May 17, 2022
De parte de Portal Libertario OACA
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Texto de la presentaci贸n del libro Durruti sin mitos ni laberinto, realizada el 11 de mayo de 2022 en el Ateneu La Flor de Maig (Barcelona) por su autor, Agust铆n Guillam贸n.

Buenas tardes. Gracias a 脷rsula y al Ateneu por su invitaci贸n.

1.Primero hablar茅 brevemente de lo que NO se trata en el libro

Pues amarga la verdad/ quiero echarla de la boca

Y si a l麓alma su hiel toca/ esconderla es necedad鈥︹︹︹..

Quevedo

En 1963 la Universidad de Toronto public贸 la investigaci贸n de Ross Harkness sobre la vida y obra del director del The Star de Toronto, J. E. Atkinson, qui茅n marcaba las directrices del peri贸dico. Su trabajo toca indirectamente al corresponsal de ese diario en Par铆s, esto es, al periodista Pierre Van Paassen.

Van Paassen fue corresponsal en Europa para el The Star desde marzo de 1932. Anunci贸 el auge del nazismo y el ascenso de Hitler al poder. Anticip贸 la derrota del movimiento obrero alem谩n. Ya en marzo de 1934 Van Paassen p煤blico en 鈥淭he Star鈥 que los jud铆os alemanes ser铆an condenados a muerte, esclavitud o exilio, y encima, cuando a煤n no se hab铆a producido, predijo la alianza entre Alemania, Italia y Jap贸n. Tuvo el honor de ser el primer corresponsal de prensa en ser prohibido en Alemania por el nazismo.

En agosto de 1936 The Star encarg贸 a Van Paassen la corresponsal铆a de la guerra de Espa帽a, siempre desde Par铆s. Ross Harkness concluy贸 en su estudio  que Van Paassen nunca estuvo en Espa帽a, por lo que la famos铆sima y venerada entrevista realizada a Durruti fue totalmente inventada, y esas palabras m谩gicas del revolucionario Buenaventura Durruti nunca estuvieron en sus labios, sino en la imaginativa pluma del periodista holand茅s/canadiense Pierre Van Paassen, el cual, sin duda, ten铆a referencias de Durruti y de lo que se estaba cociendo en Barcelona. Pero la hermosa entrevista, aunque genial, hab铆a sido inventada.

Aquellas frases tan bonitas y contundentes, como la que dice  鈥渓levamos un mundo nuevo en nuestros corazones鈥 no sali贸 de boca de Buenaventura Durruti, sino de la fecunda imaginaci贸n del periodista Pierre Van Paassen.

Es muy curioso como Abel Paz descubri贸 y disculp贸 algunas incongruencias de la falsa entrevista de Van Paassen a Durruti: 鈥渆l rugir de los ca帽ones鈥 en una Barcelona que ya hab铆a vencido a los militares sublevados. Es muy divertido leer en el libro de Amor贸s, Durruti en el laberinto, c贸mo su autor sit煤a esa entrevista, que nunca existi贸, en el sindicato de  la metalurgia, el 23 de julio de 1936鈥 cosas del laberinto marxista- situacionista.

Manel Aisadesvel贸 la existencia del estudio de Ross Harkness en la revista Orto n煤mero 202 del 25 octubre de 2021.

2. Ahora hablar茅 de lo que se dice en el libro Durruti sin mitos ni laberinto y otras estampas, de Agust铆n Guillam贸n, editado en Madrid (enero de 2022) por Fundaci贸n Aurora Intermitente, Queimada y Sue帽os de Sabotaje.

En el prefacio de Octavio Alberola se define muy bien la tem谩tica nuclear del libro, que no es tanto la figura de Durruti como la pol茅mica decisi贸n tomada por los anarquistas en julio de 1936 de priorizar la derrota del fascismo a la revoluci贸n.

En la primera estampa se esboza una breve biograf铆a de Durruti. Se dan unos datos elementales. Quien quiera profundizar en la biograf铆a de Durruti debe leer el magn铆fico libro de Abel Paz.

En la segunda estampa se reproduce y comenta una carta de Durruti escrita en 1933 desde el Penal del Puerto de Santa Mar铆a.

  El domingo 2 de abril de 1933, Durruti, Ascaso y 鈥淐ombina鈥 hab铆an sido detenidos en Sevilla, a la salida del Congreso Regional de Andaluc铆a y Extremadura. Hab铆an sido encarcelados por un delito de opini贸n, que atentaba contra la m谩s elemental libertad de expresi贸n.

El domingo 9 de abril, en Barcelona, los m谩s destacados dirigentes de Estat Catal脿 (EC) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), reunidos en el homenaje al fascista Josep Denc谩s, entonces Consejero de Sanidad, consideraban que las detenciones de Sevilla hab铆an descabezado a la Federaci贸n Anarquista Ib茅rica (FAI) y que esta organizaci贸n pod铆a darse como extinguida.

Josep Denc谩s hab铆a sido uno de los principales fundadores y promotores, con los hermanos Bad铆a, de los escamots fascistas e independentistas de las JEREC (Juventudes de Esquerra Republicana-Estat Catal脿).

Durruti, Francisco Ascaso y P茅rez 鈥Combina鈥 fueron encarcelados en el penal de Santa Mar铆a.

En ese penal Durruti escribi贸 una carta a su familia en la que destaca su definici贸n de patria como 鈥渃onjunto de propiedades鈥 y la oposici贸n que hace entre guerra imperialista y guerra social, entendida como sin贸nimo de lucha de clases. La mayor parte de la carta est谩 dirigida a su hermano Pedro, en un intento de ayudarle a profundizar en el an谩lisis de la guerra, puesto que Buenaventura consideraba que Pedro no lo hab铆a enfocado adecuadamente en un art铆culo publicado recientemente en la prensa.

Destacaremos algunos fragmentos de esa carta, que en el libro se reproduce 铆ntegramente:

Escribe Durruti: De aqu铆; que quer茅is que os cuente; esta es una c谩rcel terrible, donde uno entra y no sabe cu谩ndo sale; esto es peor que el infierno de Dante. Estamos completamente incomunicados; han venido compa帽eros a vernos y no se les ha autorizado la comunicaci贸n. Est谩 visto que el Ministerio de la Gobernaci贸n est谩 dispuesto a que nadie nos vea. Ahora que nosotros vamos a protestar de esta medida excepcional que se emplea con nosotros, pues todos los presos que hay en las c谩rceles de Espa帽a pueden hablar con sus familias y amigos; y a nosotros, que somos presos pol铆ticos, no nos deja comunicar con nadie: y luego nos critican porque atacamos al r茅gimen republicano. Que quieren que digamos cuando cometen estas barbaridades con nosotros.

P铆o Baroja, cuando vino a verme a la c谩rcel de Sevilla me dec铆a: es terrible lo que hacen con ustedes; y yo le pregunt茅 qu茅 posici贸n cree Don P铆o que debemos adoptar nosotros frente a estas arbitrariedades. No supo qu茅 contestar. Luego he le铆do un art铆culo de 茅l en Ahora, que es la contestaci贸n que no se atrev铆a a darme a trav茅s de las rejas.

Bueno, no quiero hablaros m谩s de estas cosas porque me pongo de mal humor.[鈥

Hace unos d铆as he recibido La Ma帽ana, que me lo manda Perico, he visto y le铆do el art铆culo que ha escrito con el t铆tulo 鈥Mensaje de los ni帽os ingleses鈥, el art铆culo est谩 muy bien; pero Perico no enfoca bien el problema de la guerra; y no te enfades por esto, hermano. D铆as antes de la deportaci贸n os recordar茅is que hicimos un gran mitin en Barcelona contra la guerra; en el cual tom贸 parte un gran pacifista franc茅s: el pr铆ncipe de la paz como le llaman en Par铆s. 鈥淧ioch鈥, 茅ste es el nombre de esta gran figura internacional. Pioch hizo mucho por nosotros cuando est谩bamos presos en Par铆s. Pioch hizo un discurso grandioso; expuso los cr铆menes de la guerra de una forma majestuosa. Mimi tom贸 su discurso taquigr谩fico; yo habl茅 detr谩s de Pioch; despu茅s de saludarle y presentarle al p煤blico espa帽ol; trat茅 los dos aspectos de la guerra. Guerra imperialista y guerra social. Sin herir la susceptibilidad de Pioch, le pregunt茅 el por qu茅 hab铆an esperado los pacifistas el peligro de guerra para encararse contra la monstruosidad de la guerra. Los pacifistas de hoy, han tenido necesidad de inspirarse en los cr铆menes cometidos, para hacer art铆culos en la prensa y discursos en los tribunales; como si los cr铆menes cometidos del 14 al 18 fueran los 煤nicos cr铆menes cometidos por el capitalismo. Yo he visto, hermano Perico, muchos seres humanos mutilados en esa terrible guerra; por otro lado, t煤 sabes que viv铆 un a帽o en Par铆s, en plena guerra. Pues bien, hermano, yo no tuve necesidad de esa terrible tragedia para levantarme contra toda la clase de cr铆menes. Si la guerra mutil贸 a miles de hombres, tambi茅n la guerra social ha mutilado a miles de trabajadores. 驴Qu茅 diferencia hay entre el hombre que pierde un brazo defendiendo la patria al que lo pierde trabajando? 驴Qu茅 es la patria? Seg煤n la academia es el suelo donde uno ha nacido. 驴Pero qu茅 derechos le concede la Patria al trabajador? El de trabajar cuando encuentra quien le explote. Es decir, la Patria es el conjunto de propiedades; y en cuanto hay alg煤n otro pa铆s que quiere usurpar parte de esa propiedad; entonces los propietarios se amparan en las leyes que ellos mismo han creado; y con las armas nos obligan a morir en el campo de batalla defendiendo la propiedad sagrada. En estas luchas los hombres se asesinan los unos a los otros, y cuando la tragedia ha terminado, los 煤nicos beneficiados son los propietarios.

驴Qu茅 es la guerra social? La lucha de dos clases sociales. La una, la de los propietarios, que por obtener un m谩ximo de beneficios, les importa un comino que sus operarios dejen entre las m谩quinas algunas partes de sus miembros; el caso es ganar dinero. Por otro lado esta clase de propietarios; ve que la otra clase pone en peligro sus propiedades; tambi茅n apelan a las leyes que ellos han creado, y asesinan aquellos que no se someten a la propiedad sagrada. En esta lucha, tambi茅n hermano hay muchos hombres mutilados, muchos m谩s que en las guerras imperialistas.

驴C贸mo evitaremos la guerra? S贸lo hay una forma, Perico. Aconsejando a las juventudes para que no construyan las armas con las cuales se han de matar; y que no defiendan los intereses de nadie. Quien tenga propiedades, que las defienda 茅l mismo.

Me vas a decir, Perico, que esto est谩 bien; pero que la guerra la tenemos encima, y hay que evitarla, de acuerdo hermano: hay que evitar la guerra. Solo los trabajadores organizados son capaces de impedir la matanza que se avecina. [鈥

 Hay que tener en cuenta, hermano, que cuando estos hombres hablan de la paz, es la guerra, y cuando hablan de fortalecer la Rep煤blica, es anular la organizaci贸n, que en momentos de guerra podr铆a paralizar la vida industrial de la naci贸n. [鈥 en Espa帽a no es posible una movilizaci贸n mientras exista la Confederaci贸n.

[鈥 hay que evitar la guerra, pero hay que prepararse para que 茅sta no se lleve a cabo. Si se hace inevitable, tienes que dar soluciones para que fracasen los partidarios de 茅sta. Lo mismo que piensa uno de hacerse en el oto帽o un abrigo para salvarse del fr铆o del invierno. Hay que organizarse; pero si llega el momento fatal de la guerra, sepamos paralizar la industria nacional; arma contundente para hacer fracasar los planes maquiav茅licos de una clase sin escr煤pulo, que por conservar sus privilegios son capaces de hacer asesinar a media humanidad.

Las fotos de Durruti, D铆ez, Ascaso, Combina y Lorda fueron utilizadas en un fotomontaje que les mostraba tras unas rejas, en la c谩rcel del Penal del Puerto de Santa Mar铆a en agosto de 1933. Fue una postal muy difundida en la 茅poca, enviada por Durruti a su familia y a compa帽eros de lucha con dos hermosas dedicatorias alternativas al dorso de la foto. La primera dedicatoria dec铆a: No habr谩 paz en la tierra mientras existan las c谩rceles. Que no olviden los idealistas que ellos son los encargados de destruirlas鈥. La segunda dedicatoria decia: 鈥淟a 煤nica soluci贸n que han dado los republicanos es encarcelar a los que no piensan como ellos鈥.

En la tercera estampa, titulada El bar 鈥淟A TRANQUILIDAD鈥 y el 19 de Julio de 1936 en el Paralelo鈥 se narra la batalla entre el ej茅rcito sublevado y los comit茅s de defensa en el Paralelo y termina diciendo esto:

Hoy, en el n煤mero 69 de la avenida del Paralelo, encontramos un anodino bazar o supermercado en el que nada indica qu茅 hubo all铆 en los a帽os veinte y treinta: un bar llamado La Tranquilidad, frecuentado por sindicalistas y anarquistas. Nada recuerda que all铆 mismo los obreros barceloneses, organizados en los comit茅s de defensa de la CNT, derrotaron al ej茅rcito faccioso y al fascismo.

La ausencia de una sencilla y barata placa certifica que Franco lo dej贸 todo bien atado. La omisi贸n de cualquier homenaje o conmemoraci贸n, en la Brecha de San Pablo, a la hermos铆sima victoria del proletariado barcelon茅s sobre el ej茅rcito sublevado, atestigua la amnesia pactada durante la Transici贸n entre franquistas y antifranquistas, y la interesada manipulaci贸n que los garantes del orden capitalista, de izquierda o de derecha, hacen de la historia del movimiento obrero.

Pero cuando pases frente a El Molino, recu茅rdalo y recu茅rdaselo a otros: ah铆, en ese lugar, el 19 de julio de 1936 el pueblo de Barcelona derrot贸 al ej茅rcito y al fascismo. 脡sa es la mejor placa y el mejor homenaje a nuestros abuelos. Y quiz谩s el 煤nico que nos van a tolerar. Mejor la memoria de la guerra de clases, que una placa de metal oxidada.

La cuarta estampa se titula: Habla Durruti (noviembre de 1936). Es quiz谩s la mejor estampa del libro, su coraz贸n y su sistema nervioso. Es el 煤ltimo texto dedicado a Durruti y abre paso a los cap铆tulos posteriores, dedicados a glosar una revoluci贸n colectiva y an贸nima. Sirve adem谩s para plantear la funci贸n del l铆der en un movimiento revolucionario. Pese a su brevedad, condensa uno de esos libros de 500 p谩ginas. Esa estampa no es m谩s que el contexto y la reconstrucci贸n de un discurso radiof贸nico de Durruti, pero sobre todo de la enorme fuerza del proceso contrarrevolucionario abierto con la muerte de Durruti.. Vamos a leer en su totalidad ese discurso, emitido el 4 de noviembre de 1936 por la radio, cuando el locutor anunci贸: 鈥淗abla Durruti鈥:

芦Trabajadores de Catalu帽a: Me dirijo al pueblo catal谩n, a ese pueblo generoso que hace cuatro meses supo deshacer la barrera de los militarotes que quer铆an someterle bajo sus botas. Os traigo un saludo de los hermanos y compa帽eros que luchan en el frente de Arag贸n a unos kil贸metros de Zaragoza, y que est谩n viendo las torres de la Pilarica.

A pesar de la amenaza que se cierne sobre Madrid, hay que tener presente que hay un pueblo en pie, y por nada del mundo se le har谩 retroceder. Resistiremos en el frente de Arag贸n, ante las hordas fascistas aragonesas, y nos dirigimos a los hermanos de Madrid para decirles que resistan, pues los milicianos de Catalu帽a sabr谩n cumplir con su deber, como cuando se lanzaron a las calles de Barcelona para aplastar al fascismo. No han de olvidar las organizaciones obreras cu谩l debe ser el deber imperioso de los momentos presentes. En el frente, como en las trincheras, hay un pensamiento, s贸lo un objetivo. Se mira fijo, se mira adelante, con el s贸lo prop贸sito de aplastar al fascismo.

Pedimos al pueblo de Catalu帽a que se terminen las intrigas, las luchas intestinas; que os pong谩is a la altura de las circunstancias; dejad las rencillas y la pol铆tica y pensad en la guerra. El pueblo de Catalu帽a tiene el deber de corresponder a los esfuerzos de los que luchan en el frente. No tendr谩 m谩s remedio que movilizarse todo el mundo; y que no crean que se han de movilizar siempre los mismos. Si los trabajadores de Catalu帽a han de asumir la responsabilidad de estar en el frente, ha llegado el momento de exigir del pueblo catal谩n el sacrificio tambi茅n de los que viven en las ciudades. Es necesaria una movilizaci贸n efectiva de todos los trabajadores de la retaguardia, porque los que ya estamos en el frente queremos saber con qu茅 hombres contamos detr谩s de nosotros.

Me dirijo a las organizaciones y les pido que se dejen de rencillas y de zancadillas. Los del frente pedimos sinceridad, sobre todo a la Confederaci贸n Nacional del Trabajo y FAI. Pedimos a los dirigentes que sean sinceros. No es suficiente con que nos env铆en cartas al frente alent谩ndonos, y con que nos env铆en ropa, comida y cartuchos y fusiles. Es necesario tambi茅n darse cuenta de las circunstancias, prever el avenir. Esta guerra tiene todos los agravantes de la guerra moderna y est谩 costando mucho a Catalu帽a. Se tienen que dar cuenta los dirigentes de que si esta guerra se prolonga mucho, hay que empezar por organizar la econom铆a de Catalu帽a, hay que establecer un C贸digo en el orden econ贸mico. No estoy dispuesto a escribir m谩s cartas para que los compa帽eros o el hijo de un miliciano coma un trozo de pan o un vaso de leche m谩s, mientras existen consejeros que no tienen tasa para comer y gastar. Nos dirigimos a la CNT-FAI para decirles que si como organizaci贸n controlan la econom铆a de Catalu帽a, deben organizarla como es debido. Y que no piense nadie ahora en aumentos de salarios y en reducciones de horas de trabajo. El deber de todos los trabajadores, especialmente los de la CNT es el de sacrificarse, el de trabajar lo que haga falta.

Si es verdad que se lucha por algo superior, os lo demostrar谩n los milicianos que se sonrojan cuando ven en la Prensa esas suscripciones a favor suyo, cuando ven esos pasquines pidiendo socorro para ellos. Los aviones fascistas nos tiran en sus visitas, diarios en los que pueden leerse listas de suscripciones para los que luchan, ni m谩s ni menos que hac茅is vosotros. Por esto tenemos que deciros que no somos pordioseros y, por lo tanto, no aceptamos la caridad bajo ning煤n concepto. El fascismo representa y es, en efecto, la desigualdad social, si no quer茅is que los que luchamos os confundamos a los de retaguardia con nuestros enemigos, cumplid con vuestro deber. La guerra que hacemos actualmente sirve para aplastar al enemigo en el frente, pero 驴es 茅ste el 煤nico?: no. El enemigo es tambi茅n aquel que se opone a las conquistas revolucionarias y que se encuentra entre nosotros, y al que aplastaremos igualmente.

Si quer茅is atajar el peligro, se debe formar un bloque de granito. La pol铆tica es el arte de la zancadilla, el arte de vivir [como z谩nganos], y 茅ste debe suplantarse por el arte del trabajo. Ha llegado el momento de invitar a las organizaciones sindicales y a los partidos pol铆ticos para que esto termine de una vez. En la retaguardia se ha de saber administrar. Los que estamos en el frente queremos detr谩s una responsabilidad y una garant铆a, y exigimos que sean las organizaciones las que velen por nuestras mujeres y nuestros hijos.

Si esa militarizaci贸n decretada por la Generalidad es para meternos miedo y para imponernos una disciplina de hierro, se han equivocado. Vais equivocados, consejeros, con el decreto de militarizaci贸n de las milicias. Ya que habl谩is de disciplina de hierro, os digo que veng谩is conmigo al frente. All铆 estamos nosotros que no aceptamos ninguna disciplina, porque somos conscientes para cumplir con nuestro deber. Y ver茅is nuestro orden y nuestra organizaci贸n. Despu茅s vendremos a Barcelona y os preguntaremos por vuestra disciplina, por vuestro orden y por vuestro control, que no ten茅is.

Estad tranquilos. En el frente no hay ning煤n caos, ninguna indisciplina. Todos somos responsables y conocemos el tesoro que nos hab茅is confiado. Dormid tranquilos. Pero nosotros hemos salido de Catalu帽a confi谩ndoos la Econom铆a. Responsabilizaos, disciplinaos. No provoquemos, con nuestra incompetencia, despu茅s de esta guerra, otra guerra civil entre nosotros.

Si cada cual piensa en que su partido sea m谩s potente para imponer su pol铆tica, est谩 equivocado, porque frente a la tiran铆a fascista s贸lo debemos oponer una fuerza, s贸lo debe existir una organizaci贸n, con una disciplina 煤nica.

Por nada del mundo aquellos tiranos fascistas pasar谩n por donde estamos. Esta es la consigna del frente. A ellos les decimos: 芦隆No pasar茅is!禄. Y a vosotros os corresponde gritar: 鈥溌o pasar谩n!禄禄

La consecuencia inmediata del discurso radiof贸nico fue la convocatoria por Companys al d铆a siguiente, el 5 de noviembre a las once de la noche, de una reuni贸n extraordinaria en el Palacio de la Generalidad de todos sus consejeros, ampliada a los representantes de todas las organizaciones pol铆ticas y sindicales, para tratar la creciente resistencia al cumplimiento del decreto de militarizaci贸n de las milicias, as铆 como al de disoluci贸n de los comit茅s revolucionarios y su sustituci贸n por ayuntamientos frentepopulistas. Era necesario enfrentarse a los incontrolados como Durruti.

El 6 de noviembre el Consejo de Ministros de la Rep煤blica decid铆a, mediante una unanimidad que inclu铆a el voto de los cuatro ministros anarquistas, la huida del Gobierno de un Madrid asediado por las tropas fascistas. El desprecio de la Federaci贸n Local de la CNT de Madrid se reflej贸 en un bell铆simo manifiesto p煤blico que declaraba: 芦Madrid, libre de ministros, ser谩 la tumba del fascismo. 隆Adelante milicianos! 隆Viva Madrid sin gobierno! 隆Viva la Revoluci贸n Social!禄. 

El 9 de noviembre un Pleno de Locales y Comarcales de la Regional catalana acord贸 ordenar a Durruti su inmediata incorporaci贸n al Frente de Madrid. Los Comit茅s Regionales de Catalu帽a de la CNT y de la FAI se encargaron de comunicarle la orden ese mismo d铆a (v茅ase anexo 2).

El d铆a 15 una parte de la columna Durruti combat铆a ya en Madrid. El 19 de noviembre una bala perdida, o no, le hiri贸 en el frente de Madrid, donde falleci贸 al d铆a siguiente.

Un a帽o despu茅s, en la conmemoraci贸n del aniversario de su muerte, la todopoderosa m谩quina de propaganda del estalinista gobierno Negr铆n trabaj贸 a pleno rendimiento para atribuirle la autor铆a de un eslogan, inventado originalmente por Ilya Ehrenburg [Tierra y Libertad del 29-10-1936], y respaldado despu茅s por la burocracia de los comit茅s superiores de la CNT-FAI, en el que le hac铆an decir lo contrario de lo que siempre dijo y pens贸: 芦Renunciamos a todo, menos a la victoria禄. Esto es, que Durruti renunciaba a la revoluci贸n. Ni siquiera nos queda una versi贸n completa y fidedigna de su discurso, radiado el 4 de noviembre de 1936, porque la prensa anarquista de la 茅poca dulcific贸 y censur贸 a Durruti en vida.

Una vez muerto, Durruti ya pod铆a ser Dios y subir a los altares como El H茅roe del Pueblo. Y hasta se le ascendi贸 a Teniente Coronel del Ej茅rcito Popular. Durruti dej贸 de ser un revolucionario para convertrirse en un mito, esto es, en un instrumento contrarrevolucionario que individualizaba una revoluci贸n colectiva, popular y an贸mima.

La quinta estampa se dedica a Los comit茅s de defensa de la CNT. 

El 14 de abril de 1931 se hab铆a proclamado la Rep煤blica. El 25 de abril, once d铆as despu茅s, en un Pleno de Locales y Comarcales, la Confederaci贸n Nacional del Trabajo (CNT) adopt贸 dos medidas organizativas que iban a tener un enorme 茅xito posterior: la formaci贸n de sindicatos de barrio en la ciudad de Barcelona y la fundaci贸n de los comit茅s de defensa.

La CNT en los a帽os veinte y treinta no era s贸lo un sindicato entendido al modo cl谩sico como una organizaci贸n que defiende los derechos laborales de sus afiliados. La CNT formaba parte de una red libertaria de solidaridad y acci贸n, que abarcaba todos los aspectos de la vida del trabajador, tanto los sociales como los culturales, familiares, l煤dicos, pol铆ticos y sindicales. Esa red estaba formada por el sindicato de barrio, los ateneos, las escuelas racionalistas, las cooperativas, el comit茅 de defensa econ贸mica (que se opon铆a a los desahucios), los grupos de afinidad anarquistas, los grupos de defensa (coordinados a nivel de barrio y luego de distrito y ciudad), constituyendo en la pr谩ctica cotidiana una fuerte, solidaria y eficiente sociedad aut贸noma, con valores alternativos a los capitalistas.

Si no entendemos la importancia de esa red libertaria de solidaridad y acci贸n, no comprenderemos nunca la fuerza y radicalidad del movimiento libertario en Barcelona y Catalu帽a, as铆 como sus consecuencias:

  1. Negaci贸n en su totalidad de la forma de vida impuesta por el capital, ensayando en teor铆a, y sobre todo en la pr谩ctica, nuevas v铆as en las relaciones sociales e individuales, en la cultura, en la econom铆a, etc茅tera.
  2. Negaci贸n te贸rica y pr谩ctica del Estado en la futura sociedad posrevolucionaria, que posicionaba contra el auge del estatismo en los partidos reformistas socialistas y contrarrevolucionarios estalinistas, as铆 como en contra de los comit茅s superiores cenetistas y su apuesta por el colaboracionismo.
  3. Pr谩ctica de nuevas relaciones sociales y ensayos de nuevas sociedades al margen del dinero, del salario, la propiedad privada, la jerarqu铆a social y la mercantilizaci贸n de la vida cotidiana. Las expropiaciones, las colectivizaciones y la socializaci贸n de la econom铆a fueron ensayos y experiencias pr谩cticas de un movimiento subversivo profundamente revolucionario, que tend铆a a transformar la utop铆a en realidad palpable.
  4. No se combat铆a por una ideolog铆a abstracta, sino en una experiencia colectiva pr谩ctica que transformaba la sociedad y la realidad.
  5. Los comit茅s revolucionarios de barrio eran el movimiento social real que en su pr谩ctica cotidiana sustitu铆a todas las funciones estatales y que con su mera existencia encarnaban la revoluci贸n social en curso.

Los comit茅s de defensa se presentaban como una pieza m谩s, indispensable a la lucha de clases, junto al sindicato, el ateneo, la escuela racionalista o la cooperativa. Los comit茅s de defensa proteg铆an los derechos de los trabajadores, porque no exist铆an m谩s derechos que los apropiados por la lucha callejera, no exist铆an m谩s derechos que los que pod铆an defenderse, practic谩ndolos.

El cuadro de defensa b谩sico, deb铆a ser poco numeroso para facilitar su clandestinidad y agilidad, as铆 como un conocimiento profundo del car谩cter, conocimientos y habilidades de cada militante. Deb铆a estar formado por un secretario, que ten铆a como misi贸n fundamental el enlace con otros grupos del mismo barrio y la formaci贸n de nuevos grupos. Un segundo militante deb铆a encargarse de identificar y anotar el nombre, domicilio, ideolog铆a, se帽as personales, costumbres y peligrosidad de los enemigos existentes en la demarcaci贸n asignada a su grupo. Por peligrosidad se entiende profesi贸n o ideolog铆a de la persona identificada como enemigo: 芦militares, polic铆as, sacerdotes, funcionarios, pol铆ticos burgueses y marxistas, pistoleros, fascistas, etc茅tera禄. Un tercer militante deb铆a estudiar los edificios e inmuebles hostiles al movimiento obrero, su vulnerabilidad e importancia. Se trataba de levantar planos y elaborar estad铆sticas de hombres, objetos y armamentos existentes en 芦cuarteles, comisar铆as, c谩rceles, iglesias y conventos, centros pol铆ticos y patronales, edificios fuertes, etc茅tera禄. Un cuarto militante del grupo deb铆a investigar los puntos estrat茅gicos y t谩cticos, esto es, 芦puentes, pasos subterr谩neos, alcantarillado, s贸tanos, casas con azoteas, o puertas de escape y acceso a otras calles o patio de fuga y refugio禄. Se juzgaba que un quinto militante del grupo deb铆a dedicarse a estudiar los servicios p煤blicos: 芦alumbrado, agua, garajes, cocheras de tranv铆as, metro, v铆as de transporte y su debilidad para el sabotaje o la incautaci贸n 禄. Un sexto militante deb铆a encargarse de localizar y estudiar el asalto a los lugares donde pod铆an obtenerse armas, dinero y provisiones para la revoluci贸n: 芦armer铆as, domicilios particulares armados, bancos, casas de cr茅dito, almacenes de vestidos, art铆culos alimenticios, etc茅tera.禄

Se pensaba que ese n煤mero de seis militantes era la cifra ideal para constituir un grupo o cuadro de defensa, sin dejar de considerar que, en alg煤n caso, pod铆a sumarse alg煤n miembro m谩s para cubrir tareas 芦de sumo relieve禄. Recomendaba la Ponencia que se sacrificara el n煤mero de cuadros a su calidad, y que los militantes deb铆an caracterizarse por ser 芦hombres reservados y activos禄.

El grupo de defensa era la c茅lula b谩sica de la estructura militar clandestina de la CNT. En cada barrio se constitu铆a un Comit茅 de Defensa de la barriada, que coordinaba todos esos cuadros de defensa, y que recib铆a un informe mensual de cada uno de los secretarios de grupo. El secretario-delegado de barrio realizaba un resumen que entregaba al Comit茅 de Distrito, 茅ste a su vez lo tramitaba al Comit茅 Local de Defensa 芦y 茅ste al Regional y al Nacional sucesivamente禄.

El 19 y 20 de julio de 1936, en plena lucha en las calles de Barcelona, al tiempo que se derrotaba a los militares sublevados, los miembros de los Comit茅s de Defensa empezaron a llamarse y a ser conocidos como 芦los milicianos禄.

Hubo una doble transformaci贸n de esos cuadros de defensa. Por una parte, la de las Milicias Populares, que definieron en los primeros d铆as el frente de Arag贸n, instaurando la colectivizaci贸n de las tierras en los pueblos aragoneses liberados; y, de otro lado, la de los Comit茅s Revolucionarios, que en cada barrio de Barcelona, y en cada pueblo de Catalu帽a, impusieron un 芦nuevo orden revolucionario禄, expropiando f谩bricas, talleres, cuarteles y edificios de la burgues铆a o levantando de la nada una industria de guerra, al tiempo que gestionaban una ciudad de un mill贸n de habitantes.

En la sexta estampa, dedicada la Barcelona revolucionaria surgida el 19 de julio de 1936 se intenta clarificar la naturaleza de esa revoluci贸n:

La ideolog铆a de unidad antifascista condujo a la CNT a aceptar el programa pol铆tico de la burgues铆a y, por lo tanto, a la colaboraci贸n con el Estado capitalista, con el objetivo 煤nico de ganar la guerra al fascismo, previa renuncia a todo programa revolucionario.

La situaci贸n revolucionaria existente en Barcelona se caracterizaba por un poder atomizado en m煤ltiples comit茅s revolucionarios, que fue ahogado por el CCMA en favor del Gobierno de la Generalidad. Mientras los comit茅s superiores lo subordinaban todo a la victoria b茅lica sobre el fascismo, los comit茅s de barrio segu铆an profundizando y poniendo en pr谩ctica una revoluci贸n obrera.

El proceso de institucionalizaci贸n de esos comit茅s superiores de la CNT-FAI los convirti贸 en servidores del Estado, que ten铆an a los comit茅s revolucionarios de barrio como a sus peores enemigos, tal y como lo defini贸 el CR  en la reuni贸n de comit茅s superiores libertarios del 25 de noviembre de 1936. La ingenua y simplista tesis, que diferencia a los l铆deres anarcosindicalistas en traidores o h茅roes, como si la masa militante fuese amorfa y ab煤lica, no explica nada. No hubo ning煤n laberinto. El enfrentamiento entre comit茅s superiores y comit茅s revolucionarios de barriada fue un cap铆tulo m谩s de la lucha de clases, que estuvo a punto de terminar en una escisi贸n, que finalmente la selectiva represi贸n estalinista resolvi贸 con la aniquilaci贸n de los revolucionarios y la integraci贸n en el aparato de Estado de los comit茅s superiores.

No hubo laberinto, sino lucha de clases.

En la s茅ptima y 煤ltima estampa, dedicada a los Hechos de mayo de 1937, se da una visi贸n nueva y desconocida por la actual historiograf铆a. Los decretos de la Generalidad del 4 de marzo de 1937 crearon un Cuerpo 脷nico de Seguridad (formado por la Guardia de asalto y la Guardia civil, acuartelados en la retaguardia desde el 21 de julio de 1936) y anunciaban la disoluci贸n de las Patrullas de Control. Tales decretos provocaron la dimisi贸n de los consejeros cenetistas y una grave crisis de gobierno.

El 15 de abril, tras una larga y dif铆cil negociaci贸n, Companys y Escorza pactaron personalmente una salida a la crisis y la formaci贸n de un nuevo gobierno (con la entrada como conseller del cenetista Aurelio Fern谩ndez).

El asesinato de Antonio Mart铆n en Bellver de Cerda帽a, el 27 de abril de 1937, supuso la ruptura del pacto tan laboriosamente alcanzado. Escorza puso en alarma a los comit茅s de defensa al desvelar informaci贸n sobre un inminente golpe de fuerza del bloque contrarrevolucionario.

La provocaci贸n del 3 de mayo, cuando Eusebio Rodr铆guez Salas asalt贸 la Telef贸nica, moviliz贸 a los comit茅s de defensa, que en dos horas declararon la huelga revolucionaria, se apoderaron de todos los barrios obreros y levantaron barricadas en el centro de la ciudad y en lugares estrat茅gicos. Los comit茅s superiores cenetistas (Eroles y Asens) intentaron controlar a los comit茅s de defensa, pero fueron desbordados.

La ma帽ana del 4 de mayo Juli谩n Merino convoc贸 una reuni贸n del CR, se convirti贸 en l铆der de la insurrecci贸n callejera y consigui贸 que se formase un Comit茅 Revolucionario de la CNT y dos comisiones para coordinar y extender la insurrecci贸n.

En la tarde del 4 de mayo, los trabajadores revolucionarios barceloneses no fueron derrotados por el PSUC, ni por ERC, ni por las fuerzas de orden p煤blico. Fueron derrotados por la radio. El intento de dar una coordinaci贸n y un objetivo preciso a la insurrecci贸n en curso, fracas贸. Cuando toda Barcelona era ya una barricada, los obreros en armas fueron vencidos y humillados por los discursos radiof贸nicos de los comit茅s superiores cenetistas, y sobre todo por el discurso del beso de Garc铆a Oliver.

El 5 de mayo los Amigos de Durruti lanzaron una octavilla que propon铆a la sustituci贸n de la Generalidad por una Junta Revolucionaria, fusilamiento de los culpables de la provocaci贸n (Rodr铆guez Salas y Artemi Aguad茅), socializaci贸n de la econom铆a, confraternizaci贸n con los militantes del POUM, etc茅tera. Los comit茅s superiores desautorizaron inmediatamente esa octavilla, que reaviv贸 la lucha en las barricadas. Companys, al enterarse de la muerte de Ses茅, dio orden a la aviaci贸n de bombardear los edificios en poder de CNT, siguiendo un plan trazado por Del Barrio.

Los d铆as 5 y 6 de mayo fueron los de mayor auge de la lucha callejera.

El 7 de mayo era evidente que la insurrecci贸n hab铆a fracasado. Las tropas enviadas desde Valencia desfilaron por la Diagonal y ocuparon toda la ciudad. Empezaron a deshacerse las barricadas. Los comit茅s superiores, en los d铆as siguientes, intentaron ocultar todo lo sucedido, arreglar las actas en proceso de redacci贸n y en definitiva evitar en lo posible la previsible represi贸n estalinista y gubernamental contra la Organizaci贸n y contra los protagonistas m谩s destacados. Si hubiese que resumir mayo del 37 en una frase, ser铆a 茅sta: Barcelona fue una insurrecci贸n derrotada por la radio.

Sobre las fotos, cabe destacar el trabajo de la dise帽adora gr谩fica por su composici贸n y claridad, ya que soluciona maravillosamente las notas a pie de cada foto. Entre las numerosas fotograf铆as del libro, muy bien explicadas en las notas al pie, quiero destacar el fotomontaje del Penal de Santa Mar铆a en la p. 23,  la placa de Patrullas de Control en la p. 62 y la del Sal贸n Rojo en la p.85. Cabe destacar la imagen de la placa de Patrullas de Control, ya que el redactado en catal谩n y las cuatro barras explican mejor que mil palabras el car谩cter antifascista y oficial de Patrullas, frente a tanto mito y enga帽o que considera a patrullas como 鈥渦n 贸rgano terrorista de la FAI鈥.

Vamos terminando con  un comentario final sobre el libro:

El libro est谩 constituido por siete estampas, absolutamente aut贸nomas e independientes entre s铆, que unidas en el formato de un libro conforman un conjunto estructurado que ampl铆a, transforma y multiplica las im谩genes y el contenido de cada una de esas estampas.

Entendemos por estampa una ilustraci贸n precisa y detallada de un paisaje, de una persona o de un pueblo, dibujada por el 谩gil trazo del l谩piz magistral de un dibujante (como Sim) o por la foto mec谩nica de un artilugio. Hay escritores que escriben estampas con dos o tres frases, como Mary Low o George Orwell. No sobra una palabra, no falta una coma o un par茅ntesis. Con apenas medios, definen y encuadran una situaci贸n, retratan una personalidad o sintetizan una vida. Hacen estampas.

Esas estampas, esas im谩genes, eternizan un instante, unos d铆as o unos meses, captando su esencia m谩s profunda. Sin embargo, el conjunto de las siete estampas produce una sensaci贸n de movimiento tel煤rico, de encaje final de las piezas del puzle y explicaci贸n de todas y cada una de las ilustraciones en una estructura firme y exacta, que explica el breve y luminoso estallido de la revoluci贸n, as铆 como su dolorosa oscuridad y muerte.

S贸lo tres estampas se dedican a dibujar el perfil del revolucionario Buenaventura Durruti; las otras cuatro, exponen el terremoto colectivo, masivo y popular del hecho revolucionario y, luego, la horrible y sangrienta embestida de la contrarrevoluci贸n estalinista y republicana.

Esas cuatro estampas demuestran y explican que Durruti no se perdi贸 en ning煤n laberinto. Se nos presenta un Durruti sin mitos, m谩s all谩 de la divinizaci贸n de algunos y de su demonizaci贸n por otros; o de su banalizaci贸n por los m谩s. Durruti no fue un dios, ni un h茅roe del pueblo. Fue un revolucionario m谩s entre otros miles.

Este libro de siete estampas termina con la inclusi贸n de dos importantes anexos documentales: el primero es la protesta de Durruti por la militarizaci贸n de su columna; el segundo se trata de la orden dada a Durruti el 9 de noviembre de 1936 de marchar a Madrid.

El conjunto de las siete estampas y los dos anexos nos ofrece la esencia de la figura de un revolucionario, esculpido con la 茅tica del conocimiento y el combate por la historia en formato de libro.

El pasado se escurre como el agua entre las manos; es el rostro desencajado por un profundo grito mudo del 谩ngel horrorizado de la historia ante la destrucci贸n, arrastrado de espaldas al futuro por un viento huracanado, paralizadas las alas mientras bajo su vista todo muere y se desmorona impreciso, agostado, decr茅pito, irreconocible y ruinoso. Todo lo s贸lido se desvanece en el aire. Durruti, santificado y momificado, es asesinado dos veces, le ascienden a Teniente Coronel del Ej茅rcito Popular y le hacen decir que renuncia a todo, excepto a la victoria. La revoluci贸n se esfuma como un hermoso sue帽o, sin apenas dejar huellas. Nada permanece inmutable, salvo la aniquilaci贸n de todo lo existente. 驴C贸mo contar eso sin citar a Walter Benjamin y su Angelus Novus?

La documentaci贸n hallada en los archivos es el sine qua non de la ciencia hist贸rica. He aqu铆 unas hermosas estampas de Durruti, de la Revoluci贸n Social y de su fracaso, que se fundamentan siempre en un riguroso y s贸lido trabajo previo de investigaci贸n, sin amos ni subvenciones, ni otras servidumbres materiales o ideol贸gicas que condicionen los resultados.

Vamos ya a las CONCLUSIONES FINALES

Los dirigentes obreros, se quiera o no, ejercen una funci贸n de liderazgo, ejemplo o cerebro del movimiento revolucionario. Es una funci贸n org谩nica, independiente de su voluntad de no convertirse en dirigentes. Es un hecho antropol贸gico.

Durruti fue un revolucionario m谩s entre otros muchos miles. La deriva contrarrevolucionaria de la insurrecci贸n victoriosa de julio de 1936 diviniz贸 y santific贸 a Durruti, convirti茅ndolo en un semidi贸s. Esa divinizaci贸n se produjo en el primer aniversario de su muerte. Fue la segunda muerte de Durruti: su necesaria conversi贸n en el palad铆n de la sagrada unidad antifascista de anarquistas  estalinistas y nacionalistas. Bast贸 con convertir un eslogan de Ilya Ehremburg en LA GRAN Y 脷NICA FRASE DE DURRUTI: 鈥淩enunciamos a todo menos a la victoria鈥.

A Durruti lo convirtieron en dios para asestar a la revoluci贸n de los comit茅s un golpe de muerte. El mito Durruti sirvi贸 y sirve para ocultar la realidad y el protagonismo imprescindible de la organizaci贸n revolucionaria de los comit茅s de defensa de la CNT. Y ese Dios sacrific贸 a los comit茅s en el altar de la unidad antifascista, porque los comit茅s eran la revoluci贸n. El culto a la personalidad es impropio y ajeno a los principios 谩cratas.

Para terminar os mostrar茅 tres documentos que nos cuentan que en cuanto salg谩is (del Ateneu) a la calle estar茅is pisando escenarios de la revoluci贸n del 36.

Agust铆n Guillam贸n

Ateneu La Flor de Maig, 11 de mayo de 2022.

Sede del Comit茅 de Defensa de Pueblo Nuevo en Paseo del Triunfo 31, principal
Pase extendido por el Comit茅 de Defensa de Pueblo Nuevo
Sede de las JJLL de Pueblo Nuevo en Wad-Ras 223

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Fuente: Portaloaca.com