August 16, 2022
De parte de Nodo50
282 puntos de vista

Según datos del Ministerio de Trabajo, 394 trabajadores y trabajadoras perdieron la vida en lo que se denomina oficialmente ‘accidente laboral’ (como si fueran hechos fortuitos e inevitables) durante el primer semestre de este año. Una cifra que eleva en 60 la siniestra cantidad de trabajadores fallecidos en el mismo período del año anterior, todo ello a la espera de nuevos datos que, teniendo en cuenta las sucesivas olas de calor de este verano, probablemente serán todavía peores.

De las 394 personas fallecidas, 320 perdieron su vida en su lugar de trabajo, un 15,5% más que el año pasado, y otros 74 murieron en accidentes “in itinere”,  es decir, en el desplazamiento al puesto de trabajo, un 30% más que el año pasado. Los accidentes con baja laboral aumentaron así mismo un 18% entre enero y junio.

Los sindicatos burocráticos CCOO y UGT se han apresurado a remarcar que esas cifras están directamente relacionadas con la precariedad laboral y la falta de cumplimiento de las medidas de seguridad e higiene por parte de muchas empresas. Cínico análisis por parte de aquellos que dan su apoyo, pasivo o activo, a unas reformas laborales sin las cuales no existiría la precariedad laboral a la que aluden, o que suscriben ‘pactos de rentas‘ que suponen una constante devaluación de los salarios.

Hacer frente de manera consecuente a la terrible realidad de la pérdida de la vida o de consecuencias graves para la salud de la clase trabajadora exige otra política, que enfrente resueltamente los problemas de raíz y fomente la organización de los asalariados desde los centros de trabajo para luchar por la mejora de sus condiciones laborales y salariales frente a los abusos patronales que sólo se explican por su afan de beneficios. En la perspectiva de acabar con un sistema de explotación que ponga en el centro de la actividad económica los intereses de los productores, empezando por su propia salud y su vida.

amasan, fortunas




Fuente: Kaosenlared.net