September 23, 2021
De parte de ANRed
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En esta tercera y 煤ltima entrega sobre el teletrabajo seleccionamos textos de la Asociaci贸n de Abogados Laboralistas de Mar del Plata; de Pablo Marrero, secretario de prensa de bancarios (CTA-A) y de la periodista espa帽ola, Sabela Rodr铆guez Alvarez, sobre c贸mo afecta el teletrabajo a las mujeres. Adem谩s, analizamos una encuesta de la consultora Adecc. Por Mario Hernandez


Reproducimos documento de la Asociaci贸n de Abogados Laboralistas de Mar del Plata:

La actual pandemia declarada por la Organizaci贸n Mundial de la Salud a causa del virus COVID 19, trajo a colaci贸n un sistema de trabajo que ya se ven铆a implementando en diferentes sectores, pero ahora con la clara intenci贸n de ampliar su espectro a diversas ramas de la econom铆a. Estamos hablando del teletrabajo 鈥 trabajo a distancia 鈥 trabajo remoto y/o home office.

En primer lugar, debemos se帽alar que los t茅rminos utilizados no son sin贸nimos, veamos pues, en qu茅 consisten las principales diferencias:

Teletrabajo, trabajo remoto o a distancia, es el trabajo que una persona realiza para una empresa determinada, desde un lugar alejado de las oficinas centrales o del establecimiento de producci贸n, para realizarlo habitualmente desde su propio domicilio, por medio de la utilizaci贸n de las nuevas tecnolog铆as de telecomunicaci贸n. La clave para entender este concepto es el 鈥渃ontrol鈥. As铆, el teletrabajo es un proceso donde el operario realiza un trabajo fuera de la sede de la empresa, bajo el control y tutela del empresario.

El espacio donde se realiza el teletrabajo puede ser un domicilio particular, otra oficina, un coworking remoto o cualquier lugar que permita la conexi贸n entre empresario y trabajador. De este modo el empleador cuenta con el control total de los procesos de producci贸n; est茅n donde est茅n sus trabajadores. Pese a no estar en la oficina, lo que consigue el teletrabajo es trasladar todos los procesos rutinarios al lugar donde se encuentre el trabajador, manteniendo as铆 todas sus responsabilidades y tareas.-

Por su parte, el Home Office o trabajo a domicilio, es el modelo de negocio que utilizan la mayor铆a de los freelancers. Un freelance es una persona que trabaja por cuenta propia para una empresa determinada, facilit谩ndole un servicio a cambio de una compensaci贸n econ贸mica. Muchas empresas subcontratan servicios a trav茅s de los freelancers, resultando trabajadores de la compa帽铆a, que brindan sus tareas en la mayor铆a de los casos por medio de contratos, especificando el tiempo que trabajar谩n para el empleador y bajo qu茅 condiciones.

Analizando este concepto, a su vez nos encontramos frente a otro flagelo que afecta a los trabajadores como son los casos de fraude laboral, donde se encubre la verdadera naturaleza del v铆nculo bajo la apariencia de figuras ajenas al derecho laboral.

En resumen, el teletrabajo, es una forma de organizar el sistema laboral, basado en que el trabajador desempe帽e su actividad sin la necesidad de presentarse f铆sicamente en un lugar de trabajo espec铆fico. Este tipo de organizaci贸n de trabajo es posible ya que los m茅todos utilizados implican el procesamiento electr贸nico de informaci贸n y la utilizaci贸n de un sistema de telecomunicaciones, para poder compartir informaci贸n entre el trabajador y la empresa.

Existen tres tipos de teletrabajo que son los siguientes:

  • Domicilio: aquel en donde el trabajo es realizado desde la casa o domicilio del empleado.
  • M贸vil: aquel caso de teletrabajo en donde el empleado suele trabajar algunos d铆as desde su domicilio y otros en la oficina.
  • Telecentro: aquel en donde la instituci贸n o empresa destina una oficina para que los empleados desarrollen determinado tipo de actividades, fuera de su oficina central.

Luego del breve an谩lisis realizado, debemos preguntar 驴es el teletrabajo un beneficio para mejorar la calidad de vida de los trabajadores o m谩s bien resulta un modelo de trabajo forjado en pos de las ganancias del capital? Adelanto la respuesta a favor de la segunda opci贸n.

El trabajo a distancia no es un tema nuevo en el 谩mbito laboral, sino que hace tiempo que se ven铆a discutiendo, siendo actualmente visto con agrado por parte de la patronal, bajo el pretexto del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Este modelo de trabajo forma parte del plan de 鈥渕odernizaci贸n鈥 que ten铆a el anterior gobierno de Mauricio Macri, que con el resultado de las 煤ltimas elecciones cre铆amos olvidado, pero lamentablemente hoy no es as铆.

Como todo sistema novedoso, el trabajo a distancia tiene sus amantes y detractores, quiz谩 entre la poblaci贸n  joven -m谩s ligadas al uso de la tecnolog铆a- y claro est谩, entre los grupos empresarios, podemos encontrar a los principales defensores del modelo, sin embargo, la realidad indica que el dicho 鈥渟e trabaja mejor en casa鈥 es un mito, siendo las principales cr铆ticas las siguientes:

1) El trabajador o trabajadora pierde v铆nculo y comunicaci贸n con sus compa帽eros, los a铆sla socialmente reduciendo la posibilidad de organizaci贸n en defensa de sus derechos.

2) Altera los per铆odos de descanso.

3) Modifica la jornada laboral.

4) Desestabiliza los horarios de los trabajadores.

5)  Afecta el pago de las horas extra.

6) Hay un mayor agotamiento del trabajador ya que el mismo no se desconecta totalmente de sus labores para descansar. Al no existir un horario laboral establecido se ilimita la jornada de trabajo a las 24 horas del d铆a.

7) Afecta las relaciones personales y familiares de los trabajadores, al penetrar el trabajo dentro del 谩mbito m谩s 铆ntimo como el hogar del obrero.

8) Favorece la precarizaci贸n y la tercerizaci贸n laboral.

9) Impide acceder a normas de higiene y seguridad en el trabajo.

10) Afecta en sobremanera a ya que a ra铆z del modelo social que a煤n nos domina, en la pr谩ctica las mujeres mayormente se encuentren ligadas a realizar actividades dom茅sticas y de crianza de los hijos, hecho este que agudiza el estr茅s generado por el teletrabajo.

La realidad indica que el teletrabajo implica un 鈥渁horro鈥 para las empresas, para quienes siempre resulta rentable tener personal laborando desde su casa. Los ahorros no solo se dan porque se deja de designar un espacio f铆sico para el personal, sino tambi茅n por el ahorro en los servicios b谩sicos como agua, luz, gas, internet, insumos, etc., reduciendo de este modo los costos de producci贸n y aumentando la rentabilidad de la empresa.

Como regla fundamental, para implementar este sistema el empleador deber铆a otorgar al obrero la totalidad de los medios tecnol贸gicos, inform谩ticos, digitales, insumos y costos que requiere la implementaci贸n del teletrabajo. En muchas ocasiones esto no sucede, y son los trabajadores quienes tienen que asumir esos costos como por ejemplo conexi贸n a internet.

No podemos soslayar un caso puntual como resulta el de los docentes, donde solo un cierto porcentaje tiene acceso a una computadora y conexi贸n de internet, no brindando el empleador las herramientas necesarias  para que realicen el trabajo a distancia.

En tal sentido, no todos los trabajadores y trabajadoras est谩n en condiciones de realizar el teletrabajo, por ejemplo, quienes viven en una zona rural o semi rural o con deficiente conexi贸n a internet, quienes comparten el uso de una 煤nica computadora con el resto del grupo familiar, como ser hijos en edad escolar, o est谩n al cuidado de otras personas, etc.

Chile se convirti贸 en el primer pa铆s latinoamericano en adoptar el teletrabajo de manera legal con la Ley de Trabajo a distancia y Teletrabajo, propuesto por el ministerio de Hacienda el 10 de marzo de 2018 y decretado oficialmente el 26 de marzo de 2020, resultando las principales cr铆ticas un 鈥渕enor descanso y falta de pago de horas extras para los trabajadores/as鈥.

Esta fue una iniciativa empresarial que tiene por finalidad dotar de una regulaci贸n flexible a los trabajadores para que puedan desempe帽ar sus labores en el domicilio.

La legislaci贸n permitir铆a que, si un trabajador ya tiene una relaci贸n laboral, de car谩cter presencial en la empresa, pueda acordar con su empleador el cambio total o parcial a la modalidad de trabajo a distancia.

Es sabido que las negociaciones entre empleador y trabajador son asim茅tricas por naturaleza y no significan otra cosa en la realidad que imposiciones patronales sobre los empleados. La ley de teletrabajo aprobada 鈥渁segurar铆a鈥 12 horas de descanso entre jornada y jornada, lo que significa una precarizaci贸n en las condiciones laborales, con jornadas que podr铆an extenderse m谩s de lo legal.

El a帽o pasado en el 谩mbito Judicial recientemente la AJB acaba de firmar un acuerdo paritario con la SCBA para regular el teletrabajo en el contexto del aislamiento social, destacando que el teletrabajo debe ser una opci贸n y no una obligaci贸n para los trabajadores.

Concluyendo, hoy es el momento de avanzar en la b煤squeda de m谩s y mejores derechos laborales y no retroceder. En consecuencia, si bien el aislamiento social, preventivo y obligatorio y las limitaciones a la circulaci贸n dispuestas por el PEN hicieron que las modalidades habituales de trabajo se hayan visto modificadas, el teletrabajo solo puede ser admitido por los trabajadores y trabajadoras como una herramienta excepcional para superar la actual crisis econ贸mico-sanitaria, pero nunca podr谩 ser convalidado como un m茅todo normal, habitual y efectivo de trabajo, toda vez que el mismo no implica un real beneficio para la clase obrera sino m谩s bien un incremento de  ganancia para la patronal.

Asociaci贸n de Abogados Laboralistas (AAL) de Mar del Plata.

Teletrabajo: con todos los derechos y cuidando la salud

Por Pablo Marrero (Red Eco Alternativo)

En estos d铆as de pandemia y cuarentena se ha avanzado con la puesta en pr谩ctica del llamado 鈥渢eletrabajo鈥. Es importante detenerse a pensar en esta modalidad laboral que parece destinada a quedarse y a crecer en el mundo laboral.

M谩s all谩 de lo atractivo que puede ser trabajar en casa, pensar que no tenemos que viajar, en que podemos regularnos los tiempos, prepararnos un mate o un caf茅 cuando queramos, convocamos a reflexionar sobre las consecuencias a largo plazo de esta modalidad. Entre estas, profundizar sobre el significado de la p茅rdida de la colectivizaci贸n que da el compartir con los compa帽eros y compa帽eras cuestiones que hacen al 谩mbito laboral, como as铆 tambi茅n, otras m谩s vinculadas a  la vida social de las personas. El otro elemento en el que hay que detenerse es en la delimitaci贸n de los espacios entre lo que es la actividad laboral y la vida privada y un tema muy importante es ver qu茅 condiciones tenemos en nuestro hogar para realizar una actividad propia de una oficina y lo que significa esto para nuestras vidas y la de nuestra familia.

Muchas de las experiencias que se est谩n llevando adelante no son tan id铆licas y el trabajador en esta modalidad realiza jornadas mucho m谩s extendidas, dependiendo todo el d铆a del celular o la computadora y en condiciones paup茅rrimas para su salud. Sin contar que los gastos de luz, internet y otros, corren por su cuenta.

Al respecto, Luis Campo, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA Aut贸noma, plantea: 鈥淓s muy claro que se desdibuja la idea de una jornada laboral limitada. Esa idea de que con el teletrabajo podr铆amos organizar el trabajo, administrarlo y distribuirlo a lo largo del d铆a como mejor me convenga, puede en un principio aparecer como una ventaja real. El problema es que, a medida que pasa el tiempo, esa jornada de trabajo se va desdibujando y dejamos de saber cu谩nto tiempo estamos trabajando. Es decir, experimentamos una jornada laboral contin煤a, donde la l贸gica empieza a ser el trabajo a demanda. El teletrabajo permite que se generalice o extienda el trabajo a destajo sobre actividades que hasta hace poco nos parec铆an impensadas鈥.

Yendo m谩s a lo concreto, es importante evaluar en qu茅 condiciones se realiza la actividad laboral bajo esta modalidad: 驴se respetan los Convenios Colectivos?, 驴cu谩les son los derechos y c贸mo se reclaman? Y, fundamentalmente, 驴se cumplen las condiciones para el cuidado de la salud del trabajador y la trabajadora?

En Argentina el Ministerio de Trabajo emiti贸 en su momento el 鈥淢anual de Buenas Pr谩cticas en Teletrabajo鈥, que fue elaborado bajo la supervisi贸n de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT) y que establece la voluntariedad del teletrabajo, la reversibilidad del teletrabajo, la compensaci贸n de todos los gastos directos e indirectos que ocasione tele trabajar por parte del empleador y la inclusi贸n en el Convenio Colectivo de Trabajo.

La situaci贸n actual de emergencia sanitaria pone en discusi贸n la 鈥渧oluntariedad del teletrabajo鈥 y por otra parte, la observaci贸n del Manual de Buenas Pr谩cticas de Salud y Seguridad en el Teletrabajo de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, fue suspendida en la emergencia sanitaria.

Este Manual ordena que deb铆an ser provistos al trabajador todos los elementos necesarios para que 茅ste realice su trabajo con las condiciones ergon贸micas adecuadas, como ser teclados y pantallas a las alturas correctas, sillas con las caracter铆sticas ergon贸micas que hacen falta, apoya pies, etc. Se le deber谩n proveer adem谩s los elementos de seguridad, como ser matafuegos, necesarios. Todas estas condiciones de trabajo deber谩n tener el visto bueno de los representantes sindicales de los trabajadores (Comisiones o Secretar铆as de Higiene y Seguridad, etc.)

Es prioritario que lo que indica este manual se restablezca en forma inmediata cuando concluya la emergencia sanitaria.

En esta modalidad de trabajo es fundamental respetar la jornada establecida por los respectivos convenios, as铆 tambi茅n el descanso, tener una delimitaci贸n clara de la tarea a cumplir y ejercer el derecho de la actividad sindical. Se deben mantener los mismos derechos que el trabajador habitual -en particular las licencias m茅dicas (no se debe trabajar 鈥渕edio enfermo鈥 desde casa)-, as铆 como la ART y el seguro.

Tomamos la palabra de Luis Campos cuando nos dice: 鈥淭enemos que volver a pensar en aquella lucha hist贸rica por las 8 horas de trabajo. Esta no era s贸lo para limitar el tiempo de explotaci贸n de nuestra mano de obra, sino por un tiempo de descanso y esparcimiento por fuera del 谩mbito laboral. El teletrabajo est谩 desdibujando ese derecho鈥.

La imposici贸n de una nueva modalidad de trabajo por parte de las empresas debe ser pensada y debatida colectivamente por parte de las organizaciones de trabajadores y trabajadoras. De ninguna manera puede aplicarse unilateralmente y, fundamentalmente, debe respetarse todos los derechos adquiridos referenciados en los respectivos Convenios Colectivos.

El teletrabajo, una 芦trampa mortal禄 sobre todo para las mujeres, trabajadoras y cuidadoras las 24 horas

Por Sabela Rodr铆guez Alvarez

  • Las expertas se帽alan las 芦contradicciones禄 del trabajo a distancia y demandan medidas espec铆ficas: 芦Sin una regulaci贸n se convierte en una trampa mortal禄
  • Beatriz Gimeno defiende un cambio cultural profundo, una acci贸n pol铆tica que 芦mejore la responsabilidad institucional en los cuidados禄 y una toma de conciencia en la econom铆a para resolver los problemas de conciliaci贸n

Primero, el cierre de las escuelas. Despu茅s, el de los centros de trabajo. Y entretanto, las mujeres han tenido que lidiar con las muchas dudas en torno a la conciliaci贸n, el trabajo a distancia y una realidad completamente alterada por la pandemia. El teletrabajo se teji贸 como respuesta inmediata a las preguntas sobre el cuidado, pero pronto degener贸 en una 芦trampa mortal禄 para las mujeres. Sin mecanismos que garanticen los derechos laborales de las trabajadoras y sin pol铆ticas de corresponsabilidad efectivas, la carga contin煤a recayendo en sus espaldas. El problema amenaza con echar ra铆ces no s贸lo durante la excepcionalidad: el despu茅s preocupa tambi茅n a las expertas.

El informe La perspectiva de g茅nero, esencial en la respuesta a la covid-19, elaborado por el Instituto de la Mujer, subraya la necesidad de 芦conocer el alcance del impacto de g茅nero que produce e incorporarlo en la respuesta a una crisis que, por sus propias caracter铆sticas, afecta de manera diferente a mujeres y hombres芦. La situaci贸n de emergencia, a帽ade el texto, tiene adem谩s 芦una dimensi贸n social importante en el 谩mbito privado que act煤a como amortiguador de aqu茅lla y que nuevamente coloca a las mujeres al frente de la respuesta a la enfermedad, ya que son las que realizan la mayor parte del trabajo dom茅stico: el 70% de las tareas de cuidado recae en las mujeres芦.

Ellas, recuerda el an谩lisis, siguen realizando 芦la mayor parte del trabajo dom茅stico y cuidado de personas dependientes, remunerado y no remunerado, asumiendo tambi茅n una mayor carga mental derivada de la misma禄. En a帽adido, remarca, muchas mujeres se ven 芦abocadas a no poder seguir trabajando por tener que hacer frente a las tareas de cuidado al encontrarse los centros escolares cerrados禄.

En la esfera laboral, las mujeres 芦sufren mayor precariedad y pobreza laboral, lo cual las sit煤a en un peor lugar para afrontar un nuevo periodo de crisis禄. En ese sentido, parte de los sectores que asumir谩n mayores secuelas tras la crisis, como el comercio, turismo y hosteler铆a, 芦est谩n altamente feminizados禄. El estudio apunta que en sus 煤ltimas proyecciones la OCDE prev茅 que el turismo tendr谩 una reducci贸n de actividad del 70%. En la misma l铆nea el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la ralentizaci贸n de la econom铆a en Espa帽a en 2020 estar谩 determinada por las dificultades para continuar la actividad en la cadena de suministro, el comercio, el turismo y el consumo interno.

Las soci贸logas de la Universitat de Val猫ncia (UV) Cristina Belloch y Empar Aguado han trazado tambi茅n algunas conclusiones relativas al peso del trabajo productivo y reproductivo durante la pandemia. Las consecuencias no sorprenden: ellas asumen un mayor grado de estr茅s. Las mujeres que est谩n teletrabajando con sus hijos en casa, exponen las expertas, no s贸lo tienen que trabajar y a la vez realizar tareas de cuidado, sino que en ocasiones deben intentar facilitar que sus parejas trabajen. Muchas 芦est谩n trabajando y a la vez cuidando禄, pero adem谩s cargan con el 芦seguimiento escolar de los hijos禄 en edad educativa, un 芦elemento de ansiedad y estr茅s a帽adido禄. Como resultado, las mujeres tienden a buscar su propio espacio de concentraci贸n y silencio 芦durante la madrugada, bien sea retrasando el momento de ir a la cama o levant谩ndose antes que el resto de miembros de la familia禄. La desconexi贸n se torna tarea imposible.

Las soci贸logas se preguntan si se trata de una situaci贸n excepcional o bien la 芦nueva normalidad禄 amenaza con convertirse en una regresi贸n para las mujeres. 芦驴Qu茅 ocurrir谩 cuando la ciudadan铆a tenga que dar respuestas a la potencial crisis de cuidados que ya se deja entrever?, 驴c贸mo se resolver谩 la situaci贸n tras el confinamiento sin los servicios educativos esenciales que permitan el desarrollo de las jornadas laborales presenciales?, 驴seguir谩n siendo las mujeres las que con mayor frecuencia se constituyan como el eslab贸n flexible cuando el requerimiento en cuidados se vuelve r铆gido y exigente?禄, plantean. Los anuncios relativos a la 芦nueva normalidad禄 no entretejen respuestas que calmen la inquietud de las mujeres. Sin planes relativos a la conciliaci贸n 鈥揺n Santander el Partido Regionalista de Cantabria ya ha reclamado medidas espec铆ficas鈥, con las aulas a la mitad de su capacidad y la actividad productiva a medio gas, las dudas emergen y las soluciones est谩n lejos.

Las contradicciones del teletrabajo

Yolanda Besteiro, presidenta de la Federaci贸n Progresista de Mujeres, no resta valor al teletrabajo como herramienta efectiva, pero insiste en que 芦debe estar regulada y debemos vigilar las condiciones禄. De lo contrario, advierte, 芦se convierte en una trampa mortal para no despegarnos del rol de cuidadoras芦, lo que supone un 芦peligro para la promoci贸n personal y laboral de las mujeres, pero tambi茅n para su propia salud禄. El teletrabajo es un instrumento que 芦debe abordarse y analizar, pero no llevarse a cabo en exclusiva como alternativa al trabajo presencial, sino como algo complementario para hacerlo factible禄.

Ana G谩lvez, profesora de Psicolog铆a Social del Trabajo y las Organizaciones en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), explica a infoLibre que el teletrabajo 芦muchas veces se presenta como una modalidad laboral que permite conciliar la vida laboral y familiar de manera f谩cil y exitosa禄, pero recalca que no siempre es as铆. La relaci贸n entre teletrabajo y conciliaci贸n est谩 芦plagada de contradicciones, paradojas y tensiones芦. Un estudio elaborado por G谩lvez hace dos a帽os evidencia que el teletrabajo implica, para muchas mujeres, 芦una enorme carga de trabajo tanto laboral como dom茅stico y familiar, pero a la vez tambi茅n les supone una enorme sensaci贸n de liberaci贸n por la autonom铆a y libertad que les proporciona a la hora de organizarse el tiempo禄. El trabajo a distancia, por tanto, 芦puede ser una trampa en algunas ocasiones禄 pero a la vez 芦es en la mayor铆a de las ocasiones la 煤nica manera para poder desarrollar el rol de madre y el de profesional禄.

Sobre este extremo se expresa tambi茅n Cristina Anto帽anzas, vicesecretaria general de UGT. 芦Al final vamos a ser nosotras las que paguemos, esa es la sensaci贸n禄, lamenta en conversaci贸n con este diario. El teletrabajo, sostiene, se conjuga como una opci贸n 芦important铆sima禄 pero se est谩 demostrando como una 芦trampa pura y dura禄. Recuerda, en esa misma l铆nea, que s贸lo entre 芦un 3% y un 4% de los convenios de nuestro pa铆s lo regulan禄 y 煤nicamente 芦el 20% o el 25% de los empleos del pa铆s puede implementar el teletrabajo禄. Pero adem谩s, la desconexi贸n digital 芦es imposible禄, de manera que las trabas a la conciliaci贸n son mayores.

El teletrabajo, estima la sindicalista, no puede ser entendido como una 芦herramienta de conciliaci贸n禄 en exclusiva porque entonces las mujeres 芦perder谩n el contacto con sus compa帽eros, la relaci贸n presencial con la empresa y se quedar谩n encerradas en sus casas禄. Por otro lado, apunta Anto帽anzas, su sindicato ha tratado de que 芦la posibilidad de reducci贸n de jornada viniera aparejada, excepcional y temporalmente, de una prestaci贸n禄, pero no ha sido posible. 芦Estamos seguros de que son las mujeres las que est谩n solicitando esas reducciones芦. En 2018, el 92,2% de las reducciones de jornada para el cuidado fueron solicitadas por mujeres y el 87,1% de las excedencias las demandaron tambi茅n ellas.

Beatriz Gimeno, directora del Instituto de la Mujer, subraya a preguntas de infoLibre que la situaci贸n actual no ha sido 芦programada ni planificada禄, sino que se trata 芦pr谩cticamente de una improvisaci贸n禄 ante la emergencia. En ese escenario 鈥揳ltamente condicionado adem谩s por las circunstancias de cada familia o las caracter铆sticas de cada hogar鈥 las mujeres 芦se est谩n sintiendo sobrecargadas, estresadas y perciben que no pueden afrontar las dos responsabilidades a la vez, la familiar y la laboral禄. No obstante, destaca Gimeno, 芦no es cuesti贸n de descartar la opci贸n del teletrabajo禄, que en una 芦situaci贸n normalizada puede tener aspectos positivos禄. En todo caso, estima, 芦lo que es incuestionable es que no podemos hablar de conciliaci贸n sin hablar de corresponsabilidad禄, ya sea con trabajo a distancia o presencial, 芦hay que repartir de forma equilibrada la carga de cuidados entre mujeres y hombres, y tambi茅n las instituciones, la sociedad en su conjunto, tiene que hacerse cargo de una parte禄.

En ese recorrido, reflexiona la responsable de la instituci贸n, 芦hay que evitar que el teletrabajo se convierta en una opci贸n para madres, y acabe devalu谩ndose laboralmente禄. Esto se logra, perfila, fijando bien 芦las condiciones, posibilit谩ndolo y promovi茅ndolo tanto entre hombres como mujeres, incluso para quienes no tienen responsabilidades de crianza禄. Sobre todo, a帽ade, dando con 芦los instrumentos adecuados禄 e impidiendo que 芦se convierta en una jornada laboral de 24 horas al d铆a y 7 d铆as a la semana禄.

G谩lvez va directa a la ra铆z del problema: 芦Las mujeres se han incorporado al mundo laboral pero no ha habido una redistribuci贸n del trabajo dom茅stico y de las responsabilidades familiares芦. El modelo de familia tradicional 芦todav铆a funciona bajo la presunci贸n de que existe una separaci贸n entre quien genera los ingresos familiares y quien se encarga del cuidado禄, una noci贸n que debe ser superada para caminar hacia una igualdad verdaderamente efectiva. En ese sentido, para que el teletrabajo se consolide como herramienta exitosa 芦hay que solventar graves problemas禄, tales como 芦una cultura organizacional donde las jornadas laborales dan sentido y satisfacci贸n a una estructura social patriarcal禄, pero tambi茅n un 芦cambio social que todav铆a no contribuye a distribuir de forma equitativa el trabajo de los cuidados y las responsabilidades familiares y dom茅sticas禄.

Problema p煤blico

M谩s all谩 de la esfera estrictamente laboral, Besteiro recuerda la necesidad de 芦abundar en la corresponsabilidad y en la necesidad de que toda la sociedad se implique a la hora de arbitrar medidas para que las mujeres puedan conciliar禄. Uno de los grandes problemas, sostiene, es que 芦todav铆a no se considera la falta de corresponsabilidad como un problema p煤blico de primera magnitud禄 y por tanto no toda la sociedad se siente implicada. No es algo privado, reitera, 芦es una tragedia para nuestro pa铆s que adem谩s tiene repercusi贸n en cuestiones como el retraso en la edad de maternidad禄.

驴Va a suponer la nueva normalidad un retroceso para las mujeres? 芦Yo espero que no, pero tengo la sensaci贸n de que s铆禄, reconoce Anto帽anzas. Por el momento, esgrime, sobre la mesa quedan todav铆a 芦demasiadas cuestiones por las que seguir peleando禄. Para G谩lvez el nuevo escenario puede derivar en serios riesgos para las mujeres. 芦Hay que estar alerta y dise帽ar e implantar medidas para frenar que esto ocurra禄, esgrime, pero no aparta la vista de la oportunidad que cree tambi茅n se puede abrir, mediante la pedagog铆a y la evoluci贸n hacia un paradigma corresponsable.

Coincide Gimeno en entrever los riesgos y dar la voz de alerta. 芦En crisis anteriores ya se ha visto que el empleo de las mujeres es el que m谩s tarda en recuperarse禄, expone, pero tambi茅n la corresponsabilidad puede sufrir las consecuencias. 芦Sin un cambio cultural profundo que modifique la asignaci贸n de roles por sexos, o la divisi贸n sexual del trabajo, sin una acci贸n pol铆tica que mejore la responsabilidad institucional en los cuidados y sin una toma de conciencia en la econom铆a y las empresas de que la vida productiva no puede anular a la reproductiva, los problemas para las mujeres seguir谩n, o incluso se agravar谩n禄.

Aumento de la productividad y nuevos problemas laborales

Una reciente encuesta de la consultora Adecco se帽ala que s贸lo el 25% de las personas que debieron pasar al 鈥渉ome working鈥 preferir铆an pasar a esa modalidad de forma permanente. La tendencia, adem谩s, es mundial y grandes empresas est谩n confirmando el ahorro que les genera, por lo que se espera que con el fin de la pandemia haya un fuerte crecimiento de este tipo de modalidad laboral, que si bien viene creciendo paulatinamente hace a帽os ahora dar谩 un fuerte salto.

El relevamiento de Adecco sobre 4.500 trabajadores que pasaron a cumplir sus tareas online desde sus hogares muestra que para el 56% de los encuestados este tipo de modalidad es una novedad, mientras que el resto ya la aplicaba eventualmente. Un 56% del total sostuvo que preferir铆a hace home office s贸lo algunos d铆as de la semana, un 25% optar铆a por un esquema permanente y otro 19% sigue qued谩ndose con el trabajo en la oficina o lugar habitual de desempe帽o.

En cuanto a la comodidad del trabajo hogare帽o, un 68% confirm贸 que se cambia de ropa para empezar a trabajar, dejando de lado el pijama o la ropa de dormir, mientras que un 18% reconoci贸 que se queda con esas prendas y un 14% afirm贸 cambiarse como si fuera a trabajar a la oficina. El 47% de los encuestados se帽al贸 que cuenta con un espacio de trabajo c贸modo, como un escritorio preparado a tal fin, mientras que un 31% utiliza alguna mesa donde haya espacio, un 17% usa cualquier espacio de la casa que le resulte 煤til y el 4% trabaja desde la cama o un sill贸n.

En lo que hace a la productividad, un 42% afirm贸 dedicar m谩s horas al trabajo en la modalidad hogare帽a, otro 40% asegura cumplir la misma cantidad de horas y s贸lo un 18% dice trabajar menos horas. El 60% de los nuevos trabajadores a distancia est谩 conectado con su equipo de trabajo habitual durante esta cuarentena, el 31% se conecta con ellos solo cuando es necesario y un 2% no logra mantener una buena comunicaci贸n a distancia. 6 de cada 10 encuestados manifiestan trabajar m谩s relajados desde su casa, para el 28% es lo mismo y un 11% cree que trabajar desde el hogar es m谩s estresante.

Casi la mitad de los encuestados (45%) reconoci贸 comer m谩s durante el trabajo en casa, pero el 75% sostiene que puede implementar una alimentaci贸n m谩s sana. El 40% afirma sostener sus rutinas de actividad f铆sica, mientras que un 38% las abandon贸 (el 22% ya no las hac铆a previamente). El 48% considera haber logrado un equilibro entre su trabajo y la vida familiar, un 31% afirma que esto depende del d铆a y un 21% considera casi imposible hacerlo.A nivel internacional algunos estudios se帽alan que la productividad aument贸 un 28% con el home office, un escenario en el que las empresas globales anticipan que podr铆an reducir en hasta un mill贸n de metros cuadrados sus espacios de oficina, lo que les permitir铆a ahorrar millones en infraestructura, servicios, seguridad, limpieza o amenities.

En contraste, los servicios hogare帽os de los trabajadores a distancia aumentan en promedio un 30%. Pero el problema no est谩 s贸lo en el nivel de gastos, sino que la tendencia consolidada por la pandemia tambi茅n favorecer铆a una precarizaci贸n laboral en la que la relaci贸n de dependencia quedar铆a m谩s diluida y fomentar铆a la facturaci贸n como freelance en una uberizaci贸n laboral generalizada donde las empresas no reconocen responsabilidades.

Otro tema es el del impacto psicol贸gico para los teletrabajadores, por la imposibilidad de separar las horas de trabajo de las hogare帽as en un desdibujamiento de los turnos laborales que lleva a estar pendiente de las exigencias de trabajo las 24 horas.

Fuente: Redacci贸n EDA

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Fuente: Anred.org