January 6, 2022
De parte de Nodo50
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Hay un debate en Alemania sobre si se debe actuar contra Telegram y c贸mo hacerlo.

Decirle a alguien en Alemania que te contacte a trav茅s de Telegram, a veces, produce reacciones extra帽as para un residente en Espa帽a. 鈥溌縉o ser谩s uno de esos ultraderechistas?鈥, dicen. Desde hace tiempo, en el mundo germanohablante, este servicio de mensajer铆a es la plataforma preferida de los grupos de extrema derecha, negacionistas del coronavirus y todo tipo de radicales conspiranoicos. El nivel de violencia verbal, que incluye amenazas de muerte dirigidas a l铆deres pol铆ticos y cient铆ficos, ha alcanzado tal magnitud que el nuevo Gobierno alem谩n se plantea tomar medidas contra Telegram.

El servicio tiene ciertas ventajas comparado con su mayor rival, WhatsApp, que forma parte del imperio Facebook. El n煤mero de participantes en los chats no est谩 limitado. En Telegram uno puede apuntarse a grupos tem谩ticos, por ejemplo a las newsletters de los medios de comunicaci贸n, como la de La Marea sin ir m谩s lejos. En Alemania y Austria estos canales se cuentan por centenares y tienen cientos de miles de seguidores. Con una particularidad: all铆 se discute sobre la supuesta conspiraci贸n global de Bill Gates, George Soros o cualquier otro personaje susceptible de encajar en un maquiav茅lico plan parar dominar a la humanidad a trav茅s de las vacunas.

En estos canales tambi茅n se convocan manifestaciones y actos de protesta que, a menudo, acaban en violencia. Recientemente, algunos pol铆ticos han sufrido escraches en los que grupos vociferantes han rodeado sus casas portando antorchas. Un ejemplo del tono usado en estos grupos: 鈥淭engo una amiga rusa que sabe manejar un kalashnikov. Me la llevo a la manifa este fin de semana鈥. Y no es lo peor que se puede leer ah铆.

En Telegram 鈥渟e anuncian manifestaciones, tambi茅n hay llamamientos a la violencia y se publican las direcciones de pol铆ticos y pol铆ticas. Hay que actuar鈥, exigi贸 el socialdem贸crata Georg Maier, ministro de Interior del Estado federado de Turingia, al este del pa铆s, donde la radicalizaci贸n de los negacionistas y la ultraderecha es particularmente alta. Para el Gobierno alem谩n, Telegram ya no constituye un servicio de mensajer铆a entre personas individuales o grupos peque帽os, sino que se ha convertido en una plataforma social, igual que Facebook, Twitter o Instagram. 

Por ello, dicen, deber铆a someterse a la misma regulaci贸n. Una ley de 2017 obliga a las tecnol贸gicas en Alemania a controlar el contenido de sus plataformas y a eliminar mensajes de odio y amenazas de muerte. El problema es que los responsables de Telegram no hacen caso. El Ministerio de Justicia alem谩n ya ha mandado dos cartas a la sede de Telegram en Dubai (Emiratos 脕rabes), aunque nadie tiene muy claro d贸nde se encuentran realmente los responsables del servicio.

Telegram fue fundado en 2013 por dos hermanos rusos, Pav茅l y Nicol谩i D煤rov, como alternativa al dominio de WhatsApp. En muchos 谩mbitos pol铆ticos y activistas 鈥揺n Espa帽a, por ejemplo, su uso est谩 muy extendido en c铆rculos de la izquierda鈥 se valoraba la mayor confidencialidad de Telegram. El Gobierno ruso de Vladimir Putin recelaba de la empresa, por lo que los D煤rov trasladaron la sede a otros pa铆ses hasta acabar en Dubai, cuyas autoridades no se distinguen por cooperar demasiado con la justicia europea.

En Alemania hay un debate sobre si se debe actuar contra Telegram y c贸mo hacerlo. Los poscomunistas de Die Linke son cr铆ticos con una intervenci贸n de las autoridades. La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), cuyos dirigentes y votantes son muy afines a Telegram, est谩n totalmente en contra de censurar los contenidos, incluso si se trata de amenazas de muerte con nombre y apellido.

La nueva ministra de Interior de Alemania, Nancy Faeser, anunci贸 que tomar谩 medidas para forzar a Telegram a cooperar. Esta socialdem贸crata prefiere hacerlo junto con los socios de la Uni贸n Europea, aunque sabe que en ese caso el procedimiento podr铆a retrasar la soluci贸n indefinidamente. Tras la introducci贸n de la ley para regular las plataformas sociales en Alemania hace cuatro a帽os, gigantes tecnol贸gicos como Facebook o Twitter est谩n siendo m谩s estrictos a la hora de borrar contenidos violentos de sus redes. Y ah铆 est谩 precisamente el dilema: 驴se debe confiar la censura, por el bien del orden p煤blico y la convivencia, a una empresa privada, encima de tan dudosa trayectoria como Facebook o Google? Por otro lado, si se permite la intervenci贸n de las autoridades del Estado 鈥搇a Justicia o la Polic铆a鈥 existe el riesgo de que reg铆menes autoritarios, por ejemplo la Rusia de Putin, aprovechen ese poder sobre las plataformas para sofocar cualquier cr铆tica u oposici贸n.

Hace falta establecer criterios claros a nivel internacional sobre qu茅 tipo de contenido es aceptable y cu谩l no. Publicar mentiras sobre las vacunas o denunciar una supuesta dictadura 鈥揳unque se permitan manifestaciones multitudinarias cada semana鈥 debe tolerarse en una democracia. Pedir en un foro con miles de seguidores que se cuelgue de un 谩rbol a una persona responsable de la sanidad p煤blica es cruzar una l铆nea roja.

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Fuente: Lamarea.com