June 5, 2022
De parte de ANRed
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La aprobaci贸n para su siembra del trigo transg茅nico HB4 en Argentina es un nuevo riesgo para la salud y la alimentaci贸n de las personas, debido a su resistencia al herbicida glufosinato de amonio, m谩s t贸xico a煤n que el glifosato. La agencia de noticias Biodiversidadla dialog贸 con Tamara Perelmuter y Fernando Frank sobre los peligros de este nuevo paso en la profundizaci贸n de la agroindustria extractivista.  Por Ignacio Marchini (Desinform茅monos).


La  resoluci贸n 27/2022, firmada el 12 de mayo pasado por Luis Contigiani, Secretario de Alimentos, Bioeconom铆a y Desarrollo Regional de la Naci贸n, habilit贸 la producci贸n y comercializaci贸n del trigo IND- 脴脴412-7, m谩s conocido como trigo HB4, por el nombre de la tecnolog铆a con el que fue desarrollado. Esta reciente aprobaci贸n fue la culminaci贸n de un proceso de varios a帽os de lobby empresarial, desde que en octubre de 2015 el evento transg茅nico obtuviera el visto bueno por parte de la Comisi贸n Nacional de Biotecnolog铆a Agropecuaria (CONABIA), un organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganader铆a y Pesca de la Rep煤blica Argentina.

Este nuevo evento transg茅nico es un desarrollo conjunto de la transnacional semillera Bioceres, la Universidad Nacional del Litoral y el Conicet, una investigaci贸n que lider贸 la bioqu铆mica argentina Raquel Chan. En el 2020, mediante la Resoluci贸n 41, se aprob贸 el primer cultivo comercial de trigo transg茅nico, pero sujeto a la decisi贸n final de Brasil, principal comprador del trigo argentino. Con la confirmaci贸n de la Comisi贸n T茅cnica de Bioseguridad de Brasil (CTNbio) de comprar la harina proveniente de esta semilla modificada gen茅ticamente, en noviembre de 2021, el decreto firmado hace 3 semanas complement贸 la autorizaci贸n para la siembra del trigo HB4.

La noticia tuvo un amplio repudio por varios sectores de la sociedad argentina. La resistencia de este trigo transg茅nico al herbicida glufosinato de amonio, m谩s nocivo a煤n para la salud de las personas que el conocido glifosato, fue la principal causa de su rechazo por parte de movimientos campesinos, productoras y productores agroecol贸gicos, integrantes del sector acad茅mico, la sociedad civil y representantes de la ciencia cr铆ticxs al modelo de producci贸n imperante.

Ilustraci贸n: Mar铆a Chevalier

Los motivos del rechazo

Militantes de organizaciones sociales y ambientalistas, movimientos campesinos, integrantes de la academia y especialistas en salud se oponen al trigo HB4, principalmente, por los efectos potencialmente nocivos que tendr铆an en la salud humana y animal el uso masivo del glufosinato de amonio. Fernando Frank, ingeniero agr贸nomo y autor del informe  El pan en mano de las corporaciones, desarroll贸 para la agencia de noticias Biodiversidadla las consecuencias negativas de la aplicaci贸n de este herbicida: 鈥淓l uso del glufosinato de amonio tiene consecuencias directas por los residuos que quedan en los granos y, por lo tanto, en las harinas y en los alimentos. Los efectos negativos sobre la salud que este agrot贸xico provoca est谩n vinculados a la genotoxicidad (NdR: la capacidad relativa de ocasionar da帽o en el material gen茅tico, causando efectos biol贸gicos adversos), generando malformaciones y trastornos a los 贸rganos sexuales鈥.

Pero el avance de esta tecnolog铆a no es solo negativo en t茅rminos de salud. La luz verde al cultivo de trigo transg茅nico implica una profundizaci贸n del modelo actual del agronegocio, agotado por los efectos ambientales destructivos que generan las deforestaciones y los monocultivos en todo el mundo, y la cada vez mayor concentraci贸n de la riqueza. Como se explica en el  Atlas del agronegocio transg茅nico en el Cono Sur, elaborado por Acci贸n por la Biodiversidad, el 75% de la tierra productiva est谩 destinada a la agricultura industrial y apenas un pu帽ado de empresas (BASF, DuPont, Monsanto y Syngenta) maneja el mercado mundial de semillas y agrot贸xicos.

En nuestro pa铆s, la soja y el ma铆z transg茅nico ocupan m谩s del 60% de la superficie agr铆cola argentina. Seg煤n explica Tamara Perelmuter, licenciada en ciencia pol铆tica, doctora en ciencias sociales por la UBA e investigadora del Instituto de Estudios de Am茅rica Latina y el Caribe (IEALC), 鈥渆n Argentina hay muchos eventos aprobados, sobre todo de soja, ma铆z y algod贸n. Es el tercer pa铆s, despu茅s de Estados Unidos y Brasil, con mayor superficie cultivada y con mayor cantidad de semillas transg茅nicas producidas, en lo que hemos denominado una 鈥榖iohegemon铆a鈥. Esto va m谩s all谩 del signo pol铆tico del gobierno de turno鈥.

El caso del trigo presenta, adem谩s, una caracter铆stica fundamental: es un alimento emblem谩tico de la dieta argentina. Se calcula que se consumen, en promedio, m谩s de 85 kilogramos por persona al a帽o, mucho m谩s que en la mayor铆a de los pa铆ses del mundo, y el pa铆s se encuentra dentro de los primeros cinco con valores m谩s altos de trigo destinado al consumo humano.

La aprobaci贸n del trigo HB4 supone, tambi茅n, un gran peligro de contaminaci贸n para variedades de trigo no transg茅nico. Perelmuter puntualiz贸 que 鈥渆l flujo de genes entre el trigo HB4 y otras variedades que no son transg茅nicas puede ocurrir en un alta probabilidad, y esta contaminaci贸n se puede dar b谩sicamente por dos formas. Por un lado, a trav茅s del polen, que por el viento puede llegar a viajar varios metros y, por otro lado, mediante la mezcla de semillas, que puede ocurrir en distintas etapas de la cadena de producci贸n: en la cosecha, en el transporte, en el procesamiento, el almacenamiento, la industrializaci贸n, el empaquetado, incluso al momento de la siembra鈥. Esto, sumado a la dependencia cada vez mayor del uso de agrot贸xicos, 鈥渋mplica un alto riesgo para la biodiversidad y para la autonom铆a de los y las productoras, que cada vez se vuelven m谩s dependientes de las empresas. Sobre todo, es una traba a la posibilidad de modelos alternativos鈥, concluy贸 la investigadora.

Tan amplio es el rechazo que gener贸 en la sociedad argentina que hasta entidades agrarias como la Bolsa de Cereales de Bah铆a Blanca y la Asociaci贸n Argentina de Protecci贸n de las Obtenciones Vegetales (ArPOV) manifestaron su preocupaci贸n. Incluso la Mesa de Enlace, una organizaci贸n vinculada a la oligarqu铆a terrateniente integrada por la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales (CRA), la Federaci贸n Agraria y Coninagro,  expres贸 su temor a la aprobaci贸n del trigo HB4 a trav茅s de Nicol谩s Pino, presidente de la SRA. Por supuesto, sus motivaciones son bastantes diferentes: les preocupa que haya problemas para la colocaci贸n del trigo transg茅nico y sus derivados en el mercado mundial, debido a las leyes de bioseguridad de otros pa铆ses que etiquetan los productos elaborados con cultivos transg茅nicos, lo que reduce su venta. Sin embargo, hay que destacar que Australia y Nueva Zelanda ya dieron el visto bueno para el trigo HB4, sumado a la aprobaci贸n por parte de China de la soja HB4.

La disputa por las semillas

Por detr谩s de la producci贸n de eventos transg茅nicos hay un viejo anhelo de las empresas semilleras transnacionales: la modificaci贸n de la ley de semillas. La normativa vigente protege el derecho al uso propio, es decir, el derecho a reservar granos para la siembra del ciclo siguiente, 鈥渘ada m谩s y nada menos que el origen de la agricultura鈥, defini贸 Frank. Y opin贸 que 鈥渢anto Bioceres como el ministro de Agricultura, Juli谩n Dom铆nguez, se manifestaron a favor de una modificaci贸n de la ley de semillas actual para, seg煤n ellos, proteger las inversiones hechas en innovaci贸n. Esto significa s贸lo una cosa: que quieren modificar la parte de la legislaci贸n que protege el uso propio. Pretenden avanzar en la privatizaci贸n de las semillas y que quien quiera cultivar tenga que comprar las semillas, a帽os tras a帽o, a las empresas semilleras concentradas鈥.

Si bien desde fines de 2018, cuando el anteproyecto de ley presentado por el macrismo perdi贸 estado parlamentario, no hubo avances concretos sobre la ley de semillas, desde ese momento 鈥渓os representantes de las empresas del sector e incluso funcionarios del Estado no dejan pasar la oportunidad para manifestarse al respecto鈥, consider贸 Perelmuter. La polit贸loga explic贸 que en una entrevista de hace algunos a帽os Patricia Miranda, gerenta de Asuntos Regulatorios del Instituto Nacional de Agrobiotecnolog铆a de Rosario (INDEAR), el cual integra la empresa Bioceres, dijo que 鈥渟in una ley de semillas se resentir谩 la inversi贸n en biotecnolog铆a en Argentina, ya que las empresas no estar谩n dispuestas a vender un material mejorado en el pa铆s, orient谩ndose a pa铆ses que s铆 paguen por esa tecnolog铆a鈥, algo que Perelmuter considera falso. 鈥淟as empresas que han invertido en Argentina en semillas gen茅ticamente modificadas, incluso las empresas locales que hoy participan en cualquiera de las etapas de las semillas transg茅nicas, han ganado mucho en los 煤ltimos a帽os. El argumento de que la ley actual no les es funcional no es real鈥, explic贸.

La ley de semillas argentina, sancionada en 1973, regula todo lo que tiene que ver con la producci贸n, certificaci贸n y comercializaci贸n de semillas, cu谩les se pueden producir y, por lo tanto, cu谩les son las 煤nicas habilitadas para la comercializaci贸n. Por otro lado, protege v铆a derecho de obtentor, que es una forma de propiedad intelectual, la propiedad de las semillas. La investigadora del IEALC desarroll贸 sobre este punto: 鈥淟a ley contempla, en su art铆culo 27, el uso propio, que tiene que ver con la posibilidad de guardar semillas y volverlas a sembrar sin tener que pagar regal铆as. Las empresas, si bien ganaron y siguen ganando mucha plata, identifican que podr铆an ganar m谩s si, adem谩s de vender la semilla, cobran regal铆as por la reutilizaci贸n. Por eso, el debate del uso propio es el punto cr铆tico en torno a la modificaci贸n de la ley y todos los anteproyectos que se vinieron discutiendo鈥.

Una salida agroecol贸gica a las crisis

El hecho de que el Estado argentino invierta en el desarrollo tecnol贸gico nacional es positivo; el problema es a qu茅 investigaciones se apuesta. La sociedad argentina se ha manifestado en m煤ltiples ocasiones en contra de la proliferaci贸n de monocultivos y el uso de agrot贸xicos. Es necesario que las pol铆ticas p煤blicas acompa帽en los caminos que permitan una salida a las m煤ltiples crisis que afrontamos, como la sanitaria, vinculada a la alimentaci贸n y la degradaci贸n del medio ambiente por la acci贸n humana, as铆 como la inflacionaria, que impacta de lleno en los bolsillos de los y las argentinas, profundizada por el conflicto b茅lico en Ucrania y el consecuente aumento internacional en los precios de los alimentos.

Para Fernando Frank, 鈥渓a salida es escuchar a quienes est谩n resistiendo al avance de los agronegocios en Argentina y est谩n motorizando propuestas enmarcadas en la soberan铆a alimentaria y en la agroecolog铆a, en la diversidad de cultivos y en la producci贸n local de alimentos. Y muy claramente desde la vinculaci贸n de la clase trabajadora produciendo, con la clase trabajadora consumiendo, sin intermediarios鈥.

En la misma l铆nea se expres贸 Tamara Perelmuter, que considera que la convivencia del modelo agroindustrial extractivista y el agroecol贸gico es imposible. 鈥淐on la pandemia, se puso mucho m谩s en evidencia que este modelo de producci贸n, circulaci贸n y consumo es tanto ambiental como socialmente insostenible. Claramente hay experiencias que est谩n en la b煤squeda de otros modelos posibles, como la producci贸n agroecol贸gica鈥, consider贸.

Un modelo que est茅 en l铆nea con el 鈥減aradigma de los cuidados鈥, como explic贸 Frank, 鈥渆s decir, entender el cuidado como gu铆a en el plano de las ideas y de las palabras. Defender los territorios, la vida, la salud y la buena alimentaci贸n鈥.

La acci贸n colectiva es la 煤nica manera de ponerle un freno al avance de los agrot贸xicos en nuestros territorios y nuestros cuerpos. Te invitamos a firmar la campa帽a 芦Con nuestro pan NO禄 en el siguiente link:

隆Con nuestro pan NO!

Este art铆culo es parte del proyecto 鈥淎groecolog铆a: aportes, experiencias y sus amenazas禄, realizado con el apoyo de Fastenopfer.

Por Ignacio Marchini para Agencia de Noticias Biodiversidadla 鈥 ignaciomarchini@gmail.com

Ilustraci贸n de Mar铆a Chevalier para Biodiversidadla 鈥   www.dibujoschevalier.wixsite.com/mariachevalier

Agencia de Noticias Biodiversidadla 鈥  www.biodiversidadla.org





Fuente: Anred.org