March 27, 2022
De parte de La Haine
244 puntos de vista

El modo en que se narra el conflicto encubre una gigantesca falsificaci贸n. El rechazo a la cobertura “humanista” y “pac铆fica” del imperio es una exigencia indispensable

La guerra entre Rusia y Ucrania es hoy ocasi贸n para reflotar con fuerza la idea de un 鈥渙ccidente鈥 civilizado, con econom铆a de mercado, democracia y libertades p煤blicas. Enfrentado a un 鈥渙riente鈥, ajeno a las leyes del mercado y a la democracia, guiado por impulsos brutales.

鈥淥ccidente鈥 ha sido una cobertura de EEUU para dar un manto de legitimidad mayor a la defensa del capitalismo despu茅s de la segunda guerra mundial.

A煤n antes, el 鈥渙ccidentalismo鈥 hab铆a campeado a trav茅s del discurso 鈥渁ntibolchevique鈥. Que identific贸 a la revoluci贸n rusa de octubre de 1917 con la barbarie asi谩tica que se supon铆a amenazaba a la civilizaci贸n europea y norteamericana.

Una mentira de tiempos de la 鈥済uerra fr铆a鈥

La referencia 鈥渙ccidental鈥 presupone una supuesta herencia humanista, democr谩tica, pacifista, racionalista, encarnada en la civilizaci贸n europea y norteamericana. Y enfrentada a la barbarie euroasi谩tica. En el terreno de las ideas se remontan a lo mejor de la tradici贸n de la Ilustraci贸n para cubrirse con el manto del pluralismo, del equilibrio de poderes, de la tolerancia de todos los pensamientos y credos. Y hasta se proclaman portadores del ideal de la 鈥減az perpetua鈥.

Immanuel Kant, el fil贸sofo alem谩n que expuso el ideal de la 鈥減az perpetua鈥.

Los objetivos imperialistas, la lucha por aplastar cualquier impugnaci贸n al poder del capital, son cubiertos con los brillos de una civilizaci贸n de m谩s de dos mil a帽os. Y con el manto de la promesa del 鈥渂ienestar鈥, del consumo en ascenso, con un acceso cada vez m谩s amplio y variado a bienes sofisticados.

El discurso 鈥渙ccidentalista鈥 se sistematiz贸 con la bipolaridad posterior a 1945. El 鈥渕undo libre鈥, civilizado, democr谩tico, basado en las libertades econ贸micas y pol铆ticas frente al 鈥渙riente鈥 comunista, totalitario, avasallador de todas las libertades. Se formulaba tambi茅n como democracia vs. totalitarismo. As铆, el enfrentamiento de la 鈥済uerra fr铆a鈥 era presentado como continuaci贸n y coronamiento de la 鈥済uerra caliente鈥 contra el ya extinto nazismo.

La elasticidad y las 鈥渓icencias鈥 para la inclusi贸n en el campo 鈥渄emocr谩tico鈥 eran casi infinitas. En el 鈥渙ccidente鈥 libre pod铆a incluirse las peores tiran铆as: Anastasio Somoza en Nicaragua. Pap谩 Doc en Hait铆, Suharto en Indonesia. El acendrado anticomunismo, el sometimiento a la pol铆tica exterior norteamericana y el apego a la libertad de empresa, constitu铆an las verdaderas credenciales para formar parte del 鈥渃lub鈥.

Hasta hoy EEUU define y defiende a un r茅gimen pol铆tico como democracia o bien lo descalifica como 鈥渄ictadura鈥, 鈥渁utocracia鈥, 鈥渢iran铆a鈥; al comp谩s de sus intereses de pol铆tica exterior y los de los capitales de ese origen. Las caracter铆sticas verdaderas del gobierno y la sociedad civil en el pa铆s respectivo son lo de menos.

Una de las m谩s peligrosas ingenuidades que se pueden cometer, desde siempre y hoy m谩s que nunca, es dar por cierta la preocupaci贸n de EEUU y sus aliados por la vigencia y promoci贸n de las democracias. El car谩cter atribuido a un gobierno es un comod铆n a jugar a conveniencia y capricho.

Para tomar dos ejemplos de hace ya tiempo pero que tienen una singular elocuencia: En nombre de la defensa de 鈥渙ccidente鈥 y la democracia contra el totalitarismo se pact贸 con Francisco Franco (bases militares estadounidenses incluidas). Y se derroc贸 a Salvador Allende, reemplazado por una dictadura sanguinaria, eso s铆, de indiscutibles inclinaciones anticomunistas.

En Argentina, la 煤ltima dictadura encubri贸 hasta el cansancio su delet茅rea acci贸n represiva con el pretexto de la 鈥渄efensa de la cultura occidental y cristiana鈥, en la que inclu铆an desde el modelo conservador de familia hasta la religi贸n, todo supuestamente amenazado por la 鈥渟ubversi贸n鈥. Y por supuesto la instauraci贸n de una econom铆a 鈥渓ibre鈥.

No faltaron los generales estadounidenses que explicaran que era un r茅gimen 鈥渁utoritario鈥 y no 鈥渢otalitario鈥. Y por lo tanto aceptable en el regazo de 鈥渙ccidente鈥.

El 鈥渂ien鈥 y el 鈥渕al鈥 en un escenario distorsionado

En el caso de la guerra actual, el choque Rusia-Ucrania es presentado como un enfrentamiento del bien contra el mal. De una irreprochable democracia frente a una autocracia con vocaci贸n imperial, regida por un dictador megal贸mano.

Queda oculto que el conflicto tiene como fondo el inter茅s de EEUU y sus aliados por avanzar y afianzar posiciones en la rivalidad global que reconoce como eje opuesto no a Rusia sino a China. Pero percibe a la federaci贸n rusa como aliada de la potencia asi谩tica. Y como poseedora de un poder militar que puede complementarse con el poder铆o econ贸mico chino.

En el imaginario que se propaga en los medios hegem贸nicos, Putin es un siniestro heredero de las peores tradiciones rusas, desde el absolutismo de los zares a Stalin. Y un aspirante a reconstructor del antiguo imperio, proyecto en el cual Ucrania ser铆a un componente fundamental, previa instauraci贸n de un gobierno 鈥渢铆tere鈥. En la l铆nea de lo que habr铆a alcanzado en Bielorrusia.

La perspectiva de una avanzada de la OTAN que sembrara de misiles la frontera occidental de Rusia no ocupa ning煤n lugar en la explicaci贸n circulante.

Predomina el reduccionismo que intenta presentar a todo cr铆tico de la pol铆tica de EEUU y la OTAN como belicista y enemigo de las democracias. Desplegado sobre una l贸gica binaria en la que si no se es anti Putin se es pro Putin. Si se plantean objeciones a la pol铆tica del supuesto 鈥渙ccidente鈥 se est谩 a favor de la invasi贸n a Ucrania.

La falacia de la informaci贸n diseminada sobre la guerra es patente. Rusia aparece como una m谩quina sanguinaria comandada por un demente, que arrasa ciudades enteras, ataca blancos civiles de modo indiscriminado, mata mujeres y ni帽os todo el tiempo.

No se trata de negar los horrores de la guerra ni de contemplar con benevolencia ingenua la actuaci贸n del gobierno ruso y de sus fuerzas armadas. Pero eso no exime para nada de tomar nota de una gigantesca operaci贸n propagand铆stica que demoniza a un bando mientras santifica a la 鈥渄emocr谩tica鈥 Ucrania, que se supone defiende su suelo con los recursos m谩s nobles. La represi贸n en los territorios identificados como 鈥減rorrusos鈥 o la actuaci贸n de milicias nazis nunca se mencionan.

Es esencial en el sostenimiento de la posici贸n 鈥渙ccidentalista鈥 en el conflicto una verdadera 鈥渃adena mundial鈥 de medios de comunicaci贸n. La que disemina la informaci贸n unilateral que denuesta a Rusia y enaltece a Ucrania como parte del mundo civilizado.

Y propaga la visi贸n de un mundo en paz y armon铆a cuya tranquilidad se vio quebrada por una potencia nuclear que apela a la violencia como instrumento de pol铆tica exterior. Se calla, por supuesto, que todo el tiempo EEUU y sus aliados utilizan la fuerza en variadas latitudes. Y que tal escenario arm贸nico y pac铆fico sencillamente nunca existi贸.

鈥淥ccidente鈥 es la amenaza

Hoy no tenemos un mundo bipolar, m谩s bien despunta un escenario de multipolaridad. Va quedando claro que la unipolaridad, la 鈥pax americana鈥 so帽ada en la d茅cada de 1990 no se concret贸. Y EEUU y sus aliados pueden enfrentar un escenario de disputa por la hegemon铆a mundial. Este espacio de antagonismo se encuentra ya desplegado en lo econ贸mico y podr铆a extenderse a lo militar (el potencial nuclear de Rusia, vista como aliada de China).

En el plano cultural y comunicacional, en cambio, el predominio de EEUU y sus 谩reas de influencia sigue siendo amplio, por no decir abrumador. Una situaci贸n como la actual resalta la evidencia de que las voces disidentes son muy minoritarias. Y los 鈥渄em贸cratas鈥 no vacilan en silenciarlas, si se vuelven en exceso molestas.

De cualquier manera, 鈥渙ccidente鈥 padece el tal贸n de Aquiles de estar asentado en un capitalismo aniquilador. Que apunta, sin freno a la vista, hacia la extinci贸n de la humanidad y de la naturaleza. Sus entra帽as albergan un monstruo, en total contradicci贸n con su pretensi贸n 鈥渉umanista鈥, 鈥渞acional鈥, 鈥渕oderada鈥, 鈥渄emocr谩tica鈥. Todos y cada uno de esos aspectos es contradicho por sus pr谩cticas concretas.

Los enga帽os demasiado flagrantes no suelen sostenerse por tiempo indefinido. Y la identificaci贸n de 鈥淥ccidente鈥 con un orden social justo y de alcance universal se vuelve cada d铆a una mentira m谩s indigerible.

Cualquiera sea el resultado de la contienda actual, seguir谩 vigente la verdad principal: La verdadera amenaza para la paz mundial y la sede del imperio m谩s poderoso y propenso a la violencia est谩n en Washington, no en Mosc煤. Los verdaderos amantes de la paz no deben, en ning煤n caso, apoyar a 鈥渙ccidente鈥.

tramas.ar




Fuente: Lahaine.org