November 24, 2021
De parte de La Haine
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El presente texto es el pr贸logo al libro ‘El legado de Trump en un mundo en crisis’, de Siglo XXI Editores y CLACSO, compilado por Leandro Morgenfeld y Mariana Aparicio Ram铆rez.

En buena hora CLACSO publica esta magn铆fica compilaci贸n realizada por Leandro Morgenfeld y Mariana Aparicio Ram铆rez sobre el inquietante legado del paso de Donald Trump por la Casa Blanca. Y ha sido un acto de estricta justicia dedicar este libro a la memoria del soci贸logo y polit贸logo paname帽o Marco A. Gand谩segui (h.), uno de los miembros fundadores del Grupo de Trabajo: Estudios sobre EEUU (CLACSO) y, sin duda, uno de sus principales animadores durante casi veinte a帽os. Debido a la amplitud y la exhaustividad de las tem谩ticas contempladas en la obra y a la calidad de las contribuciones, me atrever铆a a decir que este libro ofrece una de las radiograf铆as m谩s completas de la gesti贸n de Donald Trump al frente del gobierno de EEUU. Hay tres grandes temas que son abordados en este libro: uno, el impacto de las pol铆ticas del expresidente en el marco de la transici贸n geopol铆tica global; dos, los resultados de sus pol铆ticas sobre los clivajes sociales y pol铆ticos de la sociedad estadounidense; tres, el impacto de la Administraci贸n Trump sobre las relaciones entre su pa铆s y los de Latinoam茅rica y el Caribe.

En relaci贸n con el primer tema, las diversas contribuciones de esa secci贸n comprueban a lo largo de m煤ltiples dimensiones de an谩lisis que la declinaci贸n del poder铆o global de la superpotencia es un hecho irrefutable. Lo que est谩 en discusi贸n no es si EEUU ha comenzado ya a percibir las primeras sombras del ocaso de su primac铆a absoluta, como fuera fugazmente experimentada luego de la implosi贸n de la Uni贸n Sovi茅tica dando pie a la infantil ilusi贸n del 鈥渟iglo americano鈥, sino cu谩l ser谩 la velocidad de esta trayectoria declinante. Como dec铆amos hace ya bastante tiempo, la discusi贸n no es si la pax americana va a concluir, sino cu谩nto tiempo tomar谩 ese proceso y qu茅 grado de violencia internacional podr铆a desencadenar la declinaci贸n del imperio americano.[1]

Va de suyo que esto no significa que Washington deje de ser un actor de gran importancia en el nuevo orden mundial que ya se ha cristalizado en los 煤ltimos a帽os. Pero lo que s铆 quiere decir es que ahora su predominio est谩 compensado, a veces de modo desfavorable, por la arrolladora potencia econ贸mica de China y por el inesperado renacimiento de Rusia. El pa铆s asi谩tico, convertido sin duda alguna en la locomotora de la econom铆a mundial e inclusive llamado a superar (si no lo hizo ya) en tama帽o al PIB de EEUU, constituye un formidable contrapeso en la competencia econ贸mica global y en las 谩reas m谩s sensibles de la frontera tecnol贸gica actual, tales como la inform谩tica, la tecnolog铆a 5G y la inteligencia artificial. Y Mosc煤 incidir谩 tambi茅n en el fiel de la balanza porque, a su enorme dotaci贸n de recursos naturales (agua, gas, petr贸leo) y a su contig眉idad geogr谩fica con Europa Occidental, a帽ade una tecnolog铆a militar que en ciertos rubros clave 鈭抦isiles, por ejemplo鈭 es m谩s avanzada que la que dispone EEUU.

De ah铆 que en diversas publicaciones realizadas por el Grupo de Trabajo: Estudios sobre EEUU de CLACSO se haya planteado que la visi贸n del sistema internacional que prevalece en el establishment diplom谩tico y acad茅mico norteamericano es anacr贸nica. El espejo empa帽ado por una enfermiza vocaci贸n imperial refleja una realidad que ya no existe y seg煤n la cual Washington seguir铆a dictando los t茅rminos y condiciones de funcionamiento del orden mundial mientras el resto de los pa铆ses acepta sumiso sus mandatos. El actual presidente, Joe Biden, sigue prisionero de ese espejismo cuando escribe que una de las primeras iniciativas que tomar铆a una vez electo ser铆a convocar a los principales l铆deres del mundo a sentarse en torno a una larga mesa y, desde su cabecera, restablecer el imperio de las reglas del viejo orden liberal de posguerra.[2] Ni Trump ni su sucesor parecen haber ca铆do en la cuenta de que esa larga mesa rectangular del viejo orden mundial ya no existe m谩s y de que fue reemplazada por otra de forma triangular en la cual la cabecera, el lugar donde resid铆a el poder, ha desaparecido. La mesa tiene ahora tres lados y representa la triarqu铆a dominante en el sistema internacional.

No todos los que se sientan en esa mesa tienen id茅ntica gravitaci贸n, es cierto; pero ninguno puede prescindir de la opini贸n de los otros. Y hay dos que son aliados, China y Rusia, y uno, EEUU, que sue帽a con restaurar un mundo que se ha desvanecido para siempre, que agot贸 su ciclo hist贸rico y que est谩 alumbrando uno nuevo. Un pa铆s que, ya lo ven铆an advirtiendo sucesivos documentos oficiales, cuenta con aliados cada vez m谩s remisos o vacilantes, y adversarios cada vez m谩s resueltos y poderosos. La lectura de este magn铆fico libro ofrece suficientes elementos como para concluir que la transici贸n hegem贸nica global ya se ha consumado, que ya hemos entrado en una nueva fase del sistema internacional y que el formato trilateral que hoy lo caracteriza se arraiga profundamente en las irreversibles transformaciones de la econom铆a y la pol铆tica mundiales, por m谩s que la dirigencia estadounidense se resista a admitir esos cambios.

Convencido de que el extinto viejo orden pod铆a resucitarse, Trump tropez贸 en m谩s de una ocasi贸n con las duras realidades de la nueva era. Pese a sus amenazas y bravatas, no pudo poner fin al programa nuclear de la Rep煤blica Popular Democr谩tica de Corea y tampoco pudo hacerlo en la Rep煤blica Isl谩mica de Ir谩n. Adem谩s, tuvo que admitir el fracaso de algunas costos铆simas operaciones militares lanzadas por los Dem贸cratas (Afganist谩n y Siria, principalmente) y retirarse derrotado, militar y pol铆ticamente, lo cual explica la proliferaci贸n de art铆culos, informes y libros en EEUU que se preguntan por qu茅 la mayor potencia militar del planeta no puede ganar una guerra.[3]

Tampoco pudo Trump contener econ贸micamente a China o vetar la construcci贸n del estrat茅gico gasoducto que une Rusia con Alemania, esencial como suministro energ茅tico para numerosos pa铆ses de Europa. Con sus caprichos, soberbia e insultos, debilit贸 a la Alianza Atl谩ntica y se alien贸 el apoyo de sus socios europeos, un club de 鈥減otencias coloniales jubiladas鈥 (como 谩cidamente lo recordara Zbigniew Brzezinski) incapaces de contener las arremetidas estadounidenses ni siquiera en su entorno inmediato del Oriente Medio y as铆 evitar que las aventuras b茅licas de Washington produjeran millones de refugiados que, l贸gicamente, no ten铆an otro lugar al cual dirigirse sino a Europa, exacerbando las tendencias xen贸fobas de su poblaci贸n y fascistizando a las fuerzas conservadoras de numerosos pa铆ses. En resumen: con sus pol铆ticas Trump hizo que EEUU perdiera posiciones en el Sudeste Asi谩tico, en Asia Meridional, en Oriente Medio, en 脕frica y debilitara a sus tradicionales aliados europeos.

Como bien se se帽ala en este libro, la 煤nica regi贸n del planeta en la cual Trump cosech贸 algunas victorias fue Latinoam茅rica y el Caribe. En Sudam茅rica, pa铆ses como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia y Ecuador, am茅n de varios otros en Centro Am茅rica y el Caribe, ratificaron su inserci贸n como aliados incondicionales de Washington. Sin embargo, con la elecci贸n de Andr茅s Manuel L贸pez Obrador en M茅xico se puso en marcha un giro regional que luego se ratificar铆a, en Argentina, con la elecci贸n de Alberto Fern谩ndez y, m谩s tarde, en Bolivia, con la de Luis Arce, previo golpe de Estado perge帽ado para invalidar la leg铆tima victoria de Evo Morales en las elecciones presidenciales de octubre del 2019. No obstante, en Uruguay, en las postrimer铆as del mandato de Trump, la rueda de la fortuna girar铆a en sentido inverso y un gobierno conservador vendr铆a a desalojar al Frente Amplio luego de quince a帽os de gobierno.

A pesar de ello, hay razones para pensar que este penoso legado de Trump en nuestros pa铆ses est谩 dando claras se帽ales de agotamiento. En primer lugar, a causa de los cambios que se est谩n viviendo en Chile, la ya hundida 鈥渘ave insignia鈥 del modelo neoliberal, cuya poblaci贸n repudi贸 por una abrumadora mayor铆a la Constituci贸n pinochetista y construy贸 una nueva correlaci贸n de fuerzas muy favorable a sectores progresistas y de izquierda. En segundo lugar, cabe agregar lo ocurrido en Per煤 con la sorpresiva victoria de Pedro Castillo en las recientes elecciones presidenciales. Victoria que, con el objeto de invalidar el veredicto de las urnas, ha movilizado todos los poderes f谩cticos e institucionales de ese pa铆s, los cuales contaban, adem谩s, con el apoyo del desacreditado (y desafinado) coro internacional de supuestos defensores de los DDHH y la Democracia, encabezados por Mario Vargas Llosa y los grandes medios de prensa del mundo hispanoparlante. Y, por 煤ltimo, agotamiento tambi茅n en Colombia, escenario de grandes manifestaciones populares durante m谩s de dos meses, cosa que no se ve铆a en ese pa铆s desde los acontecimientos conocidos como El Bogotazo en 1948. Todo ello se帽ala la progresiva frustraci贸n del proyecto econ贸mico-pol铆tico que con tanto 茅nfasis fuera impulsado por Washington en esta parte del mundo.

A lo anterior es preciso sumar un dato para nada menor: el estrepitoso fracaso del proyecto de impulsar un 鈥渃ambio de r茅gimen鈥 en Cuba, Venezuela y Nicaragua. La intensificaci贸n de las sanciones econ贸micas contra estos pa铆ses, la renovada agresividad del criminal bloqueo en tiempos de pandemia en contra de Cuba y Venezuela, los ataques apelando a toda la artiller铆a de las Guerras de Cuarta Generaci贸n en contra del Gobierno bolivariano no lograron conmover los cimientos de los pa铆ses agredidos, sumando un nuevo rev茅s para una pol铆tica sostenida con singular sa帽a y crueldad por la Casa Blanca por m谩s de sesenta a帽os en algunos casos como el cubano.

Tal como lo demuestra de modo contundente este libro, la herencia del trumpismo es sin duda alguna negativa, muy negativa, profundizando las 鈥渇racturas internas鈥 que desgarran a la sociedad y a la pol铆tica de EEUU. Trump precipit贸 a煤n m谩s la ruptura del entramado social de lo que en la sociolog铆a norteamericana de los a帽os sesenta era exaltado como el modelo m谩s acabado de una sociedad perfectamente integrada, en donde el consenso en torno a normas y valores fundamentales hab铆a puesto fin a la lucha de clases. Toda la obra de Talcott Parsons y sus disc铆pulos, dentro y fuera de EEUU, se asentaba sobre esa premisa a partir de la cual se derivar铆a la teor铆a de la modernizaci贸n de las sociedades perif茅ricas, torpemente pautada seg煤n el irrepetible modelo estadounidense. Pero al acentuar la distancia entre los 鈥haves鈥 y los 鈥have-nots鈥 y al concentrar escandalosamente la riqueza en el 1 % m谩s rico de la poblaci贸n, Trump termin贸 de liquidar el consenso parsoniano, contribuyendo a la veloz evaporaci贸n del 鈥American dream鈥, fogoneando la lucha de clases (discretamente caracterizada como una anodina 鈥減uja redistributiva鈥 entre multimillonarios y la gente del com煤n) e infligiendo graves lesiones a la legitimidad del capitalismo estadounidense.

En el terreno de la pol铆tica, su administraci贸n, tanto por su contenido como por lo que el profesor mexicano Daniel Cos铆o Villegas llamaba 鈥渆l estilo personal de gobernar鈥, foment贸 hasta extremos poqu铆simas veces visto en la historia de EEUU (a excepci贸n de la Guerra Civil y los primeros a帽os del New Deal de Franklin D. Roosevelt) la polarizaci贸n y el encono entre las dos fuerzas pol铆ticas tradicionales, tornando cada vez m谩s dif铆cil alcanzar el tan necesario 鈥渃onsenso bipartidario鈥. Un legado adicional de su gesti贸n a煤n m谩s preocupante en el plano de la pol铆tica dom茅stica de EEUU es la alarmante reconstrucci贸n que, en clave fascistizante, Trump hizo del partido Republicano.

Aqu铆 hay dos dimensiones a examinar: una, la radicalizaci贸n de sus posturas de derecha y, dos, la dotaci贸n del partido de una base plebeya que nunca hab铆a tenido sino en magnitudes muy reducidas. Antes de Trump, el Republicano era un partido m谩s bien elitista, refractario a los sindicatos y las organizaciones populares y con inocultables veleidades aristocr谩ticas. Apelaba m谩s bien al voto de las, por entonces, pr贸speras capas medias y, ocasionalmente, captaba alguna fracci贸n peque帽a de los elementos m谩s conservadores entre los 鈥渂lancos pobres鈥, los afroamericanos y los latinos. Pero aquellas sufrieron un progresivo empobrecimiento en los 煤ltimos cuarenta a帽os, desde los dorados a帽os ochenta del neoconservadurismo de Ronald Reagan, y sus lealtades pol铆ticas fueron lentamente mudando.

Dotado de inadvertidas cualidades de demagogo, Trump cambi贸 ciertos componentes del discurso de los republicanos y, con ello, la composici贸n social del electorado y de parte de su militancia. Lo convirti贸 en un partido de derecha populista y en ese proceso barri贸 a todos sus oponentes dentro de esa fuerza pol铆tica. Al d铆a de hoy, mediados del 2021, Trump es la 煤nica figura nacional presidenciable de los republicanos. Una reciente encuesta de Reuters/IPSOS, por ejemplo, se帽ala que el 63 % de los republicanos entrevistados cree que Joe Biden les rob贸 la 煤ltima elecci贸n y cerca de un 70 % opina que deber铆a ser candidato en 2024.[4] Adem谩s, hay que recordar que Trump obtuvo la friolera cifra de 74.222.958 votos, o el 46,8 % de los votos emitidos. Eso es m谩s de lo que cualquier otro candidato presidencial haya ganado en la historia de EEUU, con la excepci贸n de Biden.

No menos importante para el futuro de la democracia en EEUU son los acontecimientos que tuvieron lugar el 6 de enero del 2021, cuando el Congreso deb铆a proclamar a Joe Biden como el 46.潞 presidente de EEUU. Para la ocasi贸n, Trump llam贸 a sus seguidores a protestar en las afueras del Capitolio para expresar su repudio a lo que, seg煤n 茅l, hab铆a sido un fenomenal 鈥渞obo electoral鈥 y evitar con su presencia que los congresistas legalizaran ese presunto atraco. El resultado fue una multitudinaria manifestaci贸n en la cual tanto quienes votaron por Trump como quienes jam谩s votaron en elecci贸n alguna (pero que ahora se sent铆an representados por el liderazgo mesi谩nico de Trump) apelaron a la violencia. Muy bien pertrechados con armas y dispositivos de comunicaci贸n, arrollaron a su paso a los cordones policiales dispuestos en la zona e ingresaron al Capitolio cometiendo toda clase de desmanes y poniendo en riesgo la vida de algunos de los congresistas m谩s demonizados por esos fan谩ticos que solo pudieron salvarse gracias a una r谩pida evacuaci贸n del Senado y la C谩mara de Representantes.

Entrevistas posteriores realizadas a algunos de los protagonistas de ese suceso son estremecedoras. Ni uno de ellos fue capaz de exponer un argumento racional, sino que eran interminables invocaciones a la necesidad de combatir al enemigo, 隆Satan谩s! (隆sic!), que estaba destruyendo a EEUU con la complicidad de la clase pol铆tica y, muy especialmente, de los dem贸cratas. Otros dec铆an que era la eterna lucha entre la luz y las tinieblas, o entre el bien y el mal, y que Trump representaba la 煤nica esperanza en ese decisivo combate. Varios dec铆an que era imprescindible e impostergable recuperar al pa铆s que, debido a las infames maniobras de China y Rusia, hab铆a ca铆do en las garras del comunismo internacional. Otros pregonaban que hab铆a que defenderlo de las hordas de narcotraficantes, violadores y criminales que invad铆an desde el sur, en clara alusi贸n a la migraci贸n mexicana y centroamericana, y que, nuevamente, Donald Trump era el 煤nico capaz de realizar esa tarea.

Delirantes predicadores, pastores de ins贸litas 鈥渋glesias鈥, estafadores expertos en recaudar fondos entre los fanatizados e ingenuos pros茅litos, racistas, supremacistas, hom贸fobos, mis贸ginos, islamof贸bicos, terraplanistas y millones de personas con sus mentes destruidas por la publicidad y la locura institucionalizada en una sociedad ganada por la violencia y el odio se juntaron para tomar por asalto al Capitolio. Se dieron all铆 cita los detritos humanos producto de la prolongada descomposici贸n de la sociedad estadounidense, s煤bitamente irrumpiendo desde sus madrigueras convocados por un h谩bil e inescrupuloso demagogo que les confiri贸 un sentido a sus alienadas y miserables existencias. Pero m谩s all谩 de esta valoraci贸n, lo cierto es que esa multitud informe y desquiciada se aglutin贸 para conformar un enorme movimiento de masas alimentado en su odio y su fanatismo por un permanente bombardeo de mensajes disparados desde las redes sociales y los medios alternativos controlados por la extrema derecha. Nunca antes hab铆a existido en EEUU un fen贸meno sociopol铆tico y cultural de este tipo, tanto por su calidad como por su n煤mero.

Adem谩s, porque no solo hay votos, millones de votos, sino que tambi茅n hay muchas armas, realiza entrenamientos militares y, en no pocos casos, cuenta con la aquiescencia de las autoridades locales. Seg煤n estimaciones del New York Times y The Guardian, esta fuerza de extrema derecha suma por lo menos unos 20.000 milicianos armados reclutados entre unos trescientos grupos de extrema derecha, la cuarta parte de los cuales est谩 formada por veteranos de las Fuerzas Armadas de EEUU.[5] Y, fieles al mensaje de su F眉hrer idolatrado, siguen diciendo que les robaron la elecci贸n y que la historia reci茅n comienza, prometiendo un ejemplar escarmiento a los enemigos de la patria una vez que su l铆der retorne a la Casa Blanca en 2024鈥 隆o antes! No exageran un 谩pice quienes aseguran, dentro y fuera de EEUU, que su et茅rea y fr谩gil democracia y su institucionalidad republicana est谩n en grave peligro.

Dadas las reflexiones aqu铆 expuestas, todas ellas producto de la lectura del libro que la lectora o el lector tienen en sus manos, se comprende la trascendental importancia que reviste el riguroso examen de la naturaleza del legado de Trump tanto en el plano dom茅stico como en el cambiante y turbulento tablero geopol铆tico internacional. Las p谩ginas que siguen ser谩n de gran utilidad en ese esfuerzo y, debido a ello, solo me resta felicitar muy sinceramente a quienes contribuyeron a redactar cada uno de sus cap铆tulos y a CLACSO por haberlo publicado.

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Referencias

Allen, Jonathan (2021), 鈥淭rump鈥檚 Back. here鈥檚 what his re-entry means for 2024鈥, NBC News, https://www.nbcnews.com/politics/donald-trump/trump-s-back-here-s-what-his-re-entry-means-n1269136.

Boron, Atilio (1994), Towards a post-hegemonic age? The end of the pax Americana, Security Dialogue, vol. 25, n煤m. 2, pp. 211-221.

Biden, R. Joseph (2020, marzo-abril), 鈥淲hy America must lead again鈥, Foreign Affairs, vol. 99, n煤m. 2, pp. 64-76.

Hagopian, Joachim (2015, 13 de febrero), 鈥淲hy US loses every war it starts and starts every war?鈥, The Bulletin- Journal of Downtown Toronto, https://thebulletin.ca/why-us-loses-every-war-it-starts-and-starts-every-war.

Isenbert, Davis (2019, 1 de febrero), 鈥淲hy America can鈥檛 win wars鈥, Asia Times, https://asiatimes.com/2019/02/why-america-cant-win-wars.

Pilkington, Ed (2020), 鈥溾橭ur Worst Nightmare鈥: Will Militias Heed Trump鈥檚 Call to Watch the Polls?鈥, The Guardian, https://www.theguardian.com./world/2020/oct/09/us-militias-trump-election-day-covid-guns.

Notas

[1] Ver Atilio Boron, 1994, 鈥淭owards a post-hegemonic age? The end of the pax Americana鈥, Security Dialogue, vol. 25, n煤m. 2, pp. 211-221.

[2] Joseph R. Biden, 2020, marzo-abril, 鈥淲hy America must lead again鈥, Foreign Affairs, vol. 99, n煤m. 2, pp. 64-76.

[3] Solo a t铆tulo de ejemplo, ver: Davis Isenbert, 2019, 1 de febrero), 鈥淲hy America can鈥檛 win wars?鈥, Asia Times, https://asiatimes.com/2019/02/why-america-cant-win-wars; Joachim Hagopian, 2015, 13 de febrero, 鈥淲hy US loses every war it sarts and starts every war鈥, The Bulletin- Journal of Downtown Toronto, https://thebulletin.ca/why-us-loses-every-war-it-starts-and-starts-every-war.

[4] Jonathan Allen, 2021, 鈥淭rump鈥檚 Back. here鈥檚 what his re-entry means for 2024鈥, NBC News, https://www.nbcnews.com/politics/donald-trump/trump-s-back-here-s-what-his-re-entry-means-n1269136.

[5] Ed Pilkington, 2020, 鈥溾橭ur Worst Nightmare鈥: Will Militias heed Trump鈥檚 call to watch the polls?鈥, The Guardian, https://www.theguardian.com./world/2020/oct/09/us-militias-trump-election-day-covid-guns.

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Fuente: Lahaine.org