September 14, 2021
De parte de La Haine
207 puntos de vista


El totalitarismo corporativo se est谩 expandiendo r谩pidamente, y no s贸lo van a por Assange, Snowden o Manning. Van contra todo aqu茅l que desaf铆e su narrativa oficial

Una parte superficial de la vasta red subterr谩nea de agencias gubernamentales y de inteligencia de todo el mundo dedicadas a destruir WikiLeaks y arrestar a su fundador, Julian Assange, espera afuera del edificio de ladrillos rojos en Hans Crescent Street que alberga la Embajada de Ecuador.

Assange, el refugiado pol铆tico m谩s conocido del mundo, ha estado en la embajada desde que se le ofreci贸 refugio all铆 en junio pasado. La polic铆a brit谩nica, con chalecos negros de Kevlar, est谩 encaramada d铆a y noche en los escalones que conducen al edificio, y otros esperan en el vest铆bulo directamente frente a la puerta de la embajada. Un oficial est谩 parado en la esquina de una calle lateral frente a los ic贸nicos grandes almacenes Harrods, a media manzana de distancia en Brompton Road. Otro oficial mira por la ventana de un edificio vecino a unos metros de la habitaci贸n de Assange en la parte trasera de la embajada. La polic铆a se sienta las veinticuatro horas del d铆a en una camioneta de comunicaciones con un conjunto de antenas que presumiblemente captura todas las formas electr贸nicas de comunicaci贸n de la suite de la planta baja de Assange.

El Servicio de Polic铆a Metropolitana (MPS), o Scotland Yard, dijo que el costo estimado de rodear la Embajada de Ecuador desde el 19 de junio de 2012, cuando Assange ingres贸 al edificio, hasta el 31 de enero de 2013, es el equivalente a $ 4.5 millones.

Gran Breta帽a ha rechazado una solicitud ecuatoriana de que se le otorgue a Assange un pasaje seguro a un aeropuerto. Est谩 en el limbo. Es, dijo el mismo Assange, como vivir en una “estaci贸n espacial”.

“El statu quo, para ellos, es una derrota”, dijo Assange refiri茅ndose a la campa帽a liderada por EEUU contra 茅l mientras est谩bamos sentados en su peque帽a sala de trabajo, abarrotada de cables y equipos inform谩ticos. Ten铆a la cabeza llena de canas y barba incipiente en el rostro y vest铆a una tradicional camisa ecuatoriana bordada en blanco. “El Pent谩gono amenaz贸 a WikiLeaks y a m铆 personalmente, nos amenaz贸 ante el mundo entero, exigi贸 que destruy茅ramos todo lo que hab铆amos publicado, exigi贸 que dejemos de ‘solicitar’ nueva informaci贸n a los denunciantes del gobierno de EEUU, exigi贸, en otras palabras, la aniquilaci贸n total de un editor. Declar贸 que si no nos autodestru铆amos de esta manera, estar铆amos ‘obligados’ a hacerlo”.

“Pero han fallado”, prosigui贸. “Ellos establecieron las reglas sobre lo que era una victoria. Perdieron en cada batalla que plantearon. Su derrota es total. Hemos ganado las cosas importantes. La p茅rdida de prestigio es dif铆cil de exagerar. El Pent谩gono volvi贸 a emitir sus amenazas el 28 de septiembre del a帽o pasado. Esta vez nos re铆mos. Las amenazas se inflan r谩pidamente. Ahora el Pent谩gono, la Casa Blanca y el Departamento de Estado tienen la intenci贸n de mostrarle al mundo lo vengativos perdedores que son a trav茅s de la persecuci贸n de Bradley Manning, de m铆 y de la organizaci贸n en general”.

Assange, Manning y WikiLeaks, al hacer p煤blico en 2010 medio mill贸n de documentos internos del Pent谩gono y el Departamento de Estado, junto con el video de 2007 de pilotos de helic贸pteros estadounidenses disparando despreocupadamente a civiles iraqu铆es, incluidos ni帽os, y dos periodistas de Reuters, expuso la hipocres铆a del imperio, su violencia indiscriminada y el uso de torturas, mentiras, sobornos y crudas t谩cticas de intimidaci贸n. WikiLeaks mostr贸 el funcionamiento interno del imperio -la funci贸n m谩s importante de la prensa- y por esto se ha convertido en su presa. Aquellos en todo el mundo con las habilidades inform谩ticas para descubrir sus secretos son ahora los m谩s temidos por el imperio. Si perdemos esta batalla, si estos rebeldes son derrotados, significar谩 el advenimiento de la oscura noche del totalitarismo corporativo. Si ganamos, si se desenmascara el estado corporativo, 茅ste se puede destruir.

Funcionarios del gobierno estadounidense citados en cables diplom谩ticos australianos obtenidos por The Saturday Age describieron la campa帽a contra Assange y WikiLeaks como “sin precedentes tanto en su escala como en su naturaleza”. El alcance de la operaci贸n tambi茅n se ha extra铆do de las declaraciones realizadas durante la audiencia previa al juicio de Manning. Seg煤n parece, el Departamento de Justicia de EE. UU pagar谩 al contratista ManTech de Fairfax, Virginia, m谩s de millones de d贸lares solo este a帽o por un sistema inform谩tico que -seg煤n la licitaci贸n- parece dise帽ado para manejar los documentos de la acusaci贸n. La partida del gobierno hace referencia 煤nicamente al “Mantenimiento de hardware y software de WikiLeaks”.

El fiscal principal en el caso Manning, el mayor Ashden Fein, le dijo al tribunal que el expediente del FBI que trata de la filtraci贸n de documentos gubernamentales a trav茅s de WikiLeaks tiene “42.135 p谩ginas o 3.475 documentos”. Esto no incluye un gran volumen de material acumulado por una investigaci贸n del jurado. Seg煤n Fein, Manning representa solo 8.741 p谩ginas o 636 documentos diferentes en ese archivo clasificado del FBI.

No hay divergencias entre los departamentos gubernamentales o los dos principales partidos pol铆ticos estadounidenses sobre cu谩l deber铆a ser el destino de Assange. “Creo que deber铆amos ser claros aqu铆. WikiLeaks y las personas que le difunden informaci贸n a este tipo de organizaciones son criminales”, dijo el entonces secretario de prensa Robert Gibbs, hablando en nombre de la administraci贸n Obama, durante una conferencia de prensa en 2010.

La senadora Dianne Feinstein, una dem贸crata, y el entonces senador Christopher S. Bond, un republicano, escribieron en una carta conjunta al fiscal general de los EE. UU pidiendo el enjuiciamiento de Assange: “Si el Sr. Assange y sus posibles c贸mplices no pueden ser acusados mediante la Ley de Espionaje (o cualquier otro estatuto aplicable), tenga en cuenta que estamos listos y dispuestos a apoyar sus esfuerzos para ‘cerrar esas brechas’ en la ley, tal como mencion贸…”

La republicana Candice S. Miller, congresista por Michigan, dijo en la C谩mara: “Es hora de que la administraci贸n Obama trate a WikiLeaks por lo que es: una organizaci贸n terrorista, cuya operaci贸n continua amenaza nuestra seguridad. Ap谩galo. Ap谩galo. Es hora de acabar con este terrorista, este sitio web terrorista, WikiLeaks. Ci茅rrelo, Fiscal General [Eric] Holder”.

Al menos una docena de agencias gubernamentales estadounidenses, incluido el Pent谩gono, el FBI, el Departamento de Investigaci贸n Criminal del Ej茅rcito, el Departamento de Justicia, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional y el Servicio de Seguridad Diplom谩tica, est谩n asignadas al caso de WikiLeaks, mientras que la CIA y la Oficina del Director de Inteligencia Nacional est谩n asignadas para rastrear las supuestas violaciones de seguridad de WikiLeaks. El asalto global, que hizo que Australia amenazara con revocar el pasaporte de Assange, es parte de la aterradora metamorfosis de la “guerra contra el terror” en una guerra m谩s amplia contra las libertades civiles. Se ha convertido en una cacer铆a no de terroristas reales, sino de todos aquellos con la capacidad de exponer los crecientes cr铆menes de la 茅lite del poder.

Esta din谩mica ha arrasado con cualquier persona u organizaci贸n que se ajuste al perfil de aquellos con las habilidades t茅cnicas y la inclinaci贸n para excavar en los archivos del poder y difundirlo entre el p煤blico. Ya no importa si han cometido un delito. El grupo Anonymous, que ha montado ataques cibern茅ticos contra agencias gubernamentales a nivel local y federal, vio a Barrett Brown, un periodista asociado con Anonymous y que se especializa en contratistas militares y de inteligencia, arrestado junto con Jeremy Hammond, un activista pol铆tico que presuntamente proporcion贸 a WikiLeaks 5,5 millones de correos electr贸nicos entre la firma de seguridad Strategic Forecasting (Stratfor) y sus clientes. Al parecer, Brown y Hammond fueron detenidos debido a las acusaciones hechas por un informante llamado H茅ctor Xavier Monsegur, conocido como Sabu, que parece haber intentado tender una trampa a WikiLeaks mientras estaba bajo la supervisi贸n del FBI.

Para atrapar y espiar a los activistas, Washington ha utilizado una serie de informantes, incluido Adrian Lamo, quien vendi贸 a Bradley Manning al gobierno de EEUU.

Los colaboradores o partidarios de WikiLeaks son detenidos de forma rutinaria, a menudo en aeropuertos internacionales, y se intenta reclutarlos como informantes. J茅r茅mie Zimmerman, Sm谩ri McCarthy, Jacob Appelbaum, David House y una de las abogadas de Assange, Jennifer Robinson, han sido abordados o interrogados. Las t谩cticas suelen ser de mano dura. McCarthy, un island茅s y activista de WikiLeaks, fue detenido e interrogado extensamente cuando ingres贸 a EEUU. Poco despu茅s, tres hombres que se identificaron como miembros del FBI se acercaron a McCarthy en Washington. Los hombres intentaron reclutarlo como informante y le dieron instrucciones sobre c贸mo espiar WikiLeaks.

El 24 de agosto de 2011, seis agentes del FBI y dos fiscales aterrizaron en Islandia en un jet privado. El equipo le dijo al gobierno island茅s que hab铆a descubierto un plan de Anonymous para piratear las computadoras del gobierno island茅s. Pero pronto qued贸 claro que el equipo hab铆a llegado con una agenda muy diferente. Los estadounidenses pasaron los d铆as siguientes, en flagrante violaci贸n de la soberan铆a islandesa, interrogando a Sigurdur Thordarson, un joven activista de WikiLeaks, en varias habitaciones de hotel de Reykjavik. Despu茅s de que el equipo estadounidense fuera descubierto por el Ministerio del Interior de Islandia y expulsado del pa铆s, Thordarson fue llevado a Washington para cuatro d铆as de interrogatorio adicional. Thordarson parece haber decidido cooperar con el FBI. Se inform贸 en la prensa islandesa que fue a Dinamarca en 2012 y vendi贸 al FBI discos duros de computadora de WikiLeaks robados por alrededor de 5.000 d贸lares.

Ha habido 贸rdenes secretas de b煤squeda de informaci贸n de proveedores de servicios de Internet, incluidos Twitter, Google y Sonic, as铆 como la incautaci贸n de informaci贸n sobre Assange y WikiLeaks de la empresa Dynadot, un registrador de nombres de dominio y alojamiento web.

La maleta y el ordenador de Assange fueron robados en un vuelo de Suecia a Alemania el 27 de septiembre de 2010. Sus tarjetas bancarias fueron bloqueadas. La cuenta de donaci贸n principal de Moneybookers de WikiLeaks se cerr贸 despu茅s de haber sido colocada en una lista negra en Australia y en una “lista de vigilancia” en los EEUU. Empresas de servicios financieros como Visa, MasterCard, PayPal, Bank of America, Western Union y American Express, tras las denuncias de WikiLeaks por parte del gobierno de EEUU, incluyeron a la organizaci贸n en la lista negra. El mes pasado, la Corte Suprema de Islandia determin贸 que la lista negra era ilegal y orden贸 que se levantara en Islandia el 8 de mayo. Adicionalmente, cabe destacar que ha habido frecuentes ataques masivos contra la infraestructura de WikiLeaks.

Tambi茅n hay una campa帽a de desprestigio bien orquestada contra Assange, que incluye descripciones err贸neas en el caso de conducta sexual inapropiada presentado contra 茅l por la polic铆a sueca. Assange no ha sido nunca acusado formalmente de ning煤n delito. Las dos mujeres involucradas no lo han acusado de violaci贸n.

Por su parte, el hero铆smo de Bradley Manning incluye a su firme negativa, a pesar de lo que parece ser una tremenda presi贸n, a implicar a Assange en el espionaje. Si Manning alegara que Assange le hab铆a dado instrucciones sobre c贸mo descubrir documentos clasificados, EEUU podr铆a intentar acusar a Assange de espionaje.

Assange busc贸 asilo en la embajada de Ecuador tras agotar su lucha por evitar la extradici贸n del Reino Unido a Suecia. 脡l y sus abogados dicen que una extradici贸n a Suecia significar铆a una extradici贸n a EEUU. Si Suecia se negara a cumplir con las demandas estadounidenses de Assange, el secuestro o la “entrega extraordinaria” seguir铆a siendo una opci贸n para Washington.

El supuesto del secuestro recibi贸 cobertura legal en un memorando de 1989 emitido por el Departamento de Justicia que establece que “el FBI puede usar su autoridad legal para investigar y arrestar a personas por violar la ley de los EEUU, incluso si las acciones del FBI contravienen el derecho internacional consuetudinario” y que un “arresto que sea incompatible con el derecho internacional o extranjero no viola la Cuarta Enmienda”. Este es un ejemplo asombroso del doble discurso orwelliano del estado de la seguridad y la vigilancia. La persecuci贸n de Assange y WikiLeaks y la pr谩ctica de entregas extraordinarias encarnan la destrucci贸n de la Cuarta Enmienda, que fue dise帽ada para proteger a la ciudadan铆a de registros e incautaciones irrazonables y requiere que cualquier orden judicial sea sancionada judicialmente y respaldada por una causa probable.

En agosto pasado, EEUU apres贸 dos suecos y un brit谩nico en alg煤n lugar de 脕frica (seguramente fue en Somalia) y los retuvo en uno de nuestros sitios negros. De repente reaparecieron, con el brit谩nico despojado de su ciudadan铆a, en un tribunal de Brooklyn en diciembre enfrentando cargos de terrorismo. Suecia, en lugar de oponerse a la extradici贸n de sus dos ciudadanos, retir贸 los cargos suecos contra los prisioneros para permitir que ocurriera la entrega. Los prisioneros, inform贸 The Washington Post, fueron acusados en secreto por un gran jurado federal dos meses despu茅s de ser apresados.

La persistencia de WikiLeaks, a pesar del ataque, ha sido notable. En 2012 public贸 algunos de los 5,5 millones de documentos enviados desde o hacia la empresa de seguridad privada Stratfor. Los documentos, conocidos como “los archivos de inteligencia global”, inclu铆an un correo electr贸nico con fecha del 26 de enero de 2011 de Fred Burton, un vicepresidente de Stratfor, quien escribi贸: “No publicar. Nosotros [el gobierno de EEUU] tenemos una acusaci贸n sellada contra Assange. Por favor proteja”.

La incursi贸n m谩s reciente de WikiLeaks en la divulgaci贸n de documentaci贸n incluye los archivos de Kissinger, o la Biblioteca P煤blica de WikiLeaks sobre la diplomacia estadounidense. Los archivos, que han incorporado un motor de b煤squeda notable, brindan acceso a 1,7 millones de comunicaciones diplom谩ticas, alguna vez confidenciales pero ahora en el registro p煤blico, que se enviaron entre 1973 y 1976. Henry Kissinger, Secretario de Estado de septiembre de 1973 a enero de 1977, fue el autor de muchos de los 205.901 cables que tratan de sus actividades.

De acuerdo con los archivos parece que el difunto primer ministro indio Rajiv Gandhi pudo haber sido contratado por el grupo sueco Saab-Scania para ayudar a vender su avi贸n de combate Viggen a India, mientras que su madre, Indira Gandhi, era primera ministra.

En 1975, Kissinger, durante una conversaci贸n con el embajador de EEUU en Turqu铆a y dos diplom谩ticos turcos y chipriotas, asegur贸 a sus anfitriones que pod铆a evitar un embargo de armas oficial en vigor en ese momento. Se le cita en los documentos diciendo: “Antes de la Ley de Libertad de Informaci贸n, sol铆a decir en las reuniones: Lo ilegal lo hacemos de inmediato; lo inconstitucional tarda un poco m谩s [risas]. Pero desde la Ley de Libertad de Informaci贸n, tengo miedo de decir cosas as铆”.

Los documentos, adem谩s de detallar las colaboraciones con las dictaduras militares en Espa帽a y Grecia, muestran que Washington cre贸 una exenci贸n de tortura para permitir que el gobierno militar de Brasil reciba ayuda estadounidense.

Los documentos se obtuvieron de la Administraci贸n Nacional de Archivos y Registros y tardaron un a帽o en prepararse en un formato digital accesible. “Es esencialmente lo que estaba haciendo Aaron Swartz, poner a disposici贸n documentos que hasta ahora eran dif铆ciles de acceder o que solo se pod铆an obtener a trav茅s de un intermediario”, dijo Assange en la entrevista.

Swartz fue el activista de internet arrestado en enero de 2011 por descargar m谩s de 5 millones de art铆culos acad茅micos de JSTOR, una biblioteca en l铆nea para revistas acad茅micas. Swartz fue acusado por fiscales federales de dos cargos de fraude electr贸nico y once violaciones de la Ley de Abuso y Fraude Inform谩tico. Los cargos conllevan la amenaza de 1 mill贸n de d贸lares en multas y 35 a帽os de prisi贸n. Swartz se suicid贸 el pasado 11 de enero.

Assange, de 41 a帽os, trabaja la mayor parte de la noche y duerme hasta altas horas de la tarde. A pesar de que usa un dispositivo de luz ultravioleta, estaba p谩lido, lo que no es sorprendente para alguien que no ha estado expuesto a la luz solar durante casi un a帽o. Rara vez concede entrevistas. Una cinta de correr estaba apoyada contra una pared de su habitaci贸n; dijo que lo configura y trata de correr entre 3 y 5 millas todos los d铆as. Recibe visitas de un entrenador personal, con quien practica calistenia y boxeo. Es larguirucho, mide 6 pies y 2 pulgadas de alto y destila una energ铆a cruda y nerviosa. Salta, a veces de forma desconcertante, de un tema a otro, de una idea a otra, y sus palabras se apresuran a seguir el ritmo de sus pensamientos en cascada. Trabaja con un personal reducido y tiene un flujo constante de visitantes, incluidas celebridades como Lady Gaga. Cuando la embajadora ecuatoriana Ana Alban Mora y Bianca Jagger se presentaron a 煤ltima hora de una tarde, Assange baj贸 los vasos y les sirvi贸 a todos whisky de una reserva de licor que guarda en un armario. Sus visitantes charlaban en una peque帽a mesa redonda, sentados en sillas de cuero sint茅tico. Jagger quer铆a saber c贸mo proteger su sitio web de los piratas inform谩ticos. Assange le dijo que “hiciera muchas copias de seguridad”.

Es desde esta sala que Assange y sus seguidores han montado una campa帽a electoral para un esca帽o en la c谩mara alta del Parlamento de Australia. Las encuestas p煤blicas del estado de Victoria, donde Assange es candidato, indican que tiene buenas posibilidades de ganar.

Assange se comunica con su red global de asociados y simpatizantes hasta diecisiete horas al d铆a a trav茅s de numerosos tel茅fonos celulares y una colecci贸n de computadoras port谩tiles. Cifra sus comunicaciones y tritura religiosamente todo lo que se escribe en papel. Los frecuentes movimientos del cord贸n policial fuera de su ventana dificultan el sue帽o. Y extra帽a a su hijo, a quien cri贸 como padre soltero. Tambi茅n puede tener una hija, pero no habla p煤blicamente sobre sus hijos, neg谩ndose a revelar sus edades o d贸nde viven. Su familia, dijo, ha recibido amenazas de muerte. No ha visto a sus hijos desde que comenzaron sus problemas legales. El costo emocional es tan pesado como el f铆sico.

Assange dijo que considera que el papel principal de WikiLeaks es dar voz a las v铆ctimas de las guerras estadounidenses y las guerras subsidiarias (proxy wars) mediante el uso de documentos filtrados para contar sus historias. La publicaci贸n de los archivos de la Guerra de Afganist谩n e Irak, dijo, revel贸 el alcance de la muerte y el sufrimiento de civiles, y la pl茅tora de mentiras contadas por el Pent谩gono y el estado para ocultar el n煤mero de v铆ctimas. Los registros, dijo Assange, tambi茅n desenmascararon la decadencia de la prensa tradicional y su obsequioso servicio como propagandistas de guerra.

“Hab铆a 90.000 registros en los archivos de la guerra afgana”, dijo Assange. “Tuvimos que mirar diferentes 谩ngulos en el material para sumar el n煤mero de civiles que hab铆an muerto. Estudiamos los registros. Clasificamos los eventos de diferentes formas. Me preguntaba si podr铆amos averiguar la mayor cantidad de civiles muertos en un solo evento. Result贸 que esto ocurri贸 durante la Operaci贸n Medusa, dirigida por las fuerzas canadienses en septiembre de 2006. El gobierno local respaldado por EEUU era bastante corrupto. Los talibanes eran, en efecto, la oposici贸n pol铆tica y ten铆an mucho apoyo. Los lugare帽os se levantaron contra el gobierno. La mayor铆a de los j贸venes de la zona, desde una perspectiva pol铆tica, eran talibanes. Hubo una ofensiva gubernamental que encontr贸 una fuerte resistencia. La ISAF [la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad dirigida por la OTAN] llev贸 a cabo un gran barrido. Fue de casa en casa. Luego, un soldado estadounidense fue asesinado. Llamaron a una ca帽onera AC-130. Este es un avi贸n de carga C-130 reacondicionado con ca帽ones en el costado. Dio vueltas por encima e hizo una lluvia de proyectiles. Los registros de guerra dicen que 181 “enemigos” murieron. Los registros tambi茅n dicen que no hubo heridos ni capturados. Fue una masacre significativa. Este evento, el d铆a en que la mayor cantidad de personas murieron en Afganist谩n, nunca ha sido debidamente investigado por los medios tradicionales”.

La Operaci贸n Medusa, que ocurri贸 a veinte millas al oeste de Kandahar, se cobr贸 la vida de cuatro soldados canadienses e involucr贸 a unos 2.000 soldados de la OTAN y afganos. Fue una de las mayores operaciones militares de la ISAF en la regi贸n de Kandahar.

Assange busc贸 relatos de reporteros que estaban en la escena y lo que descubri贸 lo horroriz贸. Vio a un periodista de guerra canadiense, Graeme Smith del Toronto Globe and Mail, usar estas palabras en un sitio web militar canadiense para describir sus experiencias durante la Operaci贸n Medusa:

En septiembre de 2006 tuve una de las experiencias m谩s intensas de mi vida. Estaba en el frente de algo llamado Operaci贸n Medusa. Fue una gran ofensiva canadiense contra los talibanes que se concentraron en las afueras de la ciudad de Kandahar. Los talibanes estaban cavando trincheras e intimidando a los lugare帽os, y los canadienses decidieron desplegarse all铆 en grandes cantidades y expulsarlos. Viajaba con un pelot贸n que se hac铆a llamar los “N贸madas”. Se trataba de tipos que hab铆an sido enviados por todas partes, ya sabes, una especie de caja de 50.000 kil贸metros cuadrados a los mismos l铆mites de la ciudad de Kandahar, por lo que se mov铆an todo el tiempo; nunca dorm铆an en el mismo lugar dos veces e incluso se hab铆an inventado estos peque帽os parches para sus uniformes que dec铆an “N贸madas” en ellos. Los n贸madas me acogieron y me convirtieron en uno de ellos. Pas茅 lo que originalmente se supon铆a que era solo una integraci贸n de dos o tres d铆as con ellos, extendido en dos semanas. No ten铆a una muda de ropa interior. No ten铆a una muda de camisa. Recuerdo que me duch茅 con mi ropa, lav茅 primero la ropa de mi cuerpo, luego me quit茅 la ropa y me lav茅 el cuerpo, y eso fue solo usando un cubo como ducha.

Fue una experiencia intensa. Dorm铆 con mi chaleco antibalas muchas noches. Est谩bamos bajo fuego juntos, ya sabes, o铆amos los RPG[1] silbando a nuestro alrededor. Una vez estaba parado detr谩s de un transporte de tropas y nos est谩bamos relajando un poco, est谩bamos en un momento de depresi贸n, y creo que algunos chicos tomaron caf茅 alrededor del veh铆culo y escuch茅 un fuerte golpe junto a mi oreja derecha. Era como si alguien se hubiera acercado sigilosamente detr谩s de m铆 y me hubiera gastado una broma aplaudiendo junto a mi oreja. Me di la vuelta para decir, oye, eso no es muy gracioso, es un poco ruidoso, y todos los soldados estaban tirados en el suelo porque saben qu茅 hacer cuando llega una ronda de fuego, y yo no porque [se r铆e] fue mi primera vez bajo fuego. As铆 que me tir茅 al suelo tambi茅n. Como que me hab铆an convertido en uno de ellos, me dieron un peque帽o parche de “N贸madas” que pegu茅 a mi chaqueta antibalas y, como periodista, intentas evitar el auto-enga帽o, pero sent铆 una sensaci贸n de pertenecer con esos chicos.

“El comportamiento de este hombre, la forma en que describe la vida al aire libre, me llev贸 a entender que aqu铆 hab铆a alguien que nunca hab铆a boxeado, escalado monta帽as, jugado rugby, o hab铆a estado involucrado en cualquiera de estas actividades habitualmente masculinas”, Assange dijo. “Ahora, por primera vez, se siente un hombre. Ha ido a la batalla. Fue uno de los muchos ejemplos del fracaso de los reporteros de guerra en informar sobre la verdad. Ellos eran parte del equipo”.

Assange tiene raz贸n. La prensa de una naci贸n en guerra, en cada conflicto que cubr铆, es un engranaje m谩s de la m谩quina, animadora de la matanza e incansables creadores de mitos para la guerra y el ej茅rcito. A los pocos renegados dentro de la prensa que se niegan a ondear la bandera y enaltecen servilmente a las tropas, no se les otorgar谩n una serie de virtudes como el hero铆smo, el patriotismo o el coraje, se encontraran a s铆 mismos como parias en las salas de redacci贸n y ser谩n atacados brutalmente por el Estado, como ha sido el caso de Assange y Manning.

Como reportero de The New York Times, estaba entre los que se esperaba que estimulara a las fuentes dentro de los 贸rganos de poder para proporcionar informaci贸n, incluida informaci贸n ultrasecreta. Los Papeles del Pent谩gono, publicados en el Times en 1971, y la exposici贸n del Times -ganadora del Pulitzer en 2005- sobre las escuchas telef贸nicas sin orden judicial de ciudadanos estadounidenses por parte del Consejo de Seguridad Nacional utilizaron documentos de “alto secreto”, una clasificaci贸n m谩s restringida que el “secreto” de los documentos publicados por WikiLeaks. Pero a medida que la prensa tradicional se atrofia con una velocidad vertiginosa, efectivamente castrada por el uso de la Ley de Espionaje por parte de Barack Obama media docena de veces desde 2009 para atacar a informadores internos como Thomas Drake, los renegados -personas como Assange y Manning- deben dar un paso al frente e informar al p煤blico.

Los documentos que public贸 WikiLeaks, por muy inquietantes que fueran, invariablemente ten铆an un sesgo en favor de EEUU. La realidad en la guerra suele ser mucho peor. Aquellos contados como combatientes enemigos muertos son a menudo civiles. Las unidades militares redactan sus propios informes posteriores a la acci贸n y, por lo tanto, intentan justificar u ocultar su comportamiento. A pesar de la acalorada ret贸rica del estado, nadie ha proporcionado evidencia de que cualquier cosa publicada por WikiLeaks haya costado vidas. El entonces secretario de Defensa, Robert Gates, en una carta de 2010 al senador Carl Levin admiti贸 este mimo hecho. Escribi贸 a Levin: “La evaluaci贸n inicial de ninguna manera descarta el riesgo para la seguridad nacional. Sin embargo, la revisi贸n hasta la fecha no ha revelado ninguna fuente de inteligencia sensible ni m茅todos comprometidos por la divulgaci贸n”.

The New York Times, The Guardian, El Pa铆s, Le Monde y Der Spiegel imprimieron copias redactadas de algunos de los archivos de WikiLeaks y luego arrojaron r谩pidamente a Assange y Manning a los tiburones. No solo era moralmente repugnante, sino tambi茅n asombrosamente miope. 驴Creen estas organizaciones de noticias que si el estado cierra organizaciones como WikiLeaks y encarcela a Manning y Assange, los medios tradicionales de noticias se quedar谩n tranquilos? 驴No pueden atar cabos entre los enjuiciamientos de los denunciantes del gobierno bajo la Ley de Espionaje, las escuchas telef贸nicas sin orden judicial, el monitoreo de las comunicaciones y la persecuci贸n de Manning y Assange? 驴No les preocupa que cuando el estado termine con Manning, Assange y WikiLeaks, estos medios de comunicaci贸n atrofiados sean los siguientes? 驴No se han dado cuenta de que se trata de una guerra de una 茅lite empresarial global, no contra una organizaci贸n o un individuo, sino contra la libertad de prensa y la democracia?

Y, sin embargo, Assange es sorprendentemente optimista, al menos a corto y mediano plazo. 脡l cree que el sistema no puede protegerse por completo de aquellos que destruyen sus muros digitales.

“El estado de seguridad nacional puede intentar reducir nuestra actividad”, dijo. “Puede estrechar el cerco un poco m谩s. Pero hay tres fuerzas que act煤an en su contra. El primero es la vigilancia masiva necesaria para proteger su comunicaci贸n, incluida la naturaleza de su criptolog铆a. En el ej茅rcito, ahora todo el mundo tiene una tarjeta de identificaci贸n con un peque帽o chip para que sepa qui茅n est谩 conectado a qu茅. Un sistema tan vasto es propenso al deterioro y aver铆a. En segundo lugar, existe un conocimiento generalizado no solo sobre c贸mo filtrar, sino tambi茅n sobre c贸mo filtrar y no ser atrapado, c贸mo incluso evitar la sospecha de que se est谩 filtrando. Los sistemas militares y de inteligencia recopilan una gran cantidad de informaci贸n y la mueven r谩pidamente. Esto significa que tambi茅n puede sacarlo r谩pidamente. Siempre habr谩 personas dentro del sistema que tengan una agenda pol铆tica que les lleve a desafiar la autoridad. S铆, existen disuasiones generales, como cuando el DOJ [Departamento de Justicia] procesa y acusa a alguien. Pueden disuadir a las personas de este comportamiento. Pero lo contrario tambi茅n es cierto. Cuando ese comportamiento tiene 茅xito, es un ejemplo. Anima a los dem谩s. Por eso quieren eliminar a todos los que brindan este est铆mulo”.

“La perspectiva a medio plazo es muy buena”, dijo. “La educaci贸n de los j贸venes se realiza en Internet. No se puede contratar a nadie que sea experto en cualquier campo sin que se haya formado en Internet. Los militares, la CIA, el FBI, todos no tienen m谩s remedio que contratar entre un grupo de personas que han sido educadas en Internet. Esto significa que est谩n contratando a nuestros topos en grandes cantidades. Y esto significa que estas organizaciones ver谩n disminuir su capacidad para controlar la informaci贸n a medida que se contraten m谩s y m谩s personas con nuestros valores”.

Sin embargo, es posible que a largo plazo la perspectiva no pueda ser tan optimista. Assange complet贸 recientemente un libro con tres coautores, Jacob Appelbaum, Andy M眉ller-Maguhn y J茅r茅mie Zimmermann, llamado Cypherpunks: Freedom and the Future of the Internet. Advierte que estamos “galopando hacia una nueva distop铆a transnacional”. Internet se ha convertido no solo en una herramienta para educar, escriben, sino en el mecanismo para cimentar una “distop铆a de vigilancia posmoderna” que es supranacional y est谩 dominada por el poder corporativo global. Este nuevo sistema de control global “fusionar谩 a la humanidad global en una red gigante de vigilancia y control masivos”. Es solo a trav茅s del cifrado que podemos protegernos, argumentan, y solo rompiendo los muros digitales del secreto erigidos por la 茅lite del poder podemos eliminar el secreto de estado. “Internet, nuestra mayor herramienta de emancipaci贸n”, escribe Assange, “se ha transformado en el facilitador m谩s peligroso del totalitarismo que jam谩s hayamos visto”.

EEUU, seg煤n uno de los abogados de Assange, Michael Ratner, parece estar listo para apresar a Assange en el momento en que salga de la embajada. Washington no quiere ser parte en dos solicitudes de extradici贸n en competencia a Gran Breta帽a. Pero Washington, con una acusaci贸n sellada del jurado preparada contra Assange, puede tomarlo una vez que se resuelva el embrollo sueco, o puede tomarlo si Gran Breta帽a toma la decisi贸n de no extraditar. Neil MacBride, quien ha sido mencionado como un posible jefe del FBI, es el fiscal federal del distrito este de Virginia, que dirigi贸 la investigaci贸n del jurado, y parece haber completado su trabajo.

Assange dijo: “El jurado estuvo muy activo a fines de 2011, reuniendo testigos, oblig谩ndolos a testificar y obteniendo documentos. Sin embargo, ha sido mucho menos activo durante 2012 y 2013. El Departamento de Justicia parece estar listo para proceder con el enjuiciamiento propiamente dicho inmediatamente despu茅s del juicio de Manning”.

Assange habl贸 repetidamente sobre Manning, con evidente preocupaci贸n. Ve en el joven soldado del Ej茅rcito un reflejo de su propia situaci贸n, as铆 como de las draconianas consecuencias de negarse a cooperar con la seguridad y vigilancia del estado.

El juicio militar de doce semanas de Manning est谩 programado para comenzar en junio. La fiscal铆a llamar谩 a 141 testigos, incluido un Navy SEAL an贸nimo que form贸 parte de la redada que mat贸 a Osama bin Laden. Assange llam贸 al Navy SEAL la “diva estrella” del “musical de Broadway de doce semanas” del estado. Manning est谩 tan desprovisto de apoyo del establishment como Assange.

“Los medios tradicionales intentaron eliminar sus supuestas cualidades heroicas”, dijo Assange sobre Manning. “Un acto de hero铆smo requiere que hagas un acto consciente. No es una expresi贸n irracional de locura o frustraci贸n sexual. Requiere hacer una elecci贸n, una elecci贸n que otros puedan seguir. Si haces algo 煤nicamente porque eres un homosexual loco, no hay elecci贸n. Nadie puede elegir ser un homosexual loco. As铆 que lo despojaron, o intentaron despojarlo, de todas sus cualidades”.

“Sus supuestas acciones son extraordinarias”, continu贸 Assange. “驴Y por qu茅 ocurre un evento extraordinario? 驴Qu茅 sabemos de 茅l? 驴Qu茅 sabemos sobre Bradley Manning? Sabemos que gan贸 tres cert谩menes cient铆ficos. Sabemos que el chico es brillante. Sabemos que estuvo interesado en la pol铆tica desde el principio. Sabemos que es muy elocuente y franco. Sabemos que no le gustaban las mentiras… Sabemos que era h谩bil en su trabajo de analista de inteligencia. Si los medios buscaban una explicaci贸n, podr铆an apuntar a esta combinaci贸n de sus habilidades y motivaciones. Podr铆an se帽alar sus talentos y virtudes. No deber铆an se帽alar que sea gay o de una familia desestructurada, excepto quiz谩s de pasada. El diez por ciento de los militares estadounidenses es gay. M谩s del 50 por ciento proviene de familias desestructuradas. Considere esos dos factores juntos. Eso lo reduce, digamos, al 5 por ciento, al 5 por ciento en el exterior. Hay 5 millones de personas con autorizaciones de seguridad activas, por lo que ahora tienes 250.000 personas. Todav铆a tienes que pasar de 250.000 a uno. Solo se puede explicar a Bradley Manning por sus virtudes. Virtudes de las que otros pueden aprender”.

Estuve caminando durante mucho tiempo por Sloane Street despu茅s de salir de la embajada ecuatoriana. Los autobuses rojos de dos pisos y los autom贸viles avanzaban poco a poco por la v铆a. Pas茅 frente a boutiques con escaparates dedicados a Prada, Giorgio Armani y Gucci. Los compradores me empujaron con bolsas llenas de compras de alta gama. Ellos, estos consumidores, parec铆an felizmente inconscientes de la tragedia que se desarrollaba a unas cuadras de distancia. “En este sentido, nuestra gente del pueblo era como todos los dem谩s, envuelta en s铆 misma; en otras palabras, eran humanistas: no cre铆an en las pestilencias”, escribi贸 Albert Camus en La peste. “Una pestilencia no es algo hecho a la medida del hombre; por lo tanto, nos decimos a nosotros mismos que la pestilencia es un mero fantasma de la mente, un mal sue帽o que pasar谩. Pero no siempre pasa y, de un mal sue帽o a otro, son los hombres los que mueren, y los humanistas ante todo, porque no han tomado precauciones”.

Me detuve frente a las cuatro columnas blancas que conduc铆an al hotel Cadogan. El hotel es donde Oscar Wilde fue arrestado en la habitaci贸n 118 el 6 de abril de 1895, antes de ser acusado de “cometer actos de grave indecencia con otros hombres”. John Betjeman imagin贸 el impacto de ese arresto, que arruin贸 la vida de Wilde, en su poema “El arresto de Oscar Wilde en el hotel Cadogan”. Aqu铆 hay un fragmento:

Un golpe y un murmullo de voces – (“Oh, 驴por qu茅 tienen que hacer tanto alboroto?”) Cuando la puerta del dormitorio se abri贸 y dos polic铆as de ropa sencilla entraron:

“Se帽or Wilde, hemos venido a por usted. Donde moran delincuentes y criminales: debemos pedirle que se vaya tranquilamente, porque este es el hotel Cadogan.”

El mundo est谩 patas arriba. La pestilencia del totalitarismo corporativo se est谩 extendiendo r谩pidamente por la tierra. Los criminales se han apoderado del poder. Al final, no es simplemente Assange o Manning a quien quieren. Son todos los que se atreven a desafiar la narrativa oficial, a exponer la gran mentira del estado corporativo global. La persecuci贸n de Assange y Manning es el presagio de lo que est谩 por venir, el surgimiento de un mundo amargo donde los criminales con trajes de Brooks Brothers y g谩ngsteres con uniformes militares con cintas, apoyados por un vasto aparato de seguridad interno y externo, una prensa obediente y un 茅lite pol铆tica moralmente en bancarrota: vigilar y aplastar a quienes disienten. Escritores, artistas, actores, periodistas, cient铆ficos, intelectuales y trabajadores se ver谩n obligados a obedecer o ser谩n sometidos a servidumbre. Temo por Julian Assange. Temo por Bradley Manning. Temo por todos nosotros.

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[1] N. del T.: Iniciales para Rocket Propelled Granade, hace referencia a un tipo de arma antiveh铆culo a menudo cargada por un solo soldado y de uso habitual en conflictos contempor谩neos.

thenation.com. Traducci贸n: Miquel Caum




Fuente: Lahaine.org