March 9, 2021
De parte de Memoria Libertaria
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Recordamos con este art铆culo de El Salto la importancia de Salvador Segu铆 en el anarcosindicalismo. Un 10 de marzo de 1923 un pistolero de la patronal asesin贸 en la calle a balazos al “Noi del Sucre” pero no su manera de hacer anarcosindicalismo

Salvador Segu铆, el 鈥榥oi del sucre鈥, abandon贸 la escuela a los 12 a帽os para aprender el oficio de pintor. Su ideario se form贸 con la cultura como palanca de liberaci贸n personal; y el sindicato, de la liberaci贸n colectiva.

La plana mayor del anarcosindicalismo espa帽ol de principios del XX. Entre ellos, Segu铆, Pesta帽a, Bajatierra, Piera o Gironella. Archivo de la FAL 脕lvaro Minguito

Salvador Segu铆 Rubinat fue popularmente conocido como El noi del sucre (el chico del az煤car). Fue tambi茅n, parad贸jicamente, uno de los principales responsables de llevar el sindicalismo a su etapa de plena madurez. La ciudad de Barcelona fue escenario entre 1902 鈥攆echa de la huelga general convocada por las sociedades obreras anarquistas鈥 y 1919 鈥攅l a帽o de la huelga de La Canadiense鈥 de un intenso proceso de evoluci贸n del sindicalismo en general y del anarquista en particular, y Segu铆 fue tanto uno de los mejores exponentes del resultado final de este proceso como uno de sus m谩s destacados protagonistas. Se ha acusado repetidamente al movimiento obrero espa帽ol de no contar con una nutrida lista de teorizantes, pero se olvida que siempre estuvo a la vanguardia en f贸rmulas de organizaci贸n y 谩mbitos de sociabilidad, y en esos terrenos su aportaci贸n result贸 indispensable.

Salvador Segu铆 naci贸 en 1886 en el seno de una familia campesina de la provincia de Lleida que, al a帽o siguiente, emigr贸 a Barcelona 鈥攅picentro de una industrializaci贸n espa帽ola desigual e insuficiente鈥 para ofrecer a sus hijos una vida mejor. Quiz谩s fuese esa condici贸n de emigrante, aunque viniese de la Catalu帽a interior, que comparti贸 con los miles de trabajadores que por entonces llegaban a esa ciudad desde todos los rincones del pa铆s, la que le alej贸 de un nacionalismo catal谩n que, en su opini贸n, 鈥渁ntepone sus intereses de clase, es decir, los intereses del capitalismo, a todo inter茅s o ideolog铆a鈥.

Acudi贸 a la escuela pero, como tantos hijos de familias obreras, la abandon贸 a los 12 a帽os para aprender el oficio de pintor 鈥攅l mismo que tuvo Juan G贸mez Casas, otro de los imprescindibles鈥, con el que se gan贸 la vida hasta el final de sus d铆as. Tres a帽os m谩s tarde abr铆a sus puertas en la capital catalana la Escuela Moderna de Francisco Ferrer Guardia, mostrando con rotundidad tanto el peso espec铆fico que ten铆a la cultura en el seno del movimiento libertario como las simpat铆as que este despertaba entre muchos intelectuales.

Naturalmente, Segu铆 no acudi贸 a sus aulas, pero se form贸 culturalmente en la vasta red de ateneos y bibliotecas libertarias que en aquellos a帽os salpicaban el mapa de Barcelona y sus contornos, hasta el punto de convertirse en un excelente orador, polemista y en escritor de varias obras sobre sindicalismo, de una novela corta 鈥擡scuela de rebeld铆a鈥 y de incontables art铆culos en cabeceras de distinta orientaci贸n.

En 1907 form贸 parte de la comisi贸n organizadora de Solidaridad Obrera, la federaci贸n de sociedades de trabajadores que nac铆a como contrapunto obrerista a Solidaritat Catalana, una alianza de todas las corrientes ideol贸gicas 鈥攄esde los carlistas a los federales鈥 que reconoc铆an la personalidad pol铆tica de Catalu帽a.

Aun compartiendo el rechazo al asfixiante r茅gimen de la Restauraci贸n, este primer congreso de Solidaridad Obrera demostraba que los trabajadores barceloneses se sent铆an con fuerza suficiente como para confrontarse con el catalanismo y afirmar que, 鈥渃omo clase obrera, solo podemos tener un fin com煤n: la defensa de nuestros intereses, y solo un ideal puede unirnos: nuestra emancipaci贸n econ贸mica鈥.

P谩ginas sobre la Canadiense y Salvador Segu铆 en el n煤mero 23 de El Salto. Arte El Salto

Estas dos ideas 鈥攍a cultura como palanca de liberaci贸n personal y el sindicato como herramienta de liberaci贸n colectiva鈥 moldearon el ideario de Segu铆, y los frutos de su labor no tardaron en llegar: en 1908, Solidaridad Obrera ampliaba su 谩mbito de actuaci贸n a toda Catalu帽a; en 1910 fue la base de la Confederaci贸n Nacional del Trabajo, y en 1918, la regional catalana de la CNT celebr贸 en Sants un congreso en el que daba el paso desde las sociedades de oficio a los sindicatos 煤nicos de ramo 鈥攁nticipando las federaciones de industria鈥, un salto cualitativo que dot贸 a la CNT de una capacidad de respuesta extraordinaria ante los retos que se le presentaban: crisis econ贸mica, represi贸n policial y pistolerismo patronal.

Este acuerdo, impulsado por Segu铆, permiti贸 al anarquismo obrerista pasar de una estrategia de resistencia al capital a postular una sociedad basada exclusivamente en sindicatos capaces de organizar todos los aspectos de la producci贸n econ贸mica y de la vida social. Y esa sociedad futura se hac铆a presente a trav茅s de una amplia red de espacios de sociabilidad y de formaci贸n para los trabajadores: ateneos y escuelas, grupos de teatro y orfeones, sociedades excursionistas y deportivas鈥, donde desarrollar el apoyo mutuo, la pedagog铆a libertaria, el naturismo o el higienismo.

La 煤ltima lecci贸n la dio Segu铆 con su muerte. Los instigadores del crimen 鈥攍a patronal Fomento del Trabajo Nacional鈥 y los autores del asesinato 鈥攍os pistoleros del Sindicato Libre, que no eran ni una cosa ni la otra鈥 comprobaron que la red sindical que 茅l hab铆a impulsado era mucho m谩s fuerte que su liderazgo personal y que se hab铆a forjado una generaci贸n de obreros capaces de sostener con aprovechamiento su herencia. En julio de 1936, trece a帽os despu茅s de su muerte, en las calles del Raval demostraron que llevaban un mundo nuevo en sus corazones.

Huelga de la Canadiense en el n煤mero 23 de El Salto. Arte El Salto



Fuente: Memorialibertaria.org