January 19, 2021
De parte de La Haine
448 puntos de vista

Grandes partes del mundo 鈥攆uera de China y unos pocos otros pa铆ses鈥 enfrentan un virus descontrolado, que no ha sido detenido debido a la incompetencia criminal de los gobiernos.

El hecho de que estos gobiernos en pa铆ses ricos dejen de lado hip贸critamente los protocolos cient铆ficos b谩sicos publicados por la Organizaci贸n Mundial de la Salud y por organizaciones cient铆ficas revela su pr谩ctica maliciosa. Cualquier cosa que no sea centrar la atenci贸n en manejar el virus mediante el testeo, la trazabilidad de los contactos, y el aislamiento 鈥攜 si esto no es suficiente, imponer un confinamiento temporal鈥 es imprudente. Es igualmente preocupante que estos pa铆ses ricos hayan seguido una pol铆tica de 鈥渘acionalismo de la vacuna鈥, acaparando candidatas a vacuna en vez de alinearse con una pol铆tica de creaci贸n de una 鈥渧acuna de los pueblos鈥. Por el bien de la humanidad, ser铆a prudente suspender las normas de propiedad intelectual y desarrollar un procedimiento para crear vacunas universales para todos los pueblos.

 Aunque la pandemia es el principal tema en nuestras mentes, hay otras grandes amenazas a la longevidad de nuestra especie y del planeta. Estas incluyen:

Aniquilaci贸n nuclear. En enero de 2020, el Bulletin of the Atomic Scientists [Bolet铆n de cient铆ficxs at贸micxs] fij贸 el Reloj del Juicio Final de 2020 a 100 segundos de la medianoche, demasiado cerca para la comodidad. El reloj, creado dos a帽os despu茅s de que se desarrollaron las primeras armas at贸micas en 1945, es evaluado anualmente por el Consejo de Ciencia y Seguridad del Bolet铆n, consultando a su Consejo de Patrocinadores, quienes deciden si mover el minutero o dejarlo en el mismo lugar. Para cuando vuelvan a fijar la hora, es probable que estemos m谩s cerca de la aniquilaci贸n. Los ya limitados tratados de control de armas est谩n siendo destruidos, mientras las principales potencias poseen cerca de 13.500 armas nucleares (m谩s del 90% de las cuales est谩n solamente en manos de Rusia y EEUU). El rendimiento de estas armas podr铆a f谩cilmente hacer este planeta a煤n m谩s inhabitable. La Armada de EEUU ya despleg贸 ojivas nucleares t谩cticas W76-2 de bajo rendimiento. El D铆a de Hiroshima, conmemorado cada 6 de agosto, debe convertirse en una jornada m谩s importante de reflexi贸n y protesta.

Cat谩strofe clim谩tica. En 2018 apareci贸 un art铆culo cient铆fico con un t铆tulo impactante: 鈥淟a mayor铆a de los atolones ser谩n inhabitables a mediados del siglo XXI debido a que el alza del nivel del mar aumentar谩 las inundaciones provocadas por marejadas鈥. Lxs autorxs concluyeron que los atolones desde las Seychelles a las islas Marshall est谩n en peligro de desaparecer. Un informe de 2019 de la ONU estim贸 que un mill贸n de especies animales y plantas est谩n en peligro de extinci贸n.

A esto hay que agregar los catastr贸ficos incendios forestales y el grave blanqueamiento de los arrecifes de coral y resulta claro que ya no necesitamos quedarnos en clich茅s de que una cosa u otra es el canario en la mina de la cat谩strofe clim谩tica: el peligro no est谩 en el futuro, sino en el presente. Es fundamental que las grandes potencias 鈥攓ue siguen fallando en dejar de usar combustibles f贸siles鈥 se comprometan con el enfoque de 鈥渞esponsabilidades comunes pero diferenciadas鈥 de la Declaraci贸n de R铆o de Janeiro sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992. Es decidor que pa铆ses como Jamaica y Mongolia hayan actualizado sus planes clim谩ticos frente a las Naciones Unidas antes de que termine 2020, como lo exige el Acuerdo de Par铆s, a pesar de que estos pa铆ses producen una fracci贸n min煤scula de las emisiones globales de carbono.

Los fondos que fueron prometidos a los pa铆ses en desarrollo para su participaci贸n en el proceso pr谩cticamente se han evaporado, mientras la deuda externa ha aumentado exponencialmente. Esto muestra una falta de seriedad b谩sica de parte de la 鈥渃omunidad internacional鈥.

Destrucci贸n neoliberal del contrato social. Los pa铆ses de Am茅rica del Norte y Europa han destripado su funci贸n p煤blica a medida que el Estado ha sido entregado a los especuladores y la sociedad civil se ha mercantilizado v铆a fundaciones privadas. Esto significa que los caminos de la transformaci贸n social en estas partes del mundo han sido obstaculizados grotescamente. La terrible desigualdad social es el resultado de la relativa debilidad pol铆tica de la clase trabajadora. Es esta debilidad la que permite que los multimillonarios establezcan pol铆ticas que causan que aumenten las tasas de hambre. Los pa铆ses no deben ser juzgados por las palabras escritas en sus constituciones, sino por sus presupuestos anuales. EEUU, por ejemplo, gasta casi un bill贸n de d贸lares (si se suma el presupuesto de inteligencia estimado) en su maquinaria de guerra, mientras gasta apenas una fracci贸n en bienes y servicios p煤blicos (como atenci贸n sanitaria, algo evidente durante la pandemia). La pol铆tica exterior de los pa铆ses occidentales parece estar bien lubricada por acuerdos de armas: los Emiratos 脕rabes y Marruecos aceptaron reconocer a Israel bajo la condici贸n de que puedan comprar 23.000 millones de d贸lares y 1.000 millones en armas hechas en EE. UU., respectivamente.

Los derechos de las personas palestinas, saharauis y yemen铆es no importaron para estos acuerdos. El uso de sanciones ilegales por parte de EEUU contra treinta pa铆ses, incluyendo Cuba, Ir谩n y Venezuela, se ha vuelto parte de la vida normal, incluso durante esta crisis de salud p煤blica mundial provocada por la pandemia. Es un fracaso del sistema pol铆tico que las poblaciones en el bloque capitalista sean incapaces de obligar a sus gobiernos 鈥攓ue en muchos casos son democracias solo en el papel鈥 a adoptar una perspectiva global frente a esta emergencia. El aumento de las tasas de hambre revela que la lucha por sobrevivir es el horizonte para miles de millones de personas en el planeta (todo esto mientras China logra erradicar la pobreza absoluta y eliminar en gran medida el hambre).

La aniquilaci贸n nuclear y la extinci贸n por la cat谩strofe clim谩tica son amenazas gemelas para el planeta. Mientras tanto, para las v铆ctimas del ataque neoliberal que ha sido una plaga para la 煤ltima generaci贸n, los problemas de corto plazo para sostener su propia existencia desplazan cuestiones fundamentales sobre el destino de nuestrxs hijxs y nietxs.

Los problemas globales de esta escala requieren de la cooperaci贸n mundial. Presionados por los pa铆ses del Tercer Mundo en los a帽os 60, las grandes potencias aceptaron el Tratado sobre la no proliferaci贸n de armas nucleares (1968), aunque rechazaron la profundamente importante Declaraci贸n sobre el Establecimiento de un Nuevo Orden Econ贸mico Internacional (1974). Ya no est谩 la correlaci贸n de fuerzas para impulsar ese tipo de agenda de clase en el escenario internacional. Ciertas din谩micas pol铆ticas en los pa铆ses occidentales, en particular, pero tambi茅n en los grandes Estados del mundo en desarrollo (como Brasil, India, Indonesia y Sud谩frica), son necesarias para cambiar el car谩cter de sus gobiernos. Se necesita un internacionalismo robusto para prestar una atenci贸n adecuada e inmediata a los peligros de la extinci贸n: extinci贸n por la guerra nuclear, por la cat谩strofe clim谩tica, y por el colapso social. Las tareas por delante son abrumadoras y no pueden ser aplazadas.

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Fuente: Lahaine.org