January 18, 2022
De parte de Lobo Suelto
178 puntos de vista

鈥渞ecuerdo/ el momento justo en el que me di cuenta de que/ hab铆a aprendido a leer/ no como cuando fing铆a que lo hac铆a/ sino como cuando/ efectivamente le铆a/ en el espacio se abri贸 un espacio/ me pareci贸 irreal y luego/ me pareci贸 real/ y era mayor y entr茅/ perd贸n, quise decir/ y entr茅 y era mayor鈥 (Mar铆a Salgado, Salitre)

驴Es la lectura alg煤n tipo de experiencia subversiva hoy d铆a? 驴Habilita modos de estar en el mundo heterog茅neos, a contracorriente o en ruptura con los hegem贸nicos?

Sabemos que fue as铆 en el pasado. Lo demuestra por ejemplo Germ谩n Labrador en Culpables por la literatura, un formidable trabajo hist贸rico-ensay铆stico sobre la contracultura espa帽ola a lo largo de tres generaciones: los progres del 68, los libertarios del 77 y los modernos del 84.

Labrador parte de la idea de que el franquismo no fue solo un r茅gimen pol铆tico o una ideolog铆a autoritaria, sino tambi茅n la producci贸n y reproducci贸n de un tipo de cuerpo: unos afectos y unos h谩bitos, una percepci贸n y una sensibilidad, unas capacidades y unas intolerancias. A trav茅s de las instituciones disciplinarias del momento, mediante la represi贸n y la violencia, el franquismo fabrica en serie un tipo de cuerpo a partir del mismo patr贸n: el cuerpo del l铆der 鈥搚 de su consorte, modelo femenino鈥 como imagen a imitar, replicar, encarnar.

Si el poder tiene una dimensi贸n som谩tica, la revuelta tambi茅n: la contracultura consisti贸 en deshacerse de ese cuerpo impuesto y darse otro, capaz de sentir, pensar y hacer distinto. Una transformaci贸n a la vez feliz y dolorosa, festiva y a la vez violenta, como testimonia la figura de Leopoldo Panero que dijo: 鈥淵o me destruyo para saber que soy yo y no todos ellos鈥.

Se trataba de desaprender f铆sicamente la dictadura: en los movimientos estudiantiles, los espacios homosexuales, a trav茅s de la m煤sica, las drogas鈥 o la literatura. Esta funcion贸 entonces como tecnolog铆a de liberaci贸n, como territorio y materia de las transformaciones. La lectura movilizaba el deseo de vivir otra vida, de convertirse en otro, de ser otro. Un lobo estepario, el volc谩n de Lowry, Rimbaud, Artaud o el Capit谩n Trueno para la imaginaci贸n infantil: ser en todo caso un cuerpo capaz de vivir aventuras, m谩s all谩 de la vida encogida bajo el franquismo.

La literatura conced铆a 鈥渦n traje de Superman鈥, dice Labrador, a trav茅s del cual vivir dos vidas, muchas vidas, con la imaginaci贸n espoleando al deseo para funcionar de otro modo y querer otras cosas. Es el 鈥渓ector arrebatado鈥 dispuesto a vivir seg煤n el lenguaje, a creerse lo que lee, a encarnar las lecturas. La emancipaci贸n no solo ocurr铆a en los espacios propiamente pol铆ticos, sino tambi茅n en los cuartos, en las actividades aparentemente privadas, en los sue帽os.

El franquismo se hunde cuando ya no es capaz de inscribirse en los cuerpos. Ese es el fondo oscuro e inadvertido de la batalla por el cambio sobre el cual sucede la transici贸n espa帽ola. Y es lo que nos permite ver y valorar mejor el libro de Germ谩n Labrador.

驴Y hoy, implica la lectura alg煤n tipo de revuelta? Se me ocurren al menos dos respuestas positivas posibles.

La primera dice m谩s o menos as铆: vivimos actualmente en la sociedad del espect谩culo donde el mundo se nos presenta a diario como un conjunto de fogonazos medi谩ticos sin v铆nculos ni memoria. Nada lleva a nada y todo se evapora de inmediato. Lo que esta sociedad fabrica en serie es el 鈥渆spectador鈥 o el 鈥渙pinador鈥 de las redes sociales: un sujeto gregario y morboso, manipulado y desinformado, vol谩til y amn茅sico. En el fondo un no-sujeto.

En sus Comentarios sobre la sociedad del espect谩culo, Guy Debord opone justamente el lector al espectador. El cuerpo del lector al cuerpo del espectador. Frente a la imagen donde 鈥渟e puede yuxtaponer de todo鈥, que 鈥渘o deja tiempo a la reflexi贸n鈥 y nos reclama pura 鈥渁dhesi贸n a lo existente鈥, la lectura es subversiva porque nos 鈥渆xige un verdadero juicio a cada l铆nea y solo ella puede darnos acceso a la vasta experiencia pre-espectacular鈥.

La lectura para Debord es el ejercicio cr铆tico por excelencia. A trav茅s de un esfuerzo lineal y progresivo, se sigue un razonamiento, se comprueba si se sostiene, si una cosa se deduce de la otra. La lectura es una pr谩ctica de descodificaci贸n de sentido donde se discrimina lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo. El sujeto cr铆tico es un lector y sobre todo un lector del mundo, capaz de atravesar la opacidad estrat茅gica del espect谩culo y leer la realidad como se lee un texto. En ese libro Debord se presenta a s铆 mismo como el 煤ltimo gran lector, calificado para relacionar los hechos y pensar hist贸ricamente lo que se presenta como fen贸menos aislados y sin pasado.

La dimensi贸n subversiva de la lectura ya no habr铆a que buscarla entonces en su capacidad ut贸pica de plantear otros mundos posibles, sino en los superpoderes de la raz贸n, la l贸gica y el conocimiento hist贸rico dentro de un mundo que nos quiere fundamentalmente est煤pidos.

Una segunda respuesta positiva ser铆a la lectura como ejercicio de transformaci贸n de uno mismo. La lectura como 鈥渆jercicio espiritual鈥, podr铆amos decir siguiendo a Pierre Hadot, que nombra as铆 las pr谩cticas de auto-transformaci贸n entre los fil贸sofos (estoicos, epic煤reos, c铆nicos) de la Grecia antigua. 驴En qu茅 sentido ser铆a subversiva hoy la lectura como ejercicio espiritual?

El neoliberalismo tambi茅n es un poder que produce y reproduce un tipo de cuerpo: en este caso el de un sujeto siempre movilizado, disponible y conectado, en constante superaci贸n de s铆 mismo y competencia con los dem谩s, azuzado por la obsesi贸n de 鈥渟iempre m谩s鈥 (m谩s rendimiento, m谩s productividad, m谩s consumo, etc.). El cuerpo-modelo a imitar hoy ser铆a el del deportista, el youtuber, la celebridad鈥

La lectura, entendida como ejercicio espiritual, crea una forma de vida bien distinta: como disciplina de la atenci贸n, del estar-ah铆 y no en mil sitios y ninguno a la vez; como interrupci贸n a trav茅s del silencio y del recogimiento de la carrera enloquecida del h谩mster en su rueda; como actividad que lleva incorporada la recompensa en s铆 misma y no es solo medio o instrumento de una finalidad exterior鈥

La lectura es un ejercicio de 鈥減asividad activa鈥: por un lado, supone entrar en el mundo que otro te propone, salir de uno mismo y dejarse afectar; por otro lado, exige responder a lo que se lee y ser capaz de crear sentidos propios. El cuerpo que lee es muy distinto por tanto al sujeto incapaz de v茅rselas con la alteridad y al sujeto que se limita a consumir lo que se le presenta empaquetado.

El lector no se desconecta del mundo, sino que lo habita de otro modo, experimentando con los sentidos, poniendo en relaci贸n lo que lee y lo que ha le铆do, lo que lee y lo que ha vivido. Alt铆sima intensidad de una inmovilizaci贸n tan solo aparente, el cuerpo del lector corta en seco la fuga hacia adelante del sujeto de rendimiento neoliberal y hace una experiencia plena del presente.

Del lector arrebatado al lector disciplinado: los superpoderes que nos otorga la lectura hoy son distintos a los del pasado. No tanto imaginarnos seres distintos, como estar m谩s presentes. No tanto vivir dos vidas, como intensificar la vida que hay. No tanto fugar hacia un mundo alternativo, como estar aqu铆 y ahora.

Lectura como ejercicio ut贸pico, lectura como ejercicio cr铆tico, lectura como ejercicio espiritual: el mundo y las formas de dominio cambian, pero la lectura encuentra siempre el modo de ser una revuelta.

Fuente: FILOSOF脥A PIRATA




Fuente: Lobosuelto.com