June 19, 2022
De parte de Kurdistan America Latina
271 puntos de vista

Turqu铆a en el gran bazar del armamento

La suerte de los kurdos -y de otros- se juega en el gran bazar armament铆stico que ha abierto estos d铆as entre Estados Unidos y Turqu铆a para eliminar el veto de Recep Tayyip Erdogan a la entrada en la OTAN de Suecia y Finlandia, que simpatizan con el PKK, considerado por Ankara como una organizaci贸n terrorista junto a las YPG, las brigadas kurdas sirias de Kobane y Rojava. Nada importa el que hayan dirigido heroicamente la lucha contra el Califato en 2014, en lugar de nosotros, los occidentales, algo parecido a lo que hoy hacen los ucranianos contra la Rusia ocupante.

Pero todo eso parece olvidado, igual que hemos olvidado los 15.000 muertos kurdos y las promesas incumplidas de Occidente de protegerlos de la represi贸n turca: en oto帽o de 2019, Donald Trump retir贸 las tropas de la frontera siria, dejando a Erdogan v铆a libre para la matanza. La fuerza amortiguadora que substituy贸 a los norteamericanos fueron entonces los rusos. Una amarga ocurrencia circula hoy por Oriente Medio, donde Turqu铆a e Israel siempre tienen carta blanca: tardaron 70 d铆as en 鈥渟er todos ucranianos鈥, pero est谩n tardando m谩s de 70 a帽os en 鈥渃onvertirse鈥 en kurdos o palestinos.

Turqu铆a, miembro de la OTAN desde 1952, est谩 de nuevo en guerra con los kurdos, con numerosas v铆ctimas civiles, pero la Alianza Atl谩ntica simula ignorancia. El 17 de abril, Ankara lanz贸 una nueva campa帽a militar en el Kurdist谩n iraqu铆 y en la Rojava siria. 鈥淒ebemos erradicar al PKK鈥 es la motivaci贸n declarada de Erdogan, que con este lema va recabando apoyos en su pa铆s, en su propio partido y fuera de 茅l. En realidad, los aviones y drones turcos -los mismos que act煤an en Ucrania contra los rusos- no s贸lo golpean a los kurdos, incluidos a los civiles, sino tambi茅n a la mayor铆a yezid铆 de Sinjar (Shengal), que fue objeto de atroces masacres y violaciones por parte de los yihadistas del ISIS. Tambi茅n fue atacada Kobane, un basti贸n contra el Califato -cuando estuve all铆 en octubre de 2014-, entonces ocupada en un 70% por los yijadistas apoyados por Ankara, que hoy siguen las 贸rdenes principalmente de Erdogan en Idlib.

Pero, 驴no eran estos kurdos los combatientes que hab铆amos celebrado como 鈥渉茅roes nuestros鈥? Est谩 claro que ya no lo son. De hecho, los italianos estamos prestando a Erdogan una importante ayuda b茅lica. Hasta el punto de que las incursiones turcas est谩n utilizando helic贸pteros italianos Mangusta (el AgustaWestland AW129), fabricados en Turqu铆a bajo licencia del italiano Leonardo.

Por supuesto, el primer ministro Draghi (que el mi茅rcoles recibi贸 a la dirigente finlandesa Sanna Marin) no quiere hablar de nada de esto, al igual que s贸lo habla en t茅rminos vagos acerca del env铆o de armas a Ucrania, tema sobre el que ten铆a previsto dirigirse al Parlamento el jueves ante diputados y senadores, que s贸lo pudieron ser espectadores de su discurso.

Pero para Erdogan no basta el silencio c贸mplice: para acabar con los kurdos, quiere m谩s armas. El Sult谩n -que chantajea a Europa con dejar pasar a los refugiados y ha visto explotar la inflaci贸n hasta el 70%, con la lira turca en m铆nimos hist贸ricos frente al d贸lar y el euro-, plantea el precio de no vetar la nueva ampliaci贸n de la OTAN. Ankara, adem谩s de poner fin al apoyo a los kurdos y acoger a supuestos miembros del PKK, exige el levantamiento del embargo de venta de armas decidido por Suecia y Finlandia tras los ataques de Ankara a los kurdos sirios. A esto se suma que Suecia haya acogido a miembros de la organizaci贸n de Fethullah Gulen (exiliado en Estados Unidos), considerado por Erdogan como responsable -junto a los propios norteamericanos- del fallido golpe de Estado en su contra del 14 de julio de 2016.

Para apuntalar sus pretensiones y armarse mejor, el Sult谩n turco acaba de enviar a su 鈥淕ran Visir鈥, el ministro de Asuntos Exteriores Mevlut Cavusoglu, a los Estados Unidos para mantener conversaciones con el secretario de Estado, Anthony Blinken, sobre los acuerdos previstos en el 鈥淢ecanismo Estrat茅gico Turqu铆a-Estados Unidos鈥, el formato diplom谩tico bilateral establecido en 2021 por Biden y Erdogan. Las relaciones entre ambos pa铆ses han pasado por altibajos, pero el punto m谩s bajo se alcanz贸 cuando Estados Unidos excluy贸 a Turqu铆a del nuevo y costoso proyecto de aviones de combate F-35 como represalia por la compra del sistema antimisiles ruso S-400 por parte de Ankara.

Por otro lado, los Estados Unidos se encuentran ahora en conversaciones con Ankara para vender 40 cazas F-16 y equipos de modernizaci贸n para la flota turca que patrulla el Mar Negro, el Mediterr谩neo oriental y el norte de 脕frica (v铆a Libia), el disputado escenario del plan de expansi贸n de la 鈥淧atria Azul鈥 de Turqu铆a para repartirse las zonas de influencia y los yacimientos de gas en alta mar. 

Y ni siquiera eso es suficiente. La Turqu铆a de Erdogan, dentro de la OTAN pero fuera de la Uni贸n Europea (UE), y que al igual que Israel no ha impuesto sanciones a Mosc煤 -en l铆nea con casi todo Oriente Medio y el Norte de 脕frica-, sigue siendo un rompecabezas geopol铆tico. Lo es desde los tiempos del Tratado de Par铆s de 1856, cuando el Imperio Otomano se ali贸 con Francia, el Reino Unido, Austria y el Reino de Cerde帽a en la Guerra de Crimea contra Rusia. Aquel acuerdo declaraba la oposici贸n de la Sublime Puerta a Rusia y reforzaba las aspiraciones de Estambul a una identidad geopol铆tica europea, posteriormente truncadas de forma dram谩tica por su derrota en la Primera Guerra Mundial, iniciada en alianza con los Imperios Centrales y el ataque otomano a las bases rusas en el Mar Negro. 

Con el fin del Imperio turco, la Rep煤blica heredada por Mustafa 鈥淜emal鈥 Ataturk busc贸 protecci贸n frente a las pretensiones territoriales de la URSS en la adhesi贸n a la OTAN, lo que para las 茅lites militares confirm贸 la identidad occidental del pa铆s. Entonces, terminada la Guerra Fr铆a, Ankara percibi贸 a Mosc煤 como un socio aceptable, pero en la 煤ltima d茅cada -con las crisis de Georgia, Crimea, Siria, Libia y finalmente Ucrania- Rusia vuelve a ser un rival, especialmente con el actual avance de Vladmir Putin en el Mar Negro.

Pero, a pesar de la incompatibilidad geopol铆tica entre Ankara y Mosc煤 (que le conviene, sin embargo, muy mucho a la OTAN y a los Estados Unidos), Putin y Erdogan entablan relaciones pragm谩ticas, tanto en Siria como en Libia. En 2016, en el momento del golpe de Estado fallido, Erdogan cerr贸 la base estadounidense de Incirlik durante una semana y recibi贸 todo el apoyo de Mosc煤. Con la gradual (pero relativa) retirada de los Estados Unidos de Oriente Medio, Erdogan est谩 experimentando con la multipolaridad con Rusia y China. 鈥淓stamos en un mundo post-occidental鈥, proclama desde hace tiempo la diplomacia turca. Pero es un mundo que no es seguro ni est谩 pacificado, y que ha convertido a Turqu铆a en un pa铆s a煤n menos democr谩tico y tolerante. Con nuestra complicidad.

El sult谩n Erdogan, 谩rbitro de su Donb谩s

Cada quien tiene su propio Donb谩s. Para Erdogan y Turqu铆a 鈥損ilar de la OTAN desde 1952鈥 se trata de Rojava (Kurdist谩n sirio) y del Kurdist谩n iraqu铆, donde el sult谩n ha estacionado permanentemente tropas y ha ocupado el territorio de otros estados sin que nadie se atreviera a levantar una ceja.

Es 茅l quien est谩 decidiendo, con nuestra complicidad, qui茅nes somos, qu茅 es realmente la OTAN y, sobre todo, el destino de los kurdos, sirios e iraqu铆es, que se intercambian en la mesa de negociaciones para que Suecia y Finlandia se incorporen a la Alianza Atl谩ntica, pa铆ses a los que Turqu铆a acusa de ser c贸mplices de los 鈥渢erroristas鈥.

Mientras tanto, parece que los Estados Unidos han decidido qu茅 Donb谩s prefieren. Los ucranianos no recibir谩n misiles para golpear a Rusia, mientras que Erdogan est谩 en conversaciones con Washington para obtener un nuevo lote de cazas F-16, y quiz谩s le desbloqueen los F-35 si renuncia a m谩s suministros de las bater铆as antimisiles S-400 que obtuvo de Mosc煤. Y as铆, Erdogan, contando con la aquiescencia de Washington, sigue adelante con 鈥渟u鈥 guerra. Despu茅s de intentar derrocarlo en julio de 2016 a trav茅s de la red de Fethullah Gulen, los Estados Unidos se muestran ahora abiertos a la negociaci贸n. Desde mediados de abril, el ej茅rcito turco lleva a cabo una operaci贸n masiva en el norte de Irak para atacar las posiciones del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdist谩n), pero tambi茅n contra los yezid铆es y las milicias kurdas YPG, bombardeando Kobane (con helic贸pteros italianos Agusta-Westland-Leonardo), s铆mbolo de la resistencia heroica al Califato, que ya celebramos en 2014 como frontera 煤ltima de Europa contra la barbarie. Ahora Erdogan quiere incluir Kobane en su 鈥渇ranja de seguridad鈥, y los que entonces lucharon contra el ISIS sienten hoy un fuerte sentimiento de verg眉enza.

El carnicero Erdogan es tambi茅n en quien depositamos nuestras esperanzas de paz en Ucrania, ya que el presidente turco 鈥揳hora enfrascado en su campa帽a de reelecci贸n para 2023鈥 ha relanzado su propuesta de ser mediador, ofreciendo Estambul como sede de una reuni贸n entre Rusia, Ucrania y las Naciones Unidas, y con Turqu铆a como garante de un posible mecanismo de observaci贸n del alto el fuego.

Nuestro aliado Erdogan no tiene ciertamente mejores credenciales democr谩ticas que Putin: de hecho, ambos tienen muchos rasgos en com煤n, a pesar de ser adversarios geopol铆ticos, de Siria a Libia y Azerbaiy谩n. A pesar de la incompatibilidad geopol铆tica entre Ankara y Mosc煤 (que, sin embargo, le viene muy bien a la OTAN y los Estados Unidos), Putin y Erdogan mantienen relaciones pragm谩ticas, tanto en Siria como en Libia. En 2016, tras el golpe de Estado fallido, Erdogan cerr贸 la base estadounidense de Incirlik durante una semana y recibi贸 todo el apoyo de Mosc煤.

Con la gradual (pero relativa) retirada de los Estados Unidos de Oriente Medio, Erdogan tantea el terreno con Rusia y China, bajo la bandera de la multipolaridad. 鈥淓stamos en un mundo postoccidental鈥, proclama desde hace tiempo la diplomacia turca. Por ello 鈥揳l igual que Israel, con quien Turqu铆a ha reanudado relaciones鈥, Ankara se ha negado a imponer sanciones a Mosc煤 por su invasi贸n de Ucrania.

Turqu铆a ocupa el puesto 149 de 180 pa铆ses en materia de libertad de prensa, seg煤n un informe de mayo de Reporteros Sin Fronteras (RSF). En este sentido, Erdogan impulsa una iniciativa parlamentaria al estilo ruso para castigar con hasta tres a帽os de c谩rcel la difusi贸n de 鈥渇ake news鈥, pero sin especificar qui茅n va a comprobar la veracidad de un art铆culo, un 鈥減ost鈥 en las redes sociales o una noticia. En diciembre, Erdogan se refiri贸 a las redes sociales como 鈥渦na de las principales amenazas para la democracia鈥. La nueva ley, denominada 鈥渃ensura digital鈥, prev茅 penas de prisi贸n de uno a tres a帽os para quien difunda p煤blicamente informaci贸n falsa sobre la seguridad nacional y el orden p煤blico.

Despu茅s de que el empresario y fil谩ntropo Osman Kavala fuera condenado a cadena perpetua sin libertad condicional, Canan Kaftancioglu, l铆der de los Progresistas, capaz de representar la alternativa rosa al poder, fue tambi茅n condenado a cinco a帽os de prisi贸n por insultar al presidente. Ha coordinado el Partido Popular Republicano (CHP) en Estambul, y en 2019 supervis贸 la victoria del alcalde Imamoglu, la primera figura no erdoganiana en los 煤ltimos 25 a帽os. Por supuesto, no ha habido ninguna reacci贸n a su condena desde el frente occidental.

Y ahora llegamos a Italia, concretamente a la misi贸n de Draghi en Turqu铆a en julio. Aqu铆, nuestro propio Donb谩s se llama Libia y el gas del Mediterr谩neo. Como es sabido, Turqu铆a nos tiene atados en Tripolitania, en el pa铆s que hasta 2011 estaba entre nuestros mayores proveedores de gas y petr贸leo. As铆 ha sido desde finales de 2019, cuando Erdogan combati贸 la ofensiva del general Jalifa Haftar contra el gobierno de Sarraj, reconocido por la ONU e instalado con el apoyo de los gobiernos de Roma.

Turqu铆a recurre a las patrulleras italianas para mantener a raya el tr谩fico de migrantes, una tarea subcontratada a figuras muy controvertidas. Y mientras Libia sigue dividida entre la Tripolitania y la Cirenaica, Erdogan est谩 aplicando el acuerdo firmado con Libia sobre la Zona Econ贸mica Exclusiva (ZEE). En virtud de este acuerdo -que opera al margen de los acuerdos internacionales-, Turqu铆a est谩 utilizando sus buques navales para impedir las actividades de exploraci贸n en alta mar en las islas griegas y Chipre, realizadas por la ENI (la Empresa Nacional de Hidrocarburos italiana) y otras empresas. Erdogan quiere detener el nuevo gasoducto Eastmed (que se abastecer铆a de gas griego, israel铆 y egipcio), lo que le cortar铆a el paso.

As铆 pues, Draghi se dispone a ir al bazar a regatear con el Sult谩n: no es dif铆cil imaginar qui茅n pagar谩 el precio.

FUENTE: Alberto Negri / Sin Permiso / Nueva Revoluci贸n

<!–

–>




Fuente: Kurdistanamericalatina.org