November 15, 2022
De parte de Proletarios Revolucionarios
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Decidimos publicar este
texto fundamental e imprescindible de Jacques Camatte (te贸rico comunista
heterodoxo y 鈥渕aldito鈥 franc茅s) en el Centenario del 15 de Noviembre de 1922
en Ecuador, porque nos provee una s贸lida herramienta conceptual marxiana para
construir una nueva interpretaci贸n materialista de este acontecimiento
hist贸rico y, de paso, para construir una nueva periodizaci贸n de la historia del
capitalismo y la lucha de clases en la regi贸n ecuatoriana. Como bien dicen los
compa帽eros que hace unos a帽os lo tradujeron al espa帽ol (Comunizaci贸n
Ediciones):

芦Decidimos liberar
este texto en particular porque nos parece que trata y sintetiza un aspecto
fundamental de la cr铆tica radical, que es el concepto de subsunci贸n. Con este
concepto, Marx [Cap铆tulo VI In茅dito del Tomo I de El Capital] trata el proceso
de transici贸n en el que el trabajo pasa de estar dominado, subsumido, de una manera
formal al capital, hasta el momento en que el capital destruye las antiguas
formas de producci贸n para crear unas nuevas completamente supeditadas a los
requerimientos del valor valoriz谩ndose, o sea, la subsunci贸n real del trabajo
por el capital. Este art铆culo trata de forma sint茅tica ese asunto, si bien
refiri茅ndose a 茅l como dominaci贸n en lugar de subsunci贸n, a la vez que
鈥渁ctualiza鈥 el concepto refiriendo la dominaci贸n real como la completa
subsunci贸n de la actividad/vitalidad humana por el capital.禄

Esto es precisamente lo
que pas贸 a partir de los hechos de Noviembre de 1922 en Ecuador: la transici贸n
de la subsunci贸n o dominaci贸n formal a la subsunci贸n o dominaci贸n real del
trabajo por el capital y, por lo tanto, la transici贸n de la dominaci贸n: de las
formas precapitalistas de producci贸n al trabajo asalariado; de la plusval铆a
absoluta a la plusval铆a relativa; del artesanado al proletariado; de la oligarqu铆a
terrateniente y la burgues铆a agroexportadora a la burgues铆a industrial e
importadora; y, del Estado olig谩rquico-dictatorial al Estado democr谩tico-burgu茅s.

Teniendo en cuenta que el
proceso hist贸rico de transici贸n de la dominaci贸n formal a la dominaci贸n real
del capital sobre el trabajo y el resto de la vida cotidiana no se cerr贸 en la
primera mitad del siglo XX, sino que todav铆a sigue en desarrollo contradictorio
(y catastr贸fico), ya que, al igual que todo proceso hist贸rico, tiene diferentes
fases.

Todo esto, mediante la
crisis y la lucha de clases, entendidas como din谩micas del propio modo de
producci贸n capitalista para su reestructuraci贸n y sobrevivencia. En tal
sentido, la burgues铆a, entendida como la personificaci贸n social de las
relaciones capitalistas, se asusta pero no le huye a las crisis ni a las luchas
de clases: al contrario, siempre y cuando tenga el sart茅n por el mango, cueste
lo que cueste; en este caso concreto, hacer uso del terrorismo de Estado para
aplastar una rebeli贸n local de la clase trabajadora en un periodo
hist贸rico-mundial de crisis capitalista, guerra imperialista y revoluci贸n
proletaria, y luego absorber y regurgitar el impulso y las demandas de 茅sta
para su autorreproducci贸n y hegemon铆a. La revoluci贸n proletaria, cuando no
triunfa, produce su propia contrarrevoluci贸n burguesa, que no es s贸lo
pol铆tico-militar, sino principalmente social, econ贸mica, legal y cultural.  

Y tambi茅n mediante ciertas
recombinaciones con elementos supervivientes tanto de la dominaci贸n formal del
capital como de las formas precapitalistas de producci贸n (a saber:
recombinaciones del trabajo pagado en especie con el trabajo asalariado, de la
plusval铆a absoluta con la plusval铆a relativa, de diferentes fracciones de todas las clases, del Estado olig谩rquico con el
Estado burgu茅s, etc.). Lo cual es una de las caracter铆sticas de la formaci贸n
social capitalista propiamente tal, en especial de la abigarrada formaci贸n
social capitalista perif茅rica o 鈥渟ubdesarrollada鈥, puesto que el desarrollo del
capitalismo mundial es desigual: el desarrollo capitalista de los pa铆ses dependientes
o perif茅ricos es m谩s lento o 鈥渁trasado鈥 y menos completo que el desarrollo
capitalista de los pa铆ses centrales o las metr贸polis globales, pero es uno solo.
Lo mismo aplica para la lucha de clases mundial. De all铆 que lo que en Francia pas贸
desde mediados del siglo XIX, en Ecuador reci茅n pas贸 desde el primer tercio del
siglo XX, claro est谩, con sus respectivas particularidades dentro de la misma
totalidad hist贸rica y contradictoria en proceso.

Por lo tanto, y asimismo basados
en Marx (ver Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850), podemos
afirmar que lo que no pudo hacer la burgues铆a ascendente durante su 鈥渞evoluci贸n
liberal鈥 en Junio de 1895 lo hizo el naciente proletariado durante su primera
huelga general y 鈥渂autizo de sangre鈥 en Noviembre de 1922. Porque, al fin y al
cabo, la mayor铆a de los obreros, semiproletarios y artesanos que instituyeron
el Soviet de Guayaquil (bajo el nombre de Gran Asamblea de Trabajadores
GAT) no lucharon ni sacrificaron sus vidas por la abolici贸n de
la esclavitud asalariada y la dictadura burguesa encubierta llamada democracia,
sino m谩s bien por la reducci贸n de la jornada de trabajo, el aumento del
salario, y m谩s derechos y libertades democr谩ticas鈥 y lo lograron, pero a帽os
despu茅s, Estado capitalista mediante. 

En efecto, la huelga
general y la masacre de Noviembre de 1922 puede ser considerada como el hito inicial
de todo un ciclo hist贸rico que, teniendo como tel贸n de fondo la 1ra Guerra
Mundial (1914-1919) y la larga crisis cacaotera, dur贸 m谩s de dos d茅cadas, en
vista de que sus principales repercusiones locales fueron: la 鈥渞evoluci贸n juliana鈥
de 1925, que supuso una modernizaci贸n y democratizaci贸n parcial del Estado, la
econom铆a y la sociedad; la creaci贸n del Banco Central del Ecuador en 1927; el
sufragio femenino en 1929; la fundaci贸n del Partido Socialista (PS) en 1926 y del
Partido 鈥淐omunista鈥 (P鈥淐鈥) en 1931, as铆 como tambi茅n del primer sindicato
ind铆gena (FEI) en el mismo a帽o; el C贸digo del Trabajo en 1938 (vigente hasta la
fecha); e inclusive 鈥渓a gloriosa鈥 insurrecci贸n popular de 1944, seguida por la
creaci贸n de la primera central sindical del Ecuador (CTE), una asamblea
constituyente y el primer r茅gimen populista de Velasco Ibarra (acaso el primer
bonapartismo ecuatoriano).

Todo esto, a su vez, fue
la expresi贸n local de la respuesta hist贸rico-mundial contrarrevolucionaria de
la clase capitalista frente al primer asalto proletario contra la sociedad de
clases o la oleada revolucionaria internacional 1917-1937 (de la que
evidentemente form贸 parte el Soviet de Guayaquil en 1922), y frente a la gran
crisis de los a帽os 30. La 2da Guerra Mundial (1939-1945) o, mejor dicho, la 2da
gran masacre imperialista del proletariado mundial durante el siglo XX fue la
cumbre sangrienta de toda esta contrarrevoluci贸n burguesa, que supo combinar a
conveniencia la democracia occidental con el fascismo pardo (nazismo) y el fascismo
rojo (estalinismo).

La nueva lectura o interpretaci贸n
hist贸rico-materialista de Noviembre de 1922 que aqu铆 estamos planteando, cuyo
eje es la transici贸n de la subsunci贸n o dominaci贸n formal a la subsunci贸n o
dominaci贸n real del capital sobre el trabajo entendidas como 芦sendas fases
hist贸ricas del desarrollo capitalista禄 (Camatte), sin duda constituye una
ruptura paradigm谩tica o un parteaguas con toda o casi toda la historiograf铆a
izquierdista del movimiento obrero ecuatoriano (con la excepci贸n quiz谩s del interesante
aunque limitado trabajo de Leonardo Ogaz, del cual hablaremos en una pr贸xima
publicaci贸n), ya que sus autores principales elaboraron sus relatos o
narrativas ya sea desde su sesgo ideol贸gico anarcosindicalista (P谩ez, Pazmi帽o, el
mismo Alejo Capelo, etc.) ya sea desde su sesgo ideol贸gico socialista (Ycaza,
Aguirre, Albornoz, etc.). Adem谩s, con cierto dejo de nostalgia, romantizaci贸n y
culto a la personalidad de sus m谩rtires, as铆 como tambi茅n con ciertos prejuicios
antimarxistas, en el caso de los mencionados historiadores anarcosindicalistas.

Por eso es que todos ellos,
sin demeritar los datos emp铆ricos y las descripciones anal铆ticas que aportaron,
al momento de sus conclusiones coinciden en lo que, desde sus respectivos
programas ideol贸gico-pol铆ticos de izquierda, la historia “hubiera” podido ser o
“deber铆a” haber sido (desde el 鈥渃ar谩cter semi-feudal de la econom铆a ecuatoriana鈥
hasta la 鈥渇alta de independencia y conciencia de clase, de partido, de programa
y de armamento por parte de los obreros鈥, etc., o sea un supuesto d茅ficit de la
misma realidad), y no explican mediante categor铆as te贸ricas adecuadas por qu茅 los
hechos fueron tales como fueron y no de otra manera. De tal modo, la casi
totalidad de los historiadores del movimiento obrero ecuatoriano abandonan la
concepci贸n materialista de la historia y, como dice Camatte:

芦abandonan el campo
de la teor铆a del proletariado, esto es, la cr铆tica de la econom铆a pol铆tica,
asumiendo en cambio el vocabulario ejercido por la ideolog铆a socialdem贸crata o
鈥渓eninista鈥 codificada por el estalinismo.

Toda la fraseolog铆a
con que algunos pretenden explicar 鈥渘uevos鈥 [y viejos] fen贸menos, no hace sino
mistificar el advenimiento de la completa autonom铆a del valor; esto es, la
objetivaci贸n bajo la forma de una comunidad concreta de la abstracci贸n
cuantitativa en proceso [es decir, una comunidad material del Capital o del
valor valoriz谩ndose]. [鈥

Las teor铆as del movimiento
obrero se han ocupado de este proceso s贸lo para mistificarlo.禄

Salvo un par de peque帽os aportes que pudimos hacer, nosotros mismos tambi茅n cometimos este error programatista y
mistificador cuando hace unos a帽os escribimos nuestro balance de
las Jornadas de Noviembre de 1922 desde una posici贸n todav铆a ideol贸gica, a
saber: una posici贸n comunista-an谩rquica e incluso 鈥渁narco-bordiguista鈥 a lo
Guillam贸n y GCI. Raz贸n por la cual, lo que estamos afirmando en esta publicaci贸n
constituye el inicio de la autocr铆tica superadora de dicho balance, cuyo
desarrollo es una tarea pendiente a partir de ahora. En otras palabras, lo que
aqu铆 estamos planteando es una nueva hip贸tesis de investigaci贸n militante en el
campo de la memoria hist贸rica del proletariado de esta regi贸n, cuyo desarrollo
dar铆a no s贸lo para un art铆culo sino para un libro…

Teniendo claro que, al
contrario de toda melancol铆a de izquierdas, la memoria es un campo de batalla
de clases en el presente con vista al futuro. Que esta guerra de memorias que
forma parte de la guerra de clases s贸lo nos interesa con el objetivo
te贸rico-pr谩ctico de contribuir a la cr铆tica radical, la abolici贸n y la superaci贸n
de la sociedad de clases para su devenir en comunidad humana real de individuos
libremente asociados a fin de producir y reproducir sus vidas como tales, aqu铆
y en todo el mundo. Y que este, el partido hist贸rico de la comunidad humana mundial
(en palabras de Camatte, siguiendo a Marx), es el 煤nico partido que nos
interesa y del que nos reconocemos como parte.

Proletarios Hartos De Serlo
Quito, 15 de Noviembre de 1922

 鈽呪槄鈽

芦En este art铆culo, Gianni
Collu y Jacques Camatte retoman los conceptos de dominaci贸n (o subsunci贸n)
formal y dominaci贸n real del capital, tratados originalmente por Marx en el Cap铆tulo
VI in茅dito del tomo I de El Capital
, referida a la reconfiguraci贸n de la
actividad productiva sobre los designios del valor en proceso. Publicado en Invariance,
a帽o 2, serie I, n潞 8, 1969. [鈥

La cr铆tica de la sociedad
existente del capital tiene que tomar como punto de partida la reafirmaci贸n de
los conceptos de dominaci贸n formal y dominaci贸n real, como sendas fases
hist贸ricas del desarrollo capitalista. Todas las dem谩s periodizaciones del
proceso de autonomizaci贸n del valor, tales como capitalismo competitivo,
monop贸lico, de monopolio de Estado, burocr谩tico, etc., abandonan el campo de la
teor铆a del proletariado, esto es, la cr铆tica de la econom铆a pol铆tica, asumiendo
en cambio el vocabulario ejercido por la ideolog铆a socialdem贸crata o
鈥渓eninista鈥 codificada por el estalinismo. 

Toda la fraseolog铆a
con que algunos pretenden explicar 鈥渘uevos鈥 fen贸menos, no hace sino
mistificar el advenimiento de la completa autonom铆a del valor; esto es, la
objetivaci贸n bajo la forma de una comunidad concreta de la abstracci贸n
cuantitativa en proceso. [鈥

Tal como sucedi贸 con el
paso de la plusval铆a absoluta a la relativa, el capital (en su movimiento
constante hacia la expropiaci贸n total) ha roto todas las conexiones t茅cnicas y
sociales del proceso de trabajo previamente existentes, con tal de reunificarlas
luego como poderes intelectuales de la autovalorizaci贸n del capital; as铆 hoy en
d铆a, al convertirse el capital en un poder social total, 茅ste propicia la
desintegraci贸n completa del tejido social y de sus conexiones mentales con el
pasado, fomentando a la vez su recomposici贸n en una unidad delirante,
organizada por las metamorfosis c铆clicas cada vez m谩s aceleradas del capital;
proceso en el cual todo se reduce a ingredientes degradados de la
extraordinaria s铆ntesis del valor que es la autovalorizaci贸n.

La dominaci贸n real del
capital significa adem谩s que al proletariado no s贸lo le son expropiados su
tiempo de vida y su capacidad mental, sino que el tiempo de la circulaci贸n
ahora prevalece sobre el de la producci贸n (a un nivel espacial). La sociedad
del capital crea una poblaci贸n 鈥渋mproductiva鈥 a gran escala, crea su propia
鈥渧ida鈥 en funci贸n de su propia necesidad: fijarlos a la esfera de la
circulaci贸n y a las metamorfosis de la plusval铆a acumulada. [鈥

Las teor铆as del
movimiento obrero se han ocupado de este proceso s贸lo para mistificarlo. Para
dar un solo ejemplo: la absoluta subordinaci贸n del Estado y su inserci贸n en el
proceso de valorizaci贸n como uno de sus momentos particulares es presentado
como exactamente lo contrario, es decir, como un 鈥渃apitalismo de Estado鈥, con
lo cual el capital no aparece como un modo social de producci贸n y de vida, como
un modo de gesti贸n burocr谩tica, democr谩tica, etc. Una vez que arriban a este
punto de vista, conciben la revoluci贸n no como la abolici贸n de una 鈥渆xistencia鈥
y la afirmaci贸n de otra, sino como un proceso pol铆tico estatista en el cual la
鈥渙rganizaci贸n鈥 aparece como el problema principal, o m谩s a煤n, como la panacea
que lo resuelve todo. Aqu铆 encontramos de nuevo la concepci贸n degradada de la
revoluci贸n, que ya no es vista como una relaci贸n mundial de poder entre el
proletariado y el capital, sino que inmediatamente como una cuesti贸n de
鈥渇ormas鈥 o 鈥渕odelos鈥 de organizaci贸n: el paso es muy corto.

No se puede explicar de
otra forma la preponderancia de tales categor铆as en el movimiento obrero
(capitalismo de Estado, burocr谩tico, etc.), categor铆as que s贸lo ponen entre
par茅ntesis el ser real del capital, afirmando la centralidad de uno de sus
epifen贸menos el cual es teorizado como su fase superior, su 煤ltima fase, etc.

Por el contrario, hay que
permanecer en el terreno de la cr铆tica de la econom铆a pol铆tica (cr铆tica de la
existencia del capital y afirmaci贸n del comunismo) para entender la totalidad
de la vida social en el per铆odo de su reducci贸n a un simple medio del proceso
de desarrollo de las fuerzas productivas autonomizadas. [鈥

Hay que reanudar y
aplicar a la base del tejido social el estudio riguroso de la 鈥渆xternalizaci贸n
de la relaci贸n del capital en la forma de capital que genera inter茅s鈥 y el
consiguiente desarrollo del capital ficticio: de ah铆 se comprende que los
鈥渃uerpos de administraci贸n鈥 en la f谩brica y el Estado, o bien los 鈥減ol铆ticos鈥,
hayan asumido cada vez m谩s la forma de mafias/grup煤sculos [rackets]. [鈥

Sobre este trasfondo
emerge un tejido social basado en la competencia entre 鈥渙rganizaciones鈥 rivales
(mafias).

Ahora los diversos
鈥済rup煤sculos鈥 no son m谩s que pandillas que compiten, que s贸lo tienen en com煤n
la divinizaci贸n de la miseria del proletariado, su equivalente general. 芦Tal
como los dem贸cratas han hecho de la palabra pueblo (demos) algo sagrado,
ustedes han sacralizado la palabra proletariado禄 (Marx). [鈥

Hay que decir que la
existencia del proletariado, cuando 茅ste se manifiesta como clase, presenta un
aspecto inmediatamente destructivo, como negaci贸n positiva de la comunidad
material y de todas las formas de organizaci贸n. Tal es la afirmaci贸n concreta
del comunismo y la realizaci贸n de su teor铆a.

Podemos ver esta
comunidad de acci贸n no pre-establecida en las acciones del proletariado negro
de EE.UU. 脡stas se constituyeron en base a la necesidad vital de desbordarse y
celebrar, y en la conciencia inmediata de la identidad de objetivos:
unificaci贸n, en una palabra, del movimiento real de la clase.

En consecuencia, apoyamos
la producci贸n de esas condiciones que Marx, al momento de formarse la
Asociaci贸n Internacional de Trabajadores, hab铆a ya descrito como momentos
cruciales en la formaci贸n del partido comunista mundial, como producto
hist贸rico necesario de las contradicciones de la sociedad del capital.

El momento m谩s importante
en la manifestaci贸n pr谩ctica del comunismo lo constituye el desbordamiento de
la democracia, esto es, el rechazo de los proletarios, cuando elevan sus
propias necesidades materiales al m谩s alto nivel, a aceptar cualquier
separaci贸n entre decisi贸n y acci贸n, entre ellas la separaci贸n entre ser y
pensamiento sobre la cual, en el pasado, se edific贸 la posibilidad de un
鈥渓iderazgo pol铆tico鈥 basado en los mecanismos de la democracia directa o
indirecta (soviets-consejos o centralismo democr谩tico); o, m谩s generalmente,
sobre la que se funda el mecanismo de la representaci贸n democr谩tica-desp贸tica
en tanto viejo arte de organizar la sociedad: la pol铆tica. [鈥

La teor铆a del
partido/teor铆a del proletariado no se puede extraer de los denominados textos
鈥減ol铆ticos鈥 de Marx y Engels por s铆 solos, tales como el Manifiesto, las
resoluciones de la AIT, etc., porque esos textos consideran al proletariado
especialmente en su realidad inmediata y se refieren sobre todo el partido formal
de ese per铆odo como un dato ya dado.

El proletariado a煤n ten铆a
que generalizar su existencia hasta abarcar el conjunto de la sociedad, pujando
por el desarrollo del capital y, si tomaba el poder y se constitu铆a a s铆 mismo
como clase dominante (1871, 1905, 1917), todav铆a ten铆a que realizar tareas que,
con la contrarrevoluci贸n, fueron posteriormente asumidas y completadas por el
capital.

Hoy en d铆a el partido es
posible en su sentido hist贸rico (ver la carta de Marx a Freiligrath, 1860).
Toda organizaci贸n formal no puede sino ser r谩pidamente reabsorbida en forma de
mafia. Lo mismo pasa con los otros grupos, estructurados o no, que se imponen
trabajar por la reconstrucci贸n del partido o la creaci贸n de consejos.

El partido hist贸rico s贸lo
puede ser realizado por el movimiento global del proletariado que se constituye
como clase, haciendo as铆 posible la reunificaci贸n de la especie humana,
posibilidad que existe desde los tiempos de la AIT. [鈥禄

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Fuente: Proletariosrevolucionarios.blogspot.com