January 16, 2022
De parte de Nodo50
197 puntos de vista

Cuando se lucha, hay organización y se logra el apoyo solidario se puede mejorar las condiciones de la clase trabajadora. Es una de las lecciones de la huelga de los barrenderos y basureros de la empresa FCC Medio Ambiente de Salt (Girona). Han aguantado 22 días de huelga, han sufrido la presión y los intentos para enfrentar a la población contra ellos por la basura acumulada en las calles, pero, al final, tras una maratoniana reunión en la madrugada del sábado día 15, se firmó un acuerdo muy satisfactorio para las exigencias de los huelguistas. A las 6:30 de esa misma madrugada la asamblea de trabajadores aprobó por unanimidad el acuerdo.

Los puntos acordados son: se amplía la plantilla fija en un 8%. Un 20% de la plantilla mejora su categoría laboral. Se mejoran toda una serie de condiciones de trabajo: en la calidad de las botas, gorra de invierno y mochila para llevar instrumentos y equipos de protección. Los vehículos se limpiarán dos veces por semana. Habrá un local para desayunar con mesa, sillas, nevera y microondas. Se mejoran los complementos por baja laboral. Se amplía la bolsa de trabajo y de conductores. El convenio durará hasta que se firme el siguiente (se incorpora en el convenio el mantenimiento de la ultraactividad). La empresa no podrá hacer despidos improcedentes. El convenio durará hasta 2025 y se ha establecido un sistema de aumentos salariales para minimizar la pérdida de poder adquisitivo que se concentrará en los últimos tres años de convenio en forma de ampliar en tres pagas extras al 100%. Pasan de tener congelado el salario durante los tres últimos años a recuperar poder adquisitivo al final del convenio.

Pocas horas antes de este acuerdo mantuvimos una entrevista con Xavier Vives, delegado de CCOO, que reproducimos a continuación. Él mismo nos transmite la valoración positiva del acuerdo y lo que queda pendiente de mejorar, la frecuencia de recogida de basuras y los canales de comunicación con el Ayuntamiento. Pide que haya un reconocimiento del trabajo que hacen, “los residuos que se generan no desaparecen solos -nos dice- un pequeño grupo de trabajadoras y trabajadores limpiamos cada día nuestra ciudad. Llueva o haga sol, haga frío o calor”. Y, especialmente, quiere dar “muchas, muchas gracias, a todos los que nos han apoyado. En luchas tan duras, recibir la solidaridad es imprescindible para mantener el calor y el ánimo de lucha”. SP

¿Por qué estáis en huelga?

Las condiciones de trabajo se han ido deteriorando a marchas forzadas en los últimos 2-3 años y más desde que se inició la pandemia. Además, hace 7 meses que la empresa ha empezado a contratar en fraude a los eventuales, les dan de alta y de baja cada semana, con lo cual se evitan cotizaciones a la Seguridad Social. Reclamamos negociar el convenio, caducado desde el 31 de diciembre de 2020, en este 2022 acumulamos cuatro años de salario congelado, trabajar en condiciones dignas y no seguir perdiendo poder adquisitivo.

¿Qué pedís?

Ampliar la plantilla para evitar el sobreesfuerzo y sobretrabajo y poder mejorar el servicio de recogida. Actualmente en Salt se recoge la basura orgánica solo tres días a la semana, esto es insostenible, pedimos que se recoja diariamente y reforzar la recogida de restos porque no damos abasto en condiciones normales. Actualizar el plan de riesgos laborales que tenemos caducado y obsoleto, que haya vestuarios para mujeres, se habla mucho de igualdad, pero si no hay un vestuario para mujeres no se pueden contratar. Tener un espacio para desayunar en condiciones y no hacerlo en medio de los camiones, tener un calendario de limpieza de vehículos, en fin, cuestiones como la ropa, en teoría debían entregarla en octubre y a fecha de hoy todavía no nos han dado la ropa de invierno. Queremos poder trabajar en condiciones dignas y dejar de perder poder adquisitivo. No parece nada exagerado, ¿no? Llevamos tiempo soportando el chantaje emocional de que hay otra gente que está peor, nos negamos a acabar también nosotros en precario para empezar a levantar la voz. 

También proponéis medidas para mejorar la recogida de basura.

Por supuesto. También somos vecinos. Muchas veces se habla de los trabajadores como una especie de marcianos que aterrizan para hacer la jornada laboral y luego desaparecen. Somos trabajadores y vecinos de Salt. Ya en 2017 hicimos alegaciones al pliego de condiciones para la recogida de basuras que no fueron atendidas. De hecho, el Ayuntamiento tuvo que hacer una modificación del contrato con Fomento para ampliar parte de la recogida que era del todo insuficiente y aún y así se quedaron cortos. Pedimos que antes de lanzar un pliego de condiciones se escuche a los trabajadores que estamos en la calle y conocemos las necesidades de servicios tiene el pueblo.

En la campaña contra la huelga se dice que cobráis unos sueldos extraordinarios.

El convenio es público, está publicado en el Boletín Oficial de la Generalitat, por lo tanto, no tenemos nada que ocultar. Lo curioso es que se habla del salario de los trabajadores cuando conviene, pero nunca de los beneficios multimillonarios de la multinacional. Estamos hablando de un servicio público que en la mayoría de ciudades y pueblos está privatizado y en manos de las grandes empresas constructoras del IBEX. Estas empresas no son ONG. Vienen a hacer un negocio, que es muy lucrativo. En este sector cada localidad tiene su convenio, y muchos ni siquiera lo tienen. En Salt no nos consideramos precarios, pero no queremos que nos precaricen. Tenemos unas condiciones que se van precarizando poco a poco, el foco se debe poner en cómo puede ser que un servicio básico como la recogida de basuras y su tratamiento esté en manos de unas pocas multinacionales. Debería de abrirse un debate para que hubiera una política de país sobre este problema, sobre lo que es la recogida, el tratamiento y la eliminación de residuos y no este reino de taifas en que cada municipio lo resuelve como puede con la empresa privada que tiene.

Hemos escuchado decir: “Estos no tienen derecho a quejarse, aún deberían dar gracias de tener un trabajo”. Llevamos tanto tiempo agachando la cabeza y asumiendo este perverso discurso, que nos ofende cualquier lucha obrera que busque mejoras laborales y no perder derechos. Ésta es la terrible y demoledora conclusión que nos han inculcado y con la que tenemos que romper.

Para romper la huelga se han enviado trabajadores de otras localidades ¿estáis teniendo apoyo y solidaridad de la gente de vuestro sector?

Si, la mayoría de los comités de empresa, no solo de CCOO sino de otros sindicatos, están haciendo llamamientos para que ningún trabajador secunde el esquirolaje fomentado por la empresa y el Ayuntamiento. Lo hemos denunciado a la Inspección de Trabajo como una vulneración del derecho de huelga. Es muy triste que tras más de 20 días de huelga haya habido solo tres reuniones de mediación, solo tres. Esto demuestra el poco interés de la empresa y el Ayuntamiento. Su única hoja de ruta es la negación del diálogo social y su único objetivo es romper la huelga por la vía de la vulneración de derechos fundamentales y no por la vía de la negociación. El Ayuntamiento se centra estrictamente en las consecuencias de la huelga, evidentemente una huelga de limpieza comporta molestias a los vecinos, pero en ningún caso quiere hablar de la solución y de las razones por las que hemos llegado a esta situación. Queremos poner el foco en cuales son las causas del conflicto y cuáles serían las soluciones.

Hay un círculo maldito en el que el Ayuntamiento paga, la multinacional se lava las manos y quiere cargar sobre el municipio la responsabilidad ¿cómo manejáis esta situación?

Existe esta particularidad perversa porque la empresa privada cobra el dinero del Ayuntamiento, gestiona el servicio y obtiene el beneficio, y cuando hay problemas intenta lavarse las manos. El negocio siempre lo hacen los mismos, las multinacionales, en algunos casos de capital extranjero, aunque tengo que decir que las empresas locales actúan de forma similar. Por eso decimos que más allá de este conflicto tiene que haber un debate serio sobre el sector. Tiene que haber un servicio digno para la ciudadanía y para el tratamiento de los residuos y los trabajadores deben tener unas condiciones dignas. Todo funcionaría mejor, todos ganaríamos si el beneficio no se lo llevaran las empresas privadas. Nos encontramos en municipios en los que los trabajadores tienen el convenio mínimo, en el de al lado otro diferente y en el de más allá otro distinto. Es un despropósito. Luego, en función de quien gobierne en el municipio, unos quieren que se recoja con carga trasera, otros con carga lateral, otros de otra manera. Creemos que tiene que haber una política más seria y más global, más teniendo en cuenta todos los problemas relacionados con el cambio climático. Se habla mucho de reciclaje, pero hay más propaganda que medidas concretas y generales.

El Ayuntamiento, con mayoría de ERC, no está mediando para resolver el conflicto.

No, lamentablemente y no sabemos si por actitud propia o intoxicación de la empresa. Tiene una actitud nefasta, no solo negando el conflicto laboral sino poniéndose del lado de los intereses de la multinacional. Todo el esquirolaje está siendo patrocinado no solo por Fomento y por el Ayuntamiento sino también por la Generalitat. Viene escoltados por un ejército de mossos d’esquadra y nos gustaría que la Generalitat nos dijera si es responsabilidad de los mossos colaborar en la vulneración de derechos fundamentales. Exigimos al Ayuntamiento que se siente de verdad a negociar, que escuche el origen del conflicto, cuales son las situaciones que nos encontramos y nuestras propuestas de solución.

Lo que nunca hubiéramos esperado es que algunos miembros del equipo de gobierno de nuestro Ayuntamiento estuvieran alimentando con su actitud este peligroso cóctel. Si a esto sumamos la xenofobia, el clasismo y los prejuicios sociales…, tenemos un terreno abonado para los discursos incendiarios, para el discurso neoliberal y el de extrema derecha, buscando únicamente la confrontación entre vecinos y trabajadores de un servicio público privatizado. Un colectivo al que se nos quiere hacer pasar por indignos y desagradecidos, y todo porque hemos tenido la imperdonable osadía de luchar para no perder derechos ni poder adquisitivo. Un pecado imperdonable en tiempo de sumisión.

No parece que haya una salida inmediata.

Como decía, no tienen intención de negociar, solo pretenden derrotar nuestra huelga. Por eso solo hablan de servicios mínimos, de salubridad, miran de romper la huelga, pero de momento seguimos fuertes y decididos. Utilizan infinidad de recursos para lograrlo, porque todos los esquiroles que traen de fuera, los mossos, la policía local… todo esto vale dinero, no es gratis. Si en vez de este dispendio lo hubieran dedicado a llegar a un acuerdo con nosotros ya se hubiera resuelto el conflicto.

Salt es una localidad con mucha inmigración y la plantilla es un reflejo de la nueva composición de la clase trabajadora, inmigrantes de otros países y otros continentes, tradiciones y costumbres distintas. ¿Cómo afecta esto a la huelga?

Somos como una pequeña familia. Somos trabajadores de orígenes muy diversos, como el mismo municipio de Salt, en el que, según se dice, se hablan 90 lenguas. En ningún caso esto ha sido un problema, tenemos hasta dos barbacoas para los diferentes tipos de comida. No hemos tenido ningún problema, como en general no lo hay en Salt por las diferencias de procedencia. Los problemas surgen por los problemas económicos de una gran parte de la población. Este es el drama, no la procedencia. Si de vecino tienes a Messi o a Benzema no tienes ningún problema, en cambio si tienes como vecinos a gente con problemas económicos tienes un problema, que es la pobreza. Si vienen a Marbella en yates se les llama árabes, si vienen en patera les llamamos moros. En nuestra plantilla este problema no existe y aunque haya gente que quiere crear un conflicto por esto, nosotros no vamos a entrar en ese juego.

Qué se puede hacer para apoyar y mostrar solidaridad.

Sobre todo, mostrar apoyo de cualquier forma que se pueda, comunicados, redes sociales, se ha creado una caja de resistencia (Se pueden hacer ingresos solidarios en esta cuenta corriente ES14 0182 2771 3802 0161 8452) para el lunes 17 está convocada una concentración de protesta en Girona. Extender el debate de que llevamos demasiado tiempo callando y dejando perder derechos y ya es hora de que los trabajadores que estamos organizados sindicalmente y las propias organizaciones sindicales demos un paso adelante para exigir esos derechos, para reclamar las cláusulas de revisión salarial para no perder poder adquisitivo, dejar de tener miedo y reclamar derechos y, sobre todo, no perderlos. Hay que dejar de temer que nos digan que somos privilegiados. Los privilegiados son quienes tienen medios para vivir sin trabajar. Nosotros somos trabajadores con derechos y queremos seguir defendiéndolos.

Con tanta basura acumulada ¿Cómo está la relación entre la plantilla y la población?

Probablemente no haya un vecino que esté contento, todo el mundo está cabreado, nosotros también, ¡eh! Creo que la mayoría responsabilizan en primer lugar al Ayuntamiento de forma clara y a la empresa. Seguro que hay vecinos que nos culpabilizan a nosotros y otro que no, pero se han hecho muchos esfuerzos para envenenar el ambiente con medias verdades, con mentiras sobre nuestros sueldos, etc. Al final cuando la gente tiene un problema lo que quiere es que se resuelva, al margen de quien lo haga. Normalmente cuando los conflictos suceden en otro lugar es más fácil generar simpatía por esas causas, pero cuando nos perjudica enseguida nos sale esa alma conservadora de “a mí que no me molesten”. Con nosotros no hay problema, pero eso no evita la tensión en el municipio porque el comercio local y los vecinos están sufriendo esta acumulación de residuos. También habría que hablar de por qué grandes superficies, grandes supermercados que hay en Salt o en el polígono, no pagan la tasa de basuras al Ayuntamiento ya que tienen sus propios sistemas en muchos casos con empresas piratas o trabajadores sin convenio y no aportan a las arcas municipales para que haya un servicio global. Estaría bien un debate sobre por qué quienes más tienen no aportan y lo tengan que hacer los vecinos y el pequeño comercio.

Hay también hipocresía respecto a este problema y un punto de clasismo, de considerar a los barrenderos como trabajadores inferiores. Resultan sorprendentes actitudes de ese tipo. No hace tanto tiempo tuvimos importantes movilizaciones en Cataluña por la emancipación nacional, en las que yo también participé, y con alguna gente que ahora nos critica estábamos haciendo cortes, y cuando lo hacíamos también molestábamos a alguien. Si no molestamos -decían algunos- no nos escucha nadie. Pero cuando ahora se sienten molestados, se indignan. Hay que aceptar que las reclamaciones y las luchas causan molestias, y hay que entender que sin tales molestias no hubiéramos avanzado como sociedad. Peor molestia es la pobreza, la vulneración de derechos, la falta de vivienda, del trabajo precario… todo esto es lo que nos debería molestar. En estos tiempos difíciles hay que saber mantenerse firme y no ceder ante las amenazas, los chantajes y la pérdida de derechos. Como vecinos y vecinas y como personas trabajadoras.

[Entrevista realizada por Miguel Salas, miembro del comité de redacción de Sinpermiso]




Fuente: Sinpermiso.info