September 20, 2021
De parte de La Haine
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Hab铆a un verdadero fervor en los j贸venes que se inscrib铆an para sumarse a la resistencia al golpe, cuando se confirm贸 que el presidente Salvador Allende hab铆a sido asesinado

I. En 1973, el 11 de septiembre fue un martes. Yo estaba en C贸rdoba, la segunda mayor ciudad de Argentina, y hab铆a pasado horas de la tarde anterior y de aquella ma帽ana con Agust铆n Tosco, el legendario dirigente sindical, para preparar un reportaje para el diario brasile帽o del cual era corresponsal en Buenos Aires.

Recuerdo que faltaba poco para las dos de la tarde cuando volv铆 al hotel para comer algo y preparar el texto y enviarlo a Brasil.

Al transitar por una calle me llam贸 la atenci贸n el gran n煤mero de personas que se aglomeraban frente a tiendas con los televisores prendidos. Decid铆 acercarme y supe entonces que hab铆a un intento de golpe militar en Chile y que bombardeaban el Palacio de la Moneda.

Muy pronto se armaron puestos para inscripci贸n de voluntarios para viajar a Chile y sumarse a la resistencia al golpe. El n煤mero de j贸venes como yo (reci茅n hab铆a cumplido 25 a帽os) y de obreros en las colas para enlistarse me llam贸 la atenci贸n. Hab铆a un verdadero fervor, que baj贸 a cero cuando se confirm贸 que el presidente Salvador Allende estaba muerto y la dictadura de Augusto Pinochet hab铆a sido implantada.

Viaj茅 a Chile en febrero de 1974, con la excusa de un pedido de entrevista a Pinochet que present茅 en la embajada chilena en Argentina.

En realidad, fui para realizar cuatro largas entrevistas, en la m谩s absoluta clandestinidad, con Jaime Gazmuri, en la 茅poca el m谩s importante dirigente de la resistencia civil contra Pinochet. A la salida logr茅 sacar de Chile parte importante de la documentaci贸n de denuncias que fueron encaminadas al Tribunal Russell, que luego se realizar铆a en Roma, teniendo a Julio Cort谩zar como uno de sus organizadores.

Unos a帽os despu茅s, en 1990, volv铆 a Chile ya con Pinochet alejado el poder. Y de lejos vine acompa帽ando el lento regreso a la normalidad en el pa铆s de mis amigos fraternos.

Sin embargo, jam谩s se borraron de mi memoria las im谩genes de aquel 11 de septiembre de 1973 y todo el horror vivido despu茅s.

II. En 2001, el 11 de septiembre fue un martes. En R铆o de Janeiro, yo estaba entrando en el edificio donde ten铆a mi oficina cuando vi en el televisor prendido en la recepci贸n, un avi贸n impact谩ndose contra una de las Torres Gemelas en Nueva York. La imagen era sobrecogedora y se repiti贸 varias veces mientras yo aguardaba la llegada del ascensor.

Al llegar al piso de mi oficina, otro aparato prendido transmit铆a lo que me pareci贸 la misma escena. Pero al fijarme un poco m谩s, me di cuenta de que no, era otra imagen. Otro choque. 驴Otro accidente, tan casualmente id茅ntico?

En un instante se supo que no, que era un atentado. Y que otros dos se hab铆an frustrado. La gran pregunta: 驴qui茅n se atrever铆a, con tanta eficacia y osad铆a, a atentar de aquella manera contra la mayor potencia del planeta?

Hubo miles de muertos en Nueva York, y centenares de millones en todo el mundo entraron en estado de alarma y desconcierto. 驴Qu茅 pasar铆a?

Lo primero que se me ocurri贸, frente a semejante horror, fue que la vida tiene sus iron铆as, amargas iron铆as. Al fin y al cabo, exactamente 29 a帽os antes, en un martes 11 de septiembre y casi a la misma hora, un golpe sangriento plenamente inducido y respaldado por Washington hab铆a liquidado la democracia en Chile.

Y por primera vez EEUU experimentaba en carne propia lo que llevaban a cabo en otros pa铆ses, con Chile torn谩ndose el m谩s emblem谩tico de todos.

Luego se supo que hab铆a m谩s de amarga iron铆a: el gran cabeza del horror vivido por EEUU, Osama Bin Laden, hab铆a sido entrenado, como los suyos, por Washington para llevar a cabo actos terroristas contra los sovi茅ticos en Afganist谩n.

De esa forma, los estadounidenses tuvieron con dosis duplicada el veneno que aplicaban alrededor del mundo.

III. Este a帽o, el 11 de septiembre fue un s谩bado. En mi pobre pa铆s [Brasil], no hubo ning煤n incidente espec铆fico, ning煤n accidente, ninguna tragedia puntual.

Jair Bolsonaro, el presidente ultraderechista, sigui贸 dando claras muestras de su irremediable desequilibrio. Fue controlado en sus intentos golpistas exhibidos cuatro d铆as antes, pero se sabe que pronto volver谩n a su estado normal, es decir, de clar铆simo ataque contra las instituciones.

No hubo ninguna tragedia el 11 de septiembre porque la tragedia est谩 instalada desde la llegaba de Bolsonaro al sill贸n presidencial en tierras brasile帽as.

Brasil sigue siendo destrozado cada d铆a por ese sic贸pata. Y lenta, pero persistentemente, mientras los que podr铆an contenerlo 鈥揺n especial el Congreso, frente a los inn煤merables cr铆menes comprobadamente cometidos por Jair Bolsonaro鈥 se mantienen en su cobarde complicidad, la destrucci贸n no se resume a dos inmensos edificios: lo que se destruye es el pa铆s entero, lo que se aniquila es parte esencial del futuro.

Son tragedias que no se comparan. Pero ni por eso dejan de ser tr谩gicas.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org