February 16, 2022
De parte de La Haine
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Durante muchos a帽os, los lectores de Rebeli贸n encontraban en el encabezamiento de los textos la leyenda 鈥淭raducido para Rebelion por German Leyens鈥. El autor pod铆a ser Noam Chomsky, James Petras, Amy Goodman, Naomi Klein, Michel Chossudovsky o incluso alg煤n autor no muy conocido, pero hab铆a algo que se repet铆a con mucha frecuencia: 鈥淭raducido para Rebeli贸n por German Leyens鈥. Se repet铆a tantas veces que ese nombre parec铆a menos el de una persona que el de un colectivo. Al final, muchos lectores, de hecho, aceptaron que esta frase inscrita en el arranque de sus traducciones era una garant铆a sobre los textos. O dicho de otra forma, Germ谩n Leyens se hab铆a convertido en un sello de calidad, tanto en lo que se refiere a la elecci贸n de originales como a la hechura misma de la versi贸n en castellano.

Desde el 6 de febrero de 2022 los editores de Rebeli贸n ya no pondr谩n 鈥淭raducido para Rebeli贸n por German Leyens鈥, porque ese d铆a, a la edad de 88 a帽os, Germ谩n nos dej贸 tras no superar un shock s茅ptico.

Los que estuvimos en los principios de Rebeli贸n tuvimos la oportunidad de compartir con 茅l varios d铆as de convivencia en alguna de las pocas reuniones f铆sicas que ten铆amos. Hermann (ese era su verdadero nombre, que hab铆a hispanizado como Germ谩n) era un tratado andante de historia y de vida. Naci贸 en Alemania en los peores tiempos para que un ni帽o de origen jud铆o naciera en ese pa铆s. Sus padres tuvieron que huir a Chile. Fue all铆 donde pas贸 su juventud, donde hizo sus primeras traducciones y donde desarroll贸 su activismo estudiantil antes y durante la 茅poca de la Unidad Popular de Allende. Tras el golpe de Pinochet se traslad贸 a vivir entre Suiza y Alemania y trabaj贸 muchos a帽os como alto directivo de una multinacional suiza en el sudeste asi谩tico, lo que le sirvi贸 para conocer de primera mano “las entra帽as del monstruo”, seg煤n sus propias palabras.

Poco antes de jubilarse en 1998, Germ谩n comenz贸 a traducir de forma comprometida, primero en Znet y despu茅s, entusiasmado por la existencia de una buena p谩gina de izquierda en castellano, me contact贸 para empezar a traducir en Rebeli贸n. Tuvimos una primera reuni贸n en Madrid y al cabo de un tiempo me invit贸 a pasar unos d铆as en su casa de V茅lez-M谩laga, donde vi su entusiasmo, un s谩bado a las 12 de la noche, por un texto que hab铆a encontrado, y ponerse a traducirlo de inmediato. Hace unos diez a帽os se contaron en torno a 18.000 p谩ginas traducidas por 茅l. Es indudable que, de alg煤n modo, Germ谩n conten铆a en su cuerpo una multitud y que su muerte es la muerte de un colectivo entero: una legi贸n de traductores reunidos en un solo cuerpo.

La humildad de Hermann, que hablaba siete idiomas, lo convert铆a en una persona introvertida en lo referente a su vida y trayectoria personal, de manera que en cada encuentro te descubr铆a, como a rega帽adientes, una nueva sorpresa de su historia. Recordamos, por ejemplo, el d铆a que nos ense帽贸 una foto en una reuni贸n con Fidel Castro en la monta帽a, no sabemos si despu茅s de la toma revolucionaria de La Habana o antes. En otras ocasiones nos deslumbraba con sus conocimientos sobre la intrapol铆tica en Israel o sobre la intelectualidad de EEUU.


Siempre nos sorprend铆a con su modestia y af谩n de aprendizaje. Conservamos centenares de mensajes suyos en los que, antes de su edici贸n, nos consultaba el contenido de una traducci贸n, nos expon铆a dudas o nos ped铆a confirmar informaciones cuyo origen o veracidad se le escapaban. La edad le fue volviendo m谩s desconfiado, m谩s perfeccionista y m谩s fiel a sus principios, pero no m谩s r铆gido ni m谩s dogm谩tico.

En t茅rminos pol铆ticos, su visi贸n del mundo y su compromiso ideol贸gico siguieron siendo los mismos hasta el final. Pero nunca quiso dar lecciones a nadie y siempre quiso recibir ense帽anzas de cualquiera que pudiera proporcion谩rselas. Nosotros sab铆amos que su criterio era m谩s valioso que el de los responsables de las secciones de Rebeli贸n. Germ谩n era una especie de 鈥渆ditorialista鈥 en la sombra, sin protagonismo ni pretensiones. A ninguno de nosotros se le ocurri贸 jam谩s cuestionar o rechazar una de sus traducciones. De hecho, la mayor parte de nosotros solo las le铆amos una vez publicadas, como lectores convencidos de que val铆a la pena leer cualquier cosa que hubiera elegido y traducido 茅l.

En una entrevista del a帽o 2010, Germ谩n explicaba sus motivos para traducir: 鈥淟o hago porque me satisface, la satisfacci贸n resulta del hecho de que puedo hacer una min煤scula contribuci贸n para tratar que cambien las cosas en el mundo y porque aprendo mucho鈥. Y segu铆a: 鈥淣o me cabe la menor duda de que la traducci贸n acerca pueblos y culturas. Por otra parte, el capitalismo por su propia esencia y objetivos no desea una comunicaci贸n efectiva de la ciudadan铆a. Cuando la esencia del sistema es el lucro y la existencia de explotados y explotadores, consumidores y especuladores, y los medios de informaci贸n est谩n en manos de una clase y de corporaciones la consecuencia inevitable es que la comunicaci贸n dominante refleje los intereses correspondientes鈥.

Estas frases resumen muy bien sus principios y su car谩cter: el deseo de contribuir a la transformaci贸n del mundo a trav茅s de la internacionalizaci贸n del saber, la generosidad solidaria, el placer sobrio de aprender.

Se suele decir que una persona querida es insustituible, pero en el caso de Germ谩n, y en Rebeli贸n, no solo es insustituible desde el punto de vista emocional, el m谩s doloroso, sino que tampoco se podr谩 nunca sustituir su talento para la selecci贸n de textos y su capacidad de traducci贸n. A partir de ahora los amigos de Germ谩n estaremos m谩s solos, los lectores de Rebeli贸n con menos informaci贸n y el mundo m谩s separado por los idiomas.




Fuente: Lahaine.org