November 4, 2020
De parte de El Topo
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El nuevo proyecto de reurbanizaci贸n del entorno de la estaci贸n culmina el proyecto de urbanismo neoliberal iniciado con motivo de la Expo 92, sin ninguna sensibilidad social y ambiental

芦Hemos vuelto a ver las gr煤as en la ciudad, a recuperar las expectativas en el sector de la construcci贸n y hemos pasado de proyectos constructivos de 120 viviendas en 2016 a 1 080 en 2017禄, se jactaba Juan Espadas, alcalde de Sevilla, a inicios de 2018 y horas antes de mantener una reuni贸n con la Mesa de Construcci贸n de Sevilla, compuesta por muchos de los grandes grupos de presi贸n locales y regionales del ladrillo. La cita da cuenta de la visi贸n de la econom铆a urbana que tiene la clase pol铆tica en este pa铆s desde hace medio siglo, una apuesta continua a la construcci贸n y a la ruleta del ciclo inmobiliario-financiero. En este contexto, en el que el modelo basado en el binomio turismo-ladrillo vuelve a derrumbarse, nada ha cambiado.

Desde 2016 llevan prepar谩ndose los tr谩mites administrativos y burocr谩ticos en el Ayuntamiento de Sevilla y en la Junta de Andaluc铆a para que Santa Justa vuelva a ver gr煤as. As铆, en los pr贸ximos a帽os albergara una nueva torre de hasta 21 plantas de uso terciario (una nueva Torre Pelli, algo m谩s peque帽a), un intercambiador de transporte que acabe conectando el aeropuerto, la estaci贸n de tren y el centro de la ciudad y entre 500 y 600 nuevas viviendas. Todo ello sin dedicar ni un solo metro para dotaciones, equipamientos p煤blicos o para el desarrollo de un nuevo pulm贸n verde, ignorando en este sentido los d茅ficits de los barrios circundantes, pol铆gono de San Pablo y barrios de Santa Justa (San Jos茅 Obrero, Tartessos, San Carlos, etc茅tera). Un proyecto con el que se ponen en juego buena parte de los solares que quedaron en el entorno de la estaci贸n, tras su inauguraci贸n para la celebraci贸n de la Expo 92 y que es un ejemplo de urbanismo especulativo y sin ninguna sensibilidad social o ambiental.

Urbanismo neoliberal

Algunos de los aspectos m谩s caracter铆sticos del urbanismo neoliberal desde la d茅cada de 1980 son el urbanismo por proyectos y el place making. En lugar de trabajar con la provisi贸n de infraestructuras y equipamientos, para corregir los desequilibrios estructurales de una ciudad, se sobreinvierte en los sectores con mayores potencialidades de hacer competitiva la urbe, atrayendo inversiones y visitantes. Estos son en gran medida procesos de creaci贸n de centralidad, en los que la concentraci贸n de inversiones en un punto implica generalmente infraestructuras y nuevas construcciones, pero tambi茅n una creaci贸n de marcas de lugar que transforma la percepci贸n del espacio, revaloriz谩ndolo de cara a usuarios e inversores.

Este tipo de inversi贸n simb贸lica suele ser m谩s evidente en el caso de los monumentos o de los sectores patrimoniales, pero forma parte de cualquier operaci贸n de este tipo. Los grandes nodos de intercambio de transporte son, hoy en d铆a, una de las principales oportunidades en cuanto a creaci贸n de nueva centralidad, dada su creciente relevancia y presencia en las grandes ciudades, donde la combinaci贸n de distintos tipos de transporte p煤blico y privado es fundamental para el funcionamiento cotidiano. La irrupci贸n de la reforma del entorno de Santa Justa como el gran proyecto de la presente legislatura da buena cuenta de esto.

Pol铆ticamente, se presupone que esta sobreinversi贸n de determinados lugares permite una serie de efectos sobre sectores m谩s amplios o incluso sobre el conjunto de la ciudad. Hay aqu铆 algo del 芦efecto derrame禄, cl谩sico de la econom铆a pol铆tica liberal. El 茅xito econ贸mico tiene efectos positivos (te贸ricamente) sobre sectores m谩s amplios, al aportar puestos de trabajo, atraer visitantes, ofrecer infraestructuras de alto rango, etc茅tera.

Al margen de esto, la creaci贸n de una nueva centralidad supone alterar el conjunto de la geograf铆a social y simb贸lica de la ciudad. El espacio urbano se estructura en torno a la centralidad, que no solo supone el acceso a servicios, sino que otorga sentido al conjunto de la urbe, crea una din谩mica de centro y periferias, y se encuentra en el origen de fen贸menos tan propios de la econom铆a urbana como la segregaci贸n socioespacial y la especulaci贸n con el suelo urbano. La creaci贸n de nuevas centralidades se ha usado en ocasiones de manera progresista, para atenuar los desequilibrios de la ciudad, en zonas perif茅ricas, deprimidas y desconectadas. En otras ocasiones se usa con un enfoque puramente economicista, para potenciar o ampliar centralidades emergentes, atractivas para la inversi贸n de capital en un entorno ya construido; en este caso, el nuevo centro de la ciudad que viene consolid谩ndose desde hace d茅cadas entre Santa Justa, San Bernardo y Nervi贸n.

El suelo define su valor en torno a los centros, as铆 es percibido por los agentes econ贸micos, desde los hogares a las constructoras, con lo que este tipo de operaciones tienen el efecto de revalorizar el espacio. La revalorizaci贸n de ciertos sectores es un proceso que permite la especulaci贸n inmobiliaria en las zonas consolidadas de la ciudad. Renfe-Adif lleva especulando con los terrenos en torno a Santa Justa desde que se plante贸 por primera vez (probablemente en los a帽os sesenta) que la estaci贸n central de pasajeros de la ciudad iba a ubicarse en esta zona. Desde que empez贸 a reurbanizarse el sector, a principios de los noventa del siglo XX, est谩n recogiendo los beneficios y seguir谩 haci茅ndolo en el futuro, ya que incluso despu茅s de que se ejecute la reforma de Santa Justa seguir谩 habiendo terrenos de engorde en este entorno. De esta manera podr铆amos decir que la operaci贸n de Santa Justa es una gran operaci贸n especulativa destinada a ejecutarse a lo largo de m谩s de medio siglo.

Se trata adem谩s de un gigantesco proceso de privatizaci贸n de suelos p煤blicos. El Prado de Santa Justa era una bolsa de suelos de propiedad municipal, similar a otros que dar铆an lugar a espacios verdes como los del Prado de San Sebasti谩n. La construcci贸n del ferrocarril en su momento supuso una cesi贸n masiva de patrimonio a la futura empresa de transporte. El 茅xito de la reestructuraci贸n del tejido viario y ferroviario en torno a la Expo 92 depend铆a de la colaboraci贸n de Renfe, con lo que esta pudo exigir que gran parte de los suelos liberados por el soterramiento entre Santa Justa y San Bernardo, en lugar de ser dedicados a un pulm贸n verde de la ciudad, se dedicase a la construcci贸n de viviendas en r茅gimen libre, con elevada edificabilidad para el tipo de ciudad que es Sevilla. Resultado de esto son los bloques en manzana cerrada dirigidos a rentas altas que cubren este corredor a lo largo de la avenida de la Buhaira.

El saqueo de los suelos municipales ha venido siendo denunciado desde hace d茅cadas por el ge贸grafo y funcionario de la Gerencia de Urbanismo Antonio Mart铆n. Gracias a sus investigaciones se logr贸 que el Pleno del Ayuntamiento de Sevilla (con la unanimidad del mismo: PSOE, PP, C鈥檚, Participa e IU) reclamara el 27 de noviembre de 2015 al Estado, a la Junta, a Renfe y a Adif una compensaci贸n a la ciudad de 443 millones por el indebido uso patrimonial de 359 989 metros cuadrados de suelo vinculado a la transformaci贸n de la red ferroviaria en Sevilla antes de la Expo 92. Sin embargo, el mismo Gobierno de Espadas ha fraguado de forma paralela la nueva operaci贸n de reforma, que continuar谩 la usurpaci贸n del patrimonio municipal. Todos estos suelos son de propiedad p煤blica. Parte, propiedad de Adif, fruto de la cesi贸n de suelos municipales hecha hace m谩s de un siglo, y la otra son patrimonios del Ayuntamiento de Sevilla, que prev茅 ingresar nueve millones de euros seg煤n el Plan Extraordinario de Inversiones P煤blicas 2020-2023. En total salen a la venta unos 120 000 metros cuadrados, calificados por el actual Plan General de Ordenaci贸n Urbana (PGOU) como suelo urbano no consolidado.

Ni sostenible, ni habitable

Uno de los elementos m谩s sorprendentes y denunciables del nuevo plan de Santa Justa es la ausencia en estos 120 000 metros cuadrados de un solo metro para equipamientos educativos, deportivos o de inter茅s p煤blico y social. Esto a pesar de que la reivindicaci贸n de dotaciones ha sido una constante de los barrios de San Pablo y Santa Justa, con un d茅ficit cr贸nico de servicios p煤blicos, especialmente en el segundo, ignorado por las sucesivas administraciones. A su vez, las casi 600 nuevas viviendas que se van a construir van a sobrecargar las dotaciones y espacios p煤blicos existentes, mientras que la ciudad cuenta con 22 984 viviendas vac铆as, seg煤n reconoc铆a Emvisesa en 2018.

Los elementos centrales del proyecto, el intercambiador de transporte y la torre dedicada a usos comerciales, supondr谩n adem谩s un incremento notable del tr谩fico rodado en la zona y demanda de aparcamiento, que actuar谩 en perjuicio de los vecinos de la zona y perjudicar谩 al peque帽o tejido comercial del sector. Adem谩s, esta reurbanizaci贸n supone una pieza necesaria para poder culminar la ampliaci贸n del tranv铆a, que en los pr贸ximos a帽os prev茅 llegar desde la estaci贸n de San Bernardo hasta la propia estaci贸n de Santa Justa. Un servicio p煤blico que tendr谩 un alto coste para las arcas municipales, unos 48 millones de euros seg煤n el propio Ayuntamiento, pero que no ofrecer谩 ning煤n servicio demandado por la ciudadan铆a, ya que el trayecto est谩 actualmente cubierto tanto por las l铆neas C1 y C2 de Tussam, as铆 como por el tren de Cercan铆as.

La ausencia total de sensibilidad social y ambiental del proyecto contrasta con la mercadotecnia verde que la alcald铆a se esfuerza por vender la ciudad. Durante la presentaci贸n de la reurbanizaci贸n de Santa Justa, el delegado de H谩bitat Urbano, Turismo y Cultura, lo calificaba de 芦modelo urban铆stico sostenible y habitable禄. El discurso ambientalista ha resultado ser el complemento perfecto del urbanismo neoliberal. Y por ello Espadas no duda en presumir de ser el presidente de la Red de Ciudades por el Clima de Espa帽a de la Federaci贸n Espa帽ola de Municipios y Provincias, pretende que la ciudad logre la Capitalidad Verde Europea y en 2019 se conform贸 como el primer gran municipio espa帽ol que declaraba la Emergencia Clim谩tica.

Con la reurbanizaci贸n de Santa Justa y con la crisis sanitaria del coronavirus, el consistorio ten铆a una magn铆fica oportunidad para abrirse a explorar otro modelo de ciudad y de econom铆a. 芦La urgencia de abrir nuevos espacios organizados colectivamente desde l贸gicas diferentes a las del lucro, el crecimiento y la acumulaci贸n de capital que hoy nos inundan, apostando por una econom铆a m谩s sostenible, justa y solidaria禄, como reclamaban en el manifiesto Por una econom铆a ecol贸gica en la Andaluc铆a Post-Covid 19 un grupo de profesores y profesoras de las universidades andaluzas. Sin embargo, sigue profundizando en la econom铆a del ladrillo y la especulaci贸n, apuntalada por un monocultivo tur铆stico que cada vez parece m谩s lejos de poder garantizar ning煤n tipo de prosperidad a la ciudad.

Frente a esto, diferentes colectivos vecinales y sociales de los barrios Santa Justa y San Pablo manifestaban a finales de julio su oposici贸n al actual proceso de reurbanizaci贸n. Bajo el lema 芦Por una reforma social y equitativa del entorno de la Estaci贸n de Santa Justa禄 las asociaciones reivindicaron otro proyecto que promocione los intereses medioambientales y del vecindario frente al nuevo pelotazo urban铆stico. Estas asociaciones denuncian 芦la escasez y pobreza de espacios p煤blicos y dotaciones, as铆 como su deficiente distribuci贸n en el distrito San Pablo Santa Justa禄 y 芦la necesidad de aumentar el n煤mero de zonas verdes y que esta zona se convierta en un nuevo pulm贸n verde禄. Las cr铆ticas vecinales no solo vienen por el fondo de las actuaciones previstas, sino por las formas con las que se han llevado a cabo, sin ning煤n tipo de participaci贸n vecinal, ni de transparencia. Por eso, reclaman que se abra un verdadero proceso participativo y se escuche la opini贸n de los colectivos y vecinos de los barrios circundantes 芦ante un proyecto que resulta determinante para las condiciones de habitabilidad del entorno禄.

Si bien las crisis son oportunidades para replantearse ciertos consensos y tomar nuevas direcciones, estas no aparecen solas. Los acuerdos en torno a la beneficencia de una econom铆a urbana basada en el ladrillo y en el turismo, con el levantamiento de grandes y costosas infraestructuras de transporte como piedra angular, son muy fuertes y muy antiguos en la actualidad. Ante la evidencia del derrumbe peri贸dico de un modelo especulativo y extremadamente vulnerable a las crisis internacionales, la clase pol铆tica se empe帽a en apostar a una recuperaci贸n econ贸mica sobre las mismas bases que generaron el problema. En este momento, la cr铆tica y la denuncia desde los colectivos de base es fundamental para cambiar los planteamientos de la administraci贸n p煤blica y de la poblaci贸n de Sevilla.

Por

Ib谩n D铆az Parra y H茅ctor Rojo Let贸n

Asociaci贸n Cultural Alternativa Tartessos




Fuente: Eltopo.org