January 26, 2021
De parte de SAS Madrid
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En 2017, trabajadoras dom茅sticas de la plataforma Grupo Tur铆n vistieron con delantal e implementos de limpieza diversas estatuas en el barrio madrile帽o de Malasa帽a. Fue durante una acci贸n previa a la entrega al Ministerio de Empleo y Seguridad Social de las casi 100.000 firmas recogidas para exigir la Ratificaci贸n del Convenio 189 de la OIT. Si nadie hiciese el trabajo que garantiza la vida, todo el sistema econ贸mico mundial colapsar铆a.

Y, sin embargo, el 75% de esas labores lo hacen las mujeres y ni帽as sin recibir ninguna remuneraci贸n a cambio. Y un 16%, a cambio de salarios indignos: las trabajadoras dom茅sticas son el colectivo laboral m谩s pobre del mundo, como recog铆a el informe Tiempo para el cuidado, publicado por Oxfam Interm贸n en 2020. En Espa帽a, seg煤n datos del Ministerio de Trabajo, el colectivo de empleadas del hogar est谩 compuesto por unas 600.000 trabajadoras, el 70% de ellas mujeres extranjeras.

Una de cada tres cuidan de las personas m谩s vulnerables 鈥搉i帽os, ni帽as y ancianos鈥, cocinan, limpian y hacen posible la vida de un hogar en la econom铆a sumergida: no tienen un contrato ni han sido dadas de alta en la Seguridad Social.

En los 煤ltimos a帽os, colectivos como el Sindicato Sindihogar Sindillar, Territorio Dom茅stico o Grupo Tur铆n, integrados mayoritariamente por mujeres migrantes, han exigido al Gobierno de Espa帽a que ratifique el Convenio de las Trabajadoras dom茅sticas de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo y acabe con un r茅gimen especial que les priva de importantes derechos laborales. En 2020, durante la pandemia de COVID-19 reclamaron ayudas para todas las que se hab铆an quedado sin empleo, tuviesen contrato o no. Siguen esperando una respuesta.

Un informe del sindicato UGT indica que los sueldos de las personas que trabajan en el sector dom茅stico son aproximadamente un 60% menores al salario medio bruto en Espa帽a. Mientras, muchas de esas trabajadoras dom茅sticas tuvieron que dejar a sus hijos e hijas en sus pa铆ses, a cargo de los padres de estos, de sus abuelos y, especialmente, de sus abuelas. Pa铆ses como Nicaragua u Honduras dependen econ贸micamente de las remesas que env铆an su poblaci贸n que se ha visto forzada a migrar a pa铆ses como Estados Unidos o Espa帽a, pese a que sus gobiernos no reconocen su contribuci贸n ni su sacrificio.

En el caso de las mujeres hondure帽as, el 81% de las que estaban dadas de alta en la Seguridad Social espa帽ola en 2017 trabajaban en el 谩mbito dom茅stico. En el caso de Nicaragua, de las 57.000 personas empadronadas en Espa帽a en 2020, m谩s de 40.000 son mujeres. La mayor铆a de ellas trabajan tambi茅n en labores dom茅sticas.

En este especial compuesto por tres reportajes elaborados en Espa帽a, Honduras y Nicaragua conocemos las historias de muchas de ellas y de sus familias, ahondamos en la evoluci贸n que ha vivido este colectivo en Espa帽a, en c贸mo impacta en sus hijos e hijas una separaci贸n que puede durar a帽os, as铆 como en la percepci贸n que tienen en los pa铆ses de origen del valor de su trabajo.

La llamada transnacionalizaci贸n de los cuidados, la expulsi贸n de las mujeres de los pa铆ses empobrecidos para desarrollar trabajos de cuidados en los enriquecidos, no va a cesar mientras no se reduzca la desigualdad entre el Norte y el Sur Global. Una desigualdad que la pandemia de COVID-19 y sus consecuencias socioecon贸micas han vuelto a disparar.

Cap铆tulo I: Expulsadas de sus pa铆ses, esclavizadas en Espa帽a

Cap铆tulo II: Honduras | Una juventud que avanza a costa de la ausencia de sus madres

Cap铆tulo III: Nicaragua | Las abuelas-madre de un pa铆s dependiente de las remesas

Enlace relacionado LaMarea.com (26/01/2021).




Fuente: Sasmadrid.org