May 3, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
112 puntos de vista


Que la racionalidad no lo es todo, no ofrece discusi贸n. Incluso en los tiempos actuales, de alt铆simo y vertiginoso dominio de la t茅cnica (inform谩tica, rob贸tica, inteligencia artificial), el lado emocional est谩 extraordinariamente presente en nuestras vidas. Basta acudir a la pol铆tica del d铆a a d铆a para comprobarlo. Y no solo por las pulsiones y arrebatos casi paranormales con que se perpetran las campa帽as electorales. Las puyas, sugestiones y apelaciones a lo visceral han sido el condumio habitual del preludio del 4M madrile帽o. La democracia pasional sigue dando guerra porque en las sociedades avanzadas el mito y el rito forman parte del paisaje y del paisanaje. Aunque a veces los 谩rboles no dejen ver ese bosque.

Seguramente porque el mito en tanto <<relato>> (esa es la primera acepci贸n del t茅rmino griego <<muthos>>: <<lo que se ha dicho>>), es un agente movilizador. Una expresi贸n del inconsciente, seg煤n los estudios cl谩sicos de C.S. Kirk y Hans Blumenberg, que activa significados y representaciones ocultas en el ser pensante y doliente. Pero para que ese sustrato an铆mico cumpla sus objetivos precisa de un ritual que lo renueve peri贸dicamente. Se tratar铆a de traer al recuerdo el viejo <<relato>> en una especie de re-iniciaci贸n para practicantes. Tradici贸n que puede quedar en mero folklore si el nexo sujeto-objeto deviene en simple rutina, sin autenticidad en su reproducci贸n. Un problema que afecta tanto a los usos religiosos como a los paganos.

Eso es lo que se observa en las <<celebraciones>> del 1潞 de Mayo, D铆a Internacional de los Trabajadores. Desde hace mucho tiempo la hist贸rica fecha arrastra un adocenamiento que  lo reduce  a simple evocaci贸n, un significante vaciado de contenido real, aunque no de sentido. La <<Fiesta del Trabajo>> conserva los s铆mbolos, pero su c铆clica puesta en escena queda en una exhibici贸n de trabajadores en procesi贸n. Un desfile de liberados y funcionarios sindicales que dista mucho de reconocerse en el esp铆ritu fundante de los M谩rtires de Chicago. Los anarquistas ejecutados en Estados Unidos tras los tr谩gicos sucesos producidos durante las jornadas por la jornada laboral de ocho horas en 1886. La lucha contra el poder pol铆tico entendido como  basti贸n de los intereses del capital.

Trasladado al presente, el 1潞 de Mayo solo cobra cierto brillo cuando se materializa frente a gobiernos conservadores, en el com煤n entendido de que el paradigma asume que la izquierda supone progresismo y la derecha reacci贸n. Bastaba ver el vigor renovado que acompa帽aba a esas marchas estando el Partido Popular (PP) en el poder. Por el contrario, la decadencia aflora cuando la convocatoria coincide con el PSOE en el Ejecutivo. Entonces hay simulacro pero no reivindicaci贸n, y el relato (muthos), carente de virtualidad, chapotea inane. Ha ocurrido este 煤ltimo D铆a Internacional de los Trabajadores, con la presencia en primera fila de pancarta de siete ministros del Gobierno de coalici贸n de izquierdas, entre ellos la titular de la cartera de Trabajo.

Existe cierta mantica oficial que presenta la secuencia como el colmo de la confraternizaci贸n entre progresistas, trabajadores, dirigentes sindicales y gobernantes. Pero un an谩lisis contrastado en los hechos revela la indigencia de esta suposici贸n. Cuesta entender c贸mo se puede ponderar que la clase obrera celebre el 1潞 de Mayo junto a Yolanda D铆az y sus compa帽eros de Gabinete en el momento en que el pa铆s tiene el doble 铆ndice de paro que la media de la Uni贸n Europea (UE); es l铆der en desempleo entre j贸venes de 18 a 25 a帽os; la patronal bancaria procede a la mayor destrucci贸n de empleo de la historia a trav茅s de Expedientes de Regulaci贸n de Empleo (ERE); y la medida estrella que esgrime la responsable de Trabajo consiste en generalizar la aplicaci贸n del ERTE por <<fuerza mayor>> (Real Decreto-Ley 9/2020 de 17 de marzo). Una norma <<anticrisis>> introducida por el PP en 2012, consistente en la suspensi贸n temporal del contrato de trabajo o de la jornada laboral, contra la que las centrales, PSOE y Podemos cargaron porque a su entender buscaba abaratar el despido y dar poder a las empresas para agravar las condiciones laborales. En ese contexto de ostentaci贸n de los ERTE como <<escudo social>>  (de cada 4 euros de la ayuda 3 son dinero p煤blico), y con la espada de Damocles de los ERE financieros, que propici贸 la reforma laboral de Rodr铆guez Zapatero, que ahora ni los sindicatos ni la izquierda piden revertir (aunque entonces dio lugar a una Huelga General), tuvieron lugar los fastos de este 1潞 de Mayo de 2021. 

Lo que anta帽o pudo entenderse como superioridad moral de la izquierda, hoy es algo que necesita demostraci贸n m谩s all谩 de las grandes palabras y la propaganda remunerada. No es la primera vez que el fuego amigo hace de las suyas en las filas progresistas sin que nadie se d茅 por abrasado. Caso memorable fue el de Valeriano G贸mez, antiguo miembro de la Ejecutiva Federal de UGT y ex ministro socialista. Que pas贸 de encabezar la manifestaci贸n de la Huelga General de 29 de septiembre contra la contrarreforma del PSOE  (Real Decreto-ley10/2010, de 16 de junio) a precisamente ocupar la cartera de Trabajo en el gobierno de Zapatero apenas un mes despu茅s. Un ox铆moron que tiene expresi贸n de autor en la misma campa帽a del 4M, con un manifiesto de apoyo al candidato socialista 脕ngel Gabilondo donde destaca el ex presidente de la Junta Manuel Chaves, condenado en el caso del  multimillonario fraude de los  ERE. Chaves, tambi茅n veterano dirigente de UGT, fue el ministro de Trabajo de Felipe de Gonz谩lez que  aprob贸 la legislaci贸n dando carta de naturaleza al abaratamiento de los despidos y a los contratos temporales. Medidas que provocaron la Huelga General de 14 de diciembre de 1988, la mayor de todas las habidas, donde hasta la TVE se fue directamente a negro. Ejemplificando por una vez que lo estatal no siempre es un servicio p煤blico.

Share



Fuente: Cgt-lkn.org