October 25, 2021
De parte de A Las Barricadas
790 puntos de vista

Texto de la presentaci贸n del libro Ecos y pasos perdidos de Juan Garc铆a Oliver en el Ateneu Llibertari de Gr脿cia, el 22 de octubre de 2021

Biograf铆a de JGO

Destacad铆simo militante anarcosindicalista. Camarero de profesi贸n. Naci贸 en Reus el 19 de enero de 1902, en el seno de una familia numerosa y muy pobre. Su padre, Jos茅 Garc铆a Alba, de X脿tiva, era alba帽il; su madre, Antonia Oliver Figueres, campesina. En su ni帽ez vio como ambos trabajaban once horas diarias como peones textiles, en el Vapor Nou de Reus. Apenas curs贸 estudios de primaria. Su extensa cultura era fruto de las lecturas carcelarias. A los siete a帽os oy贸 una frase a unos obreros insurrectos que le impresion贸 vivamente: 隆No se puede con el ej茅rcito!

En 1917 march贸 a Barcelona. Particip贸 en la fundaci贸n del Sindicato de Camareros de la CNT. Se integr贸 en el Grupo Regeneraci贸n, formado por Rico, Bover, Romano, Pons, Alberich y otros. Asisti贸 como representante de ese grupo a la Federaci贸n Local (barcelonesa) de Bandera Negra. Breve detenci贸n en 1919 en la c谩rcel Modelo[1], donde conoci贸 a Ram贸n Archs, Perell贸 Sintes (鈥淟iberto Callejas鈥) y Tom谩s Herreros. A la salida de prisi贸n se le encarg贸 organizar la CNT en su localidad natal.

En 1921 se hizo cargo del Comit茅 provincial de Tarragona, impulsando la creaci贸n de sindicatos 煤nicos y de grupos de acci贸n. Se ganaron las huelgas planteadas en el textil y transportes por mejoras salariales, utilizando m茅todos de acci贸n directa con la intervenci贸n de grupos armados contra los todopoderosos capataces del textil, a los que se exigi贸, con el ca帽贸n de la pistola en su cabeza, que eligieran entre el absoluto respeto a las trabajadoras, o sus sesos salpicando las paredes. A los patronos del transporte se les demoli贸 argumentalmente la falacia de que el aumento de salarios implicaba su ruina. Pero la mayor victoria de estas luchas fue la recuperaci贸n de la dignidad y el orgullo de clase, as铆 como el inmenso prestigio conseguido por el sindicato 煤nico y sus m茅todos de acci贸n directa. Juan Garc铆a Oliver aplicaba una de las m谩ximas de Salvador Segu铆: las huelgas solo comienzan si se han de ganar.

En el transcurso de ese a帽o (1921) centenares de cenetistas murieron a tiros en las calles y las f谩bricas. Los presos eran asesinados en los traslados carcelarios o a la salida en libertad de las prisiones, mediante la criminal aplicaci贸n de la ley de fugas.

Garc铆a Oliver fue a Madrid, encubierto bajo la falsa misi贸n de crear con la patronal un comit茅 algodonero, para colaborar activamente en los preparativos del asesinato del presidente del Gobierno, que fue ejecutado el 8 de marzo de 1921 por tres trabajadores del metal: Mateu, Nicol谩s y Casanellas. El presidente Eduardo Dato era el principal responsable del terrorismo anticenetista en curso. Garc铆a Oliver intervino en la compra de la moto usada en el asesinato y dibuj贸 el plano de un posible escenario del atentado.

En Reus se viv铆an tiempos de guerra civil entre los pistoleros del Sindicato Libre (carlistas y mercenarios de la patronal) y los sindicalistas del 脷nico. Fue detenido en un registro domiciliario rutinario. Sali贸 de la c谩rcel gracias a la muerte de Dato, ya que el nuevo gobierno restableci贸 las garant铆as constitucionales, lo que implicaba la inmediata liberaci贸n de los presos gubernativos[2].

En la CNT exist铆an, en aquel momento, tres tendencias: la sindicalista de Salvador Segu铆, la marxista de Joaqu铆n Maur铆n y la anarcosindicalista de Manuel Buenacasa y Juan Garc铆a Oliver.

En 1922 contribuy贸 a la creaci贸n del Grupo Los Solidarios, junto a Durruti, Ascaso, Jover, Sanz, Aurelio Fern谩ndez, etc茅tera, para responder al terrorismo combinado del Estado y de la patronal, enfrent谩ndose a los pistoleros del Sindicato Libre. El CR que decidi贸 la creaci贸n de Los Solidarios estaba formado por Pesta帽a, Peir贸, Pi帽贸n y Marco, todos ellos (en agosto de 1931) destacados treintistas. Lo que estaba en juego era la propia supervivencia de la CNT y no exist铆a m谩s opci贸n que la defensa de la vida de los sindicalistas y la respuesta al terror de sus verdugos, o bien, la desaparici贸n de la Organizaci贸n, si se mostraba incapaz de protegerse y de combatir con mayor dureza y efectividad que el enemigo de clase. No era terrorismo, era mera resistencia. El CR autoriz贸 y promovi贸 el armamento de sus militantes para defenderse de los pistoleros financiados por la patronal y protegidos por las autoridades civiles, judiciales y militares.

El grupo Los Solidarios, particip贸 en numerosos atracos y atentados, entre los que destac贸 el homicidio del arzobispo de Zaragoza, cardenal Soldevila, fascista y monjeriego (adecuada palabra nacida del cruce entre monja y mujeriego), el gobernador de Vizcaya Regueral e incontables enfrentamientos con grupos de requet茅s[3] y pistoleros de la patronal.

El 25 de agosto de 1922 el destacado cenetista 脕ngel Pesta帽a fue gravemente herido en Manresa, en un atentado de los pistoleros del Libre. El 10 de marzo de 1923 los cenetistas Salvador Segu铆 (El Noi del Sucre) y Francisco Comes (El Peronas) fueron asesinados en Barcelona, en la esquina de la calle Cadena con San Rafael, acribillados a tiros por un grupo de pistoleros financiados por la patronal.

En 1923, Garc铆a Oliver se instal贸 en Manresa, a petici贸n de los organizadores del atentado contra Dato, para enfrentarse al auge de los Sindicatos Libres en esa localidad, donde fue detenido a causa de un enfrentamiento sangriento con resultado de cuatro heridos, el 6 de abril en el bar Alhambra, con el grupo de pistoleros del Libre liderado por Juan Lagu铆a (que result贸 ileso), al que algunos responsabilizaban del asesinato de Salvador Segu铆. Tras intervenir en repetidas acciones armadas, como los atracos a la Fonda de Francia y a la Empresa Arrendataria de Contribuciones de la barcelonesa calle Avi帽贸, fue finalmente detenido. Estuvo preso m谩s de un a帽o en el penal de Burgos[4].

En diciembre de 1924 se exili贸 en Par铆s, tratando por una parte con nacionalistas partidarios de Maci谩 (para una invasi贸n por la frontera que acabara con la Dictadura) y, por otra parte, con furisciti italianos[5], para asesinar a Mussolini.

En julio de 1925 se uni贸 a Durruti, Ascaso y Jover, que hab铆an regresado de su gira de atracos americana, para preparar un atentado contra Alfonso XIII. Descubierto por la polic铆a, consigui贸 huir a Bruselas sin que le detuvieran, gracias a la ayuda prestada por Aurelio Fern谩ndez y Manuel P茅rez[6], El canario.

Residi贸 brevemente en Bruselas con Aurelio Fern谩ndez. En mayo de 1926 asisti贸 al Congreso de Marsella, donde se pusieron las bases de la fundaci贸n de la FAI. Se enfrent贸 a Manuel P茅rez y a Sousa, que defend铆an el apoliticismo de la CNT y se opon铆an a cualquier alianza o colaboraci贸n con partidos burgueses; abandonando el congreso cuando fue derrotada su ponencia, favorable a un pacto con Maci谩, con vistas a una colaboraci贸n militar con los independentistas catalanes.

En el oto帽o de 1926, particip贸 en el intento de invasi贸n de Catalu帽a por los nacionalistas de Maci谩. Los hechos de Prats de Moll贸 fueron un sonado y previsible fracaso, trufado de delatores y del detallado conocimiento de la operaci贸n por parte de la gendarmer铆a francesa, que abort贸 la invasi贸n ya en territorio franc茅s.

Detenido en Pamplona el 15 de octubre de 1926, y condenado, no sali贸 de la prisi贸n de Burgos hasta la proclamaci贸n de la Rep煤blica, el 14 de abril de 1931[7].

Tuvo un destacado protagonismo en el mitin del Primero de mayo de 1931, en el que apareci贸 por primera vez la bandera rojinegra, por superposici贸n en diagonal de las banderas de los grupos sindicalistas de Bandera Roja y los grupos anarquistas de Bandera Negra, enfrentados hasta entonces por el color de la ense帽a, as铆 como por cuestiones ideol贸gicas y t谩cticas, ya superadas por el anarcosindicalismo. El dinero ganado en la loter铆a por el cenetista Aub铆, de Badalona, sirvi贸 para comprar los palos de las banderas y fabricar con antelaci贸n las telas de unas enormes ense帽as rojinegras, seg煤n dise帽o ideado por Garc铆a Oliver, que en el mitin del Arco del Triunfo explic贸 el concepto de gimnasia revolucionaria; t茅rmino que aparec铆a en la octavilla distribuida entre los asistentes. Arturo Parera finaliz贸 el mitin presentando unas conclusiones escritas, que deb铆an presentarse a Maci谩 en la Generalidad. Se inici贸 una manifestaci贸n que al llegar a la plaza de Sant Jaume fue rechazada por los mossos de escuadra, quienes, ante el temor de que se asaltaran los palacios de la Generalidad y del Ayuntamiento, dispararon contra los manifestantes, inici谩ndose un tiroteo entre mossos y cuadros de defensa que dur贸 cuarenta y cinco minutos, y que solo ces贸 cuando los representantes obreros, despu茅s de entregar el escrito de reivindicaciones a la autoridad, ordenaron el cese del fuego desde el balc贸n de la Generalidad.

Ya desde abril de 1931, en el Pleno de Regionales reunido en Madrid el 25 de abril de 1931, la Organizaci贸n tom贸 la decisi贸n de crear Comit茅s de defensa de la CNT, capaces de defender los derechos, a煤n no reconocidos, de reuni贸n, asociaci贸n, sindicaci贸n y manifestaci贸n de los obreros y como m茅todo para radicalizar los sindicatos, frente al gradualismo de los sindicalistas puros (que m谩s adelante ser铆an llamados treintistas) y su reformismo integrador. Tambi茅n se promovi贸 las reivindicaciones de los inquilinos, que protestaban contra la carest铆a de los alquileres. JGO asumi贸 la secretar铆a peninsular de la FAI, en un momento de dispersi贸n y ausencia de coordinaci贸n de los d茅biles grupos de afinidad existentes.

En el Congreso Extraordinario de la CNT, reunido en Madrid en junio de 1931, particip贸 como delegado del Sindicato de la Madera de Barcelona. Se opuso a la creaci贸n de las Federaciones de Industria y defendi贸 la t谩ctica de la gimnasia revolucionaria. En este congreso la CNT tuvo el inmenso acierto de crear los sindicatos de barrio y potenciar la organizaci贸n pr谩ctica de los comit茅s de defensa.

En octubre de 1931, JGO ingres贸 como redactor en la plantilla de la Soli. El 30 de noviembre fue detenido a la salida de un mitin, acusado de amenazas al gobernador y agresi贸n a la fuerza p煤blica, permaneciendo como preso gubernativo hasta el 18 de diciembre de 1931. El 27 de diciembre de 1931 habl贸 en un emotivo mitin en el Gran Kursal de Manresa, junto a Durruti, Parera y Corbella.

A petici贸n del CR form贸 parte del grupo organizador de la insurrecci贸n de enero de 1932, que condujo a la proclamaci贸n del comunismo libertario en diversos pueblos del Alto Llobregat. Fue detenido y encarcelado en la Modelo. Desde la c谩rcel, acus贸 p煤blicamente a 脕ngel Pesta帽a de impedir una huelga de solidaridad con los detenidos y deportados, consiguiendo su dimisi贸n. El 10 de marzo de 1932 hab铆a sido uno de los firmantes de la respuesta de los presos cenetistas al Manifiesto de los Treinta. Liberado en mayo de 1932, particip贸 en una intensa gira de m铆tines por toda Catalu帽a.

El 20 de septiembre de 1932 fue brevemente detenido[8] en una redada policial efectuada en el Sindicato del Fabril y Textil.

Fue detenido[9], de nuevo, por su destacada participaci贸n en la insurrecci贸n del 8 de enero de 1933, junto a Gregorio Jover, Antonio Ortiz, P茅rez 鈥渆l Valencia鈥 y cinco militantes de un cuadro de defensa de Pueblo Nuevo. Iban armados con pistolas Star de 9 mil铆metros, varios cargadores y tres cajas de municiones. Todos ellos fueron torturados y sometidos a feroces palizas en Jefatura de Polic铆a de V铆a Layetana, antes de ser encarcelados en la Modelo. Peor les fue en Casas Viejas (C谩diz), donde se ametrall贸 a los sublevados y se les quem贸 en una choza en la que se hab铆an refugiado.

JGO sali贸 de prisi贸n poco antes de las elecciones de noviembre de 1933. Durante la insurrecci贸n de diciembre de 1933 se mantuvo en un discreto segundo plano. Se integr贸 en el grupo 鈥淣osotros鈥, en cierto modo continuidad parcial del grupo 鈥Los Solidarios鈥, constituido por Francisco Ascaso, Buenaventura Durruti, Gregorio Jover, Antonio Ortiz, Aurelio Fern谩ndez, Ricardo Sanz, Rafael Torres Escart铆n, Jos茅 P茅rez Ib谩帽ez (El Valencia), Julia L贸pez, Pepita Not, Ramona Berni y Mar铆a Luisa Tejedor, entre otros. El grupo 鈥淣osotros鈥 estaba constituido por unos veinte hombres de acci贸n, en primera fila. Sumaba, adem谩s, a los que eran sus colaboradores, informadores, auxiliares, protectores, etc茅tera, llegando en total a unos ochenta militantes.

En abril de 1934 fue retenido un mes en calabozos policiales, y durante unos d铆as en agosto y noviembre.

En octubre de 1934, Garc铆a Oliver estaba en Madrid como redactor del peri贸dico CNT, empe帽ado en una campa帽a a favor de la amnist铆a y liberaci贸n de los numerosos presos anarcosindicalistas. Se mostr贸 contrario a que la CNT participara, en Catalu帽a, en las Alianzas Obreras.

En enero de 1935 el Grupo Nosotros form贸 parte del Comit茅 Local de Preparaci贸n Revolucionaria, que organiz贸 los comit茅s de defensa como un ej茅rcito revolucionario capaz de enfrentarse y vencer al ej茅rcito profesional, y planificar la transformaci贸n de la industria catalana en una industria de guerra.

Durante la campa帽a electoral de febrero de 1936 intervino en incontables m铆tines en favor de la amnist铆a. Era partidario de la participaci贸n de los cenetistas en las elecciones, rompiendo con el tradicional abstencionismo 谩crata. Argumentaba que, si ganaban las derechas el golpe fascista ser铆a inmediato, pero que si ganaban las izquierdas el golpe derechista se retrasar铆a medio a帽o, lo cual permitir铆a a los revolucionarios prepararse con tiempo suficiente y los presos saldr铆an a la calle.

En mayo de 1936 asisti贸 al Congreso de Zaragoza. Juan Montserrat, Francisco Ascaso y Garc铆a Oliver acudieron en representaci贸n del Sindicato del Fabril y Textil de Barcelona. Fue partidario de la unificaci贸n con los cenetistas escindidos y present贸 una ponencia sobre comunismo libertario, que fue totalmente desfigurada en su redacci贸n final; y otra sobre la formaci贸n de un ej茅rcito revolucionario, que concretaba en la extensi贸n a toda Espa帽a de la organizaci贸n de los comit茅s de defensa, ya existente en Barcelona. Cipriano Mera le pregunt贸 ir贸nicamente de qu茅 color quer铆a los entorchados.

El 19 y 20 de julio jug贸 un papel destacad铆simo en los combates callejeros, como organizador y estratega, en el seno del Grupo Nosotros, constituido en Comit茅 de Defensa Confederal que coordin贸 la insurrecci贸n obrera en Barcelona. A propuesta de Garc铆a Oliver se adopt贸 la t谩ctica de dejar que las tropas salieran a la calle sin hostigarlas, porque ser铆a m谩s f谩cil derrotarlas fuera de los cuarteles.

Los l铆deres anarcosindicalistas predicaban mediante el ejemplo, interviniendo directamente en las luchas callejeras. Entre las once y las doce del mediod铆a del 19 de julio, las tropas sublevadas hab铆an sido derrotadas, tras m谩s de seis horas de combate en la Brecha de San Pablo. Las tropas de los cuarteles de Pedralbes y Lepanto, en la periferia, conectaban con el cuartel de caballer铆a de la calle Tarragona, y desde all铆, pasando por plaza de Espa帽a y la Brecha de San Pablo enlazaban con el n煤cleo central de la sublevaci贸n, sito en Capitan铆a-Atarazanas. Esa conexi贸n hab铆a sido rota por los comit茅s de defensa de la CNT. La victoria en la Brecha de San Pablo, que se extendi贸 inmediatamente a todo el Paralelo, era el primer paso hacia el desastre de los sublevados. Mientras Francisco Ascaso saltaba de alegr铆a blandiendo el fusil por encima de su cabeza, Garc铆a Oliver no dejaba de gritar: 隆s铆 que se puede con el ej茅rcito! En este punto crucial de la ciudad los anarcosindicalistas, entre los que se encontraban Francisco Ascaso, Juan Garc铆a Oliver, Antonio Ortiz, Gregorio Jover, Ricardo Sanz, Quico Sabat茅 y tantos otros combatientes an贸nimos, hab铆an derrotado al ej茅rcito.

El 20 de julio, por la tarde, Garc铆a Oliver form贸 parte del Comit茅 de Enlace, junto a Buenaventura Durruti, Josep Asens, Abad de Santill谩n y Aurelio Fern谩ndez (este 煤ltimo en sustituci贸n del fallecido Francisco Ascaso), que se entrevist贸 con Companys en la Generalidad, aceptando debatir su oferta de colaborar con el resto de fuerzas antifascistas en un organismo com煤n.

En el Pleno de Locales y Comarcales del 21 de julio de 1936, reunido en la Casa CNT-FAI, la propuesta de Garc铆a Oliver de 鈥渋r a por el todo鈥 fue derrotada con el 煤nico voto favorable de la Comarcal del Bajo Llobregat, emitido por Josep Xena. Se acept贸 mayoritariamente la propuesta de Federica Montseny (por convicci贸n) y de Abad de Santill谩n (por temor a una intervenci贸n extranjera) de colaborar con el gobierno de la Generalidad y el resto de fuerzas antifascistas en el nuevo organismo denominado CCMA[10].

El 21 de julio por la noche se reuni贸 por primera vez el Comit茅 de Milicias. JGO ampli贸 las competencias y funciones del Decreto de Companys (publicado ese mismo d铆a) de formaci贸n de un Comit茅 de Milicias. JGO convirti贸 ese Comit茅 de Milicias en un Comit茅 Central de Milicias Antifascistas de Catalu帽a (CCMA), aut贸nomo e independiente de la Generalidad, que al d铆a siguiente edit贸 y distribuy贸 un Bando que impon铆a un nuevo orden revolucionario.

El 23 de julio propuso al resto del Grupo Nosotros aprovechar la aglomeraci贸n de fuerzas milicianas del d铆a siguiente, esto es, de la Columna Durruti hacia Zaragoza y de la Columna Ortiz hacia Caspe, para 鈥渋r a por el todo鈥 en la ciudad de Barcelona, antes de partir al enfrentamiento con los fascistas en tierras de Arag贸n. Su propuesta fue rechazada de nuevo 鈥渉asta despu茅s de la toma de Zaragoza鈥. En esa misma reuni贸n se aprob贸 la constituci贸n de un Comit茅 de comit茅s como instrumento capaz de coordinar y dirigir la Organizaci贸n, y se prepar贸 la unanimidad del pleno del d铆a 26 que aprob贸 la fundaci贸n del Comit茅 de Abastos.

[Sin explicar la situaci贸n revolucionaria surgida el 20 de julio de 1936 no entenderemos que, mientras los comit茅s superiores renunciaban a la revoluci贸n y pactaban con los dem谩s partidos antifascistas y la Generalidad, en las calles y f谩bricas, en la retaguardia, se produc铆a una de las revoluciones proletarias m谩s profundas de la historia, que expropiaba f谩bricas y talleres, socializaba la producci贸n y la distribuci贸n, organizaba las milicias que se enfrentaron a los fascistas en Arag贸n, impon铆a un nuevo orden revolucionario, gestionaba una ciudad de m谩s de un mill贸n de habitantes鈥 Por un lado unos comit茅s superiores que renunciaban a sus principios 谩cratas y pactaban con todas las organizaciones antifascistas y con el gobierno de la Generalidad, renunciando a todo; de otra parte unos comit茅s revolucionarios que no renunciaban a nada y detentaban todo el poder en su barrio o localidad, imponiendo un orden revolucionario sustentado en el armamento del proletariado.][11]

En las reuniones del CCMA Garc铆a Oliver desempe帽贸 un papel de liderazgo, encarg谩ndose de la secretar铆a de Guerra. A primeros de agosto de 1936 vet贸 la entrada de ministros del PSUC en el gobierno de la Generalidad. Intervino en la creaci贸n de la Columna Los Aguiluchos, que m谩s adelante se convirti贸 en la Divisi贸n 28. A la disoluci贸n del CCMA, el 1 de octubre de 1936, asumi贸 el cargo de secretario general del Departamento de Defensa.

El 4 de noviembre de 1936 acept贸 el cargo de Ministro de Justicia en el gobierno de Largo Caballero. La entrada de cuatro ministros cenetistas en el Gobierno de la Rep煤blica (Juan Garc铆a Oliver, Federica Montseny, Juan L贸pez y Joan Peir贸) sirvi贸 para justificar y arropar la miserable huida del Gobierno de la Rep煤blica de un Madrid que parec铆a destinado a caer en manos fascistas.

Promovi贸 la creaci贸n de la Escuela de Guerra y la Escuela de Militantes. Aprob贸 la fundaci贸n de campos de trabajo para los fascistas, que en 1938 alojaron, ya, a poumistas y anarcosindicalistas.

En mayo de 1937 fue uno de los l铆deres anarquistas m谩s destacados en el llamamiento al alto el fuego. Pronunci贸 su famoso discurso del 鈥渂eso鈥, fort铆sima apuesta contrarrevolucionaria por evitar la ruptura de la unidad antifascista. Orden贸 el abandono incondicional de las barricadas. La insurrecci贸n de mayo fue derrotada por la radio y, sobre todo, por la emisi贸n del discurso del beso de JGO. Algunos insurrectos descargaron su rabia disparando al aparato de radio.

Con la ca铆da del gobierno del socialista Largo Caballero, el 17 de mayo de 1937 Garc铆a Oliver dej贸 de ser ministro de Justicia.

El 28 de junio de 1937 hab铆a aceptado el cargo de consejero de Servicios P煤blicos del gobierno de la Generalidad, que qued贸 en mero proyecto nonato ante la negativa de la CNT a consentir el nombramiento por Companys, a 煤ltima hora, de Bosch Gimpera como consejero sin cartera.

En el verano de 1937 form贸 parte de la Comisi贸n Asesora Pol铆tica (CAP) que asesoraba y dirig铆a al CR de la CNT en Catalu帽a, con el objetivo de evitar que los comit茅s superiores fueran desbordados de nuevo por la base militante como hab铆a sucedido en mayo de 1937. En septiembre de 1937 abog贸 por la rendici贸n a los estalinistas y a la polic铆a de la Generalidad de los cenetistas insurrectos en el edificio de Los Escolapios, sede del Sindicato de Alimentaci贸n y del Comit茅 de Defensa del Barrio del Centro, levantados en armas contra la brutal represi贸n estalinista en curso. JGO repiti贸 el papel de bombero que ya hab铆a interpretado en mayo de 1937.

Ante el derrumbe del frente de Arag贸n en marzo-abril de 1938, trabaj贸 por la formaci贸n de un Comit茅 Ejecutivo del Movimiento Libertario de Catalu帽a, del que form贸 parte desde su constituci贸n el 2 de abril de 1938.

Estuvo exiliado en Francia desde el 27 de enero hasta el 15 de julio de 1939. El 28 de mayo hab铆a nacido su hijo Joan en Par铆s. Tras una estancia de varios meses en Suecia, fue acusado de querer formar un Partido Obrero del Trabajo. En noviembre de 1940 obtuvo un visado individual de tr谩nsito por la Uni贸n Sovi茅tica. El 18 de noviembre vol贸 a Mosc煤 y luego tom贸 el transiberiano hasta Vladivostok, donde se embarc贸 con rumbo a Estados Unidos. Aunque su destino final era la Rep煤blica Dominicana, finalmente decidi贸 probar suerte en M茅xico. A primeros de enero de 1941, gracias a las gestiones de Indalecio Prieto, obtuvo el visado para entrar en ese pa铆s, en el que se exili贸 definitivamente, residiendo primero en M茅xico DF y luego, durante muchos a帽os, en Guadalajara. En abril de 1941 su mujer Pilar y su hijo Joan llegaron a Veracruz. Garc铆a Oliver trabaj贸 en la organizaci贸n de la CNT en M茅xico.

En los a帽os sesenta particip贸 brevemente en Defensa Interior[12]. El 19 de enero de 1964 fallec铆a su 煤nico hijo en un accidente de autom贸vil. A finales de 1968 sufri贸 un accidente de circulaci贸n, seguido de un largo per铆odo de recuperaci贸n tras la operaci贸n de una pierna. A consecuencia del accidente, abandon贸 su proyecto de crear con Aurelio Fern谩ndez un Partido del Trabajo. Tuvo que jubilarse, cobrando una mis茅rrima pensi贸n. En los a帽os setenta, en plena Transici贸n, con una CNT a煤n ilegalizada, propuso provocativamente que todos los responsables cenetistas en el exilio tomaran aviones con destino al aeropuerto de Barajas para hacerse detener[13].

Escribi贸 un pol茅mico libro de memorias, titulado El eco de los pasos, publicado por Ruedo Ib茅rico en 1978, de lectura imprescindible para profundizar en su biograf铆a y en la historia del anarcosindicalismo espa帽ol. Nunca volvi贸 a pisar las calles de Barcelona y de Reus. Muri贸 en Guadalajara (Jalisco, M茅xico) el 13 de julio de 1980.

Resumen de las novedades aportadas por el libro

No existe ninguna biograf铆a exhaustiva y concienzuda sobre Juan Garc铆a Oliver (JGO), quiz谩s por las insalvables dificultades existentes a la hora de enfrentarse cr铆ticamente a su conocid铆sima autobiograf铆a El eco de los pasos, editada por Ruedo Ib茅rico en 1978. Autobiograf铆a que ha provocado tal prevenci贸n y desconcierto entre los historiadores que, finalmente, se ha desembocado en un aut茅ntico vac铆o bibliogr谩fico. A esto se a帽ade que el testimonio de JGO, con frecuencia, no puede ser verificado o contrarrestado documentalmente.

La pregunta fundamental de mi libro Ecos y pasos perdidos de JGO plantea c贸mo y por qu茅 JGO (y otros muchos l铆deres) pasaron de revolucionarios a contrarrevolucionarios.

Los instrumentos para responder a la pregunta se encuentran en la aportaci贸n de los escritos esenciales y, en algunas ocasiones in茅ditos, de nuestro protagonista; por ejemplo, su narraci贸n in茅dita sobre la insurrecci贸n del 19 y 20 de julio de 1936, en la ciudad de Barcelona, reproducida en el cap铆tulo 3, o el desconocido cuestionario de Bolloten a JGO, recogido en el cap铆tulo 7.

Otro documento in茅dito (cap铆tulo 6) es su carta a Emilio Romero, en la que adjunta un dibujo de su pu帽o y letra sobre el barrio de Pueblo Nuevo, indicando el lugar en el que viv铆an los m谩s destacados l铆deres anarquistas, d贸nde se reun铆a la coordinadora de los comit茅s de defensa y d贸nde se inici贸 la insurrecci贸n del 19 de julio.

Otra joya in茅dita es la carta de JGO a C茅sar Mart铆nez Lorenzo (en el cap铆tulo 12), muy significativa de su agrio car谩cter, as铆 como de sus conflictivas relaciones con la militancia cenetista.

En los cap铆tulos 5, 8 y 9 se reproducen textos ya editados y conocidos de JGO, pero hoy de muy dif铆cil acceso, como son su art铆culo sobre el famoso encuentro con Companys del 20 de julio de 1936 para constituir el Comit茅 Central de Milicias Antifascistas (CCMA), o bien, sus dos folletos, que recogen el texto de sendas conferencias sobre el fascismo y sobre su gesti贸n en el Ministerio de Justicia.

Esos textos in茅ditos, o poco conocidos, se enmarcan en su contexto hist贸rico. El cap铆tulo 1 hace un esbozo biogr谩fico de JGO; el cap铆tulo 2 explica la situaci贸n revolucionaria vivida en Catalu帽a desde julio de 1936 hasta mayo de 1937. Los cap铆tulos 10 y 11 exponen las circunstancias y sucesos de las jornadas de mayo y el papel contrarrevolucionario jugado por JGO, as铆 como el destacado protagonismo de JGO en el asalto a Los Escolapios en setiembre de 1937, cuando JGO volvi贸 a repetir OTRA VEZ su papel de bombero.

En el anexo documental se reproducen dos discursos de JGO: el discurso del beso de mayo de 1937 y el de homenaje a Durruti en el primer aniversario de su muerte.

Las conclusiones finales responden a esa pregunta clave que ha extraviado y confundido a tantos historiadores y militantes.

La 鈥減ortentosa鈥 memoria de JGO y la importancia de sus archivos

En la carta de Garc铆a Oliver a Lu铆s Romero (22-7-1966) que se reproduce en el cap铆tulo 6 de mi libro Ecos y pasos perdidos鈥 Juan Garc铆a Oliver escribe esto:

鈥淐omento su atenta y afectuosa del 9 corriente. Es casi seguro que tiene usted raz贸n respecto a los nombres correctos de Dependencias Militares y del Lloyd italiano. Despu茅s de treinta a帽os y carente de documentaci贸n, la rigurosa precisi贸n hist贸rica de lugares y nombres, falla lamentablemente, Por eso, lo que le envi茅 va como 鈥淣arraci贸n MEMORIZADA鈥︹. Y, aunque muchos no lo creer铆an, todav铆a hoy no recuerdo el nombre de la calle en que viv铆a yo entonces, as铆 como los nombres de calles del Pueblo Nuevo y El Clot que pisaba diariamente.

Supuse que usted har铆a todo el recorrido de mi narraci贸n. Yo tambi茅n quisiera tener la oportunidad de revivir mis pasos y azares de aquellos momentos. Espero que con el tiempo me sea dable.. Le adjunto plano bastante fiel 鈥 pero casi sin nombre de calles 鈥 del escenario de los primeros pasos de la marcha del 19 de julio.鈥

As铆 pues, es el propio JGO quien confiesa su mala memoria, su incapacidad para retener el nombre de las calles en las que viv铆a y por las que transitaba a diario. Tambi茅n confiesa que no tiene archivos hist贸ricos de inter茅s: 鈥渃arente de documentaci贸n鈥 y no creo que eso mejorara despu茅s de 1966.

Por otra parte, esa 鈥淣arraci贸n MEMORIZADA鈥 de la insurrecci贸n del 19 y 20 de julio de 1936 que se reproduce en el cap铆tulo 3 es totalmente in茅dita y al parecer no fue utilizada por JGO en su libro de 1978.

As铆 pues, la extraordinaria memoria de JGO es solo un mito que debe abandonarse, al igual que su posesi贸n de un importante archivo. Ni tan siquiera parece sostenerse que durante a帽os redactara textos breves preparatorios para utilizarlos m谩s tarde, puesto que no parece haber utilizado en El eco su Narraci贸n Memorizada

Mala memoria, sin archivos ni material redactado previamente, hacen de El eco de los pasos un material explosivo, lleno de errores, agravados por su car谩cter egoc茅ntrico, su permanente af谩n autojustificativo y el ataque desmedido a cualquiera que le haga la menor sombra. El eco ha de confrontarse con la realidad hist贸rica, no con el manuscrito original. Hoy ya empieza a ser urgente una edici贸n cr铆tica de las memorias de Garc铆a Oliver, que se帽ale todos esos errores o difamaciones. Lo que se trata es de facilitar al m谩ximo la lectura a los posibles interesados en ese libro.

Por ejemplo, un error entre los muchos existentes: cuando JGO dice en la p谩gina 502 de El eco de los pasos (Ruedo Ib茅rico) que Josep Asens fue miembro del Comit茅 Ejecutivo del Movimiento Libertario de Catalu帽a, no solo se equivoca gravemente, sino que desconoce (o ha olvidado) que Josep Asens fue expulsado de la CNT por Fidel Mir贸, en nombre de ese Comit茅 Ejecutivo. JGO justificaba adem谩s muy c铆nicamente la creaci贸n de ese Comit茅 Ejecutivo, cuando escribe: 鈥淎 nadie fusil贸, a nadie destituy贸, a nadie castig贸鈥. JGO ment铆a y falsificaba aqu铆 descaradamente, y lo hac铆a adem谩s mediante la miserable apolog铆a de un organismo militar y militarista. Seg煤n parece, a JGO no solo le falla la memoria, sino que en ocasiones (unido a su af谩n de pasar cuentas con todo el mundo) le juega malas pasadas, como en el caso Asens, por quien siente cierta animadversi贸n o sentimiento de culpabilidad, aunque no recuerda ya ni el qu茅 ni el por qu茅鈥

Pero el objetivo de Ecos y pasos perdidos no es el de desvelar todos esos errores de JGO, sino la respuesta a la pregunta clave del c贸mo y por qu茅 JGO (y gran parte del movimiento libertario) pas贸 en diez meses de revolucionario a contrarrevolucionario

La pregunta clave

Hay una pregunta clave, cuya respuesta condiciona inevitablemente nuestra comprensi贸n de la figura, la militancia y el pensamiento de Juan Garc铆a Oliver.

Pero a煤n m谩s importante que la respuesta es el correcto planteamiento de esa pregunta: 驴Por qu茅 y c贸mo el revolucionario Juan Garc铆a Oliver, protagonista indiscutible de la insurrecci贸n del 19 y 20 de julio de 1936, se convirti贸 diez meses m谩s tarde en el protagonista indiscutible de la orden contrarrevolucionaria de abandono de las barricadas?

La 煤nica respuesta posible, que hace encajar todas las piezas del puzle y, adem谩s, explica el cambio de Juan Garc铆a Oliver de revolucionario en bombero, es 茅sta:

Juan Garc铆a Oliver, como la inmensa mayor铆a de la militancia cenetista, sustituy贸 sus principios libertarios por la ideolog铆a de unidad antifascista, con el objetivo 煤nico de ganar la guerra al fascismo.

El lema de Ilia Ehrenburg[14], atribuido falazmente por los estalinistas y los comit茅s responsables cenetistas a Durruti: 鈥渞enunciamos a todo, menos a la victoria鈥, resume muy bien esa aceptaci贸n exclusiva, y excluyente, de la ideolog铆a de unidad antifascista, incompatible con el sost茅n de cualquier posici贸n revolucionaria.

El antifascismo fue la peor consecuencia del fascismo, porque la unidad antifascista con partidos burgueses, estalinistas o republicanos supon铆a la renuncia a las conquistas revolucionarias de julio de 1936 y a los principios esenciales del anarquismo en pro de la sagrada uni贸n de todos los antifascistas, y eso supon铆a la renuncia a la revoluci贸n.

No hay otra explicaci贸n que describa lo sucedido o que abarque todos los matices.

Ninguna otra tesis puede explicar la transformaci贸n del sincero revolucionario Juan Garc铆a Oliver, que planific贸 y lider贸 la insurrecci贸n del 19 y 20 de julio de 1936, en el bombero que con su 鈥渄iscurso del beso鈥 aplast贸 la insurrecci贸n de mayo de 1937 y consigui贸 el abandono de las barricadas por los anarquistas鈥 en aras de la unidad antifascista

La unidad antifascista

Inmediatamente despu茅s de la victoria de la insurrecci贸n del 19-20 de julio de 1936 el movimiento libertario apoy贸 la unidad antifascista. Se trataba de unirse con socialistas, estalinistas, poumistas, republicanos y catalanistas para derrotar al fascismo. El antifascismo fue en los a帽os treinta el peor veneno y la mayor victoria del fascismo. La uni贸n sagrada de todos los antifascistas, para derrotar al fascismo y defender la democracia, supon铆a para el movimiento libertario renunciar a los propios principios, a un programa revolucionario propio, a las conquistas revolucionarias, a todo鈥s decir, el famoso eslogan falsamente atribuido a Durruti: 鈥渞enunciamos a todo menos a la victoria鈥, para someterse al programa e intereses de la burgues铆a democr谩tica. Fue ese programa de unidad antifascista, de colaboraci贸n plena y leal con todas las fuerzas antifascistas, el que condujo a la CNT-FAI a la colaboraci贸n gubernamental con el objetivo 煤nico de ganar la guerra al fascismo. Fue esa adhesi贸n al programa antifascista (esto es, de defensa de la democracia capitalista) la que explica por qu茅 y c贸mo los mismos l铆deres revolucionarios de ayer se convirtieron algunos meses despu茅s en ministros, bomberos, bur贸cratas y contrarrevolucionarios. Era la CNT ANTIFASCISTA quien produc铆a ministros, y esos ministros no traicionaban a nada ni a nadie; se limitaban a ejercer lealmente sus funciones lo mejor que sab铆an鈥.

La respuesta

A partir de aqu铆, con el foco iluminando la ideolog铆a de unidad antifascista como excusa y motor del abandono colectivo de los principios fundamentales del anarquismo y del anarcosindicalismo, en aras de ganar la guerra al fascismo como meta exclusiva, podemos aproximarnos al ministro de Justicia Juan Garc铆a Oliver y comprender su megaloman铆a como l铆der supremo de la CNT.

El discurso del militante anarcosindicalista Juan Garc铆a Oliver le hace aparecer siempre como un militante radical, que defiende la posici贸n de 鈥渋r a por el todo鈥. Es un mantra del pensamiento de Garc铆a Oliver: su denuncia de la traici贸n del Pleno confederal del 21 de julio, que renunci贸 a la revoluci贸n y a su propuesta de 鈥渋r a por el todo鈥, proponiendo el colaboracionismo con el gobierno burgu茅s y con el resto de fuerzas antifascistas.

Juan Garc铆a Oliver jam谩s abandon贸 esa referencia a su propuesta de ir a por el todo y su rechazo del colaboracionismo. Muy al contrario, lo repet铆a continuamente en sus conversaciones o escritos sobre la Guerra civil. Su aceptaci贸n del nombramiento de Ministro de Justicia no le supuso ninguna contradicci贸n, porque hab铆a accedido al cargo de ministro contra su voluntad, a petici贸n de su organizaci贸n.

La ideolog铆a de unidad antifascista con el prop贸sito de ganar la guerra al fascismo le permit铆a saltar, impunemente y con plena naturalidad, desde sus principios anarcosindicalistas a su oficio ministerial. Sin asumir nunca las evidentes contradicciones que escandalizaban a tantos militantes. Si los principios se rompen, o no sirven para enfrentarse a la realidad, quiz谩s sea mejor reconocer que se carece de principios.

Muchos militantes anarquistas vivieron tr谩gicamente esa renuncia a los propios principios 谩cratas, sustituidos por la ideolog铆a de unidad antifascista, y algunos nunca lo superaron. Sin embargo, Juan Garc铆a Oliver nunca lo vivi贸 o pens贸 como una contradicci贸n, sino que siempre supo combinar y/o degenerar su radicalismo militante de ayer (hasta las jornadas revolucionarias de julio de 1936) con su oficio y su acci贸n presentes, como ministro, o l铆der pol铆tico, o ilustr铆simo exiliado.

El debate: la alternativa

En el animado debate posterior a la presentaci贸n surgi贸 una interesante controversia: la necesidad de ganar la guerra al fascismo explicar铆a por qu茅 una organizaci贸n anarcosindicalista, con el pasado de lucha de la CNT, acept贸 unirse en un frente antifascista con partidos burgueses, estalinistas y republicanos que siempre la hab铆an combatido. Lo que debemos preguntarnos es si exist铆a otra alternativa, si la CNT estaba en condiciones de adoptar otra posici贸n m谩s revolucionaria que la de sumarse a ese frente antifascista e intentar llevar al mismo tiempo la revoluci贸n lo m谩s adelante posible鈥

Se respondi贸 que esa alternativa revolucionaria fue planteada y teorizada desde marzo de 1937 por Los Amigos de Durruti, con su concepto de Junta Revolucionaria como organizaci贸n de los tra颅bajadores revolucionarios, sin partidos burgueses ni estalinistas, y al margen de las estructuras estatales. La Junta Revolucionaria sustitu铆a al Gobierno de la Generalidad para impulsar la revoluci贸n que los comit茅s revolucionarios estaban materializando desde abajo. El programa de Los Amigos de Durruti propon铆a la socializaci贸n de la econom铆a y el fin de unas colectivizaciones controladas por la Generalidad; el control proletario del orden p煤blico y de la guerra; todo el poder a los sindicatos y a los comit茅s revolucionarios de la clase trabajadora; la disoluci贸n de los partidos antifascistas y del Gobierno de la Generalidad.

Esa Junta Revolucionaria jam谩s fue una realidad, porque en su lugar surgi贸 el CCMA como un organismo de colaboraci贸n de clases. Despu茅s de la insurrecci贸n obrera victoriosa de julio de 1936 los anarquistas no plantearon el problema esencial en cualquier revoluci贸n, porque carec铆an de una teor铆a revolucionaria capaz de enfrentarse a la cuesti贸n del poder. Y no tomarlo supuso que estalinistas, republicamos y nacionalistas lo ejercieran desp贸ticamente pocos meses despu茅s, para reprimir y liquidar pol铆tica y f铆sicamente la amenaza anarquista y revolucionaria.

Agust铆n Guillam贸n

Texto de la presentaci贸n el 22 de octubre de 2021, en el Ateneu Llibertari de Gr脿cia, del libro Ecos y pasos perdidos de Juan Garc铆a Oliver. Cal煤mnia edicions, Mallorca, 2021

Pr贸ximas presentaciones:

  • Jueves, 4 de noviembre a las 19,30h, en la FELLA, (Librer铆a Rosa de Foc, en c/. Joaqu铆n Costa, 34 de Barcelona.
  • Viernes, 20 de noviembre a las 19h, en An貌nims de Granollers (c/. Miquel Ricom脿, 57)
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[1] Tres meses, desde noviembre de 1919 a enero de 1920.

[2] Estuvo detenido algo m谩s de siete meses, desde el 7 de abril hasta el 18 de noviembre de 1921.

[3] Organizaci贸n militar carlista. El carlismo fue un movimiento antiliberal y contrarrevolucionario, partidario de una monarqu铆a absolutista y de la defensa de los bienes de la Iglesia Cat贸lica, en peligro por la desamortizaci贸n liberal. Durante el siglo 19 se produjeron tres guerras carlistas contra la monarqu铆a liberal de Isabel II y Alfonso XII. En los a帽os veinte y treinta del siglo 20 se afiliaron masivamente a los Sindicatos Libres, financiados por la patronal, con el objetivo de crear un sindicalismo cat贸lico y derechista.

[4] Como preso gubernativo en espera de juicio, desde el 10 de agosto de 1923 hasta diciembre de 1924

[5] Exiliados pol铆ticos italianos.

[6] V茅ase Guillam贸n, Agust铆n: 鈥淧脡REZ FERN脕NDEZ, Manuel (1887-1964)鈥; en VARIOS AUTORES: Biograf铆as del 36. Descontrol, Barcelona, 2015, pp. 288-300. Tambi茅n en la web SER HIST脫RICO.

[7] Hab铆a sido condenado a dos a帽os por tenencia il铆cita de armas y a ocho a帽os y ocho meses por rebeli贸n militar. Cumpli贸, en total, cuatro a帽os y medio.

[8] Del 20 de setiembre al 18 de octubre de 1932.

[9] Del 9 de enero de 1933 hasta mediados de noviembre de 1933, esto es, unos diez meses. Todos estos periodos de c谩rcel de JGO se detallan con precisi贸n en la excelente tesis de Leonardo Mulinas.

[10] Seg煤n el testimonio de Josep Xena (en 1938) y de Josep Peirats (en 1967), cuando JGO habl贸 de 鈥渋r a por el todo鈥 propuso, a su manera, una elecci贸n entre una dictadura anarquista, que no durar铆a m谩s de un mes, o la colaboraci贸n antifascista. Eso supon铆a que el radicalismo formal del 鈥渋r a por el todo鈥 de JGO era en realidad un argumento favorable al colaboracionismo, porque su apuesta por la dictadura anarquista era absurda, in煤til a corto plazo e inaceptable para el Pleno. Es muy dif铆cil valorar tales testimonios sin la lectura de las actas de ese Pleno, hasta hoy desaparecidas.

[11] Mientras los comit茅s superiores pactaban con todas las organizaciones antifascistas y el gobierno de la Generalidad, los comit茅s revolucionarios sustitu铆an al Estado en todas sus funciones. Los comit茅s superiores ayudaron a restablecer y fortalecer al Estado; los comit茅s revolucionarios hab铆an iniciado un proceso de destrucci贸n del Estado.

[12] Grupo armado antifranquista de ideolog铆a libertaria, que entre 1962 y 1965 prosigui贸 la lucha armada del extinto maquis. Estaba formada, entre otros, por Acracio Ruiz, Cipriano Mera, Joan Garc铆a Oliver, Octavio Alberola, Juan Jimeno y Vicente Llansola.

[13] En su correspondencia con Ricardo Sanz.

[14] Corresponsal de guerra sovi茅tico. Entrevist贸 a Buenaventura Durruti en el frente de Arag贸n, atribuy茅ndole falsamente el eslogan 鈥淩enunciamos a todo, menos a la victoria鈥 que la posterior propaganda estalinista y de los comit茅s superiores cenetistas convirti贸 en LA FRASE de Durruti.




Fuente: Alasbarricadas.org