June 16, 2022
De parte de Biblioteca Anarquista
196 puntos de vista

A quienes luchan

Recientemente en un espacio de discusi贸n feminista surgi贸 la cuesti贸n de si los colectivos, espacios y actividades enmarcadas dentro del anarcofeminismo y el anarquismo queer deber铆an tener car谩cter separatista, particularmente en lo que refiere a la exclusi贸n absoluta de los individuos que pueden caracterizarse como hombres cisg茅nero (es decir, no transexuales) heterosexuales. Con gran sorpresa contemplamos que entre quienes estaban participando era una abrumadora mayor铆a la que consent铆a esta exclusi贸n, justific谩ndolo en f贸rmulas como que estos individuos son 鈥渆xponentes del patriarcado鈥, que no pueden 鈥渓iderar las luchas, ni integrarlas, solo apoyarlas desde fuera鈥 y esto pues la lucha del (anarco)feminismo 鈥渘o es de ellos, no es su lucha鈥.

Cualquiera que se haya familiarizado un poco con el activismo feminista podr谩 apreciar que este tipo de formulaciones son habituales en el as铆 llamado feminismo radical y en el lesbofeminismo. Pero la pregunta es si esto se corresponde con los principios del anarcofeminismo y el anarquismo queer. 驴Es acaso separatista el anarcofeminismo?, 驴cu谩l es el lugar de los hombres en el anarcofeminismo?, 驴y si son heterosexuales y cisg茅nero?, 驴hay diferencia respecto de si fueran gays? Intentar茅 proveer algunas respuestas sobre esto.

Cuando se suelen abordar 鈥渓os anarquismos鈥 se suele plantear que el anarquismo tiene distintas ramas o tendencias. Anarcocomunismo, anarcomutualismo, anarcoprimitivismo, anarcoindividualismo, etc., etc. Sin embargo, me parece que es de suma relevancia entender en qu茅 medida tanto el anarcofeminismo y el anarquismo queer no son, ni nunca han sido 鈥渞amas del anarquismo鈥.

Se hace pr铆stina esta idea si comprendemos que para que algo sea una rama del anarquismo debe presentar una concepci贸n de la anarqu铆a que sea radicalmente excluyente con las dem谩s. El anarcoprimitivismo es una rama del anarquismo porque presenta una posici贸n sobre la anarqu铆a entendida, entre otras cosas, como abolici贸n de la t茅cnica. El mutualismo y el anarcocapitalismo son ramas del anarquismo porque comprenden la anarqu铆a, entre otras cosas, como una donde el mercado es un eje articulador de la actividad productiva, etc.

El anarcofeminismo y el anarquismo queer no son tendencias porque su manera de comprender la anarqu铆a sencillamente es una radicalizaci贸n de aquello que todas las formas de anarquismo tienen en com煤n, a saber, la lucha contra toda forma de autoridad y de jerarqu铆a. El anarcofeminismo y el anarquismo queer son el anarquismo tomando conciencia y aprendiendo de la lucha feminista durante todo el siglo XX en contra del patriarcado, el machismo, la homofobia, el sexismo, el tradicionalismo afectivo-amoroso-sexual y, en general, cualquier imposici贸n sobre el estilo de vida; es una versi贸n actualizada del mismo anarquismo.

Aqu铆 tambi茅n se ha de tomar partido por el anarquismo queer, que tampoco es algo diferente del anarcofeminismo sino una radicalizaci贸n de 茅ste. El anarquismo queer surge hacia finales del siglo XX sobre todo a partir de los aprendizajes del movimiento transfeminista y de otras formas de feminismos m谩s contempor谩neos como el feminismo negro. En este sentido, el anarquismo queer es el anarcofeminismo actualizado, y a la vez, ambos son, de hecho, el anarquismo. Sin embargo, si esto es as铆, lo que deber铆amos apreciar es que quienes adherimos al anarcofeminismo somos quienes adherimos al anarquismo: los principios del anarcofeminismo son los principios del anarquismo.

驴Pero en qu茅 consisten estos aprendizajes que el anarquismo ha recogido del movimiento feminista? Pues son muy diversos y han sido recogidos magistralmente de manera temprana por Peggy Kornegger en el texto fundante de los a帽os 70鈥, 鈥淎narquismo: la conexi贸n feminista鈥 y por la reciente compilaci贸n de obras sobre anarquismo queer titulada 鈥淨ueering anarchism鈥, editada por Deric Shannon, C. B. Daring, J. Rogue y Abbey Volcano. Considerando que hablar de todo aquello superar铆a los fines de este texto, me limitar茅 meramente a decir aquellas cosas que son relevantes para resolver las preguntas presentadas al inicio. Dos ideas centrales y sus consecuencias: la interseccionalidad y la abolici贸n del g茅nero.

La interseccionalidad es un concepto proveniente del feminismo que entiende que la opresi贸n siempre ocurre en intersecciones. Raza, clase, g茅nero, nacionalidad, edad, sexo, etc., son dimensiones de la vida humana que se entrecruzan e interseccionan de maneras muy diversas, generando una experiencia de opresi贸n particular en el caso de cada persona. La experiencia de opresi贸n de las mujeres de clase alta de las naciones europeas es muy distinta que la de un hombre negro de un suburbio canadiense, que a la vez es muy distinta a la de la mujer ind铆gena en el altiplano boliviano o el hombre trans de clase media en Jap贸n, etc. Asumir un an谩lisis de car谩cter interseccional por parte del anarquismo ha modificado radicalmente su concepci贸n respecto de la articulaci贸n de sus luchas. Si comprendemos que todos los 谩mbitos de la opresi贸n est谩n entrelazados entre s铆, el movimiento revolucionario contra la opresi贸n, es decir, el movimiento anarquista, debe ser uno y 煤nico, y debe permanentemente atacar toda forma de opresi贸n simult谩neamente. A la vez, esto nos muestra que todas las luchas contra la opresi贸n son relevantes y ninguna puede ponerse sobre la otra pues, al dejar una de lado, se refuerzan tambi茅n las dem谩s de manera inadvertida.

El an谩lisis interseccional, como bien indica J. Rogue, asesta un golpe bastante severo contra ciertos dogmas provenientes del feminismo l茅sbico y el as铆 llamado 鈥渇eminismo radical鈥, a saber, que considerando que la experiencia de opresi贸n que pueden compartir mujeres, hombres, minor铆as o disidencias es muy diversa no cabe en ning煤n sentido hablar de una 鈥渆xperiencia universal de opresi贸n鈥. Nuevamente: una mujer negra de clase alta en un pa铆s latinoamericano tiene una experiencia de opresi贸n radicalmente distinta que una mujer trans blanca en Michigan. Esto impide plantear de manera fundada la existencia de 鈥渆spacios seguros solo para mujeres o disidencias鈥 o 鈥渆spacios separatistas鈥 en la medida que, cuando estos son propuestos, lo que sucede es que normalmente las mujeres m谩s hegem贸nicas (blancas, de clase alta, con educaci贸n) acaban universalizando su propia experiencia sobre todas las dem谩s. Adem谩s, esto ignora que entre mujeres puede haber opresi贸n patriarcal ah铆 donde entre compa帽eras de un mismo colectivo hay menosprecio, desprecio, imposici贸n, burla, violencia, abuso, etc. Este fen贸meno tambi茅n ocurre en espacios separatistas de disidencias sexuales y minor铆as LGBT, como nos recuerda Abbey Volcano en su texto 鈥淧olice at the Borders鈥.

La interseccionalidad nos lleva a cuestionar tambi茅n los modos en que se concibe la lucha revolucionaria. Aqu铆 nos adentramos solo t铆midamente en materia. Ciertas tendencias del feminismo han elevado a nivel de dogma que el feminismo es una lucha de y para las mujeres, y que la lucha solo podr铆a estar integrada por las mujeres. 驴Por todas las mujeres?, 驴qu茅 pasa con las mujeres fascistas, conservadoras, militantes de ultraderecha?, 驴es Margaret Thatcher un 鈥渟ujeto pol铆tico del feminismo鈥? 驴Y qu茅 pasa con militantes hombres activistas del anarquismo que han dado su vida por la causa por la libertad incluyendo la lucha contra el patriarcado?, 驴no son ellos 鈥渟ujeto pol铆tico del feminismo鈥? Ante este tipo de cuestionamientos estas tendencias esbozan dos palabras m谩gicas: 鈥渁lienada鈥 y 鈥渁liado鈥. Las mujeres que reproducen las l贸gicas patriarcales estar铆an alienadas, pues no saben que el patriarcado les oprime y, a la vez, los hombres que luchan por la causa son 鈥渁liados鈥 del movimiento. Ret茅ngase estas preguntas, que hallar谩n respuesta cuando abordemos lo concerniente a la abolici贸n del g茅nero.

La abolici贸n del g茅nero es el deseo expl铆cito de la mayor铆a de los movimientos feministas de car谩cter militante y radical, incluyendo del anarquismo. Sin embargo, entre las tendencias del feminismo que aspiran a esta idea parecen existir maneras radicalmente diferentes de concebirla. Una porci贸n muy sustantiva de adherentes a este fin parecieran concebir la idea de abolir el g茅nero como 鈥渄ejar de comportarse de cierto modo鈥, b谩sicamente, del modo en que tradicionalmente se conciben los g茅neros binarios de hombre y mujer. En este sentido, el g茅nero podr铆a abolirse en la medida que hombres y mujeres rompan con los estereotipos y comiencen a comportarse de manera contraria o simplemente diferente a este. Esta concepci贸n, nuevamente, quienes han participado de la militancia activa en el feminismo lo habr谩n apreciado ya, tiende a la transexclusi贸n, en la medida en que las personas trans parecieran querer vivir precisamente de acuerdo a los estereotipos tradicionales de g茅nero. Una mujer trans, por ejemplo, podr铆a querer adquirir rasgos tradicionalmente asociados con la feminidad, usar vestido, perfume, etc., etc.

Sin embargo, lo que resulta necesario preguntarse es si esta manera de concebir la abolici贸n del g茅nero entiende bien lo que pretende y no yerra su foco al momento de concebirse. Los aprendizajes del anarquismo queer son muy valiosos en este respecto. El anarquismo queer entendi贸 muy r谩pidamente que resulta profundamente cuestionable concebir identidades de g茅nero profundas, trascendentes de las meras acciones. Lo que estar铆a detr谩s de las imposiciones de g茅nero que se ciernen sobre la gente trans y la gente cis radicar铆a en una concepci贸n cuasimetaf铆sica de la identidad, donde las personas sugieren que quien tienen en frente 鈥渆s mujer鈥 o 鈥渆s hombre鈥, y debe actuar en conformidad con las expectativas existentes respecto de 鈥渓as mujeres鈥 o 鈥渓os hombres鈥. Lo que tenemos que notar, no obstante, es que lo problem谩tico de tal situaci贸n no es el hecho de que la persona decida o no plegarse a las expectativas o imposiciones de quien le atribuye una determinada esencia, sino la imposici贸n misma y las expectativas mismas. La abolici贸n del g茅nero no puede ser la actitud imb茅cil de actuar precisamente del modo contrario del que prescribe el poder sino algo mucho m谩s simple: actuar como se desea. En la medida que los colectivos feministas cuestionen el estilo de vida de quienes han decidido actuar de un determinado modo, ya sea siendo trans, no-binario, bisexual, heterosexual, asexual, etc., se est谩 procediendo en una especie de patriarcado inverso que escaso valor tiene para una lucha por una liberaci贸n radical de la vida de las personas. Expresiones nefastas como el 鈥渓esbianismo pol铆tico鈥 o las as铆 llamadas TERF (Trans-exclutionary radical feminists) son precisamente derivas provenientes de esta manera equivocada de entender la abolici贸n del g茅nero.

Aqu铆 encontramos que el patriarcado se entiende como una cuesti贸n much铆simo m谩s general que el intento por disciplinar personas y cuerpos de acuerdo a criterios tradicionales. Nos damos cuenta que resulta patriarcal cualquier imposici贸n de un estilo de vida, de un modo de presentarse en sociedad, de un modo de amar y follar, de hablar y de vestir, etc., etc. La lucha contra el patriarcado es precisamente la lucha contra la imposici贸n de estilos de vida, la lucha por romper esas expectativas que permanentemente se arrojan sobre las personas. Adem谩s, el uso de identidades din谩micas permite que una persona pueda fluir y explorar en las direcciones que estime convenientes los modos en que quiera presentarse a otros: no hay m谩s identidad que la que ocurre en la acci贸n: la totalidad de las expectativas que se pueden tener sobre las personas se limita 煤nica y exclusivamente a las acciones presentes, aqu铆 y ahora, que la persona ejecuta.

La comprensi贸n de esto permite zanjar las preguntas anteriormente planteadas y romper radicalmente con los dogmas. La experiencia de opresi贸n patriarcal la siente toda persona que ha decidido vivir de un modo distinto al de las normas sociales, ya sea de las normas sociales tradicionales o las de subgrupos de disidencias. Una persona deber铆a tener una experiencia muy limitada de las personas cis para creer que todo lo que no es transg茅nero es un manantial. Existen mujeres y hombres cis que han decido no ajustarse a c谩nones tradicionales sin buscar la transici贸n y son severamente reprendidos por parte de su entorno. Ya sea que una mujer no desee ajustarse a c谩nones de belleza o de actividades tradicionales, o ya sea porque hombres deciden expresar abiertamente sus sentimientos o hablar de sus problemas o no ajustarse a los roles tradicionales dentro de la pareja. Esto tambi茅n ocurre dentro de agrupaciones de disidencias cuando la asexualidad o la bisexualidad (o la incursi贸n heterosexual espor谩dica por parte de personas autodefinidas como homosexuales) o el no comportarse como el 鈥渉ombre homosexual鈥 o 鈥渓a mujer lesbiana鈥 estereot铆pica son cosas vistas con sospecha. De este modo, se concluye lo siguiente: todas las personas son oprimidas patriarcalmente, unas m谩s que otras, y unas adem谩s lo resienten cuando su deseo es no comportarse de acuerdo a las normas del entorno. Y esto genera, obviamente, que algunas personas nunca se hayan sentido oprimidas porque act煤an, de hecho, conforme a las expectativas. Rompemos as铆, en primer lugar, el primer dogma: el feminismo que lucha contra el patriarcado es algo que concierne a todas las personas: es la lucha de todas las personas por vivir del modo en que deseen, ya se sea trans o cis, mujer u hombre, h茅tero o no-h茅tero. El movimiento feminista, entonces, es una lucha para las mujeres y para los hombres, 驴pero es adem谩s una lucha de los hombres?

La pregunta anterior, en realidad, solo puede responderse comprendiendo que el feminismo es un movimiento pol铆tico, y la pregunta ahora radica en los sujetos pol铆ticos de un movimiento pol铆tico. Ya se ha aventurado m谩s atr谩s: en la medida que la interseccionalidad es una realidad, el movimiento anarquista debe estar unido y luchar ah铆 donde cualquier opresi贸n o jerarqu铆a trate de imponerse sobre la vida de las personas. Los movimientos pol铆ticos persiguen fines de cambio social, y luchan en contra de las estructuras, las instituciones y las personas que quieren atornillar a la humanidad en su pasado retr贸grado y opresor. 驴Cu谩l es la conclusi贸n obvia? Que el sujeto pol铆tico del (anarco)feminismo no son ni las 鈥渕ujeres鈥, ni los 鈥渉ombres鈥, ni las 鈥渄isidencias鈥, ni nadie por el mero hecho de querer tener un estilo de vida en particular o haber nacido con un determinado cuerpo. Las personas no son 鈥渟ujetos pol铆ticos鈥 por accidente. Los sujetos pol铆ticos de los movimientos pol铆ticos que buscan la transformaci贸n social son, evidentemente, los sujetos, hombres y mujeres, cis o trans, h茅tero o no-h茅tero, que quieren luchar contra opresi贸n, quieren acabar con el patriarcado y quieren destruir, adem谩s, el capitalismo y el Estado. Margaret Thatcher no es el sujeto pol铆tico del feminismo, ni ninguna persona que quiera activamente preservar las opresiones; esos son precisamente nuestros enemigos, contra los que luchamos. Las expresiones 鈥渁liado鈥 y 鈥渁lienada鈥 se convierten en un pegamento que intenta pegar a la fuerza a todas las mujeres en un movimiento pol铆tico que no existe, y en el que ni siquiera todas ellas creen, y a la vez, es un escudo por conformar un movimiento que incorpore a todo individuo que tenga convicci贸n en 茅l. Son expresiones que excluyen verdaderos compa帽eros de lucha, mientras que inventan falsas aliadas.

驴Cu谩l es entonces el lugar de los hombres h茅tero-cis en la lucha anarcofeminista? El mismo que el de las mujeres lesbianas, trans o cis, el mismo que el de las personas asexuales y bisexuales, el mismo que el de los hombres gay, trans o cis, el mismo si es que en sus corazones existe el 铆mpetu y la fuerza para luchar por la anarqu铆a, por acabar con toda forma de opresi贸n, incluyendo el patriarcado. As铆, el anarcofeminismo no es, ni puede ser separatista porque tiene claro qui茅nes son parte de su lucha y qui茅nes son sus enemigos. El 煤nico separatismo admisible es el que consiste en separar del movimiento a toda persona que legitime la opresi贸n.

[1] Rogue, J. Desesencializar el feminismo anarquista: lecciones desde el movimiento transfeminista. Disponible en:




Fuente: Es.theanarchistlibrary.org