May 27, 2022
De parte de Kurdistan America Latina
17 puntos de vista

En abril, mientras el mundo estaba ocupado con la invasi贸n de Ucrania por parte de Vladimir Putin, un miembro de la OTAN lanz贸 un ataque contra dos de sus territorios vecinos. En una campa帽a de bombardeos, Turqu铆a apunt贸 a los campamentos de militantes kurdos en Irak y Siria, infligiendo da帽os en refugios, dep贸sitos de municiones y bases.

La iron铆a pas贸 mayormente desapercibida. Eso no es una sorpresa: durante mucho tiempo, el mundo occidental ha hecho la vista gorda ante el trato de mano dura de Turqu铆a hacia los kurdos. A lo largo de d茅cadas, el Estado turco ha perseguido a la minor铆a kurda, alrededor del 18 por ciento de la poblaci贸n, con un celo devastador. Miles han perecido y alrededor de un mill贸n han sido desplazados en una campa帽a de severa represi贸n interna. Pero a las naciones occidentales, excepto por un breve per铆odo en que la resistencia kurda estaba frenando a un Estado Isl谩mico (ISIS) en ascenso, rara vez pareci贸 importarles.

El trato de Turqu铆a para los kurdos ahora est谩 en el centro del escenario, pero no porque los aliados se hayan dado cuenta de la injusticia de la opresi贸n sistem谩tica de los kurdos. En cambio, es porque Turqu铆a est谩 amenazando efectivamente con bloquear la entrada de Finlandia y Suecia a la OTAN a menos que acepten tomar medidas en茅rgicas contra los militantes kurdos. Para el presidente Recep Tayyip Erdogan, de Turqu铆a, ver una oportunidad para consolidar a煤n m谩s su agenda nacionalista es una apuesta audaz. La tibia respuesta de los aliados de la OTAN hasta ahora sugiere que podr铆a tener 茅xito.

Sin embargo, la situaci贸n se sacude y es profundamente reveladora. Para Turqu铆a, subraya una vez m谩s el vigor con el que Erdogan desea erradicar a los kurdos mientras reafirma al pa铆s como una potencia regional. Para la alianza en s铆, el impasse saca a la luz hechos actualmente oscurecidos por su cambio de imagen, como una organizaci贸n puramente defensiva. La OTAN, que ha consentido durante mucho tiempo la persecuci贸n de los kurdos, est谩 lejos de ser una fuerza de paz. Y Turqu铆a, miembro desde 1952, lo demuestra.

El conflicto de Turqu铆a con los kurdos se remonta, al menos, a finales del siglo XIX, cuando la centralizaci贸n otomana condujo a levantamientos tribales. Las dos d茅cadas iniciales de la Rep煤blica turca, fundada en 1923, implicaron la negaci贸n de la identidad, la autonom铆a y el idioma kurdos, todos los cuales fueron pilares del Imperio Otomano. Se produjeron rebeliones, pero fueron sofocadas por la fuerza. Despu茅s de permanecer, en gran medida, inactiva en las d茅cadas de 1940 y 1950, la militancia kurda experiment贸 un resurgimiento bajo banderas revolucionarias. El Partido de los Trabajadores del Kurdist谩n, o PKK, surgi贸 en este ambiente.

La organizaci贸n est谩 designada como grupo terrorista por Turqu铆a, Estados Unidos y la Uni贸n Europea (UE), y sus m茅todos son, de hecho, violentos. A lo largo de cuatro d茅cadas de conflicto, el PKK ha contribuido al derramamiento de sangre y es responsable de la muerte de civiles y agentes de seguridad. Sin embargo, el enfoque militarista de Turqu铆a sobre la cuesti贸n kurda ha dejado poco espacio para otras organizaciones kurdas m谩s conciliadoras.

El pa铆s experiment贸 una primavera de activismo kurdo a fines de la d茅cada de 1960 y 1970, cuando muchos movimientos y organizaciones turcas de izquierda tambi茅n expresaron su solidaridad con los kurdos. Pero un golpe de Estado en 1980 aplast贸 duramente a estas fuerzas, con la excepci贸n del PKK, cuyos campamentos ya estaban, en su mayor铆a, fuera de Turqu铆a. En los a帽os posteriores al golpe, las fuertes torturas sufridas por activistas kurdos de diversas organizaciones engrosaron las filas del PKK. M谩s amargados que nunca contra el Estado turco, muchos activistas no vieron otro hogar efectivo para su lucha.

Las cosas hoy en d铆a no son mucho mejores: las formas pac铆ficas de activismo kurdo, como las organizadas por el Partido Democr谩tico de los Pueblos, o HDP, est谩n bajo constante ataque, acusadas de afiliaci贸n con el PKK. El gobierno tambi茅n afirma que el PKK est谩 confabulado con el movimiento G眉len, un antiguo aliado del partido gobernante al que el gobierno acusa de orquestar un intento fallido de golpe de Estado en 2016. Son los miembros de estos dos grupos a los que Erdogan exige que entreguen Suecia y Finlandia.

驴D贸nde estaba la OTAN en todo esto? La intervenci贸n militar de 1980, respaldada al menos pasivamente por la alianza, fue dirigida por Kenan Evren, comandante de las fuerzas contraguerrilleras de la OTAN. Los pa铆ses occidentales continuaron brindando un amplio apoyo a las campa帽as contra los kurdos en los a帽os siguientes, incluso durante los enfrentamientos excepcionalmente violentos de 1993-1995. Cuando se reanudaron las hostilidades en la d茅cada de 2010, Occidente descuid贸, en gran medida, las olas internas de represi贸n y las incursiones recurrentes de Turqu铆a en Siria e Irak, donde los kurdos han buscado refugio durante mucho tiempo.

Si ese silencio propicio es tan persistente, 驴por qu茅 Erdogan eligi贸 este momento en particular para intensificar las aventuras militares? La respuesta es simple: las elecciones est谩n a la vuelta de la esquina y el gobierno, que supervisa la peor crisis econ贸mica del pa铆s en dos d茅cadas, cuenta con el jingo铆smo como remedio para los males nacionales. En consecuencia, el partido gobernante ha intensificado sus movimientos contra los kurdos, con el encarcelamiento de pol铆ticos y periodistas, campa帽as militares en el extranjero, y prohibiciones de conciertos y obras de teatro en el pa铆s.

Aparentemente, la invasi贸n rusa de Ucrania ha envalentonado a煤n m谩s a Erdogan. Ha permitido que Turqu铆a se haga pasar por un amigo de Occidente, ganando elogios por su temprano bloqueo del Mar Negro mientras contin煤a con su agenda represiva. Es m谩s, al empujar a Suecia y Finlandia, percibidos como refugios de militantes kurdos desde hace mucho tiempo, hacia la OTAN, la guerra le ha dado a Turqu铆a una oportunidad de oro.

Si Estados Unidos presionara a los dos pa铆ses para que acepten las demandas de Turqu铆a, como ha sugerido el secretario de Estado Antony Blinken, ser铆a m谩s que una victoria policial. Ser铆a un raro triunfo simb贸lico. Los bombardeos y las prohibiciones culturales no ser铆an nada comparados con una admisi贸n internacional, sellada por el pa铆s m谩s poderoso del mundo, de que los derechos kurdos pueden dejarse de lado.

Es tentador ver a Turqu铆a como un Estado excepcionalmente belicoso. Etiquetado como el 鈥渉ombre enfermo de Europa鈥 en los 煤ltimos d铆as del Imperio Otomano, el pa铆s ahora parece ser el hombre beligerante del continente. Pero es un error mirar al pa铆s de forma aislada. La agresi贸n de Erdogan no es solo suya. Est谩 habilitado, alentado y respaldado por los pa铆ses occidentales, as铆 como por Rusia.

En Turqu铆a, esta es una afirmaci贸n provocativa: las autoridades quieren que sus ciudadanos y el mundo crean que los 鈥渆xtranjeros鈥 y los 鈥減oderes externos鈥 siempre han apoyado el separatismo kurdo. Esta percepci贸n bastante popular, pero muy retorcida de la realidad, no dice nada sobre las armas, el apoyo log铆stico y el consentimiento que otros pa铆ses han brindado abundantemente a la matanza de kurdos.

Estados Unidos suministr贸 armas a los kurdos-sirios durante su lucha contra el Estado Isl谩mico, es cierto. Pero eso se ve eclipsado por la sofisticaci贸n y la cantidad de equipo militar que Turqu铆a, hogar del segundo ej茅rcito m谩s grande de la OTAN, obtiene gracias a ser parte de la alianza occidental.

Lo cierto es que la agresi贸n de Turqu铆a ha ido de la mano de la aceptaci贸n, incluso de la complicidad, de la OTAN. No sirve de nada que los pa铆ses occidentales est茅n sermoneando a Turqu铆a, o que Turqu铆a se queje de la hipocres铆a occidental: est谩n juntos en esto. Pase lo que pase con la expansi贸n de la alianza, ya sea que los kurdos sean sacrificados en el altar de la conveniencia geopol铆tica o no, este deber铆a ser un momento de claridad. En un mundo de guerra, ning煤n pa铆s tiene el monopolio de la violencia.

FUENTE: Cihan Tugal / The New York Times / Traducci贸n y edici贸n: Kurdist谩n Am茅rica Latina

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org