December 1, 2022
De parte de Nodo50
188 puntos de vista

Seg煤n los principales medios de comunicaci贸n, la democracia ha triunfado en Estados Unidos, ya que Biden ha conservado una estrecha mayor铆a en el Senado en las elecciones de mitad de mandato. Pero es una lectura superficial. Si profundizamos, vemos una gran podredumbre del sistema pol铆tico. Hoy m谩s que nunc, la democracia est谩 en peligro, especialmente ahora que Trump ha vuelto a declarar su candidatura para las pr贸ximas elecciones presidenciales.

En
el
Estado
de la Uni贸n

en marzo de 2022 el Presidente Biden habl贸 en respuesta a la guerra
en Ucrania de la gran lucha entre pa铆ses democr谩ticos y
autocr谩ticos en todo el mundo. Pero es posible que la batalla entre
democracia y autocracia tenga que librarse sobre
todo
dentro del
propio Estados Unidos.

El
factor Trump

La
putrefacci贸n del sistema pol铆tico se inici贸 hace mucho tiempo.
Desde
la Segunda Guerra Mundial

el partido republicano ha estado coqueteando con figuras paranoicas,
extremadamente conservadoras y derechistas (1).
Personas
como Joseph McCarthy (2),
Barry Goldwater, Richard Nixon, Ronald Reagan, Newt Gingrich (3)
y
Pat Buchanan (4)
prepararon el camino para una figura como Trump. En otras palabras,
la podredumbre ya tiene d茅cadas y est谩 profundamente arraigada en
el partido republicano.

En otros pa铆ses la extrema derecha germina invariablemente junto a los partidos mayoritarios. Pero en Estados Unidos el sistema electoral no lo permite, por eso la extrema derecha tiene que echar ra铆ces dentro de uno de los dos grandes partidos.

Trump
prolong贸 el proceso de derechizaci贸n y podredumbre que ya existe
desde la
d茅cada de 1950,
pero hizo m谩s que eso. Desde su llegada a la Casa Blanca aceler贸 el
proceso de putrefacci贸n y empez贸 a controlar
el Partido
Republicano.

Noticias falsas

El
sello de Trump son las fake news. Durante su mandato lanz贸 una media
de m谩s de siete mentiras
o declaraciones enga帽osas diarias. Y lo que es m谩s grave, gran
parte de sus base electoral las cre贸. Por ejemplo, tres
cuartas partes de los
votantes republicanos
sigue convencido de que Biden rob贸 las elecciones. La
mitad de sus partidarios

cree que luch贸 contra el abuso sexual infantil en altas esferas del
Partido
Dem贸crata
(5).

Las
noticias falsas y las teor铆as de la conspiraci贸n no son nada nuevo
en Estados Unidos, pero Trump ha conseguido convertir estos inventos
en una
sola gran historia

y darle legitimidad presidencial. El Partido
Republicano
ha dejado atr谩s la verdad y la realidad. Los hechos y la ciencia ya
no cuentan.

Tres
cuartas partes de los republicanos considera que una mala reacci贸n a
la vacuna es
m谩s arriesgado que contraer el propio
covid-19
.
Martin Wolf de
Financial Times
cita
a Timothy
Snyders
:
芦La posverdad
es igual al prefascismo y Trump es nuestro presidente de la
posverdad禄. Wolf a帽ade:
芦Si la verdad es subjetiva, la violencia decide. Entonces no
puede haber una verdadera democracia, solo
habr谩 espacio para las bandas de matones rivales o para la banda
dominante del l铆der禄.

Radicalizaci贸n, polarizaci贸n
y violencia

Durante
mucho tiempo proliferaron
en Estados Unidos las
creencias extremistas, odiosas y violentas, pero en la mayor铆a de
los casos estaban confinadas a los m谩rgenes del debate pol铆tico.
Durante la presidencia de Trump y a trav茅s de sus acciones se han
鈥渘ormalizado鈥 opiniones como la 鈥渟upremac铆a blanca鈥, la
islamofobia, la homofobia o las teor铆as conspirativas salvajes. Se
convirtieron en la corriente principal y cada vez m谩s personas
comenzaron a compartir y promover esos puntos de vista.

Tras
la mortal actuaci贸n de grupos neonazis en Charlottesville en 2017
Trump como presidente habl贸 de 芦gente
muy buena

entre los manifestantes. Bajo su mandato, nunca hubo ning煤n problema
con declaraciones abiertamente racistas o demostraciones de odio
hacia las mujeres.

Foto: Manifestaci贸n de neonazis en Charlottesville en 2017 (Anthony Crider, Flickr / CC BY 2.0)

Los
partidarios de Trump tambi茅n se radicalizaron por la infiltraci贸n
de grupos fascistas

en canales pro-Trump, con el objetivo de empujar a sus partidarios
hacia la extrema derecha. Aparentemente con 茅xito.

Trump
ha logrado fusionar ideas extremistas y a veces marginales muy
diferentes en un
proyecto pol铆tico 煤nico y claro
.
Un proyecto que hace que la gente se sienta parte de algo que
trasciende
a s铆 mismo

y consigue movilizarlos. Ese movimiento y esa movilizaci贸n tambi茅n
muestran rasgos cada vez m谩s violentos. El asalto al Capitolio del 6
de enero de 2021 fue la culminaci贸n
de cuatro a帽os de escalada de violencia de la extrema derecha, desde
los manifestantes con antorchas en Charlottesville
que gritaban contra los negros y los jud铆os, milicias
fuertemente armadas

que se manifestaron contra el confinamiento, hasta los planes para
secuestrar y posiblemente eliminar al
gobernador
de Michigan
.

Se
estima que actualmente hay cientos
de grupos paramilitares

que operan en Estados Unidos. Algunos poseen armas muy pesadas.
Juntos cuentan con unos 50.000
miembros
.
Estados Unidos est谩 saturado de 400
millones de armas de fuego
,
incluidos
al menos 20
millones de fusiles de asalto
,
la
mayor铆a de los cuales son propiedad de bribones de derechas. El gran
apoyo electoral con el que cuenta Trump da vida a los grupos
paramilitares de extrema derecha y los hace m谩s audaces.

Los
supremacistas blancos y otros extremistas de derecha fueron
responsables de dos tercios de todos los atentados
y complots terroristas

en el territorio de Estados Unidos. La mitad de esa violencia se
dirigi贸 contra
manifestantes. Los colegios electorales, las escuelas, los centros
m茅dicos y el personal de las bibliotecas en muchos lugares est谩n
siendo asediados
por bandas neofascistas
.
Recuerda a las bandas de matones fascistas de la
d茅cada de 1930.

Esta
radicalizaci贸n se traduce en una polarizaci贸n extrema: o se est谩 a
favor de Trump o se est谩 en contra. Su estilo provocador alimenta
perfectamente esta polarizaci贸n. Cada vez que se pasa de la raya y
se le ataca por ello, puede gritar que sus adversarios intentan
coartar su libertad de expresi贸n.

Los
medios de comunicaci贸n dominantes desempe帽an un papel fundamental
en
esa polarizaci贸n. Los arrebatos de
fuerza
de Trump garantizan el espect谩culo y son buenos para las cifras de
venta y, por tanto, para los ingresos publicitarios. La degeneraci贸n
de figuras como Trump es un efecto secundario de lo que Thomas
Decreus describe como democracia del espect谩culo, pero que es
extremadamente peligroso (6).

Una
polarizaci贸n tan extrema hace pr谩cticamente imposible el
funcionamiento democr谩tico, sobre todo si se cuestiona hasta el
propio resultado electoral. El
antes citado
Martin
Wolf

se pregunta con raz贸n: 芦驴C贸mo puede funcionar la democracia
si la mayor铆a de los votantes de uno de los dos partidos principales
cree que las elecciones que
se han perdido
son una
selecciones
que
han sido robadas?
驴C贸mo se puede obtener el poder de forma pac铆fica y mantenerlo de
forma leg铆timo? En
煤ltima instancia, 驴qui茅n
decide, aparte de la violencia?禄

Control sobre el partido

En
seis a帽os Trump ha conseguido doblegar por completo al Partido
Republicano
a su voluntad. Muchos de los parlamentarios, gobernadores y alcaldes
son ac贸litos
fieles

de Trump. Un
93%
de los candidatos preferidos de Trump ganaron las primarias
republicanas. Muchos de ellos no fueron elegidos en estas elecciones
intermedias, pero eso no impide que los parlamentarios republicanos
est茅n a煤n m谩s en sinton铆a con 茅l que antes.

Muchos
miembros del partido que no est谩n de acuerdo con 茅l no se atreven a
abrir la boca, por
miedo
de ser atacados en las
redes sociales

o a
que en las pr贸ximas nominaciones pase por delante de ellos un
aspirante que est谩 m谩s en la l铆nea de Trump. As铆, ocho
de los diez republicanos

que votaron en la C谩mara de Representantes para destituirlo por el
asalto al Capitolio se jubilaron o fueron expulsados en las
elecciones internas del partido debido
a
su presi贸n.

El
Partido
Republicano
ya no se define por ideolog铆a o convicci贸n, sino principalmente por
lealtad
a Trump
.
Qued贸
muy claro tras la negativa de la gran mayor铆a de su partido a
pronunciarse contra su papel en el asalto al Capitolio.

Su
popularidad ha ca铆do recientemente, pero sus seguidores siguen
siendo numerosos. Entre los partidarios republicanos, puede contar
con la aprobaci贸n de 65%.
Para la pr贸xima carrera a la Casa Blanca el
48%

de
los republicanos prefiere a Trump, es
decir, casi
el doble de su presunto oponente, Ron De Santis, el actual gobernador
de Florida.

Control sobre las
instituciones

Bajo
el liderazgo de Trump los republicanos est谩n trabajando para socavar
y destruir la democracia desde adentro. Lo hacen infiltr谩ndose
en las m谩s altas esferas

de los estados y del
gobierno federal.

Actualmente
ya cuentan con la
mayor铆a del poder judicial federal
,
incluido el superpoderoso Tribunal Supremo. En las elecciones de
mitad de mandato tambi茅n prevalecen
en
la C谩mara de Representantes.

Actualmente
controlan al menos la mitad de los gobiernos estatales m谩s
influyentes del pa铆s. Y quiz谩s lo m谩s importante, planean
obtener el control de
las comisiones electorales

en los estados nombrando personal leal a Trump. En bastantes estados
ya lo han conseguido, lo
que en caso necesario
facilitar谩 la declaraci贸n de ilegalidad del resultado de las
elecciones presidenciales de 2024.

Al
fin y al cabo, Trump seguir谩 contando con una maquinaria
propagand铆stica muy potente, tanto a trav茅s de los medios de
comunicaci贸n como de las redes sociales (alternativas), en parte
gracias a Musk. Tambi茅n nombr贸 a muchos jueces
conservadores

y convirti贸 el
Tribunal Supremo en un basti贸n conservador.

Socavar la democracia

No
ser铆a la primera vez que un sistema parlamentario occidental es
socavado y destruido desde dentro. Pensemos en gran parte de las
democracias europeas de la
d茅cada de 1930
y, m谩s recientemente, en Turqu铆a, Hungr铆a, Filipinas, El
Salvador鈥

En
su libro C贸mo
mueren las democracias

dos profesores de Harvard describen que la historia demuestra que ni
siquiera es tan dif铆cil. La eliminaci贸n del sistema democr谩tico
requiere una serie de cosas: conquistar el control del poder
judicial, de los servicios de inteligencia y de las fuerzas
policiales; dejar fuera de juego a la oposici贸n pol铆tica y,
preferentemente, a los medios de comunicaci贸n; poner de su lado a la
茅lite econ贸mica y cultural en la medida de lo posible; y, por
煤ltimo, doblegar el sistema electoral a su voluntad (7).

Est谩
muy
claro que Trump ya ha recorrido una buena parte de este camino. Si se
vuelven a cuestionar
las pr贸ximas elecciones presidenciales de 2024, podr铆a provocar el
caos y una grave crisis
constitucional
.

Seg煤n
Robert
Reich

anterior ministro de Trabajo en Estados Unidos, 芦el
protofascismo de Donald Trump representa la mayor amenaza interna
para la democracia estadounidense desde la Guerra Civil禄
(1861-1865). Reich tiene m谩s que raz贸n, sin embargo, tenemos que
profundizar un poco m谩s.

Es
cierto que Trump tiene una gran responsabilidad en el alto grado de
putrefacci贸n de la situaci贸n pol铆tica actual en Estados Unidos,
pero el problema es m谩s profundo y no depende de su persona o
carisma. En caso de que Trump se vea abatido por una enfermedad o
tenga que abandonar por acciones legales, puede
ser sustituido f谩cilmente

por el gobernador protofascista de Florida Ron DeSantis, que
potencialmente a煤n es m谩s peligroso.

Hay
al menos dos defectos fundamentales del sistema pol铆tico
estadounidense que permiten y perpet煤an la actual podredumbre: la
p茅sima condici贸n social de gran parte de la poblaci贸n -de la que
los dem贸cratas son en parte responsables- y el control de las
grandes empresas
sobre la pol铆tica.

El
cementerio social y la responsabilidad de los dem贸cratas

Un
58%
de los ciudadanos del pa铆s m谩s rico del mundo vive al
d铆a.
A menudo deben
aceptar dos o tres trabajos para no caer en la pobreza. Muchos
mayores de 65 a帽os tampoco pueden permitirse jubilarse y siguen
trabajando, literalmente, hasta caer muertos.

Foto: Una pareja de indigentes en San Francisco (Franco Folini, Flickr)

Unos
130
millones de estadounidenses

(un
40%)
no tienen suficiente dinero en el banco para hacer frente a una
emergencia de 400 d贸lares. De estos, 80
mill
ones
(el
25%)
aplazan
el tratamiento de una enfermedad grave debido a su coste. En este
pa铆s de alta tecnolog铆a una
de cada nueve personas
se
acuesta con hambre.

En
ning煤n lugar del mundo occidental la brecha entre ricos y pobres es
tan grande como aqu铆. El 0,1%
de los ricos

posee lo mismo que el 90% de los de abajo.

Los
republicanos no
son en absoluto los 煤nicos responsables de esta situaci贸n.
Los dem贸cratas tambi茅n
aplicaron
pol铆ticas de austeridad antisociales. Es
imperdonable que
un partido que se dice progresista haya permitido esta degradaci贸n
social.

Las
personas que retrocedieron socialmente
en los 煤ltimos 40 a帽os se sienten
abandonadas
por los dem贸cratas y empiezan
a buscar alternativas. Una proporci贸n aterradoramente grande de la
poblaci贸n de Estados Unidos est谩 aparentemente tan perturbada
quebusca de un l铆der fuerte, aunque ese l铆der diga las mayores
tonter铆as e incluso vaya en contra de sus propios intereses.

No
es de extra帽ar que Trump tenga muchos seguidores entre las
capas sociales con poca educaci贸n
,
en
este
caso sobre
todo
de la poblaci贸n blanca. Las pasadas elecciones de medio t茅rmino
mostraron una vez m谩s que
los dem贸cratas han perdido parte de su base tradicional de
la
poblaci贸n trabajadora
.

La
historia demuestra que un cementerio social es un excelente caldo de
cultivo para que florezca la extrema derecha. Vemos
que hoy ocurre lo
mismo en otros pa铆ses como Hungr铆a, Brasil (Bolsonaro), Turqu铆a,
India鈥

Resulta
imposible
ignorar la conclusi贸n: la putrefacci贸n de la pol铆tica ha tenido
lugar sobre todo en el seno
del partido republicano, pero los dem贸cratas han contribuido a crear
un terreno f茅rtil para ello. Pero la podredumbre no se limita a los
pol铆ticos, sino que hay que cavar una capa m谩s profunda. Hay que
ver qui茅n controla esa clase.

El
papel de la 茅lite econ贸mica

En un pa铆s
capitalista el alto grado de espect谩culo hace que sea f谩cil tener
la impresi贸n de que el pol铆tico es quien toma las decisiones
pol铆ticas m谩s importantes,
pero
entre bastidores son las grandes empresas quienes
marcan las l铆neas y definen las principales orientaciones.

Un
gobierno puede permitirse un cierto margen, pero tiene
un margen de maniobra limitado.
Cuando las fuerzas progresistas se hacen con una parte del poder del
Estado, como por ejemplo en Grecia durante la crisis del euro, se
acaba la partida
(8).

La
clase pol铆tica est谩, por as铆 decirlo, atada con una correa a los
grandes grupos de capital. Ese control -o correa- en Estados Unidos
es m谩s obvio que en ning煤n otro pa铆s. En la crisis del
coronavirus
los gigantes farmac茅uticos fueron
los protagonistas
y obtuvieron
enormes
beneficios. Ahora son los gigantes de la energ铆a los que tienen
secuestrada la crisis clim谩tica y est谩n ganando
dinero
a costa de la
ciudadan铆a
con
la actual crisis energ茅tica.

Y
hoy es la industria militar la que alimenta la fiebre de la guerra y
se hace con grandes beneficios. En 2008 fueron los grandes bancos
estadounidenses los responsables de
la crisis financiera, pero fueron las
personas
trabajadoras
quienes
pagaron el precio.

Ese control se hace a煤n m谩s evidente en las campa帽as electorales. Para ser elegido en Estados Unidos, hay que contar con un presupuesto muy elevados para la campa帽a y este proviene principalmente del sector empresarial. Por ejemplo, Biden pudo contar con el apoyo financiero masivo de Wall Street en las 煤ltimas elecciones presidenciales, al igual que Hillary Clinton y Obama antes.

La
茅lite econ贸mica selecciona as铆
a 芦su禄 personal pol铆tico. Ese
mismo control f茅rreo fue
el que
tambi茅n impidi贸 que el muy popular pero de izquierda Bernie Sanders
fuera
candidato presidencial de
los dem贸cratas. Para las grandes empresas una persona as铆 es
simplemente impensable.

Foto: Bernie Sanders (berniesanders.com)

La
historia nos ense帽a que la 茅lite econ贸mica prefiere l铆deres
pol铆ticos voluntariosos y predecibles, pero
si no hay alternativa, no duda en ofrecer un salvavidas al buf贸n m谩s
descarado o irresponsable, siempre que defienda sus intereses. Eso
explica por qu茅 Trump dispuso de un
enorme
presupuesto

para ser elegido en 2016 y que al
principio de su mandato pudiera
contar con el
apoyo de
la gran
mayor铆a de la 茅lite econ贸mica

gracias a los importantes recortes fiscales que aprob贸 (9).
Incluso
despu茅s de asaltar el Capitolio, Trump sigue contando con su
generoso apoyo. En las
pasadas
elecciones
parciales
fue el mayor
recaudador de fondos

para su partido.

La
situaci贸n se
puede resumir de la siguiente manera:
la
茅lite econ贸mica no tolera una salida de izquierdas a la crisis
econ贸mica, solo
acepta una que se adapte a sus intereses. En un clima pol铆tico
polarizado esa
salida va
inevitablemente en
direcci贸n
a
la
extrema derecha. Este
es el destino de un sistema pol铆tico en el que, en 煤ltima
instancia, quienes
mandan son
las grandes empresas.

驴Qu茅 hacer?

Para
invertir esa tendencia deben ocurrir varias cosas. Para contrarrestar
la amenaza de la violencia armada hay que contener a las milicias
paramilitares. Esto tendr铆a que ir acompa帽ado de una revisi贸n y
depuraci贸n de las fuerzas policiales y del ej茅rcito, as铆 como de
un cambio en la ley de armas.

Para
eliminar el caldo de cultivo de la extrema derecha se
necesita
una especie de nuevo
contrato social

o, mejor dicho, un Marshall plan social. Sus
principales ingredientes son
una
fiscalidad justa, una sanidad accesible, el aumento de los salarios
(m铆nimos) y de las jubilaciones, y el abaratamiento de la ense帽anza
superior.

El
propio sistema pol铆tico tambi茅n
necesita un profundo reseteo,
lo
que
implica varios aspectos que trascienden este art铆culo. A煤n m谩s
fundamental es acabar
con
el control de la 茅lite econ贸mica -no elegida- sobre la toma de
decisiones pol铆ticas, lo
cual solo
ser谩 posible si se acaba
con
su poder desproporcionado.

Deshacer la
polarizaci贸n y recuperar un debate pol铆tico sereno exigir谩 poner
bajo control democr谩tico los medios de comunicaci贸n y las redes
sociales, ahora en manos de poderosos grupos de capital.

As铆 que
queda mucho trabajo por hacer, pero la situaci贸n no es tan
desesperada. Con la llegada de Bernie Sanders se ha
conmocionado profundamente el panorama pol铆tico de los partidos
estadounidenses. Tras las campa帽as electorales de 2016 y 2020 ha
comenzado un nuevo movimiento esperanzador. Como
en muchos otros pa铆ses del mundo, estas
fuerzas progresistas se enfrentan a un reto enorme.


Notas:

(1) En la d茅cada de 1950 McCarthy organiz贸 una
caza de brujas de anticomunistas. En la d茅cada de 1960 fue el muy
conservador Barry
Goldwater
-amigo 铆ntimo del
cazador de comunistas Joseph McCarthy- quieen fue candidato
presidencial en 1964.
A partir de la d茅cada de 1970 el partido
republicano se dirigi贸 deliberadamente a los votantes racistas de
los estados del sur. Se aprovech贸 de sus temores y los aviv贸
tambi茅n para establecer all铆, con 茅xito, un basti贸n republicano.
Fue la llamada 鈥estrategia
sure帽a
鈥 de Nixon y otros.

Con el advenimiento de Ronald Reagan en la d茅cada de 1980 el
gobierno fue calificado de inherentemente malo. En las d茅cadas de
1980 y 1990 Newt
Gingrich
envenen贸 la
cultura pol铆tica de Estados Unidos. Utiliz贸 teor铆as conspirativas
e invectivas para desacreditar a sus oponentes pol铆ticos. Con una
pol铆tica de obstrucci贸n hizo pr谩cticamente imposible la
cooperaci贸n entre ambos partidos.

(2) Joseph
McCarthy
fue un pol铆tico de
extrema derecha del Partido Republicano. En parte bajo su impulso, se
desat贸 a mediados de la d茅cada de 1950 una verdadera caza de brujas
contra personas progresistas, que se present贸 como una campa帽a
contra el comunismo. La t谩ctica utilizada para acusar a la gente
sobre la base de pruebas d茅biles o incluso inexistentes recibi贸 su
nombre: mccarthyismo.

(3) Newt
Gingrich
fue miembro de la
C谩mara de Representantes de 1979 a 1999. Fue su presidente entre
1995 y 1999.

(4) Pat
Buchanan
es un republicano
archiconservador que ha sido asesor de varios presidentes.
Especialmente en la d茅cada de 1990 pas贸 a primer plano. Seg煤n 茅l,
la represi贸n de la inmigraci贸n era demasiado laxa. Consideraba la
homofilia 芦actos antinaturales禄. En un infame
discurso
advirti贸 de una
guerra cultural: 芦Hay una guerra religiosa en este pa铆s. Es una
guerra cultural, tan crucial para el tipo de naci贸n que seremos como
la propia Guerra Fr铆a, porque esta guerra es sobre el alma de
Estados Unidos禄.

(5) Se trata de la teor铆a de la conspiraci贸n totalmente demencial llamada QAnon. Sus defensores creen que los dem贸cratas, los s煤perricos y los famosos de Hollywood controlan el mundo y se dedican a la pedofilia. Est谩n convencidos de que Trump, como Mes铆as, est谩 luchando contra estas fuerzas sat谩nicas.

(6) Thomas
Decreus
: 芦En una
democracia del espect谩culo el conflicto pol铆tico se crea o fomenta
profesionalmente y luego se desata en la sociedad. El conflicto es un
producto pol铆tico-comercial y, por lo tanto, refleja cada vez menos
las l铆neas de fractura que prevalecen en la sociedad, pero crea sus
propias l铆neas de fractura adaptadas a un complejo
medi谩tico-pol铆tico y a una audiencia de consumidores de medios. En
la medida en que consiguen suscitar fuertes emociones en el p煤blico
-y, por tanto, se convierten en productos medi谩ticos interesantes-,
estas fallas creadas siguen resonando y, por tanto, son cada vez m谩s
reales鈥.

(7) Levitsky S. y Ziblatt D.,
C贸mo mueren las democracias,
Nueva York, 2018, p. 77v.

(8) En Grecia el gobierno de
izquierdas liderado por Syriza y apoyado por una convincente mayor铆a
en un refer茅ndum quer铆a una salida social a la crisis de la deuda.
Sin embargo, el Banco Central Europeo lo hizo imposible al amenazar
con cortar el suministro de dinero. En ese momento cambi贸 el
gobierno de Syriza.

(9) Sus guerras comerciales,
sus pol铆ticas inconstantes y sus v铆nculos con la extrema derecha
erosionaron
ese apoyo.
Una parte importante de los empresarios no apoy贸 su pol铆tica
antiinmigraci贸n. Sin embargo, Trump podr铆a seguir contando con
capitalistas de sectores
como
la energ铆a, la
agroindustria, el transporte y la construcci贸n.

Fuente:
https://www.dewereldmorgen.be/artikel/2022/11/14/trump-en-de-politieke-verrotting-van-de-vs/

Esta traducci贸n se puede reproducir libremente a condici贸n de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebeli贸n como fuente de la traducci贸n.




Fuente: Rebelion.org