May 19, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
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La justicia sigue siendo esquiva para Metin Kilicaslan, un cantante de bodas de la provincia mayoritariamente kurda de Siirt, en el sureste de Turqu铆a, que languidece en una prisi贸n turca desde 2015 acusado de pertenecer al proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdist谩n (PKK).

Kilicaslan lleva la cuenta de los d铆as que pasa en la c谩rcel seg煤n los cumplea帽os de su hija. La ni帽a acababa de nacer cuando fue arrastrado al tipo de infierno legal que ha asolado el sistema judicial turco, cada vez m谩s politizado, masivamente sobrecargado y cruelmente arbitrario.

Las pruebas utilizadas para condenar a Kilicaslan, de 31 a帽os, incluyen mensajes de texto de m贸vil en los que un amigo le dice: 鈥淗ay una boda en nuestro barrio鈥. 脡l responde: 鈥淟o s茅, hermano鈥. El intercambio fue declarado un c贸digo secreto utilizado para organizar una trama terrorista. El abogado de Kilicaslan, Cihan Toprak, calific贸 el caso contra 茅l de 鈥渂urla a la justicia鈥.

Los problemas de Kilicaslan se remontan a 2013, cuando los j贸venes kurdos lanzaron piedras a las fuerzas de seguridad en la regi贸n del sureste del pa铆s, predominantemente kurda, para protestar por sus t谩cticas de mano dura y para se帽alar su apoyo al PKK. Fue detenido junto con otras 25 personas, muchas de ellas menores de edad, bajo la acusaci贸n de resistencia violenta a la polic铆a, organizaci贸n de manifestaciones ilegales, y lanzamiento de c贸cteles molotov y dispositivos similares para atacar a la polic铆a. Los cargos fueron anulados por un tribunal regional, pero el mismo tribunal mantuvo el cargo de pertenencia a una organizaci贸n terrorista, por el que fue condenado a siete a帽os y medio de c谩rcel.

No hab铆a pruebas visuales que respaldaran ninguna de estas afirmaciones. La mayor parte se basaba en las escuchas telef贸nicas realizadas por la polic铆a. Se demostr贸 que el tel茅fono m贸vil de Kilicaslan estaba conectado a la torre de telefon铆a m贸vil del popular barrio de Siirt, donde se produjeron los disturbios. El hecho se present贸 como prueba de su culpabilidad junto con sus mensajes de texto. 鈥淣o hab铆a grabaciones de video ni nada parecido que estableciera su participaci贸n o presencia en ninguna de estas manifestaciones -explic贸 Toprak-. Metin es inocente鈥.

Seg煤n la legislaci贸n turca, las personas condenadas por delitos de terrorismo pueden ser puestas en libertad condicional tras cumplir las tres cuartas partes de su condena. Kilicaslan puede optar a la libertad condicional desde el mes pasado. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Apelaciones a煤n no se ha pronunciado sobre su caso.

Para colmo de males, fue trasladado a una prisi贸n de Bandirma, a unos 1.620 kil贸metros al oeste de su Siirt natal. 鈥淪u familia no ha podido visitarlo en los 煤ltimos dos a帽os. Est谩 demasiado lejos y es demasiado costoso ir all铆 -dijo Toprak-. Su 谩nimo est谩 muy bajo鈥.

鈥淓sto es un esc谩ndalo, por supuesto -afirm贸 Emma Sinclair-Webb, directora para Turqu铆a de Human Rights Watch-. 驴Cu谩ntas otras personas est谩n perdiendo a帽os de su vida en la c谩rcel despu茅s de haber sido condenadas por tribunales inferiores por falsos cargos de terrorismo y siguen esperando en prisi贸n porque el expediente de su caso est谩 retenido con otros miles en la sala del Tribunal de Casaci贸n que se ocupa de los 鈥榙elitos contra el Estado鈥?鈥.

Una de las razones del retraso es el enorme n煤mero de casos que se encuentran en los tribunales. Se multiplicaron a ra铆z del intento fallido, en julio de 2016, de derrocar violentamente al presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Fethullah Gulen, cl茅rigo sun铆 afincado en Pensilvania (Estados Unidos), est谩 acusado de ser el art铆fice del golpe a trav茅s de sus supuestos seguidores en el ej茅rcito.

Ozturk Turkdogan, presidente de la Asociaci贸n Turca de Derechos Humanos, calcula que se han iniciado al menos 1,5 millones de investigaciones penales desde la posterior imposici贸n de la ley marcial, que se levant贸 en julio de 2018. 鈥淪e han archivado cientos de miles de casos鈥, dijo Turkdogan. Hasta 60.000 presos pol铆ticos cumplen actualmente penas de prisi贸n, muchos de ellos por cargos de terrorismo poco probados.

El sistema est谩 desbordado, con miles de personas como Kilicaslan a la espera de las sentencias del Tribunal de Apelaci贸n. Sin embargo, cuando se trata de casos destacados, como el de Selahattin Demirtas, ex copresidente del Partido Democr谩tico de los Pueblos (HDP) prokurdo, las ruedas de la justicia giran excepcionalmente r谩pido, con veredictos que garantizan su encarcelamiento, emitidos con rapidez por los tribunales de apelaci贸n, se帽al贸 Ali Yildiz, abogado de derechos humanos con sede en Bruselas.

El doble rasero fue flagrante en el caso de Omer Faruk Gergerlioglu. El legislador del HDP fue acusado de difundir propaganda terrorista por retuitear un art铆culo que ped铆a la reanudaci贸n del proceso de paz entre el gobierno y el PKK. El tribunal de apelaci贸n no tard贸 m谩s de un mes en confirmar la sentencia, lo despoj贸 de su esca帽o parlamentario y lo envi贸 a la c谩rcel.

Una nueva medida adoptada en abril de 2020 ha empeorado a煤n m谩s las cosas para personas como Kilicaslan. Ordena que las prisiones establezcan comit茅s que se re煤nan cada seis meses para evaluar el comportamiento de los reclusos antes de que puedan acogerse a la libertad condicional. 鈥淓l sistema est谩 dise帽ado para arrancar confesiones, para disuadir a los acusados de recurrir sus casos鈥, dijo Turkdogan.

Incluso, antes del fallido golpe de Estado se acumulaban los cargos falsos, especialmente contra los kurdos considerados simpatizantes de los rebeldes. 鈥淟os fiscales estaban obsesionados con la idea de que todo se realizaba en clave. Me he encontrado con muchos casos de este tipo鈥, recuerda Sinclair-Webb. En uno de ellos, las pruebas contra dos menores acusados de tener v铆nculos con el terrorismo inclu铆an un mensaje de texto que dec铆a: 鈥溌縃abr谩 carne en la boda?鈥.

鈥淓n realidad estaban hablando de chicas鈥, dijo Sinclair-Webb.

A partir de 2009, cuando los presuntos funcionarios gulenistas ten铆an influencia en los servicios de seguridad, las escuchas telef贸nicas de los sospechosos se convirtieron en una pr谩ctica generalizada para establecer y, en algunos casos, fabricar abiertamente la culpabilidad. Las personas que participaban en manifestaciones y en otras actividades protegidas por la convenci贸n de derechos, fueron tratadas como miembros de grupos terroristas o que actuaban en su nombre. En la actualidad, se utilizan pruebas igualmente endebles para condenar a los supuestos enemigos del Estado de cualquier perfil, y los presuntos gulenistas y kurdos son los que m谩s sufren su ira.

FUENTE: Amberin Zaman / Al Monitor / Traducido por Rojava Azadi Madrid / Edici贸n: Kurdist谩n Am茅rica Latina

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org