December 26, 2020
De parte de Nodo50
238 puntos de vista


鈥淏ueno, de ah铆 que te voy a explicar algo muy importante. Pero no lo puedes tomar apunte, sino que quiere que lo guardas en tu cabeza. Porque el cuaderno donde quiera lo dejas botado, pero la cabeza la tienes que cargar todo el tiempo鈥.

Defensa Zapatista camina de un lado a otro, como dice que hac铆a el finado cuando explicaba algo muy importante. Esperanza est谩 sentada sobre un tronco y, previsora, ha colocado un nailon sobre la madera h煤meda, floreciente de musgo, hongos y ramitas secas.

鈥溌緼caso lo vamos a mirar el lugar donde llegamos con la lucha?鈥, suelta Defensa Zapatista se帽alando con sus manitas a ninguna parte.

Esperanza est谩 pensando una respuesta, pero es evidente que Defensa hizo una pregunta ret贸rica, es decir, no le interesa la respuesta, sino las preguntas que le siguen a la primera cuesti贸n. Seg煤n ella, Defensa Zapatista est谩 siguiendo el m茅todo cient铆fico.

鈥淟a problema no es entonces llegar, sino hacerse un camino. Que sea que si no hay camino, pues hay que hacerlo, porque si no, c贸mo鈥, la ni帽a blande un machete que a saber de d贸nde sali贸, pero seguro en alguna champa lo est谩n buscando.

鈥淓ntonces, la problema como que se cambi贸 y lo m谩s primero es el camino. Porque si no hay camino para donde quieres ir, pues de balde est谩s con esa preocupaci贸n. Entonces, 驴qu茅 vamos a hacer si no hay camino para donde vamos?鈥.

Esperanza responde con satisfacci贸n: 鈥淓speramos a que deje de llover para que no nos mojamos cuando hacemos el camino鈥.

Defensa se mesa los cabellos -y arruina el peinado que a sus mamaces le tom贸 media hora acomodar- y grita: 鈥溌o!鈥.

Esperanza duda y aventura: 鈥淵a s茅: le decimos una mentira al Pedrito de que hay caramelos all谩 donde vamos, pero no hay camino y viera qui茅n hace un su camino primero, pues se atasca de caramelos鈥.

Defensa reacciona: 鈥溌緼caso vamos a pedir apoyo a los pinches hombres? Nuncamente. Nosotras lo vamos a hacer como mujeres que somos鈥.

鈥淐ierto鈥, dice Esperanza, 鈥渜u茅 tal y de repente hay chocolates鈥.

Defensa sigue: 鈥淧ero 驴qu茅 tal que nos perdemos cuando vamos abriendo el camino?鈥.

Esperanza responde: 鈥溌縂ritamos pidiendo ayuda? 驴Sacamos cohet贸n o tocamos el caracol para que oyen en el pueblo y vienen a rescatarnos?鈥.

Defensa entiende que Esperanza est谩 tomando el asunto literalmente y, adem谩s, est谩 obteniendo el consenso del resto del p煤blico. Por ejemplo, el gato-perro ahora se relame los bigotes imaginando la olla llena de chocolates al final del arco铆ris, y el caballo choco sospecha que tal vez tambi茅n hay ma铆z con sal y la olla rebosa de botellas de pl谩stico. La Calamidad ensaya la coreograf铆a que le dise帽贸 el SupGaleano, llamada 鈥減as de chocolat鈥, que consiste en abalanzarse, en modo 鈥渞inoceronte鈥, sobre la olla.

El铆as Contreras, por su parte, desde el primer cuestionamiento sac贸 su lima y afila su machete de doble canto.

M谩s all谩, un ser indefinido, extraordinariamente parecido a un escarabajo, porta una pancarta donde se lee: 鈥淟lamadme Ismael鈥, discute con el Viejo Antonio las ventajas de la inmovilidad en tierra firme, y as铆 argumenta: 鈥淧ues s铆, mi estimado Queequog, no hay ballena blanca que se acerque a puerto鈥. El anciano ind铆gena y zapatista, maestro involuntario de la generaci贸n que se alz贸 en armas en 1994, se forja un cigarrillo con doblador y escucha atento los argumentos del bichito.

La ni帽a Defensa Zapatista asume que, al igual que las ciencias y las artes, est谩 en el dif铆cil lugar en que se es incomprendida: como un pas de deux aguardando el abrazo para las pirouettes y el sost茅n para un port茅; como un filme preso en una lata, esperando una mirada que lo rescate; como un puerto sin embarcaci贸n; como una cumbia pendiente de unas caderas que le den vocaci贸n y destino; como un Cigala c贸ncavo sin convexo; como Luz Casal yendo al encuentro de la flor prometida; como Louis Lingg sin las bombas del punk; como Panchito Varona buscando, detr谩s de un acorde, un abril robado; como un ska sin slam; como un helado de nuez sin un Sup que le haga los honores.

Pero Defensa es defensa, pero tambi茅n es zapatista, as铆 que nada de que nada, resistencia y rebeld铆a, y con la mirada busca el socorro del Viejo Antonio.

鈥淧ero las tormentas no respetan nada: lo mismo en mar y en tierra, en cielo y suelo. Hasta las tripas de la tierra se retuercen y sufren humanos, plantas y animales. No importan su color, su tama帽o, su modo鈥, dice con voz apagada el Viejo Antonio.

Todos guardan un silencio mitad respeto y mitad terror.

Sigue el Viejo Antonio: 鈥淟as mujeres y los hombres ven de guarecerse de vientos, lluvias y suelos rotos, y esperan a que pase para ver qu茅 qued贸 y qu茅 no. Pero la tierra hace m谩s porque se prepara para despu茅s, para lo que sigue. Y en su guardarse empieza ya a cambiar. La madre tierra no espera a que termine la tormenta para ver qu茅 hacer, sino que desde antes empieza a construir. Por eso dicen los m谩s sabedores que la ma帽ana no llega as铆 nom谩s y aparece de pronto, sino que est谩 ya acechando entre las sombras y, quien sabe mirar, la encuentra en las grietas de la noche. Por eso los hombres y mujeres de ma铆z, cuando siembran, sue帽an con la tortilla, el atole, el pozol, el tamale y el marquesote. No hay todav铆a, pero saben que habr谩 y es lo que manda su trabajo. Miran su trabajadero y miran el fruto incluso antes de que la semilla toque el suelo.

Los hombres y mujeres de ma铆z, cuando miran este mundo y sus dolores, miran tambi茅n el mundo que habr谩 que levantar y se hacen un su camino. Tres miradas tienen: una para lo anterior; la otra para lo de ahora, y otra una para lo que sigue. As铆 saben que siembran un tesoro: la mirada鈥.

Defensa asiente entusiasmada. Entiende que el Viejo Antonio entiende el argumento que no alcanza a explicar. Dos generaciones distantes en calendario y geograf铆a tienden un puente que va y viene鈥 como los caminos.

鈥溌orrecto!鈥, casi grita la ni帽a y mira con cari帽o al anciano.

Y sigue ella: 鈥淪i ya sabemos d贸nde vamos, quiere decir que ya sabemos d贸nde no queremos ir. Entonces en cada paso vamos alej谩ndonos de unos lados y nos vamos acercando a otro uno. No hemos llegado todav铆a, pero el camino que hacemos nos va marcando ya por ese destino. Si queremos comer tamales, no vamos a estar sembrando calabazas鈥.

El auditorio en pleno hace un comprensible gesto de asco, imaginando una horrible sopa de calabazas.

鈥淎guantamos la tormenta con lo que sabemos, pero ya estamos preparando lo que sigue. Y lo preparamos ya de una vez. Por eso hay que llevar la palabra lejos. No importa si quien la dijo ya no va a estar, sino que lo que importa es que llegue la semilla a buena tierra y que, donde ya hay, se desarrolle. O sea apoyar. 脡sa es nuestra misi贸n: ser semilla que busca otras semillas鈥, sentencia Defensa Zapatista y, dirigi茅ndose a Esperanza, pregunta: 鈥溌縀ntendiste?鈥.

Esperanza se pone de pie y, con toda la solemnidad de sus 9 a帽os, responde seria:

鈥淪铆, claro lo entend铆 que de por s铆 vamos a morir miserablemente鈥.

Y, casi inmediatamente, agrega: 鈥淧ero vamos a hacer que valga la pena鈥.

Todos aplauden.

Para reforzar el 鈥渜ue valga la pena鈥 de Esperanza, el Viejo Antonio saca de su morraleta una bolsa de los chocolates que llaman 鈥渂esitos鈥.

El gato-perro se hace de una buena cantidad con un zarpazo y el caballo choco prefiere seguir con su botella de pl谩stico.

El铆as Contreras, comisi贸n de investigaci贸n del ezln, repite por lo bajo: 鈥渧amos a hacer que valga la pena鈥, y manda el coraz贸n y el pensamiento al hermano Samir Flores y a quienes se enfrentan, s贸lo con su dignidad, al ruidoso ladr贸n del agua y de la vida que se esconde detr谩s de las armas del capataz, 茅se que oculta en su palabrer铆o la ciega obediencia que debe al Mand贸n: primero dinero, despu茅s dinero, dinero al final. Nunca justicia, libertad tampoco, jam谩s la vida.

El bichito empieza a platicar de c贸mo una barra de chocolate lo salv贸 de morir en la estepa siberiana mientras iba, procedente de las tierras del Sami 鈥揹onde enton贸 el Yoik-, a territorio de los Selkup a rendir honores al Cedro, el 谩rbol de la vida. 鈥淔ui a aprender, que para eso son los viajes. Porque hay resistencias y rebeld铆as que no por apartadas en calendarios y geograf铆as, son menos importantes y heroicas鈥, dice mientras, con sus m煤ltiples patitas, libera al chocolate de su prisi贸n de brillante papel aluminio, aplaude y se zampa una porci贸n, todo al mismo tiempo.

Por su parte, Calamidad ha entendido bien eso de que hay que pensar en lo que sigue y, con el chocolate embarrado en sus manitas, declara entusiasmada: 鈥溌amos a jugar a las palomitas!鈥.

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Desde el Centro de Adiestramiento Mar铆timo-Terrestre Zapatista.

El SupGaleano impartiendo el taller 鈥淓l G贸mito Internacionalista鈥.

M茅xico, Diciembre del 2020.

Del cuaderno de apuntes del gato-perro: El tesoro es lo otro.

鈥淎l terminar, despacio me mir贸 con su 煤nico ojo y me dijo: 芦Lo esperaba Don Durito. Sepa usted que soy el 煤ltimo de los piratas verdaderos que vive en el mundo. Y digo lo de 芦verdaderos禄 porque ahora hay infinidad de 芦piratas禄 que roban, matan, destruyen y saquean desde los centros financieros y los grandes palacios gubernamentales, sin tocar m谩s agua que la de la tina. Aqu铆 est谩 su misi贸n (me entrega un legajo de pergaminos viejos). Encuentre usted el tesoro y p贸ngalo a buen recaudo. Ahora disc煤lpeme, pero tengo que morirme禄. Y al decir esto 煤ltimo, dej贸 caer la cabeza sobre la mesa. S铆, estaba muerto. El lorito levant贸 vuelo y se sali贸 por una ventana diciendo: 芦Paso al exiliado de Mitilene, paso al hijo bastardo de Lesbos, paso al orgullo del mar Egeo. Abrid vuestras 9 puertas temido infierno, que all谩 va a descansar el grande Barbarroja. Ha encontrado quien le siga los pasos y duerme ahora quien hizo del oc茅ano apenas una l谩grima. Con Escudo Negro navegar谩 ahora el orgullo de los Piratas verdaderos禄. Bajo la ventana se extend铆a el puerto sueco de G枚teborg y a lo lejos una nyckelharpa lloraba鈥︹

Don Durito de La Lacandona. Octubre de 1999.

Ver v铆deos: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2020/12/22/tercera-parte-la-mision/




Fuente: Rojoynegro.info