April 17, 2021
De parte de El Libertario
200 puntos de vista


Kristian Williams

Inmediatamente despu茅s de asumir el cargo, el presidente Biden 鈥渆ncarg贸 al director de inteligencia nacional, en coordinaci贸n con el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional, que compilara una evaluaci贸n integral de amenazas sobre el extremismo dom茅stico violento鈥, seg煤n The Washington Post. Esta solicitud fue motivada por el ataque de la derecha al Capitolio el 6 de enero.

El informe resultante, 鈥淓l extremismo violento en el pa铆s” plantea una mayor amenaza en 2021, se present贸 el 1 de marzo y su resumen ejecutivo se hizo p煤blico unos d铆as despu茅s. Si bien su lista de hallazgos incluye algunas observaciones obvias, por ejemplo, que los extremistas est谩n “motivados por una variedad de ideolog铆as” y usan Internet “para reclutar, planificar y obtener apoyo para acciones en persona”, la p谩gina final del resumen ejecutivo , que enumera las 鈥淐ategor铆as de extremistas violentos en el pa铆s鈥, revela una tipolog铆a preocupante. Identifica cinco clasificaciones: “Extremistas violentos por motivos raciales o 茅tnicos”, “Extremistas violentos por los derechos de los animales / medio ambiente”, “Extremistas violentos relacionados con el aborto”, “Extremistas violentos antigubernamentales / antiautoritarios” y “Todas las dem谩s amenazas de terrorismo dom茅stico” (鈥淚ncluyendo una combinaci贸n de quejas y creencias personales con posibles prejuicios relacionados con la religi贸n, el g茅nero o la orientaci贸n sexual鈥).

Lo m谩s sorprendente de este sistema de clasificaci贸n, que parece haber sido desarrollado por el FBI durante los a帽os de Trump, es su negativa perversa a dividir entre izquierda y derecha, en lugar de agrupar a los lados opuestos en otras categor铆as. Las milicias de derecha, los ciudadanos soberanos y los anarquistas, por ejemplo, est谩n incluidos en la lista de “Extremistas violentos antigubernamentales / antiautoritarios”. La violencia racista y antirracista se comprime en “extremistas violentos por motivos raciales o 茅tnicos”.

“Extremistas violentos relacionados con el aborto” incluye tanto a aquellos que “apoyan las creencias pro-vida y pro-elecci贸n”, a pesar del hecho de que el FBI no puede se帽alar ninguna violencia pro-aborto que haya escalado por encima del nivel de amenazas en l铆nea, mientras que Los fan谩ticos anti aborto han asesinado a 11 personas y han intentado matar a 26 m谩s desde 1993.

El sistema de clasificaci贸n oculta una profunda asimetr铆a en la distribuci贸n de la violencia tal como se emplea en todo el espectro pol铆tico, lo que implica una equivalencia entre izquierda y derecha. Esa presunci贸n se contradice con la evidencia.

Los de la derecha recurren a la violencia con mucha m谩s frecuencia y con efectos m谩s mort铆feros. Seg煤n un informe del Centro de Estudios Estrat茅gicos e Internacionales, 鈥淓ntre 1994 y 2020, hubo 893 atentados y complots terroristas en Estados Unidos. En general, los terroristas de derecha perpetraron la mayor铆a (57 por ciento) de todos los ataques y complots durante este per铆odo, en comparaci贸n con el 25 por ciento cometidos por terroristas de izquierda, el 15 por ciento por terroristas religiosos, el 3 por ciento por etnonacionalistas y el 0,7 por ciento por terroristas. con otros motivos”. Cabe se帽alar que incluso esta evaluaci贸n sobrestima la participaci贸n de la izquierda en la violencia terrorista, ya que incluye la destrucci贸n de bienes intencionalmente no da帽ina del Frente de Liberaci贸n de la Tierra; y subestima la violencia de la derecha, ya que separa a los “extremistas con otras motivaciones (como los partidarios del movimiento Boogaloo) y los salafistas yihadistas”, que cada uno cometi贸 un 7 por ciento.

En un informe separado, el CSIS calcula que “los supremacistas blancos y otros extremistas afines llevaron a cabo el 67 por ciento de las conspiraciones y ataques terroristas en los Estados Unidos en 2020”, en comparaci贸n con “el 20 por ciento de los incidentes terroristas” que involucran a “anarquistas, antifascistas , y otros grupos izquierdistas de ideas afines.

La combinaci贸n de antagonistas no solo sugiere err贸neamente niveles comparables de violencia, sino que implica una culpabilidad compartida, desplazando la responsabilidad de la violencia de derecha hacia la izquierda. Tambi茅n refuerza los prejuicios policiales existentes, legitimando as铆 la actitud hasta ahora laxa de la polic铆a sobre la violencia racista y su hipervigilancia con respecto a toda variedad de activismo de izquierda. Desafortunadamente, este sesgo no desaparece cuando la polic铆a comienza a tomar medidas en茅rgicas contra los militantes de derecha.

eTnemos que esperar que las autoridades aprovechen la oportunidad actual para intensificar su ataque tanto en la izquierda como en la derecha. La historia ha demostrado que cuando la represi贸n se intensifica, incluso cuando es precipitada por un ataque de la derecha, tiende a caer desproporcionadamente sobre la izquierda y sobre las personas de color independientemente de su pol铆tica. Lo m谩s obvio es que el gobierno de los Estados Unidos respondi贸 al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, otro caso de violencia de derecha, aunque se origin贸 en el extranjero, no solo con una serie de guerras interminables, sino tambi茅n con una ofensiva contra la inmigraci贸n y una campa帽a racista contra los musulmanes. Estados Unidos tambi茅n utiliz贸 el 11 de septiembre para justificar la expansi贸n de las Fuerzas de Tarea Conjuntas contra el Terrorismo del FBI, construyendo as铆 la infraestructura para la represi贸n de varios a帽os contra los activistas ambientales y la creaci贸n del Departamento de Seguridad Nacional, que casi dos d茅cadas despu茅s ser铆a movilizados para atacar brutalmente a manifestantes por la justicia racial. Asimismo, la principal respuesta legislativa al atentado con bomba de la ciudad de Oklahoma en 1994, cuando los supremacistas blancos mataron a 168 personas, fue la Ley contra el terrorismo y la pena de muerte efectiva. Esa ley ampli贸 la pena capital, limit贸 las apelaciones, redujo el acceso de los presos a los tribunales y sent贸 las bases para socavar el habeas corpus, todas medidas que da帽aron desproporcionadamente a las personas de color.

Este es un patr贸n de larga data: pocos meses despu茅s de su aprobaci贸n, la Ley de Derechos Civiles de 1968 se utiliz贸 para enjuiciar a los organizadores pacifistas, incluidos Tom Hayden, Abbie Hoffman, el pacifista Dave Dellinger y el presidente del Partido Pantera Negra, Bobby Seale. Incluso las leyes contra los linchamientos, promulgadas despu茅s de d茅cadas de agitaci贸n por parte de la comunidad negra, ahora se utilizan a veces para enjuiciar a las personas atrapadas tratando de ayudar a otros a escapar de la custodia policial.

Este doble efecto tiene mucho sentido, dada la tendencia liberal a enmarcar la violencia de derecha como un problema con el “extremismo”. Impl铆cito en un enfoque anti-extremista est谩 la identificaci贸n de los extremos: la militancia de la izquierda y la de la derecha no solo se tratan como equivalentes, sino esencialmente como lo mismo. Hemos visto que eso est谩 mal emp铆ricamente, pero tambi茅n moralmente: porque la evaluaci贸n de la violencia no puede separarse de la intenci贸n detr谩s de ella. (Incluso la ley lo reconoce, con importantes excepciones a la prohibici贸n general de la violencia, por razones de necesidad y leg铆tima defensa). El proyecto de izquierda, en principio, es la b煤squeda de la igualdad humana; el proyecto de la derecha es la defensa de la desigualdad. Eso no significa que la violencia de izquierda siempre sea t谩cticamente s贸lida, estrat茅gicamente sabia o moralmente justificada, pero s铆 significa que incluso en el peor de los casos debe ser juzgada de manera diferente a la violencia de derecha. No puede haber equivalencia entre la violencia de una revuelta de esclavos y la violencia de un amo de esclavos, entre la violencia de los antifascistas y la de la Divisi贸n Atomwaffen. Incluso si aceptamos la l铆nea pacifista de que la violencia siempre representa un mal medio, en el caso de la violencia de derecha, adem谩s persigue malos fines. Al oscurecer las diferencias en la escala y el prop贸sito de la violencia, la ret贸rica anti-extremista utiliza la violencia de la derecha para justificar la represi贸n contra la izquierda.

Eso no es un accidente; es inherente al marco de 鈥渓ucha contra el extremismo鈥. Como dijo Jane Kinninmont, “los estados suelen definir el extremismo en relaci贸n con su propio sistema pol铆tico existente”. En las democracias liberales, “el extremismo se define de hecho como una ideolog铆a opuesta a los valores democr谩ticos liberales”. m谩s simplemente: “Los extremistas son personas que no agradan a la gente del centro”. El anti-extremismo es simplemente centrismo en traje de batalla.

Durante el 煤ltimo medio siglo, el liberalismo, pol铆ticamente, si no siempre filos贸ficamente, ha demostrado un sesgo hacia el centrismo; El centrismo, a su vez, desarrolla sus propios prejuicios antiliberales, recurriendo a medidas autoritarias y buscando sofocar la disidencia. El objetivo del anti-extremismo es reducir el alcance del discurso pol铆tico, excluir las ideas radicales antes de su consideraci贸n.

La lecci贸n para la izquierda, y el desaf铆o, es que no podemos confiar en que el Estado neutralice a la derecha y que debemos resistir la expansi贸n del aparato represivo del Estado, incluso en los momentos en que est谩 apuntando a nuestros enemigos. Al mismo tiempo, no debemos aliarnos con la derecha insurgente, aunque en ocasiones nos encontremos enfrentando ataques similares a manos de los mismos agentes del gobierno. No se trata de elegir males menores o equilibrar necesidades en competencia. En cambio, debemos reconocer que estamos librando una guerra en dos frentes.

[Post publicado originalment en ingl茅s en https://anarchistnews.org/content/intelligence-report-%E2%80%9Cextremism%E2%80%9D-equates-anarchists-right-wing-militias. Traducido por la Redacci贸n de El Libertario.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com