March 17, 2021
De parte de SAS Madrid
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Meseta, ola, meseta, ola, meseta, ola… Es lo que ha venido ocurriendo en este año de pandemia de covid-19. Y lo que parece que va a seguir ocurriendo, a juzgar por lo que dicen quienes investigan la evolución de la pandemia. Esto no ha acabado, ni mucho menos. “Cuanto más tiempo estamos en una meseta inestable, más fácil es que rompa hacia arriba, que vuelva a explotar de forma exponencial. La experiencia nos dice que romper hacia abajo no es probable”. Es lo que advierte José Luis Aznarte, profesor del Departamento de Inteligencia Artificial de la UNED.

Aznarte lidera el equipo que ha desarrollado PreCoV2, un modelo de inteligencia artificial que predice la evolución de la pandemia. A partir de las series de datos temporales, extrae el comportamiento más probable en el futuro, la tendencia que seguirá la curva. El modelo trabaja con datos de casos confirmados, hospitalizaciones, UCIS y defunciones de todas las provincias, y los cruza con los datos de movilidad de los teléfonos móviles. Su fuente es la web Escovid19data, un proyecto colaborativo que ofrece datos actualizados de la pandemia en abierto, a diferencia de los que ofrece Sanidad, en PDF y poco útiles para operar con ellos.

Su modelo elabora predicciones a 7 y a 14 días, y lo que indican ahora mismo no es nada bueno. “Nuestro modelo se basa exclusivamente en los datos, no es un modelo epidemiológico, no tenemos en cuenta las circunstancias cambiantes, de hecho partimos de que no va a haber cambios sustanciales sobre lo que hay hoy”. Eso es importante, trabajan sobre la base de que no haya cambios sustanciales en el corto plazo. ¿Y qué dice el modelo con los datos que tenemos a día de hoy? ¿Qué significa estar en una meseta inestable? Que se ha parado el descenso de casos. Que íbamos bien, pero ya no tanto. Otra vez. Porque no es la primera ni será la última.

Descenso lento que augura un rápido ascenso

“La curva ha bajado mucho desde mediados de febrero, pero el descenso ya es mucho menos acusado estos días. No es la primera vez que el modelo ve esto, ya ha ocurrido antes, y sabemos que cuando empiezan a bajar más despacio es probable que empiecen a subir pronto”, advierte Aznarte. De ahí lo de “meseta inestable”. Es como si el virus estuviera cogiendo fuerzas, ahora, para volver a explotar.

“Se ha interrumpido el descenso acusado que estábamos viendo, se ha ralentizado. Los datos ni suben ni bajan ahora mismo”. Y eso es peligroso, advierte. “Por lo que hemos visto hasta ahora, sabemos que este modelo tiene una facilidad muy grande para aumentar de forma explosiva. Mantenernos en una meseta inestable es muy arriesgado. Es mucho más probable que la curva suba a que se desintegre”.

Pero ¿y las vacunas? ¿El modelo las está teniendo en cuenta? ¿No deberían contribuir a afianzar la meseta? “Las vacunas suponen un cambio enorme y el modelo lo percibe. No le decimos qué número de personas hay vacunadas, pero el modelo lo va infiriendo” y es probable que la tendencia mejore por las vacunas, sí, “pero no en dos semanas”, advierte Aznarte. “Este modelo no ve más allá de 2 semanas”, y de momento ése efecto de las vacunas no se ve. “Otros modelos sí muestran que las vacunas van a tener un efecto decisivo después del verano”, apunta el investigador. “Hasta que no haya un porcentaje grande de población vacunada, no se va a notar”.

Vivir en una meseta inestable

Las vacunas son las únicas que pueden romper la meseta, explica Aznarte, junto con las restricciones a la movilidad. Son dos elementos fundamentales para que la curva que proyecta su modelo se modifique. En ese sentido, le preocupa lo que ocurra en Semana Santa. La experiencia previa indica que el aumento de la movilidad supone un aumento importante de las infecciones, recuerda.

Pero este experto en Inteligencia Artificial prefiere mirar un poco más allá. Y, mirando a futuro, cree que habría que cambiar algunas cosas. “¿Nos merece la pena vivir en una meseta inestable para mantener viva la economía? se pregunta.

El investigador es partidario de adoptar la estrategia “covid zero”, es decir, optar por erradicar al virus, en vez de convivir con él. “Se trata de invertir mejor los recursos, si tienes que controlar 15 casos positivos los vas a controlar mejor que cuando ya tienes que controlar 15.000”. Cree que sería mejor reorientar los recursos y dar facilidades para que todo el que se tenga que aislar se aísle, por ejemplo. Y tratar de romper la dinámica en la que estamos inmersos: de meseta a ola y de ola a meseta. Una “meseta inestable” que, según predice el modelo, parece no tener fin de momento.

Aznarte mira también hacia atrás, y lanza otra pregunta. “¿Qué cuesta más? ¿Perder la Navidad o las miles de personas que murieron en ese período?” El mes de febrero se cerró con la segunda peor cifra de fallecimientos por covid, sólo superado por abril del año pasado, cuando empezaba la pandemia. “Las muertes de febrero eran evitables”, zanja el investigador.

Enlace relacionado NiusDiario.es (16/03/2021).




Fuente: Sasmadrid.org