October 24, 2021
De parte de ANRed
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Los algoritmos de la aplicaci贸n (app) modelan nuestro deseo en funci贸n de nuestros clics, pero tambi茅n de las puntuaciones que recibimos. Esas puntuaciones est谩n llenas de sesgo de g茅nero, clase y racismo. Por  Oihana Iglesias Carrillo (Agencia Presentes ).


A trav茅s de Tinder, el coqueteo se descorporiza y la pantalla t谩ctil de los tel茅fonos m贸viles est谩 sustituyendo a los labios y las manos de muchos j贸venes. El uso masivo de esta app, en comparaci贸n con otras plataformas sociot茅cnicas online, se debe, primero, a su condici贸n gratuita; segundo, a su condici贸n pr谩ctica de geolocalizaci贸n en tiempo real 鈥揺sto es, que te da la posibilidad de contactar con los usuarios vigentes cerca de ti鈥; y tercero, a su demarcaci贸n respecto a las agencias matrimoniales cuando dice ofrecer todo tipo de encuentros. En principio, Tinder parece ser una Celestina tecnol贸gica efectiva, inofensiva y para todos los p煤blicos. 驴Es realmente as铆?

Para poder acceder a ese gran almac茅n de posibles parejas, la persona usuaria debe previamente aceptar los t茅rminos y condiciones de uso de la plataforma (sin leerlos, por supuesto). Adem谩s, aceptar tambi茅n unas condiciones de convivencia 鈥搃ncre铆blemente correctas鈥 que, creo, blanquean el c贸digo 茅tico de dicha empresa. Es entonces cuando accedes a editar tu perfil. La elaboraci贸n de un perfil exige una introspecci贸n selectiva del nombre, edad, el aspecto, una descripci贸n breve, tus intereses, estilo de vida o valores, pero tambi茅n tus estudios, trabajo, la m煤sica que te gusta, tu sexo y orientaci贸n sexual鈥 cuya conjunci贸n constituir谩 la representaci贸n p煤blica de una misma. Cuando hablamos del p煤blico (audiencia) en el mundo digital, debemos entenderlo como un conjunto abstracto de yos-privados conectados. Para empezar, es curioso que este subjetivismo est茅 destinado a la absoluta objetivizaci贸n: el perfil es un yo-producto exhibido en un libre mercado afectivosexual abierto 24/7. De todas las expresiones posibles, la que adquiere una importancia primordial, ocupando casi toda la pantalla, es la apariencia f铆sica: la foto. A pesar de que la condici贸n digital sea la descorporeizaci贸n f铆sica, la imagen del cuerpo en constante exposici贸n sigue siendo la fuente principal de valor social 鈥搚 econ贸mico鈥. La segunda expresi贸n m谩s importante es el contenido de la descripci贸n, tu etiqueta personal, donde los usuarios tienen la oportunidad de relatar aquello que los hace 煤nicos.

Una vez creado tu lugar, entramos en el mercado. Su funcionamiento es tremendamente sencillo: en pantalla aparecen tus posibles pretendientes, cual productos, como salidos de una l铆nea de montaje: otros perfiles que vas juzgando y deslizando hacia un lado o el otro como si fuera un mazo de cartas. Tus opciones son, like (deslizas a la derecha), dislike (deslizas a la izquierda), o superlike (deslizas hacia arriba). No hay opci贸n de abstenerse, la persona usuaria debe barajar todas sus posibilidades. Dos de las caracter铆sticas novedosas propias de la plataforma son la exaltaci贸n del flechazo y la eliminaci贸n del rechazo: si coincide que dos perfiles se gustan 鈥撀t鈥檚 a match!鈥 aparece una ventana animada con la uni贸n de las dos fotos de perfil y autom谩ticamente se abre un chat donde interaccionar. Si no, nadie recibe m谩s noticias que interrumpan la pr谩ctica del deslizamiento y ese otro perfil se pierde en la tinderosfera. La caracter铆stica del superlike es la sinceridad, si a alguien le has gustado mucho, te aparecer谩 en su perfil.

Dada esta condici贸n de inmediatez, y la aceleraci贸n que propician, Tinder sabe que te puedes equivocar. Por eso proporcionan un bot贸n de Rewind que te permite volver atr谩s y deshacer tu 煤ltimo dislike, para rehacer la decisi贸n. Por otro lado, dada la enorme capacidad de esta f谩brica, la lista de posibles candidatos y posibles competidores es extremadamente larga. La propia plataforma desarrolla t茅cnicas facilitadoras: el bot贸n Boost, te permite ser uno de los perfiles destacados en tu zona durante 30 minutos, aumentando as铆 tus probabilidades de encontrar matches. Como no podr铆a ser de otra manera, la posibilidad de uso de estas funciones no es ilimitada. El uso gratuito de la app te permite poco m谩s que un n煤mero limitado de likes o dislikes y un 煤nico superlike. Sin embargo, con una m贸dica cuota al mes, puedes obtener ventaja sobre el resto y participar de esa 茅lite denominada 鈥淭inderPlus鈥. Con la suscripci贸n a Tinder Gold, puedes ver toda la gente que te ha dado like y romper con el misterio. 鈥淓l d铆a solo tiene 24 horas y tienes que priorizar鈥 argumenta implacablemente la descripci贸n de la p谩gina web (Tinder.com). Esta suscripci贸n ofrece tambi茅n la funci贸n del Passport que te permite chatear con gente de todos los rincones del mundo est茅s donde est茅s, ofrece likes y rewinds ilimitados y un 煤nico boost, as铆 como varios superlikes al mes. Un paso m谩s all谩, la suscripci贸n a Tinder Platinium prioriza tus likes promoviendo la visualizaci贸n inmediata de tu perfil en la pantalla del otro y con la funci贸n Top Picks selecciona exclusiva y especialmente para ti 10 perfiles destacados cada d铆a. El dinero no da la felicidad, pero s铆 m谩s posibilidades: ahora tambi茅n para tus encuentros sexoafectivos.

Si queremos ser cr铆ticas, adem谩s del machismo interiorizado que no desaparece en las relaciones virtuales, se debe poner atenci贸n al modus operandi de las plataformas como Tinder que usamos para conocer gente. Desde que Judith Duportail, en su libro El Algoritmo del amor (2019), termin贸 por desvelar los secretos m谩s oscuros de la tinderosfera, es bien sabido que el nivel de deseabilidad y el atractivo hegem贸nico juega un papel crucial en el sistema de validaci贸n de esta plataforma. Se nos advierte desde el principio: 隆la aplicaci贸n nos pone nota a cada una de nosotras! S铆, Tinder posee un ranquin cr铆ptico de atractividad en el que todas las personas que participan son evaluadas a partir de los datos que generan. La clasificaci贸n es la com煤nmente denominada Elo-score. Dice la autora, en un tono de indignaci贸n, que cuando se muestra tu perfil a una persona, no se te empareja con ella, sino contra ella. En pocas palabras, si la persona en cuesti贸n tiene un nivel m谩s alto de popularidad y 茅xito 鈥揺sto es, tiene m谩s likes y matches鈥 y le gustas, ganas puntos, tu posici贸n en el ranquin sube. Al contrario, si tiene un nivel m谩s bajo y te desliza hacia la izquierda, es decir, no le gustas, los pierdes: tu posici贸n decae. La m谩xima expresi贸n del capitalismo afectivo, 驴no crees? Competici贸n, capital er贸tico, confrontaci贸n y (d)evaluaci贸n.

Los datos que guarda Tinder

Estamos en la era del Big Data y cada cosa que hacemos, cada gesto, cada apertura, cada click se esp铆a, se monitoriza, se registra y condiciona directamente nuestro hacer virtual, incluso, como veremos, nuestros deseos. Tinder es una empresa privada estadounidense de largo alcance que, como tal, usa los datos personales no solo para venderlos a agencias publicitarias 鈥搊tro tema de amplio inter茅s que no se explorar谩 aqu铆鈥, sino tambi茅n para dise帽ar algoritmos y optimizar su funcionamiento interno, su influencia para con nuestras subjetividades 鈥撀縜lguien se ha preguntado por las posibles consecuencias pol铆ticas de la desaparici贸n del rechazo de la experiencia del usuario?鈥 y su consciente manipulaci贸n. Dicho ranquin condiciona las posibilidades de aparici贸n e interacci贸n de las personas usuarias. Veamos c贸mo.

Debe quedar claro que una es el producto privado y expuesto al consumo clasificado en una, determinada cadena de montaje, ojo. La inteligencia artificial propia de Tinder hace uso del aprendizaje autom谩tico para el estudio de nuestros perfiles y nuestros actos del cortejo. Un primer an谩lisis de tu foto de perfil te coloca en una posici贸n del ranquin. Despu茅s, el destino est谩 ligado al di谩logo con los algoritmos. Un algoritmo denominado Eigenfaces, re煤ne las fotos de los perfiles que te aparecen y, con base en los likes, dislikes y matches que des, crea un perfil fantasma como vara de medir para las comparaciones, el orden y las predicciones que determinan los productos que te salen en pantalla. Es decir, que tu acceso al resto de la gente (geolocalizada cerca de ti) no es tan libre como parec铆a ser. Por ejemplo, si en el pasado has tenido una considerable coincidencia con hombres calvos, 驴la aplicaci贸n te sugerir谩 perfiles de hombres calvos? Dejemos los chistes a un lado. En pantalla aparecen perfiles en funci贸n de lo que te ha gustado o no te ha gustado antes. La expresi贸n 鈥渢en cuidado con lo que deseas鈥 parece m谩s pertinente que nunca. Para m谩s inri, la mano fantasma de la plataforma no solo se basa en caras bonitas o b铆ceps marcados. Adem谩s, la posibilidad de encuentro virtual tambi茅n se ve influenciado por el vocabulario de las personas usuarias. Word2voc es un algoritmo que sugiere usuarios que comparten una misma forma de comunicaci贸n y expresi贸n, ya sean idiomas, dialectos o jergas鈥 Todo determina. Todo queda determinado. Nuestras intimidades se congelan en los clicks. 隆Hasta el mito neoliberal de la libre elecci贸n se difumina!

Los sesgos y discriminaciones

El ranquin forma, as铆, dimensiones, castas, clases, distritos del deseo cuyas fronteras 鈥搊 l铆neas abismales, a la Vasallo鈥 son dif铆ciles de traspasar. No vaya a ser que una puntuaci贸n baja se empareje con una puntuaci贸n alta. Hablamos de un Tinder cu谩ntico: no todas las personas usuarias estamos en el mismo espacio-tiempo virtual. Queda en evidencia una especie de estratificaci贸n social que separa diferencias. El vector detr谩s de cada deslizamiento o tecleo lleva asociada informaci贸n de actividades virtuales y veteran铆a, intereses, entornos, nivel educativo, trayectoria profesional, pero tambi茅n edad, religi贸n, clase social, cultura, discapacidad, etnicidad, sexo, identidad de g茅nero y un sin fin de cortes identitarios. Y aunque Tinder nos venda una falsa, para variar, libertad de oportunidades con ese discurso de 鈥渢odo el mundo es bienvenido鈥 o 鈥渢e encontrar谩s con todo tipo de personas鈥, la plataforma est谩 llena de sesgos y discriminaciones. Si nos empaquetan en clases identitarias dif铆cilmente podr谩n salir a la luz las reclamaciones de lo diferente. En Tinder lo diferente no convive. Y sin convivencia no hay comunicaci贸n, no hay conocimiento, no hay reivindicaci贸n.

Los algoritmos, sin embargo, no son espont谩neos, no son aut贸nomos. Un algoritmo no es, per se, racista o machista porque este no tiene conciencia ni poder de decisi贸n. No digo que la tecnolog铆a sea ni mucho menos neutral, digo que debemos dirigir la cr铆tica a las personas responsables de dicha tecnolog铆a. La posibilidad de presentaci贸n, el filtro, el muestreo, no solo en Tinder sino en todo el mundo virtual, contienen sesgos que favorecen directa o indirectamente las identidades privilegiadas. Por ejemplo, en general, los algoritmos de procesamiento de im谩genes de reconocimiento facial pueden identificar el g茅nero 鈥揵inario鈥 de una persona de una fotograf铆a, por cierto, con una mayor fiabilidad de resultados en cauc谩sicos. Y se habla de reconocimiento. No estamos cayendo en la trampa de la diversidad, caemos de nuevo en la trampa del viejo estereotipo de siempre. Qu茅 desafortunada causalidad. No, las fallas morales y sociales son responsabilidad del due帽o de la m谩quina, de las personas propietarias. En honor a Cathy O鈥橬eil y su libro Armas de destrucci贸n matem谩tica (2016), apelo desde aqu铆 a la responsabilidad algor铆tmica que concierne a quienes dise帽an, producen e impulsan estas plataformas.

Esto no es m谩s que un destello de la cara B de Tinder. Un destello que amenaza la interseccionalidad afectiva: el campo de juego perfecto para la alineaci贸n y el ostracismo inconsciente, sin darnos cuenta. Escenario fundamental para la des-democratizaci贸n tecno-pol铆tica. Personal. El escenario fundamental para el fin del amor a la Eva Illouz. Antes de descargarte la app, piensa en c贸mo todo este universo congelado y sesgado puede transformar nuestras formas de relacionarnos sexoafectivamente. No solo respecto al consumo acelerado e inmediato, a la autoobjetivazi贸n y a liquidez u obsolescencia de la sociabilidad contempor谩nea, sino tambi茅n respecto a los mecanismos ocultos que operan constri帽endo nuestras libertades y nuestros cuidados. Por supuesto, es m谩s f谩cil hacer la vista gorda. Ah铆 va mi advertencia: ten cuidado con c贸mo deseas. Si deseas a trav茅s de Tinder, aceptas que la app te marque a qui茅n desear y a qui茅n no. 驴Hasta d贸nde podr铆a llegar el poder cr铆ptico de lo digital? 驴Qu茅 m谩s podr铆a delimitar? Las respuestas se las dejo a los guionistas de Black Mirror. Hang the Dj!





Fuente: Anred.org