April 13, 2022
De parte de Lobo Suelto
100 puntos de vista

En La sociedad del espect谩culo, un libro que desde su aparici贸n en 1967 se ha convertido en cl谩sico (es decir, un libro siempre contempor谩neo), el pensador franc茅s Guy Debord afirma que la verdadera cat谩strofe de la sociedad moderna no es un acontecimiento por venir, ni tan siquiera un proceso en marcha (cambio clim谩tico, etc.), sino un tipo de relaci贸n con el mundo: la posici贸n de espectador, la subjetividad espectadora.

驴En qu茅 sentido? El espectador no entra en contacto con el mundo, lo ve frente a s铆. Desde un 鈥渕irador鈥 (el espect谩culo) que concentra la mirada: centraliza y virtualiza, separa de la diversidad de situaciones concretas que componen la vida. El espectador es incapaz de pensamiento y de acci贸n: se limita al juicio exterior (bien/mal), a las generalidades y a la espera. Es una figura del aislamiento y la impotencia.

El espectador de Debord no ha quedado superado ni mucho menos por la 鈥渋nteracci贸n鈥 de las redes sociales: se ha convertido simplemente en el 鈥渙pinador鈥 de nuestros d铆as, que siempre tiene algo qu茅 decir sobre lo que pasa (en la pantalla), pero no tiene ninguna capacidad de cambiar nada.

El espectador es una categor铆a abstracta, no alguien en concreto. Es por ejemplo cualquiera que se relacione con el mundo opinando sobre los temas medi谩ticos, sin darse a s铆 mismo ning煤n medio adecuado para pensar o actuar al respecto. Cualquiera de nosotros puede colocarse en posici贸n de espectador y tambi茅n cualquiera puede salir. Esto es lo que nos interesa ahora. 驴C贸mo salir?


El espectador embrujado

Acaba de aparecer en Argentina La brujer铆a capitalista (Hekht libros), un libro de la fil贸sofa Isabelle Stengers y el editor Philippe Pignarre que nos permite avanzar en estas cuestiones. Incluso por caminos diferentes a los de Guy Debord. 驴Qu茅 quiero decir?

Para Debord, el espectador es un ser enga帽ado y manipulado. Lo explica sobre todo muy claramente en sus Comentarios sobre la sociedad del espect谩culo, el libro que escribi贸 en 1988. Stengers y Pignarre desplazan esta cuesti贸n: no se trata de mentiras o ilusiones, sino de 鈥渆mbrujos鈥. Es decir: el problema es que nuestra capacidad de atenci贸n est谩 capturada y nuestra potencia de pensamiento est谩 bloqueada. Por tanto, la emancipaci贸n no pasa por tener o decir la Verdad, sino por generar 鈥渃ontra-embrujos鈥: transformaciones concretas de la atenci贸n, la percepci贸n y la sensibilidad.

Veamos esto m谩s despacio. El espectador queda atrapado una y otra vez en lo que los autores llaman 鈥渁lternativas infernales鈥. Por ejemplo: o bien se levantan vallas altas y picudas, o se producir谩 una invasi贸n migrante. O bien se bajan los salarios y se desmantelan los derechos sociales, o las empresas se marchar谩n a otro lugar con el trabajo. Aislado frente a su pantalla, el espectador es reh茅n de la alternativa entre dos males. 驴C贸mo escapar?

No se trata de 鈥渃r铆tica鈥. De hecho, el espectador puede ser muy cr铆tico, asistir por ejemplo indignad铆simo -como todos nosotros hoy- al espect谩culo de la corrupci贸n, gozar viendo rodar las cabezas de los poderosos, etc. Pero eso no cambia nada. Seguimos en la posici贸n espectadora: v铆ctimas de la situaci贸n, reducidos al juicio moral, a las generalidades (鈥渟on todos corruptos鈥, la 鈥渃ulpa es del sistema鈥) y a la espera de que alguien 鈥渟olucione鈥 el problema.

Salimos de la posici贸n espectadora cuando nos volvemos capaces de pensar y actuar. Y nos volvemos capaces de pensar y actuar produciendo lo que los autores llaman un 鈥渁garre鈥 o un 鈥渁sidero鈥. Es decir, un espacio de pensamiento y acci贸n a partir de un problema concreto. En ese momento ya no estamos frente a la pantalla, opinando y a la espera, sino implicados en una 鈥渟ituaci贸n de lucha鈥. Tanto hoy como ayer, son esas situaciones de lucha las que crean nuevos planteamientos, nuevos posibles y ponen a la sociedad en movimiento.

Sin pensamiento ni creaci贸n es imposible que haya ning煤n cambio social sustancial y el mal (la corrupci贸n o cualquiera) reproducir谩 m谩s tarde o m谩s temprano sus efectos. En ese sentido, en tanto que bloquea el pensamiento y la creaci贸n, la sociedad del espect谩culo es una sociedad detenida, un bucle infinito de los mismos problemas.


Situaci贸n de lucha

No se abre una situaci贸n de lucha porque se sabe, sino precisamente para saber.No se crea una situaci贸n de lucha porque hayamos tomado conciencia o abierto finalmente los ojos, sino para pensar y abrir los ojos en compa帽铆a. La lucha es unaprendizaje, una transformaci贸n de la atenci贸n, la percepci贸n y la sensibilidad. El m谩s intenso, el m谩s potente.

Los autores ponen varios ejemplos: por ejemplo, la lucha de los medicamentos anti-sida. En 2001, 39 empresas farmac茅uticas mundiales, sostenidas por sus asociaciones profesionales, abren proceso contra el gobierno sudafricano que garantizaba la disponibilidad a costo moderado de medicamentos para el sida. La alternativa infernal entonces dec铆a: o hay patentes y precios altos, o es el fin de la investigaci贸n. El progreso tiene un costo y un coste.

Pero las asociaciones de pacientes de sida salen de su papel de v铆ctimas y politizan la cuesti贸n que les afecta: investigaci贸n, disponibilidad de los medicamentos, derechos de los enfermos, relaci贸n con los m茅dicos. Piensan, crean, act煤an. Suscitan nuevas conexiones con asociaciones humanitarias, otros afectados, empresas farmac茅uticas sensibles, Estados favorables como Brasil, etc. Porque el mapa de una situaci贸n de lucha (los amigos y los enemigos) nunca est谩 claro antes de que se abra, sino que esta lo redibuja. No hay 鈥渟ujeto pol铆tico鈥 a priori, la situaci贸n de lucha lo crea.

La alternativa infernal pierde fuerza y los industriales acaban retirando su demanda. No porque los afectados les hayan opuesto buenos argumentos cr铆ticos, sino porque han creado nueva realidad: nuevas legitimidades, maneras de ver, sensibilidades, alianzas. En una situaci贸n de lucha, nos dicen los autores, los diagn贸sticos cr铆ticos son 鈥減ragm谩ticos鈥, es decir, inseparables de la cuesti贸n de las estrategias y los medios adecuados. En definitiva, de las alternativas infernales se sale s贸lo 鈥減or el medio鈥: a trav茅s de situaciones concretas, por medio de pr谩cticas, desde la vida.

Podemos pensar en el mismo sentido las luchas de los 煤ltimos a帽os: desde la PAH hasta YO S脥 Sanidad Universal, pasando por los movimientos de pensionistas y de mujeres. Una situaci贸n de lucha es el 鈥渋ntelectual鈥 m谩s potente: no s贸lo describe la realidad, sino que la crea, suscitando nuevas conexiones, problematizando nuevos objetos, inventando nuevos enunciados. De hecho, los intelectuales-portavoces (nuevos y viejos) surgen muchas veces en ausencia de situaciones de lucha, para representar a los que no piensan.

Sin situaciones de lucha no hay pensamiento. Sin pensamiento no hay creaci贸n. Sin creaci贸n estamos atrapados en las alternativas infernales y espectaculares. La representaci贸n se separa de la experiencia social. S贸lo quedan los juicios morales, las generalidades y la espera. El runr煤n cotidiano del espect谩culo medi谩tico y pol铆tico, as铆 como de nuestras redes sociales.


Que la gente piense

Hoy vemos crecer un poco por todas partes movimientos ultraconservadores. 驴C贸mo combatirlos? La subjetividad a la que interpelan todos estos movimientos es la subjetividad espectadora y victimista: 芦el pueblo sufriente禄. La v铆ctima critica, pero no emprende un proceso de cambio; considera a alg煤n Otro culpable de todos sus males; delega sus potencias en 鈥渟alvadores鈥 a cambio de seguridad, orden, protecci贸n.

Escuchamos hoy en d铆a a gente de izquierda decir: disputemos el victimismo a la derecha. Hagamos como Trump o Salvini, pero con otros contenidos, m谩s 鈥渟ociales鈥. Es una nueva alternativa infernal: hacer como la derecha para que la derecha no crezca. Un modo de reproducir la cat谩strofe que, como dec铆amos al principio, est谩 inscrita en la propia relaci贸n espectadora y victimizada con el mundo.

En 1984, a una pregunta sobre qu茅 es la izquierda, el fil贸sofo franc茅s Gilles Deleuze respond铆a: 鈥渓a izquierda necesita que la gente piense鈥. A estas alturas me parece la 煤nica definici贸n v谩lida y la 煤nica salida posible. No disputarle a la derecha la gesti贸n del resentimiento, del miedo y el deseo de orden, sino salir de la posici贸n de v铆ctimas. Que la gente piense y act煤e, como se hizo durante el 15M, el 煤nico cortafuegos de la derechizaci贸n que ha funcionado durante a帽os en este pa铆s.

Dejar de repetir que 鈥渓a gente鈥 no sabe, que la gente no puede, que no tiene tiempo ni luces para pensar o actuar, que no pueden aprender o producir experiencias nuevas, que s贸lo pueden delegar y que la 煤nica discusi贸n posible -entre los 鈥渓istos鈥, claro, entre los que no son 鈥渓a gente鈥- es sobre qu茅 modos de representaci贸n son mejores que otros. Hay mucha derecha en la izquierda.

Que la gente piense: no convencer o seducir a la gente, considerada como 鈥渙bjeto鈥 de nuestras pedagog铆as y nuestras estrategias. Abrir procesos y espacios donde plantear juntos nuestros propios problemas, tejer alianzas inesperadas, crear nuevos saberes. Aprender a ver el mundo por nosotros mismos, ser los protagonistas de nuestro propio proceso de aprendizaje.

Pensar es el 煤nico contra-embrujo posible. Implica ir m谩s all谩 de lo que se sabe y empieza por asumir un 鈥渘o saber鈥, arriesgarse a dudar o vacilar. Es el arte de liberar la atenci贸n de su captura y volcarla en la propia experiencia. Poner el cuerpo, precisamente lo que le falta a la posici贸n de espectador, de tertuliano, de comentarista de la pol铆tica, de polemista en redes sociales.

Seguramente necesitamos una nueva po茅tica pol铆tica. Por ejemplo, una palabra nueva para hablar de lucha, que asociamos muy r谩pidamente a la movilizaci贸n, a la agitaci贸n activista, a un proceso separado de la vida, etc. Reinventar lo que es luchar. En realidad, una lucha es un regalo que nos damos: la oportunidad de cambiar, de transformarnos a la vez que transformamos la realidad, de mudar de piel. No hay tantas.

Una situaci贸n de lucha no es ning煤n camino de salvaci贸n. As铆 solo la ve el espectador, que se relaciona con todo desde fuera. Desde dentro, es una trama infinitamente fr谩gil, muy dif铆cil de sostener y avivar. Pero tambi茅n es ese regalo. La ocasi贸n de aprender, junto a otros, de qu茅 est谩 hecho el mundo que habitamos, de tensarlo y tensarnos, de probarlo y probarnos. Para no vivir y morir idiotas, es decir, como espectadores.




Fuente: Lobosuelto.com