March 4, 2021
De parte de El Libertario
157 puntos de vista


Robertino (semanario Umanit谩 Nova, Italia)

Antes de la llegada del Covid 19 a nuestro planeta, la llamada “epidemia de opioides” en Estados Unidos era considerada una de las crisis de salud m谩s graves de nuestro tiempo. En 2017, un informe del Consejo Nacional de Seguridad sobre los riesgos de muerte prevenibles para la poblaci贸n de EE. UU. Coloc贸 el riesgo de morir por sobredosis accidental de opioides en el quinto lugar en el ranking de muertes prevenibles (liderado por enfermedades cardiovasculares, c谩ncer y enfermedades respiratorias cr贸nicas), superando por primera vez la de ser v铆ctima de un accidente automovil铆stico: [1]. La crisis se debi贸, seg煤n una nota difundida por la misma NSC, sobre todo al uso ilegal de fentanilo, un analg茅sico muy potente, del que incluso solo 20 miligramos representan una dosis potencialmente letal. Sin embargo, el fentanilo no es una droga ilegal, sino un medicamento recetado. Las otras sustancias (morfina, code铆na, oxicodona, metadona y tramadol) tambi茅n son medicamentos de prescripci贸n m茅dica que, junto con el fentanilo, causan casi todas las muertes por sobredosis en EE. UU. Que en total entre 1999 y 2017 fueron casi 400.000, mientras que los 煤ltimos datos de los Centros para el Control y la Prevenci贸n de Enfermedades 鈥(CDC) se refieren a 81 mil v铆ctimas en los doce meses de junio de 2019 a mayo de 2020.

El CDC estadounidense identifica el comienzo de la “epidemia” con el aumento de la prescripci贸n de opioides en la d茅cada de 1990. Luego, tranquilizados por las compa帽铆as farmac茅uticas que descartaban los riesgos de adicci贸n a los opioides, los m茅dicos comenzaron a recetarlos en grandes cantidades. Anteriormente, en farmacolog铆a, los opioides se usaban para el tratamiento del dolor intenso, por ejemplo, despu茅s de una cirug铆a o en el caso de tumores u otras enfermedades graves. Posteriormente se utiliza tambi茅n para patolog铆as menos graves, inicialmente para el tratamiento de dolores como los asociados a la osteoartritis, luego para todos los dolores de espalda, musculares y 贸seos, luego para los dolores en general (incluyendo dolor de cabeza y de muelas). En unos a帽os los opioides se difundieron como una alternativa a los analg茅sicos m谩s comunes (como la aspirina y la aulina y los que seguimos usando aqu铆 en Europa), frente a los cuales fueron m谩s r谩pidos para detener el dolor, tuvieron menos efectos secundarios y tambi茅n dieron una cierta euforia.

En un pa铆s donde enfermarse significa no cobrar, para muchos, el uso de opioides para todo tipo de dolores se convirti贸 en una pr谩ctica diaria. A diferencia de sus competidores, los opioides tampoco tienen efectos antiinflamatorios: las causas del dolor permanecen y para aliviarlo debemos seguir usando drogas. Sin embargo, como bien saben todos los adictos a la hero铆na, el uso de opioides (de todos, incluidos los recetados) puede inducir tolerancia a las drogas y aumentar la sensibilidad al dolor, con el efecto de que para obtener el mismo alivio del dolor se necesita m谩s tiempo. Todo esto, sumado al hecho de que los opioides no solo alivian el dolor, sino que tambi茅n inducen euforia, aumentando claramente el riesgo de adicci贸n con el uso prolongado. En dosis altas, los opioides causan problemas respiratorios y pueden provocar la muerte y el riesgo aumenta si el alcohol y los sedantes tambi茅n terminan en la mezcla.

En Estados Unidos, sin embargo, en la cultura dominante, el desempe帽o laboral y no solo se considera el primer deber sagrado de todo ser humano, hasta el punto de que se considera normal que en muchos trabajos uno de los factores que favorecen la carrera es el hecho de ir a trotar antes de llegar a tiempo a la oficina, manteniendo la fe en “trabaja duro, juega duro”, el lema de Wall Street para adictos al trabajo que vemos en las camisetas de los mas fren茅ticos. En pocos a帽os, los usos prolongados de opioides se han vuelto cada vez m谩s frecuentes y generalizados, hasta el punto de que ya a principios de la d茅cada de 2000 se produjo lo que los CDC definieron como “la primera ola de muertes por sobredosis de opioides”, casi en su totalidad causado por el uso de drogas legales.

Desde principios de la d茅cada de 2000, en los Estados Unidos todos los organismos “oficiales” (desde los sanitarios hasta los gubernamentales) no han dejado de hacer sonar las alarmas sobre la “epidemia de opioides”, “uno de los problemas de salud p煤blica m谩s graves de nuestro tiempo” como el ‘El ex presidente Trump lo defini贸, prometiendo varias veces cruzadas que nunca se efectuaron. La epidemia, por tanto, sigue arrasando, por un lado porque no es f谩cil detener la producci贸n de drogas legales o incluso controlarla y, por otro, es principalmente porque el uso de medicamentos r谩pidos y efectivos para detener el dolor es lo que es necesario. en un mundo donde las condiciones laborales han empeorado para todos y todas en todas partes (en los Estados Unidos como en Europa) y la fatiga y el estr茅s han aumentado y, por otro lado, uno nunca debe detenerse en esa carrera de ratas en la que el neoliberalismo ha transformado nuestra vida.

La “epidemia de opioides” es claramente la mayor demostraci贸n del fracaso de la Guerra contra las Drogas convocada por Nixon y luego extremada por Reagan. Desde hace exactamente cuarenta a帽os, la Guerra contra las Drogas se ha desatado en los Estados Unidos (que Reagan evoc贸 desde el d铆a que asumi贸 el cargo en enero de 1981), millones de personas han sido despedidas por dar positivo en pruebas de drogas, la poblaci贸n carcelaria se ha quintuplicado (a fines de 1979 hab铆a menos de 400 mil reclusos en las c谩rceles de Estados Unidos, a fines de los 80 ya hab铆a m谩s de dos millones), se lanzaron verdaderas campa帽as militares (como el infame CAMP, la Campa帽a Contra las Plantaciones de Marihuana que para Las plantaciones ilegales de marihuana implicaron el lanzamiento de napalm desde helic贸pteros que a lo largo de los a帽os en el norte de California ha provocado miles de nacimientos de ni帽os con malformaciones). Mientras tanto, sin embargo, la mayor crisis sanitaria relacionada con las “drogas” fue provocada por sustancias legales, propagadas por casas farmac茅uticas que en alg煤n momento hab铆an decidido que para incrementar sus ganancias en ventas y en bolsa se habr铆an centrado en la difusi贸n. de opioides como analg茅sicos “comunes” y luego envi贸 a miles de vendedores a abrumar a m茅dicos de todo el pa铆s ofreci茅ndoles folletos con art铆culos cient铆ficos seleccionados, cursos de actualizaci贸n gratuitos, etc.

En los 煤ltimos diez a帽os en Estados Unidos la Guerra contra las Drogas est谩 terminando: actualmente hay 33 estados que permiten al menos el uso y venta de cannabis medicinal y 15 (Arizona, Montana, Mississippi, Nueva Jersey, Dakota del Sur y Oregon se han sumado a la lista durante el 煤ltimo D铆a de Elecciones del 4 de noviembre) que permiten el uso y venta de “drogas recreativas”. Seg煤n Gallup, el instituto de investigaci贸n estad铆stica que durante a帽os ha registrado un creciente consenso en la opini贸n p煤blica estadounidense para la legalizaci贸n de la marihuana (alcanzando un r茅cord del 65% a favor en 2020), la propagaci贸n de la epidemia de opioides fue uno de los factores. que han aumentado el apoyo a las tesis antiprohibicionistas.

Mientras tanto, debido a la creencia generalizada de que el cannabis puede ser un sustituto eficaz de los opioides, creencia que, adem谩s, parece estar confirmada por un estudio publicado el 27 de enero en la revista British Medical Journal. Seg煤n la investigaci贸n, el acceso a las tiendas legales de cannabis se asocia con una reducci贸n de las muertes relacionadas con los opioides en los Estados Unidos, en particular las relacionadas con los opioides sint茅ticos como el fentanilo. Al comparar datos de 812 condados sobre la presencia de puntos de venta legales de marihuana y la evoluci贸n de las tasas de sobredosis de opioides en el hogar, los investigadores encontraron que los condados con un mayor n煤mero de dispensarios de cannabis activos se asocian con tasas reducidas de mortalidad relacionadas con la sobredosis: la presencia de dos dispensarios, con fines m茅dicos o recreativos, se acompa帽a de una disminuci贸n en la tasa de v铆ctimas de opi谩ceos en un 17%, mientras que en los condados donde hay tres dispensarios la tasa disminuye en un 9% m谩s.

Ciertamente, sin embargo, tambi茅n porque la epidemia de opioides es la demostraci贸n del fracaso de la Guerra contra las Drogas es que el historiador Howard Zinn defini贸 en su momento como “la causa de las violaciones m谩s graves, generalizadas y sistem谩ticas de los derechos humanos de la poblaci贸n en la historia de los Estados Unidos”. No en vano, el fin de la Guerra contra las Drogas fue una de las peticiones m谩s compartidas en los movimientos contra la polic铆a y contra Trump que desde finales de mayo, tras la muerte de George Flloyd, han ocupado (y siguen ocupando incluso despu茅s de la elecci贸n de Biden porque incluso aquellos que votaron en contra de Trump saben que no hay gobernantes amigos, pero se proponen que haya menos enemigos, las calles y plazas de la ciudad estadounidense.

La guerra contra las drogas no est谩 acabando solo en Estados Unidos. La asamblea de 53 pa铆ses representados el 2 de diciembre en la reconvocaci贸n de la 63陋 Conferencia de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes de la CND en Viena vot贸 para reclasificar el cannabis como lo solicit贸 un comit茅 de expertos designado por la Organizaci贸n Mundial de la Salud y el cannabis se retir贸 del Cuadro IV – el de las sustancias “con un riesgo de abuso particularmente alto y sin ning煤n uso terap茅utico” – y colocado en el Cuadro I, el de “sustancias peligrosas” que incluye las drogas l铆citas obtenidas sin receta. Esto invalida efectivamente la Convenci贸n de Viena que ha prohibido el cannabis en todo el mundo desde la d茅cada de 1960 (aunque en los 煤ltimos a帽os se ha legalizado en Canad谩 y Uruguay, ha estado a la venta gratis durante medio siglo en las cafeter铆as holandesas y durante alg煤n tiempo) tambi茅n en clubes cann谩bicos espa帽oles).

Acompa帽ando el regreso de la cruzada prohibicionista en Italia tambi茅n hay un art铆culo en el semanario berlusconiano Panorama que public贸 un editorial de su due帽o titulado: “Por qu茅 el uso de drogas debe ser castigado” (junto, sin embargo, con un anuncio de p谩gina completa de una marca de grappa “para compartir y disfrutar en cada ocasi贸n鈥, como si no estuviera ya suficientemente castigado en esta Italia, donde m谩s de 1,2 millones de personas han sido denunciadas y sancionadas 煤nicamente como consumidores de sustancias prohibidas. Por su parte, los Pd y M5S que ya est谩n en el gobierno (驴o lo estaban? .. les escribo mientras estamos en medio de la Crisis de Renzie Di Rignano en la 茅poca del Covid y nunca se sabe lo que podr铆a pasar) no pueden incluso encontrar una objeci贸n para regular de alguna manera el cannabis ligero y continuar solo para continuar la guerra italiana contra las drogas. En concordancia con esto, se ha podido llegar a un acuerdo antidrogas con Ir谩n (donde seg煤n Ir谩n Human Rights, el gobierno ejecut贸 al menos a 30 personas acusadas de delitos relacionados con las drogas en 2019), seg煤n revel贸 el Teheran Times que inform贸 que: “Despu茅s de una reuni贸n con el oficial de enlace de la polic铆a de drogas italiana Salvatore Labarbera, el jefe de la polic铆a de drogas iran铆 Majid Karimi anunci贸 que el nivel de cooperaci贸n entre los dos pa铆ses se fortalecer谩 y aumentar谩 debido a la necesidad de luchar contra las drogas tambi茅n a nivel internacional”, tambi茅n se proporciona asistencia directa antidrogas a las operaciones antidrogas iran铆es, lo cual inevitablemente conducir谩 a la pena de muerte para los presuntos delincuentes relacionados con las drogas (y por esta misma raz贸n Alemania, Austria, Dinamarca, Irlanda y Noruega se han negado a prestar asistencia a las operaciones antidrogas iran铆es).

En este contexto, entendemos el silencio sobre uno de los episodios m谩s graves ocurridos en Italia en los 煤ltimos a帽os, la muerte de 13 presos tras los disturbios en las c谩rceles en marzo del a帽o pasado. Aunque a煤n no se sabe de qu茅 murieron (dado que los resultados de las autopsias a煤n no se han revelado, mientras comienzan a aflorar testimonios sobre la ultraviolencia de las fuerzas policiales que intervenieron), todos iban “por las drogas”. y ciertamente son v铆ctimas de esta Guerra contra las Drogas que es ante todo una guerra contra la gente que solo causa sufrimiento y dolor.

[Post original en italiano en https://umanitanova.org/?p=13504. Traducido al castellano por la Redacci贸n de El Libertario.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com