January 21, 2023
De parte de A Las Barricadas
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Texto de la presentación de “CNT vs AIT. Los comités superiores cenetistas contra la oposición revolucionaria interna e internacional (1936-1939)” en la FELLA, el 20 de enero de 2022

Introducción

La presentación de un libro no es nunca su resumen y mucho menos cuando tiene más de 600 páginas. Una presentación sólo puede ser la noticia de su publicación y una invitación al posible lector, incitándole a su lectura, señalándole las principales novedades aportadas.

La Revolución de julio de 1936 es uno de los periodos más brillantes del anarcosindicalismo, pero también muy problemático, dadas las contradicciones asumidas.

Se define el antifascismo como contrarrevolucionario porque sustituye la alternativa revolucionaria, entre capitalismo y revolución obrera, por una elección entre dos opciones burguesas: fascismo o democracia. La opción en favor de la democracia suponía el abandono de los métodos de la lucha de clases y de los objetivos revolucionarios. El antifascismo fue la peor consecuencia que el fascismo legó al movimiento obrero, porque cegaba la vía revolucionaria y facilitaba la unidad sagrada de la CNT-FAI con los partidos burgueses y los gobiernos, en aras de derrotar al fascismo.

El libro CNT versus AIT detalla los debates que enfrentaron a los comités superiores cenetistas con las distintas secciones de la AIT en 1937 y 1938. Se explican minuciosamente las peripecias, polémicas y broncas de los Plenos y Congresos de la AIT, en los que la CNT amenazó con la fundación de una nueva Internacional, al margen de la AIT. Y se destaca que el primer paso fue la fundación de la SIA, en represalia por la fundación por los anarquistas franceses de un “Comité de Ayuda a las víctimas de la contrarrevolución en España” que encolerizaba a los comités superiores. La SIA arrebataba a la AIT la posibilidad de recaudar fondos en favor de España, y, por lo tanto, perdía un goloso veinte por ciento, que era la principal fuente de ingresos de la Internacional.

El núcleo del conflicto entre CNT y AIT residía en el temor de los comités superiores a que la oposición revolucionaria interna española, constituida por los comités de defensa, Los Amigos de Durruti o Julián Merino del Sindicato del Transporte, confluyera con el anarquismo crítico internacional, sobre todo francés, cuestionando su táctica colaboracionista y su participación en un gobierno de unidad antifascista.

Novedades documentales e interpretativas

El prólogo de Octavio Alberola constata que el riguroso y profundo análisis del proceso revolucionario y contrarrevolucionario vivido en Cataluña durante la guerra civil, realizado en CNT versus AIT, no tiene parangón en la vigente historiografía. Indica sagazmente que no debe obviarse la responsabilidad de los militantes de base.

En los capítulos 1 y 2 se explica que después del triunfo de la insurrección obrera, protagonizada por los comités de defensa de la CNT, se planteó la cuestión del poder. Mientras en la calle se producía y desarrollaba una de las revoluciones más profundas de la historia, protagonizada por los comités revolucionarios de barrio y locales, que tendían a sustituir al Estado en todas sus funciones; los comités superiores pactaban una sagrada unidad antifascista con estalinistas, republicanos, poumistas y gobierno de la Generalidad, ayudando a reconstruir el aparato estatal.

El funcionamiento asambleario y horizontal de la CNT desapareció ante la importancia y urgencia de los problemas a resolver. Existía una creciente divergencia entre los comités revolucionarios (antiestatales, antiparlamentarios, antiautoritarios, antipolíticos, antimilitaristas) y los comités superiores (antifascistas).

Esa divergencia inicial de julio de 1936 aumentó hasta convertirse en un antagonismo entre comités superiores y comités de barrio a primeros de diciembre de 1936, cuando en una reunión del CR los comités revolucionarios de barrio rechazaron las órdenes de los comités superiores de que entregasen sus armas para enviarlas al frente, argumentando que las armas conquistadas al ejército en la lucha callejera jamás las entregarían porque eran la garantía de la revolución en curso. Que si querían armas para el frente que las tomasen a los guardia civiles o de asalto acuartelados y armados en la retaguardia, o que los enviasen al frente de Aragón.

¿Por qué los líderes anarquistas y/o el movimiento libertario renunciaron a la revolución en julio del 36 y en mayo del 37? Desde el primer momento los comités superiores cenetistas apoyaron la unidad antifascista. Fue ese programa de unidad antifascista, de colaboración plena y leal con todas las organizaciones antifascistas, el que condujo a la CNT-FAI a la colaboración gubernamental con el objetivo único de ganar la guerra al fascismo. Fue esa adhesión al programa antifascista (esto es, de defensa de la democracia capitalista) la que explica por qué y cómo los mismos líderes revolucionarios de julio de 1936 se convirtieron algunos meses después en ministros, bomberos, burócratas y contrarrevolucionarios. Era la CNT quien producía ministros, y esos ministros no traicionaban a nada ni a nadie; se limitaban a ejercer lealmente sus funciones lo mejor que sabían.

La diferencia entre las insurrecciones de Julio de 1936 y Mayo de 1937 radica en que los revolucionarios, en Julio, estaban desarmados, pero tenían un objetivo político preciso: la derrota del levantamiento militar y del fascismo; mientras que en Mayo, aunque tenían un armamento superior al de julio, estaban desarmados políticamente. Los obreros cenetistas iniciaron una insurrección contra el estalinismo y el gobierno burgués de la Generalidad, pese a sus organizaciones y sin sus dirigentes, pero fueron incapaces de proseguir el combate hasta el final sin sus organizaciones y contra sus dirigentes: ¡los mismos del 19 de julio de 1936!.

La incapacidad de los dirigentes anarcosindicalistas y la ausencia de toda teoría revolucionaria no dejaron en pie más horizonte que la unidad antifascista y el programa democrático de la burguesía republicana. Ya habían desaparecido de escena los métodos y objetivos del proletariado. El CCMA no sólo no potenció los comités revolucionarios, sino que colaboró con el gobierno de la Generalidad para debilitarlos y finalmente suprimirlos.

Mayo del 37, desde esta perspectiva, aunque fue sin duda consecuencia del creciente descontento ante el aumento de precios, la carencia de abastecimientos, la lucha en el seno de las empresas por la socialización de la economía y el control obrero, la escalada de la Generalidad por desarmar la retaguardia y hacerse con el control del orden público, etcétera, etcétera, fue sobre todo la necesaria derrota armada del proletariado, que necesitaba la contrarrevolución para sellar definitivamente toda amenaza revolucionaria sobre las instituciones burguesas y republicanas.

Se constata y analiza el surgimiento, desde el 23 de julio de 1936 hasta junio de 1937 de un Comité de Comités, que tomó las decisiones fundamentales y dirigió la organización CNT-FAI. Ante las dudas de su vigencia, en junio de 1937 se decidió su reedición en la Comisión Asesora Política (CAP) con el objetivo concreto de impedir un nuevo desbordamiento por parte de los comités revolucionarios, como había sucedido en mayo del 1937. Ese Comité de Comités, su reedición en la CAP y su culminación en un militarizado Consejo Ejecutivo del Movimiento Libertario en Cataluña (CEML) en una situación desesperada de hundimiento del frente, es una novedad sin parangón en la actual historiografía. También se identifica a los compañeros (Amador González, Ángel Carballeira Rego, Daniel Sánchez García, José Rasal Castro y Alfonso Nieves Núñez) que constituyeron el grupo de afinidad que aseguró la salida del periódico clandestino de los comités de defensa, Alerta, hasta ahora anónimo y desconocido.

La capacidad represiva, pero también integradora e inclusiva, de los comités superiores sobre las minorías revolucionarias internas era asombrosa, aplastante e históricamente muy significativa. Nadie era nada fuera de la Organización y ésta supo atraer a críticos revolucionarios tan radicales como Merino en el CEML o bien a Adolfo Nieves Núñez, promotor del periódico clandestino Alerta, como administrador de la Soli.

.En los capítulos 3 y 4 se estudia el surgimiento, desarrollo y disolución de las Secciones Francesas de la CNT en Barcelona y Puigcerdá, ya esbozado en el libro Nacionalistas contra anarquistas en la Cerdaña.

En el capítulo 3 se profundiza en ese tema hasta visualizar cómo y porqué la Sección Francesa (SF) de Barcelona fue sustituida por el Grupo Francés de Barcelona, liderado por Fortin.

La Sección agrupaba a todos los anarquistas franceses sin diferencia de tendencias, mientras el Grupo solo incluía a los anarquistas franceses fieles a la táctica colaboracionista de la CNT. No existe ninguna publicación española o francesa que defina la disolución de la sección como liquidación consciente de los anarquistas franceses, críticos con la táctica colaboracionista de la CNT. Muy al contrario, se confunde sección y grupo, como si fueran sinónimos de una misma organización.

Desde julio de 1936 todos los anarquistas franceses se organizaron en la SF de Barcelona, que agrupaba a militantes de todas las tendencias. En noviembre de 1936 los comités superiores desalojaron a las distintas secciones extranjeras de la Casa CNT-FAI, facilitándoles nuevos locales, aunque obligándolas a autofinanciarse.

El 18 de febrero de 1937 se produjo la fundación formal y solemne, en el Salón Rojo de la Casa CNT-FAI, del Grupo Francés de la CNT en Barcelona. Todos los miembros del Grupo eran cenetistas, sumisos a la táctica colaboracionista de la CNT.

El 17 de abril Fortin rompió con la Sección Francesa. Entre el 17 de abril y el 1 de mayo se produjo la agria discusión y enfrentamiento entre la Sección y el Grupo.

Del 3 al 7 de mayo se produjeron las sangrientas jornadas barcelonesas de mayo de 1937, con intervención de diversos militantes franceses en las luchas callejeras o en la defensa de la Casa CNT-FAI.

El 13 de mayo se produjo la disolución formal de la Sección Francesa. El resultado final de este proceso fue la sustitución de la Sección por el Grupo durante el verano de 1937. La Sección había agrupado a todas las tendencias del anarquismo francés, y, por lo tanto, la tendencia de los militantes franceses críticos con la CNT. El Grupo sólo era fiel a la CNT y su táctica ministerialista.

La SF, y los críticos que cobijaba, fueron eliminados de escena. La única representación de los anarquistas franceses en Barcelona era el Grupo Francés, absolutamente adicto a la CNT.

Desde finales de mayo de 1937 la inmensa mayoría de los anarquistas franceses críticos habían regresado a su país o estaban en la cárcel, procesados por intervenir en los combates del 3 al 7 de mayo. Quienes permanecían en el ejército habían tenido que aceptar la militarización, que antes habían criticado. Los pocos que no se habían marchado, y podían seguir trabajando en Barcelona, habían dejado de militar (por disolución de la Sección) o tenían que afiliarse al Grupo Francés, que no admitía críticas de ningún tipo.

Claro y breve: los anarquistas franceses críticos habían desaparecido (salvo los que estaban en prisión) y eran, en Barcelona, una especie en inminente peligro de extinción.

En el capítulo 4 se estudia la SF de la CNT en Puigcerdá, fundada en noviembre de 1936 de acuerdo con la FAI y con el objetivo de crear una organización que sirviera de enlace entre Cataluña y las organizaciones libertarias francesas. La Sección de Puigcerdá jugaba un papel de intermediación entre los voluntarios franceses y la Sección francesa de la CNT en Barcelona, donde eran alojados en los cuarteles Espartaco o Bakunin en espera de su salida a las unidades confederales del frente de Aragón.

Se creó una red de comités anarcosindicalistas (CAS) en toda Francia que canalizaran la ayuda a España, centralizando en París la recogida de dinero, alimentos, medicamentos, material y ropas. Organizaban frecuentes expediciones de camiones, repletos con material de ayuda, que recorrían el trayecto París-Puigcerdá, confiando a la SF de Puigcerdá la distribución de lo enviado. Del mismo modo, organizaron giras de mítines y conferencias por toda Francia, con el objetivo de recaudar fondos para la Revolución española.

La SF de la CNT en Puigcerdá aprovechaba la proximidad con el límite fronterizo en Bourg-Madame y el control de la frontera por los anarquistas. El delegado de la Sección francesa era Albert Perrier, de 39 años de edad, secretario del sindicato de la construcción del Perigueux y militante de la Union Anarchiste (UA).

En febrero de 1937 la SF, que hasta entonces había desempeñado esencialmente un papel de información a los milicianos voluntarios extranjeros y de ayuda de traducción en los puestos fronterizos, fue reorganizada de modo que se integró en la estructura del control fronterizo anarquista, con especial responsabilidad en el control, guía y encuadramiento de los voluntarios de lengua francesa. Debía impedirse, además, el paso a los voluntarios extranjeros que pretendían ingresar en las Brigadas Internacionales.

Un apartado especial merecería la organización del tráfico de armas en la frontera de Puigcerdá, estrechamente relacionada con el espionaje. Ese contrabando de armas y del paso de personas por la frontera estaba a cargo de Constancio Durban, delegado de fronteras de Puigcerdá. El cargo de delegado de fronteras tenía una importancia similar a la de un delegado de columna de milicias. La estructura organizativa de Durban, enraizada de forma muy natural a ambos lados de la frontera de la Cerdaña, se había originado ya durante la Dictadura de Primo de Rivera en los años veinte y continuó en los años cuarenta, convertida en cadena de paso de pilotos británicos, exiliados españoles y judíos en peligro de muerte. Durante la guerra jugó un papel esencial en el abastecimiento de las milicias confederales de Aragón.

En febrero y marzo de 1937 la principal actividad de Mujeres Libres en Puigcerdá se volcó en la organización de la acogida de las mujeres y niños procedentes de la desbandada producida por la caída de Málaga. En pocos días, llegaron unos 400 refugiados.

En el número 34 de Sembrador del 14 de marzo de 1937 apareció, por primera vez, una página redactada totalmente en francés. En ese número aparecían notas de las distintas organizaciones (francesas) existentes en Puigcerdá: El Grupo de Lengua Francesa, el Grupo femenino anarquista (estrechamente relacionado con Mujeres Libres y Comité Pro Refugiados y por lo tanto no exclusivamente francés) y la SF de la CNT. Podían pertenecer al Grupo de Lengua quienes dominasen el francés; los militantes anarquistas en el extranjero tenían la obligación (según los estatutos de la AIT) de militar en el sindicato anarcosindicalista del país o ciudad de residencia y, si el número era suficiente, crear una sección sindical propia: ése era el origen de la SF de la CNT en Barcelona y en Puigcerdá.

El destacado militante francés Alphonse Tricheux en un hermoso y amargo artículo, publicado en Sembrador número 36, del 16 de marzo de 1937, reflexionaba así: “Creíamos que [los responsables anarquistas] seguirían siendo hermanos, que nos ayudarían con su sabiduría, que todos juntos haríamos realidad nuestras aspiraciones, y ahora son órdenes lo que nos imponen. Se ha creado una nueva sicosis y debemos obedecerles en silencio, someternos. Bajo excusa de las necesidades del momento, se han hecho policías, se han convertido en militaristas, han devenido autoritarios, han olvidado poco a poco que un día fueron anarquistas”.

Manuel Pérez hizo en Francia una campaña de propaganda y recaudación de fondos de dos meses de duración, acompañado de “Armand Guerra”, David Antona, Alexandre Mirande y Fontaine, regresando a Barcelona a mediados de abril. Cruzó la frontera por Puigcerdá, donde paseó y habló con Antonio Martín, que una semana más tarde fue asesinado, según palabras del propio Pérez, “por un grupo de sicarios”, para destruir la obra revolucionaria realizada por los anarquistas en la Cerdaña, y que él consideraba como el prólogo de la maniobra contrarrevolucionaria que culminó con el asalto a la Telefónica de Barcelona del 3 de mayo de 1937.

Desde el 16 de abril de 1937, todas esas organizaciones anarquistas francesas en Puigcerdá se vieron sorprendidas por la ofensiva republicana de carácter antilibertario, que tenía por objetivo el control de la frontera. Las detenciones y/o expulsiones de anarquistas franceses fueron muy numerosas hasta alcanzar un carácter exhaustivo.

De junio a julio de 1937 tres miembros de la familia Tricheux fueron arrestados y pasaron algunas semanas en prisión. En Solidaridad Obrera del 3 de julio se publicó una nota, firmada por el Sindicato de Oficios Varios de Puigcerdá y por la redacción de Sembrador que denunciaba el bulo propagado por la prensa derechista francesa, porque afirmaba que “en un registro efectuado en la casa del viejo y conocido militante Alfonso Tricheux se había encontrado 200.000 pesetas”. Tricheux, que estaba en Francia, decidió presentarse ante la policía española para desmentir tales rumores.

La SF de la CNT en Puigcerdá desapareció como organización entre junio y julio de 1937, cuando la represión del Comité Ejecutivo de la Cerdaña, en la que participaban estalinistas y ERC, desató una brutal represión contra los libertarios.

El capítulo 5 explica y detalla los debates que enfrentaron a los comités superiores de la CNT con las distintas secciones de la AIT en el verano y otoño de 1937, y cómo el alemán Augustin Souchy, embajador oficioso de la CNT, amenazó con el abandono de la AIT por parte de la CNT, sondeando las posibilidades de creación de una nueva Internacional, la Quinta, a imagen y semejanza de la CNT y al margen de una débil, caduca e inútil AIT. Es un tema inédito y tabú, que no ha sido tratado por la vigente historiografía.

En primer lugar se examina la correspondencia de Helmut Rüdiger con Pierre Besnard y Nemesio Galve. Pierre Besnard (francés) era el secretario general de la AIT, en París. Rüdiger (alemán) era secretario de la AIT ante el CR de la CRTC, en Barcelona. Nemesio Galve era secretario español de la AIT y representante de la CNT, en París.

En la correspondencia entre ellos solía hacerse copia para el CN de la CNT o el CP de la FAI y otros. Rüdiger redactaba sus cartas en español y Besnard en francés. Galve redactaba tanto en francés como en español, según el interlocutor a quien se dirigía. Destaca la rivalidad existente entre Souchy y Rüdiger en la OPE.

En segundo lugar se explora la correspondencia de Mariano Rodríguez Vázquez con David Antona, Facundo Roca y Nemesio Galve

Vázquez remitió a David Antona y Facundo Roca una carta, fechada el 22 de mayo de 1937, a la que adjuntaba las credenciales de ambos para asistir al Pleno extraordinario de la AIT, “que ha de tener lugar en Paris los días 28 de mayo y sucesivos”, en representación de la CNT, aunque posteriormente fue retrasado al 11 de junio de 1937.

Durante la primera quincena de junio hubo un intercambio de cartas entre Mariano Rodríguez Vázquez, desde Valencia, y David Antona, desde París. En carta, fechada en Valencia el 1 de junio de 1937, Vázquez le anunciaba a Antona la próxima llegada a París de García Oliver y Benito Pabón, y le instaba a buscar local y preparar el mitin, que estaría protagonizado por el propio Antona con los dos recién llegados a París.

La delegación española al Pleno Extraordinario de la AIT reunido en París del 11 al 13 de junio de 1937 estaba formada por David Antona y Facundo Roca, que decidieron plantear una pregunta previa, al margen del mandato recibido, que decía así: “¿El Pleno de la AIT reunido, se identifica y solidariza con la actuación y trayectoria que ha seguido y sigue la CNT y el anarquismo español, en su lucha contra el fascismo?”

El Pleno aprobó una resolución muy crítica con el colaboracionismo cenetista

  1. La guerra, desatada por una contrarrevolución, debía tomar un carácter de liberación total del proletariado español, que solo podía ser revolucionaria.
  2. La salud de la revolución debía ser la preocupación principal de la CNT.
  3. Era indispensable el fomento de la solidaridad internacional con la CNT.
  4. La dirección de la guerra revolucionaria y la transformación social por parte de la CNT debería excluir su participación y colaboración con los gobiernos de Valencia o Barcelona. Se consideraba indispensable “la retirada oficial de la CNT del frente antifascista”.

Se dibujaron claramente dos posiciones fuertemente encontradas: de una parte, el deseo de las distintas secciones de la AIT de hallar un terreno común de acuerdo y debate con la CNT; por otra parte, la CNT seguía estando convencida que su política de unidad antifascista era justa, necesaria e irrenunciable.

Otro problema hiriente e insoluble era la creación por parte de la CNT de la SIA, organización que reemplazaba a la AIT en la recaudación de fondos; respuesta a la fundación por los franceses de un irritante “Comité de ayuda y socorro a las víctimas de la contrarrevolución española” que se solidarizaba con los presos revolucionarios extranjeros, cuya existencia e importancia negaba la burocracia cenetista.

No contribuía al apaciguamiento de los ánimos y discusiones, sino todo lo contrario, la amenaza de la CNT de abandonar la AIT para crear una nueva Internacional, como única salida a no tener que enfrentarse a las ácidas y constantes críticas de las diversas secciones de la AIT, especialmente de la CGT-SR, liderada por Besnard y Shapiro.

El 18 de junio de 1937 se convocó un mitin en el Velódromo de Invierno de París, organizado por la UA, en el que hablaron, entre otros, García Oliver y Federica Montseny, además de Cachin (PCF) y Jouhaux (CGT). El presidente del acto anunció provocativamente que se temía que el mitin sería saboteado por fascistas, calificando de tales a los militantes de la FAF que se habían propuesto protestar y manifestar su indignación.

A la entrada del mitin se distribuyó un manifiesto, redactado y firmado por Union Communiste (grupo marxista liderado por Chazé) en el que se criticaba duramente a ambos oradores españoles. También se distribuyó Le Combat Syndicaliste, órgano de la CGT-SR, que publicaba una breve nota: “Numerosos grupos anarquistas de la región parisina, nos ruegan hagamos saber que tienen la intención de aportar su punto de vista al acto”. Y así fue. Los militantes anarquistas de la FAF, en cuanto tomó la palabra Juan García Oliver, empezaron a silbar, insultar y regañar al orador. Algunas voces gritaron “¡Asesino, asesino!”. Y saltó una pregunta acusadora: “¿Y Camilo Berneri?”. El incidente, muy violento, con numerosos golpes y empujones, duró más de media hora. García Oliver se enfrentó a la bronca con un cambio de idioma; habló durante hora y media, en español, a un público parisino que no le entendía, de tal modo que al poco rato los asistentes se desentendieron y organizaron corrillos para charlar entre ellos. El discurso de Federica Montseny no supo cambiar la atmósfera de hostilidad, rebelión y desilusión, de modo que se acabó el acto antes de que la oradora lo hiciera en una sala desierta.

El capítulo 6, muy extenso, trata minuciosa y detalladamente las peripecias, debates y broncas del Congreso extraordinario de la AIT, reunido en París en diciembre de 1937, que se desarrolló bajo la amenaza de la delegación española de la CNT de construir una nueva Internacional al margen de la AIT.

Es el núcleo fundamental del libro, hasta el punto que su contenido y extremo resumen en una frase le dan el título: CNT versus AIT. Es un tema virgen e inexplorado, que jamás ha sido tratado en profundidad. Las raras veces que se cita, suele hacerse de puntillas. La delegación española insultó, menospreció y maltrató al resto de secciones de la AIT, porque no toleraba ninguna crítica a su táctica ministerialista y temía que la oposición revolucionaria interna confluyera con el crítico anarquismo revolucionario internacional, representado por Shapiro y Besnard o las cabeceras Terre Libre, L´Espagne nouvelle y Le Combat Syndicaliste, detrás de las cuales estaban individualidades como Volin y, Prudhommeaux,… Es un tema esbozado por Berthuin respecto a las cabeceras francesas y por Godicheau respecto a las españolas, aunque ninguno de los dos estudia su evidente y estrecha relación, contactos e incluso las mutuas traducciones de artículos.

Las inquietudes de las distintas secciones de la AIT se reflejan muy bien en las preguntas de la sección holandesa a la delegación española en la sesión del 12 de diciembre Holanda planteó cuatro cuestiones a la CNT. La primera preguntaba ¿qué persigue la CNT: una democracia burguesa o la revolución social? La segunda: ¿Cree la CNT que el camino que sigue actualmente le lleva a la revolución social o a un programa mínimo? Tercera pregunta: ¿Cuál es la influencia de la CNT en España, y cómo puede incrementarse? La cuarta decía así: “La CNT ha sido expulsada del Gobierno. Muchos de sus militantes están en la cárcel. Su poder real (y no solamente el oficial) ha disminuido. ¿[Cree la CNT] que los acontecimientos actuales son una prueba [de su acertada] táctica, o bien que su táctica debe ser reconsiderada?”

Durante el Congreso surgieron aportaciones revolucionarias que han pasado desapercibidas para la actual historiografía. Así, en la sesión del 14 de diciembre la delegación alemana (Arthur Lewin) propuso “una alianza del proletariado contra la guerra”, como alternativa a la “ideología de guerra que preconiza la CNT, y que lleva a la liquidación de nuestra táctica y de nuestros principios”. Esa alianza del proletariado era considerada. por los alemanes, como “la lucha de todo el proletariado sobre el terreno de clase y contra las perspectivas de guerra”.

Los alemanes no consideraban el estallido de la guerra mundial como una fatalidad inevitable, como había escrito Souchy en la prensa. Consideraban que existían una continuidad ideológica entre esa posición fatalista y la resolución cenetista. Y ahí, en esa formación de una alianza de lucha contra la guerra, era donde radicaba una de las tareas principales del Congreso, y no debía perderse el tiempo en buscar alianzas antifascistas, o participar en Frentes Populares imperialistas, ya que todas esas alianzas y todos esos Frentes eran de naturaleza capitalista y belicista. Era necesario constituir un Frente Revolucionario Mundial Proletario, impulsado por la AIT

La delegación alemana proponía al congreso que dejara de lamentarse por las tragedias de España, Rusia y China: “nuestro pensamiento debe ser el de la acción ¡El anarcosindicalismo como táctica de las minorías revolucionarias! ¡Él debe tomar la dirección de las oposiciones, frente a la contrarrevolución bolchevique y frente a la guerra! ¿Con quién podemos ir?: con todos los que dan garantías de independencia proletaria y de voluntad antiguerrera”. La propuesta alemana no podía ser más opuesta, ni estar más alejada, de la realizada por la CNT. Pretendía además constituir el anarcosindicalismo en el eje vertebrador de todas las oposiciones revolucionarias, mientras la CNT pretendía aplastar una oposición interna, de la que ni siquiera reconocía su existencia. Esa propuesta, por otra parte, se concretaba en una campaña antibelicista, que se enfrentaba necesariamente a todas las alianzas antifascistas, consideradas de carácter capitalista, y a todos los frentes populares, calificados como imperialistas. Esa campaña antibelicista era de naturaleza revolucionaria, muy alejada del oportunismo reformista del boicot, propuesto por los chilenos. El congreso estaba viendo cómo surgía una propuesta revolucionaria, totalmente opuesta a la propuesta contrarrevolucionaria de la CNT. Al antifascismo y el frentepopulismo de los españoles, los alemanes enfrentaban la oposición proletaria a la guerra, de carácter autónomo e independiente; rompiendo cualquier alianza con partidos, coaliciones o gobiernos burgueses e imperialistas.

El Congreso de diciembre de 1937 vivió un continuo ataque de la delegación española, formada por Vázquez, Antona, Xena y HM Prieto, contra Besnard y Shapiro, representantes de la CGT-SR. Nadie ha estudiado la brutalidad de la colisión entre ministerialistas y revolucionarios que se produjo durante ese Congreso Extraordinario de la AIT, y aún menos las propuestas más revolucionarias como ésta de los alemanes [probablemente por Arthur Lewin del DAS], ya que finalmente la CNT aplastó sin piedad cualquier crítica al colaboracionismo cenetista.

El capítulo 7 explica el porqué y el cómo de la edición en folleto de gran tirada del informe secreto presentado por Rüdiger en ese Congreso extraordinario. Los argumentos de Rüdiger gustaron tanto al CN de la CNT que no dudaron en hacer una gran tirada de ese informe “secreto”, previamente censurado y manipulado por Horacio Martínez Prieto. Era un tema desconocido hasta que lo publiqué en 1998 en el número 13 de la revista Balance. Posteriormente edité, en francés e italiano, un folleto en colaboración con Michel Olivier (2014). Ahora, en CNT versus AIT, ese informe secreto y la trayectoria militante de Rüdiger resurge como un notable episodio del enfrentamiento de la burocracia cenetista con los críticos anarquistas internacionales. Rüdiger proporcionó una brillante argumentación teórica a la pragmática acción colaboracionista y sin principios de los comités superiores.

El capítulo 8 presenta los artículos y argumentos más destacados de la revista Internacional de la AIT, cárcel de papel y válvula de escape de los disidentes. Las diferencias existentes y las críticas debían encerrarse en los límites controlados de una revista interna, destinada solo a los militantes anarcosindicalistas. Es una temática inédita.

El brevísimo e intenso capítulo 9, expone los debates y acuerdos del Congreso ordinario de la AIT de noviembre de 1938. En ese Congreso la CNT destruyó a la AIT, mediante la aprobación de la nota adicional, redactada por Horacio Martínez Prieto. Esa breve nota adicional sometía los principios fundamentales del anarcosindicalismo al capricho y necesidades de los comités superiores. La CNT apuró hasta el final la amarga copa de fidelidad a la táctica de unidad antifascista. Amordazada toda crítica y oposición internacional de las secciones de la AIT, la CNT podía adoptar cualquier táctica oportunista de unidad antifascista, sin temor alguno al surgimiento de una oposición interna o internacional. Es un tema tabú y, en todo caso, ignorado. La CNT aplastó a la AIT.

El capítulo 10 se dedica a la tan desconocida como interesante organización del Grupo franco-español de Los Amigos e Durruti. Los debates y tesis de este grupo descubren la existencia de un brillante y esperanzador anarquismo revolucionario organizado, encarnado en Balius, Ridel y Prudhommeaux, entre otros, que no pudo superar el inicio de la Segunda guerra mundial. El tema ya había sido tratado en 2016 en mi libro Los Amigos de Durruti. Historia y antología de textos, pero en la estructura de CNT versus AIT tiene la virtud de florecer como la única organización en la que cuajó esa temida conexión entre la oposición revolucionaria interna (Balius y los Amigos de Durruti, Merino como líder del sindicato del transporte, el grupo de los comités de defensa que editó Alerta) y los anarquistas críticos franceses (Ridel, Volin, Shapiro y Prudhommeaux).

Los tres últimos apartados del libro se dedican a una exposición de las conclusiones, el detalle de la bibliografía utilizada y un glosario que facilite la lectura.

Conclusiones y anexo documental

Los comités superiores de la CNT consideraban que para ganar la guerra al fascismo era necesaria la unidad antifascista de los anarcosindicalistas con estalinistas, republicanos, demócratas, poumistas y Gobierno de la Generalidad. Esa sagrada unidad del antifascismo “democrático” era un dogma incuestionable, que lo justificaba todo, y se anteponía a todo, incluidos unos principios ácratas abstractos e inútiles que, en todo caso, había que sacrificar al pacto de unión interclasista. Los principios anarcosindicalistas debían someterse, o incluso desaparecer, en aras del pragmatismo antifascista; las “conquistas revolucionarias” debían someterse, o incluso desaparecer, en aras de esa sagrada unidad del antifascismo.

En las conclusiones se explica que durante la guerra civil, el proyecto político del anarquismo de Estado, constituido como un partido antifascista más, utilizando métodos de colaboración de clases y de participación gubernamental, organizado burocráticamente con el objetivo principal de ganar la guerra al fascismo, fracasó estrepitosamente en todos los terrenos; pero el movimiento social del anarquismo revolucionario, organizado en comités revolucionarios de barrio, locales, de control obrero, de defensa, etcétera, constituyó los embriones de un poder obrero que alcanzó cotas de gestión económica, de iniciativas populares revolucionarias y de autonomía proletaria, que aún hoy iluminan y anuncian un futuro radicalmente diferente a la barbarie capitalista, el horror fascista o la esclavitud estalinista.

El libro recopila un anexo documental (mínimo, pero significativo) que selecciona algunos de los textos más interesantes de esa oposición anarquista revolucionaria e internacional, crítica con el gubernamentalismo de la CNT. Todos esos textos son inéditos en español.

De entre esos textos surgen, como piezas fundamentales, la Carta abierta a la CNT, redactada por Shapiro, y el artículo de Attruia sobre la Unidad Sagrada antifascista, cuando afirma: Para un revolucionario, sobre todo si es anarquista, no se trata de luchar por la defensa de la democracia burguesa contra el fascismo, sino contra el Estado capitalista, ya sea democrático o fascista.

La actual historiografía sobre el anarcosindicalismo en la Guerra civil española es una pirámide inestable que descansa sobre su vértice. Este libro intenta colocar esa pirámide sobre su base: la unidad antifascista impuso la dejación de los principios ácratas. Sin principios, la revolución de julio degeneró rápidamente en una eficiente reconstrucción del Estado. La CNT-FAI dejo de ser una organización revolucionaria para transformarse en otra organización antifascista más.

La renuncia a los principios fundamentales (antiestatal, antiparlamentaria, antiautoritaria, apolítica, antimilitarista, acción directa, autonomía de clase, comunismo libertario, gestión de la economía por los sindicatos, etcétera….) y su sustitución por el antifascismo, caracterizado por un pragmatismo sin principios, cambió la propia naturaleza de la Organización, que dejó de ser proletaria y revolucionaria para convertirse en antifascista, esto es, democrática, jerárquica, autoritaria, parlamentaria, política, ministerialista, militarista, interclasista y capitalista, etcétera…

CNT versus AIT fue, pues, el inevitable y brutal encontronazo entre el antifascismo cenetista y el anarquismo revolucionario de algunas secciones de la AIT.

Los principios son las armas fundamentales de la revolución; sin principios no hay revolución.

La presentación de un libro no es nunca su resumen y mucho menos cuando tiene 643 páginas. Una presentación sólo puede dar noticia de su publicación e intentar la seducción del posible lector, invitándole a su lectura, señalándole las principales novedades aportadas. Así pues, ahí va el índice como la mejor de las presentaciones posibles:

Índice de CNT vs AIT

Tabla de Siglas.

Archivos y bibliotecas consultados

Nota de agradecimientos

Prólogo de Octavio Alberola

Introducción

1. Barcelona revolucionaria: de la insurrección de julio de 1936 a la de mayo 1937

2. La represión contra los revolucionarios, después de mayo

3. La Sección francesa de la CNT en Barcelona

4. La Sección francesa de la CNT en Puigcerdá

5. Los comités superiores contra la oposición revolucionaria interna e internacional: los Plenos de la AIT y de la CNT en 1937

6. El Congreso Extraordinario de la AIT de diciembre de 1937

7. La edición en folleto del informe secreto de Helmut Rüdiger

8. El debate en Internacional, la revista editada por la AIT

9. El Congreso de la AIT de noviembre de 1938.

10. El Grupo franco-español de Los Amigos de Durruti

Epílogo y conclusiones

Glosario

Bibliografía usada

Anexo documental

Agustín Guillamón

Barcelona, 20 de enero de 2023

Siglas utilizadas:

AIT. Asociación Internacional de Trabajadores

CAP. Comisión Asesora Política

CCMA: Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña

CEML: Comité Ejecutivo del Movimiento Libertario en Cataluña

CGT-SR. Confederación General del Trabajo-Sindicalista Revolucionaria

CN. Comité Nacional

CNT. Confederación Nacional del Trabajo

CR: Comité Regional

FAF. Federación Anarquista francesa

SF: Sección Francesa

SIA: Solidaridad Internacional Antifascista

UA: Union Anarchiste

Calendario previsto de presentaciones de CNT versus AIT:

En Barcelona:

  1. viernes 20 de enero: En la FELLA . Librería La Rosa de Foc, en calle Joaquín Costa 34, a las 19h
  2. lunes 13 de febrero: ESPAI ANTONI MIRO PERIS, Plaza Carme Monturiol 10. El Clot, a las 18,30h
  3. jueves 16 de febrero: Biblioteca Pública Arús. Pg. de Sant Joan, 26, a las 18,30h

En Granollers:

  1. Sábado 18 de marzo: en Anònims, menjars i pensars, en Carrer Miquel Ricomà, 57, a las 18 h

El libro puede adquirirse en la web de Txalaparta, aquí:

https://www.txalaparta.eus/es/libros/cnt-vs-ait

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Fuente: Alasbarricadas.org