November 25, 2022
De parte de Nodo50
279 puntos de vista

La historiograf铆a marxista m谩s tosca ha mantenido de manera impl铆cita un alto grado de positivismo con tr谩gicas consecuencias pol铆ticas. Se trata de un prejuicio seg煤n el cual solo el modelo industrial y fabril habr铆a introducido procesos de modernizaci贸n que, en 煤ltima instancia, han determinado la forma y composici贸n de la figura del trabajador. Sin embargo, el capital viene respondiendo desde tiempo atr谩s al empuje y las respuestas obreras a partir de intensos procesos de descentralizaci贸n y reorganizaci贸n productiva con el fin de debilitar la unidad sindical y la cohesi贸n social.

Esta misma tesis subyace en el n煤cleo del volumen I de El Capital, donde podemos leer c贸mo Marx recoge la relaci贸n dial茅ctica entre la resistencia obrera frente a la explotaci贸n y las formas constantes del capital de superar esta resistencia mediante nuevas formas de organizar la producci贸n y con ellas las relaciones sociales. Esta transformaci贸n constante del conflicto capital-trabajo nos lleva indudablemente a esperar una transformaci贸n de las formas en las que se nos presenta la lucha de clases en cada fase hist贸rica. Identificar estas formas y las respuestas desde abajo a estos movimientos constituye una tarea central. En este sentido, lo que hoy conocemos como trabajador aut贸nomo requiere una reflexi贸n y un an谩lisis para acercarnos a esta figura como forma espec铆fica de trabajo. 

Este es nuestro punto de partida, pues atender la evoluci贸n del modo capitalista es estudiar el desarrollo e impacto de la clase trabajadora sobre 茅l, como se帽alaba Tronti (2001): 

Tambi茅n nosotros hemos visto, primero, el desarrollo capitalista, despu茅s las luchas obreras. Es preciso transformar radicalmente el problema, cambiar el signo, recomenzar desde el principio: y el principio es la lucha de clases obrera. 

Esta humilde aportaci贸n pretende contribuir a comprender pol铆ticamente la figura del trabajador aut贸nomo o trabajador independiente que, como veremos, convive igualmente bajo unas altas dosis de sometimiento y dependencia. No se trata de analizar matem谩ticamente el peso cuantitativo de las trabajadoras y trabajadores aut贸nomos en el tejido productivo del capitalismo espa帽ol, sino de elaborar una aproximaci贸n pol铆tica al papel que juegan como sujeto con intereses y necesidades propias dentro de la lucha de clases. 

Una breve aproximaci贸n desde el marxismo a la figura del trabajador aut贸nomo
Partiendo de la concepci贸n marxista de que todo el valor nuevo creado (valor a帽adido) que excede del valor del coste de la fuerza de trabajo es el plusvalor y que, por tanto, requiere del uso de trabajo asalariado como el elemento diferencial, podr铆amos caracterizar entonces a los aut贸nomos por dos criterios principales: por disponer de propiedad privada de los medios de producci贸n y por la aportaci贸n de trabajo personal en la producci贸n de mercanc铆as, que posteriormente venden en el mercado. Considerando que el dominio sobre el trabajo asalariado convierte los medios de producci贸n en capital y hace de la propia fuerza de trabajo una mercanc铆a en s铆 misma, desde un punto de vista de la econom铆a pol铆tica, la compraventa de la fuerza de trabajo resulta el factor decisivo y diferencial para caracterizar al trabajador aut贸nomo. Por lo tanto, se diferencia de la producci贸n capitalista por la fuente del propio valor, siendo en la producci贸n mercantil simple la mercanc铆a el resultado del propio trabajo. Mientras, en la capitalista, la fuente de valor proviene de la explotaci贸n del trabajo ajeno, convirtiendo la propia fuerza de trabajo en mercanc铆a. Si bien lo anterior es cierto, debemos reconocer la subordinaci贸n evidente del proceso de producci贸n mercantil simple al capital en la fase hist贸rica actual. La producci贸n mercantil simple se encuentra indudablemente sometida a la teor铆a del valor, a partir de la cual el valor de la mercanc铆a queda determinado por el trabajo socialmente necesario para producirla.

Por lo tanto, hist贸ricamente se trataba de una capa intermedia que, si bien podemos rastrear en el pasado, sus formas y composici贸n se han transformado profundamente a lo largo del tiempo. Esto es, el tradicional productor independiente que podemos imaginar en el trabajo agr铆cola o artesanal que cuenta con su propia tierra, 煤tiles, saber experto y maquinaria a partir de los cuales elabora sus propios productos o servicios que finalmente vende en el mercado. Se trata entonces de una forma de producci贸n que ha existido en diversas formaciones econ贸mico-sociales. 

A diferencia de la lectura cl谩sica extendida por los liberales que fijan el 茅xito de la llamada revoluci贸n industrial en el salto tecnol贸gico vivido a ra铆z de la m谩quina de vapor, lo cierto es que el capital ya desempe帽aba un papel importante en el sistema de producci贸n mercantil simple. La necesidad de concentraci贸n, control y especializaci贸n de la mano de obra que requer铆a el capital a partir de la producci贸n fabril, con el fin de aumentar la productividad, constituy贸 el gran salto adelante que vivi贸 inicialmente la revoluci贸n industrial. Se trata inicialmente de un modelo de especializaci贸n, conocido como putting-out system, donde el productor manten铆a el control sobre el proceso de trabajo, perdiendo el control sobre el producto. El trabajador era libre de decidir las horas e intensidad del trabajo. Con la llegada de la f谩brica esto desaparece y se pierde el control, tanto sobre el proceso productivo como sobre el resultado del producto final. La jerarqu铆a en el proceso productivo y la divisi贸n del trabajo ya estaban presentes en las sociedades precapitalistas. No son invenciones exclusivas del modo de producci贸n capitalista. La diferencia que introduce la producci贸n capitalista, sin posibilidad de profundizar en un proceso sin duda mucho m谩s complejo, la encontramos en la transformaci贸n del productor independiente en trabajador asalariado a consecuencia de la especializaci贸n y el papel imprescindible del empresario como agente intermediario entre la producci贸n y el mercado. 

驴A qui茅n nos referimos en el capitalismo contempor谩neo como trabajador aut贸nomo?
Como dec铆amos inicialmente, las nuevas formas de organizaci贸n del trabajo responden al desarrollo del conflicto entre el capital y el trabajo, respuestas a nuevas formas de la lucha de clases en cada momento hist贸rico. En palabras del marxista Andr茅 Gorz (1977): 鈥淟a reorganizaci贸n no modifica el contenido t茅cnico del trabajo, modifica su forma social鈥. De la misma manera que a finales del siglo XIX las soluciones tecnol贸gico/organizativas (Harvey, 1989) atacaron los modelos artesanales del obrero profesional y provocaron el crecimiento en masa de trabajadores no cualificados, as铆 como la consecuente expansi贸n del sindicalismo y sus luchas, en las primeras d茅cadas del siglo XX otros mecanismos fueron puestos en marcha por la burgues铆a a modo de respuesta. Por eso mismo, vamos a emplear como ejemplo ilustrativo de este proceso al caso de la rep煤blica de Weimar como escenario sobre el que analizar el papel del trabajador aut贸nomo. 

La rep煤blica de Weimar es, sin duda, una de las primeras experiencias donde el capitalismo moderno comenz贸 a ensayar estas pr谩cticas. En el terreno productivo, observamos una tendencia opuesta al desarrollo fordista de la 茅poca tendente a la concentraci贸n. Como decimos, una respuesta del capital en busca de mayor control pol铆tico de la fuerza de trabajo tras los acontecimientos protagonizados en la Revoluci贸n alemana y el proceso de politizaci贸n que se extend铆an en plena crisis econ贸mica y social. Los datos facilitados por Heinrich A. Winker en su obra El camino hacia la cat谩strofe (Der Weg in die Katastrophe, 1978) reflejan estos movimientos: si en 1925 aproximadamente 6.800.000 trabajadores de un total de 18 millones estaban ocupados en f谩bricas con menos de 10 empleados, a finales de la rep煤blica alcanzaban ya hasta los 7 millones de los 14 millones y medio totales, es decir, el 50% de la fuerza de trabajo. Si acercamos m谩s el foco, podemos atender al caso concreto de los trabajadores aut贸nomos en ese mismo tiempo, los cuales pasaron de ser el 15,9% del total de ocupados en 1925 al 16,4% en 1933. Trabajadores concentrados principalmente en el sector industrial-artesanal, siendo el 17,1%, y en el sector comercio-transporte, el 25,1% del total. A partir de estos datos, observamos el proceso espec铆fico de disgregaci贸n de una clase trabajadora cuyos principales sectores militantes, no por casualidad mayormente en las grandes f谩bricas del sector industrial, se encontraban encuadrados en los sindicatos del Partido Socialdem贸crata Alem谩n (SPD) o en menor medida en las filas comunistas del KPD. 

En esta misma l铆nea, a partir de los a帽os 80, tras el profundo ciclo de movilizaciones obreras de las d茅cadas de los 60 y 70, se adoptaron nuevas formas de organizaci贸n de la producci贸n que ven铆an a desmontar los procesos de integraci贸n vertical del conjunto de las fuerzas laborales de la cadena productiva en favor del uso extensivo de cada vez m谩s fases subcontratadas, lo que conocemos como externalizaci贸n. Un proceso extendido tanto a nivel espacial como sectorial que buscaba dar respuesta tanto a las diferentes muestras de conflictividad laboral como a la l贸gica de competitividad impuesta por el propio mercado. Se viene dando as铆, desde hace d茅cadas, que cada vez son m谩s los procesos productivos y los servicios subcontratados por la empresa matriz.

Cada vez son m谩s los procesos productivos y los servicios subcontratados por la empresa matriz

Como decimos, no se trata entonces de una excepci贸n hist贸rica o una simple modificaci贸n de los procesos de gesti贸n, organizaci贸n y administraci贸n del trabajo, sino que se trata de la respuesta ante el conflicto social inherente al modelo capitalista y a la racionalizaci贸n de la producci贸n. Por lo tanto, es imposible aislar la figura del trabajador aut贸nomo como agente productivo y su papel como sujeto pol铆tico del contexto sociopol铆tico general caracterizado por el desarrollo y devenir de la propia lucha de clases. Dentro de este cuadro general es desde donde debemos analizarlo con el fin de conocer su situaci贸n y prever sus diferentes movimientos. 

Para completar esta explicaci贸n, aqu铆 nos es 煤til una de las conclusiones alcanzadas por el marxista italiano Mario Tronti en Obreros y capital (2001), donde concluye que 鈥渁 un determinado grado de explotaci贸n del trabajo corresponde un determinado nivel de desarrollo capitalista鈥; es decir, que son el grado de explotaci贸n de las trabajadoras y trabajadores, las diferentes formas en las que esto se desarrolla y expresa el plustrabajo y, en definitiva, la cantidad de plusvalor a帽adido lo que nos descubre el nivel de desarrollo del capital. Siendo el resultado de la relaci贸n de fuerzas entre las clases desde donde se resuelve el nivel de explotaci贸n del trabajo. L贸gicamente, expresado en diferentes formas en cada momento hist贸rico, pero que, como dec铆amos al inicio de estas l铆neas, nos lleva a rechazar las ideas impregnadas de positivismo a partir del desarrollo inevitable de la concentraci贸n como forma 煤ltima del desarrollo capitalista. Observando hoy las formas de trabajo flexible y aut贸nomo, podemos identificar en ellas m谩s f谩cilmente a las trabajadoras y trabajadores del siglo XIX que a las grandes masas fabriles del siglo XX. La forma de trabajo aut贸nomo corresponde hoy mucho m谩s a una forma determinada de explotaci贸n del trabajo que a un vestigio de producci贸n precapitalista. Riders, empresas de trabajo temporal, log铆stica, transportistas, hosteler铆a, millones de trabajadoras y trabajadores en condici贸n de aut贸nomos, o falsos aut贸nomos, como vienen reconociendo numerosas sentencias, que expresan una forma espec铆fica de producci贸n de plusvalor altamente rentable. Se trata entonces de un proceso democratizador en tanto en cuanto formalmente es el mercado quien ejerce la presi贸n del capital sobre el productor y no el empresario como agente espec铆fico. Estamos ante una de las demostraciones m谩s claras del capitalismo como relaci贸n impersonal m谩s all谩 de la figura de uno u otro patr贸n espec铆fico.

驴Cu谩l es la situaci贸n en el capitalismo espa帽ol y c贸mo podemos intervenir?
Atendiendo al caso del Estado espa帽ol, seg煤n los 煤ltimos datos del Ministerio de Trabajo a 31 de marzo de 2022, existen unas 3.323.536 personas trabajadoras por cuenta propia. De ellas, seg煤n dichos datos, el 74% supera los 40 a帽os de edad y, atendiendo a los sectores, el 73,6% est谩 ocupado en el sector servicios, el 10,8% trabaja en la agricultura, el 11,5% en la construcci贸n y el 4,1% en la industria. Otro dato llamativo para completar nuestra fotograf铆a de este sector es el referente al n煤mero de aut贸nomos que cuenta con asalariados a su cargo; actualmente el 21% de aut贸nomos cuenta con alg煤n trabajador asalariado, siendo en el sector servicios donde m谩s se da esta situaci贸n. Porcentaje que aumenta a medida que se incrementa la base de cotizaci贸n, alcanzando el m谩ximo de asalariados a cargo entre el 35,7% de quienes reconocen cotizaciones tres veces superiores a la base m铆nima.

Interesante destacar en este punto uno de los datos m谩s relevantes a los que hace referencia el Ministerio de Trabajo en este informe a prop贸sito de la situaci贸n de los aut贸nomos: se帽ala que el 85,3% de las personas trabajadoras por cuenta propia no supera la base m铆nima de cotizaci贸n; cota situada en estos momentos en los 944,40 euros. A todo ello debemos sumar la figura del falso aut贸nomo que, seg煤n diversas fuentes, alcanza a entre 300.000 y medio mill贸n de trabajadoras y trabajadores que elaboran una tarea productiva estable con un mismo empleador.

Estos datos nos permiten profundizar en la reflexi贸n pol铆tica de estas l铆neas. Su posici贸n pol铆tica viene condicionada, como en todos los casos, tanto por su papel objetivo en el proceso productivo como por el conjunto de relaciones sociales y culturales que trascurren entre el papel en la cadena productiva y las posiciones pol铆ticas subjetivas. Un sector que en no pocas ocasiones ha basculado entre uno u otro campo pol铆tico y en cuyo seno conviven de manera tensa intereses diversos. Aqu铆 no estamos descubriendo ninguna novedad; es en los momentos de fuertes crisis cuando, como se帽alaba Lenin (1920) en El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo: 鈥淟os de arriba ya no pueden, los de abajo ya no quieren, las capas o clases de en medio basculan..鈥, y a帽adir铆amos, del lado de los de abajo a condici贸n de que cuenten con un proyecto s贸lido capaz de ganarlos para el proyecto socialista y exista una direcci贸n revolucionaria (direcci贸n, partido y consciencia de clase). De aqu铆 se deriva la importancia de elaborar y poner en pr谩ctica una orientaci贸n pol铆tica propia en este terreno.

En el contexto actual marcado por una inflaci贸n r茅cord en los 煤ltimos 45 a帽os y el crecimiento exponencial de los precios de los carburantes y de materias primas b谩sicas, la situaci贸n de los aut贸nomos se hace especialmente complicada como agentes totalmente dependientes del gran capital. Situaci贸n influida coyunturalmente por la guerra en Ucrania, pero, sin duda, determinada por la profunda crisis de los combustibles f贸siles en la que se encuentra inserto el capitalismo global. Dado que en las econom铆as occidentales el consumo interno supone uno de los principales motores econ贸micos y que esta tarea ocupa en gran parte el foco de la actividad de los aut贸nomos en el caso espa帽ol, no es descartable el fuerte impacto que sufrir谩n en caso de extenderse la actual situaci贸n. Es en base a las contradicciones que presenta en estos momentos el capitalismo, y c贸mo estas se expresan en el caso concreto del capitalismo espa帽ol, desde donde deben partir nuestros an谩lisis para elaborar una teor铆a y una pr谩ctica capaz de incidir en el conflicto pol铆tico en ciernes sobre estos sectores. A partir de lo cual, considero que debemos prestar especial atenci贸n a la situaci贸n en el transporte, ya que coinciden en 茅l tanto el relevante papel del transporte y log铆stica de mercanc铆as y personas por carretera como el auge imparable de los combustibles f贸siles; y tanta o m谩s, tambi茅n, a la situaci贸n del sector servicios, donde encontramos desde en hosteler铆a y todo el sector tur铆stico a trabajadoras del hogar y profesionales de la econom铆a digital.

Para ello, contamos con una primera experiencia reciente, protagonizada en el pasado mes de marzo por parte de los transportistas 1/. Como principal causa se encontraba el elevado precio de la gasolina y el di茅sel, pero que encubr铆a en su interior fuertes contradicciones entre peque帽os propietarios y asalariados y, a su vez, contra la gran patronal del sector. Una movilizaci贸n hegemonizada pol铆ticamente por sectores de la peque帽a burgues铆a, pero que incorporaba a miles de asalariados en una lucha conjunta con intereses compartidos contra la gran patronal del sector. Lejos de ser una expresi贸n aislada, podemos partir de ella para extraer algunas lecciones, reconociendo las potencialidades transformadoras en las principales necesidades del capital: la necesidad de un nuevo ciclo de acumulaci贸n sobre el incremento de la explotaci贸n de la mano de obra, la extracci贸n de recursos naturales, ya sean combustibles o materias primas, y un nuevo impulso a la ocupaci贸n del territorio. 

En este sentido, podemos vislumbrar las tareas que nos permitan poner sobre la mesa una orientaci贸n pol铆tica propia encaminada a incidir sobre estos sectores desde la izquierda revolucionaria, pol铆tica y sindical, hacia las trabajadoras y trabajadores insertos en el sector de aut贸nomos a partir de:

1) Un programa concreto que atienda las necesidades inmediatas, como es la mejora de las condiciones laborales y salarios, como camino para mejorar las condiciones de lucha de los sectores asalariados en el conflicto.

Potenciar decididamente el papel del cooperativismo en manos de los propios trabajadores a partir de fondos sociales

2) Un programa a medio plazo encaminado a defender a la peque帽a producci贸n frente al gran capital o de la entrada de grandes fondos de inversi贸n y las multinacionales de la llamada nueva econom铆a digital. Medidas encaminadas a la apropiaci贸n bajo control de los trabajadores de las plataformas para servir mejor a la demanda, repartir y planificar el trabajo y mejorar las condiciones laborales, apoyar las batallas legales por el reconocimiento de los falsos aut贸nomos, y su conversi贸n en asalariados, hasta potenciar decididamente el papel del cooperativismo en manos de los propios trabajadores a partir de fondos sociales. Cooperativas soportadas por capital social bajo escrupulosas condiciones que eviten la constituci贸n de una nueva burgues铆a con capacidad de explotar a nuevos trabajadores; se persigue as铆 la voluntad de caminar hacia una integraci贸n posterior en el sector p煤blico. El objetivo ah铆 es claro, salir de la l贸gica mercantil para avanzar hacia el control tanto de los medios de producci贸n como del propio proceso de trabajo y de la finalidad social del producto.

3) Para lo anterior es imprescindible la organizaci贸n independiente, buscando romper las relaciones laborales cuasi absolutistas, la ley de familia imperante, en palabras de Antoni Dom猫nech, entre asalariados y peque帽os propietarios en este sector. En este sentido, por ejemplo, no ser铆a descabellada una campa帽a por la subida de los salarios en todo el sector de la hosteler铆a que potenciara la afiliaci贸n en el sector servicios. En esta l铆nea nos puede ser muy 煤til aprender de la nueva ola sindical en Estados Unidos en este campo.

Como conclusi贸n, debemos se帽alar de cara al nuevo ciclo pol铆tico que afrontamos que es tal la inserci贸n del aut贸nomo dentro del mercado y su sometimiento a las leyes de competencia del mismo que, al igual que el obrero, lo hace como propietario de su fuerza de trabajo, pero no as铆 de la exclusividad del producto por 茅l creado y del proceso productivo. Con la diferencia sustancial de que su relaci贸n con otros trabajadores aut贸nomos no se produce tampoco en el proceso de trabajo como sujetos aislados, sino 煤nicamente en y a trav茅s del mercado. Como hemos visto, influyen toda una serie de factores pol铆ticos y culturales que a d铆a de hoy sit煤an a una gran parte de las y los aut贸nomos como aliado potencial de la peque帽a burgues铆a en pr贸ximos conflictos. Renunciar a dar esta pelea con el fin de atraer a millones de trabajadoras y trabajadores es sin duda una primera derrota que no nos podemos permitir.

V铆ctor de la Fuente es licenciado en Ciencias Ambientales y militante de Anticapitalistas

Notas:

1/鈥俈铆ctor de la Fuente, 鈥淭ransportistas, primer cap铆tulo de una ola de descontento creciente鈥, viento sur, 24/03/2022 (accesible en https://vientosur.info/transportistas-primer-capitulo-de-una-ola-de-descontento-creciente/).

Referencias

Bologna, Sergio (1996) Nazismo y clase obrera (1933-1993). Madrid: Akal.

Gorz, Andr茅 (1977) Cr铆tica de la divisi贸n internacional del trabajo. Barcelona: Laia.

Harvey, David (1989) La condici贸n de la posmodernidad. Buenos Aires: Amorrortu.

Silver, Beverly J. (2003) Fuerzas de trabajo. Los movimientos obreros y la globalizaci贸n desde 1870. Madrid: Akal.

Tronti, Mario (2001) Obreros y capital. Madrid: Akal.

Lenin (1920) La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo.

(Visited 29 times, 2 visits today)



Fuente: Vientosur.info