March 8, 2021
De parte de Nodo50
76 puntos de vista


Limpiar y cuidar, atender y curar. Los sectores que han puesto el cuerpo en la primera línea de contención contra el covid-19 están altamente feminizados. Te lo contamos en este reportaje: las mujeres son el 80% del total del personal sanitario y el 84,6% del sociosanitario, sectores que presentan la mayor brecha salarial según el Instituto Nacional de Estadística (INE). 

No es el único ejemplo de cómo ellas han sido la primera línea de contención contra el covid-19 desde que el 14 de marzo de 2020 se declarara el estado de alarma y hasta hoy, cuando las enfermeras tienen por delante la tarea de completar el calendario de vacunación sorteando los obstáculos que pone la situación y las administraciones. Esenciales son también las trabajadoras de hogar.

Ya lo eran: la crisis del covid-19 nos arrojó a la cara la evidencia de que las que limpian, las que cuidan, no podían quedarse en casa cuando el estado de alarma nos metió a casi todas entre cuatro paredes para contener la primera ola. Un 89% de las personas empleadas en el trabajo de hogar son mujeres. Las que trabajan con un contrato, lo hacen inscritas en un Régimen Especial que les priva de derechos esenciales como el paro. Los movimientos de trabajadoras de hogar llevan décadas reclamando su inclusión en el Régimen General, una promesa aplazada en varias ocasiones.

Tampoco se detuvo en el estado de alarma la industria alimentaria. Detrás, en la parte invisible, estaban las personas jornaleras, asediadas por la precariedad y, muchas veces, la negación de una regularización que ayude a frenar la vulneración de derechos. En los peores meses de pandemia, el Sindicato Andaluz de Trabajadores ha trasladado a la Inspección de Trabajo numerosas denuncias a empresas agrícolas que no respetan las medidas de seguridad impuestas por la epidemia de coronavirus.

En la parte visible, trabajando de cara al público, las líneas de caja se mantuvieron en funcionamiento para garantizarnos a todas el suministro de productos básicos.

Confinadas en casa y con los colegios cerrados, se puso en evidencia la esencialidad del único dispositivos capaz de amortiguar los “olvidos” en el diseño de las políticas públicas: las mujeres, tratando de conjugar el verbo “conciliar” en medio de una crisis que empezó siendo sanitaria y continuó siendo económica y social.

Son ellas las que este 8 de marzo reclamarán derechos negados y derechos perdidos por esta crisis. Ellas, que nos cuidan, organizan concentraciones o caceloradas, cuelgan delantales en los balcones o hablan de maternidades políticas, señalan a un sistema racista o ponen en valor los trabajos esenciales e invisibles.

Con la serie “Te hemos cuidado”, la ilustradora Emma Gascó parte del reconocimiento y de la rabia para recordar algo esencial: sabemos cuidar, y lo hemos hecho durante la pandemia. Este 8M, también (nos) cuidamos para reclamar nuestros derechos.




Fuente: Elsaltodiario.com