviera Maersk, que cuentan con m谩s de cien mil trabajadores en Birmania, ped铆an un 鈥渆ntorno empresarial estable鈥 y defend铆an el estado de derecho y los derechos humanos. La huelga general convocada para el 22 de febrero de 2021 (denominada 鈥渃inco dos鈥 por 22.2.2021) tuvo gran seguimiento y consigui贸 paralizar por completo el pa铆s, pese a las amenazas del ej茅rcito advirtiendo de que muchos manifestantes 鈥減odr铆an morir鈥.

En los d铆as posteriores al golpe, la canciller铆a norteamericana filtr贸 a los medios de comunicaci贸n que China conoc铆a los planes del ej茅rcito birmano, acusaci贸n que fue desmentida por el embajador chino en Naypyitaw, Chen Hai, que manifest贸 adem谩s que la situaci贸n creada por el golpe de Estado 鈥渘o es en absoluto lo que China quiere ver鈥, al tiempo que un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wang Wenbin, negaba las noticias de que China hubiese apoyado o consentido el golpe. EEUU filtr贸 tambi茅n los documentos que se debat铆an en el Consejo de Seguridad con el objetivo de poner a China en una delicada posici贸n sugiriendo que el Consejo de Seguridad no consigui贸 llegar a un acuerdo para condenar el golpe de Estado porque China lo rechaz贸. En realidad, China y Rusia suscribieron el comunicado del 4 de febrero del Consejo de Seguridad que mostraba la 芦profunda preocupaci贸n禄 por la situaci贸n en Birmania, ped铆a la libertad de los detenidos, y apoyaba la apertura de negociaciones para una soluci贸n democr谩tica. 

Biden abord贸 la crisis en conversaciones con Xi Jinping y Narendra Modi. Jap贸n, con una posici贸n semejante a la de China, llamaba tambi茅n a resolver la crisis con el di谩logo entre las partes. Pocos d铆as despu茅s, otras filtraciones norteamericanas acusaban a China de estar tras los disturbios producidos en las manifestaciones de protesta contra el golpe: as铆, se acusaba a Pek铆n de una cosa y la contraria, y la portavoz del Ministerio de Exteriores chino se帽al贸 que todas esas filtraciones ten铆an un objetivo: sembrar la discordia entre China y Birmania. El 17 de febrero, el embajador Chen Hai declaraba en la prensa birmana que Pek铆n no ten铆a conocimiento previo del pronunciamiento militar y que las informaciones sobre aviones chinos trasladando t茅cnicos al pa铆s junto a la supuesta presencia de soldados chinos en las ciudades birmanas eran rumores interesados y rid铆culos.

La condena de Washington era una aviesa escenificaci贸n: no solo porque en los 煤ltimos a帽os ha seguido apoyando golpes de Estado en el mundo (contra Lugo en Paraguay, en 2012; Obama se abstuvo de condenar el pronunciamiento del general Al-Sisi en Egipto en 2013; adem谩s, impuls贸 el golpe del Maid谩n en Ucrania en 2014; y el lawfare en Brasil en 2016 contra Dilma Rousseff, el golpe de Estado de los militares en Thailandia, en 2014; y la asonada militar en Bolivia contra Evo Morales en 2019, entre otros) sino porque su prop贸sito en Birmania busca estimular la ruptura de su cooperaci贸n con China y aumentar las disputas con la ASEAN. El Departamento de Estado cree que apoyar la opci贸n de Aung San Suu Kye es, de momento, la m谩s favorable a sus intereses, pero no tiene nada que ver con la 鈥渄efensa de la democracia鈥, no solo porque esa 鈥渄emocracia鈥 deja fuera al Partido Comunista (que antes de 1953, cuando pudo ser legal, fue el m谩s importante del pa铆s), sino porque ese discurso de 鈥渄efensa de la libertad y la democracia鈥 convive pl谩cidamente con la alianza de EEUU con siniestras dictaduras en todo el planeta.

Los pa铆ses de la ASEAN han mostrado gran prudencia: Thailandia, Camboya, Filipinas, Singapur, han preferido considerar el golpe como un 鈥渁sunto interno鈥, porque temen la desestabilizaci贸n del pa铆s y sus consecuencias en la regi贸n. Por su parte, Indonesia intenta mediar entre el ej茅rcito y el gobierno derribado, y Vietnam, que siempre ha mantenido relaciones con la Birmania de los militares o de Aung San Suu Kye, teme que la crisis haga aumentar la inestabilidad en el sudeste asi谩tico y dificulte la contenci贸n de la pandemia y la resoluci贸n de las diferencias sobre el Mar de China meridional. Pek铆n, ante el bloqueo en Birmania, considera que deben iniciarse negociaciones entre todos los sectores pol铆ticos para alcanzar un compromiso y solucionar pac铆ficamente la crisis, e impugna el modelo occidental que EEUU quiere imponer, y su intervenci贸n, que considera puede agravar las tensiones. De hecho, el golpe de Estado perjudica a China, que puede ver afectados sus intereses en el pa铆s si se aplican las sanciones internacionales con que amenaza EEUU, objetivo obvio e inconfesable del gobierno norteamericano. Inmediatamente despu茅s del golpe de Estado, el portavoz oficioso del gobierno chino, Global Times, publicaba un editorial llamando a que 鈥淓EUU se abstenga de echar le帽a al fuego鈥.

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La dictadura militar se prolong贸 en Birmania durante medio siglo, entre 1962 y 2011. En ese 煤ltimo a帽o, los militares birmanos apostaron por mejorar las relaciones con EEUU y por el reparto del poder con Aung San Suu Kye y la LND. Antes, EEUU hab铆a enviado varias discretas delegaciones para sondear y negociar con la dictadura militar, y en noviembre de 2011 Hillary Clinton viaj贸 al pa铆s para entrevistarse con el general Thein Sein, hombre fuerte del r茅gimen. Tras ello, Obama visit贸 Birmania en 2012, adem谩s de Thailandia y Camboya: era la aplicaci贸n del giro a Asia dise帽ado en el Pent谩gono y el Departamento de Estado en busca de la contenci贸n de China. Obama volvi贸 en noviembre de 2014: levant贸 las sanciones, y apoy贸 entonces al general Thein Sein, anterior secretario de la Junta Militar y presidente del pa铆s, que impulsaba las reformas; el objetivo de su viaje era limitar la influencia que China hab铆a conseguido en el pa铆s durante los a帽os de aislamiento birmano.

La operaci贸n carec铆a de riesgos para Thein Sein: buscaba la benevolencia norteamericana, contaba con el apoyo de los militares que se enfrentaron a la guerrilla comunista respaldada por Pek铆n, dispon铆a de una constituci贸n que reservaba un relevante espacio de poder para el Tatmadaw y sab铆a que la dirigente de la LND, Aung San Suu Kye, defend铆a un programa neoliberal que permitir铆a mantener las corporaciones del ej茅rcito en la econom铆a del pa铆s. En 2016, tras las elecciones, en el marco de esa reforma controlada, el general Thein Sein es sustituido en la presidencia por Htin Kyaw, mano derecha de Aung San Suu Kye, que no puede acceder a esa responsabilidad por la constituci贸n impuesta por los militares. Al mismo tiempo, la NED (National Endowment for Democracy) estadounidense opera en el pa铆s a trav茅s del Institute for Strategy and Policy de Myanmar, ISP, y aumenta el protagonismo y la actividad de la embajada norteamericana. La NED, que simula ser una ONG, en realidad fue fundada por decisi贸n del gobierno estadounidense, est谩 supervisada por el Congreso y controlada por la CIA. Tambi茅n la USAID trabaja en el pa铆s, con programas dotados con millones de d贸lares para 鈥渇ortalecer a la sociedad civil y apoyar a medios independientes y al sector privado鈥. EEUU se emplea a fondo para atraerse el pa铆s.

El r茅gimen convoc贸 las elecciones de 2015, que gan贸 la LND y dieron paso a la cohabitaci贸n y aproximaci贸n de Aung San Suu Kyi con los militares, mientras los dif铆ciles equilibrios pol铆ticos de la Consejera de Estado le llevaron tambi茅n a mejorar las relaciones con Pek铆n para asegurar su ayuda al desarrollo de Birmania. Al mismo tiempo, acompa帽贸 a los militares en la represi贸n a los rohiny谩s que se acentu贸 en 2017, hasta el extremo de defender su actuaci贸n en los foros internacionales y, en 2019, ante la Corte Internacional de Justicia, el 贸rgano judicial de la ONU que tiene sede en La Haya; adem谩s, elogi贸 en diferentes ocasiones al ej茅rcito. Sus declaraciones de apoyo al Tatmadaw en la represi贸n a los rohiny谩s fueron apoyadas, sorprendentemente, por algunos grupos guerrilleros, como los del estado Shan y el estado Wa. Aunque se considere que la Consejera de Estado hac铆a un arriesgado ejercicio de pragmatismo para afianzar el cambio pol铆tico, no le ha servido de mucho.

El Partido Uni贸n, Solidaridad y Desarrollo, USDP, es el instrumento de los militares, y la crisis pol铆tica actual tiene sus antecedentes en los a帽os de la colonizaci贸n brit谩nica, cuando Londres azuz贸 los enfrentamientos entre minor铆as para asegurar su dominio, porque la actual Birmania es un mosaico de pueblos unidos de forma precaria, muchos de los cuales siguen enfrent谩ndose al ej茅rcito y al poder central. La larga dictadura militar se centr贸 en combatir a los comunistas y a las minor铆as nacionales que disponen de sus propios ej茅rcitos. Los militares, acostumbrados a gobernar Birmania, envueltos en el azafr谩n budista aunque hayan chocado con los monjes, beneficiarios de una corrupci贸n sist茅mica y persistente, feroces represores de las minor铆as nacionales, temen la p茅rdida de su cuota de poder, y esa ansiedad se a帽ade al extremismo budista (espoleado por el fanatismo nacionalista del Ma Ba Tha del monje Ashin Wirathu), y su negativa a aceptar las demandas de las minor铆as, que componen m谩s del treinta por ciento de la poblaci贸n. El gobierno de la LND apoy贸 a los militares en las operaciones de castigo, como en el estado de Rajine, donde incluso limitaron el derecho a voto de buena parte de la poblaci贸n, que no pudo participar en los comicios de noviembre de 2020.

Pese a su reputaci贸n, Aung San Suu Kyi es una dirigente autoritaria que articula un partido conservador y neoliberal, y durante su gobierno no ha dudado en censurar voces cr铆ticas, detener a periodistas y denunciar a ciudadanos ante los tribunales por criticar al gobierno o a dirigentes de la LND en las redes sociales. El programa econ贸mico de la LND consiste en un programa de privatizaciones y apertura al exterior para consolidar una econom铆a capitalista, que entra en colisi贸n con las corporaciones propiedad del ej茅rcito no porque rechacen el capitalismo sino porque puede reducir o anular su control sobre muchas empresas: los militares son los propietarios accionistas de las corporaciones.

En agosto de 2020, Aung San Suu Kye convoc贸 una conferencia de paz con las guerrillas armadas, aunque las m谩s relevantes se negaron a asistir (entre ellas siete organizaciones que no han suscrito la tregua nacional) a causa de la exclusi贸n del Ej茅rcito de Arak谩n (milicianos nacionalistas de Rajine, budistas y mayoritarios en Arak谩n). Las dos milicias m谩s importantes son el Ej茅rcito Unido del Estado Wa, UWSA, que se form贸 a partir de la guerrilla del Partido Comunista y que mantiene un territorio independiente en la pr谩ctica, y el Ej茅rcito de Independencia de Kachin, KIA, que contin煤a los combates con el Tatmadaw.

La LND pretend铆a introducir reformas en la constituci贸n de 2008, impuesta por los militares, para limitar su poder, porque esa carta magna reserva la cuarta parte de los esca帽os del parlamento al ej茅rcito, y para aprobar cambios constitucionales se precisa una mayor铆a parlamentaria de m谩s del setenta y cinco por ciento, de manera que cualquier modificaci贸n que no tenga el acuerdo de los generales es imposible. Adem谩s, el ej茅rcito tiene reservados los ministerios de Defensa, Interior y Fronteras. Ese intento de reforma de Aung San Suu Kye, que de aplicarse supondr铆a inevitablemente la desaparici贸n del poder de veto del ej茅rcito, es una de las claves del golpe de Estado del 1 de febrero.

La ambici贸n del general Min Aung Hlaing se a帽ade a la funci贸n del ej茅rcito como columna vertebral del pa铆s: les une a la LND y a Aung San Suu Kye la defensa com煤n de una econom铆a capitalista, pero les separa el deseo de controlar los mecanismos del poder pol铆tico, que asegura concesiones y contratos ventajosos: es la palanca para enriquecerse. El ej茅rcito quiere seguir controlando la vida del pa铆s y mantener sus lucrativos negocios (Myanma Economic Holdings, MEHL, y Myanmar Economic Corporation, MEC, creados en 1990 privatizando decenas de empresas p煤blicas, y las subsidiarias Myanmar Ruby Enterprise y Myanmar Imperial Jade Co., LTD), y si aceptaron que la LND y la se帽ora dirigieran el gobierno y la gesti贸n de la econom铆a fue reserv谩ndose el derecho a controlar el rumbo pol铆tico del pa铆s y los ministerios m谩s relevantes. El nuevo presidente interino, el general golpista Myint Swe, fue quien aplast贸 la revuelta azafr谩n de 2007, cuenta con excelentes relaciones con el general Thein Sein (presidente birmano entre 2011 y 2016, con gran influencia en el ej茅rcito) y es partidario de estrechar lazos con la India en detrimento de China y de EEUU.

La posici贸n ante la cuesti贸n rohiny谩 define a todas las fuerzas pol铆ticas. La marginaci贸n de los rohiny谩s ha sido constante en la historia de Birmania: no tienen derechos de ciudadan铆a y est谩n condenados a no poseer tierras. La terrible represi贸n contra ellos fue dirigida por el nuevo espad贸n birmano, Min Aung Hlaing. En 2017 y 2018 la campa帽a militar contra esos musulmanes birmanos cometi贸 atrocidades, quem贸 aldeas, viol贸 a mujeres y ni帽as, protagoniz贸 matanzas como las de Chut Pyin y Min Gyi donde los soldados asesinaron a centenares de personas incluidos decenas de ni帽os, e hizo huir a m谩s de setecientas mil personas que hoy malviven en los campos de Bangla Desh: solamente en Kutupalong se agrupan casi un mill贸n de rohiny谩s, convirti茅ndolo en el mayor campo de refugiados del mundo, y miles huyen cada a帽o en peque帽as embarcaciones botadas por traficantes de seres humanos para llegar a Malasia.

Muchos mueren en el intento, otros son condenados a trabajar en condiciones de esclavitud, y las mujeres j贸venes son con frecuencia forzadas a la prostituci贸n. Quienes siguen viviendo en el estado de Rajine (o Arak谩n), m谩s de quinientos mil rohiny谩s, temen que se recrudezca la represi贸n. China mediaba entre Bangla Desh y Birmania para hacer posible el retorno de los rohiny谩s a su tierra, pero el golpe de Estado ha dejado todo en suspenso.

Si la crisis de los rohiny谩s min贸 el prestigio de Aung San Suu Kye en occidente, sin embargo, fue utilizada en el interior del pa铆s para fortalecer su posici贸n como defensora de la identidad birmana (aunque basada exclusivamente en la mayor铆a bamar) y de la unidad nacional, al tiempo que se aproximaba a China para atraer inversiones y cobertura diplom谩tica: el ej茅rcito celebr贸 su cerrada defensa de la persecuci贸n a los rohiny谩s, pero sigue desconfiando de China, a quien achaca su apoyo hist贸rico a la guerrilla del Partido Comunista y su supuesta complicidad con otros grupos guerrilleros en las regiones fronterizas.

El protagonista y principal organizador del golpe de Estado es el general Min Aung Hlaing, un veterano de las criminales operaciones y matanzas que casi exterminaron al Partido Comunista de Birmania. De hecho, los militares birmanos fueron adiestrados por el Pent谩gono, y Min Aung Hlaing protagoniz贸 las campa帽as de castigo en la regi贸n de Kokang (en el Estado Shan, un territorio m谩s extenso que Grecia, que estuvo controlado durante treinta a帽os, hasta 1989, por el Partido Comunista) que culminaron en 2015 con un 茅xodo de miles de personas hacia China.

Pek铆n sigue mediando entre el gobierno birmano y el Estado Wa (una regi贸n de m谩s de 30.000 kil贸metros cuadrados que se declara estado socialista y que, en la pr谩ctica, es independiente, aunque siga bajo la soberan铆a virtual de Birmania; y mantiene un ej茅rcito de unos treinta mil soldados y buenas relaciones con China). En el endiablado conflicto interno birmano, los militares no dudaron en permitir a algunos grupos guerrilleros de las minor铆as traficar con drogas (comercio del que tambi茅n se benefici贸 el Tatmadaw) a cambio de apoyos ocasionales para luchar contra otros grupos armados y contra el Partido Comunista. Personajes como Pheung Kya-shin, traficante de opio y hero铆na en Kokang y dirigente de la Alianza Democr谩tica Nacional, adem谩s de turbio negociador con el ej茅rcito birmano, ilustran esa compleja relaci贸n de enfrentamientos y complicidades, que alcanza tambi茅n a fulleros empresarios thailandeses en negocios de casinos, prostituci贸n y drogas a lo largo de la extensa frontera con Thailandia.

Adem谩s, el ej茅rcito birmano ha estimulado escisiones durante a帽os en las milicias de las minor铆as creando con ellas las BGF (Border Guard Force) que conservan sus armas y las utilizan para atacar a sus antiguos compa帽eros a cambio de que el ej茅rcito les permita todo tipo de negocios sucios, contrabando de veh铆culos y combustibles, casinos, tr谩fico de drogas y extorsiones. Pocos d铆as antes del golpe de Estado de 2021, estallaron disputas entre el BGF y el ej茅rcito en el Estado de Kayin.

El destino de Birmania interesa a China, EEUU, India y Jap贸n. India, tercera potencia en escena, tiene un complicado expediente: teme que aumente la actividad de los grupos armados birmanos en su frontera y le inquieta que un mayor acercamiento suyo al Tatmadaw empuje al movimiento democr谩tico hacia China: Delhi y Tokio temen que la resoluci贸n de la crisis aumente la influencia china. Adem谩s, Pek铆n y Delhi est谩n interesadas en los yacimientos de gas birmanos. Por su parte, EEUU y la India quieren atraerse a Birmania para limitar la influencia china en toda la regi贸n. Delhi, aunque tiene disputas fronterizas con Birmania, ha conseguido establecer s贸lidos lazos con los militares: es consciente de su recelo hacia China, y el ej茅rcito indio se ha convertido en el principal suministrador de armas para el Tatmadaw, y colabora en la lucha contra las guerrillas de las minor铆as birmanas. Si Aung San Suu Kye se aproximaba a China, Delhi acaricia la idea de desplazar a Pek铆n en influencia en el pa铆s, y cuenta con cartas considerables para ello: toda la frontera occidental birmana, excepto la peque帽a franja banglades铆 al sur de Chittagong, se encuentra junto a la India, que dispone de un creciente poder econ贸mico.

EEUU dise帽贸 una nueva pol铆tica hacia Birmania con la visita de Obama en 2012, que fue otra argolla en la cadena que construye el Pent谩gono en el 脥ndico y el Pac铆fico, estrategia que continu贸 con Trump y que, sin duda, proseguir谩 con Biden. Las bases estadounidenses en Corea del Sur, Jap贸n, Filipinas, Singapur e isla de Guam, cierran el litoral chino, a las que hay que a帽adir las instalaciones en Thailandia y la importante base de Diego Garc铆a, que se halla a dos mil kil贸metros al sur de la India, adem谩s del esquema QUAD impulsado por el Pent谩gono. La tramoya que se oculta tras el inter茅s norteamericano por Birmania es la activaci贸n de la crisis en el Mar de la China meridional, escenario que se ha ido convirtiendo en una de las zonas m谩s tensas del planeta, de la mano de la venta de armas a Taiw谩n, de los patrullajes a茅reos y mar铆timos de EEUU y de la creciente presi贸n diplom谩tica a los miembros de la ASEAN, con el triple objetivo de dificultar los flujos econ贸micos chinos, mantener el acoso militar en sus costas obligando a Pek铆n a desatender otros escenarios, y sabotear la relaci贸n de Pek铆n con los pa铆ses de la regi贸n.

Ese plan tiene otro recurso en el Pac铆fico, no por secundario ahora menos importante: Washington seguir谩 manteniendo la crisis abierta en la pen铆nsula de Corea, que cierra los mares chinos, implicando a Jap贸n y Corea del Sur. As铆, EEUU pretende subordinar a Birmania a su sistema de alianzas antichino, forzando para ello a Aung San Suu Kye o a los militares, o bien, si no consigue ese objetivo, buscando la desestabilizaci贸n del pa铆s porque crear铆a grandes dificultades en el ramal birmano de la nueva ruta de la seda, que tiene en el puerto de Kyaukpyu una v铆a de entrada de hidrocarburos para China y de comunicaci贸n con la ruta comercial del oc茅ano 脥ndico.

Para complicar el laberinto, el Ej茅rcito de Salvaci贸n Rohiny谩 de Arak谩n, ESRA, un movimiento nacionalista e islamista armado, con v铆nculos con Arabia saudita y Pakist谩n y que han sido entrenados por los talib谩n, se ha convertido en un recurso de los servicios secretos norteamericanos para sabotear los proyectos chinos en Birmania. Obviamente, EEUU prefiere un gobierno cliente en Naypidaw, pero una Birmania adentr谩ndose en el caos no dejar铆a de ser una victoria parcial de la estrategia norteamericana en el sudeste asi谩tico.

Tras la independencia de Gran Breta帽a en 1948 y el triunfo de la revoluci贸n comunista en China en 1949, Birmania mantuvo buenas relaciones con Pek铆n, que se truncaron con el golpe de Estado del general Ne Win en 1962. Los enfrentamientos con las minor铆as nacionales, que son m谩s de un centenar, se originaron en los a帽os de la independencia, y no se han detenido desde entonces. China apoy贸 al Partido Comunista birmano, aunque su nueva pol铆tica desde la reforma econ贸mica iniciada en 1978 dio prioridad a la no injerencia y a la cautela en las relaciones internacionales, considerando de importancia estrat茅gica su relaci贸n con Birmania. Pese a ello, el ej茅rcito birmano sigui贸 desconfiando de China, temiendo su dependencia del gigantesco vecino, y cancel贸 proyectos como la presa en el r铆o Irawadi y el ferrocarril que deb铆a unir la china Kunming con la birmana Kyaukpyu, en el golfo de Bengala.

El gobierno de Aung San Suu Kye mantuvo mejores relaciones con Pek铆n y suscribi贸 la incorporaci贸n a la nueva ruta de la seda, adem谩s de ampliar el puerto de Kyaukpyu y comprometerse a estudiar de nuevo la l铆nea f茅rrea que lo unir铆a a China. De hecho, tanto los militares como la LND apoyan proyectos con China que contribuir谩n al desarrollo del pa铆s, entre ellos el ambicioso New Yangon City, impulsado por Pek铆n a trav茅s de la empresa p煤blica China Communications Construction Company, CCCC, que tiene prevista la construcci贸n de pol铆gonos industriales, viviendas e infraestructuras en m谩s de ocho mil hect谩reas de la antigua capital y ciudad m谩s importante del pa铆s.

China quiere estabilidad en toda la regi贸n, y que Birmania aumente su participaci贸n en la nueva ruta de la seda con el desarrollo del Corredor Econ贸mico China-Myanmar, CMEC; y tambi茅n para evitar un hipot茅tico colapso del estrecho de Malaca, por donde pasa la mayor parte de sus suministros de hidrocarburos, aunque utiliza los oleoductos y gasoductos que atraviesan el pa铆s desde el puerto deKyaukpyupara llegar a Kunming, una ciudad de siete millones de habitantes del sur de China. Adem谩s, ese puerto le permite una salida abierta al golfo de Bengala. Al otro lado de la India, Pek铆n utiliza el puerto paquistan铆 de Gwadar del Corredor Econ贸mico China-Pakist谩n (CPEC) para unir Xinjiang con el Mar Ar谩bigo.

En un complejo juego de influencias e iniciativas, los militares birmanos pretenden que su pa铆s desempe帽e un papel equidistante entre EEUU y China, conscientes de que son las dos principales potencias del planeta, e incluso coquetean con conseguir beneficios de su enfrentamiento. A EEUU no le molesta esa eventualidad, porque en la pr谩ctica es la ratificaci贸n de su nuevo protagonismo en Birmania, aunque no puede competir con las inversiones chinas. De la importancia que EEUU da a sus relaciones con Birmania da idea el hecho de que designase como nuevo embajador en el pa铆s a Scot Marciel, jefe de la secci贸n de Asia oriental y el Pac铆fico en el Departamento de Estado, y que ha trabajado en Indonesia, Hong Kong, Filipinas y Vietnam.

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El futuro se presenta inquietante y dif铆cil: las precarias condiciones de vida de la clase obrera birmana exigen nuevos puestos de trabajo, con salarios dignos, nuevas viviendas, una sanidad universal, la resoluci贸n de los problemas de las minor铆as nacionales, la firma de la paz con las guerrillas, pero ni los militares ni la LND son la palanca del cambio social, y la promesa hecha por los golpistas de convocar nuevas elecciones dentro de un a帽o apenas aplaza la crisis pol铆tica. Adem谩s, el Tatmadaw ha captado a dirigentes opositores, integr谩ndolos en el gobierno golpista: es una forma de introducir la divisi贸n entre quienes se oponen al general Min Aung Hlaing: es el caso de Thet Thet Khine, anterior diputada de la LND, que se ha convertido en ministra de Bienestar social y encargada de la cuesti贸n rohiny谩, y de Padoh Mahn Nyein Maung, ex preso pol铆tico y antiguo dirigente de la Uni贸n Nacional Karen (conocido como el Papillon de Birmania porque consigui贸 fugarse del penal de las islas Coco), nuevo ministro. Tambi茅n se han incorporado al gobierno militar U Thein Nyunt, presidente del Partido de la Nueva Democracia Nacional; y U Khin Maung Swe, dirigente de la Fuerza Nacional Democr谩tica.

La defecci贸n alcanza tambi茅n a U Ko Ko Gyi, uno de los dirigentes de las masivas protestas de 1988, que pas贸 despu茅s casi veinte a帽os en las mazmorras de la dictadura y se convirti贸 en uno de los principales dirigentes de la LND, hasta que cre贸 el Partido Popular en v铆speras de las elecciones de noviembre de 2021 para intentar recoger el voto de protesta que no se identifica con la Liga, afirmando que con el gobierno de la se帽ora ha habido m谩s represi贸n y m谩s presos pol铆ticos que bajo el r茅gimen del general U Thein Sein, y que la LND utiliza los resortes del poder en su beneficio.

El ej茅rcito birmano es el mismo de 1988, aunque el mundo haya cambiado tanto. Entonces, la Junta Militar aplast贸 el levantamiento 8888 (iniciado el 8 de agosto de 1988, del que acusaron al Partido Comunista) causando miles de muertos: como si fuera una siniestra broma de la historia, en la misma calle Barr de Rang煤n donde se hab铆a fundado el Partido Comunista Birmano en agosto de 1939, los militares causaron una escalofriante matanza de manifestantes en agosto de 1988. El Partido Comunista es ilegal desde 1953, y padeci贸 una feroz persecuci贸n, como la que se produjo en Arak谩n en 1978, cuando el ej茅rcito forz贸 a los comunistas a retirarse hacia Bangla Desh. Ahora, el clandestino e ilegal Partido Comunista de Birmania rechaza la constituci贸n impuesta de 2008 y desconf铆a de la LND, que la defendi贸, y considera limitada su reacci贸n al golpe militar. Los comunistas llaman a abolir esa constituci贸n, a derrocar la Junta militar, defender los derechos de todas las minor铆as, y a luchar contra la corrupci贸n, que no se ha detenido durante los a帽os de gobierno de la LND. Pero la influencia de la izquierda, tras d茅cadas de represi贸n y de condena a la clandestinidad, es limitada.

Las consecuencias de la debilidad de la izquierda se han visto tambi茅n en Thailandia, donde desde 1932 ha habido m谩s de treinta golpes de estado, y ese pa铆s podr铆a ser un espejo donde se miren los militares del Tatmadaw. El general thailand茅s del golpe de Estado de 2014, Prayuth Chan-o-cha,convoc贸 en 2019 unas elecciones sin presencia de la izquierda y consigui贸 que su partido fuera el m谩s votado: as铆, contin煤a como primer ministro con el siniestro monarca Maha Vajiralongkorn, mientras la oposici贸n se articula alrededor del centrista Puea Thai (heredero de los camisas rojas) y de Futuro adelante, nuevo partido fundado por un rico empresario, sin que las protestas contra la monarqu铆a consigan abrir un nuevo escenario pol铆tico.

Los manifestantes birmanos protestan por el golpe, los trabajadores han impulsado una masiva huelga general, pero no todos respaldan a Aung San Suu Kye, y aunque la LND quiere protagonizar el descontento y su presencia en las calles es predominante, el movimiento democr谩tico carece de direcci贸n, m谩s all谩 de la demanda de libertad y del retorno del gobierno de Aung San Suu Kye. La evoluci贸n de la crisis birmana es imprevisible, pero solo una sostenida movilizaci贸n popular con huelgas que paralicen el pa铆s har谩 retroceder a los militares.

Si las protestas y las huelgas contin煤an bajo el paraguas de la LND, que carece de un plan concreto para derrotar a la Junta militar, el futuro seguir谩 siendo sombr铆o porque sus objetivos apenas pasan por recuperar el gobierno aceptando una democracia vigilada, d茅bil, demediada, que asegure una econom铆a capitalista, y la debilidad de la izquierda, consecuencia de d茅cadas de represi贸n y muerte, no permite esperar a corto plazo un cambio social. El 28 de febrero, los militares asesinaron a dieciocho personas en las calles birmanas; tres d铆as despu茅s otras cuarenta personas murieron a balazos, y la Junta, que no tiene intenci贸n de ceder, respondi贸 con el toque de queda a la huelga general de diez d铆as convocada a partir del 8 de marzo. Los tanques patrullan Rang煤n.

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Fuente: Lahaine.org