February 23, 2021
De parte de Amor Y Rabia
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por 脕lvaro Gir贸n

13 de mayo de 2011 

Hace m谩s de una d茅cada comenzaba a dar los primeros pasos en lo que acabar铆a por convertirse en una larga indagaci贸n sobre Piotr Kropotkin. Por aquellas fechas, reci茅n instalado en Inglaterra para una estancia posdoctoral, uno tend铆a a pensar que pocos ser铆an los interesados en un te贸rico anarquista d茅cadas despu茅s del colapso final del breve renacimiento 谩crata posterior al 1968. Parec铆a que solo quedar铆an 鈥攃omo mucho鈥 algunos rescoldos humeantes, convenientemente triturados en aquellos tiempos en que la ortodoxia thatcheriana 鈥攎odernizada con convenientes ropajes blairistas鈥 imperaba en la Gran Breta帽a y m谩s all谩. Pues bien, pronto ca铆 en la cuenta de que en la isla donde 茅l vivi贸 durante m谩s de treinta a帽os de exilio 鈥攄esde 1886 a 1917鈥 nunca se le olvid贸 del todo.

Ahora bien, el que Kropotkin no haya sido del todo olvidado no quiere decir necesariamente que se le haya tomado en serio. Las ambig眉edades son especialmente notorias cuando hablamos de su pensamiento evolucionista. Por un lado, se ha alabado su contundente resistencia frente al 鈥攎al鈥 llamado darwinismo social. Tambi茅n se le suele se帽alar como uno de los precedentes m谩s claros de los estudios sobre altruismo entre animales. No obstante, la opini贸n general tiende a presentar la visi贸n kropotkiniana de la naturaleza como algo que ten铆a m谩s que ver con sus disposiciones personales (supuestamente benevolentes) o sus ideales pol铆ticos que con el desapasionado an谩lisis que se le supone al cient铆fico. En realidad, la idea viene de lejos. Ya en la rese帽a publicada en 1903 en NATURE de su obra capital, EL APOYO MUTUO (1902), se le铆a que Kropotkin atribu铆a 芦a los animales inferiores una benevolencia similar a la suya propia禄 (1).

Uno de los intentos relativamente recientes de rehabilitaci贸n cient铆fica del evolucionismo a lo Kropotkin vino 鈥攓uiz谩 no por casualidad鈥 de la mano del llorado Stephen Jay Gould, en su art铆culo 芦Kropotkin no era ning煤n chiflado禄 (1991). En 茅l Gould, haciendo un uso generoso de la contribuci贸n de Daniel Todes (1989) sobre el darwinismo ruso, desafi贸 la imagen del personaje idiosincr谩tico que moldea las aristas de la econom铆a natural en funci贸n de sus muy peculiares convicciones pol铆ticas: Kropotkin no era una ‘rara avis’, sino que sus ideas se entroncaban en una tradici贸n peculiar del evolucionismo ruso. Un darwinismo sin Malthus, que tend铆a a subrayar el car谩cter capital de la sociabilidad 鈥攃uando no la solidaridad鈥 en la lucha por la existencia que los seres vivos sosten铆an contra las dificultades ambientales. Lo que a Gould le resultaba tranquilizador era saber que, a pesar de las implicaciones pol铆ticas que hab铆a ido adquiriendo el darwinismo en Rusia, no poco de esa tradici贸n antimaltusiana se basaba en un s贸lido trabajo de campo en los grandes territorios despoblados del imperio ruso. Ello contrastaba con la experiencia fundacional de alguien como Darwin, quien hab铆a nacido y vivido en una isla superpoblada y desarrollado parte de sus primeros pasos como cient铆fico en entornos tropicales. Dicho de otra manera, el sustrato del darwinismo antimaltusiano de Kropotkin no solo se asienta en ideales pol铆ticos aparentemente exc茅ntricos, sino sobre todo en una tradici贸n cient铆fica respetable, s贸lidamente anclada en el conocimiento emp铆rico de un entorno natural peculiar.

Por bienintencionada que fuera la aproximaci贸n de Gould, sin embargo, uno se atrever铆a a discrepar en dos cuestiones fundamentales. La primera es que la contribuci贸n de Kropotkin no se puede ni se debe entender como una suerte de intrusi贸n de un darwinismo peculiar aunque respetable 鈥攅l ruso鈥 en un entorno cient铆fico y social totalmente ajeno. Por el contrario, en la Europa Occidental exist铆a un p煤blico m谩s que preparado para aceptar que la sociabilidad ha tenido mucho que ver en la evoluci贸n, sobre todo en el caso de los animales. Como el propio Kropotkin reconoci贸 p煤blicamente, el terreno hab铆a sido convenientemente preparado por las aportaciones de personajes hoy olvidados como Alfred Espin脿s, Jean-Louis de Lanessan o Ludwig B眉chner. M谩s a煤n, era el propio Darwin el que se refiri贸 en EL ORIGEN DEL HOMBRE al rol clave de los instintos sociales en la g茅nesis del sentido moral. Ni Kropotkin ni su ciencia fueron perif茅ricos en los debates posdarwinianos sobre 茅tica y evoluci贸n.

La segunda discrepancia quiz谩s sea m谩s heterodoxa. El punto de vista de Gould, m谩s que impl铆citamente, se basa en la convicci贸n de que las ideas pol铆ticas indefectiblemente contaminan la obra cient铆fica: nos podemos tomar en serio a Kropotkin porque su peculiar darwinismo no est谩 informado exclusivamente por su anarquismo, sino que debe bastante m谩s a su experiencia en el hostil ambiente siberiano. Algunos, por el contrario, pensamos que hay buenas razones para dudar del hecho de que se puedan separar cl铆nicamente ciencia y cultura (lo que incluye eso que llamamos pol铆tica). Hoy admitimos que en la g茅nesis de la teor铆a 鈥攐 mejor, teor铆as鈥 de Darwin, junto a los muy respetables pinzones y cirr铆pedos, algo tuvieron que ver la econom铆a pol铆tica de Malthus, la disidencia religiosa, su antiesclavismo militante o la din谩mica expansiva del Imperio brit谩nico. No separamos a unos (la naturaleza), vistos como fuentes leg铆timas de conocimiento, de otros (la cultura), presentados como peligrosos contaminantes: todos son constitutivos del conocimiento. De la misma manera, perm铆tanme que yo no haga esa misma separaci贸n cuando hablo de Kropotkin. Si hemos de entender su pensamiento, m谩s vale lidiar con el viajero, el anarquista, el ge贸grafo, el respetable hombre de ciencia, es decir, con el hombre completo.

El explorador, el revolucionario, el sabio venerable

Kropotkin nace en 1842 en una familia perteneciente a la m谩s rancia aristocracia moscovita. A los quince a帽os se incorpor贸 al cuerpo de pajes de San Petersburgo, donde, adem谩s de recibir instrucci贸n militar, tuvo acceso a una exquisita educaci贸n t茅cnica y cient铆fica. Brillante estudiante, fue promovido a paje de c谩mara del zar en ese mismo a帽o. De inclinaciones pol铆ticas liberales, pronto se desilusion贸 por el car谩cter reaccionario del ambiente palaciego de San Petersburgo. En 1862 se incorpor贸 a un regimiento cosaco en Siberia (all铆 estuvo destinado hasta 1867), donde esperaba poder colaborar m谩s efectivamente en la reforma del pa铆s. Despu茅s de un lapso durante el que trabaj贸 arduamente en tareas administrativas, Kropotkin dedic贸 sus energ铆as a la exploraci贸n cient铆fica. La experiencia siberiana le marc贸 la vida para siempre. Supuso, en primer lugar, la piedra de toque sobre la que construy贸 gran parte de su important铆sima aportaci贸n al dominio de la geograf铆a f铆sica. El contacto, adem谩s, con un ambiente aparentemente despoblado 鈥攃omo el siberiano鈥 fue fundamental en la articulaci贸n posterior de su interpretaci贸n antimaltusiana del darwinismo. Y de manera a煤n m谩s crucial en ese momento, determin贸 su p茅rdida de fe en la maquinaria del Estado a la hora de resolver los problemas reales del pueblo.

Sin embargo, el verdadero elemento catalizador desde el punto de vista pol铆tico 鈥攃omo para muchos j贸venes de su generaci贸n鈥 fue la Comuna de Par铆s (1871). Despu茅s de rechazar el puesto de secretario de la Sociedad Geogr谩fica Imperial, hizo un viaje a Suiza: all铆 tom贸 partido decididamente por el socialismo anarquista. A la vuelta de su corta estancia en Suiza, se uni贸 al famoso C铆rculo populista de Chaikovski, hasta que fue hecho preso en 1874. Se fug贸 de las c谩rceles rusas dos a帽os despu茅s para exiliarse en Gran Breta帽a. Aunque se ganaba la vida con actividades tan respetables como las colaboraciones en NATURE, THE TIMES o la ENCICLOPEDIA BRIT脕NICA, su nueva vida como agitador anarquista estaba muy lejos de acabar. En los a帽os siguientes, viviendo a caballo entre Gran Breta帽a, Francia y Suiza, Kropotkin se convirti贸 en un extraordinario propagandista revolucionario, siendo fundamental su aportaci贸n tanto para la difusi贸n del comunismo libertario como para la creaci贸n de una prensa libertaria de gran aliento te贸rico.

Esta actividad se vio bruscamente frenada. A fines de 1882, fue arrestado en Lyon. Desafortunadamente para las autoridades galas, el juicio que sigui贸 a su detenci贸n se convirti贸 en una formidable plataforma de propaganda libertaria (2). Se consolida 鈥攁dem谩s鈥 el mito rom谩ntico del pr铆ncipe que renuncia a los privilegios de clase para abrazar la causa de los despose铆dos, hasta el punto de generar una ola de simpat铆a hacia la figura de Kropotkin en la otra orilla del canal de la Mancha. Los a帽os en la c谩rcel tuvieron efectos perdurables. Es en la c谩rcel de Clairvaux donde lee el trabajo del zo贸logo ruso Karl Fiodorovich Kessler sobre la ayuda mutua en la evoluci贸n, decisivo, como 茅l mismo confiesa, en la formalizaci贸n de sus ideas al respecto. Por otra parte, su salud, ya debilitada por la estancia en las c谩rceles rusas, empeora hasta el punto de temerse por su vida. En enero de 1886 fue excarcelado, aunque se convirti贸 en un enfermo de por vida.

Tras la liberaci贸n, se exil贸 en Inglaterra. Estableci贸 su residencia en los suburbios londinenses, dando fin a gran parte de su actividad clandestina. Inici贸, sin embargo, una actividad te贸rica de grand铆simo calado. Su vida suburbial, en todo caso, no fue absolutamente an贸nima. El aura rom谩ntica del arist贸crata que renuncia a su clase social, combinada con su gran reputaci贸n como viajero y ge贸grafo, le abre puertas y p煤blicos nada comunes para un anarquista. Kropotkin no solo hac铆a p煤blicas sus ideas en los 贸rganos de prensa libertarios, sino que escrib铆a habitualmente en revistas de gran impacto en c铆rculos intelectuales, como THE NINETEENTH CENTURY, la m谩s aclamada de las 鈥榤onthly reviews鈥, de cuya secci贸n cient铆fica lleg贸 a ser responsable. Particip贸, adem谩s, en las actividades de la Royal Geographical Society, llegando a ser miembro de la British Association for the Advancement of Science. Los largos a帽os que residi贸 en Inglaterra hasta su vuelta a Rusia en 1917 fueron a帽os de apacible respetabilidad victoriana, aunque mantuvo un fuerte compromiso con la causa an谩rquica. Fue, sin duda, el per铆odo m谩s fruct铆fero desde el punto de vista intelectual, evolucionismo incluido.

Kropotkin contra Thomas Huxley, y m谩s all谩: 芦El apoyo mutuo禄

En realidad Kropotkin comenz贸 a estar interesado en el darwinismo desde fechas tempranas. Su correspondencia refleja que en cierta manera estaba sometiendo la teor铆a darwiniana al test de la naturaleza siberiana a comienzos de los a帽os 1860. Sus opiniones al respecto, sin embargo, solo vieron la letra impresa una vez exilado en Europa Occidental. Fue en 1882 en un obituario de Darwin publicado por la prensa libertaria francesa. El art铆culo es, de facto, una cr铆tica al uso burgu茅s del darwinismo y contiene algunos argumentos que reaparecer谩n despu茅s: las especies sociables son las m谩s pr贸speras; la solidaridad es el factor clave en la supervivencia de las especies en su ag贸nica lucha colectiva contra las fuerzas hostiles de la naturaleza. El texto, adem谩s, refleja su deuda con respecto a la visi贸n que ten铆an sobre el asunto los zo贸logos rusos.

En 1887, en dos art铆culos publicados en THE NINETEENTH CENTURY y en un contexto de gran tensi贸n social en Gran Breta帽a, Kropotkin manifest贸 que el anarquismo y la filosof铆a de la evoluci贸n ten铆an los mismos m茅todos. Sin embargo, introdujo un matiz importante. Haciendo una cr铆tica a Herbert Spencer, afirm贸 que las leyes de poblaci贸n maltusianas eran falsas y que no aportaban nada a la teor铆a de la evoluci贸n. Paralelamente, Thomas Henry Huxley, el viejo defensor de Darwin, estaba elaborando su propio gui贸n pol铆tico-cient铆fico en una direcci贸n muy distinta. En 1888, en la propia THE NINETEENTH CENTURY, Huxley empez贸 a dibujar el retrato de la naturaleza como un conjunto de procesos amorales y brutales, absolutamente incapaz de proporcionar cualquier tipo de criterio sobre el que fundar la moral. Es la respuesta de Huxley tanto a la 茅tica evolucionista de Spencer como a su ultraliberalismo pol铆tico. Ahora bien, aunque su posici贸n es congruente con un nuevo liberalismo reformista que consideraba necesario cierto nivel de intervenci贸n del Estado, Huxley subrayaba con igual fuerza que la presencia permanente del espectro maltusiano y la persistencia de instintos agresivos primordiales impon铆an severos l铆mites a los proyectos de reforma radical y revolucionarios. Todo ello llev贸 a Kropotkin a responder en una serie de art铆culos publicados en la misma revista entre los a帽os 1890 y 1896, y que fueron finalmente reunidos en un volumen titulado MUTUAL AID. A FACTOR OF EVOLUTION, publicado en 1902.

Ahora bien, el objetivo de EL APOYO MUTUO no era simplemente Huxley. Kropotkin se lanz贸 a criticar lo que 茅l ve铆a como toda una escuela que utilizaba como eslogan la lucha por la existencia. El libro se convirti贸 en un ataque a aquellos disc铆pulos de Darwin que, a su parecer, solo ve铆an en la naturaleza sus aspectos m谩s brutales. El pr铆ncipe anarquista reconoc铆a que la lucha por la existencia 鈥攅n el sentido de una competencia real por el alimento y el espacio鈥 exist铆a en el mundo de lo vivo, pero que no era f谩cil que tuviera efecto. Era muy raro que se llegara al umbral maltusiano de un combate efectivo entre individuos por el alimento. En contraposici贸n, Kropotkin destacaba el papel predominante de lo que, seg煤n 茅l, Darwin hab铆a llamado 芦lucha metaf贸rica por la existencia禄, es decir, la lucha colectiva que las especies sostienen contra las condiciones hostiles del medio y contra otras especies. Para 茅l estaba claro que la mejor arma en ese tipo de lucha era la sociabilidad. Los m谩s aptos son aquellos animales que adquieren h谩bitos de apoyo mutuo.

Por otro lado, para Kropotkin, la lucha entre individuos de la misma especie no puede producir ning煤n tipo de progreso evolutivo, sino lo contrario. Establecer l铆mites a la competencia maltusiana mediante el auxilio mutuo es la clave de la evoluci贸n progresiva. La sociabilidad 鈥攅l apoyo mutuo鈥 no solo limita la lucha, sino que es condici贸n necesaria para el desarrollo de las facultades m谩s elevadas, como la inteligencia y la moralidad. Ello le llev贸 a otra conclusi贸n correlativa. Kropotkin, al contrario que Huxley, pensaba que la moralidad estaba fundada en natura, no exist铆a un proceso 茅tico que oponer a una supuesta naturaleza amoral. Lejos de ser un desarrollo tard铆o, un fruto de la civilizaci贸n, nuestro sentido moral estaba profundamente anclado en nuestro pasado biol贸gico: son millones de a帽os de evoluci贸n que hablan en nosotros.

De la 茅tica al neolamarckismo

No es extra帽o, pues, que Kropotkin tratara de desarrollar las consecuencias 茅ticas del punto de vista adoptado en su MUTUAL AID. En el per铆odo comprendido entre 1890 y 1914 empez贸 a parecerle una necesidad perentoria. La creciente influencia de la filosof铆a de Nieztsche 鈥攃onspicua incluso en las filas libertarias鈥 as铆 como el rearme patente del catolicismo en el fin de siglo aparec铆an como nuevas amenazas. En el a帽o 1904 publica dos art铆culos en THE NINETEENTH CENTURY destinados no solo a conjurar los peligros, sino a servir de base a lo que 茅l quer铆a que fuera una obra acabada sobre moral basada en la filosof铆a evolucionista. Una nueva 茅tica 鈥攓ue vendr铆a seg煤n sus propias palabras a segar la hierba bajo los pies del cristianismo鈥 en la que la huella inspiradora del Darwin de EL ORIGEN DEL HOMBRE se hace expl铆cita. Sin embargo, Kropotkin pronto encontr贸 un obst谩culo en su tradicional bestia negra: Thomas Malthus. Seg煤n el anarquista ruso, los bi贸logos se resist铆an a reconocer el apoyo mutuo como principal caracter铆stica de la vida animal porque advert铆an que estaba en abierta contradicci贸n con el feroz combate por la vida entre individuos que se desprende necesariamente de las limitaciones maltusianas de espacio y alimento. Este era el verdadero fundamento 鈥攕eg煤n ellos鈥 de la teor铆a darwiniana de la evoluci贸n. Aun cuando se les recordara que Darwin en EL ORIGEN DEL HOMBRE hab铆a subrayado el papel clave de la sociabilidad y de los sentimientos simp谩ticos en la preservaci贸n de las especies, estos mismos naturalistas eran incapaces de reconciliar esta afirmaci贸n con el peso indudable que el propio Darwin y Alfred R. Wallace asignaron a la lucha interindividual en su teor铆a de la selecci贸n natural. Kropotkin asumi贸 la existencia de esta contradicci贸n. Maltusianismo y dominio de la solidaridad en la econom铆a de la naturaleza eran mutuamente excluyentes.

Kropotkin trat贸 de sortear el obst谩culo postulando una s铆ntesis entre darwinismo y lamarckismo en una serie de art铆culos publicados en THE NINETEENTH CENTURY a lo largo de la d茅cada de 1910. Una s铆ntesis en que la selecci贸n natural ser铆a en gran medida fagocitada por la acci贸n directa del medio sobre los organismos, influencia ambiental que ser铆a transmitida a la descendencia mediante la herencia de los caracteres adquiridos. Para ello trat贸 de probar, fundamentalmente, que la selecci贸n natural de variaciones producidas al azar o accidentalmente no pod铆a dar cuenta de la evoluci贸n progresiva, mientras que la acci贸n directa del medio transmitida hereditariamente s铆 lo hac铆a. Para ello era fundamental demostrar que la herencia de los caracteres adquiridos no solo no era una imposibilidad te贸rica, sino que empezaba a gozar de cierta base experimental. De hecho, su intento de rehabilitaci贸n de Lamarck le llev贸 a estudiar en profundidad no solo los trabajos de los modernos neolamarckianos, sino tambi茅n las teor铆as hereditarias duras opuestas, muy singularmente la de August Weismann.

Quiz谩s para algunos este apoyo postrero a las tesis neolamarckianas ilustre mejor que nada en qu茅 medida Kropotkin es un caso m谩s de c贸mo preocupaciones extracient铆ficas llevan a algunas mentes privilegiadas a incurrir en graves errores. Esta es una forma de ver las cosas no solo simplista, sino b谩sicamente err贸nea: se trata de un anacronismo. El anarquismo de Kropotkin no le llev贸 a sostener ideas peregrinas, sino a defender planteamientos ampliamente compartidos por parte importante de la comunidad de bi贸logos del tiempo que le toc贸 vivir. No solo la cr铆tica a las teor铆as de Weismann se hab铆a generalizado en Francia y en la propia Alemania, era el propio mendelismo 鈥攁l que Kropotkin no daba especial importancia鈥 el que no resultaba cre铆ble para explicar el fen贸meno global de la herencia. Algo parecido se puede decir de su teor铆a del apoyo mutuo. 驴Antropomorfismo? Desde luego no mayor que el del propio Darwin. En realidad, la ingenuidad de Kropotkin no deja de ser una ilusi贸n retrospectiva. Una ilusi贸n alimentada por el hecho de que tanto en ciencia como en pol铆tica se aline贸 en el bando que acab贸 por ser el perdedor. Es posible que en un tiempo menos sectario, tanto en ciencia como en pol铆tica, nos acerquemos a su figura de otra manera. Mientras tanto, si se quiere entender algo de los debates posdarwinianos en las 煤ltimas d茅cadas del XIX y principios del XX, va siendo hora de tomarse en serio a Kropotkin.

Necrophorus Vespillo

En cuanto a los escarabajos, son bien conocidos casos exactamente observados de ayuda mutua entre los sepultureros (Necrophorus). Necesitan alguna materia org谩nica en descomposici贸n para depositar los huevos y asegurar la alimentaci贸n de sus larvas; pero la putrefacci贸n de ese material no debe producirse muy r谩pidamente. Por eso, los escarabajos sepultureros entierran los cad谩veres de todos los animales peque帽os con que se topan casualmente durante sus b煤squedas.

En general, los escarabajos de esta raza viven solitarios, pero cuando alguno de ellos encuentra el cad谩ver de alg煤n rat贸n o de un ave que no puede enterrar, convoca a varios sepultureros m谩s (se juntan a veces hasta seis) para realizar esta operaci贸n con sus fuerzas asociadas. Si es necesario, transportan el cad谩ver a un suelo m谩s conveniente y blando. En general, el entierro se realiza de un modo sumamente meditado y sin la menor disputa con respecto a qui茅n corresponde disfrutar del privilegio de poner sus huevos en el cad谩ver enterrado. Y cuando Gleditsch at贸 un p谩jaro muerto a una cruz hecha de dos palitos, o suspendi贸 una rana de un palo clavado en el suelo, los sepultureros, del modo m谩s amistoso, dirigieron la fuerza de sus inteligencias reunidas para vencer la astucia del hombre. La misma combinaci贸n de esfuerzos se observa tambi茅n en los escarabajos del esti茅rcol鈥

Piotr Kropotkin,1902. Fragmento del primer cap铆tulo de El apoyo mutuo, 芦El apoyo mutuo entre los animales禄.

Castor Canadensis

En cuanto al castor o rata almizclera de Canad谩 (nuestra ondrata), se distinguen por su elevada sociabilidad. Audubon habla con admiraci贸n de sus 芦comunidades pac铆ficas, que, para ser felices, solo necesitan que no se les perturbe禄. Como todos los animales sociales, est谩n llenos de alegr铆a de vivir, son juguetones y f谩cilmente se unen con otra especie de animales, y, en general, se puede decir que han alcanzado un grado elevado de desarrollo intelectual.

En la construcci贸n de sus poblados, situados siempre a orillas de los lagos y de los r铆os, evidentemente toman en cuenta el nivel variable de las aguas, dice Audubon, sus casas cupuliformes, construidas con arca y ca帽as, poseen rincones apartados para los detritus org谩nicos, y sus salas, en la 茅poca invernal, est谩n bien tapizadas con hojas y hierbas: son tibias y al mismo tiempo est谩n dotadas de un car谩cter sumamente simp谩tico, sus asombrosos diques y poblados, en los cuales viven y mueren generaciones enteras sin conocer m谩s enemigos que la nutria y el hombre, constituyen extraordinarias muestras de lo que la ayuda mutua puede dar al animal para la conservaci贸n de la especie, la formaci贸n de las costumbres sociales y el desarrollo de las capacidades intelectuales.

Los diques y poblados de los castores son bien conocidos por todos los que se interesan por la vida animal, y por eso no me detendr茅 m谩s en ellos. Observar茅 煤nicamente que en los castores, ratas almizcleras y algunos otros roedores encontramos ya aquel rasgo que es tambi茅n caracter铆stico de las sociedades humanas, o sea, el trabajo en com煤n鈥

Piotr Kropotkin,1902. Fragmento del segundo cap铆tulo de El apoyo mutuo, 芦El apoyo mutuo entre los animales (continuaci贸n)禄.

NOTAS

(1) 芦[鈥 he attributes to the lower animals a benevolence similar to his own禄. F.W.H., 1903. 芦Mutual Aid禄. Nature, lxvii: 196-197.

(2) Al respecto: 芦The Lyon Trial禄, Freedom Anarchist Fortnightly, 44(2): 4-5; 芦The Trial of Socialists禄, The Times, 9, 10, 12 y 20 de enero de 1883.

BIBLOGRAFIA

Gould, S. J., 1997. 芦Kropotkin Was No Crackpot禄. Natural History, 106: 12-21.

Todes, D. P., 1989. Darwin without Malthus. The Struggle for Existence in Russian Evolutionary Thought. Oxford University Press. Oxford, 123-142.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com